SUPERVIVENCIA

LCDE 003 - Supervivencia - Ralph BarbyTÍTULO: SUPERVIVENCIA

AUTOR: RALPH BARBY

COLECCIÓN LA CONQUISTA DEL ESPACIO Nº 3 . EDITORIAL BRUGUERA

1ª EDICIÓN Junio 1.970

PORTADA: Antonio Bernal

A pesar de que ya he dado algunos datos biográficos del autor, he decidido ampliar la información a partir de diversas entrevistas que he ido recopilando.

Nacido a los pocos días de finalizar la guerra civil, Rafael Barberán, buen estudiante,  tuvo una severa educación religiosa que le hizo pasarse al extremo opuesto, como dice el propio autor.  A los catorce años, sin dejar de estudiar, empezó a trabajar haciendo las planchas de zinc de TBO.

Después entró a trabajar en la Sherwin Williams, una multinacional americana de pinturas, empresa en la que le apodaron “Barby”, una derivación de su apellido Barberán. Después de cuatro años, se diplomó en Química, y nada más acabar, realizó la mili, de la que salió sin un especial cariño hacia todo lo relacionado con lo militar. El propio autor reconoce que sus novelas nunca las protagonizan  militares, aunque en la novela objeto de esta reseña hay varios protagonistas que lo son.

Al regresar de Melilla a Barcelona con 21 años, conoció a la que ha sido su mujer/compañera/colaboradora, Angels Gimeno –escritora también-, y juntos comenzaron su aventura como Ralph Barby.

En sus inicios como escritor, reconoce que le rechazaron un buen montón de originales: “Veinte. Uno detrás de otro. Con un disgusto enorme por parte de Àngels y mío. Empecé escribiendo novelas policíacas y no me las aceptaron. Probé entonces con novelas del oeste, pero tampoco funcionó, al menos al principio. Me devolvieron muchos originales muy trabajados por Àngels y por mí, en situaciones muy difíciles, con mucha dureza. Pero luego, cuando por fin logramos meternos en el rollo, todas esas novelas que primero nadie quería fueron publicadas. Estuvimos a punto de tirar la toalla, pero no lo hicimos y decidimos aguantar”.

“Entré en Bruguera después de pasar por Ferma y Toray. Entonces empezaba lo del porcentaje de los derechos de autor, que primero fue el 4% y luego el 5% por cada ejemplar. Pero no por ejemplar vendido, sino por tirada. O sea que, si se tiraban 19.000 ejemplares, el 5% del precio de venta al público ya se me pagaba entero al mes siguiente. Era un sistema que no puede compararse al actual. Vamos, los editores de ahora han hecho buenos a aquellos. Hoy todo es mucho más desventajoso para el escritor. Nosotros no teníamos que implicarnos en la venta, en la promoción, ni nada de eso. No sabíamos por dónde iban los libros, pero al menos cobrábamos.”

El propio escritor reconoce que la literatura le hizo ganar bastante dinero, y confiesa que la primera piedra de su residencia en Cataluña contiene algunos ejemplares de sus novelas. El dinero ganado y una buena gestión posterior hicieron que pueda vivir desahogadamente en la actualidad, a diferencia de algunos de sus compañeros que dilapidaron lo ganado en los mejores tiempos de la literatura de kiosco provocando que lo pasaran mal al final de sus vidas.

Al preguntarle sobre la imagen que se tenía de los escritores de novela popular, Rafael contesta: “Éramos la mierda. Y nos daba lo mismo. Yo me reía. A más de uno le dije: “¿Tú crees que podrías escribir novelas al ritmo que las escribo yo? Inténtalo a ver si lo consigues”. Despreciaban nuestras novelas cortas, ya fueran de Estefanía, de Corín Tellado, de Silver Kane o de Ralph Barby. En un bolsilibro caben muchas cosas. Y la gente no lo entendía y muchos siguen sin entenderlo. Cuando escribo una novela de vaqueros, por ejemplo, muchos creen que son todo tiros. Pero dentro hay una filosofía. Una manera de ver el mundo. La clave es la aparente sencillez.”

Por la política editorial de Bruguera, los autores no eran conscientes del éxito de público de sus libros, en una época en la que las tiradas eran vertiginosas para los números que actualmente se manejan (en algún sitio he leído que se estima que de sus novelas se vendieron aproximadamente 18 millones de ejempalres en total). No se les daba acceso a las cartas de los lectores, se intentaba que los escritores no tuvieran relación entre sí, y no se les informaba de prácticamente nada, con la intención de que no pudieran organizarse entre ellos para solicitar mejoras salariales.

