INVESTIGANDO A ALAR BENET Y JOHN A. LAKEWOOD

Juan alarcon

Única fotografía que he localizado del autor

No es que se vaya a tratar en esta reseña una versión de Jekyll y Hyde español, aunque a veces el tema de los seudónimos nos recuerde al temible personaje de Stevenson. En realidad Alar Benet y John A. Lakewood son los dos seudónimos más populares con los que escribió Juan Alarcón Benito (Madrid, 13-05-1923 -¿?), periodista, guionista, crítico literario, y por encima de todo, escritor, que no sólo fue un prolífico autor de literatura popular, sino que además desarrolló una amplia carrera como ensayista especializado en historia y temas religiosos. Famosas son sus biografías sobre Francisco Franco, o su libro “Hombres de España, 70 años de vida y política española”, escritas con su nombre auténtico, y que en ningún caso pueden ser considerados como un ejemplo de objetividad histórica. Eran otros tiempos.

También empleó durante su carrera como escritor de novela popular otros seudónimos menos conocidos, como M. de Medrano, Andrea Melotti, Magda de Medrano, Fatt Rowner, July Bungler, o John Strong.

Como ya he comentado en anteriores artículos, este blog pretende olvidarse de la ideología de los autores, con independencia del bando por el que optaran a raíz de la guerra civil española. Al final, por los años de los que estamos hablando, todo el mundo tuvo que escoger con quien luchar, y aunque lógicamente pueda sentir más simpatía o admiración por las vidas de determinados autores –en mi caso siempre tiendo a ponerme del lado del perdedor-, la realidad es que considero justo opinar exclusivamente sobre la obra, y no sobre su vida o forma de pensar.

De Juan Alarcón Benito, como es habitual, no se sabía mucho, pero puede ser que, tras una ardua labor de investigación, en este artículo aporte información desconocida hasta el momento. Incluso he localizado una fotografía del autor, aunque de muy mala calidad.

Cuando comenzó la guerra civil apenas contaba 13 años, por lo que no pudo tener una participación muy activa en la misma. Lógicamente, cuando ésta finalizó, un chico de 16 años no podía tener más versión sobre los acontecimientos que la oficial del ganador, por lo que, como tantos y tantos españoles del momento, vería a Franco como el salvador de la patria, y a los republicanos poco menos que como demonios que habían conducido al país al desastre.

De su juventud nada puedo contar, así que la reconstrucción de su vida empieza cuando apenas contaba 23 años, a partir de una carta que envía el 13 de julio de 1946 a Guillermo Fernández Shaw (un afamado poeta y libretista de teatro y zarzuela de la época, del que debía ser amigo) desde una clínica donde se encontraba ingresado por una grave enfermedad:

Respetado y querido D. Guillermo:

Heme aquí, encerrado, ignoro por cuantos años, en el sanatorio Yturralde que dirige D. José Codina (hijo). Después de mi última conversación telefónica con usted, en la que comuniqué mi notable mejoría y mis deseos de empezar a trabajar, tuve una nueva recaída que se tradujo en el descubrimiento de lesiones en el otro pulmón, el izquierdo. Y en esta situación no había más que dos caminos viables: sanatorio o cementerio. Por fortuna ha salido lo primero.

Yturralde, como creo sabrá, se encuentra situada en el término  de Carabanchel bajo, en pleno campo. Habitaciones de dos camas, plenas de comodidades, y una amplia galería para reposar. En suma creo que ganaré más aquí que en Madrid, sobre todo en estos terribles meses de calor. ¿Cuánto tiempo estaré aquí?. Lo ignoro, pero a juzgar por lo que veo en los que ingresan mejor que yo, el tiempo habré de contarlo por años, y no por meses. Es triste verse aquí encerrado a los 23 años y con una enfermedad incurable….

