RUE MORGUE, 13, LA CARTA DE AMOR DE CURTIS GARLAND A EDGARD ALLAN POE

Rue morgue 13Una vez más acaba este blog dedicando un artículo a Juan Gallardo Muñoz, sin lugar a dudas uno de los más grandes escritores de literatura popular que ha dado España (no olvidemos a los demás, por favor), y probablemente el que más fascinación despierta entre el público actual.

En este caso, centraré la atención en su novela Rue Morgue, 13, publicada en la colección Selección Terror nº  192  de Bruguera.

La historia comienza con la narración en primera persona de Peter Munro, un joven inglés que lleva tiempo deambulando por París en busca de la Rue Morgue, una calle que todo el mundo le asegura que no existe,  y que  sin embargo él sabe que es real,  pues hace casi un año pasó en ella la noche más terrorífica de su vida; la noche en que también conoció a Suzzane, una mujer de extraordinaria belleza a la que aún sigue buscando desesperadamente.

edgard allan poe

Imaginando pesadillas

Me van a permitir que el resumen de la novela se quede en estas breves palabras, pero de verdad que considero importante que el lector descubra por sí mismo el resto de esta imprescindible obra, en una de las –para mí- mejores historias que jamás escribiera Juan Gallardo Muñoz, tanto por el desarrollo de la trama –mucho más pulida de lo habitual- como por el final.

La novela es todo un homenaje a Edgard Allan Poe, uno de los escritores más reconocibles en la obra de terror de Curtis Garland, tanto por el tono de gran parte de su narrativa como por el hecho de que le cita expresamente en varias de sus obras (Sangre en un cráneo comienza con una cita de La caja oblonga; Anoche salí de la tumba, con otra cita de El entierro prematuro; y en otras novelas como La madrugada de Dolan, o Criatura en mi sangre, se cita a Poe durante la trama) .

edgard allan poe la-caida-de-la-casa-usher-17Rue Morgue, 13 se encarga de mostrar, en uno de esos maravillosos prefacios tan habituales del autor, el agradecimiento a todo lo que ha representado la obra de Poe, un escritor de vida trágica que nunca pudo imaginarse el alcance que tendría su narrativa en generaciones futuras.

“Edgar Allan Poe la inventó. Jamás ha existido en París su famosa rué Morgue. Es una calle que nunca existió.

Pero ésa es la historia de Poe. Ésta es «otra» historia, que diría Kipling. Y nuestra rué Morgue es ciertamente otra calle…

Pero valga este pequeño recuerdo al creador de la original y primitiva calle del horror. Por eso repito aquí ese nombre imaginario. No existiría otro mejor para una calle semejante…

El autor

edgard allan poe gato negro 2Partiendo del homenaje más obvio, el propio título de la novela hace referencia directa a Los Crímenes de la calle Morgue, el célebre cuento de Poe, considerado como el primer relato policial de la historia; pero además a lo largo de la novela se homenajean de forma indirecta otros cuentos del autor.

Peter, el protagonista de la novela, inicia su terrorífica experiencia siguiendo sin ningún motivo aparente a una bella mujer a través de las calles de París, del mismo modo que en El hombre de la multitud (1840), un hombre decide seguir a otro por pura curiosidad, lo que le traerá  –como en nuestro caso- funestas consecuencias.

Durante la persecución, Peter se encuentra con un gato negro cuya única finalidad parece ser recordarnos el famoso relato de Poe de 1843.

edgard allan poe gato negroMás tarde, cuando Peter se encuentra en la lúgubre pensión de Madame Renaud en la que se aloja en la Rue Morgue, la trama nos trae a la memoria La Caída de la Casa Usher (1839), con un hombre aquejado de una extraña enfermedad; pero además hay una escena que se asemeja mucho a La verdad sobre el caso del señor Valdemar (1845), con ese mismo hombre convaleciente en estado de descomposición emitiendo quejidos de ultratumba.

La realidad es que todos los guiños mencionados -y todos los que encontrará cada lector-, son un homenaje menor, pues son la ambientación  y estilo general de la novela los que hacen que Rue Morgue 13 pudiera ser incluída sin problemas en una recopilación de cuentos de Edgard Allan Poe sin que desentonara lo más mínimo del resto de la obra.

Al margen de las referencias a Poe, la mujer objeto del deseo de nuestro protagonista, y detonante de su terrorífica aventura, se llama Suzanne Du Maurier, supongo que en homenaje a la escritora Daphne Du Maurier, célebre por ser la autora –entre otras muchas joyas- de Rebecca, o Los Pájaros.

Siguiendo la tradición de este disperso blog, me gustaría contar una anécdota sobre Poe que creo que bien podría haber servido de argumento de partida para una de las novelas de Curtis Garland.

Edgar allan poe tumba original en westminster

Emplazamiento de la tumba original de Edgar Allan Poe

Poe fue enterrado el 8 de octubre de 1849, a las cuatro de la tarde en el cementerio de la iglesia presbiteriana de Westminster, en Baltimore, en una tumba sin lápida, ante la presencia de apenas 10 personas. Durante veintiséis años, la tumba de Edgar Allan Poe estuvo marcada por un bloque de piedra en el que solo se leía “N˚80”, hasta que en 1875 sus restos fueron traladados a otro emplazamiento del mismo cementerio mucho más digno, con una escultura pagada con las aportaciones realizadas por admiradores de su obra, que empezaba a tener, después de su muerte, cierto prestigio, a pesar de la funesta actuación de su albacea literario, Rufus Wilmot Griswold, el Salieri de Poe, un hombre del que ya encontraré una excusa para hablar de él. Ese es el motivo por el que en la actualidad hay dos tumbas del escritor, pues en la original se realizó posteriormente (en 1885) una lápida conmemorativa presidida por la figura de un cuervo (animal tan representativo de la ciudad de Baltimore gracias a Poe que ha logrado que el equipo de fútbol americano de la ciudad se llame “The Ravens”).

