ASESINO CÓSMICO: UNA PRUEBA DE LA CULTURA LITERARIA DE CURTIS GARLAND

Cualquiera que conozca mínimamente la impresionante obra de Juan Gallardo Muñoz sabe que una de sus principales características es la cantidad de referencias literarias y cinematográficas que aparecen en cada una de sus novelas, detalle que posiblemente sea uno de los principales motivos por el que siempre aparece entre los escritores favoritos de la novela popular española.

Esa característica, acompañada de sus soberbios prólogos (algo por desgracia no muy habitual en la literatura de quiosco) y de sus numerosas notas explicativas a pie  de página, pone de manifiesto la cultura del autor y el respeto que siente hacia su trabajo, y sobre todo, hacia el lector.

Aunque este blog huye últimamente de reseñar novelas individuales, por la sencilla razón de que ya hay otros blogs que cumplen (y muy bien, por cierto) con esa función, me he decidido a comentar una novela de Curtis Garland, que sin ser una de sus grandes obras, sí me parece que puede ser un buen ejemplo demostrativo de la amplia cultura literaria del autor, y una interesante crítica sobre los intentos de “intelectualizar” las obras de literatura popular, algo de lo que personalmente me confieso culpable. Intentamos encontrar referencias ocultas, mensajes profundos y críticas políticas donde probablemente no haya nada más que una mera intención de entretener. De todo esto habla el autor en la obra reseñada.

LCDE 126 Asesino cósmicoTITULO: ASESINO CÓSMICO

AUTOR: CURTIS GARLAND

LA CONQUISTA DEL ESPACIO Nº 126  EDITORIAL BRUGUERA

1ª EDICIÓN Enero 1973

PORTADA: ANTONIO BERNAL

La novela comienza con un Prefacio que ha motivado esta reseña:

El autor quiere hacer una salvedad aquí.

Es habitual entre los críticos de SF, politizar las obras y los autores, buscándole, muchas veces, los tres pies al gato, y tratando de ver, en una serie de obras y de ideas de cada escritor, una tendencia determinada, un simbolismo político que, la mayoría de las veces, no tiene. Pero en cuestión de crítica, comentario o ensayo sobre los autores más destacados de la ciencia—ficción actual o pasada, lo importante, según parece, es «rizar el rizo» de la simbología de las fobias y filias de cada cual, venga o no venga a cuento.

Admitamos, por ejemplo que H. P. Lovecraft siempre fue racista acérrimo, y que vivió inmerso de un pasado ya muerto. Eso lo sabe todo el mundo, porque él mis­mo y sus amigos y colaboradores más íntimos, como Bloch o Derleth, así lo han admitido en todo momento. Luego, parece haber algo de cierto en que Robert Henlein es de inclinaciones fascistas. Bueno, admitamos todo eso. Quizá porque los autores mismos aceptan o propa­gan tal cosa, no hay por qué discutirla, como no discutiríamos tampoco que Arthur C. Clarke sea un triunfa­lista a ultranza, y así lo revela en sus obras, salvo en los tintes pesimistas y místicos de su «Odisea espacial 2001».

Pero de eso a encontrarle razones políticas a la obra de un autor, solo porque, por ejemplo, los «invasores» de turno, los alienígenos o extraterrestres, sean buenos, malos o, simplemente, ni buenos ni malos, como los terrestres mismos, media un abismo. Henlein no hubiera podido escribir «el maestro de las marionetas» (Titán invade la Tierra), si no hubiera contado con esos «inva­sores—babosas», porque desaparecida la condición de ad­versarios hostiles de los alienígenos…, pues no había novela. Harlan Ellison, que acostumbra a culpar a los propios humanos de todos los posibles males futuros —y quizá con mucha razón—, sin embargo, se nos va de esa teoría, buscando otra causa en su obra «La bes­tia que gritaba amor en medio del Universo», atribu­yendo el mal humano y la perfidia a un «pus sideral», ajeno a nosotros. Con lo que, esos pretendidos postu­lados que la gente le atribuye —la gente de SF, claro—, se desmoronan como un azucarillo en el agua… y resulta que el admirado y sorprendente Ellison no se basa en una misma ideología social, política o moral para todas sus obras, entre otras cosas, quizá, porque ello le daría un resultado monocorde e insípido, a fuerza de repetirse.

Viene todo esto a cuento de mi obrita actual que, sal­vando distancias entre el autor y esos auténticos «mons­truos» de la SF citados más arriba, los pedantes de turno encontrarían aquí que el autor es un ultraderechista de tomo y lomo, o un fascista de los pies a la cabeza, cosa que no es cierta en absoluto. Como tampoco podrían colgarle el sambenito de comunistoide o de cualquier otra cosa al autor, por la sencilla razón de que el autor confiesa de antemano no tener color político alguno, importarle un comino la política, y limitarse a su tra­bajo y obligación, que es la de escribir.

Incluso escribiendo política-ficción —género bastante en boga en nuestros días—, se puede prescindir total­mente de postulados políticos de todo tipo, puesto que estamos en que hacemos «ficción» y no «política». De modo que no es necesario buscar ni atribuir ideologías al autor, sencillamente porque carece de ellas. Y vive muy bien sin ellas además.

Si el alienígeno de turno, en esta obrita, procede como procede, si el «invasor» o «visitante» no es un ángel de bondad precisamente, ni un personaje dema­siado sociable para nuestra propia sociedad humana, no es porque sea mejor ni peor, ni porque los futuros y posibles «visitantes» de otros mundos hayan de ser forzosamente así, sino, simple y llanamente… porque mi personaje, en esta obra concreta. TIENE que ser así, o no habría relato. Pretender identificarlo como prototipo de algo sería ridículo. Intentar clasificar al autor política, social o ideológicamente por esta obrita, resul­taría grotesco y falto de base.

Quizá el prefacio sobra. Pero es una forma de ponerse a cubierto de suspicaces interpretaciones, de alardes de estudio personal o literario y demás zarandajas. Es, en suma, la explicación clara y concreta de que un relato de ficción —más aún, de «ciencia—ficción»—, no tiene por qué ser comprometido ni estar cargado de intenciones de ningún género. Solamente de presentar una ficción, un problema simplemente imaginario —o quizá no tan imaginario en un futuro más o menos lejano—, que se limite a enfocar lo único que, realmente, debe intere­sar al escritor, sea cuál sea su escalafón o categoría como autor: el Hombre y su circunstancia. La dimensión humana de los personajes que, en suma, somos nosotros mismos.

Lo demás, son ganas de complicar las cosas. Pero eso sí, ¿y lo que «viste», desmenuzar la labor ajena, aunque sea solamente para equivocarse, sentando cátedra de entendido que sabe leer entre líneas…, incluso cuando entre esas líneas no existe nada, sino el espacio natural de la máquina de escribir?

¿Qué es la vida, fuera de la Tierra? ¿Y fue­ra de nuestros conceptos de las formas vita­les inteligentes?

Nadie sabría responder. Y menos aún, imaginar… Vivimos atrofiados por nuestro pro­pio concepto de las cosas vivas. Y eso que aquí mismo, en el planeta Tierra, tenemos peces, medusas, aves, gusanos, reptiles, in­sectos… Es todo lo más que podríamos imaginar, relacionado con «algo» o «alguien» que tuviera vida, cerebro, inteligencia… Y, sin embargo…, puede no ser así.

Puede que la vida, en otros mundos, sea… como fue la vida de nuestro visitante de este relato. Como nuestro increíble Asesino Cósmico… “

Vamos a intentar analizar sesudamente este interesante prefacio, cayendo precisamente en los mismos defectos que critica el mismo.

En primer lugar el autor reprocha que los críticos pierdan el tiempo buscando tres pies al gato intentando encontra ocultas intenciones política en cada obra de ficción, alegando que tal vez simplemente se esté contando una historia con la mera intención de entretener, sin ningún otro objetivo oculto. En mi opinión, hay dos posibilidades claras que explicarían este peculiar prefacio, que puede entenderse como una crítica o como una autodefensa por lo que pueda ocurrir, pero que en cualquiera de los casos, estaría relacionado con la censura. Me explico.

En este mismo blog dediqué un artículo a la censura en la literatura popular, donde analizaba entre otras cosas el proceso que seguía la censura con cada obra que se publicaba en España. Para la redacción de ese artículo tuve la oportunidad de leer bastantes informes de censores, y puedo asegurar que estos profesionales del tijeretazo destacaban precisamente por buscar tres pies al gato, especialmente en el género de ciencia ficción,  en el que los funcionarios encontraban de forma habitual veladas críticas políticas por parte de los autores que debían ser corregidas.

Los tres grandes enemigos de la censura no eran otros que el sexo, la religión y la política. El 90% de las objeciones puestas de manifiesto por los censores se referían a párrafos considerados inmorales, especialmente por resultar excesivamente explícitos para los cánones de la época; y sin embargo en la práctica totalidad de géneros los propios autores no se atrevían a realizar ningún tipo de referencia política, a sabiendas de que podía costarles algo mucho más grave que la reescritura de algunas líneas.

La ciencia ficción era en este sentido una excepción clara, pues por sus características permitía a los autores realizar críticas de importante calado ocultas entre la ficción, sin que sea sencillo que se les acuse de forma clara de este grave pecado.

En este marco, es donde surgen los dos posibles motivos del prefacio de la novela.

  • Alguna de las recientes novelas de Juan Gallardo Muñoz habría sido objeto de crítica por parte de un censor que habría “leído entre líneas” encontrando algún tipo de crítica contra el Régimen de Franco. Por mi experiencia puedo confirmar que esta situación no era extraña, especialmente –insisto- en la ciencia ficción, que por sus características permite dar interpretaciones muy diversas de los argumentos. La actuación de los censores solía provocar que los autores debieran corregir párrafos, capítulos enteros, y en el peor de los casos, la prohibición de publicar la novela.
  • heilein titeresLa explicación más probable para mi es que Curtis Garland avisara de antemano al censor de que su obra no era más que un entretenimiento, con el fin de evitarse problemas. ¿Por qué en esta obra en particular?. Porque Asesino cósmico tiene grandes similitudes con “Amo de títeres”, una obra de Robert H. Heinlein citada expresamente en el prefacio, que ha sido siempre objeto de gran polémica por ser considerada como un claro aviso sobre los peligros del comunismo y una feroz crítica al gobierno de Estados Unidos por su incapacidad para prevenir esta amenaza. Juan Gallardo, viendo el revuelo que se montó en su día con la publicación de Amo de títeres (“The puppet masters”), temía que el censor de turno pudiera encontrar también alguna lectura crítica hacia el Régimen de Franco (en la novela el gobierno ignora los avisos del héroe de turno, en una muestra de incapacidad similar a la mostrada en la obra de Heinlein), y para evitarse problemas avisa a los críticos que a él la política no le importa nada, y que se trata sólo de una ficción sin ningún tipo de pretensión.

De este modo, me inclino por pensar que este prefacio no es más que una defensa  por parte del autor de su obra para evitarse problemas con la censura, dejando claro “no tener color político alguno, importarle un comino la política, y limitarse a su trabajo y obligación, que es la de escribir”. Recordemos que aunque en 1973 estuviéramos en los últimos años del franquismo, la censura seguía actuando, aunque de forma mucho más moderada que años atrás. Posiblemente en los años 50-60 Juan Gallardo Muñoz ni siquiera se hubiera atrevido a escribir este prólogo.

Por supuesto todo esto es una teoría de la que probablemente el gran Juan Gallardo se reiría a carcajada limpia.

Al margen de la intención del autor sobre este prefacio, sí me gustaría reflexionar sobre si procede o no buscar por parte de los lectores un trasfondo socio – político en las obras de ciencia ficción. Desde mi punto de vista, es innegable que las obras de ciencia ficción son un vehículo inmejorable para la crítica social, y estoy convencido de que al final cualquier escritor acaba realizando una reflexión que va mucho más allá del argumento en sí, sea de forma intencionada o no.

Yo por mi parte discrepo por tanto del gran Juan Gallardo, y estoy seguro de que él mismo ha aprovechado sus obras en más de una ocasión para soltar un zasca al poder, aunque también soy consciente de que en ocasiones vemos motivaciones ocultas que al autor ni se le habían pasado por la cabeza, pero eso forma parte del encanto de este tipo de literaura.

heinlein

Robert H. Heinlein

Cambiando de tema, no quiero olvidar que este prefacio es un magnífico ejemplo de la cultura literaria de Juan Gallardo Muñoz. No sólo menciona a autores como Lovecraft, Harlan Ellison, Arthur C. Clarke, o el propio Heinlein, sino que demuestra haber leído sus obras y conocer buena parte de las interpretaciones críticas de las mismas. Las referencias a Lovecraft (del que por cierto curiosamente no recuerdo que se le mencione en ninguna de las obras de terror de Curtis Garland y tan sólo me consta que le menciona expresamente en El templo de los 7 ídolos, de la colección Tam Tam, al referirse a su relato El color que cayó del Espacio) como un racista; o a Heinlein como un fascista son francamente interesantes (el San benito de fascista se lo ha quedado de por vida Heinlein, injustamente desde mi punto de vista, algo que no debería sorprendernos en un mundo en el que todo el mundo acusa al resto de ser un fascista sin tener ni idea de qué es eso exactamente).

Y por si aún queda alguien leyendo esta extraña reseña, aquí va un breve resumen de “Asesino cósmico”.

fredic brown ser emnteSi ya he comentado antes que la historia recuerda bastante  a “Amo de títeres” (The Puppet Masters), la célebre novela de Robert A. Heinlein publicada en España como “Titán invade la Tierra”, debo decir que lo primero que me ha venido a la memoria es “El ser mente” (1960), de Fredic Brown, libro también publicado en España como “La mente asesina de Andrómeda”, con una historia y estructura sospechosamente calcada a Asesino cósmico. La novela de Garland comienza con las reflexiones en primera persona de Ukk, un extraterrestre que se convertirá en la mayor amenaza que ha tenido jamás la Tierra. En la novela de Brown también hay capítulos con el punto de vista en primera persona del extraterrestre. El empleo de la subjetividad es una característica común en la obra de Juan Gallardo y Fredic Brown.

De primeras hay que destacar que Ukk es malvado sin ningún tipo de matiz, algo muy de agradecer hoy en día, en unos tiempos el los que es difícil distinguir a los héroes de los villanos (el Ser mente tampoco tiene ninguna conciencia). Ukk es un alienígena que viene huyendo de su planeta de origen, y que por casualidad acaba en la Tierra (sorpresa, en el Ser Mente el alienígena ha sido desterrado a la Tierra por sus crímenes).

Tras unos primeros momentos de desorientación, y tras comerse a una niña que se cruza en su camino, Ukk enseguida comprende que la raza humana no es ninguna amenaza para él, y decide que va a destruirla por el simple hecho de divertirse. ¿Cómo?, os estaréis preguntando. Pues empleando sus habilidades que le permiten tomar el control de cualquier ser vivo, lo que le acabará llevando, saltando de anfitrión en anfitrión, hasta el mismísimo presidente de los Estados Unidos, que tiene acceso a un botón rojo muy chulo. Aquí sí hay diferencias con El Ser mente, que busca un anfitrión con los conocimientos suficientes que le permitan abandonar la Tierra y regresar a su planeta de origen.

En el camino del extraterrestre se interpondrá el joven doctor en biología Clark Allyson, el inevitable héroe de la historia, y el único con la inteligencia suficiente para entender la amenaza a la que se enfrenta el planeta (casualmente, en El Ser Mente también hay un doctor que se interpone en el camino del alienígena). El problema es que nadie le cree, excepto Beverly Lane, una bella doctora pelirroja de ojos verdes destinada como es lógico a acabar de forma romántica con Clark, a pesar de estar prometida con el Mayor Stephen Tracy, que para suerte de nuestro protagonista acabará muy malamente (gracias Ukk, de parte de Clark Allyson).

Si pensáis que ya sabéis cómo termina esto, con Clark acabando con Ukk con algún ingenioso sistema, y casándose en la playa con Beverly,  estáis muy confundidos, ya os lo aviso, pues Ukk consigue su objetivo, lo que no significa que acabe bien.

La historia se desarrolla en Centrópolis, en una Ámerica que es una potencia dentro de un mundo que ha conseguido aprender a convivir en paz (eso sí, todos los países están armados de misiles nucleares hasta las cejas), con los chinos y los soviéticos como las otras grandes potencias mundiales.

Sin tratarse de un de las grandes obras de Curtis Garland, el entretenimiento está asegurado, siempre y cuando nos olvidemos de algunas incoherencias narrativas que resultan especialmente llamativas, pero ¡qué demonios!, esto es literatura popular, y todo es posible. Yo en particular me he reido a carcajada limpia con ciertos pasajes, como por ejemplo los resultados de análisis realizado por un super ordenador, que es capaz de dar el siguiente resultado a partir de una mucosa dejada por UKK:

“Descubiertas sorprendentes propiedades mucosa del elemento desconocido por análisis electrónico.

Hemos preparado un anticuerpo, y un posible sistema de detección está a punto de ser hallado.

¡Cuidado y máxima precaución!

El elemento es algo vivo, que forma parte de una sustancia original biológicamente distinta en todo a cuanto conocemos. Sus células no sólo son variables sino «mutantes» adaptables a cualquier forma, materia o elemento conocido.

La bio-computadora acusa la naturaleza de ese cuerpo de origen como algo no sólo vivo, sino racional… y sin duda inteligente.

Peligro máximo. Despiadado. Carece de conciencia. Goza con el mal y la destrucción. Nivel mental elevadísimo.”

Genial super ordenador, que le metes un moco y te dice que es de un ser despiadado, muy listo, y que goza con el mal. Y mi PC colgándose a la más mínima.

De cualquier modo, sólo por el prefacio vale la pena conseguir la novela, y aprovecho para recomenda a todo el mundo que lea las obras de Heinlein  Tropas del espacio y Forastero en Tierra extraña, obra ésta última dedicada por cierto por el autor a Fredic Brown, el otro gran protagonista de esta reseña.

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LAS FASCINANTES VIDAS DE PATRICK QUENTIN

Patrick quentin the followerComo me ha pasado en otras ocasiones, me cuesta justificar la presencia de este autor en un blog de novela popular, aunque es cierto que el tipo de libros que escribía se pueden considerar sin duda alguna como literatura popular, y prueba de ello es que uena parte de su producción se publicó en las habituales revistas pulp de Estados Unidos. El motivo de incluir una reseña sobre ¿él/ella/ellos? Es que es un escritor del que guardo un gran recuerdo, y creo que merece la pena ofrecerle un pequeño homenaje, y sobre todo, dar a conocer un poco al autor a los lectores en castellano . Eso sí, lo que supuestamente iba a ser un pequeño homenaje, se acabó convirtiendo en una investigación que me ha llevado meses (bastantes) de trabajo.

Patrick Quentin Richard webb

Richard Wilson Webb, el origen de Patrick Quentin

Patrick Quentin (en España también Quentin Patrick), Q. Patrick, Jonathan Stagge, y el menos conocido Dick Callingham eran en realidad seudónimos correspondientes a cuatro escritores que colaboraron juntos en uno u otro momento: Hugh Callingham Wheeler (Londres, 19 de Marzo de 1912 – 26 de Julio de 1987, Massachusets), Richard Wilson Webb (Burnham-On-Sea, Somerset, Inglaterra Agosto 1901 – Diciembre 1966), Martha Mott Kelley (30 de Abril de 1906 – 17 Noviembre de 1989) y Mary Louise White Aswell (3 de Junio de 1902 – 24 de Diciembre de 1984).

 

Los orígenes de Patrick Quentin hay que buscarlos en 1931, cuando Richard Wilson Webb, un inglés fanático de las novelas policiacas afincado en Filadelfia desde 1926 que trabajaba para una empresa farmaceútica (este trabajo puede explicar la importancia de los venenos en sus obras), decidió escribir una novela policiaca en colaboración con Martha Mott Kelley, una amiga suya que ya había publicado artículos literarios y algún relato en diversas revistas. Dado que Martha era conocida como Patsy, y Richard como Rick, decidieron unir ambos apodos en Patrick, y le añadieron una Q. delante porque, según sus propias palabras, era “la letra más original del alfabeto”. Así nació  Q. Patrick, primera versión de nuestro autor.

patrick quentin -grindle nightmareDe esta colaboración surge Cottage Sinister, la primera novela de un autor que acabaría teniendo una larga y exitosa trayectoria, pero que en realidad corresponde a varios escritores, como veremos a continuación. Por cierto que cuando se publicó por primera vez la novela en 1931 en la editorial Roland Swain, se anunciaba con un lema muy rimbombante: “una novela en la que la satisfacción por la lectura está garantizada. En caso contrario podrá devolverla y se le reintegrará el dinero”.

La novela transcurre en la pequeña población de Crosby-Stourton, en Inglaterra. La respetable Miss Lubbock recibe la visita de sus dos hijas, procedentes de Londres,  cuando se desencadena la tragedia. El mismo día, ambas caen gravemente enfermas víctimas de un extraño envenenamiento.

Scotland Yard envía para la investigación a Archibald Inge, un hombre carente de imaginación pero con una gran habilidad deductiva. Un hombre que es puesto a prueba cuando se producen dos asesinatos durante la investigación, y que no puede imaginarse los verdaderos motivos de los crímenes.

patrick quentin -womenscityLa colaboración entre Richard y Martha solo duraría otra novela más, Murder at the Women’s City Club (1932) (publicada en Inglaterra como Death in the Dovecote), ya que Martha contrae matrimonio con un hombre llamado Stephen wilson y se traslada a vivir a Londres, y ya se sabe que en esos años el matrimonio obligaba casi siempre a la mujer a dejar de trabajar para dedicarse a las tareas domésticas. A partir de este momento la vida de Martha es un absoluto misterio, y no parece que continuara escribiendo. La mayoría de las fuentes recogen como fecha de fallecimiento de Martha el año 2005, pero me ha convencido más la versión que sitúa su muerte en 1989, porque se basa en registros oficiales.

