ASESINO CÓSMICO: UNA PRUEBA DE LA CULTURA LITERARIA DE CURTIS GARLAND

Cualquiera que conozca mínimamente la impresionante obra de Juan Gallardo Muñoz sabe que una de sus principales características es la cantidad de referencias literarias y cinematográficas que aparecen en cada una de sus novelas, detalle que posiblemente sea uno de los principales motivos por el que siempre aparece entre los escritores favoritos de la novela popular española.

Esa característica, acompañada de sus soberbios prólogos (algo por desgracia no muy habitual en la literatura de quiosco) y de sus numerosas notas explicativas a pie  de página, pone de manifiesto la cultura del autor y el respeto que siente hacia su trabajo, y sobre todo, hacia el lector.

Aunque este blog huye últimamente de reseñar novelas individuales, por la sencilla razón de que ya hay otros blogs que cumplen (y muy bien, por cierto) con esa función, me he decidido a comentar una novela de Curtis Garland, que sin ser una de sus grandes obras, sí me parece que puede ser un buen ejemplo demostrativo de la amplia cultura literaria del autor, y una interesante crítica sobre los intentos de “intelectualizar” las obras de literatura popular, algo de lo que personalmente me confieso culpable. Intentamos encontrar referencias ocultas, mensajes profundos y críticas políticas donde probablemente no haya nada más que una mera intención de entretener. De todo esto habla el autor en la obra reseñada.

LCDE 126 Asesino cósmicoTITULO: ASESINO CÓSMICO

AUTOR: CURTIS GARLAND

LA CONQUISTA DEL ESPACIO Nº 126  EDITORIAL BRUGUERA

1ª EDICIÓN Enero 1973

PORTADA: ANTONIO BERNAL

La novela comienza con un Prefacio que ha motivado esta reseña:

El autor quiere hacer una salvedad aquí.

Es habitual entre los críticos de SF, politizar las obras y los autores, buscándole, muchas veces, los tres pies al gato, y tratando de ver, en una serie de obras y de ideas de cada escritor, una tendencia determinada, un simbolismo político que, la mayoría de las veces, no tiene. Pero en cuestión de crítica, comentario o ensayo sobre los autores más destacados de la ciencia—ficción actual o pasada, lo importante, según parece, es «rizar el rizo» de la simbología de las fobias y filias de cada cual, venga o no venga a cuento.

Admitamos, por ejemplo que H. P. Lovecraft siempre fue racista acérrimo, y que vivió inmerso de un pasado ya muerto. Eso lo sabe todo el mundo, porque él mis­mo y sus amigos y colaboradores más íntimos, como Bloch o Derleth, así lo han admitido en todo momento. Luego, parece haber algo de cierto en que Robert Henlein es de inclinaciones fascistas. Bueno, admitamos todo eso. Quizá porque los autores mismos aceptan o propa­gan tal cosa, no hay por qué discutirla, como no discutiríamos tampoco que Arthur C. Clarke sea un triunfa­lista a ultranza, y así lo revela en sus obras, salvo en los tintes pesimistas y místicos de su «Odisea espacial 2001».

Pero de eso a encontrarle razones políticas a la obra de un autor, solo porque, por ejemplo, los «invasores» de turno, los alienígenos o extraterrestres, sean buenos, malos o, simplemente, ni buenos ni malos, como los terrestres mismos, media un abismo. Henlein no hubiera podido escribir «el maestro de las marionetas» (Titán invade la Tierra), si no hubiera contado con esos «inva­sores—babosas», porque desaparecida la condición de ad­versarios hostiles de los alienígenos…, pues no había novela. Harlan Ellison, que acostumbra a culpar a los propios humanos de todos los posibles males futuros —y quizá con mucha razón—, sin embargo, se nos va de esa teoría, buscando otra causa en su obra «La bes­tia que gritaba amor en medio del Universo», atribu­yendo el mal humano y la perfidia a un «pus sideral», ajeno a nosotros. Con lo que, esos pretendidos postu­lados que la gente le atribuye —la gente de SF, claro—, se desmoronan como un azucarillo en el agua… y resulta que el admirado y sorprendente Ellison no se basa en una misma ideología social, política o moral para todas sus obras, entre otras cosas, quizá, porque ello le daría un resultado monocorde e insípido, a fuerza de repetirse.

