QUERIDOS ROEDORES

las ratas asesinasMusofobia: aversión, asco o miedo irracional a los ratones, ratas, y en algunos casos, otros tipos de roedores.

Esta es la definición –que por cierto no recoge el Diccionario de la lengua española- que da la psicología a esta particular fobia, objeto de esta de esta reseña.

Las ratas despiertan un miedo ancestral muy extendido, debido a que son animales asociados históricamente a la transmisión de enfermedades –la peste negra entre otras-, además de por su voracidad, que más de una hambruna han provocado a lo largo de la historia, y que además ha dejado diversos episodios de ataques a humanos que aparecen de forma recurrente a lo largo de los años.

Tanto el cine como la literatura han explotado en multitud de ocasiones este tema, con mayor o menor fortuna, y como es lógico, los escritores de novela popular, siempre atentos a cualquier cosa que pueda servirles de inspiración, no podían ignorar a estos animales como punto de partida de alguno de sus relatos.

La dificultad como siempre es seleccionar dentro del caótico mundo de la novela popular unos cuantos títulos que nos permitan observar la visión de sus escritores sobre nuestros queridos roedores, sin que se pretenda realizar en ningún caso un listado exhaustivo de las obras protagonizadas por estos simpáticos parientes de Mickey Mouse, pues sería una tarea que requeriría una dedicación exclusiva durante un largo periodo de tiempo.

A. thorkent la amenaza de los muridosEn el género de la ciencia ficción nos encontramos de forma obvia con “Las ratas”, nº 120 de la colección Espacio de Toray, del gran H.S.Thels (Enrique Sánchez Pascual), novela que comentaré en otro momento. Algo menos obvia resulta “La amenaza múrida”, nº 322 de La Conquista del Espacio, de A. Thorkent (Ángel Torres Quesada), autor de culto al que ya dediqué una reseña en este mismo blog. En realidad esta novela es el segundo título de una trilogía protagonizada por los attolitas, una raza de ratas inteligentes —múridos es el término científico empleado en la saga—  que a punto están de provocar, por mediación de uno de sus miembros (un científico loco llamado Traoll), la extinción de la humanidad. Aunque  Ángel Torres incluyó el primer título del ciclo (“Invasor del más allá”, nº 143 de La Conquista del espacio) dentro del universo del Orden Estelar, la realidad es que nada tienen que ver con la misma. A pesar del peso de la presencia de ratas gigantes e inteligentes, la historia es un relato de ciencia ficción, con viajes en el tiempo incluidos, que no busca resaltar el lado terrorífico de estas criaturas, así que no me detendré sobre estos tres títulos, y me centraré en el género de terror.

Curtis Garland - Las ratas están locasEn este género nos encontramos con “Las ratas están locas” (1976), del omnipresente Curtis Garland, nº 181 de la colección Selección Terror de Bruguera.

La novela comienza con una cita de Confucio que todos y cada uno de nosotros debiéramos aplicarnos hoy en día:

“Si al odio respondemos con el odio… ¿qué otra cosa nos quedará… sino odio?”.

La historia se desarrolla en el año 1988,  en un futuro marcado por la inestabilidad entre las grandes potencias y por la presencia de un grupo terrorista llamado “Guerrilla de Activistas del odio” que sinceramente no tiene ninguna relación con la trama. El protagonista de esta peculiar novela de terror es Alex Miller, un periodista que recibe una enigmática invitación del premio Nobel Arístides Markiewicz para la “Asamblea de la Ciencia” que se celebrará la Noche de fin del año 1988 en Hatetower (premonitorio nombre), una aislada residencia en las Montañas Rocosas, con la promesa de que durante la velada se notificará un avance científico que cambiará el curso de la historia.

Con su habitual narrativa plagada de todo tipo de citas y homenajes, que van desde Bertold Brecht, Frankenstein, o James Hilton (autor de “Horizontes Perdidos”), Curtis Garland nos regala una historia que perfectamente se podía haber publicado en la colección de Servicio Secreto, pues mezcla elementos de diversos géneros en los que prevalece el de espías, y donde no puede faltar el contrapunto sentimental, representado por Crystal Jones, prometida del protagonista, y por una misteriosa y bella mujer llamada Delta.

Durante la velada se desvela que el famosos descubrimiento científico no es otra cosa que el virus del odio, creado por Markiewitz con la intención de acabar con la humanidad, y para ello tiene previsto expandirlo empleando un peculiar ejército: miles de ratas inoculadas con el virus.

Tras ser informado del plan completo, Alex Miller es expulsado de Hatetower, a sabiendas de que por mucho que cuente en el exterior nada puede hacerse para frenar el diabólico plan de Markiewitz. El problema es que Alex regresa con la memoria parcialmente borrada, y –para sorpresa de su prometida Crystal- acompañado de una despampanante secretaria llamada Delta que no se separa de Alex; un personaje que resultará ser la clave de la novela, y con la que resulta sencillo empatizar en su odio a la humanidad.

