MUÑECOS Y JUGUETES DIABÓLICOS

muñeco diabolico movilLa literatura y el cine de terror están llenos de clichés cuya presencia es prácticamente obligatoria: la escena en un cuarto de baño en el que al cerrar una puerta con espejo aparece alguien de repente en el reflejo; un gato que sale de golpe maullando asustando a un personaje; o la desaparición en la cocina de un cuchillo que había aparecido claramente en pantalla tan sólo unos segundos antes, son tan sólo tres ejemplos del tipo de escenas a las que me refiero.

Pues bien, otro elemento muy característico en el género del terror es la presencia de algún muñeco o juguete que produzca escalofríos al lector o al espectador, en ocasiones de forma secundaria dentro de una trama  principal (Poltergeist o Saw, por ejemplo), o tomando el protagonismo absoluto de la historia.

silencio malCabe preguntarse porqué un muñeco, que no deja de ser un inocente elemento decorativo asociado a la infancia, se ha podido convertir en algo tan amenazante   –más cuanto más realista sea su aspecto-, pues la realidad es que cuando vemos aparecer en una película un muñeco, sabemos de forma inmediata que se avecinan problemas. Este temor o miedo hacia los muñecos, llevado al extremo, se conoce como pediofobia, y tiene sus correspondientes estudios y tratamientos médicos.

Al margen de algunas teorías que hablan del uso que se ha dado a los muñecos a lo largo de la historia como objetos mágicos, en mi opinión el origen hay que buscarlo en la infancia, en la que, como parte de nuestra educación, y en muchos casos sin ningún ánimo de asustar, se nos cuentan todo tipo de historias en las que aparecen objetos inanimados –muñecos incluídos- que cobran vida, lo que si se piensa bien no deja de ser algo terrorífico, por muy bondadosos que parezcan, pues representan una alteración del orden natural que difícilmente puede digerir un niño, como cualquier hecho para el que no encuentre una explicación racional. Para una inocente criatura en fase de aprendizaje, la idea de que algo que antes manejaba a su antojo cobre de repente vida supone que empiece a plantearse si querrá vengarse de todas las perrerías que sin lugar a dudas le habrá hecho mientras jugaba con él.

Y lo que nos ocurre durante la infancia, nos marca para toda la vida. Tus fobias de adulto son tus miedos de niño.

Un buen ejemplo de este tipo de recuerdos infantiles es Pinocho, la película de Disney, que ha provocado pesadillas a unas cuantas generaciones, cosa que no creo que fuera la intención del bueno de Walt. Cuando le descongelen tal vez pueda explicarnos qué demonios pretendía con esa película.

arde bruja ardeEse terror a que los objetos inanimados cobren vida, inoculado durante la infancia a través de los cuentos, permanece grabado en lo más profundo de nuestra memoria adulta, de modo que para un escritor o un cineasta es fácil explotarlo, especialmente si se le añaden ciertos elementos adicionales, tanto en la apariencia física de los muñecos –que no suele ser muy tranquilizadora-  como en el hecho de que adquieren vida siempre con un siniestro objetivo.

El título de esta reseña –los muñecos diabólicos- hace referencia a muñecos o juguetes infantiles que cobran vida de manera sobrenatural, y con la premisa de que tienen malignas intenciones. Por tanto no caben en esta definición muñecos sin vida propia, por muy siniestros que puedan resultar.

En el cine son múltiples los ejemplos que podemos encontrar de este subgénero del terror, y aunque no se trata de realizar una relación exhaustiva de las películas con muñecos de estas características, sí me gustaría comentar algunas de las más representativas, principalmente porque la novela popular se nutre en más ocasiones del cine que de la literatura.

chucky1Tal vez la película más conocida por el gran público sea Child´ s Play (1988), de Tom Holland, estrenada en España como Muñeco diabólico, que dio origen a una saga cinematográfica que hasta la fecha cuenta con 7 entregas protagonizadas por el siniestro y carismático Chucky. Por las fechas de estreno de la primera entrega, no pudo lógicamente servir de inspiración a la novela popular.