Murder at the women´s City Club es una historia que se desarrolla en Filadelfia, en un club exclusivo de mujeres en el que se produce una muerte, aparentemente un suicidio, ocasionada por asfixia al respirar gas, lo que motiva la intervención del detective de la policía Manfred Boot, un ejemplo de masculinidad que deberá descubrir al culpable en un entorno completamente femenino (en la novela sólo aparecen otros dos hombres, aparte del detective Boot). La novela entra dentro de los clásicos “asesinatos imposibles”, o de “habitación cerrada” tan del gusto de John Dickson Carr. Por desgracia, tampoco se ha publicado nunca –que yo sepa- en castellano, y me ha costado Dios y ayuda conseguir leer una versión digital en inglés.

patrick quentin murder at cambridgeUna lástima que se rompiera tan pronto esta sociedad literaria, porque las dos primeras novelas de Q. Patrick tuvieron un gran éxito, lo que animó a Richard a escribir otra novela más en solitario. Así nace Murder at Cambridge (Murder at the Varsity en Inglaterra), tercera novela de Q. Patrick, y que nuevamente pasa a desarrollarse en Inglaterra.

En este caso (tampoco publicado por desgracia en castellano), Hilary Fenton (que se llama en realidad Hilarion Aloysious), un estudiante Americano en Cambridge, descubre en una habitación cerrada, justo el mismo día en que se enamora perdidamente de Camila Lathrop, el cadáver de un hombre sudafricano llamado Julius Baumann. Tras otro asesinato más (otro hombre sudafricano), alguien intenta envenenar a Camilla. Hilary tendrá que descubrir la relación entre todos estos crímenes, y la identidad del asesino. En el caso intervendrá el Inspector Horrocks, y la sombra de un ex alumno llamado William North, recién fugado de un centro de internamiento psiquiátrico.

Patrick Quentin El-asesino-está-a-bordo-166x255A pesar de que supuso un nuevo éxito, se ve que Richard no disfrutaba demasiado escribiendo solo, porque en seguida se buscó una nueva compañera de viaje, en este caso Mary Louise White Aswell. Juntos escribieron –de nuevo como Q. Patrick- otras dos novelas: S.S Murder (1933) y The Grindle Nightmare (1935) (novela que según algunas fuentes también la escribió en solitario Webb, y según otras fuentes, ya habría sido escrita en colaboración con Hugh Wheeler); titulada en Inglaterra Darker Grows the Valley, pero nuevamente el matrimonio rompería la pareja artística, pues Mary se casa en 1935 y se va a Inglaterra, aunque a diferencia de Martha Mott Kelley, seguiría trabajando en el futuro como editora en la revista Harper´s Bazaar, donde por cierto es considerada como la descubridora de talentos literarios del calibre de Carson McCullers o Truman Capote, entre otros.

Patrick Quentin scarletcircledsmS. S. Murder es una de las novelas más conocidas del autor al margen de la serie de novelas protagonizadas por Peter Duluth, y forma parte de ese subgénero dentro de la novela policiaca que son los asesinatos en alta mar, tan de moda en los años 30, especialmente por la éxitosa Murder by latitude (1931), de Rufus King, una de las novelas referencia para Agatha Christie, según sus propios diarios.

La novela fue publicada en España con el título “El asesino está a bordo”, y afortunadamente puede adquirirse fácilmente (colección círculo del crimen de Forum), y también se publicó en Argentina en la colección El Séptimo Círculo (donde se publicarían 19 obras del autor) con el sugerente título de Trasatlántico “Asesinato”

Simplemente comentar que la historia transcurre a bordo del crucero  “Moderna”, donde la periodista Mary Llewellyn se ha embarcado para recuperarse de una operación. La historia, narrada a través de las cartas que Mary escribe a su prometido Davy, empieza cuando un hombre muere envenenado, despertando el pánico en el resto del pasaje. No será el último asesinato, y Mary decide investigar por su cuenta.

patrick quentin turn of the tablePor el contrario, no me consta que se haya editado en castellano The Grindle Nightmare, una interesantísima historia más cercana al género de terror que al policiaco. Grindle Oak es una pequeña población de Nueva Inglaterra (Estados Unidos) en la que se vienen encontrando restos de animales salvajemente sacrificados por alguien que demuestra una crueldad sin límites. De repente, desaparece una niña del pueblo, y su padre le pide ayuda al médico Douglas Swanson para buscarla, pues no confía en la policía local. Cuando Douglas va a iniciar la búsqueda, encuentra al padre muerto, con las manos atrapadas en un cepo de animales, y el cuerpo mutilado, y no será la única muerte que se produzca.

Hat que decir que sobre esta novela existen serias dudas sobre su autoría real: mientra que la mayoría de fuentes la atribuyen a la sociedad Mary-Richard, otras fuentes creen que sólo se debe a Richard Webb, basándose en que supuestamente Mary comenta en la presentación de la única novela policiaca que escribió en solitario (Far to go, 1957)  que sólo había participado en una novela de Q. Patrick (S.S. Murder). No he podido confirmarlo porque no he logrado encontrar un ejemplar de Far to go.

Patrick quentin Hugh Callingham Wheeler

Hugh Callingham Wheeler, el hombre que cambió a Patrick Quentin

Tras la salida de Mary, Richard encuentra la que sin lugar a dudas se convertirá en la más productiva época que ha tenido Patrick Quentin, al asociarse con Hugh Callingham Wheeler, otro escritor británico afincado en estados Unidos desde 1934, que acabaría teniendo a partir de los años 60 una destacada labor como escritor teatral y en las adaptaciones al teatro y al cine (es uno de los responsables de la adaptación al cine de Cabaret), ganando varios premios Tony como escritor de musicales (entre otros, ni más ni menos que por el libreto de Sweeney Todd (1979), su obra más conocida).

De este modo, en 1936 Richard y Hugh, tras hacer una primera prueba publicando tres relatos en la revista Street & Smith’s Detective Story (Striking Silence, Terror Keepers y Frightened Killer) publican su primera novela juntos (Death goes to School) con el habitual Q. Patrick, pero enseguida asumen el nuevo seudónimo de Jonathan Stagge para publicar ese mismo año Murder Gone to Earth, la primera de las novelas en las que aparece el Dr. Westlake, que acabaría protagonizando un total de 9 títulos, todos ellos firmados como Jonathan Stagge.

patrick quentin -the stars spellLa colaboración entre ambos autores, que a partir de ahí alternarían los seudónimos de Patrick Quentin, Q. Patrick, y Jonathan Stagge fue muy estrecha. A partir de 1952, por problemas de salud, Richard Webb deja de escribir y se traslada a vivir a París, y de este modo todas las obras de Patrick Quentin publicadas desde ese año corresponden en exclusiva a Hugh Wheeler, que ya había publicado en 1951 una novela en solitario empleando su propio nombre (The Crippled Muse). De hecho, se observan grandes diferencias en los libros de la serie de Peter Duluth escritos en solitario por Wheeler con los anteriores. Aunque Wheeler siguió publicando libros de Patrick Quentin en solitario hasta 1965, la realidad es que a partir de 1960 centró todo su interés en el teatro, el cine, y los musicales.

La sociedad Webb-Wheeler dio origen a los tres grandes protagonistas de Patrick Quentin: el productor teatral Peter Duluth; el teniente de homicidios de la policía de Nueva York Timothy Trant; y el médico rural Hugh Westlake, siempre acompañado de su hija pequeña Dawn Westlake. Al margen de sus novelas protagonizadas por estos tres personajes,  escribieron otro buen número de obras sin protagonista recurrente.

Patrick Quentin Scarlet Circle-1stEl Dr. Hugh Westlake es un médico viudo que atiende a sus pacientes en la pequeña población de Kenmore, donde vive en compañía de su joven hija Dawn, que siempre parece tener 10 años. Una localidad descrita por Curtis Evans (autor de “Masters of the Humdrum Mystery”) como (traducción de mi cosecha) “uno de esos decadentes pueblos de la costa de Nueva Inglaterra de H. P. Lovecraft donde parece que todo el mundo espera pacientemente la llegada de Yog-Sothoth o de cualquier ser similar procedente de otra dimensión”.

La casualidad quiere que el buen doctor se vea envuelto en una serie de crímenes que parecen perseguirle, con elementos en ocasiones aparentemente sobrenaturales que deberá resolver gracias a sus grandes dotes deductivas. Las novelas de la serie del Dr. Westlake (todas ellas publicadas con el pseudónimo de Jonathan Stagge) son las siguientes:

1 Murder Gone to Earth (1936)  (también publicada como The Dogs Do Bark), primera novela del Dr. Westlake, no ha sido nunca traducida al castellano, al menos que a mí me conste.

Durante una cacería del zorro en Masachussetts se encuentra el torso desnudo de una mujer, sin cabeza ni brazos. Recientemente se ha denunciado la desaparición de un joven, y por ese motive la policía llama a su padre, un fanático religioso, para que identifique los restos encontrados. El doctor Westlake, que parece tener un único paciente, se verá envuelto de forma accidental en la trama, convirtiéndose en un detective amateur, faceta que volverá a retomar en futuras novelas.

Patrick Quentin murder by prescription2 Murder or Mercy? (1937) (también publicada como Murder by Prescription). En  castellano se publicó como Crimen por receta en 1950, en Argentina (Editorial Hachette Buenos Aires) figurando Jonathan Stagge como autor (una rareza, pues en castellano siempre se utiliza el seudónimo de Patrick Quentin, o Quentin Patrick). Es una interesante novela que trata temas como la eutanasia dentro de una trama policiaca, a partir del aparente suicidio de Mrs. Talbot por sobredosis de morfina, una muerte en la que el Dr. Westlake acaba viéndose involucrado, después de que un periódico le señalara erróneamente como un defensor de la eutanasia, y tras desaparecerle varias dosis de morfina de su consulta. Un libro muy complicado de encontrar en castellano.

Patrick quentin stars death3 The Stars Spell Death (1939) (Publicada por entregas originalmente en la revista Argosy. También publicada como Murder in the Stars) No publicada en castellano. El Dr. Westlake recibe una llamada anónima para que acuda acudir al escenario de un accidente automovilístico. La sorpresa es que cuando llega allí se encuentra un coche idéntico al suyo, y que ell conductor, muerto en el choque, lleva encima su documentación, viste ropas idénticas a las suyas, e incluso lleva cartas de su correo personal. Westlake y su amigo el inspector Cobb deberán descubrir la verdad de un enigma en el que el horóscopo juega un importante papel.

4 Turn of the Table (1940) (También publicada como Funeral for Five). Apareció originalmente por entregas en un periódico Americano llamado The Table Talks. La novela incluye una trama de vampirismo, pero por desgracia no he tenido ocasión de leerla. No ha sido traducida al castellano.

patrick quentin -death maiden5 The Yellow Taxi (1942) (También publicada como Call for a Hearse). Apareció originalmente por entregas en un periódico Americano llamado Riddle in Red. Por desgracia, de nuevo no tenemos oportunidad de leerla en castellano, pero trata de una mujer pelirroja que acude al Dr. westlake para que le dé algo para dormir. Ella le cuenta al Dr. que vive obsesionada con un taxi amarillo de Nueva York, conducido por un hombre terrorífico de rostro desfigurado, pues está convencida de que es el responsable de la muerte de una amiga suya, y teme que ella será su próxima víctima. Westlake la convence de que es una idea absurda, y le recuerda que viven en una pequeña población de Nueva Inglaterra, donde no hay taxis.

patrick quentin -the stars spell26 The Scarlet Circle (1943) (Publicada inicialmente por entregas en la revista Detective Story). También publicada como Light from a Lantern, y publicada en castellano como El Círculo Escarlata (Editorial Aguilar). En la historia se suceden una serie de espantosos asesinatos en el habitual  entorno rural de las novelas de Westlake.

Todo comienza cuando Dawn le cuenta a su padre que la noche anterior vio una extraña luz rosada que parecía venir de un cementerio próximo al Talisman Inn, el hotel donde se encuentran alojados durante sus vacaciones en la pequeña localidad de Cape Talisman junto a otros seis huéspedes.  Westlake, al que parece que la muerte le persigue allá donde vaya, decide investigar, y es entonces cuando sorprende a una figura enterrando  una linterna china en una tumba a medio cavar, un suceso extraño pero inocuo, si no fuera porque días más tarde otra linterna china aparece sobre el cadáver estrangulado de uno de los huéspedes del hotel. Una de mis obras favoritas del autor junto a Enigma para locos, repleta de elementos extraordinarios, tan característicos de Patrick Quentin, y que afortunadamente podemos leer en castellano. No perderse un personaje llamado Mr. Usher (bonito homenaje a Poe), un enterrador que parece tener un interés excesivo por los cuerpos femeninos.

patrick quentin death my darling daughters7 Death, My Darling Daughters (1945) (También publicada como Death and the Dear Girls) Publicada en Castellano como Muerte mis queridas hijas (Editorial Aguilar). Nuevamente Westlake y su amigo el inspector Cobb deben investigar un asesinato, en este caso en la Mansión Hilton, residencia de verano de una adinerada familia donde las tres hijas del Dr. Hilton tienen nombres de personajes shakespearianos: Perdita (Cuento de Invierno), Rosalind (Como gustéis) y Helena (Sueño de una noche de Verano).  Una historia en la que el veneno tiene un protagonismo muy destacado.

8 Death’s Old Sweet Song – 1946 Publicada en castellano como Verdes crecen los juncos (Editorial Aguilar), en concordancia con el título de la canción popular inglesa que sobrevuela el argumento de la novela: Green Grow the Rushes-O (Típica melodía que se te mete en la cabeza y no hay manera de sacársela, y de la que por cierto hay una versión moderna de REM). En la trama, cada verso de esta canción se asocia con una serie de asesinatos (algo que ya empleó en diversas obras Agatha Christie) que se inician con el asesinato de dos niños gemelos en un picnic del que por supuesto forma parte nuestro querido Dr. Westlake y su hija Dawn. No he visto tío más gafe, pues allí donde está muere alguien de forma horrible.

Para ir abriendo vuestro apetito lector (recuerdo que se puede encontrar en castellano), estos son los versos de la inocente cancioncita que se acaba convirtiendo en una siniestra melodía:

I´ll Sing you Six-O Green Grow the

Rushes-O What is your

Six for the SIX PROUD WALKERS

Five for the SYMBOLS AT YOUR DOOR

Four for the GOSPEL MAKERS

Three, three, the RIVALS

Two, Two, the LILY-WHITE BOYS

Clothed all in green-O

One is One and All Alone

And Ever more Shall Be – O

 

Te voy a cantar Seis-O Verdes crecen

los Juncos-O  ¿Cual es el tuyo?

Seis por los seis orgullosos caminantes.

Cinco por los símbolos de tu puerta.

Cuatro  por los evangelistas

Tres, tres, los rivales

Dos, dos, los niños blancos

Vestidos todo de verde-O

Uno es uno y siempre solo

Y así seguirá-O

(La traducción es de mi cosecha)

Patrick Quentin -the three fears9 The Three Fears – 1949. No publicada en castellano.

En la última novela que protagoniza, Westlake se encuentra de nuevo de vacaciones en compañía de su hija Dawn (a la que apenas se menciona), esta vez en Bittern’s Bay, otra pequeña localidad de Nueva Inglaterra, un lugar donde vive Daphne Winters, una legendaria actriz en decadencia conocida como La Divina Daphne.

Otros personajes de la novela son Lucy Milliken, otra actriz, gran rival de Daphne que la ha desbancado como favorita del público, casada con un marido mucho más joven que ella; y  Don Lockwood, un psiquiatra amigo del Dr. Weslake, que está casado con Tansy, también mucho más joven que él. Estas diferencias de edad tal vez sean una traslación de lo que ocurría en realidad entre Richard Webb y Hugh wheeler, éste último 11 años más joven que el primero.

Los tres miedos de Daphne Winters a los que alude el título de la novela son por cierto el veneno (tan presente en la obra de Patrick Quentin), los espacios cerrados, y el fuego. Como ya podéis imaginar, se sucederán los asesinatos siguiendo estos patrones, algo que se inicia con el envenenamiento de un pupilo de Daphne.

Aunque esta fue la última novela de Westlake, en su día los editores anunciaron un nuevo libro de Jonathan Stagge con el título de  ¡Oh, to die in England!  que nunca llegó a ver la luz, pero que se supone debía corresponder a este personaje. En los archivos personales  de Hugh Wheeler no hay mención alguna a esta novela.

patrick quentin -death for dear claraTimothy Trant, es un teniente de homicidios de la Policía de Nueva York, educado en la Universidad de Princeton. A primera vista, Trant siempre da voluntariamente la imagen de ir un paso por detrás en la investigación, cuando realmente va cuatro pasos por delante. Esta es la relación de obras protagonizadas por este interesante policía:

  • Death for Dear Clara (1937), firmada como Q. Patrick. Publicada en castellano como Muerte para la querida Clara (Editorial Aguilar). Clara Van Heuten es una mujer que se vio obligada a empezar a trabajar cuando se quedó viuda con 50 años. Aparentemente tiene una gran suerte pues le va muy bien con la agencia literaria que monta, si no fuera por el detalle de que es encontrada apuñalada en la oficina. El Teniente Trant deberá investigar quién es el asesino entre 9 posibles sospechosos.
  • File on Claudia Cragge (1938), firmada como Q. Patrick. No publicada en castellano, y más que posiblemente jamás la veamos. No es exactamente un libro, sino más bien una mezcla de juego y libro. Corresponde al cuarto nº de un experimento editorial llamado Crimefile que consistía en facilitar al lector un dossier completo de la investigación de un crimen como si fuera un inspector de la policía, con todo tipo de pistas incluidas (cartas, cablegramas, fotos, declaraciones de testigos…), y a partir de ahí el lector tenia que llegar a la solución (que se adjuntaba al final). La gracia es que el policía ficticio encargado del caso era en este nº, el mismísimo inspector Trant. Debo decir que he cotilleado por si podía comprar uno, y es un objeto de coleccionismo que ha alcanzado un precio bastante elevado cuando se encuentra en buenas condiciones.
  • Death and the Maiden (1939). Para la mayoría de chicas del Wentworth College, la vida universitaria no es más que una excusa para divertirse, salir, y conocer chicos. Grace Hough es diferente, una chica gris sin interés por ese tipo de diversiones, tal vez traumatizada porque su padre se suicidó al quedar arruinado. Lee Lovering, la compañera de cuarto de Grace, está encantada cuando ve que Grace está recibiendo cartas de un admirador. Una noche, Lee ve a Grace salir del teatro acompañada de un oficial pelirrojo. Nunca más volverá a verla viva. Thimoty Trant investigará el asesinato con la ayuda de Lee. Por desgracia no se ha publicado en castellano.
  • Aquí se produce un gran salto temporal hasta la aparición de una nueva novela del Teniente Trant. Aunque no protagonizó ninguna novela larga, en realidad nunca se fue, pues sí que aparece en más de 20 relatos cortos publicados entre 1946 y 1955 en diversas revistas.
  • patrick quentin - black widowBlack Widow (1953) (También publicada como Fatal Woman) Escrita en solitario por Hugh Wheeler, forma parte de la serie de Peter Duluth, aunque aparece también el Inspector Trant. Publicada en castellano en 1958 en un recopilatorio del Reader´s Deagest junto con novelas de otros autores. En la historia Peter Duluth, productor de Broadway y detective amateur, queda completamente desconcertado en su 8ª novela cuando su esposa Iris, con la que tiene problemas matrimoniales, descubre al regresar de un viaje el cadáver en su dormitorio de Nanny Ordway, una aspirante a escritora con la que Peter había hecho recientemente amistad. La situación –completamente crítica para Peter, sospechoso claro del crimen- empeora al aparecer una carta de la chica muerta dirigida a Iris. El inspector Trant comienza a investigar persiguiendo de forma implacable a Peter, en un caso en el que Peter deberá  profundizar en el pasado de la víctima para demostrar su inocencia. En 1954 se rodó una versión cinematográfica de mismo título dirigida por Nunnally Johnson, y protagonizada por Ginger Rogers, Van Heflin y gene Tierney. Aún no he podido verla, pero todo llegará.
  • patrick quentin son murdererMy Son, the Murderer (1954) Publicada en castellano en la colección El Séptimo Círculo con el título Mi hijo el asesino. Escrita en solitario por Hugh Wheeler, está considerada la última novela de la serie de Peter Duluth, aunque aparece también el Inspector Trant. En realidad está protagonizada por Jake Duluth, hermano de Peter, que aparece muy tangencialmente. Jake debe demostrar la inocencia de su hijo Bill, acusado del asesinato por celos de un hombre llamado Ronald Sheldon. Por lo que he podido ver, podría tratarse de una reescritura de Return to the Scene (1940).
  • The Man with Two Wives (1955) Publicada en castellano con el título de El Bígamo (Colección El Séptimo Círculo). Escrita en solitario por Wheeler, se centra en aspectos más psicológicos que criminales. Bill Harding lleva una vida confortable y aparentemente perfecta al lado de Betsy Callingham, su segunda esposa, pero la realidad es que nunca ha conseguido olvidar a la indomable Angelica, su primera esposa, con la que tuvo a su hijo Ricky (en honor al que hasta hace poco fue su compañero literario como Patrick Quentin, por cierto), un niño al que Betsy cría como si fuera suyo. La vida de Bill se convierte en un infierno cuando la actual pareja de Angelica –un hombre llamado Jaimie Lumb- es asesinada. Bill está desbordado al tener que elegir entre salvar su matrimonio, o defender la inocencia de Angelica (con la que estaba en el momento del asesinato), principal sospechosa del asesinato cercada por la investigación del Teniente Trant. Hay una curiosa adaptación cinematográfica japonesa titulada Tsuma Futari (1967), del director Shindo Kaneto.
  • Shadow of Guilt (1959) El narrador de la novela es George Hadley, un hombre que se siente atrapado en su matrimonio con Connie Corliss, una mujer con la que lleva una vida en apariencia perfecta. Sin embargo, George mantiene un romance con su secretaria Eve, con la que sueña con fugarse a algún exótico país para dejar atrás su monótona vida. Pero un hombre llamado Don Saxby (del que está enamorada la hija de Connie) descubre su secreto, al pillarles in fraganti. Cuando poco tiempo después Saxby aparece asesinado de un disparo, George se convierte en el principal sospechoso, junto con Ala, la hija de Connie. El teniente Trant (que no aparece hasta pasadas más de 100 páginas del libro) investiga el caso, en una novela en la que nuevamente la identidad del asesino pasa a ser algo secundario. Publicado en castellano con el título La Sombra de la Culpa en la colección El Séptimo Círculo. Es curiosa la descripción física que se hace al Teniente Trant, comparándole con los monjes de Zurbarán: “Tenía unas facciones que podían compararse con las de aquellos tranquilos y ascéticos monjes que pintara Zurbarán”.
  • Family Skeletons (1965). Publicada en castellano en la colección El Séptimo Círculo con el título de El esqueleto de la familia. Lewis Denham ha sido siempre la oveja negra de la familia. Adoptado por los Denham tras la muerte de sus padres, Lewis nunca se ha sentido realmente parte del clan.