El sanatorio Yturralde era una clínica privada fundada en 1935 para el tratamiento de la tuberculosis, enfermedad que en los años de posguerra representaba una importante causa de mortandad. Poco a poco el hospital fue deteriorándose, hasta quedar totalmente abandonado, hasta que a mediados de los años 80´ acabó siendo demolido para ser sustituido por un colegio que sigue estando en el mismo emplazamiento, y que mantiene en los antiguos jardines del hospital un maravilloso jardín botánico.

En una segunda carta de noviembre del mismo año, se desprenden varios hechos de gran interés para el tema que nos atañe. El autor ha mejorado ostensiblemente de su dolencia pulmonar, aunque está pendiente de una operación sumamente delicada. Por otro lado, Juan Alarcón explica que tiene miedo de fallecer como su padre, en lo mejor de la vida, y muestra el afecto y agradecimiento que siente por su hermano Tomás, y por su madre, a la que le ha ocultado la gravedad de su enfermedad. Y lo más importante: le dice a Guillermo Fernández Shaw que para matar las horas de tedio se pasa todo el día escribiendo, y que ha terminado un libro de poemas titulado “Volver”, y una comedia llamada “Del llano a la cumbre”. Incluso ruega a Don Guillermo que realice el prólogo de su librito de poesía.

Años más tarde Guillermo Fernández Shaw realizaría el prólogo de la obra del autor “Mi enamorada, la muerte”.

Podríamos decir que si normalmente cualquier escritor nace en la maternidad, en este caso el alumbramiento se produjo en un hospital para tuberculosos.

Desconozco la fecha en la que Juan Alarcón fue dado de alta del hospital, pero está claro que al poco tiempo inició su imparable y fructífera carrera como escritor de literatura popular. Los primeros libros que he encontrado suyos datan de 1949, casi todos ellos del Oeste.

Alar Benet inspector waringA partir de 1950 comienza su participación con las editoriales Rollán, Dólar y Alhambra, convirtiéndose en un habitual en las colecciones de FBI y CIA, y poco después se incorporaría también a la nómina de Bruguera, en sus colecciones del Oeste, bélicas, aventuras (en Congo) y especialmente en las policiacas Servicio Secreto y Punto Rojo, para retomar con posterioridad su colaboración con Rollán, en las que continuó escribiendo con su nuevo seudónimo de John A. Lakewood. Un auténtico todoterreno al nivel de Juan gallardo Muñoz o de Luis García Lecha en cuanto a promiscuidad literaria.

Por esta época ya debía estar casado, pues en una de sus novelas de la colección CIA hace una dedicatoria a su esposa, con la que tuvo dos hijos. También  sabemos de él que obtuvo una diplomatura en historia social y política.

No le conozco ninguna incursión en la ciencia ficción ni en el terror, a excepción de la novela “Voces de ultratumba”, nº 36 de la colección Easa Terror, cosa lógica si tenemos en cuenta que si ya de por sí consideraba este tipo de novelas como infra literatura (como veremos un poco más adelante), es de suponer que la ciencia ficción y el terror estuvieran en lo más bajo de su escala de valores literarios, aunque curiosamente Voces de ultratumba la firmó con su propio nombre.

Aquí dejo un listado de las novelas populares del autor de las que tengo constancia, sin tener en consideración las del Oeste y bélicas, géneros en los que también tuvo una ingente producción.