A raíz de Muñeco Diabólico se produjo un auténtico boom del terror protagonizado por muñecos, pero no considero importante ahondar en el tema por ser en todos los casos posteriores a la época de la novela popular, aunque destacaría Puppett Master y sus múltiples secuelas, o Silencio desde el mal, un muy interesante –aunque fallido- intento de revitalizar el género de los muñecos.

El mismo caso nos encontramos con la muñeca Annabelle, la terrorífica muñeca supuestamente basada en hechos reales que ha devuelto a la primera división del terror el tema de los muñecos diabólicos. En este caso Annabelle ha protagonizado ya dos películas más desde que apareciera de forma secundaria en Expediente Warren (The conjuring, 2013).

the boyMe gustaría recomendar a modo de curiosidad desde aquí la poco conocida The boy (2016), una película que parte de una intrigante premisa: un matrimonio de edad avanzada contrata a una joven como institutriz de su hijo de 8 años, encontrándose cuando llega a la casa que el hijo es en realidad un muñeco de porcelana de aspecto muy realista para el que debe procurarle una serie de cuidados siguiendo las estrictas instrucciones de sus “padres”. Una muy interesante película de terror e intriga a partes iguales que por desgracia acaba cayendo en ciertostópicos que le hacen bajar el nivel.

Respecto al cine o televisión que por fechas pudo influir en los escritores de novela popular española, se me ocurren los siguientes ejemplos:

El gran Gabbo (The great Gabbo, 1929). Probablemente la primera aparición de un muñeco demoniaco en el cine, de la mano de Otto, el muñeco que comienza a dominar la personalidad del famoso Gran Gabbo, un ventrílocuo que se ha enamorado de una bailarina casada con otro hombre, y que empieza a recibir consejos de su asesor infernal. Sin lugar a dudas, como veremos a continuación, dentro del subgénero muñecos los de ventrílocuos son los que de forma recurrente adquieren un mayor protagonismo.

Muñecos infernales (The devil doll, 1936). Tod Browning, el brillante director de cine, juega en esta película con el tema de los muñecos humanos. Gracias a una pócima mágica, un preso condenado de forma injusta se venga de las personas que le enviaron a prisión transformándoles en muñecos. Muy inquietante, como es habitual en la obra de Browning.

dead of nightAl morir la noche (Dead of night, 1945) Original e inquietante película, que se cuenta entre las favoritas de Martin Scorsese, en la que un hombre llega a una velada en la que no conoce a ninguno de los invitados, y comienza a dar detalles de lo que va a suceder, pues asegura que lleva meses soñando con esa misma situación. La reunión sirve de excusa para que cada uno de los seis invitados confiese a los demás una experiencia sobrenatural de las que han sido protagonistas. Una de estas historias es una de las más terroríficas historias de muñecos que he tenido ocasión de ver en el cine, en este caso protagonizada por un ventrílocuo dominado por su herramienta de trabajo, un muñeco llamado Hugo.

El ojo de cristal (1957). Episodio de Tv de la 3ª temporada de la serie Alfred Hitchcock presenta). Nuevamente se nos presenta la historia de un inquietante muñeco de ventrílocuo a partir de un peculiar ojo de cristal.

Frank mcfair los muñecosAtaque diabólico (1958). En realidad en esta película de Bert I. Gordon, de nuevo no son los muñecos los que cobran vida, sino que hay humanos que son convertidos en muñecos vivientes por un loco constructor de marionetas, tema que se repetiría en Dolls (1987), todo un clásico moderno de serie Z dirigida por Stuart Gordon.