A lo largo del planeta comienzan a producirse inexplicables ataques de ratas aparentemente dotadas de gran inteligencia a humanos, que resultan infectados de una rabia sin curación posible y que les lleva a atacar a otras personas. El apocalipsis ha comenzado.

Lou Carrigan Tiempo muertoTiempo muerto” (1983), de Lou Carrigan, publicado en el nº 542 de Selección Terror, juega con el asco que provocan las ratas más que con el miedo en sí.

En la novela, Wade Ritman (de profesión dibujante, especializado en ilustración de portadas)  es un hombre que descubre aterrado una cabeza de rata en el fondo de la botella de leche que acaba de beberse. La sorpresa es que después de realizar una enérgica reclamación en el supermercado donde compró la botella, y donde por cierto conoce a la inevitable pelirroja de ojos verdes que se encarga de dirigir el establecimiento, Wade se encuentra al regresar a su casa el resto del cuerpo de la rata decapitada dentro del bolsillo de una chaqueta. Si la historia ya os tiene completamente intrigados, aviso que no es nada con lo que viene después, cuando el protagonista recibe una caja en cuyo interior aparece una cabeza humana chorreando sangre que resulta ser de plástico. Todos los indicios apuntan a que es el propio Wade quien está cometiendo estos extraños actos, lo que le hace temer por su cordura, y le lleva a contactar con un antiguo compañero de Universidad, un psiquiatra llamado Orson Copley, que tratará de ayudar a su amigo a encontrar la verdad de esta extraña situación.

La realidad es que Lou Carrigan lo borda en esta intrigante novela que parte de un hecho intrascendente que poco a poco va complicándose cada vez más. Una historia en la que destaca un sentido del humor poco habitual en su obra, y en la que el autor vuelve a poner el foco en el porqué de los crímenes antes que en el quién, algo muy habitual en Lou Carrigan,  que se preocupa siempre de meterse dentro de la mente del asesino para intentar entender sus motivaciones.

Clark Carrados el gato y las ratasEl gato y las ratas” (Selección Terror nº 165, 1976) es una peculiar novela de Clark Carrados. Un hombre llamado Bertie Vinceton se encuentra en una situación económica desesperada, cuando recibe un extraño encargo a cambio de 24.000 $: debe conseguir la mano izquierda de una mujer joven que haya fallecido recientemente. Cuando Vinceton se encuentra de regreso de un cementerio tras haber cumplido con su cometido, es asaltado por dos ladrones de bancos que le matan para robarle el coche, llevándose consigo una caja en el asiento trasero con el macabro cargamento. Poco después los dos atracadores mueren en extrañas circunstancias.

Al mismo tiempo, Mavis Gleville acude al despacho del detective privado A. Smith para encargarle que busque a su hermana Bárbara, que ha  desaparecido. Bárbara se casó hace unos años con  un estrafalario científico llamado Joshua Neagle, que dice que Bárbara se ha fugado sin dejar rastro, y Mavis sospecha que en realidad la ha asesinado. Tras explicarle a Mavis que se ha equivocado de oficina y que en realidad él es pintor (de hecho es portadista de libros, lo que resulta curioso porque en más de una ocasión Carrados introduce un portadista en sus historias), decide ayudarla a descubrir qué ha ocurrido con Bárbara, sin sospechar que las cosas no son ni mucho menos lo que parecen.

Pronto se descubrirá que alguien está cortando la mano izquierda de jóvenes mujeres, pero la pregunta es ¿Para qué? ¿Qué ocurrió con Bárbara Gleville?.

El motivo por el que incluyo esta novela –muy recomendable, por cierto- en esta erseña sobre las ratas es que tienen un escabroso y fundamental papel en el desenlace de la historia, junto al gato del título, mucho más importante de lo que puede parecer a primera vista.

Ada Coretti-Del-suelo-brotaba-la-muerteEn “Del suelo brotaba la muerte” (1975), nº 138 de Selección Terror, Ada Coretti nos aporta su terrorífica visión del miedo a las ratas. La presencia de esta escritoria es una firme garantía de encontrar sangre y vísceras a mansalva.

La novela comienza con un prólogo ambientado en 1899 en una pequeña localidad imaginaria llamada Maggawin, con una macabra historia en la que un joven matrimonio regresa a su casa para descubrir que cientos de ratas han devorado a su bebé, al que habían dejado plácidamente dormido en su cuarto. Un  espantoso suceso que por desgracia ha ocurrido en la realidad en más de una ocasión, sin ir más lejos en Johannesburgo en 2016, después de que una madre dejara solo en casa a su bebé durmiendo en la cuna para irse de fiesta.

Tras este inicio, la historia se traslada a 1971, con el ingeniero Frank Milde de vacaciones en una casa de campo a 200 Km de Maggawin. Allí conocerá a la bella Carol Powers y a su peculiar familia, incluyendo a su tío Cecil, un jorobado que vive solo en la misma casa donde se produjo la siniestra muerte del bebé del prólogo 70 años atrás, y donde Cecil ha advertido a su sobrina Carol que no debe acercarse jamás.