De cualquier modo, cuando anuncia que se va a casar con una joven inglesa llamada Virginia Harwood, recibe el rechazo de una familia que considera que la novia no está a su altura. Todo esto pasa a un segundo plano cuando Lewis encuentra un cadaver en su apartamento que empezará a provocarle dudas sobre su prometida. El teniente Trant interviene en un caso en el que saldrán a la luz no pocos secretos familiares.

patrick quentin peter duluthPeter Duluth es un productor teatral en Broadway, Nueva York. Fue testigo de la muerte de su esposa Magdalena durante un incendio en el teatro Ashbrook, lo que le sumió en la depresión y al alcoholismo, y finalmente acaba en el sanatorio mental del Dr. Lenz, donde trata de curar su adicción, y donde acabará conociendo a la joven Iris Pattinson, su futura compañera de aventuras, en la primera entrega de su serie de novelas: Puzzle for fools.

Esta es la relación cronológica de novelas y relatos protagonizadas por Peter Duluth, sin lugar a dudas el personaje más emblemático de Patrick Quentin:

patrick quentin puzzlefools1 – Enigma para locos /Enigma para tontos (A Puzzle for Fools, 1936) – En un sanatorio mental es fácil que los pacientes cuenten todo tipo de sucesos increíbles y absurdos. Por eso, cuando algunos dicen oir voces que anuncian todo tipo de desgracias, nadie se extraña demasiado. La aparicion de un cuerpo salvajemente asesinado hace ver que tal vez había motivos para preocuparse. Primera novela de la serie de Peter Duluth, en la que se introduce también el personaje de Iris Patterson, una bella actriz que está ingresada en el sanatorio intentando superar el suicidio de su padre. Hay que destacar que la primera publicación en castellano de esta novela se realizó en la colección El Séptimo Círculo, con el título (erróneo para mí) Enigma para tontos. Se puede encontrar fácilmente la edición posterior en España en la colección Círculo del Crimen de Fórum, con una traducción corregida de mayor calidad, ya con el más acertado título de Enigma para Locos.

patrick Quentin puzzle4players2 – Enigma para actores (Puzzle for Players, 1938). Peter Duluth decide montar una obra de teatro en Broadway. Si montar una obra es de por sí una tarea de locos,  imaginad si empiezan a suceder sucesos paranormales acompañados de  la muerte de dos actores durante los ensayos. Todo el mundo es sospechoso en esta  divertida parodia del mundo artístico en la que además, se casan Peter e Iris.

  • En este largo intervalo de 6 años entre la segunda y tercera novela de la serie, se publicaron en 1941 en la revista The American Magazine dos cuentos protagonizados por Peter Duluth: “Death rides the Sky-tow” y “Murder with flowers” (Este último sería ampliado dando lugar a Puzzle for Puppets). Por desgracia, que yo sepa nunca han sido traducidos al castellano.

3 – Enigma para marionetas / Enigma para fantoches (Puzzle for Puppets, 1944). Peter Duluth se ha enrolado en la marina de los Estados Unidos durante la II Guerra Mundial, y durante un permiso se reúne con su esposa Iris Pattison en San Francisco, donde se encuentra en mitad del rodaje de una pelicula. Deciden ir a un baño turco, y mientras están allí, le roban el uniforme de Teniente a Peter, y lo utilizan para cometer varios asesinatos, lo que  incrimina directamente a Peter. Con la ayuda de Iris tendrá que encontrar a los verdaderos culpables para demostrar su inocencia. Los hermanos Rosa planean matar a tres mujeres para encubrir el asesinato de una sola, Celida, y que asi no puedan ser relacionados con ellos.

4 – Enigma para divorciadas (Puzzle for Wantons / Slay the Loose Ladies, 1945).  Una adinerada dama reúne en su mansion a un grupo de matrimonios que tramitan sus respectivos divorcios, con el objetivo de lograr la reconciliacion de las parejas. Por desgracia, un asesinato nunca es una buena medicina para las reconciliaciones.

patrick quentin puzzle_for_players5 – Enigma para diablos (Puzzle for Fiends / Love Is a Deadly Weapon, 1946).  Mientras Iris está de trabajo en Tokio, Peter despierta un buen dia en la cama de una mansión con una pierna y un brazo escayolados y completamente desorientado a causa de una amnesia total, y lo primero que ve es a tres mujeres que dicen ser su madre, su hermana y su esposa. Un médico que le atiende le comenta que ha tenido un fuerte accidente de coche. Todos insisten en que él es Gordon Friend, heredero de una inmensa fortuna tras la reciente muerte de su padre. A partir de ese momento empieza a sospechar que está implicado en una extraña trama, y debe luchar para recordar quién es. En mi caso, esta novela es, junto con la primera, mi favorita de la serie de Peter Duluth.

La novela tuvo una adaptación cinematográfica en el Reino Unido titulada “The Strange Awakening” (1958), que en Estados Unidos se estrenó como “Female Friends”. Dirigida por Montgomery Tully y protagonizada por Lex Barker, los personajes de Peter Duluth e Iris son sustituidos por Peter e Iris Chance.

  • En 1946, tras Enigma para diablos, los autores publican otro relato corto de Peter Duluth: Puzzle for Poppy, en la revista Ellery Queen´s Magazine. Que yo sepa tampoco se ha traducido nunca al castellano.

patrick quentin puzzle for pilgrims6 – Enigma para peregrinos (Puzzle for Pilgrims / The Fate of the Immodest Blonde, 1947). Peter Duluth ha sido abandonado por su esposa Iris, lo que le ha llevado a reflexionar hasta una ciudad mejicana, donde se encuentra asistiendo a una corrida de toros. Allí ve a una conocida llamada Sally Haven. Poco después, al pie de una escalera, la encuentra muerta. Enigma para peregrinos está considerada una de las mejores novelas de Patrick Quentin.

7 – Corriendo hacia la muerte (Run to Death, 1948). Publicada en castellano en la colección El Séptimo Círculo. Con su matrimonio aún pendiente de un hilo,  Peter Duluth sabe que lo último que necesita es meterse en jaleos. Con Iris rodando una película, Peter decide centrarse en escribir una nueva obra de teatro.

Por desgracia, una mujer llamada  Deborah Brand vuelve a complicarle las cosas, al morir asesinada, involucrando al pobre Peter en una nueva conspiración que le llevará desde la jungla de México hasta el mismísimo Nueva Orleans.

8 – La viuda negra (Black Widow / Fatal Woman, 1953). Escrita en solitario por Hugh Wheeler, aparece también el Inspector Trant. Publicada en castellano en 1958 en un recopilatorio del Reader´s Deagest junto con novelas de otros autores. Ya he hecho un resumen del argumento en el apartado del Teniente Trant. Por desgracia, muy difícil encontrar un ejemplar en castellano.

9 – Mi hijo, el asesino (My Son, the Murderer / The Wife of Ronald Sheldon, 1954) Publicada en castellano en la colección El Séptimo Círculo. Escrita en solitario por Hugh Wheeler, es la última aparición de Peter Duluth, que tiene un papel muy marginal. En realidad está protagonizada por Jake Duluth, hermano de Peter. Jake debe demostrar la inocencia de su hijo Bill, acusado del asesinato por celos de un hombre llamado Ronald Sheldon, y recibirá la oportuna ayuda de los ya expertos Peter e Iris. Por lo que he podido ver, podría tratarse de una reescritura de Return to the Scene (1940). Al igual que en la entrega anterior, aparece también el Inspector Trant.

  • En 1955 se publica en la revista Better Living Magazine la que sería la despedida de Peter Duluth, un relato llamado Death and the rising Star. Tampoco ha sido traducido al castellano.

10- Death and the Rising Star, 1957 – No publicada en castellano. En realidad se trata de un recopilatorio de todos los relatos cortos protagonizados por Peter Duluth, y que fueron publicados en diversas revistas: “Death rides the Sky-tow” (1941);  “Murder with flowers” (1941); Puzzle for Poppy (1946); y Death and the rising Star (1955).

El resto de novelas del autor ajenas a estos tres personajes comentados son las siguientes:

Firmadas como Q. Patrick

  • Cottage Sinister (1931). Primera novela del autor, ya comentada al inicio del artículo.
  • Murder at the Women’s City Club (1932). Ya comentada.
  • Murder at Cambridge (1933). Ya comentada
  • The Grindle Nightmare (1935). Ya comentada
  • Patrick Quentin -School (PB)Death Goes to School (1936) Publicada en castellano como La muerte va a la escuela (Círculo del crimen, editorial Forum). Esta fue la primera novela fruto de la colaboración Webb-Wheeler, aunque según algunas fuentes, la novela podría ser de 1935, en cuyo caso las autoría correspondería con casi total seguridad en exclusiva a Richard Webb. En la novela, todo se inicia con el asesinato del alumno Eric Bernard Moses, que aparece axfisiado en su cama del Colegio para Chicos Craiglea. Todo apunta que el asesinato ha sido cometido por alguien desde dentro del mismo colegio. El detective privado McFee deberá descubrir el móvil y el responsable del crimen, con la ayuda de la profesora de música, y de un alumno muy precoz.
  • Patrick Quentin Msr crimenThe File on Fenton and Farr (1938) No traducida al castellano. No es exactamente un libro. Corresponde al tercer nº de un experimento editorial llamado Crimefile que consistía en facilitar al lector un dossier completo de la investigación de un crimen, pistas incluidas (cartas, cablegramas, declaraciones de testigos…), y a partir de ahí el lector tenia que llegar a la solución (que se adjuntaba al final). Además de este nº, Patrick Quentin escribió otro, correspondiente al Teniente Trant (The File on Claudia Cragge), ya comentada anteriormente.
  • Return to the Scene (1941) (también publicada como Death in Bermuda). Publicada originalmente en forma de serial en la revista Woman. Publicada en castellano como Vuelta a la escena (Colección El Séptimo Círculo). La novela gira alrededor del asesinato en Bermudas del poderoso Ivor Drake, cuando Kay Winyard llega allí para evitar que se case con su sobrina Elaine. El motivo: ella misma estuvo enamorada de él hasta que descubrió que tenía una cara oculta muy preocupante. Todo el mundo es sospechoso, pues todo el mundo tenía un motivo para matar a Ivor.
  • Danger Next Door (1952) Publicada en castellano como Peligro en la casa vecina (Colección El Séptimo Círculo) Clark Rodman es un aspirante a escritor de familia rica que intenta convencerse de que los problemas de la joven de la casa del callejón de enfrente, que vive con otros dos hombres, no son asunto suyo, aunque no puede evitar sentirse fascinado por ella. Aunque uno de los compañeros de su vecina le “aconseja” dejar de espiarles, como os podréis imaginar, acaba inmiscuyéndose hasta las cejas, en una estupenda historia que recuerda en ciertos aspectos a La Ventana Indiscreta cuando Clark empieza a ser testigo de sucesos aparentemente inexplicables en la casa vecina. En la novela aparece la figura de un personaje, el Dr. Talbot Trask, que es una lástima que no se convirtiera en protagonista de otras historias de Patrick Quentin.
  • The Girl on the Gallows (1954) El matrimonio formado por Percy y Edith Thompson es en apariencia ejemplar, pero cuando un día Percy aparece salvajemente apuñalado, saldrá a la luz un lado muy oscuro de su vida conyugal. Por desgracia, otra novela más que no ha sido traducida al castellano, una lástima porque este libro es una rareza dentro de la obra de Patrick Quentin (en este caso escrita en solitario por Hugh Wheeler), ya que es la novelización de un caso real que conmocionó al Reino Unido. Estamos por tanto ante lo que ahora se denomina un Real Crime.
Patrick Quentin The_fated_threesome_in_1921

Los tres personajes reales de la historia

Edith Jessie Thompson (25 de Diciembre  de 1893 – 9 de Enero de 1923) era una chica ejemplar que acabó casándose con Percy Thompson en 1916, cuando ella tenía 21 años, y ya llevaban 6 de relación. El matrimonio llevaba una vida acomodada y aparentemente feliz en su casita de Kensigton Garden´s, en Londres, sin nada que pudiera hacer prever el horror que se avecinaba.

Todo cambia cuando en el camino de Edith se cruza un apuesto joven de 18 años  llamado Frederick Bywaters, un hombre del que Edith se enamora perdidamente, y que es acogido en su propia casa por un incauto Percy que no se daba cuenta de lo que en realidad estaba pasando entre su esposa y Frederick.

Cuando Percy empieza a sospechar la verdadera relación entre ambos, y tras una fuerte discusión con su esposa, echa de casa a Frederick, que se embarca durante un tiempo, pero manteniendo en secreto una constante correspondencia con Edith.

El 3 de Octubre de 1922, cuando Edith y Percy vuelven de noche a su casa del teatro, son asaltados por un hombre que, tras empujar a Edith, apuñala en repetidas ocasiones a Percy, asesinándole.

Tras la investigación policial, al ser descubiertas las extensas cartas de amor entre Frederick y Edith, ambos fueron acusados de asesinato, dando inicio a un juicio que sacaría a la luz los hechos que escandalizaron al Reino Unido.

Aunque durante el juicio Frederick confesó ser el asesino, intentó en todo momento salvar a Edith, pero el hecho de que en una de las cartas Edith le comentaba a Frederick que tenía intención de envenenar a Percy, hizo que finalmente ambos fueran condenados a la horca. El 9 de Enero de 1923 ambos fueron ejecutados con tan solo media hora de diferencia. La realidad es que a día de hoy sigue habiendo dudas sobre si Edith era consciente de los planes de Frederick, pues la única prueba contra ella fueron sus escandalosas cartas. La actitud del juez durante el proceso fue en su día muy criticada, por frases como “Edith es una adúltera, y por tanto capaz de asesinar”, y otras perlas parecidas que hicieron que lo tuviera muy muy negro para librarse de la horca. En la actualiad, la mayoría de los investigadores del caso consideran que el juicio fue injusto, y que realmente no había pruebas suficientes para condenar a Edith por el asesinato, y está considerado como un ejemplo de lo que pueden suponer los prejuicios a la hora de dictar justicia.

En 2018 se emitió un epidsodio de la serie documental de la BBC “Murder, Mistery and my family”, dedicado al caso, por si hay alguien muy interesado en el tema; y atención, porque Sarah Waters (una escritora a la que sigo y admiro mucho) se basó en este caso a la hora de escribir “Los invitados de pago”, una obra muy recomendable, como la mayor parte de sus trabajos.

Sinceramente me encantaría poder leer algún día la versión de los hechos de Patrick Quentin.

Firmadas como Patrick Quentin

  • The Follower (1950). La novela recupera elementos muy habituales en la obra de Patrick Quentin. Mark Liddon es un ingeniero que regresa en Navidad de Venezuela –donde está trabajando- a Nueva York, con muchas ganas de reunirse con su esposa Ellie, con la que no lleva mucho tiempo casado. La sorpresa es que en lugar de Ellie, Mark se encuentra con el cadáver de un hombre con un tiro en el corazón.  Aunque Mark desconoce lo que ha pasado, teme que su esposa sea culpable, y se encarga de ocultar el cuerpo, a la vez que comienza a investigar dónde puede estar su mujer, iniciando una búsqueda que le conducirá a México, escenario también bastante habitual en las novelas del autor. En castellano se publicó como El Buscador en la colección El Séptimo Círculo.
  • patrick quentin -man in the netThe Man in the Net (1956). Novela escrita en solitario por Wheeler, algo que se nota porque se centra más en los aspectos psicológicos de los personajes que en la intriga de la trama. Ha sido publicada en castellano con el título de El hombre en la red, nuevamente en la colección El Séptimo Círculo. La novela está protagonizada por John Hamilton, un hombre recién llegado a la pequeña localidad de Stoneville, donde se ha instalado con la intención de alejar a su esposa Linda de la perniciosa vida que hasta hace poco llevaba en Nueva York. Linda es una alcohólica que odia haber abandonado Nueva York,  con una gran facilidad para liarse con otros hombres que no sean su marido, y como no podía ser de otra forma, en Stoneville pronto encuentra un nuevo objetivo en Steve Ritter. El caso es que Linda desaparece de repente justo cuando su marido por fin ha aceptado regresar a Nueva York, y todo el mundo está convencido de que John la ha asesinado y ha hecho desaparecer el cuerpo. John empieza a verse enredado en una espiral de sucesos que le pueden llevar a la silla eléctrica. La novela tuvo una adptación cinematográfica en 1959, con el mismo título que la novela, dirección del prolífico Michael Curtiz, y protagonizada por Alan Ladd y Carolyn Jones (una actriz con una carrera muy destacada que pasará a la historia por su papel de Morticia en la serie televisiva de la Familia Adams).patrick quentin man in the net
  • patrick suspicious circumstancesSuspicious Circumstances (1957) Otra novela escrita en solitario por Wheeler que ha sido traducida al castellano como Circunstancias sospechosas (Colección El Séptimo Círculo). El joven Nickie Rood está en París trabajando en una novela cuando le llega la noticia de la muerte de la icónica actriz de Hollywood Norma Delaney, típica diva con una carrera descendente, víctima de una fatal caída en las escaleras de su casa. Poco después, su excéntrica madre Anny le ruega que regrese a Estados Unidos cuanto antes. Anny, otra famosa actriz, era una de las mejores amigas de Norma, pero también una de sus mayores rivales, y como consecuencia de haber heredado tras su muerte un codiciado papel, se convierte en una de las principales sospechosas de lo que ha resultado ser un asesinato en lugar de un fatal accidente.

Nickie debe bucear en el complicado mundo del cine para demostrar la inocencia de su madre, sin sospechar que la muerte de Norma no será la última.

  • The Green-Eyed Monster (1960) Novela escrita en solitario por un Hugh Wheeler que poco a poco empezaba a centrar sus esfuerzos en el teatro y el cine, dejando en un segundo plano su faceta como escritor de novela policiaca. La novela fue traducida al castellano con el título de El Monstruo de ojos verdes, y publicada una vez más en El Séptimo Círculo. La novela vuelve a ser una nueva versión de un tema recurrente en el autor: la angustia de un personaje acusado de un crimen que no ha comentido, y su comportamiento ante esta situación límite. El protagonista en este caso es Andrew Jordan, un hombre casado con la glamourosa Maureen, de la que desconfía profundamente. El asesinato de Maureen le convierte en el principal sospechoso a ojos de la policía, lo que le obliga a descubrir al verdadero asesino, y le abrirá los ojos ante la reacción de las pocas personas en las que confiaba.
  • Patrick Quentin ordeal of snowThe Ordeal of Mrs. Snow (1961). Traducido al castellano como La angustia de mrs. Snow, no es una novela, sino una selección de relatos cortos de Patrick Quentin publicada en la colección El Séptimo Círculo. Es práctiamente la única opción para leer cuentos cortos del autor, pues no se han publicado demasiados en castellano, o son imposibles de encontrar. El contenido del libro es el siguiente (con título en inglés, fecha y revista de publicación original, y título en castellano):

A Boy’s Will (Ellery Queen’s Mystery Magazine, Junio 1950)/ La voluntad de un muchacho.

Portrait of a Murderer (Harper’s Magazine, Abril 1942) / Retrato de un asesino.

Little Boy Lost (Ellery Queen’s Mystery Magazine, Octubre 1947) / El muchachito perdido.

Witness for the Prosecution (Ellery Queen’s Mystery Magazine, Julio 1946) / Testigo para el fiscal.

The Pigeon-Woman (Ellery Queen’s Mystery Magazine, Julio 1952)/ La mujer de las palomas.

All the Way to the Moon (Ellery Queen’s Mystery Magazine, Septiembre 1951)/ Hasta tocar la Luna.

Mother, May I Go Out to Swim?  (Ellery Queen’s Mystery Magazine, Julio 1948)/ Madre, ¿puedo ir a nadar?.

Thou Lord Seest Me (Ellery Queen’s Mystery Magazine, Julio 1949)/ Señor, Tú me ves.

Mrs. Appleby’s Bear (Inédito hasta la publicación del libro)/ El oso de Miss Appleby.

Love Comes to Miss Lucy (Ellery Queen’s Mystery Magazine, Abril 1947)/ Llega el amor para Miss Lucy.

This Will Kill You (Ellery Queen’s Mystery Magazine, Noviembre 1950)/ Eso te matará.

The Ordeal of Mrs. Snow (Inédito hasta la publicación del libro)/ La angustia de Mrs. Snow.

El argumento de este ultimo relato sirvió de base para un episodio de 1964 de la serie de Tv The Alfred Hitchcock hour, y previamente Love Comes to Miss Lucy y Mother, May I go out to Swim? ya habían tenido sendas adaptaciones televisivas  en 1951 y 1960 en las series Danger y Alfred Hitchcock presents respectivamente, ésta última  protagonizada por William Shatner (el capitán Kirk de Star Trek).

Sí me gustaría destacar este relato por encima del resto (que son también muy buenos), pues sabe mantener a la perfección la tensión a lo largo de toda la historia.

