EL PELIGRO AMARILLO EN EL BOLSILIBRO

A pesar de que la gente considera de forma generalizada la novela popular como un mero divertimento en el mejor de los casos, o simplemente una soberana estupidez capaz de destruir las neuronas con una mayor efectividad que cualquier programación de tarde de la televisión actual, a veces se nos olvida que estas novelas suponen una oportunidad única para entender un poco mejor el pensamiento y la forma de vida de los años en que fueron escritas.

En el caso que nos ocupa, resulta curiosa la cantidad de bolsilibros de la época en que los asiáticos –la amenaza amarilla-  conspiran para dominar la raza humana. Esto –como otras muchas cosas, como el machismo- no es más que el reflejo del pensamiento generalizado de la población de a pie, la que leía estas obras.

Wilhelm_II__(Dudde-Liegnitz)

El origen del “peligro amarillo” se remonta al siglo XIX. Muchas fuentes asignan al Kaiser Guillermo II este término (en alemán: gelbe Gefahr), tras ordenar la creación de una famosa imagen en la que unas mujeres que representan a las naciones europeas observan desde una alta montaña con preocupación a un Buda levitando en la lejanía, mientras la bella alemana lo señala advirtiendo al resto de mujeres sobre su peligro. El Kaiser ordenó colgar este dibujo en todos los barcos de la línea América-Hamburgo para advertir a toda la población de la amenaza que representaba todo lo procedente de Asia.

Wilhelm cambió de opinión después de su abdicación en la Primera Guerra Mundial, cuando entró en conflicto con el resto de potencias Europeas, diciendo que no debería haberse molestado en advertir a Europa del peligro amarillo, y afirmando que Alemania debería estar más en sintonía con Oriente, que con los pueblos europeos como Francia e Inglaterra, que habían demostrado su falta de pureza como raza blanca al aceptar la igualdad racial que se estaba produciendo en sus países, y ensalzando a Oriente como los nuevos defensores de la raza pura.

peligro amarillo

¡Cuidado Europa con el peligro amarillo!

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En 1898, el escritor británico MP Shiel publicó una novela que se llamó “El Peligro Amarillo”. La novela describe el asesinato de dos misioneros alemanes en Kiau-Tschou en 1897 y cuenta con el villano chino, el doctor Yen How, que trama una conspiración mundial que lleva a una auténtica guerra mundial. La novela se convirtió en uno de los referentes de la influencia del “peligro amarillo” en la cultura occidental.

Aparte de las posibles amenazas militares o culturales a la civilización occidental, el “peligro amarillo” también servía para otro tipo de intereses, como los comerciales, especialmente cuando los empresarios japoneses comenzaron a conquistar parte del mercado de las colonias europeas a raíz de la crisis de 1929.

peligro amarillo 2Los productos japoneses se convirtieron en una competencia terrorífica para los gobiernos occidentales cuando comenzaron a verse desbancados en su supremacía comercial, lo que provocó que las grandes potencias coloniales comenzaran a levantar barreras contra la importación  de productos japoneses.

Además, desde un punto de vista paternalista, se hablaba del peligro amarillo, considerando que los dirigentes asiáticos eran déspotas, incapaces de guiar por el buen camino a sus pueblos, lo que facilitaba justificar el colonialismo, por resultar liberados los ciudadanos asiáticos de sus tiránicos líderes rumbo a un futuro de progreso guiados por la amable raza blanca.

La fuerte inmigración china en Estados Unidos y otros países como Sudáfrica a finales del siglo XIX y principios del siglo XX, la rebelión de los boxers a principios del siglo XX, el ataque por parte de Japón a Pearl Harbour en la Segunda Guerra Mundial, y posteriormente el nacimiento de China como potencia mundial tras la revolución de 1.949, son cuatro de los factores más importantes que han hecho perdurar el mito del peligro amarillo.

En los años 70, momento en el que se escribieron gran parte de los bolsilibros de los que hablamos, el temor a la amenaza amarilla resurgió con gran fuerza, por la explosión demográfica china, que volvía a ser una amenaza tanto militar como sobre todo económica para el mundo occidental. También es cierto que en estos mismos años nació un desmesurado interés por Asia, a raíz del boom de las películas de Artes marciales, con Bruce Lee a la cabeza.

Obviamente, sobra decir que nuestra visión sobre el peligro amarillo, perdura hoy en día, con China y Corea del Norte como amenazas militares, y económica en el caso chino.

En la literatura, y por poner sólo algún ejemplo, HP Lovecraft representó el temor constante de la cultura asiática que envuelve el mundo y algunas de sus historias lo reflejan, como “El Terror En Red Hook”, donde “ojos rasgados inmigrantes practican ritos sin nombre en honor de los dioses paganos a la luz de la luna“, donde se deja ver que los “hombres amarillos han conquistado el mundo, y ahora bailan con sus tambores sobre las ruinas de los blancos”.

peligro amarillo fu manchuY cómo no mencionar a Sax Rohmer, creador en 1.913 del chino malvado por antonomasia, que describe así a Fu-Manchú: “Imagínese a una persona alta delgada y felina, de hombros anchos, cejas a lo Shakespeare y cara de demonio, el cráneo afeitado y unos ojos rasgados, magnéticos, verdes como los de un gato. Dótele usted de toda la astucia cruel de la raza oriental pero concentrada en una única inteligencia gigantesca, con todos los recursos de la ciencia antigua y actual, con todos los recursos, también, de un gobierno poderoso y que, no obstante, ha negado siempre tener conocimiento siquiera de su existencia. Imagínese a ese monstruo y tendrá usted el retrato mental del Doctor Fu-Manchú, el peligro amarillo encarnado en una sola persona.”

El bolsilibro –especialmente en los 70- refleja perfectamente la idea existente por aquel entonces de que la amenaza amarilla sobrevolaba nuestras cabezas sin descanso.

Así, por ejemplo, en “Todos somos hormigas”, de Law Space, la Tierra del futuro ha sido sometida por la raza asiática, e incluso la tripulación que protagoniza la novela se ve traicionada por los únicos tripulantes orientales que la componen.

En “Supervivencia”, de Ralph Barby, la Federación Oriental, dirigida por un tiránico emperador chino, lleva a la Tierra a su completa destrucción, sin importarles que eso signifique su propia extinción.

En “Voces tenebrosas”, de Peter Debry, una sociedad secreta de asiáticos conspira contra la humanidad, representando todo lo malo que uno pueda imaginar.

Estas tres novelas, reseñadas en este mismo blog, son sólo unos pocos ejemplos del empleo que se hacía del peligro amarillo en la ciencia ficción de la época, que precisaba de malvados fácilmente reconocible para el ingenuo lector de novela popular.

No es mucho mejor la visión que se nos presentaba de los asiáticos en los años 40-50 en la novela popular española, y sino leed la reseña que hice sobre Fidel Prado Duque, en lo referente a su novela por entregas “El Dragón de Fuego”.

Así que ya sabéis: cuidado cuando vayáis a un restaurante chino, que nunca se sabe cuando empezará la invasión.

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