La serie de TV La dimensión desconocida nos aporta hasta tres episodios (El Muñeco, 1962; La muñeca viviente, 1963; y César y yo, 1964). El muñeco y César y yo están protagonizados por Willy, un muñeco de ventrílocuo que hace la vida imposible a su propietario; y en La muñeca viviente, Tina Parlanchina es una muñeca de voz dulce pero siniestras y asesinas intenciones, todo un compendio de lo que se puede esperar de un muñeco diabólico.

El muñeco diabólico (1964). “Camina, habla, ve y asesina” Así se presentaba al temible Hugo (un claro homenaje a Dead Night), el espantoso muñeco de El gran Vorelli, un ventrílocuo que tras cada espectáculo debía encerrar a su inanimado compañero de trabajo en una caja con barrotes.

El Muñeco (1966). Episodio de la serie española de Tv Historias para no dormir, de Narciso Ibáñez Serrador. En este mítico episodio, una niña es visitada por el espíritu de su primera institutriz.

House of evil (1968). En una de las últimas películas de Boris Karloff, un anciano convoca a sus familiares a su lóbrega mansión para la lectura de su propio testamento. Al morir éste, los juguetes de su colección particular comienzan a asesinar a los invitados.

Amelia (1975). Uno de los tres cortometrajes que compusieron la película Trilogía del Terror, dirigida por Dan Curtis con guiones de Richard Matheson basados en algunos de sus propios cuentos de terror. En este relato (basado en el cuento corto Prey del autor), una mujer es acosada por un espantoso muñeco africano Zuni de poderosa dentadura y armado con una lanza que ha comprado para regalar a su padre.  Este perverso muñeco volvería a aparecer en “El es quien mata” una de las tres historias de Trilogía del Terror 2.

magic 1978.jpgMagic (Richard Attemborough, 1978). Otra de muñeco de ventrílocuo, en una nueva vuelta de tuerca al tema, que ha llegado a convertirse en una de las más famosas películas de muñecos de la historia.

El triángulo diabólico de las Bermudas (1978). Una película menor sobre el tema de las desapariciones de navíos en el triángulo de las Bermudas, en la que curiosamente una muñeca tiene un papel muy destacado. En su momento la vi de estreno a la tierna edad de 11 años, y me impactó muchísimo, ocasionando sin duda que nunca más volviera a ver los muñecos con los mismos ojos. Probablemente no resistiría ni de lejos un segundo visionado.

Si hablamos de literatura, el tema se complica a la hora de listar las obras relacionadas con este tema. Por citar sólo algunas:

  • El muñeco (2010). Daphne Du Maurier. Un cuento de la famosa escritora de Rebeca que en ningún caso pudo servir de inspiración a la novela de quiosco española, pues se encontró junto con otros relatos inéditos de la autora en 2010.
  • ¡Arde, bruja, arde! (1932). Abraham Merritt. En una de las primeras novelas en la que los muñecos adquieren la condición de diabólicos, una mujer llamada Madame Mandilip fabrica unos siniestros muñecos animados gracias a la magia negra. El doctor Lowell, en medio de una investigación detectivesca, tendrá que enfrentarse a este horror. Hay una película del mismo título de 1962 pero no está basada en este libro, y no hay muñecos.
  • La casa de muñecas embrujada (1923). M.R. James. Cualquiera que conozca la obra de este genial escritor, se puede hacer a la idea de la calidad de esta historia acerca de una casa de muñecas en cuyo interior se repiten por la eternidad una serie de horribles sucesos. Si alguien que lea esta reseña no conoce a este escritor, de verdad que está tardando en ir a comprar sus 13 cuentos de fantasmas, una joya de la literatura universal. Y no exagero.
  • Los autómatas (1814). E.T.A. Hoffmann. Un relato de uno de los maestros del horror que gira alrededor del turco parlante, uno de los más célebres autómatas que tan de moda se pusieron entre el público del siglo XVIII, y cuya historia real bien merecería una película.
  • La Muñeca (1900). Vernon Lee (seudónimo de Violet Page, una célebre autora británica de ensayos de arte y de viajes recordada sin embargo hoy en día por sus cuentos de fantasmas) nos narra de forma muy breve la inquietante historia de una coleccionista que consigue hacerse con un maniquí de dimensiones humanas que perteneció a un conde cuya mujer falleció tan sólo dos años después del matrimonio, hecho que enloqueció al conde, que ordenó construir la muñeca con los rasgos de su difunta esposa, con la que compartió alcoba hasta que contrajo nuevas nupcias.
  • El osito de peluche del profesor (1948). Theodore Sturgeon. Realmente es una historia de vampiros, pero en la que el juguete del título juega un papel crucial.
  • El mono (1980). Stephen King. Como no podía ser de otra forma, el maestro del terror moderno no podía dejar pasar el tema de los juguetes sobrenaturales, y para ello recurre a uno de esos inocentes monos que tocan los platillos cuando le das cuerda para estructurar una de sus mejores novelas cortas.
  • Magic (1975). William Goldman. Parece mentira que el autor de La Princesa Prometida fuera capaz de escribir una obra tan terrorífica como Magic, la historia de Corky, un fracasado mago alcohólico cuya suerte comienza a cambiar a raíz de la incorporación a su show de un muñeco llamado Fats. La novela fue adaptada al cine por Richard Attemborough, en una película de mismo título, y que en la época causó verdadero terror.