Viene todo esto a cuento de mi obrita actual que, sal­vando distancias entre el autor y esos auténticos «mons­truos» de la SF citados más arriba, los pedantes de turno encontrarían aquí que el autor es un ultraderechista de tomo y lomo, o un fascista de los pies a la cabeza, cosa que no es cierta en absoluto. Como tampoco podrían colgarle el sambenito de comunistoide o de cualquier otra cosa al autor, por la sencilla razón de que el autor confiesa de antemano no tener color político alguno, importarle un comino la política, y limitarse a su tra­bajo y obligación, que es la de escribir.

Incluso escribiendo política-ficción —género bastante en boga en nuestros días—, se puede prescindir total­mente de postulados políticos de todo tipo, puesto que estamos en que hacemos «ficción» y no «política». De modo que no es necesario buscar ni atribuir ideologías al autor, sencillamente porque carece de ellas. Y vive muy bien sin ellas además.

Si el alienígeno de turno, en esta obrita, procede como procede, si el «invasor» o «visitante» no es un ángel de bondad precisamente, ni un personaje dema­siado sociable para nuestra propia sociedad humana, no es porque sea mejor ni peor, ni porque los futuros y posibles «visitantes» de otros mundos hayan de ser forzosamente así, sino, simple y llanamente… porque mi personaje, en esta obra concreta. TIENE que ser así, o no habría relato. Pretender identificarlo como prototipo de algo sería ridículo. Intentar clasificar al autor política, social o ideológicamente por esta obrita, resul­taría grotesco y falto de base.

Quizá el prefacio sobra. Pero es una forma de ponerse a cubierto de suspicaces interpretaciones, de alardes de estudio personal o literario y demás zarandajas. Es, en suma, la explicación clara y concreta de que un relato de ficción —más aún, de «ciencia—ficción»—, no tiene por qué ser comprometido ni estar cargado de intenciones de ningún género. Solamente de presentar una ficción, un problema simplemente imaginario —o quizá no tan imaginario en un futuro más o menos lejano—, que se limite a enfocar lo único que, realmente, debe intere­sar al escritor, sea cuál sea su escalafón o categoría como autor: el Hombre y su circunstancia. La dimensión humana de los personajes que, en suma, somos nosotros mismos.

Lo demás, son ganas de complicar las cosas. Pero eso sí, ¿y lo que «viste», desmenuzar la labor ajena, aunque sea solamente para equivocarse, sentando cátedra de entendido que sabe leer entre líneas…, incluso cuando entre esas líneas no existe nada, sino el espacio natural de la máquina de escribir?

¿Qué es la vida, fuera de la Tierra? ¿Y fue­ra de nuestros conceptos de las formas vita­les inteligentes?

Nadie sabría responder. Y menos aún, imaginar… Vivimos atrofiados por nuestro pro­pio concepto de las cosas vivas. Y eso que aquí mismo, en el planeta Tierra, tenemos peces, medusas, aves, gusanos, reptiles, in­sectos… Es todo lo más que podríamos imaginar, relacionado con «algo» o «alguien» que tuviera vida, cerebro, inteligencia… Y, sin embargo…, puede no ser así.

Puede que la vida, en otros mundos, sea… como fue la vida de nuestro visitante de este relato. Como nuestro increíble Asesino Cósmico… “

Vamos a intentar analizar sesudamente este interesante prefacio, cayendo precisamente en los mismos defectos que critica el mismo.

En primer lugar el autor reprocha que los críticos pierdan el tiempo buscando tres pies al gato intentando encontra ocultas intenciones política en cada obra de ficción, alegando que tal vez simplemente se esté contando una historia con la mera intención de entretener, sin ningún otro objetivo oculto. En mi opinión, hay dos posibilidades claras que explicarían este peculiar prefacio, que puede entenderse como una crítica o como una autodefensa por lo que pueda ocurrir, pero que en cualquiera de los casos, estaría relacionado con la censura. Me explico.

