PUNTO FINAL

Título: Punto Final

Autor: O.C. Tavin

Colección FBI nº 70. Editorial Rollán.

Portada: Amable Leal

1ª edición: Año Desconocido

Punto finalVuelvo a la colección de FBI, por la que reconozco que siento una especial debilidad, con una poco trabajada portada de Amable Leal, que parece que tenía prisa ese día, y que además no guarda relación alguna con el contenido del libro.

Octavio Cortés Faure es el escritor oculto tras el seudónimo O.C. Tavin, y constituye sin lugar a dudas uno de los soportes de la colección FBI de Rollán, junto con Alf Manz, Frank Mc Fair, y Eddie Thorny.

Hasta ahora no había leído nada suyo, y debo de decir que me ha parecido un buen escritor, que ha conseguido entretenerme con un argumento mucho más interesante de lo que puede parecer a primera vista.  Como de tantos otros escritores, tristemente no puedo contar nada sobre él, y como siempre agradecería cualquier dato biográfico para poder darlo a conocer en esta misma página.

La primera sorpresa es que el protagonista absoluto del libro es una mujer, no una investigadora del FBI, como ya podíais imaginaros, sino la esposa del inspector jefe del FBI en Chicago, un hombre que llega a decir lo siguiente:

Mi mujer es un alma cándida, que no se mete en nada, que no entiende de nada de lo que yo hago, como no se lo diga yo. Cuando usted se case, si alguna vez lo hace, escoja a una mujer buena, pero que sea mucho menos inteligente que usted, y que lo adore sin reservas, creyendo todo cuanto usted le diga”. Si hoy en día alguien dijera algo así, sale en todos los telediarios.

La novela comienza con una cita de Johann Gottlieb Fichte, que aunque ya sé que sois gente leída, os diré que era un filósofo alemán del siglo XVIII y principios del XIX considerado como uno de los padres del idealismo y nacionalismo alemán. Para que luego digan que no se aprende nada con los bolsilibros.

El hombre no puede evitar nunca sus malos pensamientos. La honestidad consiste en no convertirlos en actos”.

Y la cita viene que ni pintada con el argumento de la novela, ya que nuestra protagonista, Patricia, la leal esposa de Douglas Petz, inspector jefe del FBI en Chicago, sospecha que su marido se trae turbios negocios con un mafioso llamado Adamowsky, motivo por el cual espía a escondidas sus conversaciones.

Horrorizada, descubre que sus sospechas están más que fundadas, ya que de la conversación que escucha escondida en el despacho de su marido se desprende que Douglas está involucrado en todo tipo de negocios sucios: alcohol, drogas, prostitución, asesinatos e incluso espionaje militar, y que no sólo recibe sobornos a cambio de mirar para otro lado, sino que incluso recibe favores de señoritas de dudosa reputación como contraprestación adicional. Vamos, que este tío no ha leído a Fichte en su vida, y si lo ha leído, llegó hasta el primer punto y aparte.

Dividida entre el amor que siente por su marido y su recta conciencia y profundo patriotismo, Patricia decide fingir que no sabe nada, y utilizar todo tipo de artimañas para estropear los criminales planes de su marido, sin atreverse a denunciarlo, pues está convencida de que todavía hay tiempo para que vuelva al camino correcto, con su ayuda, la de Dios, y la de los buenos ciudadanos de los Estados Unidos de América.

Si os pasa como a mí y pensáis que seguro que todo se trata de un error de la tonta e inocente Patricia, y que seguro que el marido está infiltrado en la mafia y que todo acaba felizmente, ya os puedo anticipar que estáis muy confundidos, pues Patricia no sólo no está equivocada, sino que además llegará a extremos que no podéis ni imaginar para conseguir deshacer todo el mal provocado por su marido y sus malvados compañeros de fechorías, pasando de las denuncias anónimas a la falsificación de planos militares, y llegando incluso al asesinato.

Un buen libro, con personajes principales bien definidos, y muy bien acompañados de carismáticos secundarios, como Sally, la impetuosa hermana de la protagonista, y su novio Ernest, un competente y honrado agente del FBI, o la gruñona pero entrañable tía Cordelia.

Como curiosidad, os comentaré que el autor muestra un considerable conocimiento del Washington de la época. Tras una detallada descripción del barrio donde vive la tía Cordelia, se menciona que desde su casa, cercana al zoológico, se escuchan los rugidos de Churchill. Indagando, he podido comprobar que en los años 50 una de las máximas atracciones del zoo de Washington era precisamente un viejo león al que llamaron Churchill tras la segunda guerra mundial en honor del primer ministro británico, cuyo apodo era precisamente “El León”.