Aprovechando la reseña, me gustaría recomendar desde aquí la lectura de un cuento de Joyce Carol Oates titulado “El señor de las muñecas”, cuya temática no se corresponde exactamente con la de la reseña, pero no por ello es menos inquietante.

¿Y cual es la visión que nos ofrece la novela popular sobre el tema de los muñecos diabólicos? La verdad es que no he podido encontrar tantas novelas como pensaba, probablemente debido a dos motivos fundamentales:

  • El terror no tuvo apenas presencia en la novela popular hasta principios de los años 70 (1972 para ser exacto, con el lanzamiento de la colección de Terror de la editorial Rollán), y puede considerarse por número de títulos como un género minoritario. Antes de esas fechas, el terror en la literatura popular y en cine en España era algo residual, tanto por los gustos de la sociedad como por los impedimentos que hubiera puesto la censura.
  • El auténtico boom de este subgénero se produjo a raíz del estreno de la mencionada Muñeco diabólico en 1988, cuando la literatura popular se encontraba en vías de extinción.

Aún así, he podido localizar unos cuantos títulos, lógicamente siempre dentro del género del terror, pues el tema difícilmente podría tener encaje en cualquier otro género literario.

Esta es la relación de novelas que al menos yo he podido encontrar (agradeceré cualquier información adicional):

TITULO

AUTOR

COLECCIÓN

27 Muñecos diabólicos Joe Mogar Selección Terror
448 La espantosa muñeca Curtis Garland Selección Terror
411 Juguetes, horror y muerte Joseph Berna Selección Terror
125 Los muñecos Frank McFair Easa Terror
267 Los muñecos macabros Mortimer Cody Easa Terror
73 La muerte de juguete y otros relatos Frank Martin Easa Terror

Como es habitual en este tipo de artículos, añado reseña de algunos de estos títulos, y procuraré añadir poco a poco el resto.

Joe-Mogar-Muñecos-diabólicosTítulo: Muñecos diabólicos

Autor: Joe Mogar

Colección Selección Terror nº 27. Editorial Bruguera

Portada: Alberto Pujolar

1ª edición: Septiembre 1973

Tras una magnífica portada de Alberto Pujolar inspirada en “Los pájaros”, de Alfred Hitchcock, encontramos la que es posiblemente la primera novela de quiosco centrada en el tema de los muñecos diabólicos.

