MARIA VICTORIA RODOREDA SAYOL Y LA CRÍTICA SOCIAL

rodoreda-01

IMAGEN DE LA AUTORA (obtenida de la página de José Carlos Canalda)

No hace mucho tiempo publiqué en el blog una reseña de carácter genérico sobre las mujeres escritoras de la novela popular española, en la que prometía que dedicaría reseñas individuales a algunas de las principales autoras que participaron en el mundo del bolsilibro.

Sin lugar a dudas, una de las más importantes escritoras fue María Victoria Rodoreda Sayol (Berga, 1931 – 22 de Julio de 2010, Barcelona), tanto por el impresionante volumen de su obra como por su capacidad para escribir todo tipo de géneros literarios, algo inusual para las mujeres de la época, encasilladas en casi todos los casos dentro del género romántico. Al margen de su labor como guionista de comics, desarrolló la mayor parte de su carrera literaria dentro de la novela popular, empleando multitud de seudónimos, como Marcus Sidereo, Vic Logan, Ronald Carter, Al Sanders, Douglas Kirby, Holm Van Roffen, John Talbot, Mark Donovan, Rand Mayer, Richard Dexter, Robert Dexter, Harry Feldman, Rock Morley, Ronald Carter, T. Danforht, Dagmar Lorn, Dorian Lane, Frank Loman, Ian De Marco, Johan Bergman, Chance Lane o John Palmer. ​De todos ellos (según algunas fuentes, más de 40 seudónimos). Sin lugar a dudas los más famosos son Marcus Sidereo, -atribuido en ocasiones erróneamente a Enrique Sánchez Pascual-, y Vic Logan.

Vic logan un-hombre-llamado-reno

Autora todoterreno que tocó todos los géneros

Según una entrevista publicada en los recopilatrorios Bang Bang estás muerto, la escritora llegó a publicar más de 700 títulos con diferentes seudónimos –que según ella, por instrucciones de las editoriales debían ser siempre extranjeros-, siendo sus favoritos los del género policiaco.

Nacida en Berga, María Victoria Rodoreda se trasladó muy joven a Barcelona, donde conoció a su futuro esposo, el también escritor Juan Almirall Erliso (1931-1994), conocido en el mundo de la literatura popular por sus seudónimos de Robert Delaney, Alice Stanley, Buck Donovan, Cass Owerland, Elliot Lander, Harry Tempal, Jack Adams, John Randall, Johnny Romano, Juck Hulton, Milton Daunning, Nelson Jefferson, Paul Sepal, Peter Owen o Vie Haspe. Fue su marido Juan quien la animó a publicar sus primeras obras, sin sospechar que muy pronto le superaría en cuanto a capacidad para producir novelas, con una calidad nada desdeñable desde el punto de vista literario.

azucena_toray_1948_1170.jpgSus primeras trabajos fueron publicados en Toray, primero en forma de guiones de publicaciones como Babette, Azucena, Celia, Rosas Blancas, y similares, para pasar luego a tebeos bélicos y de espionaje, siendo la primera novela que he podido localizar suya “El fin”, nº 373 de la colección Espacio, firmada como Vic Logan.

LCDE_001.Enemigos.Indestructibles[Marcus.Sidereo]Muy pronto pasaría a trabajar para Bruguera, tras la desaparición de las colecciones de Toray, y ahí es donde realmente alcanzaría su gran popularidad, especialmente dentro de la ciencia ficción, donde destacaría en La Conquista del Espacio, colección que tuvo el honor de inaugurar con “Enemigos indestructibles”. En Bruguera, y debido a su creciente fama entre los lectores, se le exigían cada vez un mayor número de originales de todos los géneros, sin que Mª Victoria fuera capaz de asumir ella sola tal demanda, lo que provocó que el matrimonio decidiera trabajar de forma conjunta, así que hay que señalar que es seguro que una buena parte de las novelas de Marcus Sidereo o Vic Logan (los dos seudónimos empleados con mayor frecuencia en Bruguera) correspondan realmente a Juan Almirall.​

Así, aunque Mª Victoria y Juan tenían cada uno sus propios seudónimos “oficiales”, fue habitual que los compartieran, de modo que en la práctica resulta imposible distinguir quien escribió cada una de las novelas que se han editado de los diferentes géneros en los que trabajaron. La propia escritora lo confirmó en la mencionada entrevista personal.

Esta información la he obtenido en gran parte –cómo no- de un artículo de José Carlos Canalda https://www.ciencia-ficcion.com/opinion/op01585.htm , que a su vez obtuvo la información directamente de la hija de la escritora.

A mediados de los ochenta, como les ocurrió a la gran mayoría de escritores de bolsilibros, abandonó su carrera ante la decadencia de la literatura popular, cuando aún era muy joven, siendo sus últimos trabajos algunos guiones para revistas de terror como Pánico o Escorpión, de la editorial Vilmar, o del género bélico (Relatos de guerra, en 1988).