edgard allan poe rosas y coñac

Rosas y Coñac para Poe

El caso es que hay una anécdota muy curiosa relacionada con la tumba del escritor. Al menos desde mediados de los años 60 (y hay fuentes que aseguraban que desde los años 30) cada 19 de enero (fecha de nacimiento de Poe), entre la medianoche y las cinco de la mañana, un hombre con abrigo largo y un bastón de empuñadura dorada se colaba en el cementerio, que estaba cerrado al público, y dejaba tres rosas y una botella de coñac a la mitad junto a la tumba de Edgar Allan Poe, mientras tocaba de un modo muy característico la tumba. Los testigos que decían haber visto a este extraño visitante afirmaban que se tapaba la cara con un sombrero y una bufanda blanca. En los años 60, Alexander Rose, profesor de Literatura y presidente de la Poe Society, se empezó a interesar por este enigma, y en 1983, el ex director de la casa Museo de Poe en Baltimore, Jeff Jerome, comenzó a organizar discretas visitas nocturnas en grupo para espiar de lejos al visitante misterioso. Su grupo cada año le observaba desde lejos, pero sin que se notara su presencia, para evitar que el admirador huyera. Por estas visitas se sabe cómo se colaba en el cementerio, la peculiar forma en que tocaba la tumba, y que de vez en cuando dejaba alguna nota escrita encima de la tumba (alguna de ellas bastante polémicas, por cierto). Sus observadores nunca hicieron pública la forma en que entraba el visitante en el cementerio ni el ritual que realizaba para depositar las rosas y la botella, para poder distinguir a posibles imitadores.

Cada año, la misma visita y el mismo ritual, hasta que en 2009 (cuando se cumplían 200 años del nacimiento del escritor), dejó de aparecer sin explicación alguna, lo que hizo que se desatara un encendido debate sobre la identidad del constante admirador de Poe, un misterio que a día de hoy (y ojalá por siempre), sigue pendiente de resolución. Lo único que se sabe es que no se trataba de una sola persona, pues en 1993 el visitante dejó una nota en la tumba en la que indicaba que “voy a pasar la antorcha a un hijo”, y en 1999 una nueva nota afirmaba que el visitante original había muerto, y que el encargado actual era su hijo.

Desde este humilde blog mi pequeño homenaje a estos dos monstruos de la literatura (cuya obra literaria tiene en común la gran admiración que Julio Cortázar sentía por ambos); pero muy especialmente para todas aquellas personas que –al igual que el misterioso visitante de la tumba de Poe- aportan su granito de arena por perpetuar la memoria de los demás, sean grandes escritores, o anónimos ciudadanos.

Ojalá Juan Gallardo Muñoz tenga algún día el reconocimiento tardío que en su momento logró Edgard Allan Poe, y tal vez llegue el día en que algún anónimo admirador deposite cada 28 de Octubre sobre su tumba dos rosas: una por él, y otra por su gran musa, su querida esposa Teresa.

EL GATO QUE RIE, LITERATURA DENTRO DE LA LITERATURA

abrazo_a_poesiaAl igual que hay “cine dentro del cine”, en la literatura encontramos algo similar en diversos autores que emplean la propia literatura como parte protagonista de su historia, jugando con la complicidad de un lector que se siente cómodo ante aquello que conoce.

Todos  recordamos libros como El nombre de la Rosa, de Umberto Eco; o  El club Dumas, de Arturo Pérez Reverte, cuyas tramas giran alrededor de un libro ficticio; o el subgénero de “libros malditos”, con el Necronomicón a la cabeza, entre otros muchos que ahora no vienen a cuento, pero de los que espero hablar en alguna ocasión más propicia. Ya encontraré una excusa.

No es el caso de El gato que ríe, pues toda la trama gira alrededor de una obra real, que sirve de cobertura para cometer una serie de horrendos crímenes que siguen el esquema narrativo de Alicia en el País de las Maravillas.

La primera obra similar que me viene a la cabeza sería El club Dante (2004), deedwin Drood_serial_cover Matthew Pearl, una historia que se desarrolla en 1865, y en la que se producen una serie de crímenes inspirados en los tormentos del infierno de Dante. Interesante y entretenida novela, con muchos elementos en común con la obra de Garland.

Otras novelas que pueden encuadrarse en este tipo de tramas son las relacionadas con la inacabada obra póstuma de Dickens: “El misterio de Edwin Drood”, que ha servido de hilo conductor para “El último Dickens”, otra fascinante novela de Matthew Pearl, y “La soledad de Charles Dickens”, una interesante pero, en mi opinión, fallida obra de Dan Simmons.

aliciapaismaravillasPues bien, El gato que ríe, una novelita de 96 páginas publicada como una de tantas obras de novela popular de quiosco, es un fascinante y terrorífico homenaje a Alicia en el país de las maravillas, la universal obra de Lewis Carroll que a mi en particular siempre me ha resultado inquietante, que sirve de excusa a Juan Gallardo Muñoz para escribir otra gran novela con el seudónimo de Curtis Garland, demostrando una vez más que su obra merece todos los elogios que habitualmente recibe.