Del autor, Joe Mogar (José María Moreno García), ya escribí una reseña, así que a ella me remito para el que quiera conocer un poco más a este escritor. https://bolsilibrosmemoriablog.wordpress.com/2016/04/20/joe-mogar-y-la-legion-de-secundarios/

En la novela, un hombre llamado Richard Donovan atropella con su coche a un espantoso muñeco negro que aparece súbitamente en la carretera con un estilete en la mano y manchado de sangre, sin que haya aparente explicación al modo en que puede haber llegado hasta allí. De hecho, Jessica, que iba en el coche con Richard, asegura que vio al muñeco cruzar corriendo la carretera en el momento del atropello.

Al día siguiente, Richard lee en los periódicos que una mujer llamada Sandra Tichey ha sido asesinada en un piso que se encuentra justo en el lugar donde se produjo el atropello, con el agravante de que al parecer el crimen se cometió con un arma muy parecida a la que portaba el muñeco.

Tras un horrendo incidente sufrido por Jessica Randall, que está a punto de ser asesinada por otro muñeco en su piso, Richard comienza a investigar, y todos los indicios le llevan hasta la tienda de Alma Marlowe, una peculiar mujer propietaria de una extraña tienda de muñecos situada en pleno Chinatown.

Un buen planteamiento al que sin embargo le falta la fuerza narrativa precisa para hacer frente a una buena historia de terror, con un desarrollo muy poco elaborado, muy lejos de la maestría de otros autores de bolsilibros, como pueden ser Curtis Garland, Adam Surray o Ada Coretti, verdaderos especialistas en el género gracias a su capacidad para describir escenas que causen verdadero miedo.

 

Curtis-Garland-La-espantosa-muñecaTítulo: La espantosa muñeca

Autor: Curtis Garland

Colección Selección Terror nº 448. Editorial Bruguera

Portada: García

1ª edición: Septiembre 1981

Si alguien pensaba que por fin iba a encontrar un tema que no hubiese sido tratado por Curtis Garland, estaba muy equivocado. Era inevitable que Juan Gallardo Muñoz, un gran aficionado al cine, recurriera a los muñecos malvados para la elaboración de una de sus historias de terror, y como no podía ser de otra forma, encuentra su inspiración en una de las películas que mencioné al inicio de esta reseña, aunque no voy a desvelar cual para no estropear la sorpresa al lector.

Aún así, el autor ya había empleado el miedo hacia los muñecos en su notable “Muñecas siniestras” (1961), nº 552 de la colección Servicio Secreto de Bruguera, jugando con la presencia de tres muñecas supuestamente malditas que resultan clave para la trama, aunque como podéis imaginar, no se trata en ningún caso de muñeco diabólicos tal y como han sido definidos en esta reseña, y la historia deriva hacia el típico misterio policiaco.  La censura no hubiera permitido la aparición de algo tan impactante para la época como la figura del muñeco demoniaco.

“La espantosa muñeca” entra sin embargo de lleno en el género del terror, con un joven estudiante de arte en París llamado Peter McCoy, que tiene la desgracia de alquilar un estudio en el lugar menos indicado. Nuestro protagonista despierta una noche sobresaltado por un espantoso grito que parece proceder del edificio. Al salir al pasillo para ver qué ocurre, encuentra la puerta del vecino abierta, y una siniestra muñeca tirada justo a la entrada del piso, que desaparece misteriosamente tan sólo unos minutos después.

Al día siguiente, al preguntar al casero por los gritos nocturnos, éste dice no haber oído nada, y tampoco sabe nada acerca de ninguna muñeca, pero la realidad es que comienzan a producirse una sucesión de extrañas muertes en los habitantes del edificio. Entre los vecinos de Peter se encuentran Monsieur Pholien, un ventrílocuo retirado; una bella joven llamada Pascale Barray, que tiene unas inquietantes visiones premonitorias; y la no menos bella ni joven Mireille Descamp, el inevitable contrapunto romántico de la historia.

Como es habitual en Juan Gallardo Muñoz, la ambientación es magnífica, y su estilo narrativo resulta perfecto para una historia de terror.

