LA SABIDURÍA DE LA NOVELA POPULAR

manuales cisne comportarse en sociedadAunque es obvio que el principal objetivo de la literatura popular era el puro entretenimiento, no debemos perder de vista que además existía un importante componente educativo, no sólo desde el punto de vista cultural, sino también moral, bajo la batuta del escritor y el editor, y con la siempre presente vigilancia de la censura. El bien siempre debía prevalecer sobre el mal, y la conducta de los personajes de los libros tenía que guiar al joven lector en el camino correcto a seguir para convertirse en una persona de provecho. Podemos decir que la novela popular buscaba por tanto convertirse en un referente moral para la juventud, primando los hombres fuertes, honrados, patrióticos, y temerosos de Dios; y las mujeres…. bueno, las mujeres debían ser castas y puras, y únicamente podían alcanzar la felicidad tras el matrimonio con un buen hombre. Algún autor ha comentado incluso en alguna ocasión que había instrucciones específicas en este sentido, como por ejemplo que las mujeres no podían fumar, y si lo hacían eran malvadas y debían morir o acabar en la cárcel.

manuales cisne calvicieFrancisco González Ledesma (Silver Kane), describió acertadamente los criterios narrativos de los bolsilibros: “extensión limitada, enganchar desde la primera página, mucho diálogo, mucha acción, párrafos cortos, defensa de los valores morales vigentes y de la mujer correspondiente, defensa de la virtud, siempre ha de ganar el bueno, y tener final feliz”.  (Dato obtenidos del artículo de Manuel Blanco Chivite en el volumen I del recopilatorio Bang Bang, estás muerto).

Temas como la homosexualidad o las drogas no tenían cabida, salvo para dejar claro al lector que constituían una degeneración del comportamiento humano.

manuales cisne baileTambién desde el punto de vista político existían directrices claras. Aparte de no poder hacerse referencia alguna a la guerra civil o al Régimen dictatorial vigente, debía dejarse bien claro el peligro del comunismo y de todo lo que procediera de Asia, en una época en la que la Guerra Fría dividió al Mundo en dos bloques confrontados ideológicamente, y en la que el Régimen de Franco vio la oportunidad de buscar un acercamiento con los países occidentales, especialmente Estados Unidos. Los personajes comunistas o asiáticos que aparecían en las novelas, eran –salvo raras excepciones- verdaderos estereotipos sin apenas rasgos de humanidad, auténticos monstruos sin compasión alguna cuyo comportamiento rozaba en ocasiones el ridículo.

Como regla general un personaje era bueno o malo, sin término medio; y las cosas eran blancas o negras, sin tonos de grises que pudieran confundir al lector.

Manuales cisne 75 como cuidar varicesEse referente moral, extensible también al cómic (tebeos) de la época, se ha perdido en la actualidad, con personajes mucho más complejos en los que es difícil para el lector decidir si nos encontramos con un héroe o con un psicópata. El lector de los años 50/60 no tenía ese problema, y sin lugar a dudas hubiera considerado a personajes de cómic icónicos de la actualidad como Lobezno o El Castigador (The Punisher, para todos aquellos que aún no tenéis canas)  como simples locos homicidas.

Paradójicamente, la misma novela popular que buscaba convertirse en un referente era considerada en otros ámbitos como una mala influencia para la juventud, por considerarla perniciosa para su formación moral. Mucho se ha hablado del desprecio generalizado que el mundo de la cultura sentía por la novela popular, considerada como infraliteratura perjudicial para la formación de las mentes juveniles, y son múltiples los testimonios en este sentido por parte de autores que se autodenominaban como “serios”, y que definían a los escritores de novela popular como meros “escribidores”, mercenarios de la pluma. No es tampoco difícil encontrar testimonios de algunos de esos mismos escritores de novela popular que parecían avergonzarse de su trabajo, probablemente influenciados por el sentir general del resto de profesionales de su gremio.

Las plagas de la humanidad 9

La colección de cromos “Las plagas de la Humanidad”

Como muestra del concepto existente en la época sobre la literatura popular, me gustaría mostrar lo que de ella decía uno de los 24 cromos de la colección  “Las Plagas de la Humanidad”, publicada por Chocolates Amatller en los años 30, toda una referencia moral del momento. Leamos con atención lo que se dice de una de estas grandes plagas: “Las dos literaturas”.