Curtis Garland el gato que ríeTITULO: EL GATO QUE RÍE

AUTOR: CURTIS GARLAND

SELECCIÓN TERROR Nº 341. EDITORIAL BRUGUERA

1ª EDICIÓN 1980

PORTADA: JORGE SAMPERE

La novela se sitúa en Londres, en la habitual época victoriana tan del gusto del autor.

Alicia Kendall, la protagonista de la historia, es una bella y soñadora joven perteneciente a una familia acaudalada. A pesar de su juventud, Alicia es consciente de la injusticia que representa que familias como la suya disfruten de todo tipo de comodidades mientras medio Londres vive en la más absoluta miseria. Tal vez por ello, busca en la lectura una forma de evadirse de estos sentimientos, siendo Alicia en el País de las Maravillas su obra favorita, pues le permite soñar con grandes aventuras. Tengamos en cuenta que la primera edición de Alicia en el país de las Maravillas se publicó en Londres en 1865, y los hechos narrados en la novela transcurren pocos años después (exactamente en 1890, pues en un momento de la novela se hace referencia a que han pasado 25 años desde la publicación de la obra).

Justo por esas fechas ha anunciado su regreso a Londres su querido tío Gart, un hombre que ha estado destinado en la India como capitán de los Khyber Riffles (unas unidades formadas por voluntarios pakistaníes que sirvieron como ejércitos auxiliares para vigilar la frontera) durante 10 años, en la feroz guerra contra los rebeldes independentistas, y que vuelve a su patria tras haber sido herido en combate. A pesar de que Alicia tenía tan sólo 10 años cuando su tío marchó de Inglaterra, conserva  un maravilloso recuerdo de él, y espera ansiosa su regreso, sin sospechar que muy pronto se verá envuelta en el mayor de los horrores.

Cuando finalmente vuelve a encontrase con su tío Gart, se encuentra con un atractivo hombre de 40 años con un carácter rebelde muy distinto de lo que ella está acostumbrada.

Si quieres ser feliz, trata de ser rebelde y anárquica. La sociedad de nuestro tiempo te señalará acusadora, pero tú gozarás de la vida, sin importarte los demás lo más mínimo.”

Pronto conoceremos al resto de personajes de la trama: Katherine y Selway, padres de Alicia; Harvey Kendall, un superficial primo; lord Archibald Bersford y su esposa Lady Anne Bersford, una aristocrática pareja que coincidió en la India con Gart, con el que que mantienen una manifiesta enemistad; el  misterioso Nathan Kendal, pariente lejano de Gart que se suponía debería haber regresado también de la India; Edward Wilkinson, el heróico Coronel Hawthorne y el periodista sir Gregory Forresham, tres hombres que fueron testigos de un incidente en la India que resultará clave para el desarrollo de la historia.

Un asesino disfrazado con una máscara de un gato sonriente (como el gato de Cheshire) comienza a asesinar a los personajes de la novela con curiosos métodos relacionados  con capítulos de la novela de Alicia en el País de las Maravillas. ¿Quién y por qué? Deberéis leer la novela y acompañar al joven inspector de Scotland Yard Ian Laine para descubrirlo.

En la novela hay múltiples referencias literarias, en su mayor parte lógicamente sobre Lewis Carroll y en particular Alicia en el País de las Maravillas, protagonista absoluto de la historia; pero también a otras obras, como la referencia al tigre Shere Khan, de El libro de la Selva, de Rudyard Kipling, publicado en 1894.aliciapaismaravillas2

Lo que queda claro es el profundo conocimiento de Curtis Garland de la obra de Carroll, pues a lo largo de la novela aporta infinidad de detalles sobre diversas escenas de la misma.

La prueba de que debía ser uno de los libros favoritos del autor es que la cita en alguna obra más, como por ejemplo en Embajada de lo Imposible (Héroes del Espacio nº 125): “Lo cierto es que me quedé dormido. Y tuve un sueño, como Alicia al dormirse al borde del río y ver al conejo blanco de ojos rosados, lamentándose de que iba a llegar tarde a alguna parte.

También se presenta Alicia en Crónicas Galácticas (La Conquista del Espacio nº 283) en una maravillosa cita: “Presioné algo. Un resorte. La prodigiosa sucesión de formas, colores y dimensiones pareció frenarse, distenderse, crear una espejeante imagen falsa y deforme. Y, como un vidrio que se hace añicos, me sentí golpeado contra una superficie que no existía. Como Alicia, al capricho de Lewis Carroll, su inefable biógrafo y narrador, me sentí inmerso al otro lado de una pared rota por mi propio yo.”

En esa misma novela: “Era «el otro lado del espejo», que hubiera dicho Alicia Liddell, de labios de Lewis Carroll. El No Cumpleaños de los personajes del País de las Maravillas. El Conejo Retrasado. El absurdo. El disparate. Lo que en el lado positivo de la imagen era y existía, allí no era, no fue nunca, no existía, no había existido jamás. No sería ni existiría nunca. Quizá sólo un matemático podía entender ese juego diabólico de conceptos.

Mejor aún, en Yo vendí el planeta (La Conquista del espacio nº 268), tras citar un fragmento de la obra de Lewis Carroll, Curtis Garland nos regala una de sus maravillosas notas a pie de página que nos permite conocer de primera mano la opinión del autor sobre esta inmortal obra: “Parte final del capítulo XII de la novela onírica y satírica de Lewis Carroll —seudónimo del reverendo Charles Lutwidge Dodgson—, que el escritor Victoriano dedicó a la niña Alicia Lidtleil, y que posteriormente alcanzara fama mundial como cuento para niños, aunque en su fondo y significado, Alicia en el País de las Maravillas diste mucho de serlo realmente. (N. del A.)”