La escritora falleció en 2010 cuando contaba 79 años de edad.

vic logan el cuadroMe gustaría aprovechar esta reseña para ver si algún familiar de este matrimonio se anima a ponerse en contacto conmigo, pues me encantaría obtener más datos de ambos, pues creo que lo merecen.

Al margen de los datos biográficos de la autora, me gustaría detenerme a analizar el papel que jugaba la novela popular como vehículo de expresión de crítica social, un aspecto en el que a mi parecer destacó la autora objeto de esta reseña.

Para ello, nada mejor que añadir a modo de ejemplo la reseña de algunas de las obras de la escritora, para que el lector se haga una idea del tipo de novelas que escribía, y cómo podía esconder en ocasiones, tras una en apariencia inocente trama, una velada crítica social que difícilmente podría permitirse realizar de forma directa. Me he inclinado por dos títulos de la colección La Conquista del Espacio, de Bruguera, pues considero que es la que mejor representa la obra de esta escritora todoterreno, y por otra novela de terror, por suponer precisamente una rareza dentro de su bibliografía.

Marcus sidereo torbellino de horrorTítulo: Torbellino de horror

Autor: Marcus Sidereo

Colección La Conquista del Espacio Nº 17

Portada: José Triay

1ª edición: Enero 1970

El Doctor Karban despierta totalmente desorientado y sin memoria en un lugar que le resulta completamente extraño. Lo primero que ven sus ojos es a una bella desconocida llamada Hanora que le informa que se encuentra en el Pabellón de Recuperación.

Tras ser conducido ante el líder de tan peculiar sitio, que resulta ser otra mujer, le explican que se encuentra en Nágara, un planeta en el que todos los habitantes son mujeres que ni siquiera entienden el concepto de masculino o femenino, pues nunca han tenido que diferenciarlo.

En esta breve reunión con la reina del planeta de las mujeres, Karban empieza a comprender que no es más que un prisionero, ya que las habitantes de Nágara le relacionan con un misterioso grupo de rebeldes a los que llaman “los luchadores de Frigio”.

Tras ser trasladado a un laboratorio donde le empiezan a despertar sus recuerdos gracias a una avanzada tecnología, Karban comienza a formarse una idea parcial de quién es y cómo ha llegado a Nágara; en realidad es un eminente científico de la Tierra que se encontraba investigando un extraño virus del espacio que infectaba a cualquier nave que intentara salir de la órbita terrestre, y para el que logra descubrir un antídoto.

Al apagar súbitamente la máquina que le permite recordar, dejando parte de sus recuerdos ocultos, la Reina Nágara le exige amenazándole de muerte que produzca una peculiar arma química: el letal virus para el que fabricó el antídoto en la Tierra. A pesar de la negativa inicial de Karban, Nágara le demuestra que puede ser muy persuasiva…

Los sucesos posteriores demuestran que todas las mujeres del planeta están realmente sometidas por la Reina Nágara, mediante un complejo mecanismo de control que les han implantado quirúrgicamente, lo que les impide tomar decisiones por su cuenta y resistirse a las órdenes de la reina.

¿Quiénes son realmente las mujeres de Nágara? ¿Por qué está el Dr. Karben en ese planeta? ¿Quiénes son los luchadores de Frigia? Todas estas preguntas encontrarán su correspondiente y terrible respuesta en esta entretenida novela de Marcus Sidereo, mezcla de Flash Gordon y The Stepford Wives, que contiene toda la esencia del buen pulp, incluyendo la inocencia de algunos de sus planteamientos, lo que no evita que uno se pregunte si detrás de toda esa candidez no se esconde realmente una feroz crítica a la falta de libertad de las mujeres de la época.  Recordemos que en la novela todas las hembras del planeta se ven obligadas a cumplir hasta el último deseo de su reina/líder, pero la realidad es que al final las mujeres son salvadas por un hombre. Supongo que la editorial no hubiera permitido que las mujeres resolvieran el problema ellas solas.

Marcus Sidereo despues de la invasionTítulo: Después de la invasión

Autor: Marcus Sidereo

Colección  La Conquista del espacio nº 235. Editorial Bruguera

Portada: Jorge Núñez

1ª edición: Febrero 1975

El célebre y respetado científico Sandor trabaja en su laboratorio acompañado de su ayudante, el malcriado hijo de Rippert Teilon, uno de los máximos dirigentes del Consejo que rige el planeta Kindu. Un día descubre desde su observatorio astronómico que el vecino planeta Klenox está a punto de desaparecer fruto de una catástrofe medioambiental que destruirá la atmósfera que les da vida, y anticipa que la consecuencia inmediata es que sus habitantes intentarán invadir Kindu para lograr un sobrevivir. El profesor Sandor lleva años estudiando desde la distancia el planeta Klenox, y siempre defendió la necesidad de establecer relación con sus habitantes, que en diversas ocasiones intentaron comunicarse con ellos, pero el Consejo planetario siempre se había negado a cualquier tipo de contacto, lo que motiva que ni siquiera se conozca la apariencia física de estos seres.