NOMBRE

AUTOR

COLECCION

22 Sangre entre brumas Alar Benet Archivo Secreto
25 Misión suicida Alar Benet Archivo Secreto
30 Vivir es lo que importa Alar Benet Archivo Secreto
39 Doble vida Alar Benet Archivo Secreto
44 Trampa para un traidor Alar Benet Archivo Secreto
49 Legión suicida Alar Benet Archivo Secreto
63 El úlltimo de la promoción Alar Benet Archivo Secreto
79 Doble juego en Africa Alar Benet Archivo Secreto
93 Guerra implacable Alar Benet Archivo Secreto
98 El ejército de las drogas Alar Benet Archivo Secreto
101 La muerte y yo Alar Benet Archivo Secreto
105 Réquiem Alar Benet Archivo Secreto
115 Un culpable en las sombras Alar Benet Archivo Secreto
121 El legionario Alar Benet Archivo Secreto
3 Trágico safari Alar Benet Congo
11 Continente negro Alar Benet Congo
15 Tráfico de esclavos Alar Benet Congo
18 La diosa blanca Alar Benet Congo
25 La montaña sagrada Alar Benet Congo
40 Sangre entre brumas Alar Benet Detective
43 Misión suicida Alar Benet Detective
36 Voces de ultratumba Juan Alarcón Benito Easa Terror
146 Tres días en blanco Alar Benet Punto Rojo
166 Un hombre sin pasado Alar Benet Punto Rojo
172 Puños de hierro Alar Benet Punto Rojo
195 Locura homicida Alar Benet Punto Rojo
751 Cita con el horror Alar Benet Punto Rojo
147 Lucha en la sombra Alar Benet Servicio Secreto
150 Burlando a la muerte Alar Benet Servicio Secreto
169 Un cadáver tras sus huellas Alar Benet Servicio Secreto
171 La ciudad maldita Alar Benet Servicio Secreto
174 Trágica herencia Alar Benet Servicio Secreto
177 Asesinato en el Waldorf Alar Benet Servicio Secreto
181 El criminal nunca escapa Alar Benet Servicio Secreto
187 El inspector fantasma Alar Benet Servicio Secreto
194 Con la muerte a la espalda Alar Benet Servicio Secreto
196 Vacaciones de sangre Alar Benet Servicio Secreto
211 Misión secreta Alar Benet Servicio Secreto
214 Tres sombras en el suelo Alar Benet Servicio Secreto
227 Acepto el desafío Alar Benet Servicio Secreto
239 La “bomba” de diamantes Alar Benet Servicio Secreto
252 Gángsters en Nueva York Alar Benet Servicio Secreto
261 Cuatro zonas en Berlín Alar Benet Servicio Secreto
268 Pánico en la ciudad Alar Benet Servicio Secreto
280 Asesinato sin asesino Alar Benet Servicio Secreto
293 Noche de angustia Alar Benet Servicio Secreto
297 Deuda siniestra Alar Benet Servicio Secreto
315 A tus órdenes, inspector Alar Benet Servicio Secreto
321 La muerte llega con retraso Alar Benet Servicio Secreto
716 Morir no me importa Alar Benet Servicio Secreto
728 El hombre impasible Alar Benet Servicio Secreto
745 Infierno en el barrio chino Alar Benet Servicio Secreto
760 Agente X-27 Alar Benet Servicio Secreto
769 La isla maldita Alar Benet Servicio Secreto
773 ¡Yo no maté a Forrest! Alar Benet Servicio Secreto
776 La ley del soborno Alar Benet Servicio Secreto
786 Muerte al traidor Alar Benet Servicio Secreto
794 Falta un cadáver Alar Benet Servicio Secreto
798 Al filo de la muerte Alar Benet Servicio Secreto
801 Derby sangriento Alar Benet Servicio Secreto
819 La muerte en celuloide Alar Benet Servicio Secreto
829 Una mujer diabólica Alar Benet Servicio Secreto
838 La sombra de míster Smith Alar Benet Servicio Secreto
851 Affaire internacional Alar Benet Servicio Secreto
870 La dama del expreso Alar Benet Servicio Secreto
880 Espionaje en Corea Alar Benet Servicio Secreto