Ya de regreso a El Gato que ríe, la trama, con algunas escenas terroríficas, desprende un tono sombrío en muchos pasajes, con una visión muy negativa del mundo, que sólo permite un leve atisbo de esperanza gracias a la inocencia del personaje de Alicia:

El mundo es una basura, Alicia querida. Mientras puedas, refúgiate en los bellos cuentos que tanto te gustan. Allí, al menos, la maldad es ficticia, imaginaria. En la vida, esa maldad existe, es tangible. Y se ensaña con los débiles

Con el tiempo espero encontrar más bolsilibros en los que la literatura tenga un protagonismo destacable. De ser así, ampliaré este artículo con la correspondiente reseña.

De cualquier modo, esta novela me ha servido para entender la influencia de Alicia en el País de las Maravillas en la obra de Juan Gallardo Muñoz, un autor por el que, con cada nueva lectura, siento un mayor respeto y admiración.

LOS LADRONES DE GUANTE BLANCO EN LA NOVELA POPULAR

Rocambole2La imagen que tenemos del personaje del ladrón de guante blanco es la de un hombre muy atractivo, de vida aparentemente intachable, por lo general perteneciente a la nobleza, que lleva una doble vida secreta, pues dedica sus ratos libres a robar las joyas de los más ricos con la intención de destinar las ganacias a causas altruistas, o simplemente como un desafío personal. En sus robos jamás emplea la violencia, y siempre consigue eludir la acción de la justicia gracias a una astucia y habilidad fuera de lo normal.

Tal vez el origen de esta figura debamos buscarlo en Rocambole, un personaje literario mitad aventurero, mitad ladrón, creado por el prolífico escritor francés del siglo XIX Pierre Alexis Ponson du Terrail. Este olvidado personaje, cuyas primeras aventuras se publicaron entre 1857 y 1858 en el diario “La Patrie” bajo el título de “Los Dramas de París”, forma parte de los inicios del folletín literario.

Rocambole

Edición española de Rocambole

Rocambole inicialmente se presenta a los lectores como un personaje con connotaciones claramente negativas, pues es el aliado del malvado Sir Williams, al que finalmente asesina al darse cuenta de su maldad, motivo por el que acaba en prisión. Sin embargo, es a partir de la cuarta novela de la serie, cuando el personaje sufre un cambio radical, al escapar de prisión arrepentido de sus actos anteriores, convirtiéndose en un ladrón ingenioso y caballeresco que roba a los ricos para dárselo a los pobres, y que a modo de firma personal deja en el lugar de sus robos una sota de corazones.

Raffles_25A partir de ahí E. W .Hornung, cuñado de Arthur Conan Doyle, crearía en 1898 a Arthur J. Raffles, como contrapartida de Sherlock Holmes,  estableciendo de forma definitiva los principios que definen la figura del ladrón de guante blanco; es decir, la de un hombre que aparentemente lo tiene todo y que por diversos motivos, siempre nobles, se dedica a cometer robos esquivando eternamente a la policía gracias a su habilidad e inteligencia. No es difícil ver la influencia de Sherlock Holmes en Raffles, con el que comparte muchos puntos en común: tiene a su propio Watson (Harry “Bunny” Sanders); habla varios idiomas de forma fluida y puede imitar multitud de acentos; es un maestro del disfraz; su ego es enorme, lo que le lleva a cometer robos imposibles por el único motivo de demostrar que es capaz de realizarlos; e incluso tiene su propia muerte y posterior resurrección literaria.

raffles 1929Un Raffles que como todo el mundo sabrá dio lugar en España a una serie de novelitas  “inspiradas” en este personaje. Recomiendo al que quiera más información sobre este folletín hispano que se de un paseo por el que es sin lugar a dudas uno de los grandes blogs de la literatura popular, que no es otro que el Desván del Abuelito, pinchando en el siguiente enlace: https://eldesvandelabuelito.wordpress.com/2012/12/16/5479/.

Tras la aparición de Raffles surgirían personajes similares, pero que no alcanzaron un éxito que les permitiera sobrevivir al paso del tiempo.  Entre éstos destacaría Les 21 jours d’un neurasthénique (1901) de Octave Mirbeau; libro por cierto publicado en España en 2017 en el que Georges Vasseur, el neurasténico del título, narra diversos encuentros con personajes de todo tipo, uno de los cuales es Arthur Lebeau, un ladrón de guante blanco. El autor, Octave Mirbeau (1848–1917), fue un periodista y crítico de arte que además escribía obras de ficción; un anarquista al que me gustaría destacar por alguna de sus frases, que creo que están a día de hoy más vigentes que nunca:

Octave_Mirbeau

Octave Mirbeau, el anarquista que creó a un ladrón de guante blanco

 “Los corderos van al matadero. No se dicen nada ni esperan nada. Pero al menos no votan por el matarife que los sacrificará ni por el burgués que se los comerá. Más bestia que las bestias, más cordero que los corderos, el elector designa a su matarife y elige a su burgués. Ha hecho revoluciones para conquistar ese derecho”.