Una más que agradable sorpresa, la verdad, que me ha supuesto el descubrimiento de O.C. Tavin, otro gran autor a rescatar del olvido.

¡SANGRE!

SANGRE                                                                                                           

FRANK MC FAIR.

COLECCIÓN F.B.I. Nº 13. EDITORIAL ROLLAN.

MAYO 1950.

PORTADA: AMABLE LEAL

Sangre 1

La mítica FBI de Rollán

Manuel Rollán Rodríguez  poseía una imprenta en la Calle San Bernardo de Madrid que se dedicaba principalmente a la edición de libros por encargo y a realizar trabajos para la editorial Aguilar, hasta que en 1949 decide dar el salto y fundar su propia editorial.

La editorial comenzó lanzando colecciones de novelas populares, como F.B.I. (1949 o 1950), cuyo primer número correspondió a  Alfonso Rubio Manzanares, que pronto contaría con su versión en forma de cuaderno de historietas: Aventuras del FBI. Volcada en el nuevo mercado, produciría otras series de éxito, como El Jeque blanco (1951) y Mendoza Colt (1955), implantando una iconografía distintiva para cada uno de ellas

Rollán se especializó de esta manera en  la edición de literatura popular (FBI, Agente Federal, Mustang, Gangsters!, Patrulla de combate, Selecciones FBI, Terror Rollán, Proezas,  Los intocables y Murder club), tebeos (hasta 59 colecciones) y cromos, y su mayor logro mediático fue el fichaje de Corín Tellado en el año 1964.

En 1975 la editorial se reconvierte en Editorial Andina, (también llamada EASA), dedicándose a la reedición de los mismos en diversa colecciones, entre las que se encuentra FBI, así como otros títulos del oeste. Reedición que yo personalmente odio.

La portada del nº 1 de FBI, “Culpable”, de Alf Manz – escritor al que dedicaré una reseña en un futuro próximo- , correspondió a A. Leal (Amable Leal), magnífico dibujante, autor a su vez de la portada del libro objeto de esta reseña, y de la mayor parte de los primeos números de la colección.

Amable Leal (Madrid) fue un Dibujante/Guionista  de los años cuarenta y cincuenta, con obra en publicaciones locales (Tres Amigos), e integrante del estudio de Adolfo López Rubio. Este estudio madrileño, ubicado en el barrio de Antón Martín propiedad del escenógrafo homónimo, produjo entre 1941 y 1946 portadas de novelas populares (CIA y F.B.I entre otras), publicidad y sobre todo tebeos para editoriales como Marisal, Rialto, o la propia Rollán. Este estudio lo componían dibujantes entonces muy jóvenes, como Federico Blanco, Francisco Blanes, Víctor de la Fuente, Gordillo, Manolo Huete, Alfredo Ibarra, Amable Leal, Pepe Laffond, Perellón, José Pico, Vicente Rozo y Luis Vigil, que parece ser trabajaban todos juntos en torno a una mesa de comedor.

El lema de la colección FBI, que figura en varias de sus novelas es: Fidelidad, Bravura, Integridad.

Y con el siguiente Decálogo, que figuraba en un carnet del F.B.I que se entregaba en algunas promociones:

Ama a Dios sobre todas las cosas

Defiende a la Patria hasta morir

Respeta la Ley y ayuda a la Justicia

Sé fiel a ti mismo; no mientas y no reniegues jamás de los principios morales y religiosos del Catolicismo.

Pórtate bravamente en la pelea, pero ten clemencia con el vencido

Sé integro, honrado, en cada una de tus acciones

Obedece a tus padres, a tus maestros y a tus superiores

Trabaja y estudia con ardor y alegría

Sacrifícate por tus camaradas cuando la causa sea noble

Socorre al necesitado, sin humillarlo

Si en la editorial Bruguera el principal pilar sobre el que se construyó la colección policiaca Servicio Secreto fue el novelista Pedro Víctor Debrigode Duguí, firmando sus obras, fundamentalmente, como Peter Debry, en la editorial Rollán acudieron a Alfonso Rubio Manzanares (Alf Manz), Francisco Cortés Rubio (Frank Mc Fair) y Eduardo Guzmán (Eddie Thorny)  entre otros para esa labor en la colección F.B.I.