Ante la negativa del Consejo de escuchar sus advertencias sobre la inminente invasión, Sandor decide que la única posibilidad de salvación para la humanidad reside en que él y otro selecto grupo de científicos se traladen en secreto al Campanario, un abandonado refugio submarino, donde intentarán desarrollar un arma que acabe con los Klenoxianos cuando éstos hayan ocupado su planeta.

Por su parte, entre los Klenoxianos existe división de opiniones entre los pacifistas, liderados por el profesor Tremens y su hija Alania, que abogan por solicitar diplomáticamente el asilo a sus vecinos Kindurianos; y los que consideran que no hay más opción que la guerra o la muerte, opción asumida por el líder de los Klenoxianos, Klato (de sospechosa similitud con Klaatu, el protagonista de Ultimátum a la Tierra, y no sólo en el nombre). Como suele ser habitual, la opción violenta es la ganadora.

La guerra ha comenzado, y ahora el destino del planeta se encuentra en manos de Sandor y sus escasos compañeros de aventura, que, gracias a su ingenio, supondrán la única resistencia  real a la invasión.

La novela trata dos temas que sinceramente considero muy interesantes y mucho más profundos de lo que en apariencia podría parecer de una lectura superficial de la historia.

Por un lado, la necesidad de comunicación, cuya ausencia acaba provocando un conflicto sin retorno.

De otra parte, los conflictos que derivan de la inmigración, tema más que premonitorio de la situación mundial actual. El eje de la historia es que un gran volumen de personas se ve obligado a huir de su hogar, buscando refugio en una tierra mejor, y la negativa del planeta de acogida a ofrecer su ayuda ante una situación límite, lo que acaba derivando en un conflicto bélico destructivo para ambas partes. Afortunadamente la moraleja de la novela aporta un mensaje de esperanza, defendiendo que es posible la convivencia de razas distintas, incluso a nivel sentimental.

Debemos considerar que la novela se publicó en 1975, un año que para España supuso un punto de inflexión muy importante en cuanto a movimientos migratorios se refiere. Ese año, debido a distintas causas (entre las que destaca el endurecimiento de las políticas migratorias de los países que de forma habitual acogían la emigración española, a partir de la crisis del petróleo de 1973), España pasó de ser un país netamente emigrante a empezar a recibir inmigrantes, en una tendencia que ha resultado imparable hasta la fecha de hoy. Si en 1975 la población en España extranjera no suponía ni el 0,5 % de la población, la cifra actual se acerca al 10 %, y ha llegado a ser del 12,5 %.

Pues bien, a nivel social el año 1975 nos enfrentó a una dura realidad: muchos españoles que trabajaban en el extranjero tuvieron que regresar a España, lo que supuso que mucha gente tomara conciencia de lo que era sentir el rechazo de aquellos países que hasta la fecha habían acogido con los brazos abiertos la mano de obra barata que suponíamos los españoles. En 1975, en las conversaciones en los cafés, en el mercado, o en la mesa familiar, no se entendía que alguien pudiera rechazar a una persona por el mero hecho de buscarse un futuro mejor, pues nosotros éramos los rechazados.

Sirva como ejemplo este párrafo de la novela, que bien podría haber sido extraído de muchos programas electorales actuales:

“ – Esa gente necesita sobrevivir. No van a resignarse a una muerte segura.     Nosotros somos su auxilio más cercano.

– Nuestro planeta no tiene por qué ayudar a nadie. Si nos lo pidieran…veríamos el modo de solucionarles el problema,  pero con calma. Para dar acogida a otras gentes habría que meditarlo.

….

– ¡Y Atacaremos a todos los extranjeros que pretendan perturbar nuestra paz!”.

Para que luego digan que la novela popular es superficial.

Vic Logan- el personajeTítulo: El personaje

Autor: Vic Logan

Colección Selección Terror  Nº 21. Editorial Bruguera

Portada: Angel Badía

1ª edición: 1973

Interesante novela que nos permite conocer la visión del Terror de María Victoria Rodoreda Sayol, una de los pocas escritoras que puede presumir de formar parte del exclusivo club de autores que superaron los 100 títulos publicados dentro de la ciencia ficción de quiosco, género en el que sin duda destacó por encima del resto, aunque se la puede encontrar en prácticamente cualquier género literario que se os ocurra.