Como hemos podido ver a lo largo de esta reseña, una parte importante de los relatos de muñecos diabólicos están protagonizados por muñecos de ventrilocuos, cosa lógica, pues resulta sencillo imaginarlos dotados de vida propia. Voy a contar dos llamativas historias de ventrílocuos –una real y otra falsa- que creo que son muy representativas del temor que infunden estos personajes.

En primer lugar,  comentaré la historia de un olvidado artista español, alguien que está considerado por los especialistas como el mejor ventrílocuo de la historia.

francisco-sanz-baldovi_02-3Francisco Sanz Baldoví (1871 Anna, Valencia – 1939) fue un excepcional ventrílocuo valenciano; y el calificativo de excepcional creo que está más que justificado, pues no hablamos de un ventrílocuo al uso, de los que se limita a hablar con un muñeco sentado en una silla, sino de un artista que contaba con un increíble conjunto de autómatas de tamaño natural, dotados de un mecanismo interno de una complejidad digna del mejor ingeniero, a los que Francisco Sanz manejaba con gran soltura por el escenario.

Francisco sanz actores_mecanicos

La increíble Familia de Francisco Sanz

Me imagino que estaréis pensando cómo puedo opinar con tanta alegría sobre la calidad de un ventrilócuo fallecido en 1939 sin haber visto su trabajo. La respuesta es porque lo he visto, igual que vosotros tendréis la oportunidad de verlo con vuestros propios ojos, debido a que en 1918 se rodó una película documental sobre este artista, dirigida por Maximiliano Thous, en la que se nos muestran con todo lujo de detalles sus increíbles métodos de trabajo, y en la que podréis ver las inquietantes imágenes de sus distintos muñecos en acción, cada uno de ellos una auténtica obra maestra. Dicha película, titulada “Sanz y el secreto de su arte”, fue restaurada en 1997 por la Filmoteca de la Generalidad Valenciana, aunque por desgracia es muda, lo que impide comprobar la calidad de las voces de cada muñeco. Se puede ver íntegra –de verdad que lo recomiendo- en https://youtu.be/5sMNKJdFURI

Francisco Sanz Captura_pelicula_1918_Filmoteca_ValencianaAunque comenzó muy joven una tímida carrera artística, tocando la guitarra y con diversos números cómicos, su vida cambió radicalmente cuando asistió al espectáculo de un ventrílocuo, que le dejó completamente impactado y convencido de que ese debía ser su camino. Desde su primera actuación como ventrílocuo en 1902 (en Alcoy) y hasta 1936, Sanz actuó sin descanso por toda España y Portugal y realizó cuatro giras por Latinoamérica, triunfando en Argentina, Uruguay, Brasil, Chile, Perú, Cuba y México. Sus espectáculos duraban cerca de dos horas e incluían números cómicos, canciones, recitales de guitarra y monólogos. En un mundo en el que no existía la televisión, las actuaciones de este titiritero valenciano debían ser lo más parecido a un programa de variedades. Su gran éxito le llevó a actuar en Madrid ante la familia real y a que incluso se grabaran unos cuantos discos con las distintas voces de sus personajes.

Francisco Sanz Sanz-y-el-secreto-de-su-arte-1918El hecho que diferenciaba a Sanz del resto de ventrílocuos del mundo es que cada muñeco contaba con un ingenioso armazón interno que era controlado por Sanz con sus pies. Ese mecanismo lograba que los muñecos estuvieran articulados, de manera que podían mover los brazos, girar la cabeza e incluso realizar ciertos gestos, incluyendo complejos movimientos de párpados, ojos y boca; y lo mejor de todo es que cada muñeco tenía movimientos completamente diferentes, lo que parecía dotarles de personalidad propia. En algunos casos, como por ejemplo el personaje de Don Liborio, aparte del control ejercido por los pies de Sanz, también podía realizar algunos movimientos de forma autónoma; y había otro personaje que podía fumar.