Una cosa que me asombra prodigiosamente, es que, en el momento científico en que estoy escribiendo, tras las innumerables experiencias y los escándalos políticos, pueda todavía existir en nuestra querida Francia un elector, un solo elector, ese animal irracional, inorgánico, alucinante, que consienta abandonar sus negocios, sus ilusiones o sus placeres, para votar a favor de alguien o de algo”.

arsenio lupinNo obstante, la figura del ladrón de guante blanco no alcanza la inmortalidad hasta que Maurice Leblanc da a luz en 1905 al que es probablemente el más popular de los ladrones de guante blanco: Arsenio Lupin. Este personaje consiguió en Francia una inmensa popularidad, similar a la de Sherlock Holmes en el Reino Unido, alcanzando un total de 20 títulos publicados, a los que debemos añadir cuatro secuelas más (autorizadas) escritas por Boileau-Narcejac. La mención al famoso de los detectives no es casual, pues Lupin llegaría a enfrentarse a él en uno de sus relatos, aunque bajo el nombre de Herlock-Sholmes, para evitar problemas legales. Difícilmente alguien podría relacionar a ambos personajes.

La figura de Arsène Lupin (nombre original de Arsenio) engrandece las características del ladrón de guante blanco: un hombre elegante y seductor; de gran cultura; experto en boxeo y todo tipo de artes marciales; y que sin embargo se dedica a robar, eso sí, siempre a los más ricos y sin emplear la violencia, ejerciendo de auténtico Robin Hood para los más desfavorecidos.

Fantomas1911Tras el enorme éxito de Arsène Lupin se produjo una auténtica invasión de ladrones de guante blanco literarios, entre los que cabe destacar a Fantomas, el personaje creado en 1911 por por Marcel Allain (1885-1970) y Pierre Souvestre (1874-1914), que llegaría a protagonizar 32 novelas y múltiples adaptaciones  al cine y televisión. He de señalar que la inclusión de Fantomas en esta reseña puede no ser acertada, pues este personaje tiene ciertas características que le alejan del concepto de ladrón de guante blanco, pues mientras que en éste último la no violencia es una de sus señas de identidad, Fantomas no duda en ser implacable cuando lo considera necesario, y de hecho en ocasiones se muestra como un sádico sin compasión. No obstante, su origen aristocrático, y el hecho de ser un protagonista que se dedica al crimen, me ha convencido para incluirlo aquí.

Otros ladrones de guante blanco a mencionar son Simon Templar, alias El Santo, el personaje creado por Leslie Charteris en 1928 que alcanzó gran fama gracias a la serie de Tv protagonizada por Roger Moore; y más adelante Henrý Prince, personaje de Cecil Freeman Gregg que apareció en los años 30 en tres novelas.

Lógicamente en la novela popular española la aparición del ladrón de guante blanco es un recurso muy habitual, pues permite a los autores mezclar de forma sencilla acción y misterio con un toque de romanticismo que sólo pueden aportar estas figuras literarias, envueltas de un halo de misterio muy característico, pues los ladrones de guante blanco son hombres intrépidos que cometen delitos, sí, pero siempre movidos por causas nobles.

Audax 02aaResulta inevitable no destacar entre los ejemplos de este tipo de personajes en la literatura popular a Audax, el personaje creado por Pedro Victor Debrigode que inició su andadura en 1946 protagonizando un total de 6 títulos, y  que bien merecería una reseña independiente. En esta serie de historias, Lord King es un distinguido coleccionista de antiguedades, un joven aparentemente apocado que vive en Nueva York  junto a su ama de llaves –Grumpy- y la sobrina de ésta –Baby- , su bella y eficiente secretaria, y que oculta tras esa fachada a un intrépido ladrón de guante blanco.

marido a medianocheEl romanticismo que envuelve a los ladrones de guante blanco permite que sean personajes con cabida en prácticamente cualquier género literario, y como muestra nos encontramos con “Marido a medianoche”, de María Adela Durango, una novela romántica publicada en 1968 en el nº 975 de la colección Rosaura de Bruguera. En la novela un ladrón de guante blanco se cuela en el apartamento de la protagonista, Nicol Veguer, una estudiante de derecho que denuncia el suceso a la policía, que no logra descubrir la identidad del ladrón. Por azares de la vida Nicol descubre que el ladrón no es otro que un compañero de facultad llamado Carlos Sort, un enigmático joven al que intentará reconducir por el buen camino, llevándose de paso alguna que otra sorpresa. Obviamente el tema del ladrón de guante blanco tan sólo sirve de fachada para organizar la habitual historia romántica, pero resulta interesante su presencia en un género tan aparentemente ajeno como es la mal llamada novela rosa.

Curtis Garland volvería a emplear la figura del ladron de guante blanco en “Halcón de plumas de oro”, nº 1.590 de la colección Servicio Secreto de Bruguera. En esta ocasión el protagonista del libro es un ladrón al que llaman “El halcón”, un hombre que roba a los ricos para dárselo a los pobres, y que recibe el encargo de recuperar el desaparecido Halcón de las Plumas de Oro, una estatua que forma parte de la milenaria ceremonia de coronación al trono de un exótico país árabe. El destino de un país está en sus manos, en una compleja  trama de política internacional en la que hay muchos intereses en juego.

Aparte del obvio homenaje al Halcón Maltés representado por la estatua, la novela es una nueva revisitación a la tradicional figura del ladrón de guante blanco en la que destaca su vertiente de intrépido y noble aventurero.

Y por último, me gustaría añadir la reseña de una curiosa novela de Terror de Curtis Garland en la que el protagonista es un ladrón de guante blanco clásico.

curtis garland Gabinte doctor sangreTÍTULO: EL GABINETE DEL DOCTOR SANGRE

AUTOR: CURTIS GARLAND

COLECCIÓN SELECCIÓN TERROR Nº 211 . EDITORIAL BRUGUERA

1ª EDICIÓN 1977

PORTADA: Desilo

Hay que reconocer que la portada de Desilo, la autoría de Garland, y un título tan llamativo hacen que resulte imposible comenzar a devorar esta terrorífica novela.