Frank mc fair dibujo

La única imagen que he conseguido del escritor

Francisco Cortés Rubio nació en Madrid, en 1924, y desde muy joven se dedicó a la literatura, escribiendo con su propio nombre gran cantidad de relatos policiacos y obras de teatro. De los primeros, de gran calidad, y donde mejor se manifiesta el talento del escritor, se pueden encontrar una buena muestra en la colección “Antología de los mejores relatos policiacos” de Acervo, colección de 15 volúmenes donde a partir del número 10 se entremezclan escritores extranjeros clásicos con escritores patrios de la época, muchos de ellos ligados al mundo de la literatura de kiosco, como Noel Clarasó, Joaquín Ruiz Catarineu (Jack Logan y Alan Carson), Tomás Salvador, Enrique Jarnés Bergua (Erik Jarber), F. Faura Peñasco (Larry King y Vander Kane), Antonino González Morales (A.G. Murphy), o el propio Francisco Cortés.

Respecto a las obras de teatro, no tengo constancia de que llegara a estrenarse alguna, y ni siquiera conozco sus títulos.

Ya bajo los seudónimos de Frank Mc Fair (o Frank McFair, según cómo les pillara el día) y Russ Tyron (seudónimo empleado principalmente para las novelas del oeste) publicó gran número de novelas policiacas, principalmente para la editorial Rollán, dentro de la colección FBI (yo tengo registradas 54 títulos, pero habrá más), y posteriormente ya en Bruguera, en las colecciones punto rojo (16 novelas) y Servicio Secreto (Otras 16).

Otros seudónimos menos conocidos del escritor son Curtis F. Blond, Henri Darzac, Owen Larsen y  Kenneth Scott. Este último, destacable por cuanto le sirvió para publicar un único título en la mítica colección de Rollán Murder Club, más concretamente su nº 16 “¿Por qué no hablamos del crimen?“.

Además cultivó el género de ciencia ficción de forma tangencial, con 4 únicos títulos que yo conozca, dentro de la colección Galaxia 2001, y el de terror, en Easa Terror (28 títulos, 4 de ellos con el seudónimo Russ Tryon), además de numerosas novelas del Oeste, género que ya he comentado que no controlo nada.

Lamentablemente no tengo mayor información sobre este autor, ni siquiera si vive todavía, y agradecería cualquier dato que se me pudiera aportar al respecto, entre otras cosas porque es un escritor de gran calidad, merecedor de un mayor reconocimiento público.

Respecto al libro en cuestión, “Sangre”, la historia comienza con un americano llamado Herbert Brade regresando de sus vacaciones por el Tirol Suizo en tren, donde conoce a una joven llamada Ethel Stilwell, que resulta ser la hija del agregado cultural americano en París.

Durante el trayecto hacia París, justo cuando la joven va al baño, una mujer de mediana edad aparentemente aterrorizada hace prometer a Herbert que entregará un paquete en el número 55 de la Rue Chapon, en París, y acto seguido huye del vagón sin dejar rastro.

Al llegar a París, Herbert se reúne con su hermano Alan, un agente del F.B.I, y le cuenta todo lo sucedido en el viaje. Intrigado, Alan se hace cargo del paquete, y decide entregarlo en la dirección acordada. Empieza de este modo una aventura en la que se verá implicado en un complot internacional relacionado con un científico responsable de un importante descubrimiento, el servicio de inteligencia británico, y un enigmático espía internacional, conocido como “el gorrión”.

Las circunstancias llevarán a Alan y Ethel Stilwell, entre los que saltan chispas desde un primer vistazo, de vuelta al Tirol suizo, en busca de Claude Evans, el científico, que se encuentra oculto en una granja de las montañas, con intención de ponerle a salvo antes de que caiga en las manos del Gorrión.

Un libro con sabor a cine negro,  con mucha acción y –como avanza su título- sangre a raudales.

Considerando que estamos hablando de una novela de los años 50, con los cambios de mentalidad que ello supone en muchos aspectos (el papel de las mujeres en estas novelas es digno de un estudio profundo, con un machismo que en algunos casos se acerca a la violencia de género), debo decir que cada vez que leo una novela de la colección F.B.I tengo la misma sensación que cuando vuelves a ver una película en blanco y negro. Puede que te dé pereza verla, pero cuando acaba, te das cuenta de que algo importante se ha perdido con los años.

Como curiosidad, al final de la novela aparecen los resultados de una encuesta entre los

sangre 2

Contraportada de ¡Sangre!

lectores para determinar cuál es hasta el momento la mejor novela de la colección F.B.I.

Resultados: ¡Culpable!, 3.971 votos, El cobarde, 1.113 votos, La hora gris, 410 votos, Luchando en la sombra, 206 votos, y El rey del hampa, 125 votos. Curiosamente, los tres primeros son novelas de Alf Manz (Alfonso Manzanares), director de la colección. Por motivos de espacio no publican la relación de los 20 ganadores agraciados con los premios. Lástima, nos quedamos sin saber quién ganó, y el qué.