Como se puede ver, todos los relatos menos dos ya habían sido publicados en diversas revistas entre 1942 y 1952, por lo que la autoría de los mismos puede corresponder a Richard Webb y Hugh Wheeler indistintamente. Los dos relatos restantes que componen el recopilatorio (Mrs Appleby´s Bear y The Ordeal of Mrs. Snow) fueron escritos expresamente para el libro, y son atribuibles en exclusiva a Hugh Wheeler.

Firmado como Hugh Wheeler

  • The Crippled Muse (1951)  Es la primera novela publicada en solitario por Wheeler,  imagino que a consecuencia del deterioro de la salud de Webb. Wheeler dedicó el libro por cierto a Richard, en lo que pudo ser la despedida definitiva de la sociedad Webb-Wheeler.

Patrick Quentin - Crippled MuseLa rareza es que es el único libro que publicó con su propio nombre, pues aunque ya escribió en solitario el resto de sus obras, siempre firmó con el habitual Patrick Quentin. Sería interesante saber si este cambio fue producto de unas malas ventas de su primera novela con el nombre de Hugh Wheeler, y las condiciones económicas que tuviera pactadas con Richard Webb por el derecho a poder seguir empleando el nombre de Patrick Quentin.

En la novela, un joven llamado Horace Beddoes llega a la isla de Capri con la intención de encontrarse con Merape Sloane, una famosa y excéntrica poetisa de la que pretende escribir una biografía, algo que se complicará con la aparición de otro escritor llamado Mike McDermott (un mediocre autor especializado en cotilleos y en los aspectos más sórdidos de los personajes que retrata), que ha convencido a Merope para que sea él el autor de su biografía, que llevará el título de “The Crippled Muse” (algo así como La musa lisiada), en referencia a la cojera de la autora provocada por una enfermedad de la infancia. Éste es un detalle que resulta definitivo para que los celos y la rabia desborden a Horace, pues él mismo tenía pensado llamar a su biografía “The Crippled Corinna”. Como ya os podéis imaginar, la aparición del cadáver de Mike McDermott centrará todas las sospechas en Horace, que además no recuerda gran cosa de la noche en que se producen los hechos, pues se había emborrachado hasta perder la memoria tras una fiesta de funestas consecuencias.

La novela es una nueva muestra del interés de Wheeler por el aspecto psicológico de los personajes, más que por la componente policiaca, en la que por cierto recurre a un argumento muy repetido en sus libros: sospechoso de asesinato que debe encontrar la verdad para demostrar su inocencia. Otro aspecto destacado de la novela es la complejidad de sus personajes, y los intensos monólogos de los protagonistas sobre el deseo, el amor, o la literatura; pero por encima de todo, estamos ante una gran historia de vanidad y celos.

Una notable novela más cercana a Tenesse Williams que a Agatha Christie, que por desgracia una vez más no ha sido publicada en castellano, y no sólo eso, sino que en inglés también es muy complicado encontrar una copia.

Libros firmados como Mary Louise White Aswell

  • Far to Go (1957). Es una novela policiaca escrita en solitario por Mary Louis White Aswell, que ya había abandonado cualquier relación con Patrick Quentin en 1936. Me hubiera gustado poder comentar algo acerca de la novela, pero no he localizado apenas información, ni he podido hacerme con un ejemplar en inglés. Por supuesto, que yo sepa, no ha sido traducida al castellano. Lo único que puedo decir es que al parecer trata sobre la desaparición de un niño la noche de Halloween, cuando está haciendo la tradicional ruta de Truco o Trato. La verdad es que ha despertado mi curiosidad.

La autora publicó al menos otra novela en 1959 titulada Abigail, una novela histórica ambientada en Filadelfia desde 1700 a 1775, vista desde los ojos de una rebelde mujer llamada Abigail. Nada que ver con el género policiaco.

Relatos cortos  Al margen de los ya mencionados en los apartados de Peter Duluth y los publicados en el recopilatorio The Ordeal of Mrs. Snow, Patrick Quentin publicó un buen número de relatos cortos en diversas revistas. Esta es una relación de los que tengo constancia, con indicación de los que han sido traducidos al castellano (a sabiendas de que podría haber más).

  • Darker Grows the Valley. (Mystery, May 1935)
  • Killed by Time. (Street & Smith’s Detective Story Magazine, Octubre 1935)
  • The Frightened Landlady. (Street & Smith’s Detective Story Magazine, Deciembre 1935)
  • The Hated Woman. (Street & Smith’s Detective Story Magazine, Febrero 1936).
  • Murder or Mercy. (Street & Smith’s Detective Story Magazine, Junio 1936)
  • The Jack of Diamonds. (The American Magazine, Noviembre 1936). Publicada en castellano como parte de El Trío Fúnebre (Editorial Aguilar) con el nombre de La sota de oros.
  • The lady had nine lives (The American Magazine, Agosto 1937). Traducida al castellano como La dama tenia nueve vidas, publicada en España en Mystery Magazine (Agosto 1965).
  • Exit Before Midnight. (The American Magazine, Octubre 1937). Traducido al castellano como Nochevieja Sangrienta, publicado en España en Antología de Mistery Magazine 66 junto con relatos cortos de otros autores.
  • Another Man’s Poison. (The American Magazine, Enero 1940).
  • (Woman Magazine, Octubre 1941).
  • (This Week, Mayo 1942).
  • Kisses of Judas. (Harper’s Magazine Abril 1942), reeditado posteriormente como “Portrait of a Murderer”.
  • The Woman Who Waited. (The Shadow, Enero 1945)
  • The Fat Cat. (1945, reeditada en Suspense, Marzo 1959).
  • White Carnations. (Collier’s Febrero 1945) Una historia de Timothy Trant.
  • The Plaster Cat. (Mystery Book Magazine, Julio 1946). Una historia de Timothy Trant.
  • Witness for the prosecution. (Ellery Queen’s Mystery Magazine, Julio 1946).
  • The Last of Mrs. Maybrick. (1946) (Incluido en un recopilatorio de 1962 llamado THE QUALITY OF MURDER 300 years of True Crime Compiled by Members of The Mystery Writers of America). Por lo que he podido investigar, es un pequeño artículo sobre un crimen real: el juicio a Florence Elizabeth Chandler Maybrick (3 Septiembre de 1862 – 23 Octubre 1941), condenada por el asesinato en 1889 de su marido James Maybrick con Arsénico. Un interesantísimo caso que me reservo para otra ocasión, porque tiene tela marinera. Según algunas teorías, la Sra. Maybrick podría haberse cargado al mismísimo ¡Jack El Destripador!.
  • The Corpse in the Closet. (This Week. Febrero 1947). Una historia de Timothy Trant.
  • This Way Out. (Mystery Book Magazine, Marzo 1947). Publicado en castellano como parte de El Trío Fúnebre (Editorial Aguilar) con el título El caso de la polvera.
  • Farewell Performance. También reeditado como Footlights and Murder. (This Week, Mayo 1947) Una historia de Timothy Trant.
  • Murder in One Scene. (This Week, Mayo 1948) Una historia de Timothy Trant.
  • The Wrong Envelope. (Mystery Book Magazine, 1948). Una historia de Timothy Trant.
  • Murder in the Alps. (This Week, February 1949). Una historia de Timothy Trant.
  • Who Killed the Mermaid?. (This Week, Mayo 1949). Una historia de Timothy Trant.
  • The Case of the Plaster Cat. (This Week, Septiembre 1949).
  • Town Blonde, Country Blonde. (This Week, Octubre 1949). Una historia de Timothy Trant.
  • Woman of Ice. (This Week, Octubre 1949). Una historia de Timothy Trant.
  • This Looks Like Murder. (This Week, Abril 1950). Una historia de Timothy Trant.
  • Death on the Riviera. (This Week, Julio 1950). Una historia de Timothy Trant.
  • Death and Canasta. (This Week, Octubre 1950).
  • (This Week, Noviembre 1950).
  • Death on Saturday Night (This Week, Noviembre 1950). Una historia de Timothy Trant.
  • Passport for dead (The American Magazine, Marzo 1950). Publicado también como B.’s Black Sheep en un recopilatorio de Ellery Queen´s Mistery Magazine en 1973.
  • Girl Overboard (Four & Twenty Bloodhounds, 1950) Una historia de Timothy Trant. Se produce un asesinato a bordo del S Queen Anne, donde casualmente se encuentra de vacaciones el Teniente Trant. También se reeditó como “The Marriner Murder”.
  • All the way to the Moon (Ellery Queen´s Mistery Magazine, 1951). Traducido al castellano como Némesis, publicado en España en Ellery Queen Revista de Misterio 2 (1954).
  • Death before Breakfast. (This Week, 11 Marzo 1951).
  • The Glamorous Opening. (This Week, 3 Junio 1951) Una historia de Timothy Trant.
  • Death at the Fair. (Evening Standard, Noviembre 1951). Una historia de Timothy Trant.
  • The Scarlet box. (The American Magazine, Diciembre 1951)
  • On the Day of the Rose Show (This Week, Diciembre 1952). También reeditado como Revolvers and Roses. Una historia de Timothy Trant.
  • The Laughing Man Murders. (The American Magazine, Marzo 1953). Traducido al castellano como El asesino que ríe. Publicado en España en Mystery Magazine Septiembre 1963. Relato protagonizado por el Inspector Martin Field.
  • Death on a First Night. (Mackill’s Mystery Magazine, Mayo 1953).
  • ..Going…Gone!. (This Week, 10 Mayo 1953). Una historia de Timothy Trant.
  • The Red Balloon. (Weird Tales, Noviembre 1953).
  • Combination for murder (1953). Traducido al castellano como Larga agonía. Publicado como parte de El Trío Funebre (Editorial Aguilar).
  • The Predestined. (Weird Tales, Mayo 1954).
  • Lioness vs. Panther (This Week, Abril 1955). También reeditada como Two Deadly Females. Una historia de Timothy Trant.

Hay que señalar que, fruto de mis averiguaciones a través del Howard Gotlieb Archival Research Center (donde se conserva toda la documentación original de Wheeler), puedo confirmar que existen un buen número de relatos cortos de Patrick Quentin que ni siquiera han sido publicados en Estados Unidos, y es más que probable que jamás vean la luz, a no ser que se produzca un redescubrimiento del autor. Por citar el título de alguno de ellos (no tengo constancia de la fecha en que se escribieron):

  • Absent-minded detective
  • Cyanide on the rocks
  • The girl in the bedroom window (Madelaine Smith Trial). Una lástima no poder leer la versión de Patrick Quentin de otro True Crime, en este caso del de Madelaine Smith, una mujer escocesa que protagonizó un célebre juicio tras ser acusada de envenenar con arsénico a un hombre llamado Pierre Emile L’Angelier. Madelaine quedó libre por falta de pruebas tras el escandaloso
  • The girl in the house of hunger (Staunton murder). Otro True Crime inédito del autor, en este caso sobre el asesinato de Harriet Staunton en 1877 (que murió de inanición pesando 34 Kg) por el que fueron condenados su marido Louis Staunton y sus cuñados Patrick  y Elizabeth Staunton, y una mujer llamada Alice Rhodes. Uno de los crímenes más crueles que recuerdo, y al que espero dedicarle mayor atención en la primera ocasión que se me presente, pues los detalles del caso fueron de lo más siniestros.
  • Manuela
  • When Lieutenant Trant came to Jamaica isle (un caso del Teniente Trant inédito).

Y hay más relatos inéditos.

Como hemos podido comprobar hay muchos relatos e incluso novelas de Patrick Quentin que no han sido traducidos nunca al castellano o son imposibles de encontrar (probablemente haya más en la versión española de la revista Mystery Magazine, pero no hay apenas datos), y en otros casos, las traducciones existentes son en mi opinión mejorables, lo que es una verdadera lástima, pero si tenemos en cuenta que es un autor que ha caído en el olvido incluso en los propios Estados Unidos (por lo visto no se reedita la mayor parte de sus obras desde hace mucho tiempo), a lo mejor no resulta tan extraño.

patrick quentin return sceneDesde mi punto de vista la bruma que rodea todo lo que se refiere a Patrick Quentin se debe a la discreción con la que se movieron los cuatro escritores que en algún momento formaron parte de su identidad, hasta el punto que sigue sin haber un acuerdo unánime sobre la autoría real de alguna de sus obras. Es sorprendente que ninguno de los cuatro concediera casi nunca entrevistas, algo que resulta especialmente claro en el caso de Martha Mott Kelley, una mujer cuyo rastro parece desaparecer tras su matrimonio con Stephen Wilson el 26 de Abril de 1933. Según averiguaciones realizadas por un experto, basándose en los registros del consulado de Estados Unidos en Inglaterra,  la fecha correcta de su muerte sería el 17 Noviembre de 1989. (En esos archivos consulares consta el nacimiento de Sarah Mott Wilson, hija de Martha Mott Wilson y Stephen Wilson, y se especifica fecha de nacimiento y fallecimiento de ambos progenitores).

El motivo aparente de esta falta de información es que evitaban hacer pública cualquier información relativa a su modo de trabajo, y sobre todo, sobre su vida, por los motivos que expondré a continuación.

Quiero advertir que a partir de ahora, todo lo que voy a contar son opiniones personales basadas en todo lo que he podido leer a raíz de la investigación para la redacción de este artículo, por lo que en ningún caso puede ser tomado como un hecho comprobado.

Personalmente siempre me ha llamado la atención la necesidad de Richard de tener un compañero/a para escribir. Como hemos visto inicialmente colaboró con dos amigas suyas, escribiendo un total de cuatro obras (tres según algunas versiones), pero entre medias Richard escribió al menos una novela de Q. Patrick en solitario (Murder at Cambridge, y posiblemente Grimsdale´s Nightmare) que no desmerece del resto de la obra, lo que prueba que Richard hubiera sido autosuficiente de habérselo propuesto, y a pesar de ello, acabó asociándose con otro amigo suyo, con el que formaría la etapa más fructífera de Patrick Quentin: Hugh Wheeler.

De la primera colaboradora de Webb (Martha Mott Kelley), apenas hay información, pues tras contraer matrimonio se desvinculó por completo del mundo literario, y nunca concedió entrevistas. De hecho, como hemos visto anteriormente, ni siquiera hay unanimidad sobre la fecha de su fallecimiento.

De Mary Louise Answell hay mucha más información de una vida que a mi al menos me parece fascinante. Tras casarse en con el editor Edward C. Aswell, finaliza su relación con Q. Patrick al establecerse temporalmente el Inglaterra, pero no abandona el mundo laboral, pasando a trabajar como redactora en Harper´s Bazaar, donde dio a conocer a grandes autores de la talla de Eudora Welty o Truman Capote, del que por cierto fue una gran amiga (Truman le llamaba “su querida MaryLou”).

Tras este matrimonio que duró cuatro años, y que tuvo como fruto dos hijos, contrajo segundas nupcias con Fritz Peters; un matrimonio claramente de conveniencia, pues Fritz era abiertamente homosexual. De hecho, Truman Capote le comentó a Mary que Fritz había intentado seducirle, lo que provocó el distanciamiento entre Truman y Mary. Años después, Mary Answell escribió en sus memorias que Fritz intentó matarla, y acabaron divorciándose.

Tras esta segunda experiencia matrimonial, abocada al fracaso, Mary inició una relación con la artista lesbiana Agnes Sims, con la que vivió durante 30 años hasta su fallecimiento.

Durante años se ha especulado también con que la relación Webb- Wheeler iba más allá de lo literario. A pesar de que Richard Webb estuvo casado desde 1943 hasta 1948 con una escritora llamada Frances Winwar, siempre ha habido sospechas de que pudiera tratarse de un matrimonio de conveniencia, algo bastante habitual en una época en la que la homosexualidad no era aceptada socialmente, cuando no suponía directamente un delito. Me gustaría recordar, a modo de ejemplo, que en 1954 se hizo pública en Inglaterra la homosexualidad de Alan Turing (famoso matemático responsable de desentrañar los códigos de  Enigma, el sistema Alemán de codificación, algo que resultó fundamental para la victoria de los aliados en la II Guerra Mundial). Cuando se hizo pública la noticia, le dieron la oportunidad de ir a la cárcel o ponerse inyecciones de hormonas femeninas para castrarse y quitarse sus apetitos viles. Se suicidó. Esto nos puede dar una idea de las ganas que tenía la gente en esos años de hacer pública su orientación sexual en países tan civilizados como Reino Unido, donde no se despenalizó la homosexualidad (a mayores de 21 años) hasta 1967.

En Estados Unidos, nacionalidad que habían adquirido Richard y Hugh, y donde residían, la situación no era mucho mejor, y basta recordar los disturbios de Stonewall de 1969, o que la Asociación de Psiquiatría americana consideraba la homosexualidad como una enfermedad mental hasta 1970.

Cuando Richard Webb llegó a Estados Unidos desde Inglaterra en 1926, convivió con un hombre llamado Robert E. Turner (figura en el censo de la época primero como compañero, aunque luego lo cambió a inquilino), que se convirtió en uno de los herederos de sus derechos literarios a su fallecimiento (el otro es otro hombre, un abogado).

Posteriormente su estrecha relación con Hugh Wheeler (que murió a los 75 años, soltero, sin haberse casado nunca, y sin descendencia), con el que convivió en Massachusets, debió despertar los habituales cotilleos de la época. Todo el mundo daba por sentado que Hugh era homosexual (aunque él siempre mantuvo un total hermetismo respecto a su vida privada), pero Richard hizo todo lo posible por ocultar su orientación.

El caso es que estas turbulentas vidas, que los protagonistas procuraron mantener fuera de los focos (estaban en todo su derecho),  puede ser una posible causa del olvido al que se ha visto sometido Patrick Quentin, al margen de la confusión que debe haber respecto a los derechos de propiedad de su obra, al corresponder a varios autores.

En castellano, tal vez los únicos que supieron ver la talla literaria del autor fueron Jorge Luis Borges y Adolfo Bioy Casares, pues cuando en Febrero de 1945 lanzaron su mítica colección de novela policiaca El Séptimo Círculo, decidieron que entre las grandes obras que compondrían su colección figurarían un buen número de títulos de Patrick Quentin (19 en total).

En España sin embargo es un autor que apenas ha tenido presencia, al margen de las novelas de la saga de Peter Duluth y poca cosa más que ha sido editada de forma muy deslabazada.

Desde aquí mi homenaje los cuatro escritores que unieron esfuerzos para dar vida a un gran autor de novela policiaca que merece más, mucho más.

Fuentes:

Masters of the Humdrum Mystery

Murder in the Closet: Essays on Queer Clues in Crime Fiction Before Stonewall

http://thepassingtramp.blogspot.com (uno de esos extraordinarios blogs que hacen que internet tenga sentido)

The inventory of Hugh Wheeler Collection (Howard Gotlieb Archival Research Center).

Y sobre todo, leyendo, en castellano o en inglés, las obras de Patrick Quentin. Ojalá llegue el día en que algún editor se decida a realizar una publicación en condiciones de su obra que permita a los lectores descubrir a un sorprendente autor.

VIAJANDO CON EL DIABLO, UN PLAGIO MUY ORIGINAL DE RICHARD MATHESON

Personalmente creo que es absurdo hablar de plagios en la novela popular de quiosco, pues la premura con que debían escribir los autores cada nueva obra les obligaba a tomar “prestadas” todo tipo de ideas, vinieran de donde vinieran. La diferencia entre homenaje y plagio se vuelve de esta manera borrosa en este mundillo literario, pues no siempre los autores se acordaban de citar el origen de las premisas de sus obras.

El caso de Viajando con el diablo, una de las muchas obras de Clark Carrados, es un claro ejemplo de novela que toma prestada la idea principal de otra obra, y al leerla me he planteado realizar, a modo de experimento, una comparativa entre la obra original y el bolsilibro, así que sin que sirva de precedente, esta reseña explicará con pelos y señales los finales de ambos. Avisaré en el momento en que empiece a destripar las historias, para que el que lo prefiera, deje de leer la reseña.

CLARK CARRADOS VIAJANDO CON EL DEMONIOTITULO: VIAJANDO CON EL DIABLO

AUTOR: CLARK CARRADOS

SELECCIÓN TERROR Nº 459. EDITORIAL BRUGUERA

1ª EDICIÓN 1982

PORTADA: DESCONOCIDO

“Si, apretando este botón, matase usted a una persona a la que no conoce ni ha visto jamás, ni sabe quién es, qué hace ni dónde vive y, además, gozase usted de absoluta impunidad, y por ese sencillo gesto percibiese la suma de veinticinco mil dólares, ¿se atrevería a hacerlo, señor Tilton?”

Este es el inicio de la novela reseñada.

Seguramente a muchos de vosotros os suene el argumento, pues hay una mediocre película de 2009 llamada The Box, dirigida por Richard Kelly (¿en qué estaría pensando el autor de Donnie Darko?) y protagonizada por cameron Díaz, James Marsden y Frank Langella, que parte de la misma premisa; y además ya se había emitido en 1986 un episodio de The Twilight Zone (La dimensión desconocida en España) con la misma idea.

En el film, Norma y Arthur son un matrimonio con problemas económicos con un niño pequeño llamado Walter.

Un día Norma recibe un paquete de un extraño desconocido. Al abrir el paquete, comprueba que contiene una caja de madera elaborada que únicamente tiene en su parte superior un botón pulsador.

Al día siguiente, el misterioso desconocido, que se hace llamar Arlington Steward, se presenta diciendo de que se compromete a entregarle 1.000.000 $ en efectivo si oprime el botón pulsador, aunque debe saber que ello provocará la muerte de otro ser humano en algún lugar del mundo, alguien que no conocen y probablemente nunca conocerán. Por el solo hecho de dejarlo entrar a la casa, Norma gana 100 $.

richard matheson boton botonY algunos estaréis pensando: ¡La leche!, ¿pero es que la película y la serie de TV plagiaron la novela de Clark Carrados, publicada en 1982?. Pues no, porque ambas  se basan a su vez en un relato corto de Richard Matheson llamado “Button, Button” (Botón, botón), publicado en 1970 en la revista Playboy, e igualmente éste es el verdadero germen que inspiró Viajando con el diablo.