Que yo sepa, del género de terror escribió tan sólo tres títulos, todos ellos en la colección Selección Terror de Bruguera con el seudónimo de Vic Logan (aunque me consta que volvería al género a mediados de los 80 en revistas como Pánico o Escalofrío).

TITULO

7 Los fríos labios de la muerte
21 El personaje
101 Experimento clínico

Michael Lescott es un escritor de novela popular, un artesano acostumbrado a escribir novelas de 100 páginas de distintos géneros en tiempo record por encargo de la editorial. En este caso, tras regresar de una fiesta en compañía de su esposa Sussie en un estado de evidente embriaguez, decide pulir el final de su última obra de terror, protagonizada por un horrible monstruo llamado Bedankos al que está a punto de matar en el desenlace del libro.

Cuando se encuentra a punto de acostarse, el autor descubre en la habitación una figura que le resulta estremecedoramente familiar: la de Bedankos, un ser surgido de su imaginación y que de pronto cobra vida ante sus propios ojos. Convencido de estar teniendo una alucinación fruto de la borrachera, Michael mantiene una charla con el monstruo, que –como ocurrió en su día con la criatura de Frankenstein- le acusa directamente de ser el responsable de los horribles actos a los que se ha visto avocado, y reniega de él como padre, amenazándole con destruir lo que más quiere.

Tras caer desmayado, al despertar a la mañana siguiente se convence de que todo a sido una pesadilla etílica, pero cuando su mujer, marcada por unos fuertes arañazos en la espalda, le da a entender que son fruto de la pasión cuando él entró a oscuras en el lecho conyugal la noche anterior, empieza a entender horrorizado que tal vez su pesadilla fue mucho más real de lo que pensaba, y que su horrible hijo literario, Bedankos, está intentando elegir su propio destino liberándose de los designios de su creador.

“Soy un ser monstruoso, producto de tu imaginación, y de los que, como tú, crean seres de mi especie para entretener el ocio de las gentes o para saciar la sed de sadismo de las personas…Carezco de buenas costumbres, y si algún sentimiento poseo, tú lo has hecho perverso. Soy un ente del infierno…Y no me gusta, pero tengo que comoportarme como tal…Me has dado la vida.”

Al margen de los tres personajes mencionados, en la novela adquieren gran importancia Bella, hermana de Sussie, y su marido Rennie, un médico al que Michael le confiesa sus visiones, convencido de que se está volviendo loco.

Es inevitable, viendo el argumento de esta metaficción, acordarse de “Seis personajes en busca de autor”, escrita por Luigi Pirandello en 1921, una obra de teatro en la que seis personajes fruto de la imaginación de un autor que finalmente no los emplea en ninguna obra, muestran su deseo de existir y alcanzar su propio destino; o incluso la más cercana “Niebla”, de Miguel de Unamuno, en la que Augusto, un hombre maltratado por la vida, anhela quitarse la vida para liberarse del dolor, pero descubre que en realidad es tan sólo un personaje fruto de la imaginación de Don Miguel de Unamuno, autor al que visita, y que le dice que está destinado a morirse siguiendo un guión, y no a suicidarse.

Interesante novela en la que la autora, aprovechando la profesión del protagonista,  hace en diversas ocasiones una encendida defensa de la novela popular.

“Michael era un profesional, de los buenos, de los que escriben por encargo y tienen la obligación de saber escribir todo aquello que los editores juzgan que los lectores deben leer.

Pero Michael era un autor consciente. No trabajaba pensando únicamente en los buenos estipendios que le proporcionaban sus novelas; Michael disfrutaba escribiendo y se entregaba en cuerpo y alma al último encargo de su editor.

Michael no sabía vivir sin su máquina de escribir, sin su pensamiento constante hacia el nuevo tema que tenía que desarrollar. Michael no se acostaba nunca sin sentarse siquiera unos instantes frente a unas cuartillas…”

A algunos podrá parecerles literatura barata, pero entre medio sabe decir muchas verdades, y escribe bien…

La novela, aprovechando una escena en la que el editor rechaza los cambios propuestos por el autor para que Bedankos se convierta en una criatura bondadosa,  sirve también como intrumento para criticar sutilmente la falta de ambición intelectual de los lectores de novela popular:

“Detestaba a los lectores que gustaban siempre de los mismos temas porque sabían de antemano lo que iba a ocurrir; odiaba a los inmovilistas que pretendían que todo siguiera igual pese a los cambios continuos en las costumbres mundanas; odiaba a los rutinarios…”

Otro ejemplo de que la obra de esta autora, considerada por muchos como una secundaria más dentro de la literatura popular, tiene mucho más contenido del que puede parecer a primera vista, y que si uno lee entre líneas, puede encontrar críticas sociales que en circunstancias normales nadie se habría atrevido en la época a expresar públicamente.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s