921 Las mujeres también mueren Alar Benet Servicio Secreto
929 Los ángeles negros Alar Benet Servicio Secreto
933 Un clima extraño Alar Benet Servicio Secreto
974 Lucha sin piedad Alar Benet Servicio Secreto
14 La rebelión de los muertos Alar Benet FBI
21 El delator Alar Benet FBI
29 El coloso de hierro Alar Benet FBI
34 Muerte en el caribe Alar Benet FBI
42 La promoción de la muerte Alar Benet FBI
45 Fidelidad Alar Benet FBI
51 Tras el telón de acero Alar Benet FBI
55 El genio del mal Alar Benet FBI
64 A la deriva Alar Benet FBI
79 Sentenciado Alar Benet FBI
86 Rastros perdidos Alar Benet FBI
711 La muerte se anticipa Alar Benet FBI
774 Chantaje a la ley Alar Benet FBI
790 ¡Soy extraordinario! John A. Lakewood FBI
795 ¿Por qué? John A. Lakewood FBI
801 Una fiera anda suelta John A. Lakewood FBI
806 Sobre la ardiente arena John A. Lakewood FBI
824 Yo, el gorila John A. Lakewood FBI
845 Un pichón en la jungla John A. Lakewood FBI
868 Un pavo frío John A. Lakewood FBI
884 Soy un cadáver John A. Lakewood FBI
894 ¡Yo llevo la batuta! John A. Lakewood FBI
906 Viento del Oeste John A. Lakewood FBI
911 Epidemia de decencia John A. Lakewood FBI
920 El déspota John A. Lakewood FBI
928 Camino fácil John A. Lakewood FBI
983 Misión cangrejo John A. Lakewood FBI
995 Carne de perro John A. Lakewood FBI
1006 Peter K.O John A. Lakewood FBI
1032 Espionaje en Saigón John A. Lakewood FBI
1042 Fugitivos del terror John A. Lakewood FBI
1076 Uranio latitud cero John A. Lakewood FBI
1088 Desterrado John A. Lakewood FBI
1098 Masacre es Tokyo John A. Lakewood FBI
1102 La araña muere en su trampa John A. Lakewood FBI
1098 Masacre es Tokyo John A. Lakewood FBI
1107 Yo, “Cara de palo” John A. Lakewood FBI
1151 Melodías de muerte John A. Lakewood FBI
1157 Dos veces traidor John A. Lakewood FBI
19 Contrabando humano John A. Lakewood Agente Federal
28 El hombre que volvió por su cabeza John A. Lakewood Agente Federal
35 Sopa a 40 centavos John A. Lakewood Agente Federal
44 Peores que fieras John A. Lakewood Agente Federal
73 Como una pesadilla John A. Lakewood Agente Federal
81 Cortina de humo John A. Lakewood Agente Federal
85 Espionaje industrial John A. Lakewood Agente Federal
91 Humor negro John A. Lakewood Agente Federal
99 Un cebo vivo John A. Lakewood Agente Federal
125 Sabotaje en blanco John A. Lakewood Agente Federal
156 Promoción de hierro John A. Lakewood Agente Federal
175 El oro del diablo John A. Lakewood Agente Federal
250 Todos mueren John A. Lakewood Agente Federal
258 Como perros de presa John A. Lakewood Agente Federal
284 No hay tregua John A. Lakewood Agente Federal
21 Un asesino anda suelto John A. Lakewood Murder Club
0 El secreto del inspector Waring Alar Benet CIA
4 Intriga en Tokio Alar Benet CIA
8 ¡Traición! Alar Benet CIA
13 ¡Petróleo! Alar Benet CIA
16 Ceylan Alar Benet CIA
18 Espanto en Hollywood Alar Benet CIA
28 Mensaje cifrado Alar Benet CIA
30 La ruta del infierno Alar Benet CIA
33 Viaje sin fin Alar Benet CIA
38 Entre la ley y el crimen Alar Benet CIA
48 La sombra del gerenal Mac Arthur Alar Benet CIA
55 Siguiendo la pista Alar Benet CIA
62 El reloj de la muerte Alar Benet CIA
70 ¡Ajusticiado! Alar Benet CIA
76 Vidas en peligro Alar Benet CIA
84 El diablo rubio Alar Benet CIA
92 A la caza del hombre Alar Benet CIA
99 Niebla en la sangre Alar Benet CIA

