EL CARNAVAL DE LOS MUERTOS

Título: El carnaval de los muertos

Autor: Burton Hare

Colección Selección Terror Nº 188

Portada: Desilo

1ª edición Octubre 1976

EL CARNAVAL DE LOS MUERTOS

¿Terror en alta mar?

En primer lugar me gustaría explicar el principal motivo de esta reseña, y no es otro que contar una pequeña anécdota sobre esta novela en particular. Si vuestro interés se limita a conocer un pequeño resumen del libro, pasad directamente a los párrafos de más abajo.

Cuando yo empecé a comprar estas novelitas, allá por el año 1978, yo tenía la costumbre de poner con bolígrafo en la primera página la fecha en que las compraba, precio, y mi firma, y en el momento que las leía, ponía una x en la esquina superior derecha. Seguro que muchos de vosotros hacíais cosas parecidas con 11 años.

Cuando cumplí unos cuantos años más, astutamente decidí deshacerme de todas ellas, más de 300, salvo 10 que me quedé de recuerdo, mis favoritas, casi todas de Curtis Garland, en un arrebato de madurez intelectual para dejar hueco a lecturas más profundas. El modo elegido para deshacerme de ellas fue dejarlas en unas bolsas de plástico pegadas a los primeros contenedores de basura que encontré en la calle.  Maldito estúpido.

30 años más tarde, tras una charla con un amigo en la que hablamos sobre estas novelitas (saludos, Andrés), iniciamos una especie de competición a ver quién conseguía reunir más títulos, al principio centrándonos en Curtis Garland y en la colección de Selección Terror, y poco a poco ampliando la búsqueda a otras colecciones y autores.

Pues bien, en uno de esos pedidos que todos hemos hecho por internet, contacté con una persona que vendía un lote de novelitas antiguas, y quedé con él, porque estaban en cajas en el trastero de la nueva vivienda que había comprado, donde habían sido abandonadas por el antiguo propietario. Al ponerme a rebuscar entre las cajas, repletas de novelas de todo tipo, especialmente del oeste, encontré, entre otras, “El carnaval de los muertos”, de Burton Hare, y el caso es que me sonaba la portada y el título. Imaginaros mi sorpresa al abrir las tapas, y encontrar escrito “Mayo 1979, 10 pts”, mi firma, y una x en la esquina superior derecha.

Por supuesto, esta novela jamás volverá a ser abandonada.

Y ya respecto a la reseña:

Un hombre es enterrado en la arena hasta el cuello, cerca de un hormiguero. Tras untarle la cabeza de miel, es devorado vivo por las hormigas en presencia de su hijo pequeño, al que han atado en un árbol para obligarle a ver la espantosa muerte de su padre.

Años más tarde, en Nueva York, alguien llamado Silas Brown, completamente borracho, entra aterrado en un bar, gritando que acaba de ver en el parque cómo una mujer desnuda mataba a dentelladas a un hombre. La casualidad hace que en ese momento se encuentre en el bar Max Timbel, un ex policía que actualmente trabaja como detective para una compañía de seguros, y que a raíz de este suceso se verá involucrado en una serie de asesinatos que pondrán en jaque a toda la ciudad.

José María Lliró Olivé es el nombre que se esconde detrás de Burton Hare, su principal alias burton-hare-541literario, aunque también utilizó otros seudónimos, entre los cuales destaca Gordon Lumas para las novelas del oeste o Mike Cameron, en terror y policiaco.

Sin ser mi escritor favorito, debo decir que todos los libros que he leído de este autor me han resultado siempre interesantes, con un estilo de escritura sobrio, y con planteamientos en general originales, y en el caso particular de esta novela,  se mantiene durante todo el libro la intriga por ver la conexión entre las dos líneas argumentales que se van narrando mediante continuos flashbacks, y encima con un final que al menos a mí me ha parecido sorprendente para lo que acostumbra este tipo de libros, en los que es extraño que las últimas palabras no se refieran a una demostración de amor entre el protagonista y algún personaje femenino que poco menos que ha sido un florero durante toda la narración.

Preciosa portada de Desilo, con una lancha con dos ocupantes en medio de un mar embravecido. Todavía estoy buscando la escena en la novela.

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