En este mismo blog dediqué un artículo a la censura en la literatura popular, donde analizaba entre otras cosas el proceso que seguía la censura con cada obra que se publicaba en España. Para la redacción de ese artículo tuve la oportunidad de leer bastantes informes de censores, y puedo asegurar que estos profesionales del tijeretazo destacaban precisamente por buscar tres pies al gato, especialmente en el género de ciencia ficción,  en el que los funcionarios encontraban de forma habitual veladas críticas políticas por parte de los autores que debían ser corregidas.

Los tres grandes enemigos de la censura no eran otros que el sexo, la religión y la política. El 90% de las objeciones puestas de manifiesto por los censores se referían a párrafos considerados inmorales, especialmente por resultar excesivamente explícitos para los cánones de la época; y sin embargo en la práctica totalidad de géneros los propios autores no se atrevían a realizar ningún tipo de referencia política, a sabiendas de que podía costarles algo mucho más grave que la reescritura de algunas líneas.

La ciencia ficción era en este sentido una excepción clara, pues por sus características permitía a los autores realizar críticas de importante calado ocultas entre la ficción, sin que sea sencillo que se les acuse de forma clara de este grave pecado.

En este marco, es donde surgen los dos posibles motivos del prefacio de la novela.

  • Alguna de las recientes novelas de Juan Gallardo Muñoz habría sido objeto de crítica por parte de un censor que habría “leído entre líneas” encontrando algún tipo de crítica contra el Régimen de Franco. Por mi experiencia puedo confirmar que esta situación no era extraña, especialmente –insisto- en la ciencia ficción, que por sus características permite dar interpretaciones muy diversas de los argumentos. La actuación de los censores solía provocar que los autores debieran corregir párrafos, capítulos enteros, y en el peor de los casos, la prohibición de publicar la novela.
  • heilein titeresLa explicación más probable para mi es que Curtis Garland avisara de antemano al censor de que su obra no era más que un entretenimiento, con el fin de evitarse problemas. ¿Por qué en esta obra en particular?. Porque Asesino cósmico tiene grandes similitudes con “Amo de títeres”, una obra de Robert H. Heinlein citada expresamente en el prefacio, que ha sido siempre objeto de gran polémica por ser considerada como un claro aviso sobre los peligros del comunismo y una feroz crítica al gobierno de Estados Unidos por su incapacidad para prevenir esta amenaza. Juan Gallardo, viendo el revuelo que se montó en su día con la publicación de Amo de títeres (“The puppet masters”), temía que el censor de turno pudiera encontrar también alguna lectura crítica hacia el Régimen de Franco (en la novela el gobierno ignora los avisos del héroe de turno, en una muestra de incapacidad similar a la mostrada en la obra de Heinlein), y para evitarse problemas avisa a los críticos que a él la política no le importa nada, y que se trata sólo de una ficción sin ningún tipo de pretensión.

De este modo, me inclino por pensar que este prefacio no es más que una defensa  por parte del autor de su obra para evitarse problemas con la censura, dejando claro “no tener color político alguno, importarle un comino la política, y limitarse a su trabajo y obligación, que es la de escribir”. Recordemos que aunque en 1973 estuviéramos en los últimos años del franquismo, la censura seguía actuando, aunque de forma mucho más moderada que años atrás. Posiblemente en los años 50-60 Juan Gallardo Muñoz ni siquiera se hubiera atrevido a escribir este prólogo.

Por supuesto todo esto es una teoría de la que probablemente el gran Juan Gallardo se reiría a carcajada limpia.

Al margen de la intención del autor sobre este prefacio, sí me gustaría reflexionar sobre si procede o no buscar por parte de los lectores un trasfondo socio – político en las obras de ciencia ficción. Desde mi punto de vista, es innegable que las obras de ciencia ficción son un vehículo inmejorable para la crítica social, y estoy convencido de que al final cualquier escritor acaba realizando una reflexión que va mucho más allá del argumento en sí, sea de forma intencionada o no.