A partir de aquí todo lo que vienen son spoilers, palabra que no me gusta nada utilizar. En resumen, que voy a contar el final del relato de Matheson, del episodio de TV, de la película, y de la novela de Clark Carrados, a fin de comparar las distintas versiones. Avisados quedáis aquellos que queráis leerlos, o ver la película, para no seguir con la reseña.

El relato –fascinante y muy corto, pues tiene 2.261 palabras- plantea la misma situación que he explicado para la película, con los mismos personajes (el matrimonio formado por Norma y Arthur y el enigmático Sr. Steward), pero con 50.000 $ de recompensa y sin que el matrimonio tenga hijos.

En este magnífico cuento de Matheson, Norma acaba apretando el botón, y poco después recibe una llamada que le comunica que alguien ha empujado a su marido y ha muerto al caer a las vías del tren, por lo que le corresponde cobrar el seguro de vida: exactamente 50.000 $. Cuando Norma, tras comprobar que en el interior de la caja de madera no hay absolutamente nada, le grita al Sr. Steward “—¡Usted dijo que yo no conocería al que muriera!”, éste le contesta “¿en verdad cree que usted conocía a su esposo?”.

En el mencionado episodio televisivo de The Twilight Zone, también acaba apretando el botón la esposa, pero en este caso no se sabe quien ha fallecido. El Sr. Steward paga (en este caso 200.000 $) al matrimonio, y se lleva el dispositivo, indicando que será recargado y ofrecido a una nueva pareja. El episodio finaliza con Norma y Arthur agobiados pensando si serán los próximos en morir.

The_Box-366626530-largeLa película ya hemos dicho que parte de la misma idea, pero a partir de ahí va por derroteros muy distintos, en una delirante mezcla de terror, ciencia ficción y thriller que desde mi punto de vista no acaba de funcionar, dando lugar a una película muy mediocre.  El problema obvio es que no es posible llenar una película a partir de un relato de dos páginas sin añadir un montón de elementos nuevos, y en el film se opta por centrarse en la identidad de los creadores de la caja, haciendo que se pierda gran parte del misterio.

A diferencia de en el relato y en la versión televisiva, en la película no hay una sola prueba: después de que Norma decida apretar el botón matando así a una persona anónima, su hijo es convertido en ciego y sordo y se les dice que para sacarlo de esa condición, Arthur debe asesinar a su esposa. En mi opinión se pierde una parte importante del conflicto moral que plantea el relato original, decantándose por una lección demasiado simplista: nuestras acciones siempre tienen consecuencias.

Steward explica que el niño se recuperará en cuanto el espíritu de la persona que va a morir  abandone su cuerpo. Cuando Arthur dispara a Norma, se ve que otra pareja está a la vez pulsando el botón de la caja, dando una idea de un círculo infinito que sólo se interrumpirá cuando alguien decline la oferta de apretar el botón.

En la película, en la primera prueba vuelve a ser Norma la que aprieta el botón (curiosamente siempre es la mujer), y los protagonistas, igual que en la serie de TV, se planten si no serán los próximos en morir, aunque también hay un homenaje al relato original, cuando el marido le pregunta a Norma antes de apretar el botón “¿Cuánto crees que me conoces?”, temiendo ser él el que muera.

Y llegamos al bolsilibro. ¿Qué decisión hará tomar Clark Carrados a su protagonista?.¿Qué efectos tendrá su decisión? ¿Quién es en este caso el Sr. Steward?.

En Viajando con el diablo, nada más empezar la novela, el que recibe la propuesta de apretar el botón a cambio de 25.000 $ es Gareth Tilton, un joven envuelto en problemas económicos, con la misma condición de siempre: alguien anónimo morirá en cualquier lugar del mundo en el momento en que se apriete el botón. La enigmática persona que le hace la oferta deja de ser el Sr. Steward, y pasa a ser un tal Paddwohkeeghsie, alias Paddy para los amigos, alguien que deja entrever que es el demonio al decir que “nadie le conoce, pero que todo el mundo ha oído hablar de él”.

El autor, sin mencionar a Matheson, sí hace un guiño al relato original, al decir Gareth, “Paddy, eso me recuerda un cuento que leí hace muchos años”.

El caso es que Gareth, que es una buena persona, no acepta el trato, y Paddy le dice que es la primera vez que se encuentra con alguien que no aprieta el botón.

A partir de este momento, la  vida cambia para Gareth, pues la suerte parece aliarse con él cuando a la mañana siguiente de rechazar la propuesta de Paddy,  una adinerada vecina suya, la señora Wardstei, le propone pagarle 2.500 $ por entregar una carta muy importante a un hombre que vive en Artmore, una población que se encuentra a 400 kilómetros.

A partir de aquí, la cosa empieza a volverse muy loca,  como debe ser en todo buen bolsilibro, y pronto, cuando nuestro protagonista llegue a su destino, una mansión llamada Hyrall Cottage, conoceremos al extravagante doctor Igorov, su ayudante Hutt, y a las inevitables bellezas que nunca pueden faltar en la literatura popular; la bella y misteriosa Shera, y a otras tres mujeres que ayudan a Igorov: Sybill Zyllon, Mona Updike, e Irene Kluge.

Debo reconocer que me he divertido mucho leyendo esta rocambolesca historia, cuyo tono me ha recordado a ratos a Alicia en el País de las Maravillas, pues el viaje que emprende Gareth está plagado de imágenes que parecen sacadas de un sueño, aunque en realidad son fruto de la improvisación de un autor que se nota que tenía prisa por entregar un nuevo título a toda costa.

Pero ahora que lo pienso… ¿y que pasa con la famosa caja del principio que se supone que es el argumento principal de la novela?. Pues que no tiene nada que ver con la historia principal. ¿Genial, verdad?. Clark Carrados tiene las narices de hacernos creer que todo va a girar alrededor de la caja, y en realidad no tiene ninguna relación con la trama real de la novela. Un Mc Guffin en toda regla. Únicamente en las dos últimas páginas vuelve a salir Paddy (el demonio), para decirle a Gareth que por no haber apretado el botón, tendrá una recompensa, que, como no puede ser de otra forma, resulta ser el amor que ha encontrado en medio de su horrible experiencia con el profesor Igorov.

Me gustaría finalizar este pequeño artículo destacando el hecho de que el argumento tratado en Botón, Botón no es en absoluto una excepción literaria. Agradezco desde aquí la información aportada por lectores del blog, en particular a Sergio Hugo Castro, Rubén Soto, y Armando Boix. Nunca dejarán de asombrarme los conocimientos que demuestran los aficionados actuales a la literatura popular, una prueba más de que hay que dejar de asociar este ipo de literatura con lectores de un determinado nivel cultural .

El mandarín, de Eça de Queirós, es una novela corta de 120 páginas publicada en 1880 en la que se narra la leyenda de un desconocido mandarín más rico que cualquier rey conocido. Para heredar toda su riqueza, basta que toques una campanilla, e inmediatamente morirá, a la vez que a tus pies aparecerá todo el oro que puedas soñar. Mismo planteamiento, mismo dilema moral.

La pata de mono (1902), un relato de W.W. Jacobs, también  jugaba con la idea de conseguir riquezas a cambio de una muerte.

Y finalmente, por mencionar algún ejemplo de la literatura española, La Barca del pescador (1945) es una obra de teatro de Alejandro Casona en la que el diablo le propone al protagonista dinero y éxito a cambio de que decida la muerte del hombre que él elija. El protagonista acepta, señalando a un pescador de una aldea en donde no ha estado nunca.

Así que tal vez Richard Matheson no resultó tan original, al fin y al cabo. Para que luego digáis que la novela popular es muy previsible.

RUE MORGUE, 13, LA CARTA DE AMOR DE CURTIS GARLAND A EDGARD ALLAN POE

Rue morgue 13Una vez más acaba este blog dedicando un artículo a Juan Gallardo Muñoz, sin lugar a dudas uno de los más grandes escritores de literatura popular que ha dado España (no olvidemos a los demás, por favor), y probablemente el que más fascinación despierta entre el público actual.

En este caso, centraré la atención en su novela Rue Morgue, 13, publicada en la colección Selección Terror nº  192  de Bruguera.

La historia comienza con la narración en primera persona de Peter Munro, un joven inglés que lleva tiempo deambulando por París en busca de la Rue Morgue, una calle que todo el mundo le asegura que no existe,  y que  sin embargo él sabe que es real,  pues hace casi un año pasó en ella la noche más terrorífica de su vida; la noche en que también conoció a Suzzane, una mujer de extraordinaria belleza a la que aún sigue buscando desesperadamente.

edgard allan poe

Imaginando pesadillas

Me van a permitir que el resumen de la novela se quede en estas breves palabras, pero de verdad que considero importante que el lector descubra por sí mismo el resto de esta imprescindible obra, en una de las –para mí- mejores historias que jamás escribiera Juan Gallardo Muñoz, tanto por el desarrollo de la trama –mucho más pulida de lo habitual- como por el final.

La novela es todo un homenaje a Edgard Allan Poe, uno de los escritores más reconocibles en la obra de terror de Curtis Garland, tanto por el tono de gran parte de su narrativa como por el hecho de que le cita expresamente en varias de sus obras (Sangre en un cráneo comienza con una cita de La caja oblonga; Anoche salí de la tumba, con otra cita de El entierro prematuro; y en otras novelas como La madrugada de Dolan, o Criatura en mi sangre, se cita a Poe durante la trama) .

edgard allan poe la-caida-de-la-casa-usher-17Rue Morgue, 13 se encarga de mostrar, en uno de esos maravillosos prefacios tan habituales del autor, el agradecimiento a todo lo que ha representado la obra de Poe, un escritor de vida trágica que nunca pudo imaginarse el alcance que tendría su narrativa en generaciones futuras.

“Edgar Allan Poe la inventó. Jamás ha existido en París su famosa rué Morgue. Es una calle que nunca existió.

Pero ésa es la historia de Poe. Ésta es «otra» historia, que diría Kipling. Y nuestra rué Morgue es ciertamente otra calle…

Pero valga este pequeño recuerdo al creador de la original y primitiva calle del horror. Por eso repito aquí ese nombre imaginario. No existiría otro mejor para una calle semejante…

El autor

edgard allan poe gato negro 2Partiendo del homenaje más obvio, el propio título de la novela hace referencia directa a Los Crímenes de la calle Morgue, el célebre cuento de Poe, considerado como el primer relato policial de la historia; pero además a lo largo de la novela se homenajean de forma indirecta otros cuentos del autor.

Peter, el protagonista de la novela, inicia su terrorífica experiencia siguiendo sin ningún motivo aparente a una bella mujer a través de las calles de París, del mismo modo que en El hombre de la multitud (1840), un hombre decide seguir a otro por pura curiosidad, lo que le traerá  –como en nuestro caso- funestas consecuencias.

Durante la persecución, Peter se encuentra con un gato negro cuya única finalidad parece ser recordarnos el famoso relato de Poe de 1843.

edgard allan poe gato negroMás tarde, cuando Peter se encuentra en la lúgubre pensión de Madame Renaud en la que se aloja en la Rue Morgue, la trama nos trae a la memoria La Caída de la Casa Usher (1839), con un hombre aquejado de una extraña enfermedad; pero además hay una escena que se asemeja mucho a La verdad sobre el caso del señor Valdemar (1845), con ese mismo hombre convaleciente en estado de descomposición emitiendo quejidos de ultratumba.

La realidad es que todos los guiños mencionados -y todos los que encontrará cada lector-, son un homenaje menor, pues son la ambientación  y estilo general de la novela los que hacen que Rue Morgue 13 pudiera ser incluída sin problemas en una recopilación de cuentos de Edgard Allan Poe sin que desentonara lo más mínimo del resto de la obra.

Al margen de las referencias a Poe, la mujer objeto del deseo de nuestro protagonista, y detonante de su terrorífica aventura, se llama Suzanne Du Maurier, supongo que en homenaje a la escritora Daphne Du Maurier, célebre por ser la autora –entre otras muchas joyas- de Rebecca, o Los Pájaros.

Siguiendo la tradición de este disperso blog, me gustaría contar una anécdota sobre Poe que creo que bien podría haber servido de argumento de partida para una de las novelas de Curtis Garland.

Edgar allan poe tumba original en westminster

Emplazamiento de la tumba original de Edgar Allan Poe

Poe fue enterrado el 8 de octubre de 1849, a las cuatro de la tarde en el cementerio de la iglesia presbiteriana de Westminster, en Baltimore, en una tumba sin lápida, ante la presencia de apenas 10 personas. Durante veintiséis años, la tumba de Edgar Allan Poe estuvo marcada por un bloque de piedra en el que solo se leía “N˚80”, hasta que en 1875 sus restos fueron traladados a otro emplazamiento del mismo cementerio mucho más digno, con una escultura pagada con las aportaciones realizadas por admiradores de su obra, que empezaba a tener, después de su muerte, cierto prestigio, a pesar de la funesta actuación de su albacea literario, Rufus Wilmot Griswold, el Salieri de Poe, un hombre del que ya encontraré una excusa para hablar de él. Ese es el motivo por el que en la actualidad hay dos tumbas del escritor, pues en la original se realizó posteriormente (en 1885) una lápida conmemorativa presidida por la figura de un cuervo (animal tan representativo de la ciudad de Baltimore gracias a Poe que ha logrado que el equipo de fútbol americano de la ciudad se llame “The Ravens”).

edgard allan poe rosas y coñac

Rosas y Coñac para Poe

El caso es que hay una anécdota muy curiosa relacionada con la tumba del escritor. Al menos desde mediados de los años 60 (y hay fuentes que aseguraban que desde los años 30) cada 19 de enero (fecha de nacimiento de Poe), entre la medianoche y las cinco de la mañana, un hombre con abrigo largo y un bastón de empuñadura dorada se colaba en el cementerio, que estaba cerrado al público, y dejaba tres rosas y una botella de coñac a la mitad junto a la tumba de Edgar Allan Poe, mientras tocaba de un modo muy característico la tumba. Los testigos que decían haber visto a este extraño visitante afirmaban que se tapaba la cara con un sombrero y una bufanda blanca. En los años 60, Alexander Rose, profesor de Literatura y presidente de la Poe Society, se empezó a interesar por este enigma, y en 1983, el ex director de la casa Museo de Poe en Baltimore, Jeff Jerome, comenzó a organizar discretas visitas nocturnas en grupo para espiar de lejos al visitante misterioso. Su grupo cada año le observaba desde lejos, pero sin que se notara su presencia, para evitar que el admirador huyera. Por estas visitas se sabe cómo se colaba en el cementerio, la peculiar forma en que tocaba la tumba, y que de vez en cuando dejaba alguna nota escrita encima de la tumba (alguna de ellas bastante polémicas, por cierto). Sus observadores nunca hicieron pública la forma en que entraba el visitante en el cementerio ni el ritual que realizaba para depositar las rosas y la botella, para poder distinguir a posibles imitadores.

Cada año, la misma visita y el mismo ritual, hasta que en 2009 (cuando se cumplían 200 años del nacimiento del escritor), dejó de aparecer sin explicación alguna, lo que hizo que se desatara un encendido debate sobre la identidad del constante admirador de Poe, un misterio que a día de hoy (y ojalá por siempre), sigue pendiente de resolución. Lo único que se sabe es que no se trataba de una sola persona, pues en 1993 el visitante dejó una nota en la tumba en la que indicaba que “voy a pasar la antorcha a un hijo”, y en 1999 una nueva nota afirmaba que el visitante original había muerto, y que el encargado actual era su hijo.

Desde este humilde blog mi pequeño homenaje a estos dos monstruos de la literatura (cuya obra literaria tiene en común la gran admiración que Julio Cortázar sentía por ambos); pero muy especialmente para todas aquellas personas que –al igual que el misterioso visitante de la tumba de Poe- aportan su granito de arena por perpetuar la memoria de los demás, sean grandes escritores, o anónimos ciudadanos.

Ojalá Juan Gallardo Muñoz tenga algún día el reconocimiento tardío que en su momento logró Edgard Allan Poe, y tal vez llegue el día en que algún anónimo admirador deposite cada 28 de Octubre sobre su tumba dos rosas: una por él, y otra por su gran musa, su querida esposa Teresa.

PENSIÓN DE PARÍS, O LA INCONVENIENCIA DE HACER RESEÑAS

Tras el extraño título de esta reseña tan sólo pretendo hacer una pequeña reflexión sobre la realización de reseñas de bolsilibros, que espero se entienda según avancéis en el artículo. Permitidme que inicie esta entrada, precisamente con la reseña de una obra de Ralph Barby, y después me explico.

ralph barby pension de parisTITULO: PENSIÓN DE PARÍS

AUTOR: RALPH BARBY

SELECCIÓN TERROR Nº 189. EDITORIAL BRUGUERA

1ª EDICIÓN 1976

PORTADA: Salvador Fabá

Creo que no es necesario mencionar que esta novela engrosa la lista de títulos que se desarrollan en Francia, escenario muy habitual de la literatura popular, probablemente el más recurrente después de los Estados Unidos. En este caso, el autor da muestras de conocer bien la ciudad en primera persona, o al menos, de haberse documentado adecuadamente.

La historia comienza con Jéróme Sebolix, un hombre que ha sido marino, proxeneta, y que en la actualidad (en los años 60´) apenas gana lo suficiente para malvivir en la pensión Lachaise, una modesta casa de huéspedes cercana al cementerio Pére Lachaise regentada por las hermanas Marguerite y Hortense Magenta, dos ancianas aficionadas al espiritismo.

Una buena mañana, mientras hojea el diario desayunando, Jéróme comprueba asombrado que aparece una esquela rodeada con un círculo rojo con su nombre, en la que se indica que ese mismo día será incinerado. Convencido de que se trata de una broma pesada, acude al entierro, encontrándose que el cadáver que está a punto de ser incinerado tiene su misma cara.

Tras ser expulsado de la capilla de incineración tomado por un loco, y tras ver en un espejo que no reconoce su propio rostro,  es apuñalado por un atracador cuando regresa a la pensión. Ante los ojos aterrorizados de dos testigos que presencian el apuñalamiento, el cuerpo del supuesto Jéróme Sebolix se descompone en cuestión de segundos.

Cambiamos de escenario, y cuatro jóvenes estudiantes –dos chicos y dos chicas- buscan habitaciones en la pensión Lachaise. Los dos chicos –Gilbert y Jean- comparten una habitación,  y las dos chicas –Marie y Silvy-, la otra.

Los cuatro resultan ser los testigos de la increíble descomposición del cuerpo de Jéróme, que han decidido investigar por su cuenta tan misterioso suceso. Han acudido allí, porque antes de desaparecer, Jéróme no paró de gritar su nombre  y de decir que vivía en la pensión Lachaise, pero lo que no sospechan es el horror en el que se verán envueltos.

Y hasta aquí, para no destripar la historia de esta novela en la que París es una protagonista más.

Y ahora entramos en la reflexión propuesta al inicio de la reseña, y el motivo por el que he reseñado justo Pensión de París.

El propio Ralph Barby, respondiendo en un blog acerca del tema de las reseñas, escribió lo siguiente:

“A lo largo de mi vida profesional he escrito cientos y cientos de sinopsis: Las aborrezco. No me gustan, y cuando te las hacen otros en “Reseñas”, destripan la obra aunque sea sin mala intención. En el caso de “PENSIÓN DE PARÍS”, se trata de una novela corta que puede leerse en poco más de una hora. Sumergirse en la historia es fácil, basta leer la primera página, seguro que sigues adelante. Las historias de TERROR, máxime las “made in Ralph Barby”, es mejor comenzar a leerla sin saber de qué va. No son historias en las que han matado a alguien y se dedican a buscar pistas. Y tíos o tías muy listos, al estilo de los thrillers tradicionales, descubren el asesino al final. Nada de eso, mis historias suelen ser mágicas, oscuras y góticas, cada lector que las interprete como prefiera.”

Es decir, que el autor reniega de las reseñas, por considerar que estas pequeñas sinopsis son spoilers a lo bestia, y probablemente no le falte razón, y lo mejor sea acercarse a este tipo de libros sin la más mínima guía, lo que me hace plantearme si  las reseñas son útiles, o en realidad provocan el efecto contrario del pretendido, que no es otro –al menos en mi caso- que fomentar la lectura de este tipo de literatura.

En mi opinión, al igual que ocurre con los trailers cinematográficos, todo depende de cómo esté escrita la reseña, ya que una cosa es despertar el interés del lector, sin destripar la historia,  y otra es contar prácticamente todo, lo que desincentiva claramente la lectura. Yo personalmente soy plenamente consciente de que en ocasiones me excedo claramente, pero procuro que sólo sea cuando considero que es necesario para enlazar el resumen del libro con el tema que esté tratando en la correspondiente reseña.

En resumen, que soy partidario de las reseñas, pues creo que son un instrumento magnífico para difundir la literatura popular, y es tan fácil como que el que no quiera tener la más mínima idea de qué va una novela, que no vea la reseña hasta haberla leído. No sé qué pensaréis al respecto los que leais esto (si es que lo lee alguien).

EL GATO QUE RIE, LITERATURA DENTRO DE LA LITERATURA

abrazo_a_poesiaAl igual que hay “cine dentro del cine”, en la literatura encontramos algo similar en diversos autores que emplean la propia literatura como parte protagonista de su historia, jugando con la complicidad de un lector que se siente cómodo ante aquello que conoce.

Todos  recordamos libros como El nombre de la Rosa, de Umberto Eco; o  El club Dumas, de Arturo Pérez Reverte, cuyas tramas giran alrededor de un libro ficticio; o el subgénero de “libros malditos”, con el Necronomicón a la cabeza, entre otros muchos que ahora no vienen a cuento, pero de los que espero hablar en alguna ocasión más propicia. Ya encontraré una excusa.

No es el caso de El gato que ríe, pues toda la trama gira alrededor de una obra real, que sirve de cobertura para cometer una serie de horrendos crímenes que siguen el esquema narrativo de Alicia en el País de las Maravillas.