Con tan sugerente título, homenaje al mítico film de Robert Wiene, “El Gabinete del doctor Caligari” (1920), nos adentra Juan Gallardo Muñoz en una historia que mezcla todo tipo de ingredientes, empezando por médicos que recuerdan a Jack el Destripador (al que se menciona en el libro), hasta ladrones de guante blanco al más puro estilo de Raffles, el famoso personaje creado en 1890 por E. W. Hornung, cuñado de Arthur Conan Doyle. La comparación con Raffles no es gratuita, pues en más de una ocasión el autor se refiere a este personaje –y a Arsenio Lupin-  de forma expresa.

En la novela, ambientada en el Londres de 1975, James S. Quayle es un doctor especializado en cirugía que tiene su consulta en Francis Street, una calle cercana a la Catedral de Westminster. Nada más comenzar la historia se nos muestra un feroz asesinato a cargo del buen doctor, que con la complicidad de su rubia y exhuberante enfermera Gladys acaban con la vida de Sally Kane, una camarera que ha tenido la desgracia de acudir a la consulta médica equivocada.

Nos encontramos por tanto con uno de esos libros en los que el misterio no gira alrededor de quién es el asesino –que queda identificado en las primeras páginas-, sino de los motivos por los que se cometen los crímenes, lo que no quita para que haya alguna que otra sorpresa en lo relativo al asesino.

Tras este primer capítulo en el que se nos da una primera pincelada del asesino, descubrimos que Sally Kane (¿algún parentesco con Silver Kane?) no es la única víctima de un asesino que tiene en jaque a Scotland Yard. Por si no fuera suficiente la aparición de un nuevo asesino en serie de mujeres, la brutalidad de los crímenes devuelve al público la memoria del más tristemente famoso asesino de todos los tiempos, un Jack el Destripador que aparentemente ha regresado del Infierno, pues todas las víctimas aparecen con el corazón, hígado y riñones extirpados, con una precisión que apunta a que se enfrentan con alguien con grandes conocimientos médicos.

Justo en este momento conocemos a un ladrón de guante blanco al que llaman “El Enigma”, un virtuoso especializado en robar joyas en hoteles de lujo, que tiene la desgracia de ser sorprendido por la policía en plena faena dentro de una habitación en la que nuestro protagonista se encuentra de forma fortuita con el cadáver de la señora Kimball horriblemente abierta en canal con precisión quirúrgica.

Tras conseguir escapar a duras penas descolgándose por la ventana mientras la policía derriba la puerta, recala en la habitación de Hazel Marsh, una doctora que sorprendentemente decide creer la versión del ladrón, y en lugar de entregarle,  le ayuda a escapar del cerco policial que rodea el hotel haciéndole pasar por su marido. Posteriormente la doctora Marsh le explicará el motivo de tan extraña conducta, al confesar que ella misma perdió de la misma manera a una de sus mejores amigas 10 años atrás, en 1965, a manos del doctor Sangre, nombre con el que Hazel se refiere al siniestro asesino que está convencida ha vuelto desde el pasado. Hazel le pide a Enigma que en pago por no haberle entregado a la policía, le ayude a descubrir la verdadera identidad del Dr. Sangre.

Uno de los ejes de la novela es sin lugar a dudas la figura de Enigma, todo un prototipo de la figura del clásico ladrón de guante blanco:

Imaginaba que eso de los ladrones de guante blanco estaba ya en desuso…

—Las viejas modas siempre vuelven —rió el ladrón—. Como el charlestón, los pulp o las películas mudas… ¿Por qué no había de volver un Arsenio Lupin o un Raffles?”

Enigma resulta ser -¡Oh, sorpresa!- un aristócrata llamado Sir Ronald Duncan, que se dedica a robar las joyas de ricos sin escrúpulos para entregar el dinero a todo tipo de causas altruistas, sin que la policía haya sido capaz de detenerle hasta el momento. En resumen, un clon de Lord Lister, alter ego de Raffles.

La investigación de los crímenes se complica para Scotland Yard, que busca un asesino con conocimientos médicos, pues justo la noche de la muerte de la Sra. Kimball se estaba celebrando en el hotel una convención de cirujanos, lo que aumenta el número de sospechosos. Una policía que por cierto no ha relacionado las muertes que se están produciendo con el asesinato de otras cinco personas cometidos 10 años atrás a los que se refiere la doctora Marsh.

¿Por qué se están cometiendo los crímenes? ¿Por qué han vuelto a producirse pasados 10 años? ¿Habrá romance entre Enigma y la doctora Marsh?. Y lo más importante de todo, ¿Aparte de mi suegra lee alguien este blog?.

Como es habitual en Garland, la novela está plagada de todo tipo de referencias literarias y cinematográficas que son siempre un deleite para el aficionado. A lo largo del libro se mencionan a Jack el Destripador, Sherlock Holmes, Arsenio Lupin, Raquel Welch, Jekyll y Hyde, Houdini…

Resultaría muy tentador pensar que el nombre de James S. Quayle pudiera ser un homenaje del autor al actor John Anthony Quayle, que participó en “Asesinato por decreto”, la película en la que Sherlock Holmes investiga los crímenes de Jack el Destripador. En dicho film el actor interpreta a Charles Warren, principal responsable de la policía en el momento en que se cometieron los crímenes del destripador; y curiosamente en la novela de Garland el principal responsable policial de la investigación del Dr. Sangre es el Superintendente Warren… Todo encajaría si no fuera porque Asesinato por decreto se estrenó en 1979, es decir, dos años después de la publicación de la novela de Garland.