Yo por mi parte discrepo por tanto del gran Juan Gallardo, y estoy seguro de que él mismo ha aprovechado sus obras en más de una ocasión para soltar un zasca al poder, aunque también soy consciente de que en ocasiones vemos motivaciones ocultas que al autor ni se le habían pasado por la cabeza, pero eso forma parte del encanto de este tipo de literaura.

heinlein

Robert H. Heinlein

Cambiando de tema, no quiero olvidar que este prefacio es un magnífico ejemplo de la cultura literaria de Juan Gallardo Muñoz. No sólo menciona a autores como Lovecraft, Harlan Ellison, Arthur C. Clarke, o el propio Heinlein, sino que demuestra haber leído sus obras y conocer buena parte de las interpretaciones críticas de las mismas. Las referencias a Lovecraft (del que por cierto curiosamente no recuerdo que se le mencione en ninguna de las obras de terror de Curtis Garland y tan sólo me consta que le menciona expresamente en El templo de los 7 ídolos, de la colección Tam Tam, al referirse a su relato El color que cayó del Espacio) como un racista; o a Heinlein como un fascista son francamente interesantes (el San benito de fascista se lo ha quedado de por vida Heinlein, injustamente desde mi punto de vista, algo que no debería sorprendernos en un mundo en el que todo el mundo acusa al resto de ser un fascista sin tener ni idea de qué es eso exactamente).

Y por si aún queda alguien leyendo esta extraña reseña, aquí va un breve resumen de “Asesino cósmico”.

fredic brown ser emnteSi ya he comentado antes que la historia recuerda bastante  a “Amo de títeres” (The Puppet Masters), la célebre novela de Robert A. Heinlein publicada en España como “Titán invade la Tierra”, debo decir que lo primero que me ha venido a la memoria es “El ser mente” (1960), de Fredic Brown, libro también publicado en España como “La mente asesina de Andrómeda”, con una historia y estructura sospechosamente calcada a Asesino cósmico. La novela de Garland comienza con las reflexiones en primera persona de Ukk, un extraterrestre que se convertirá en la mayor amenaza que ha tenido jamás la Tierra. En la novela de Brown también hay capítulos con el punto de vista en primera persona del extraterrestre. El empleo de la subjetividad es una característica común en la obra de Juan Gallardo y Fredic Brown.

De primeras hay que destacar que Ukk es malvado sin ningún tipo de matiz, algo muy de agradecer hoy en día, en unos tiempos el los que es difícil distinguir a los héroes de los villanos (el Ser mente tampoco tiene ninguna conciencia). Ukk es un alienígena que viene huyendo de su planeta de origen, y que por casualidad acaba en la Tierra (sorpresa, en el Ser Mente el alienígena ha sido desterrado a la Tierra por sus crímenes).

Tras unos primeros momentos de desorientación, y tras comerse a una niña que se cruza en su camino, Ukk enseguida comprende que la raza humana no es ninguna amenaza para él, y decide que va a destruirla por el simple hecho de divertirse. ¿Cómo?, os estaréis preguntando. Pues empleando sus habilidades que le permiten tomar el control de cualquier ser vivo, lo que le acabará llevando, saltando de anfitrión en anfitrión, hasta el mismísimo presidente de los Estados Unidos, que tiene acceso a un botón rojo muy chulo. Aquí sí hay diferencias con El Ser mente, que busca un anfitrión con los conocimientos suficientes que le permitan abandonar la Tierra y regresar a su planeta de origen.

En el camino del extraterrestre se interpondrá el joven doctor en biología Clark Allyson, el inevitable héroe de la historia, y el único con la inteligencia suficiente para entender la amenaza a la que se enfrenta el planeta (casualmente, en El Ser Mente también hay un doctor que se interpone en el camino del alienígena). El problema es que nadie le cree, excepto Beverly Lane, una bella doctora pelirroja de ojos verdes destinada como es lógico a acabar de forma romántica con Clark, a pesar de estar prometida con el Mayor Stephen Tracy, que para suerte de nuestro protagonista acabará muy malamente (gracias Ukk, de parte de Clark Allyson).