La primera obra similar que me viene a la cabeza sería El club Dante (2004), deedwin Drood_serial_cover Matthew Pearl, una historia que se desarrolla en 1865, y en la que se producen una serie de crímenes inspirados en los tormentos del infierno de Dante. Interesante y entretenida novela, con muchos elementos en común con la obra de Garland.

Otras novelas que pueden encuadrarse en este tipo de tramas son las relacionadas con la inacabada obra póstuma de Dickens: “El misterio de Edwin Drood”, que ha servido de hilo conductor para “El último Dickens”, otra fascinante novela de Matthew Pearl, y “La soledad de Charles Dickens”, una interesante pero, en mi opinión, fallida obra de Dan Simmons.

aliciapaismaravillasPues bien, El gato que ríe, una novelita de 96 páginas publicada como una de tantas obras de novela popular de quiosco, es un fascinante y terrorífico homenaje a Alicia en el país de las maravillas, la universal obra de Lewis Carroll que a mi en particular siempre me ha resultado inquietante, que sirve de excusa a Juan Gallardo Muñoz para escribir otra gran novela con el seudónimo de Curtis Garland, demostrando una vez más que su obra merece todos los elogios que habitualmente recibe.

Curtis Garland el gato que ríeTITULO: EL GATO QUE RÍE

AUTOR: CURTIS GARLAND

SELECCIÓN TERROR Nº 341. EDITORIAL BRUGUERA

1ª EDICIÓN 1980

PORTADA: JORGE SAMPERE

La novela se sitúa en Londres, en la habitual época victoriana tan del gusto del autor.

Alicia Kendall, la protagonista de la historia, es una bella y soñadora joven perteneciente a una familia acaudalada. A pesar de su juventud, Alicia es consciente de la injusticia que representa que familias como la suya disfruten de todo tipo de comodidades mientras medio Londres vive en la más absoluta miseria. Tal vez por ello, busca en la lectura una forma de evadirse de estos sentimientos, siendo Alicia en el País de las Maravillas su obra favorita, pues le permite soñar con grandes aventuras. Tengamos en cuenta que la primera edición de Alicia en el país de las Maravillas se publicó en Londres en 1865, y los hechos narrados en la novela transcurren pocos años después (exactamente en 1890, pues en un momento de la novela se hace referencia a que han pasado 25 años desde la publicación de la obra).

Justo por esas fechas ha anunciado su regreso a Londres su querido tío Gart, un hombre que ha estado destinado en la India como capitán de los Khyber Riffles (unas unidades formadas por voluntarios pakistaníes que sirvieron como ejércitos auxiliares para vigilar la frontera) durante 10 años, en la feroz guerra contra los rebeldes independentistas, y que vuelve a su patria tras haber sido herido en combate. A pesar de que Alicia tenía tan sólo 10 años cuando su tío marchó de Inglaterra, conserva  un maravilloso recuerdo de él, y espera ansiosa su regreso, sin sospechar que muy pronto se verá envuelta en el mayor de los horrores.

Cuando finalmente vuelve a encontrase con su tío Gart, se encuentra con un atractivo hombre de 40 años con un carácter rebelde muy distinto de lo que ella está acostumbrada.

Si quieres ser feliz, trata de ser rebelde y anárquica. La sociedad de nuestro tiempo te señalará acusadora, pero tú gozarás de la vida, sin importarte los demás lo más mínimo.”

Pronto conoceremos al resto de personajes de la trama: Katherine y Selway, padres de Alicia; Harvey Kendall, un superficial primo; lord Archibald Bersford y su esposa Lady Anne Bersford, una aristocrática pareja que coincidió en la India con Gart, con el que que mantienen una manifiesta enemistad; el  misterioso Nathan Kendal, pariente lejano de Gart que se suponía debería haber regresado también de la India; Edward Wilkinson, el heróico Coronel Hawthorne y el periodista sir Gregory Forresham, tres hombres que fueron testigos de un incidente en la India que resultará clave para el desarrollo de la historia.

Un asesino disfrazado con una máscara de un gato sonriente (como el gato de Cheshire) comienza a asesinar a los personajes de la novela con curiosos métodos relacionados  con capítulos de la novela de Alicia en el País de las Maravillas. ¿Quién y por qué? Deberéis leer la novela y acompañar al joven inspector de Scotland Yard Ian Laine para descubrirlo.

En la novela hay múltiples referencias literarias, en su mayor parte lógicamente sobre Lewis Carroll y en particular Alicia en el País de las Maravillas, protagonista absoluto de la historia; pero también a otras obras, como la referencia al tigre Shere Khan, de El libro de la Selva, de Rudyard Kipling, publicado en 1894.aliciapaismaravillas2

Lo que queda claro es el profundo conocimiento de Curtis Garland de la obra de Carroll, pues a lo largo de la novela aporta infinidad de detalles sobre diversas escenas de la misma.

La prueba de que debía ser uno de los libros favoritos del autor es que la cita en alguna obra más, como por ejemplo en Embajada de lo Imposible (Héroes del Espacio nº 125): “Lo cierto es que me quedé dormido. Y tuve un sueño, como Alicia al dormirse al borde del río y ver al conejo blanco de ojos rosados, lamentándose de que iba a llegar tarde a alguna parte.

También se presenta Alicia en Crónicas Galácticas (La Conquista del Espacio nº 283) en una maravillosa cita: “Presioné algo. Un resorte. La prodigiosa sucesión de formas, colores y dimensiones pareció frenarse, distenderse, crear una espejeante imagen falsa y deforme. Y, como un vidrio que se hace añicos, me sentí golpeado contra una superficie que no existía. Como Alicia, al capricho de Lewis Carroll, su inefable biógrafo y narrador, me sentí inmerso al otro lado de una pared rota por mi propio yo.”

En esa misma novela: “Era «el otro lado del espejo», que hubiera dicho Alicia Liddell, de labios de Lewis Carroll. El No Cumpleaños de los personajes del País de las Maravillas. El Conejo Retrasado. El absurdo. El disparate. Lo que en el lado positivo de la imagen era y existía, allí no era, no fue nunca, no existía, no había existido jamás. No sería ni existiría nunca. Quizá sólo un matemático podía entender ese juego diabólico de conceptos.

Mejor aún, en Yo vendí el planeta (La Conquista del espacio nº 268), tras citar un fragmento de la obra de Lewis Carroll, Curtis Garland nos regala una de sus maravillosas notas a pie de página que nos permite conocer de primera mano la opinión del autor sobre esta inmortal obra: “Parte final del capítulo XII de la novela onírica y satírica de Lewis Carroll —seudónimo del reverendo Charles Lutwidge Dodgson—, que el escritor Victoriano dedicó a la niña Alicia Lidtleil, y que posteriormente alcanzara fama mundial como cuento para niños, aunque en su fondo y significado, Alicia en el País de las Maravillas diste mucho de serlo realmente. (N. del A.)”

Ya de regreso a El Gato que ríe, la trama, con algunas escenas terroríficas, desprende un tono sombrío en muchos pasajes, con una visión muy negativa del mundo, que sólo permite un leve atisbo de esperanza gracias a la inocencia del personaje de Alicia:

El mundo es una basura, Alicia querida. Mientras puedas, refúgiate en los bellos cuentos que tanto te gustan. Allí, al menos, la maldad es ficticia, imaginaria. En la vida, esa maldad existe, es tangible. Y se ensaña con los débiles

Con el tiempo espero encontrar más bolsilibros en los que la literatura tenga un protagonismo destacable. De ser así, ampliaré este artículo con la correspondiente reseña.

De cualquier modo, esta novela me ha servido para entender la influencia de Alicia en el País de las Maravillas en la obra de Juan Gallardo Muñoz, un autor por el que, con cada nueva lectura, siento un mayor respeto y admiración.

EL LARGO VIAJE DE JUAN PÉREZ ZUÑIGA

Juan Pérez Zúñiga (Madrid, 1860-Madrid, 6 de Noviembre de 1938) fue un escritor, periodista y humorista español, poco recordado en la actualidad, pero que gozó de un gran reconocimiento en su momento.

Nacido en la calle Toledo de Madrid en el seno de una familia acomodada, pudo permitirse satisfacer su afición a la música, vocación que mostró desde muy pequeño, cursando estudios de violín en el Conservatorio madrileño bajo el manto de su tío Juan Pérez Lanuza. Su primer sueldo lo ganó a los 17 años tocando precisamente el violín, pero muy pronto se decantó por el mundo de las letras, donde ya se había iniciado con un primer relato con 16 añitos: “Las ligas de mi abuela. Novela de buenas costumbres”. Por mediación del escritor y dramaturgo Vital Aza, entró a trabajar en la redacción de Madrid Cómico (1880). Un año más tarde estrena su primera obra escénica en el teatro de Lara, “La manía de papá”,  gracias también a Vital Aza, que ejerció como protector y padrino del joven Pérez Zúñiga, hasta el punto que la hizo pasar como una obra suya hasta el momento en que estuvo asegurada su representación.

En 1882 obtiene el título de abogado, casándose al poco tiempo con la pianista Aurora Maffei (“dama tan inteligente que evita todo escollo al Sacramento renunciando a su arte”, según artículo de ABC), con quien tuvo tres hijos. La pérdida de las colonias en 1898 trajo consigo la desaparición del Ministerio de Ultramar, en el que trabajaba y, así, quedó convertido en cesante (en esa época los funcionarios podían ser cesados). Desde entonces, fueron siete los años de apuro económico para él y su familia, hasta el momento en que la reina María Cristina decretó su ingreso como jefe de Hacienda en la intervención de la Deuda. Durante el tiempo que estuvo cesado,  intensificó su producción literaria, creando sus novelas más famosas. Al conseguir su nuevo destino en Hacienda, pasó  a colaborar en más de un centenar de revistas y diarios españoles. Su firma se convirtió en algo habitual en los principales diarios de la época. Fue redactor de ABC, Blanco y Negro, El Liberal, Heraldo de Madrid, Nuevo Mundo o La Esfera.

Ni su vasta producción ni su enorme popularidad evitaron, sin embargo, la delicada situación económica del autor que, en los años veinte, recurrió a la editorial Renacimiento para comenzar la publicación de sus obras completas, intentando sobrevivir al mismo tiempo en las revistas periódicas de humor, como Buen Humor o Gutiérrez, donde comienza a apostar por un humor más puro, que elude la sátira personal o el chiste fácil.

Finalmente murió en Madrid, a los 78 años, víctima del hambre, en la casa de su hija en el bariio de salamanca, tras tres días de agonía, el 5 de noviembre de 1938 (el autor tuvo que abandonar su domicilio en la calle Fuencarral al caerle una bomba). Sabiendo que su fin estaba cercano, el autor dejó esta nota escrita dos días antes de morir, que fue rescatada y publicada por ABC en 1950:

Pensé morir algún día partido por un camión o por una indigestión o por una pulmonía. Pero venir a quedar convertido en un fiambre, por la metralla o el hambre, ¡Nunca lo pude pensar! (En su nota tacha ¡quién lo había de pensar! y lo sustituye por ¡nunca lo pude pensar!”

Un día antes de morir, en plena agonía, le dijo a su querido Amadeo (conserje de la Asociación de escitores que según el propio escritor le ayudó inmensamente en sus últimos días): “Amadeo, estoy muy malo; lo sé. Pero no quiero morirme de noche. Querría dejar el mundo en plena luz natural”. Lo logró, pues se fue a las 5 de la tarde.

También dejó por escrito instrucciones de lo que quería que pusieran en su lápida, pero francamente, me parece muy sosa, extrañamente carente de todo humor, algo sorprendente conociendo el ingenio del autor, así que no la reproduzco, pero entre una larga lista de profesiones, el propio escritor destaca en primer lugar su faceta como “escritor festivo”.

Como prueba de lo que ¿era?/¿es? nuestro país, os reproduzco parte de las esquelas publicadas en 1938 por ABC en Madrid (zona republicana) y en Sevilla  (zona bajo el mando de Franco).

En el ABC de Madrid: “A los 78 años ha fallecido en Madrid, que no abandonó a pesar de todos los peligros, el popular escritor festivo Juan Pérez de Zúñiga”.

En el ABC de Sevilla: “Bajo la opresión marxista ha fallecido en Madrid el que fue escritor festivo popularísimo y fecundo…Su vena era inagotable, hasta que , anciano ya, el dominio de la horda cortó, como a todos, el sano manantial de la alegría….”

No me lo estoy inventando. Recordad que es el mismo periódico.

Se les olvida en ambos casos mencionar que murió de hambre…

Me gustaría hacer un inciso sobre este tema para aquellos lectores jóvenes que puedan pensar que es imposible morir de hambre en el mundo “civilizado”.  En 1938, año de fallecimiento del autor, España estaba envuelta en plena Guerra civil, y resulta más sencillo de entender que alguien pudiera morir de hambre, por el bloqueo propio de cualquier conflicto bélico. Sin embargo, debemos conocer que también murió gente  de hambre duante la posguerra, una vez instaurada la dictadura militar de Franco.

Tras finalizar la Guerra Civil, con un país destrozado, Franco decidió implantar un sistema de autarquía (autoabastecimiento del país), y para ello impuso un estricto sistema de vigilancia sobre la producción agrícola y ganadera. Se crearon sobre el papel un mapa de las zonas donde se trabajaban  cultivos, la ganadería o la pesca. Estos recursos, a los que se asignaba un precio fijo de muy bajo importe como pago a los productores, eran requisados por el Gobierno cuando ya estaban disponibles para su posterior distribución y venta.

Hay que tener en cuenta que tras la guerra se juntaban un elevado número de problemas de difícil solución: la ausencia de hombres capacitados para trabajar (muertos, lisiados, o exiliados) ; la guerra había acabado con una enorme superficie de tierras de cultivo y ganadería; la producción industrial también se había desplomado; y el Régimen tuvo además que empezar a pagar la enorme deuda contraída con la Alemania de Hitler por la ayuda recibida durante la Guerra, y el método de pago consistió fundamentalmente en el envío de productos agrarios.

Para que os hagáis una idea de la situación existente, este es un fragmento de un informe de la embajada británica sobre la situación de España en 1940 (los informes diplomáticos son unas de las pocas fuentes fiables que han podido estudiar los historiadores, ya que lógicamente la información oficial del Régimen de Franco jamás reconocería problema alguno derivado de sus propias decisiones): “aunque las perspectivas de alimentos para el invierno parecían siniestras, la totalidad de la cosecha de patatas de la zona de Valencia habían sido enviadas a Alemania y ahora estaban siendo enviadas también a Francia. Tomates y frutas en grandes cantidades estaban también en camino. Así, la contribución de España a la causa alemana podía significar casi la inanición de su pueblo”.

No voy a explayarme más con el tema, pero hay infinidad de informes dantescos de diversas embajadas que ponen de manifiesto que tras la guerra –especialmente en los primeros años- el hambre era un problema muy real que afectaba a la gran mayoría de la población. Los que tengáis abuelos que la vivieron, no tenéis más que preguntarles.

Sin embargo, la visión del Régimen era muy diferente: mientras que Serrano Súñer (el cuñadísimo de Franco) reconocía que la situación era muy precaria, justificaba la escasez, achacándola a “la criminal prolongación de la guerra por parte de los rojos  y a las destrucciones de la contienda”; y sin embargo, el propio general Franco no aceptaba esa realidad. Debatiendo sobre la situación económica durante un Consejo de ministros, afirmó que “las cosas no pueden estar tan mal desde el momento en que a todos los sitios a los que voy se me ofrecen banquetes y encuentro caras sonrientes”.

Como ejemplo del ocultamiento oficial de la gravísima situación, no hay más que leer el mencionado artículo de ABC de 1950 donde se recupera la nota de Juan Pérez de Zúñiga: “Muere sin enfermedad el 6 de Noviembre de 1938. Innecesario recalcar la causa”.  Cualquiera se atrevía a decir en 1950 que un español había muerto de hambre, aunque para ser honestos el mismo artículo indica al final que “el hambre paró su corazón”. Total, fue durante la guerra, en zona roja.

El caso es que la población, para poder acceder a cualquier tipo de alimento, debía comprarlo siguiendo el método de racionamiento impuesto por el gobierno con el pretexto de asegurar un reparto equitativo. De este modo, Franco tenía el control absoluto sobre la producción y distribución de los alimentos y de otros suministros.

Para la compra de estos productos se crearon dos cartillas de racionamiento: una para la carne y otra para el resto de productos de primera necesidad. En los primeros años de posguerra, estas tarjetas se distribuían por familias de acuerdo al Censo de Racionamiento elaborado por la administración, pero poco después, se sustituyó por un sistema de cartillas individuales, siguiendo un patrón de clasificación discriminatoria (el motivo de este cambio, aprobado en 1943, fue que la gente ocultaba el fallecimiento de familiares para seguir obteniendo su ración). Había cartillas de primera, segunda y de tercera categoría, según el nivel social del consumidor en cuestión, el estado de salud y hasta su posición en la familia: los hombres adultos podían acceder al 100% de los alimentos, aunque el porcentaje variaba según el trabajo que tuviera (las clases sociales más privilegiadas tenían grandes ventajas); las mujeres adultas y las personas mayores de 60 años recibían el 80% de la ración de un hombre adulto; y los menores de 14 años, un 60%. Todo muy equitativo, ¿verdad?.

Para hacer efectivo su uso, las cartillas se componían de una serie de cupones en los que figuraban la cantidad y el tipo de mercancía a la que tenía derecho una persona. La Comisaría General de Abastecimientos (más conocida como Comisaría de Abastos), era el organismo encargado de la distribución de los alimentos. El procedimiento establecido para el  reparto de bienes era el siguiente: cada persona tenía en teoría derecho cada semana a cierta cantidad de pan negro (el blanco prácticamente no existía por la escasez de cultivos de trigo), carne, patatas, legumbres y arroz, así como algo de aceite y de leche. Otros productos de primera necesidad, como el jabón o el tabaco, se incluían también en la cartilla. Esto era en teoría, porque lo habitual es que no estuviera disponible algún producto,  o se entregará una cantidad inferior a lo fijado. El otro gran problema ligado al sistema de  cartillas de racionamiento eran las enormes colas que debían soportarse para acceder a los productos, en las que se producían desde robos hasta asesinatos con tal de recibir más suministros.

Por supuesto, las cartillas de racionamiento fueron un gran fracaso: los ricos y los amigos de Franco contaban con una serie de privilegios en el acceso a los bienes que dejaba excluidas a una multitud de familias que apenas lograban subsisitir, hasta el punto de que había familias entreas que murieron de hambre, sin que sea posible tener cifras fiables al respecto.

Desde el punto de vista económico la medida también fracasó, pues la producción bajó drásticamente, ya que al pagarse a los productores un precio ínfimo, lo que hacían era ocultar gran parte de la producción para venderla en el emergente mercado negro. Cuando el estraperlo comenzó a ser visto como un problema serio, fue ya demasiado tarde, pues se había extendido por todas partes, incluyendo en las mismas tripas del Régimen, al que favorecía por los privilegios que obtenían por su existencia. El mercado negro tuvo además un efecto secundario aún mucho más grave, pues provocó de forma indirecta una subida de precios que empobreció aún más a las clases más desfavorecidas.

En 1952 se puso fin al racionamiento de alimentos (el Régimen de Franco inició un proceso de apertura al resto del mundo que permitió la entrada de ayuda internacional), y los mercados negros acabaron por desaparecer poco después, aunque no fue hasta finales de los 60 cuando se pudo hablar de una mejoría económica que se trasladara de forma efectiva a los sectores más pobres de la sociedad.

Volviendo tras este inciso histórico a la figura de Juan Pérez Zúñiga, utilizó frecuentemente el seudónimo Artagnán, y su humor es comparado por los críticos con el de Juan Martínez Villergas (18 de marzo de 1817- 8 de mayo de 1894), otro ácido autor conocido por su sátira y sus parodias literarias.

Algunas de las joyas literarias de Juan Pérez Zúñiga son Zuñigadas o Amantes célebres puestos en solfa. En ellas demuestra la facilidad para la burla y la parodia, que desarrolla también en sus composiciones líricas y en algunos de sus textos teatrales, entre los que destacan Descanso dominical, Muerte y dulzura o El merengue triste.

Dueño de una gran vis cómica y de un destacado ingenio, fue un extraordinario poeta satírico. Se calculan en más de veinte mil sus poesías festivas escritas y publicadas. Pasan de cincuenta sus obras teatrales y de treinta los volúmenes dedicados a una producción varia, muchos de ellos ilustrados por Joaquín Xaudaró o Garrido. La gran mayoría de sus obras contaron con varias reimpresiones y ediciones. En la escena obtuvo muchos éxitos.

Utilizó la jitanjáfora, una especie de poema en que las palabras no significan nada, y el trastueque, definido por el propio autor:  “allá por el año 1884 […] se me ocurrió […] pergeñar un artículo con las palabras en desordenada construcción gramatical y de tal suerte alteradas que, sin dejar de dar cabal idea del significado de cada frase, la extraña combinación del trastueque pudiera producir la risa..

Por poner un ejemplo de jitanjáfora:

“Como el fasgo central de la pandurga

 remurmucia la pínola plateca

 así el chungo del gran Perrontoreca

 con la garcha cuesquina sapreturga.

 Diquelón, el sinfurcio, flamenurga

 con carrucios de ardoz en la testeca,

 y en limpornia simplaque y con merleca

 se amancoplan Segriz y Trampalurga.”

Y otro ejemplo de trastueque:

“El Juan de San día. Tena dirigida a Don Blanco Luca de Carta, director del Torcuato negro.”

Otro procedimiento innovador de Pérez Zúñiga consistía en la sustitución de las palabras del relato por otras similares en el plano fonético y, a la vez, pertenecientes al mismo campo semántico, y todo ello sin perder la lógica del argumento:

“Y que me Marta un rayo si, faltando al Octavio mandamiento, Rodrigo la verdad.”

Un innovador y  un revolucionario del humor, como veréis.

En 1935 publicó sus memorias con el título de El placer de recordar.