Gabinete doctor CaligariYa que ha salido el tema, me gustaría recomendar a todo el que no la haya disfrutado, que no deje de ver “El Gabinete del Doctor Caligari”, la revolucionaria y fascinante película de 1920 de Robert Wiene, toda una lección de cine y el máximo exponente del expresionismo alemán. Para los que les dé mucha pereza ver una película de 1920, en el año 2005 se estrenó un remake de la misma a cargo de David Lee Fisher, que a mi personalmente me ha parecido un buen homenaje al original.

Por otro lado, la novela de Curtis Garland no guarda relación alguna con la película en lo que se refiere al argumento.

En la vida real encontramos a otro Dr. Sangre que nada tiene que ver con el siniestro personaje de la novela, sobrenombre con el que se conocía a Norman Bethune, un médico canadiense que formó parte de los 1.700 canadienses que se ofrecieron como voluntarios dentro de las brigadas internacionales para luchar en la guerra civil española (1936-1939) a favor del bando republicano, y de los cuales fallecieron 721. A este médico se atribuye la introducción de una innovación médica extraordinaria que se ha incorporado a todos los servicios médicos militares del mundo: la primera unidad móvil de transfusión sanguínea  en combate.  “Que la sangre busque a los heridos” era su lema; una pemisa que ha salvado miles de vidas desde entonces, pues una de las principales causas de muerte en combate era precisamente la pérdida de sangre durante los traslados de heridos a los centros médicos.

El Servicio Canadiense de Transfusión de Sangre se instaló en una mansión de 15 habitaciones en el número 36 de la calle Príncipe de Vergara de Madrid, a sabiendas de que los bombardeos de Franco respetaban los barrios residenciales de los más ricos. Allí organizó un servicio de captación de donantes de sangre que tuvo una respuesta masiva por parte de la población civil, lo que permitió el éxito de su iniciativa, aunque el servicio apenas funcionó durante seis meses, pues harto de lo que él consideraba una jerarquía absurda del ejército republicano, Bethune se marchó a China en 1938, donde acabaría muriendo de una septicemia.

MUÑECOS Y JUGUETES DIABÓLICOS

muñeco diabolico movilLa literatura y el cine de terror están llenos de clichés cuya presencia es prácticamente obligatoria: la escena en un cuarto de baño en el que al cerrar una puerta con espejo aparece alguien de repente en el reflejo; un gato que sale de golpe maullando asustando a un personaje; o la desaparición en la cocina de un cuchillo que había aparecido claramente en pantalla tan sólo unos segundos antes, son tan sólo tres ejemplos del tipo de escenas a las que me refiero.

Pues bien, otro elemento muy característico en el género del terror es la presencia de algún muñeco o juguete que produzca escalofríos al lector o al espectador, en ocasiones de forma secundaria dentro de una trama  principal (Poltergeist o Saw, por ejemplo), o tomando el protagonismo absoluto de la historia.

silencio malCabe preguntarse porqué un muñeco, que no deja de ser un inocente elemento decorativo asociado a la infancia, se ha podido convertir en algo tan amenazante   –más cuanto más realista sea su aspecto-, pues la realidad es que cuando vemos aparecer en una película un muñeco, sabemos de forma inmediata que se avecinan problemas. Este temor o miedo hacia los muñecos, llevado al extremo, se conoce como pediofobia, y tiene sus correspondientes estudios y tratamientos médicos.

Al margen de algunas teorías que hablan del uso que se ha dado a los muñecos a lo largo de la historia como objetos mágicos, en mi opinión el origen hay que buscarlo en la infancia, en la que, como parte de nuestra educación, y en muchos casos sin ningún ánimo de asustar, se nos cuentan todo tipo de historias en las que aparecen objetos inanimados –muñecos incluídos- que cobran vida, lo que si se piensa bien no deja de ser algo terrorífico, por muy bondadosos que parezcan, pues representan una alteración del orden natural que difícilmente puede digerir un niño, como cualquier hecho para el que no encuentre una explicación racional. Para una inocente criatura en fase de aprendizaje, la idea de que algo que antes manejaba a su antojo cobre de repente vida supone que empiece a plantearse si querrá vengarse de todas las perrerías que sin lugar a dudas le habrá hecho mientras jugaba con él.

Y lo que nos ocurre durante la infancia, nos marca para toda la vida. Tus fobias de adulto son tus miedos de niño.

Un buen ejemplo de este tipo de recuerdos infantiles es Pinocho, la película de Disney, que ha provocado pesadillas a unas cuantas generaciones, cosa que no creo que fuera la intención del bueno de Walt. Cuando le descongelen tal vez pueda explicarnos qué demonios pretendía con esa película.

arde bruja ardeEse terror a que los objetos inanimados cobren vida, inoculado durante la infancia a través de los cuentos, permanece grabado en lo más profundo de nuestra memoria adulta, de modo que para un escritor o un cineasta es fácil explotarlo, especialmente si se le añaden ciertos elementos adicionales, tanto en la apariencia física de los muñecos –que no suele ser muy tranquilizadora-  como en el hecho de que adquieren vida siempre con un siniestro objetivo.

El título de esta reseña –los muñecos diabólicos- hace referencia a muñecos o juguetes infantiles que cobran vida de manera sobrenatural, y con la premisa de que tienen malignas intenciones. Por tanto no caben en esta definición muñecos sin vida propia, por muy siniestros que puedan resultar.