En 1939 fallece Francisco Sanz en su localidad natal de Anna, en Valencia. El que fuera uno de los más populares personajes de su época cayó de inmediato en el olvido, aunque por suerte sus criaturas pueden visitarse en la actualidad en el Museu Internacional de Titelles d’Albaida, y afortunadamente podemos verlas en movimiento gracias a la mencionada película documental.

Para que os hagáis una ideade la forma en que se veían los espectáculos de Sanz en su época, os dejo esta crítica publicada el 2 de marzo de 1912 en un semanario argentino llamado Caras y caretas a raíz de una de las giras latinoamericanas del artista:

Sanz es un poderoso ventrílocuo. Posee una admirable facilidad para cambiar el metal de voz y dar a cada una de sus marionetas una vida física real, auténtica, palpitante, sugestiva, espiritual. Puede afirmarse que los 25 o 30 autómatas que constituyen su compañía, son seres con un alma propia y con un organismo anatómico semejante al nuestro. Es preciso observar de cerca la complicadísima maquinaria de cada muñeco. (…) No se crea que son figuras con movimientos espasmódicos y de ademanes rígidos. Caminan, bailan, ríen, lloran, fuman y cantan. Hacen lo que hacemos nosotros…

La mayor parte de la información acerca de Francisco Sanz la he sacado de http://alpoma.net/tecob/?p=12046

En este caso los muñecos de Sanz, aunque de aspecto poco tranquilizador en algún caso, son cualquier cosa menos diabólicos, pero me ha parecido tan interesante su historia que no he podido resistirme a incluirla en la reseña.

La segunda historia que quería comentar –ésta sí que entra de lleno en la temática de la reseña- es la del ventrílocuo McCarthy y su muñeco Edgar.

edgard y mccarthy

La horrible leyenda de McCarthy y Edgard

A principios de los años 20 triunfaban en los Estados Unidos los espectáculos de ventriloquia llenando las salas de los principales teatros. Entre estos artistas se encontraba un ventrílocuo llamado McCarthy, que alcanzó gran popularidad gracias a su show con Edgar, un peculiar muñeco que representaba a un niño de entre 9 y 10 años con rasgos muy extraños y muy realistas que despertaban en el público rechazo y fascinación a partes iguales. La inquietante apariencia de Edgar y el exceso de celo de McCarthy, que jamás dejaba que nadie se acercara a su muñeco, provocó que empezara a circular la leyenda de que Edgar hablaba gracias a la magia negra, creándose así una fama de influencia demoníaca que hizo que muchos padres prohibieran a sus hijos ir a ver su espectáculo.

Una noche, de gira en Nueva York, antes del show, los trabajadores se acercaron al camerino para avisar a McCarthy de que el teatro estaba lleno esperando a que comenzara el espectáculo,  y se encontraron al artista muerto en el suelo y con el cuello roto. Cuando llegó la policía, buscando pruebas del crimen, sacaron al muñeco de su caja y quedaron aterrorizados.

Las manos de Edgar tenían huellas dactilares, y observaron que su rostro estaba cubierto con una máscara de látex que servía para ocultar la descomposición del cadáver de un niño. Jamás se supo qué había hecho McCarthy para conservar tan bien el cadáver, y aunque nunca se pudo probar la identidad del niño, se llegó a la conclusión que pudo ser su hijo, convertido en muñeco por un enloquecido padre que no pudo soportar su pérdida. Sobre quien mató a McCarthy, la policía cerró el caso con el sello de “No resuelto”, y sobre el destino de Edgar, nunca más se supo nada, aunque yo tengo la teoría –sin confirmar- que 70 años después lo compró un ventrílocuo llamado José Luis Moreno, lo que explicaría el componente demoniaco de muchos de sus espectáculos.