En cuanto a su prosa, destacan especialmente sus Viajes Morrocotudos (publicado en 1901, en 2 volúmenes que han tenido más de diez reediciones), Arte de hacer curas (1933), las aventuras de un enfermo en busca de su curación; y Seis días fuera del mundo. Viaje involuntario (1905), que es el verdadero objeto de esta reseña, sin olvidar alguna que otra rareza como El destripador de viudas (1902), un relato sobre León Charrascas, más conocido como El Destripaviudas, un peligroso anarquista de nacimiento, siempre ansioso de acabar con la vida de cuantas más personas mejor, y autor de artículos como Arzobispos en pepitoria, al que encontramos a punto de sumar otro crimen a su largo palmarés. Una divertida visión de nuestro propio Jack el destripador.

Posee en Madrid una calle en su honor situada en el Barrio de la Concepción en Ciudad Lineal.

Pues bien, esta información, que cualquiera puede obtener buscando por internet, no es más que una introducción para el verdadero motivo que ha traído a este humorista a un blog de novela popular, que no es otro que su novela 6 días fuera del mundo, una rareza de ciencia ficción humorística protagonizada por el propio autor publicada en la interesantísima colección Escritores Célebres, de la editorial Dólar, a la que dedicaré una reseña en el blog.

TITULO: 6 DÍAS FUERA DEL MUNDO

AUTOR: JUAN PÉREZ ZÚÑIGA

ESCRITORES CÉLEBRES Nº 14  EDITORIAL DÓLAR

1ª EDICIÓN 1950

PORTADA: DESCONOCIDO (Firma ¿Jotin Roy?)

La obra en sí no es más que una parodia de Los primeros hombres en la Luna, de H. G. Wells, publicada  por primera vez en nuestro país el mismo año que Pérez Zúñiga escribió su versión humorística (1905), y de hecho se  cita de forma expresa en la novela.

  • “¿Acaso ha leído usted la novela de Wells Los primeros hombres en la Luna, y pretende usted imitar á sus protagonistas?.
  • ¡Qué disparate! Wells se elevó dentro de una esfera de vidrio provista de cortinas de cavorita, y esto es un mecanismo secreto de mi invención.”

No es la única mención a la novela de Wells, y hay que recordar que la famosa obra de Pérez Zúñiga, “Viajes Morrocotudos”, no era más que otra parodia de “La vuelta al mundo en 80 días”, de Julio Verne.

La novela comienza cuando en mitad de la noche, el escritor Juan Pérez Zúñiga recibe la visita de un hombre cuya tarjeta de visita le identifica como el inventor/Mártir Don Pompeyo Marrón, descubridor de una sustancia que permite burlar la gravedad (igual que la cavorita de la obra de Wells). Don Pompeyo, conocedor de las aventuras del autor de Viajes morrocotudos, insta a Pérez Zúñiga a que le acompañe en un arriesgado viaje interplanetario. Convencido de estar tratando con un loco, Pérez Zúñiga, en compañía de su íntimo amigo Joaquín Xauradó (autor habitual de las ilustraciones de los libros de Zúñiga, incluyendo la portada original de 6 días fuera del mundo), accede a acompañar a tan estrafalario personaje hasta su local en la C/ Ayala 105 (a 50 metros de donde viví durante mi infancia) para inspeccionar la supuesta nave espacial, que, por motivos presupuestarios,  resulta ser un armario –de luna, por supuesto-. Antes de darse cuenta, Don Pompeyo pulsa una palanca, y ambos salen despedidos hacia el espacio a bordo del armario, en compañía de tres balones de oxígeno, dos jamones, unas latas de conservas, y un cántaro con agua de Lozoya. La otra gran invención de Don Pompeyo es un teléfono sin hilos que les permitirá mantener el contacto con el dibujante Joaquín Xaudaró, que se ha quedado en tierra.

Aterrado por tan vil secuestro, Pérez Zuñiga abronca al inventor, que interpérrito se dedica a comer como si no hubiera un mañana uno de los jamones que ha llevado consigo, hasta el punto que comienza a sentirse mal, lo que provoca que tengan que alunizar de urgencia. El inventor se parapeta rápidamente debajo de una seta gigante a aliviarse mientras lee el periódico, momento que aprovecha nuestro protagonista para inspeccionar la superficie de la Luna.

Así como en nuestro planeta se sale a tomar el Sol, quisimos salir a tomar la Tierra, que es allí el Sol de los lunáticos”.

Aunque coincide en la descripción que hace Wells en su novela, para decepción suya, no hay ni rastro del oro que supuestamente cubre el satélite, ni de los selenitas que se describen en su famosa obra, pues tan sólo se encuentra a unos seres con aspecto de banquetas, que el protagonista describe como “cuadrúpedos lunares, orden de los mobiliarios, familia de los banquetópteros”.

La realidad es que durante el alunizaje la situación de Don Pompeyo empeora, y fallece poco después de volver a despegar víctima de una apendicitis aguda, dejando a Pérez Zúñiga a la deriva en compañía de un cadáver y sin más instrucciones para dirigir el armario/nave que unas escuetas notas en griego.

Nuestro protagonista, cumpliendo la última voluntad de Don Pompeyo, se deshace el cuerpo del fallecido inventor expulsándolo del armario, “a esa anchura por donde los astros van”.

Por medio del aparato telefónico, nuestro protagonista comunica a Joaquín Xaudaró su desesperada situación mientras sigue vagando por el espacio hasta que entra en el campo gravitarorio de Venus. Al (¿venusizar?/¿Avenusar?) sobre este planeta, encuentra una caja de madera que ingeniosamente le ha enviado Xaudaró con un manual de conversación de griego a partir del cual Pérez Zúñiga puede descifrar las instrucciones de funcionamiento del armario.

Venus resulta ser un planeta que, lejos de estar habitado por las amorosas mujeres que espera encontrar el protagonista, está poblado por siniestros “venustianos” de 4 brazos y dos tentáculos armados de un potente aguijón, que intentan encerrarlo en la vitrina de un museo, pero Pérez Zúñiga logra abrirse paso disparando un revólver que había encontrado entre las ropas de Don Pompeyo. Huyendo, llega hasta el armario y pulsa palancas al azar, hasta que consigue elevarse y volar de regreso a la Tierra, para ser más exacto hasta la Ribera de Curtidores. Tras desmayarse dentro del armario, Pérez Zúñiga no se da cuenta de que el mueble ha sido vendido y ahora se encuentra en el dormitorio de una mujer, siendo descubierto por un celoso marido que no se alegra demasiado de encontrar dentro de él a un señor con barba. El caso es que acaba en la comisaría de policía, y finalmente, tras unas rocambolescas explicaciones, es liberado, lo que permite a Pérez Zúñiga regresar a su añorado hogar. Allí, en lugar del emotivo recibimiento que esperaba, lo que recibe es una bronca, pues su mujer piensa que se ha pasado toda la semana de juerga.

Una divertida obra en la que probablemente el principal elemento de ciencia ficción para el autor fuera que alguien pueda comer todo el jamón que quiera, y no el viajar a Venus dentro de un armario. Francamente divertida, y lejos de lo que en principio aparenta, contiene más elementos de ciencia ficción de los que podrían esperarse a primera vista, aunque lógicamente los aspectos científicos son siempre tratados desde un punto de vista humorístico. Por ejemplo, para describir la ausencia de sonido en la atmósfera lunar, el autor explica que “hay que advertir que la atmósfera de la Luna tiene la gracia de ser tan poco densa, que, a distancia de cinco metros, todos los seres son tenientes en activo”.

Una lástima que no sea sencillo encontrar un ejemplar de la obra, dado que la última edición que se ha hecho en España de esta novela es precisamente la de la colección Escritores Célebres de la editorial Dólar, de 1950, que es la que he tenido ocasión de leer (anteriormente se editaron la original de 1905, y otra en 1917).

La editorial Ganso y Pulpo, en una impagable labor que demuestra que de vez en cuando internet en útil de verdad, recoge de forma gratuita en su web alguna de las obras de Juan Pérez Zúñiga en formato digital, lo que permite a quellos que estén interesados leer alguno de sus relatos. Os recomiendo que aprovechéis la oportunidad, pero es una pena que entre las obras digitalizadas no se encuentren sus viajes morrocotudos ni la obra objeto de esta reseña.

Me gustaría destacar que nuevamente se está cometiendo una terrible injusticia al olvidar por completo a un autor que merecería un mayor reconocimiento. En Juan Pérez de Zúñiga hay que añadir que fue un destacado autor dentro del humor, probablemente el género literario más injustamente despreciado por la crítica y público junto con la ciencia ficción, lo que convierte a 6 días fuera del mundo en una obra maldita para el gran público, pero en una obra de culto para aquel que sepa apreciar esta curiosa combinación de humor y ciencia ficción.

EL PUEBLO CONTRA HANK JANSON

hank hanson avengingSupongo que muchos de vosotros recordaréis dos crímenes en Estados Unidos que la prensa relacionó con dos películas que los trastornados asesinos habían visto poco antes de cometer los salvajes asesinatos: Old boy y El retorno del caballero oscuro. Los asesinatos despertaron un encendido debate sobre la influencia de la violencia en el cine en el incremento de la criminalidad. Pues bien, esto mismo ya sucedía en los años 50´en Gran Bretaña, con otro de los grandes enemigos de la moralidad y la decencia: la literatura pulp.

hank janson foto

Stephen Daniel Frances

Stephen Daniel Frances nació en 1917 en Lambeth, Londres. Fue un prolífico autor de novelas y relatos policacos que escribió con su propio nombre, pero que realmente se hizo famoso escribiendo como Hank Janson. Con este seudónimo el escritor se convirtió en uno de los más populares autores británicos de pulp fiction de los años 40 y 50 (en 1954 se estima que había vendido más de 8 millones de copias de sus obras).
Una de las más curiosas características de Hank Janson es que era un seudónimo y un personaje a la vez (un tipo duro y varonil donde los haya), protagonista de sus propias novelas. Respecto a Stephen Frances, se sabe que tuvo una difícil infancia, pues su madre viuda le crió en penosas circunstancias económicas que le obligaron a dejar la escuela con 14 años para empezar a trabajar en todo tipo de oficios. Durante la II Guerra Mundial no combatió, pues al parecer fue uno de los 16.500 objetores de conciencia que se registraron en el Reino Unido. Para aquellos que se sorprendan de la existencia de objetores de conciencia en Inglaterra durante la II Guerra Mundial, el reclutamiento militar obligatorio también introdujo desde antes de la I Guerra Mundial el derecho de rechazar prestar el servicio militar, algo muy mal visto por la patriótica sociedad británica, que consideraba unos cobardes a todos los que se acogieran a este derecho (recordemos que a los objetores de conciencia durante la I Guerra Mundial les entregaban una pluma blanca en señal de desprecio), lo que motivó que sólo 16.500 hombres optaran por esta posibilidad. Estos objetores podían llevar a cabo un servicio civil alternativo o servir como un no combatiente en el ejército: 4.500 objetores fueron enviados a trabajar en las granjas que se consideraron “trabajo de importancia nacional”, 7.000 recibieron la orden de “no combatientes”, ayudando como camilleros, pero 5.000 se vieron obligados a ingresar en el ejército, y cuando se negaban a seguir órdenes, eran enviados a prisión (843 objetores de conciencia pasaron más de dos años en la cárcel; y 142 fueron condenados a cadena perpetua, de los cuales diez de ellos murieron en prisión). Para hacernos una idea de la utilización de los objetores de conciencia durante la Segunda Guerra Mundial, las autoridades le pidieron a objetores de conciencia en Estados Unidos y el Reino Unido que se ofrecieran como voluntarios de estudios médicos, en uno de los cuales tuvieron a 36 voluntarios con una dieta sin carne y menos de 1.800 calorías diarias para analizar las consecuencias de las hambrunas que asolaban Europa.
En cualquier caso, la mayor parte de los hombres que optaron por no combatir, fueron marginados por la sociedad al finalizar la Guerra, y aunque no les entregaron una pluma blanca, quedaron de igual forma señalados como cobardes.
Y después de haberme ido por los cerros de Úbeda, algo clásico en este blog, vuelvo al tema principal del artículo.

hank janson When Dames Get Tough

Primera entrega de las historias de Hank Janson

Tras finalizar la Guerra, Stephen Frances acabó ligado al mundo literario, primero como editor de Pendulum Publications, y finalmente como escritor, alcanzando un inmediato y espectacular éxito después de que publicara When Dames Get Tough (1947), la primera entrega de la saga de Hank Hanson, que acabaría alcanzado más de 150 títulos.
Tras esta primera novela, el autor escribía un título de la saga con periodicidad mensual, convirtiendo cada nueva obra en un éxito inmediato. La gente pensaba que Hank Janson era un autor americano que contaba sus propias vivencias reales, un bebedor empedernido, mujeriego, y propenso a emplear la violencia para resolver sus casos. Incluso en las contraportadas de los libros figuraba una biografía inventada de Hank Janson (había sido cazador de ballenas en el Ártico, buzeador que buscaba perlas, y finalmente detective privado en Nueva York). En la literatura de quiosco de España tenemos casos similares, y sino lo recordáis buscad en este mismo blog las entradas dedicadas a Mark Halloran.

hank janson vengeance

¿Puede esta novela provocar un asesinato?

En 1952, Stephen Frances decide trasladarse a vivir a España, y vende los derechos de publicación de las obras de Janson a dos editores llamados Reg Carter y Julius Reiter por 4.000 Libras esterlinas, aunque supuestamente con la condición de seguir escribiendo sus historias desde su soleado retiro en España (no he conseguido saber en qué localidad). Desde allí continuaría enviando a Inglaterra sus entregas de Hank Janson. Este punto es una de las grandes incógnitas que se pondría de manifiesto en el juicio del que hablaremos más tarde.
Sus libros, que imitaban el estilo de los grandes autores americanos pulp (de hecho escogió el nombre de Hank para su seudónimo porque rimaba con Yank), destacaban por un alto grado de violencia y por un elevado contenido sexual, muy superior a lo que estaban acostumbrados los ingleses de la época, y esto es lo que probablemente motivó su gran éxito. Hay que añadir que además se adornaron sus historias con unas llamativas portadas cargadas de sensualidad en las que hermosas mujeres con muy poca ropa parecían mirar de forma muy seductora al lector, lo que atraía de forma inevitable la atención del público masculino.
hank janson murderPues bien, por fin llegamos al eje central de esta reseña.
El 15 de Agosto de 1953 una preciosa niña de 5 años llamada Susan Gray que había trabajado como modelo infantil (a la que los periódicos bautizaron como Little Sunshine) fue horriblemente asesinada en Balham (Londres) por un hombre de 24 años llamado John Wilkinson, un perturbado que confesó haberla matado tras haber sido poseído por la bebida. Wilkinson fue juzgado, y condenado a muerte, tras salir a la luz durante el juicio escalofriantes detalles, pues no sólo asesinó a la pobre niña, sino que previamente había abusado sexualmente de ella, lo que motivó que incluso los sensacionalistas tabloides británicos dejaran de informar del caso.
Fue ahorcado el 18 de diciembre de 1953.

hank janson Killer1

Otra de las novelas juzgadas del autor

Y os estaréis preguntando, ¿qué tiene esto que ver con Stephen France?.
Cuando la policía estaba investigando el caso, encontraron, al registrar su vivienda, que John Wilkinson estaba leyendo Vengeance, una de las últimas novelas de la serie de Hank Janson, un detalle que la prensa acogió con entusiasmo, y que les sirvió para relacionar el horrendo crimen de Susan con la literatura pulp de Janson. En resumen, se hizo ver al público que la culpa de que John Wilkinson fuera un perturbado era que leía literatura obscena.
Este suceso provocó un repentino ataque de puritanismo en la sociedad británica, que inició una iracunda campaña contra la “obscenidad” de este tipo de literatura, de la que Hank Janson era un referente. Hasta tal punto llegó el tema, que semanas después del asesinato de Little Sunshine una corte británcia inició un proceso contra siete de las novelas de Hank Janson (Accused, Auction, Persian Pride, Pursuit, Amok, Killer y, por supuesto, Vengeance). Los editores de estas publicaciones (recordemos que Stephen France había vendido todos los derechos en 1952 al trasladarse a España) fueron declarados culpables por la publicación de material obsceno, y condenados a pagar una multa de 2.000 Libras, y a 6 meses de cárcel. Pero la cosa no quedó aquí, pues el Tribunal llamó a declarar al mismísimo Hank Janson, sin sospechar que sólo era un pseudónimo, y no un personaje real, lo que provocó que hubiera una orden de arresto sobre él.
hank janson acussedA raíz de esto, Stephen Frances tuvo que regresar a Inglaterra en 1954 para declarar, a la vista del cariz que estaba tomando el asunto. Stephen fue acusado de obscenidad por los mismos 7 títulos por los que previamente habían sido condenados sus editores, pero lejos de amilanarse, Stephen se plantó ante la corte asegurando que, si bien era cierto que él había creado el personaje de Hank Jason y era el responsable de las primeras 25 novelas de la serie, desde 1952 él no había escrito ninguna de sus obras, pues había vendido los derechos (cosa que demostró), y suponía que otros autores habían continuado con su labor. La Justicia le declaró inocente, y a partir de ese momento la atención se volcó en otro escritor, convenientemente muerto, al que prácticamente apalearon públicamente durante el juicio. ¿La realidad?. Posiblemente no se sepa nunca, pero todo apunta a que Stephen Frances (que regresó tras el juicio tranquilamente a su vida de retiro en España) escurrió el bulto a costa de un pobre escritor fallecido que no pudo defenderse por estar muerto. Por lo visto el autor presumía de no haber mentido en el juicio, pues efectivamente no había escrito las novelas, ya que tan sólo se limitó a dictarlas.
hank janson 2Como curiosidad sobre el juicio al que se sometió al autor, el fiscal encargado del caso fue Mervyn Griffith-Jones, célebre porque años más tarde (en 1960) llevó las riendas del famoso juicio contra Penguin Books por la publicación de la novela “El amante de Lady Chatterley”, obra prohibida de D. H. Lawrence; y aún es recordado que durante el juicio Mervyn preguntó con voz iracunda al jurado si sería la clase de libro que les gustaría ver leer a sus esposas o a sus criados.
A pesar de los dos juicios y de la presión mediática, las obras de Hank Janson continuaron publicándose en Reino Unido con gran éxito de ventas hasta mediados de los años 60´, y a partir de ahí la serie inició un progresivo declive. Hubo, eso sí, ciertas particularidades, pues en Irlanda se prohibieron muchas de las obras del autor, fruto de una censura que las consideraba inmorales.
Hank janson 1Sí hay constancia de que los últimos títulos de las aventuras de Hank Janson (ya convertido en toda una franquicia) fueron escritas por autores como Victor Norwood, Harry Hobson, o D.F. Crawley entre otros; éste último por cierto sufrió también un auténtico infierno a raiz de los juicios, pues intentaron cargarle el mochuelo de haber escrito parte de las 7 obras juzgadas. Las novelas de Hank Janson continuaron escribiéndose hasta los años 70, a cargo de multitud de escritores de calidad discutible, aunque ya reconvertidas en novelas prácticamente pornográficas, con cada vez menor contenido policiaco.
Stephen Frances continuó mientras tanto escribiendo desde la soleada España, donde alternaba la literatura con el ajedrez, otra de sus pasiones. Allí inició –esta vez con su propio nombre- las aventuras policiacas de otro detective llamado John Gail, cuyas andanzas comienzan en 1965 con This Woman Is Death (por lo visto un refrito de una novela de Hank Janson publicada en 1948), continuando sus historia en otros 6 libros que nunca alcanzaron ni de lejos el éxito de su anterior personaje. Escribió otras historias policiacas, e incluso se atrevió con la novela histórica, pero siempre continuó escribiendo hasta su fallecimiento en 1988 como consecuencia de un enfisema pulmonar.

Para finalizar, me gustaría traer al blog unas palabras de Johann Nestroy (1801-1862), un dramaturgo vienés que en su época ya decía lo siguiente:
La censura es la menor de las dos hermanas despreciables: la otra se llama Inquisición

 

HOMENAJE A DOMINGO SANTOS

Domingo SantosRecientemente nos dejó la persona que con casi total seguridad más ha hecho, en su faceta como editor, en favor de la ciencia ficción en España, un género maltratado hasta entonces en nuestro país. Como ya podréis imaginaros, estoy hablando de Pedro Domingo Mutiñó, más conocido en el mundo literario como Domingo Santos, todo un personaje que se ve no quiso dejar solo a Carlos Sainz Cidoncha, otro grande de la ciencia ficción fallecido pocos meses antes que Domingo. O quizás ambos se encuentren en una dimensión paralela,  fabricando  una máquina del tiempo que les permita regresar.

Vaya por delante que este artículo no pretende en modo alguno descubrir nada nuevo de este grandísimo editor/escritor, pues gente mucho más entendida que yo ha escrito en multitud de ocasiones sobre su vida y obra con mucho más acierto de lo que pueda salir de esta reseña. Simplemente creo oportuno mostrar mis respetos por un escritor al que he seguido y disfrutado desde mis inicios como lector. Si no le he dedicado mucho antes una reseña en mi blog es precisamente porque es sobradamente conocido, y resulta muy sencillo encontrar abundante información sobre su obra.

Santos defendió toda su vida a capa y espada que la ciencia ficción española nada tenía que envidiar de la anglosajona, y culpaba de la falta de reconocimiento “por una parte a los editores y por otra parte a un sector del público lector” que a su juicio sólo tenían en cuenta las obras firmadas por apellidos extranjeros, idea compartida en este blog en diversas ocasiones al referirnos a los seudónimos empleados en la novela popular. Con esta idea,  a lo largo de su carrera Domingo centró todos sus esfuerzos en intentar dignificar al autor español de ciencia ficción.