A pesar de los intentos de Bruguera por impedir que los escritores se relacionaran entre sí, parece ser que no tuvieron el resultado esperado, pues como dice el autor:

“Llegamos a ser unos setenta. En aquel entonces Bruguera tenía dos mil empleados. Los escritores, como compañeros que éramos, nos tratábamos y con algunos tuve amistad. Allí dentro había de todo: desde antiguos represaliados, hasta excarceleros franquistas que llevaban la foto de Franco en la cartera. Pese a eso, nos llevábamos bastante bien en general. Cada uno escribía lo suyo y no se metía en lo del otro. A lo mejor nos encontrábamos en el momento de ir a cobrar a taquilla y nos tomábamos una cerveza. Nada más.”

Sobre la editorial Olimpic, fundada por el escritor y su esposa tras la caída de Bruguera: “Àngels y yo dijimos: “Nuestras novelas valen”. Fuimos a La Caixa, puse los libros sobre la mesa y dije: “Quiero un préstamo para esto”. Y nos lo dieron. Arriesgamos mucho dinero para poner en marcha nuestra pequeña editorial, que ha durado más de veinte años. Publicamos tiradas del oeste y de terror, que son las que mejor se vendían. Ahora la tenemos en  standby.

Como curiosidad, el autor dice sobre su forma de escribir:

Mi máxima es: Escribe deprisa y corrige despacio. Vuelca tu historia sin saber prácticamente qué es lo que estás poniendo en el papel. Luego ya se corregirá todo lo que haga falta y se modelarán las frases tanto como se necesite.

Y sobre el panorama actual de la literatura: “Ahora hay más escritores que lectores”. Sinceramente creo que tiene razón.

Respecto de la reseña del libro, resaltar en primer lugar la portada de Antonio Bernal (Hospitalet de Llobregat, 13/02/1.924 – 28/09/2.013), histórico ilustrador de Bruguera, que además de realizar cientos de portadas de bolsilibro participó en gran número de publicaciones como Dossier Negro, Trueno Color, El Jabato, El Corsario de Hierro, El Sheriff King, El Coyote o Joyas Literarias Juveniles.

antonio Bernal Casa

Autorretrato de Antonio Bernal

A finales del siglo XX, y tras la tercera Guerra Mundial, el mundo ha quedado dividido entre la Federación Occidental y la Oriental, dominada por los pérfidos asiáticos que aniquilaron en sus territorios cualquier vestigio de la civilización occidental al Este de Alemania, Austria y Suiza, donde se formaron las fronteras que rigen en la actualidad entre las dos potencias.

Tras años de tensa estabilidad, Lai Ho Woong, emperador del imperio Oriental, está decidido a dar un nuevo impulso al conflicto para apoderarse del planeta entero, y para empezar ya ha conseguido deshacerse de todos los negros y mulatos del planeta gracias a un virus que sólo afectó a las razas de pigmentación oscura (tomo nota de no volver a tomar el sol nunca), lo que sitúa el planeta al borde de una guerra total.

Desde la base espacial W-144, de la federación Occidente, se ha preparado un programa denominado Superviviencia, que debe estar listo para activarse en cualquier momento: 5 hombres y 5 mujeres de entre 25 y 35 años, genéticamente perfectos y con el mismo grupo sanguíneo, que no se conocen entre sí, han sido seleccionados entre todos los miembros de la tripulación para que formen parejas con la finalidad de propagar la especie humana (la de raza blanca) en caso de necesidad.

El Capitán Adam C. Lasiter, el líder del grupo, es, junto con la computadora, el único que conoce las identidades de todos los miembros del programa, entre las que se encuentra la doctora Eva Dalton, recién incorporada al programa en sustitución de otra mujer que al haber contraído la gripe fue descartada para participar en la misión. (Curioso que dos de los encargados de hacer renacer la raza humana se llamen Adam y Eva).

La temida guerra definitiva estalla, por lo que los 10 miembros del programa Supervivencia son lanzados en una nave al espacio donde permanecerán 100 años hibernados, tiempo que se considera seguro para su regreso a la tierra, donde deberán dar una segunda oportunidad a la especie humana.

Al despertar del programado sueño de 100 años, los tipulantes descubren que como consecuencia de un accidente, tres de las mujeres han muerto dentro de sus cápsulas, lo que supone un grave problema para la misión y para la convivencia: 2 mujeres y 5 hombres son todo lo que queda de la humanidad.

Además, y tras un análisis de la nave que pone de manifiesto graves desperfectos, se dan cuenta que el planeta sobre el que están orbitando, no es la Tierra, sino un desconocido mundo de otro sistema solar; un planeta al que bautizan como Violet, y al que se ven obligado a descender antes de iniciar el regreso a la tierra.

Que yo sepa esta novela es la primera incursión de Ralph Barby en la ciencia ficción, y aunque la trama se encuentra llena de tópicos del género, la realidad es que resulta sumamente entretenida, y con todos los elementos pulp que uno pueda imaginar. Para daros una pista, la portada se ajusta bastante bien al contenido del libro.

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