Como ya os habréis imaginado, la realidad es que nunca existió ningún ventrílocuo llamado McCarthy y mucho menos un muñeco llamado Edgar; es tan sólo otra de esas leyendas de origen desconocido que circulan por internet de forma indiscriminada. Por el contrario, quien existió realmente fue Edgar Bergen, ventrilocuo dueño de un muñeco llamado Charlie McCarthy, una marioneta de aspecto completamente convencional que alcanzó cierta fama en la televisión americana y cuya principal característica física era que llevaba un monóculo. Actualmente se conserva en el Smithsonian Museum.

La famosa y terrorífica foto que ilustra esta anécdota  corresponde realmente a Fedor Wittkowski, un ventrílocuo alemán más conocido como “Henry Rox” que fue famoso en Europa por su escalofriante muñeco Max, pero que nunca pisó los Estados Unidos.

Así que niños y no tan niños, que la historia de Edgar os sirva de aviso para no creeros nada de lo que leáis por internet –tampoco la Wikipedia-, pues es una fuente de inexactitudes, medias verdades, y mentiras a secas. ¿Y por qué nos creemos y difundimos de inmediato leyendas como la de Edgar? Pues porque en el fondo nos encantaría que fuera cierto.

De cualquier forma, debéis reconocer que cualquiera de estas dos historias (verdadera la primera y falsa la segunda) son un extraordinario punto de partida para una buena historia de muñecos diabólicos.

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3 comentarios en “MUÑECOS Y JUGUETES DIABÓLICOS

  1. Un magnífico artículo que da para mucho. Tema sugerente, atrayente por parte de lectores que aman el género de terror. Particularmente me ha gustado muchísimo este post por mi vieja pasión al mundo de los autómatas del siglo XIX. Vivo en Barcelona y desde niño que visito el Museo de Autómatas del Tibidabo, el más antiguo del mundo. Walt Disney lo visitó por allá los cincuenta y dio un cheque en blanco para comprarlo, y por suerte, el director de aquel momento no lo aceptó. Leyendo tu artículo también me ha venido a mis recuerdos el relato “La muñeca” del gran Algernon Blackwood y “La muñeca sangrienta”, del no menos genial Gaston Leroux, el padre de “El fantasma de la ópera”, de cuya continuación de la primera se titula “La máquina de asesinar”. Por otra parte, el mundo del ventrílocuo es de lo más siniestro. En la última novela de Enrique Vila-Matas, “Mac y su contratiempo”, donde se habla de un ventrílocuo que existió que hacía dormir a su hija con sus muñecos. Esta chica se hizo después famosa como actriz y contó esta terrorífica historia. A decir verdad, todas las biografías de famosos ventrílocuos lo son. ¿Cómo olvidar una de las mejores escenas de la mítica “Blade Runner” donde nos muestra la casa de aquel pobre hombre donde vive solo con sus marionetas y sus autómatas? ¡Cómo olvidar la mejor parte de la película “La invención de Hugo” con aquel autómata que escribía? ¡Quién ha olvidado aquella maravillosa escena de Pinocho, de Disney, dentro del carromato, a golpe de rayos y truenos, donde vemos a aquellas marionetas que cuelgan como cadáveres? Creo que lo mejor que tiene la saga “El expediente Warren”, es aquella muñeca que cobrará más protagonismo en la segunda parte.

    Un cordial saludo.

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    • Yo que soy de Madrid he tenido la fortuna de conocer el mmuseo de autómatas del Tibidabo en una de mis visitas a Barcelona, ciudad que adoro tanto por sus múltiples atractivos culturales (y gastronómicos, que demonios) como por su gente, que siempre me ha tratado fenomenal, cosa que creo importante destacar en unos tiempos en los que parece que es obligado tener manía a cualquier cosa relacionada con Cataluña. No es mi caso. Un fuerte abrazo, y gracias por la observación del último libro de Vila Matas, que ha llamado poderosamente mi atención.

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