Una pugna terrible; no otra cosa es el espectáculo que ofrece hoy el mundo literario. De una parte, el espíritu del mal lanza a borbotones la hiel y el veneno sobre las jóvenes generaciones y sobre la más tierna adolescencia: olas de libros, folletines, de novelas cortas y largas; y en sus páginas las descripciones más detalladas, las narraciones más completas del crimen, de amores enfermizos, del robo organizado y casi elevado a la categoría de ciencia o de arte, de aventuras en que la inmoralidad y las lecciones perniciosas obran sobre el sentimiento y la inteligencia como un taladro o como un corrosivo. De otra parte, hombres abnegados, entidades inspiradas en fines nobles y generosos, lanzan contra las olas de la literatura malsana, nefasta, nubes de papel impreso que cae como rocío fecundo, como lluvia bienhechora, sobre los cerebros enloquecidos y las almas conturbadas por el espíritu maligno.

De la lectura de tan sabias palabras no se desprende debate alguno: hay algo que es poco menos que basura (la literatura popular), y lo contrario (la literatura seria), lluvia bienhechora que cae sobre los cerebros enloquecidos por la literatura popular.

manuales cisne curas urgenciaY maldita sea si no es cierto, y como prueba me gustaría poner como ejemplo algo tan aparentemente inofensivo como la colección de Manuales Cisne.

Y vosotros os preguntaréis, ¿pero cómo puede ser perjudicial un manual?. Leed, leed, insensatos.

La colección de manuales cisne fue una colección de quiosco publicada entre finales de los 40 y principio de los 60, que presumiblemente podía convertir a los españoles en auténticos expertos en prácticamente cualquier materia, y de este modo bailar, hablar en público, cocinar o el cuidado de los periquitos dejarían de ser un misterio gracias a estos en apariencia inofensivos manuales que realmente no hacían otra cosa que confundir las frágiles e inocentes mentes de sus lectores.

Por ejemplo, en uno de los números de la colección, “El tabaco, su cultivo y su historia”, uno acaba convencido de que debe empezar a fumar cuanto antes esta magnífica planta, si es que uno aspira a convertirse en alguien interesante, para acabar aterrorizado tan sólo unos meses después cuando se encuentra leyendo mientras se fuma un buen habano “Enfermedades producidas por el tabaco”.

El mismo caso se produce con el manual “Combinados, como prepararlos”. Tras unos meses aplicando los conocimientos alegremente adquiridos, poniéndonos tibios a base de Bloody Marys, Tom Collins, Gimlets, Julepes, y otros combinados de estrafalarios nombres, basta comenzar la lectura de “Bebidas sin alcohol”, para llegar a la conclusión –demasiado tarde- de que si no le echamos un chorrito de ginebra a las mismas, no nos saben a nada. Reconozcámoslo: Manuales Cisne nos ha convertido en alcohólicos.

Pero lo peor de todo lo encontramos tras la lectura de “¿Está usted satisfecha con su vida de soltera?” y “¿Piensa usted casarse?”. Cuando uno se esfuerza por encontrar a su media naranja tras la lectura de estos instructivos manuales, y lleva ya unos meses casado, va la editorial y publica “¿Por qué se casó usted?” en un alarde supremo de incoherencia, provocando que el confuso marido o esposa comience a dudar sobre si tomó la decisión acertada (no es mi caso, por supuesto, no vaya  a ser que lea esto mi suegra), y se plantea seriamente quemar la colección de Manuales Cisne en el horno recién adquirido tras la lectura de “Manual del repostero”, que ha provocado que la cocina se encuentre llena de aparatos inútiles.

En suma, un caos de colección capaz de volver loco al más centrado de los lectores de la época, que no sabían a que atenerse. Hoy en día se habla mucho del bombardeo de información procedente de la televisión y de internet, pero eso no es nada comparándolo con la colección de Manuales Cisne.

manuales cisne baileMenos mal que de vez en cuando se anunciaban títulos verdaderamente ¿educativos?, aunque es posible que hoy en día no se vea de la misma forma. Veamos por ejemplo la publicidad del manual de próxima aparición “Mariquita cocinera”, título prometedor para el moderno lector, de mente calenturienta, que pronto descubre que efectivamente se trata de un simple manual de cocina.