He de señalar que en la colección FBI de Rollán es probable que tenga más títulos firmados como John A. Lakewood, pues aún no he conseguido completar un listado de la misma.

Como datos de interés comentaré que el autor empleó en varias de sus novelas un personaje recurrente, el Inspector Waring, aunque de momento no puedo dar demasiados detalles al respecto. También es destacable que es uno de esos autores amigo de poner citas al inicio de sus novelas, e incluso ocasionalmente escribía prólogos, generalmente de carácter moralizador, pues una de las principales características del escritor es que era un defensor a ultranza de los valores católicos y patrióticos.

Alar benet franco

Nº especial de la colección Celebridades, dedicado-cómo no- a Franco

En 1952 hay otra interesantísima carta a Guillermo Fernández Shaw, con el que seguía manteniendo una estrecha relación de amistad, donde aparte de felicitarle por el éxito de su última obra teatral, “La canastilla de fresas”,  le recuerda que le va a mandar dos novelas de “esas”, firmadas por Alar Benet, por las que anteriormente había mostrado interés. Le dice que le manda las dos últimas aparecidas, una de las cuales, “Capone” (nº 1 de la colección Celebridades de la editorial Dólar) se había agotado en toda España, lo que demostraba el avance cultural de “las masas” en nuestro país, y acto seguido se apresura a hablarle de sus proyectos dentro de la literatura seria, la que escribe sin seudónimo.

Del contenido de la carta se desprende claramente que el autor menospreciaba al menos públicamente la escritura de este tipo de libros, pero en el fondo se muestra orgulloso por el gran éxito de ventas de sus obras.

Quiero aprovechar desde aquí para agradecer la labor de la Fundación Juan March, que gestiona entre otros muchos recursos documentales, el archivo Guillermo Fernández Shaw, fuente de la que he obtenido las tres cartas que menciono en el artículo.

Guillermo Fernández Shaw, gran apoyo de Juan Alarcón durante toda su vida, falleció en su domicilio de la calle Claudio Coello de Madrid el 17 de agosto de 1965, cuando era director de la sociedad general de autores, lo que debió suponer un duro golpe para nuestro escritor, que hasta finales de los años 60 siguió publicando novelas populares bajo seudónimo, para pasar a escribir libros de carácter más serio conforme a su propio criterio con su nombre real hasta bien avanzados los años 90.

Juan Alarcón alternaba la escritura con cargos de director de grupos editoriales como Fomento Editorial, Ediciones Alonso, Escelicer, o Artes Gráficas Alcalá.

Según consta en un artículo periodístico de ABC del año 1971, en el que se anuncia la presentación del libro “Estafa a la humanidad”, se destaca que en 1969 Juan Alarcón había quedado finalista del Premio Planeta con su novela “Los déspotas”. Según la página oficial de la editorial Planeta, dicho libro jamás ha sido finalista del premio, por lo que es de suponer que la novela fuera seleccionada entre las diez primeras, en el primer filtro que realiza de forma habitual Planeta antes de decidir el ganador y finalista de cada año. Por lo que he podido comprobar, “Los déspotas” no se publicó hasta 1977.

Al comienzo de la década de los setenta el Vicepresidente  del Gobierno Español, el almirante Carrero Blanco, encargó un proyecto a los directores de TVE: realizar un programa  de ficción para emitirse en el horario de máxima audiencia, que tratase  de divulgar los textos de las Leyes Fundamentales del Reino (Fuero de los Españoles, Fuero del trabajo, Principios del Movimiento Nacional…).

Este programa estuvo listo en el otoño de 1971 y se denominó CRÓNICAS DE UN PUEBLO. Durante tres años mantuvo una enorme aceptación de audiencia, hasta que su estilo se desvirtuó con la entrada de guionistas más progresistas. El programa se rodaba en blanco y negro cerca de Madrid en un pueblecito llamado Santorcaz, y se emitía los domingos por la noche en horario de máxima audiencia.

Los realizadores que pusieron al frente del proyecto fueron profesionales de gran prestigio: Miguel Picazo, al  principio de la serie, para ser sustituido con posterioridad por otros directores, como Antonio Giménez Rico o Antonio, que por entonces comenzaban su carrera. A este último director este programa le sirvió de lanzamiento para, posteriormente, cosechar éxitos antológicos para TVE, como La Cabina o Verano azul que le consagraron en el mundo de la televisión.