Pedro Domingo Mutiñó nació en Barcelona el 15 de diciembre de 1941, y falleció el 2 de noviembre de 2018 en la misma ciudad, a los 76 años de edad.

peter danger-nos han robado la lunaDesde muy joven sintió la llamada de las letras, y con tan sólo 18 años logró publicar su primera obra en el mundo de la novela popular. El nº 151 de la colección Luchadores del Espacio de Editorial Valenciana, ¡Nos han robado la luna! (1960), introducía en la colección a P. Danger, un nuevo autor tras cuyo seudónimo se ocultaba Domingo en sus inicios literarios. El autor acabaría escribiendo otros 11 títulos en la misma colección, hasta su desaparición en 1963. En concreto, los títulos publicados en Luchadores del Espacio (todos ellos como P.Danger) fueron los siguientes:

TITULO
151 ¡Nos han robado la Luna!
161 El planeta maldito
173 Nieblas blancas
178 El umbral de la Atlántida
179 Los hombres del Más Allá
184 ¡Descohesión!
189 La ruta de los pantanos
197 La amenaza sin nombre
200 Viaje al infinito
213 Extraña invasión
217 Expedición al pasado
231 El Sol estalla mañana

Durante estos años, Domingo publicó otras cuatro novelas en la colección rival de Luchadores del Espacio: Espacio Mundo futuro de Toray, algo por cierto nada habitual en el complejo mundillo de la novela popular. Para evitar problemas editoriales desdobló su personalidad, escribiendo para Toray bajo el seudónimo de Peter Dean (salvo Mensaje al futuro, que firmó con el habitual Peter Danger)

TITULO
224 Mensaje al futuro
226 ¡Robot!
250 Los habitantes del Sol
258 Más allá del infinito

domingo santos los habitantes deñ solEstas obras carecen lógicamente de la madurez que el autor mostraría en los años venideros (lo mismo que ocurría con otros autores de la talla de Juan Gallardo Muñoz), pero muestran una calidad literaria que en mi opinión nada tiene que envidiar del resto de autores de ambas colecciones.

Tras el cierre de la colección Luchadores del espacio en 1963, el autor continuó escribiendo de forma muy ocasional bolsilibros de diversos géneros con el seudónimo de Peter Danger para la editorial Rollán. En la colección FBI me consta que escribió al menos 2 títulos, pero habrá más. Lamentablemente sigue habiendo grandes lagunas en las colecciones de novela popular policiacas:

520     Una mujer pide ayuda       Peter Danger

541     Los crímenes del cadáver Peter Danger

En la colección ¡Gangsters! de Rollán también publicó al menos otro título llamado “Cubil de Hienas”, y del Oeste escribió varias novelas.

Domingo también publicó otras 3 obras con el seudónimo de Milton Starr en la colección Puerta a lo desconocido, de la editorial Ferma, una efímera colección de 9 números en las que también participaron los omnipresentes Enrique Sánchez Pascual (firmando como H.S. Thels) y Luis García Lecha (Clark Carrados):

TITULO
1 La bestia
5 La barrera
9 Planeta de silencio

domingo santos los dioses de la pistola prehistoricaEn otras colecciones populares de formato un poco superior al del bolsilibro (Infinitum, de editorial Ferma, Ciencia Ficción, de editorial Cenit y Nomanor, de Burulan), el escritor firmó otras cuantas novelas con su seudónimo “serio” de Domingo Santos, entre otras las de la fabulosa y heróica serie de Nomanor, escritas en colaboración con Luis Vigil García, y de las que me permitirán que de momento no me extienda, pues creo que merecen un artículo independiente en el futuro.

Mención aparte creo que merece la labor de Domingo Santos como editor, posiblemente la faceta por la que sea más recordado en el futuro, pues su contribución a la divulgación de la ciencia ficción en España ha sido sencillamente única. Es el principal responsable de la existencia de Nueva Dimensión, una revista que nació en Barcelona en 1968 con formato de libro ofreciendo en cada número un puñado de novelas cortas y relatos, historietas, ilustraciones, información y divulgación de género al módico precio de 100 pesetas.

Elegida la mejor revista de ciencia ficción en la EuroCon -convención europea de Ciencia Ficción de 1972- esta revista publicó un total de 161 números hasta 1982. Sin ella, es seguro que no se entendería la ciencia ficción en España del mismo modo.

peter danger 10Como todo buen lector, Santos sentía la pulsión de escribir, y por ese motivo se reservó el derecho de publicar algunos de sus propios cuentos en la revista, algo para lo que ya se había estado entrenando en el mundo de la novela popular con los “bolsilibros” que hemos comentado anteriormente.

Tras Nueva Dimensión habría que destacar también su trabajo como coordinador de dos de las principales colecciones de ciencia ficción de la época, en las editoriales Acervo y Ultramar, así como de la primera antología seria de autores españoles del siglo XX: ‘Lo mejor de la CF española’, en Martínez Roca.

Como es habitual, acompaño el artículo con la reseña de algunas obras del autor. Mucho he pensado lo que sería más acertado, y me he inclinado por “Expedición al pasado”, un bolsilibro publicado en Luchadores del Espacio, y por uno de sus relatos cortos llamado “El extraño inquilino del zoo de Londres”.

El motivo por el que he seleccionado “Expedición al pasado” es que el propio autor reconocía en una entrevista que sus dos debilidades en el género de la ciencia ficción “han sido siempre el tiempo y los robots”. En este caso específico, Domingo sentía un especial cariño por esta historia, que acabaría reescribiendo para la publicación de su novela “Los Dioses de la pistola prehistórica” (Nº 25 de la colección Infinitum, 1966), introduciendo interesantes variaciones respecto del bolsilibro de origen, incluyendo un sorprendente final.

El extraño inquilino del zoo de Londres es una debilidad personal mía, que encima se puede encontrar con relativa facilidad, pues ha sido recientemente reeditado de forma exquisita a modo de homenaje por la revista Ulthar (nº 7, de Diciembre de 2018). Sinceramente recomiendo la adquisición de esta revista, a mi modo de ver uno de los pocos aspirantes dignos en la sucesión de Nueva Dimensión, y que valdría la pena únicamente por la genial portada de Sergio Bleda y por poder leer este magnífico relato de Domingo Santos.

Ulthar-07TITULO: EL EXTRAÑO INQUILINO DEL ZOO DE LONDRES

AUTOR: DOMINGO SANTOS

Publicado originalmente como complemento de la novela “Los Dioses de la pistola prehistórica”. Reeditado en la revista ULTHAR nº 7 (2018)

Roberto Murphy es un eminente catedrático de zoología que acaba de conseguir el puesto de Director del Zoo de Londres. Murphy tiene grandes ambiciones académicas, y considera que este nuevo destino le dará la oportunidad de alcanzar el prestigio profesional al que lleva aspirando  toda su vida.

El metódico director quedará anonadado cuando descubre en un reconocimiento por el zoo la presencia de un animal desconocido para él: una especie de perro con leonina melena que no se ajusta a las características de ningún ser vivo conocido. Investigando sobre la procedencia de dicha especie, el asombrado director descubre que según los registros del zoológico, el animal (un único ejemplar macho), llamado Canis Íleo habría llegado al zoo hace ni más ni menos que 200 años, gracias a la intervención de un célebre naturalista llamado Humberto Allen, que capturó en Sudamérica 6 ejemplares donándolos a 6 de los principales zoológicos del mundo, Londres entre ellos.

Ante este descubrimiento, Murphy contacta con el resto de zoológicos, descubriendo que de forma increíble en todos ellos sigue permaneciendo el ejemplar donado hace 200 años por Allen, sin que ninguno de los directores del resto de zoológicos se haya cuestionado nada al respecto, y lo más sorprendente es que los seis son machos, por lo que no hay opción de reproducir tan extraordinaria especie.

Con un sentido del humor exquisito Domingo Santos nos regala un relato que poco a poco irá explicando al lector la verdadera y naturaleza del Canis Íleo.

 

peter danger 11 expedicion al pasadoTITULO: EXPEDICIÓN AL PASADO

AUTOR: PETER DANGER

PORTADA: JOSÉ LANZÓN PIERA

LUCHADORES DEL ESPACIO 217. EDITORIAL VALENCIANA

1ª EDICIÓN: 1962

Corre el año 2328, y cuando parece que nada puede sorprender a la sociedad, se encuentra una pistola protónica en unas excavaciones arqueológicas en Francia, con la sorpresa de que la pistola resulta tener 450.000 años de antigüedad. La comunidad científica no consigue una explicación al modo en que tan moderno artefacto puede haber acabado en la prehistoria, lo que motiva que, aprovechando los recientes avances científicos en el campo de los viajes temporales, se organice una expedición al pasado formada por cinco hombres, decididos a resolver el enigma: el célebre doctor Franz Grueber; el profesor Henri Robertson, experto en viajes temporales; el famoso cazador Rudolf Quaterman (¿os suena el apellido, verdad?); un especialista en la prehistoria llamado Pierre Hortzst; y el joven Anton Barly, que con tan sólo  25 años es el máximo experto mundial en descifrar lenguas antiguas.

Lógicamente las cosas no resultarán sencillas, y nuestros héroes deberán enfrentarse a todos los peligros imaginables (mamuts de la portada incluídos), aunque el protagonista encontrará su recompensa en forma de neandertala jamona, una belleza llamada Una, al más puro estilo Raquel Welch de “Hace un millón de años”.

Para el actual lector que vea esta reseña, resulta fácil imaginar que nos encontramos ante la típica paradoja temporal, en la que el problema es causado por los propios viajeros temporales; pero para la época en que fue escrita, y sobre todo en el marco de la novela popular, la trama resultaba mucho más compleja y sorprendente de lo habitual. Peter Danger apuntaba maneras.

Debo decir que esta novela es probablemente la historia de ciencia ficción más elaborada que he tenido ocasión de leer en una colección de bolsilibros. Una auténtica maravilla. Aunque predomina el tono aventurero, el autor intenta en todo momento argumentar de forma científica los sucesos que van sucediendo, a diferencia de la mayoría de novelas que se publicaban en estos años, en las que los autores no se estrujaban demasiado el cerebro por dar explicación a hechos claramente imposibles, algo que por otro lado representa para mí una de las más encantadoras características de esta literatura. En “Expedición al pasado” se intenta en todo momento crear un mundo prehistórico creíble, mostrando al lector una sociedad tribal con lenguaje propio y estructuras sociales muy trabajadas por el autor, y se cuida mucho en dar sentido a las paradojas temporales que constituyen el epicentro de la historia.

No sé si Domingo estará descansando, o viviendo nuevas aventuras en uno de los muchos mundos alternativos que imaginó. Sea como sea, desde aquí este pequeño homenaje a uno de los máximos referentes de la Ciencia Ficción española de todos los tiempos. Muchas gracias por hacernos soñar.

TONY LAY Y EL HUMOR EN LOS QUIOSCOS

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Juan Antonio De LaIglesia    Foto:Tebeosfera

De todos es sabido que en el mundo del bolsilibro podemos encontrar historias de prácticamente cualquier género que se nos ocurra: terror, misterio, ciencia ficción, bélico, piratas, aventuras, oeste, deporte, espionaje, romántico, e incluso en menor medida,  histórico, tema del que ya hablaré en otra ocasión.

Pero, ¿y el humor?. Supongo que a la mayoría de los que lean esto no les vendrá a la cabeza ninguna colección de bolsilibros dedicada al humor, algo que resulta particularmente extraño si hablamos de un género con tanto arraigo  en España.

Ya sé, ya sé. Seguro que muchos de vosotros defenderéis que el humor sí estaba presente en el mundo del bolsilibro, gracias a autores como Silver Kane, Clark Carrados, y sobre todo, Joseph Berna, que introducían de forma habitual elementos humorísticos en sus novelas pubñicadas en colecciones tan alejadas de la comedia como Selección Terror, Servicio Secreto, o La Conquista del espacio; y no os faltará parte de razón, pero la realidad es que no eran en ningún caso colecciones de humor propiamente dichas.

Sinceramente he intentado buscar una explicación racional a la ausencia del humor en el bolsilibro, y la única conclusión a la que he llegado es que desde el punto de vista litearario es un género que nunca ha sido tomado en serio, ni se le ha dado la importancia que sin lugar a dudas merece. Si además tenemos en cuenta que posiblemente el humor sea el género más difícil de afrontar para cualquier escritor, y le añadimos la dificultad que representa un formato tan estricto en cuanto a número de páginas y plazos de entrega como el de las novelas de a duro, el resultado es que es imposible mantener el enloquecido ritmo de producción exigido para una colección regular de humor.

Por otro lado, la novela popular estaba dirgida a un público de nivel cultural supuestamente medio-bajo, por lo que el humor excesivamente intelectual estaba descartado, y un humor de perfil más popular (chabacano) tendría un grave riesgo frente a la todavía vigilante censura. Demasiado complicado y arriesgado para los editores, que preferían reservar para el humor el formato revista, que se orientaba a un público de perfil diferente.

Aún así, buscando y rebuscando, he encontrado una breve pero interesante colección dedicada al humor llamada Flecha Roja, novela poco policiaca, publicada por Maga, una editorial valenciana surgida en 1951 de la mano de Manuel Gago que se centró fundamentalmente en el mercado de los cómics y los cromos.

Los títulos de esta colección de los que tengo constancia son los siguientes:

TÍTULO
1 Ni F, ni B, ni I
2 Un blanco en salsa verde
3 El Castillo Capicúa
4 Estrangulando que es Gerundio
5 Puñalada y paso atrás

juan antonio de la iglesia inspector vega 2Hay que decir que realmente la colección constó de los 4 primeros títulos, anunciándose un nº 5 que tengo la impresión no llegó nunca a ser publicado, algo muy habitual en la novela popular.

Todas las obras corrieron a cargo de un tal Tony Lay, seudónimo que en realidad corresponde a Juan Antonio de LaIglesia González Labarga, un autor cuyo nombre se asocia principalmente al mundo de la historieta y el teatro, pero que también tuvo una participación en la literatura de quiosco nada desdeñable, especialmente con la publicación en la editorial de Saturnino Calleja –esta vez firmadas con su nombre auténtico- de una serie de novelas protagonizadas por el Inspector Vega (1952-1953). En esta interesante serie el autor supuestamente era un mero presentador de las memorias del inspector.

TÍTULO
1 Un robo inverosímil
2 El mambo de la muerte
3 El bosque de los vampiros
4 El secreto de los platillos volantes
5 El espectro de la mano cortada
6 El gol del diablo
7 Asesinato en la isla desierta
8 El enterrado vivo
9 El hombre mecánico
10 Rumbo a la Luna
11 Pánico en los estudios

Hay que destacar que el autor se consideraba a sí mismo en esencia un dramaturgo, aunque en el mundo de la historieta/cómic tuvo una participación también muy destacada, con títulos como “El audaz legionario”, “Piel de Lobo”, “Flecha roja”, “Huracán”, o “El coloso”. Además el escritor, que también empleó el seudónimo de   J. A. Igle,  mostró ser todo un todoterreno en toda clase de géneros literarios, con novelas que iban desde adaptaciones de las aventuras de Marisol (13 títulos que en ocasiones no incluían más que fotografías, pero cuando iban con texto era de Juan Antonio) y de Rocío Durcal (con formato similar a las de Marisol); literatura infantil (destacables su libro “Chuic, el contador que no sabía contar” y diversos refraneros para niños); religiosa (“Samuel, la voz del señor” entre otras); el western (“Sangriento amanecer”, publicada en el nº 429 de Oeste de Rollán”) y por supuesto el policiaco y el humor.

Por dar algo de información biográfica del autor, Juan Antonio de Laiglesia nació en Madrid en 1917, y falleció también en Madrid el 3 de Enero de 2002.

Como curiosidad, Juan Antonio era el hermano mayor del célebre Álvaro de Laiglesia (los otros tres hermanos se llamaban Eduardo, María, y Elena), escritor y editor de La Codorniz con el que llegó a escribir en su juventud alguna obra de teatro, y con el que compartía un afilado sentido del humor. Si alguien se lee alguna de las novelas de la serie aquí comentada, encontrará de hecho grandes similitudes con la obra humorística de Alvaro de Laiglesia. Entre otras, por cierto, que su obra no ha resistido el paso del tiempo  para la mayoría de los lectores, pues el humor, más que cualquier otro género, suele estar íntimamente ligado a la época en la que se escribe.

juan antonio de la iglesia inspector vega 1Juan Antonio quedó separado de su hermano con el estallido de la guerra civil española, cuando su madre partió a San Sebastián con Álvaro y sus dos hermanas, mientras que su padre y su hermano Eduardo, que se supone debían reunirse con ellos unos días más tarde, ya no consiguieron salir de la capital. Hasta el final de la guerra, no volvieron a reunirse en Madrid, y por aquel entonces Álvaro ya era un joven con muchas ocupaciones.

Aunque fue abogado y periodista de profesión, Juan Antonio se presentaba a sí mismo como dramaturgo, que es lo que se sentía en su interior. Fundó en 1950 la compañía teatral La Carreta, desde la que difundió diversos “pasos”, “misterios” y, en general, piezas de tipo religioso en las zonas rurales de España. Para dicha compañía compuso más de una treintena de obras, muchas de las cuales se editaron bajo los títulos de Retablos de La Carreta y Nuevos Retablos de La Carreta. Otras obras teatrales suyas son La rueda y El Vicario de Dios. Su labor teatral se vio reconocida con la concesión de premios importantes, tales como el Calderón de la Barca de 1954. Es autor, asimismo, de algunas obras narrativas de literatura infantil, de entre las que destacan “Cien cuentos nuevos” (1964), “Aventuras de Luciano” (1978) y “Chuic, el contador que no sabía contar!” (1984) con la que mereció un accésit del Premio Lazarillo.

Pero volviendo al origen de esta reseña, que no es otro que el descubrimiento de una colección de bolsilibros dedicada al humor, insisto en que nos encontramos ante una rara excepción.

Tony Lay el castillo capicuaLa colección Flecha Roja, novela poco policiaca, publicada en 1963, está protagonizada por el detective privado Terry Pachón y su exhuberante y verborréica secretaria Tinita, alrededor de la que giran gran parte de las situaciones humorísticas de las historias. Insisto que no se trata de novelas policiacas con un pequeño toque de humor, sino más bien todo lo contrario. El humor prevalece en todo momento, y los casos detectivescos que se presentan son una mera excusa para que el autor despliegue todo su arsenal cómiico en el que parodia las clásicas novelas de detectives, en un estilo que recuerda mucho a los libros de su hermano Álvaro.

El formato de las novelas era el clásico de los bolsilibros (15 X 10 cm), con 126 páginas, y con portadas a cargo de Miguel Quesada Cerdán, dibujante y portadista habitual de la editorial que en los años 60 trabajó dibujando cómics y portadas para la británica Fleetway.

El tono de las novelas de la colección se puede intuir ya en el título y en la portada, en la que figuran desternillantes resúmenes de lo que se avecina en el interior. Así por ejemplo en “El castillo capicúa” aparece la siguiente sentencia:

El conde Carolino era un generoso anfitrión, pero tenía el defecto de ser un poquito vampiro

En “Ni F., ni B., ni I.” la novela se presenta con “Tengo morfina, cocaína, heroína, bencina y estreptomicina. ¿Se quiere pinchar?” y en “Un blanco en salsa verde”, “Chatín, tu eres también de esa comisión de la ONU, la UNESCO o la UNASCO…

Finalmente, en “Estrangulando que es gerundio”, novela seleccionada para añadir reseña en este artículo (más que nada porque sólo tengo esa), la presentación es “El doctor Percival poseía una colección deslumbrante de calcetines de nylon, que se dejaba enrollados en las gargantas de las señoras. Era tan distraído.

 

Tony lay estrangulandoTITULO: ESTRANGULANDO QUE ES GERUNDIO

AUTOR: TONY LAY

FLECHA ROJA Nº 4. EDITORIAL MAGA

1ª EDICIÓN: 1963

PORTADA: Miguel Quesada Cerdán

El detective Terry Pachón y su inseparable secretaria Tinita se ven envueltos en la investigación de una serie de asesinatos de mujeres en pleno centro de Londres, donde están apareciendo cuerpos estrangulados con un calcetín, aunque en realidad tampoco están tan estranguladas, pues las supuestas víctimas salen andando por su propio pie en cuanto se les interroga lo más mínimo. Para resolver este extraño enigma, nuestros protagonistas trabajarán codo con codo con el inepto Peter Holmes, descendiente directo del más célebre detective de todos los tiempos, que toca la bandurria en lugar del violín, y su ayudante, el doctor Watercloset, un supuesto descendiente de Watson obsesionado con realizar la autopsia a todo lo que se le ponga por delante, con independencia de si está vivo o muerto. Juntos se enfrentarán a un gran misterio y a serias dificultades, en la mayoría de los casos provocadas por ellos mismos.

Debo reconocer que a mi personalmente me ha encantado la novela, con personajes muy bien construidos, con un ritmo endiablado que hace que la lectura se haga muy fluida, y repleta de situaciones absurdas que me han sacado más de una carcajada.

Destaca por encima del resto el personaje de Tinita, una secretaria muy decente de exhuberante belleza, que despierta la admiración masculina allí por donde pasa, y que se convierte en la auténtica protagonista de la historia, robando todas las escenas al resto de personajes. Una mujer incapaz de escribir dos líneas sin cometer al menos 20 fatas de ortografía, y que sin embargo da muestras constantes de una inteligencia y lógica aplastantes que deja a los hombres que la rodean a la altura del betún.

Hay en la trama escenas verdaderamente memorables: Terry y Tinita interrogando a un chino, contagiándose poco a poco del acento; Holmes tocando en la bandurria “Don´t kill me with tomatoes”; Tinita haciéndose pasar por una paciente del Doctor Percival, el principal sospechoso de los crímenes; o la hilarante visita de nuestros detectives a Scotland Yard para conseguir la dirección del mencionado Percival haciéndose pasar por parientes que van a visitarlo.

Sólo puedo decir que es una lástima que sólo se publicaran 4 novelas de esta serie, de las que lamentablemente sólo he podido conseguir una. Desde ya me declaro un enamorado de la serie y del autor. Hacía tiempo que no me reía tanto, y eso que yo me río bastante.

Una lástima que en el mundo de la literatura popular española el humor no consiguiera encontrar su sitio. Sinceramente creo que podrían haber salido grandes cosas.