Por muy prosaico que pueda parecer, es ciertísimo que al corazón del hombre se llega por la cocina.

         Una mujer que sepa guisar, conquistará más fácilmente al hombre que desea, si sabe demostrarle prácticamente que la cocina no encierra secretos para ella.

         No olvides, mujer, que el hombre dice muchísimas veces, refiriéndose a ciertas muchachas, y para justificar que no se decide por ellas: ESA NO SABE HACER NI UN HUEVO FRITO.

         El guisar  bien es esencial en la vida, ya que embellece un acto forzado e inevitable. Tenemos que comer para vivir. Comamos bien. Y para comer bien hay que guisar bien, lo cual se consigue fácilmente con el MANUAL CISNE MARIQUITA COCINERA.

Obviamente, leyendo este anacrónico manual, uno se da cuenta del daño que sin lugar a dudas ha provocado la literatura popular, y más en concreto la colección de manuales Cisne.

No todo iba a ser negativo en esta colección pues hay auténticas maravillas que pueden usarse incluso hoy en día, como el prodigioso “500 piropos. Piropitos, Piropazos. Desatinos. Agudezas”, con el que es imposible no triunfar con frases como “¿De qué agua bebe usted que está tan lozana?”, “Jovencita, ¿Se puede fumar a su lado sin peligro de explosión?”, “Esas mallas le sientan como un guante”, o “¡Levante el pie por favor, que estoy apisonado por uno de sus encantos!”. Yo las he probado con mi esposa, y desde entonces me mira raro.

manuales cisne estreñimientoTampoco debemos olvidar el manual “Cartas de amor, de odio, sentimiento y de ternura”, que igual sirve para declararse a la mujer amada como para presentar una queja a la companía telefónica; o el imprescindible “Estreñimiento y los gases del intestino”, libro que evitaría más de un disgusto en las comidas familiares y cenas de empresa, pobladas de flatulentos comensales.

Podría seguir indefinidamente, pues los conocimientos que pone a nuestro alcance la inigualable colección de Manuales Cisne no tienen parangón.

 

Las plagas de la humanidad 15Quiero dar desde aquí las gracias a Pepe Cueto, un gran aficionado a la literatura popular, y editor de Matraca Ediciones -que en breve comenzará a publicar las obras completas de Joseph Berna-, que generosamente me facilitó los textos e imágenes de la preciosa colección de cromos “Las Plagas de la Humanidad”, publicada por Chocolates Amatller en los años 30, una auténtica fuente de sabiduría popular que merecería un artículo en exclusiva, y que ha sido el germen de esta reseña, educativa para algunos, absurda para la mayoría, pero que espero que al menos despierte una sonrisa.

De todas formas lo único que puede sacarse en claro de esta reseña es que es probable que los hábitos y costumbres que actualmente se consideran normales, en el futuro se verán como auténticas aberraciones.  O no. El tiempo lo dirá.

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3 comentarios en “LA SABIDURÍA DE LA NOVELA POPULAR

  1. ¡Muy buen ensayo! Concuerdo en que antes los medios de comunicación dejaban mucho más claro cuál era el modelo social aceptable, mientras que hoy en día la cultura popular permite una mayor identificación con todo tipo de sectores sociales. Me alegra ver que ha evolucionado de esa manera, ya que ahora hay más colectivos que tienen una mayor representación.

    Pero, como bien dices, incluso está apertura de los valores sociales vigentes a un mayor número de áreas parecerá reducida en comparación a lo que nos depara el futuro 🙂

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    • Es realmente sorprendente cómo ha evolucionado la sociedad, y creo sinceramente que una buena forma de enseñarlo en las escuelas sería debatiendo sobre este tipo de contenidos, para que los jóvenes entiendan que no siempre las cosas se han visto de la misma manera. Un saludo, y gracias por tu comentario.

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  2. A día de hoy un título así “500 piropos. Piropitos, Piropazos. Desatinos. Agudezas” se hubiera quedado solo en “Desatinos” por el feminismo radical. ¡Cómo cambian los tiempos en 50 años!

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