La familia de Carol se compone de su padre James, y sus tres hermanos, Paul, Michael y el mencionado Cecil. Su madre falleció años atrás arrollada por un tren. Una madre que primero fue novia de Cecil, y que después estuvo casada sucesivamente con los otros tres hermanos, siendo James, el padre de Carol, su último marido antes de su muerte.

Cecil acaba hospitalizado como consecuencia de un accidente de tráfico, al cuidado de su sobrina, única persona de la familia con la que se relaciona. Cuando Frank acude un día al hospital con la intención de volver a ver a Carol, le comunican que se fue hace días, y que le ha dejado una nota que dice lo siguiente:

“Estoy muy asustada. Me llevan a vivir a la casa de piedra, a Maggawin. No sé exactamente por qué, pero tengo el presentimiento de que no saldré de allí con vida… a menos que venga usted a ayudarme. Créame, no tengo a nadie más a quien recurrir. Acabo de darme cuenta de que estoy sola en este mundo.”

Sin dudarlo, Frank conduce hasta Maggawin, donde descubrirá un lúgubre pueblo en el que sólo destacan sus malolientes cloacas, la siniestra casa de Cecil, y un manicomio. A partir de ese momento se verá envuelto en una serie de macabros sucesos.

Una novela que es un buen ejemplo de la ingente mezcla de elementos que suelen abundar en la novela popular, con siniestras leyendas, locos, mayordomo, un botín de 20 millones de dólares procedente del robo de un banco, y por supuesto, ratas asesinas.

Lou Carrigan ven a charlar esta noche 1En “Ven a charlar esta noche” (nº 281 y 486 de Selección Terror de Bruguera), de Lou Carrigan, nos encontramos –en mi opinión- con una de las mejores novelas de toda la colección, en una historia en la que nuestras amigas las ratas vuelven a tener un papel decisivo.

Claudine Debré es una mujer mayor que vive sola en su desvencijada casita en el Montmartre de París, en condiciones de gran precariedad económica. Interiormente culpa de su situación a su nuera Monique, a la que considera responsable de haber alejado de su lado a su querido hijo Claude, un marido enamorado que desconoce que su esposa le es infiel con otros hombres.

Lou Carrigan ven a charlar esta noche 2Tras recibir la inesperada visita de Marie Mortier, una antigua amiga que intenta ayudarla económicamente encargándole un traje, Madame Debré comienza a tramar en su imaginación un siniestro plan para dehacerse de su nuera con la ayuda de unos inesperados cómplices: unas ratas que han anidado en su desván y a las que ha comenzado a alimentar como si fueran sus mascotas. Al principio Claudine sueña con invitar a Monique y hacerle subir al desván con cualquier excusa, haciendo que le muerda una rata, pensando que así morirá víctima de la rabia. Al comprender lo absurdo de su plan, se convence de una posibilidad aún mejor cuando un terrible accidente en el que Claudine tiene parte de culpa provoca que su amiga Marie muera de un golpe en el desván, convirtiéndose en alimento de miles de ratas que han ido anidando entre las paredes de su casa, atraídas por la comida que cada día dejaba a su grupo de mascotas.

Lou Carrigan ven a charlar esta noche 0A partir de este momento, Claudine pone en marcha un plan que afecta no sólo a Monique, sino también a sus amantes, a los que considera que debe matar para vengar el honor de su hijo.

Una gran novela, con magníficos personajes, mucho más definidos y creíbles de lo que suele ser habitual en esta literatura, que demuestran que a veces la bajeza de los sentimientos humanos supera con creces el horror que pueda producir cualquier monstruo imaginario.

Hace ya tiempo que considero a Lou Carrigan uno de los autores de mayor calidad en prácticamente todos los géneros en los que participó –aunque tengo la sensación de que la ciencia ficción no se encontraba entre sus preferencias-.

A diferencia de la mayoría del resto de autores de la novela popular, demuestra una especial maestría en la definición de sus personajes, y un gran dominio del  ritmo en sus libros; y por lo general consigue evitar los precipitados finales tan característicos de esta literatura. Si alguien se molesta en leer alguno de los libros de Lou Carrigan de mayor extensión (de la colección Murder Club por ejemplo), descubrirá un escritor que nada tiene que envidiar de la mayor parte de escritores de novela policiaca que arrasan en la actualidad.

Lou carrigan pecados capitalesPor fortuna, los lectores que tengan interés en este título, que recomiendo sin luga a dudas, pueden encontrarla en el segundo volumen de “Los pecados capitales” que la Asociación A.C.H.A.B ha publicado recientemente, acompañada de una buena selección de novelas del mismo autor relacionadas cada una de ellas con uno de los pecados capitales.

Por supuesto que hay muchas otras novelas de terror en las que los roedores tienen mucho que decir, como “Ratas hambrientas y otros relatos”, de Franklin Ingmar  (nº 99 de la colección Easa Terror), o “Las devoradoras”, de César Torre (nº 103 de Easa Terror), pero creo que con lo explicado nos podemos hacer una idea del tema. Y ahora os dejo que me ha parecido oir el ruido de unas patitas correteando por el techo….

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s