Si pensáis que ya sabéis cómo termina esto, con Clark acabando con Ukk con algún ingenioso sistema, y casándose en la playa con Beverly,  estáis muy confundidos, ya os lo aviso, pues Ukk consigue su objetivo, lo que no significa que acabe bien.

La historia se desarrolla en Centrópolis, en una Ámerica que es una potencia dentro de un mundo que ha conseguido aprender a convivir en paz (eso sí, todos los países están armados de misiles nucleares hasta las cejas), con los chinos y los soviéticos como las otras grandes potencias mundiales.

Sin tratarse de un de las grandes obras de Curtis Garland, el entretenimiento está asegurado, siempre y cuando nos olvidemos de algunas incoherencias narrativas que resultan especialmente llamativas, pero ¡qué demonios!, esto es literatura popular, y todo es posible. Yo en particular me he reido a carcajada limpia con ciertos pasajes, como por ejemplo los resultados de análisis realizado por un super ordenador, que es capaz de dar el siguiente resultado a partir de una mucosa dejada por UKK:

“Descubiertas sorprendentes propiedades mucosa del elemento desconocido por análisis electrónico.

Hemos preparado un anticuerpo, y un posible sistema de detección está a punto de ser hallado.

¡Cuidado y máxima precaución!

El elemento es algo vivo, que forma parte de una sustancia original biológicamente distinta en todo a cuanto conocemos. Sus células no sólo son variables sino «mutantes» adaptables a cualquier forma, materia o elemento conocido.

La bio-computadora acusa la naturaleza de ese cuerpo de origen como algo no sólo vivo, sino racional… y sin duda inteligente.

Peligro máximo. Despiadado. Carece de conciencia. Goza con el mal y la destrucción. Nivel mental elevadísimo.”

Genial super ordenador, que le metes un moco y te dice que es de un ser despiadado, muy listo, y que goza con el mal. Y mi PC colgándose a la más mínima.

De cualquier modo, sólo por el prefacio vale la pena conseguir la novela, y aprovecho para recomenda a todo el mundo que lea las obras de Heinlein  Tropas del espacio y Forastero en Tierra extraña, obra ésta última dedicada por cierto por el autor a Fredic Brown, el otro gran protagonista de esta reseña.

heinlein stranger_strange_land

2 comentarios en “ASESINO CÓSMICO: UNA PRUEBA DE LA CULTURA LITERARIA DE CURTIS GARLAND

  1. Curtis Garland. Ay, si hubiera sido americano o inglés habría sido millonario además que reconocido y respetado. Era un fenómeno. Escribir una novela en pocos días y sin corregir, porque no podía, no le daba tiempo con esos resultados… ya me gustaría a mí ver en esa situación a autores actuales que ganan dinero a espuertas con resultados mediocres. Es una lástima que no se haya escrito un libro sobre todos estos autores de Bruguera. Es una lástima que todos ellos ya muertos no hayan podido dejar testimonio de lo que fueron aquellos tiempos, sus contratos y sus pocos derechos. Solo el gran Curtis Garland nos dejó sus memorias en una pequeña editorial que no conoce nadie y en una edición un tanto pobre que ya no se encuentra por ninguna parte. Yo Curtis Garland. El prólogo de Javier Pérez Andújar es magnífico.

    También puedo decir que el añorado Gabriel Bermúdez Castillo, fue en parte, mi amigo. Nos escribíamos cartas. Fue, además de un gran escritor una de las mejores personas que yo he conocido nunca. Y los que conocieron en persona a Curtis Garland me dijeron que también lo fue.
    Tu espacio hace justicia a esta fascinante literatura y a sus autores.

    Un cordial saludo.

    Me gusta

    • Tiene toda la razón del mundo respecto al mérito de escribir en las condiciones en las que lo hacían los autores de literatura de quiosco. Dudo que en la actualidad pudieran hacerlo muchos escritores. Invito desde aquí a todo el mundo a que lean la magnífica autobiografía que menciona, que en mi opinión sí tiene una digna edición.

      Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s