 Los guiones de Crónicas de un pueblo fueron encomendados a dos escritores “fiables” para  asegurar la estrategia y los objetivos marcados por el Almirante Carrero Blanco: Juan Farias y nuestro buen amigo Juan Alarcón Benito, que  se encargaba de meter con calzador las píldoras políticas, principalmente en boca del personaje del maestro de escuela.

La serie, que duró tres años, funcionó muy bien gracias a sus personajes, que conectaban perfectamente con la audiencia del momento, especialmente en las poblaciones rurales.

Antonio Mercero, tacha hoy en día a la serie de TV de anacrónica, y asegura que le obligaron a realizarla.

Alternando su labor como guionista, el autor continuó escribiendo, llegando incluso a ganar el 2º premio café de Gijón en 1971 con su obra “Mi querido Infarto”, que tuvo que ser publicada por entregas ¡por problemas con la censura!, lo que resulta insólito, si tenemos en cuenta la marcada ideología del autor.

En agradecimiento a su labor, Juan Alarcón Benito fue nombrado en 1975 subjefe del movimiento nacional en Ávila, y así consta en el nombramiento de 31 de Enero publicado en el BOE el 4 de Febrero de ese mismo año.

Tras finalizar su etapa como guionista, publica en 1975 “Estafa a la humanidad” (una novela ambientada en la guerra civil), en 1977 “Resumen político de la paz de Franco”, en 1983 “Franco y su tiempo”, y en 1985 “Hombres de España, 70 años de vida y política española”. En todas ellas lógicamente presenta una visión subjetiva de la figura de los principales líderes del franquismo, aunque empieza a apreciarse un cambio en su visión de la historia reciente.

Imagino que viendo que los tiempos habían cambiado y que ese tipo de libros no tenían tanto público como hubiera deseado, optó por dedicarse a escribir sobre temas religiosos y esotéricos, como “La Sábana santa: el gran misterio del cristianismo” (1994), o “Jesús de Nazareth, el gran desconocido” (1988); y a otras labores relacionadas con el mundo editorial, pues aparece como prologuista en varios libros, entre ellos “La divina comedia”, en una edición de 1994.

En 1989 era un colaborador habitual de la revista Más Allá (dirigida por el Dr. Jiménez del Oso), dedicada a temas esotéricos, y donde escribía artículos desde un punto de vista cristiano sobre este tipo de temas.

En 1996, retoma su pasión por la reciente historia de España,  publicando “Historia anecdótica de España: de la boda de Alfonso XII a la proclamación de la II República”.

El libro, editado por Temas de Hoy, con un tono más sereno que en libros anteriores,  sigue el hilo conductor de los más relevantes hechos políticos de esta etapa que se inicia con el matrimonio de Alfonso XII y culmina con la proclamación de la Segunda República, y tendría un segundo libro de 1997 a modo de continuación cronológica titulado “España en carne viva”, que recoge desde 1931 (proclamación de la II República) hasta 1997, en el que el autor, con un buen nivel literario, todo sea dicho,  no puede evitar su sesgada visión de la historia, pero en la que no sólo ya no defiende a ultranza la dictadura de Franco, sino que llega a decir que “las dictaduras jamás tienen porvenir, sean del signo que fueren”, y anima a los últimos reductos del franquismo a que se incorporen a la democracia y olviden los viejos tiempos.

Desde aquí quiero mostrar mi respeto a un escritor que tal vez no sea recordado como uno de los mejores historiadores que ha alumbrado España –creedme si os digo, sin decir nombres,  que en la actualidad los hay peores -, pero que desde luego al menos debería ser recordado precisamente por la faceta de la que en su día parecía avergonzarse: la novela popular de entretenimiento, en la que fue un muy buen artesano.

Por mi parte, esté donde esté, muchas gracias, Sr. Alarcón.

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