En el cine son múltiples los ejemplos que podemos encontrar de este subgénero del terror, y aunque no se trata de realizar una relación exhaustiva de las películas con muñecos de estas características, sí me gustaría comentar algunas de las más representativas, principalmente porque la novela popular se nutre en más ocasiones del cine que de la literatura.

chucky1Tal vez la película más conocida por el gran público sea Child´ s Play (1988), de Tom Holland, estrenada en España como Muñeco diabólico, que dio origen a una saga cinematográfica que hasta la fecha cuenta con 7 entregas protagonizadas por el siniestro y carismático Chucky. Por las fechas de estreno de la primera entrega, no pudo lógicamente servir de inspiración a la novela popular.

A raíz de Muñeco Diabólico se produjo un auténtico boom del terror protagonizado por muñecos, pero no considero importante ahondar en el tema por ser en todos los casos posteriores a la época de la novela popular, aunque destacaría Puppett Master y sus múltiples secuelas, o Silencio desde el mal, un muy interesante –aunque fallido- intento de revitalizar el género de los muñecos.

El mismo caso nos encontramos con la muñeca Annabelle, la terrorífica muñeca supuestamente basada en hechos reales que ha devuelto a la primera división del terror el tema de los muñecos diabólicos. En este caso Annabelle ha protagonizado ya dos películas más desde que apareciera de forma secundaria en Expediente Warren (The conjuring, 2013).

the boyMe gustaría recomendar a modo de curiosidad desde aquí la poco conocida The boy (2016), una película que parte de una intrigante premisa: un matrimonio de edad avanzada contrata a una joven como institutriz de su hijo de 8 años, encontrándose cuando llega a la casa que el hijo es en realidad un muñeco de porcelana de aspecto muy realista para el que debe procurarle una serie de cuidados siguiendo las estrictas instrucciones de sus “padres”. Una muy interesante película de terror e intriga a partes iguales que por desgracia acaba cayendo en ciertos tópicos que le hacen bajar el nivel.

Respecto al cine o televisión que por fechas pudo influir en los escritores de novela popular española, se me ocurren los siguientes ejemplos:

El gran Gabbo (The great Gabbo, 1929). Probablemente la primera aparición de un muñeco demoniaco en el cine, de la mano de Otto, el muñeco que comienza a dominar la personalidad del famoso Gran Gabbo, un ventrílocuo que se ha enamorado de una bailarina casada con otro hombre, y que empieza a recibir consejos de su asesor infernal. Sin lugar a dudas, como veremos a continuación, dentro del subgénero muñecos los de ventrílocuos son los que de forma recurrente adquieren un mayor protagonismo.

Muñecos infernales (The devil doll, 1936). Tod Browning, el brillante director de cine, juega en esta película con el tema de los muñecos humanos. Gracias a una pócima mágica, un preso condenado de forma injusta se venga de las personas que le enviaron a prisión transformándoles en muñecos. Muy inquietante, como es habitual en la obra de Browning.

dead of nightAl morir la noche (Dead of night, 1945) Original e inquietante película, que se cuenta entre las favoritas de Martin Scorsese, en la que un hombre llega a una velada en la que no conoce a ninguno de los invitados, y comienza a dar detalles de lo que va a suceder, pues asegura que lleva meses soñando con esa misma situación. La reunión sirve de excusa para que cada uno de los seis invitados confiese a los demás una experiencia sobrenatural de las que han sido protagonistas. Una de estas historias es una de las más terroríficas historias de muñecos que he tenido ocasión de ver en el cine, en este caso protagonizada por un ventrílocuo dominado por su herramienta de trabajo, un muñeco llamado Hugo.

El ojo de cristal (1957). Episodio de Tv de la 3ª temporada de la serie Alfred Hitchcock presenta). Nuevamente se nos presenta la historia de un inquietante muñeco de ventrílocuo a partir de un peculiar ojo de cristal.

Frank mcfair los muñecosAtaque diabólico (1958). En realidad en esta película de Bert I. Gordon, de nuevo no son los muñecos los que cobran vida, sino que hay humanos que son convertidos en muñecos vivientes por un loco constructor de marionetas, tema que se repetiría en Dolls (1987), todo un clásico moderno de serie Z dirigida por Stuart Gordon.

La serie de TV La dimensión desconocida nos aporta hasta tres episodios (El Muñeco, 1962; La muñeca viviente, 1963; y César y yo, 1964). El muñeco y César y yo están protagonizados por Willy, un muñeco de ventrílocuo que hace la vida imposible a su propietario; y en La muñeca viviente, Tina Parlanchina es una muñeca de voz dulce pero siniestras y asesinas intenciones, todo un compendio de lo que se puede esperar de un muñeco diabólico.

El muñeco diabólico (1964). “Camina, habla, ve y asesina” Así se presentaba al temible Hugo (un claro homenaje a Dead Night), el espantoso muñeco de El gran Vorelli, un ventrílocuo que tras cada espectáculo debía encerrar a su inanimado compañero de trabajo en una caja con barrotes.

El Muñeco (1966). Episodio de la serie española de Tv Historias para no dormir, de Narciso Ibáñez Serrador. En este mítico episodio, una niña es visitada por el espíritu de su primera institutriz.

House of evil (1968). En una de las últimas películas de Boris Karloff, un anciano convoca a sus familiares a su lóbrega mansión para la lectura de su propio testamento. Al morir éste, los juguetes de su colección particular comienzan a asesinar a los invitados.

Amelia (1975). Uno de los tres cortometrajes que compusieron la película Trilogía del Terror, dirigida por Dan Curtis con guiones de Richard Matheson basados en algunos de sus propios cuentos de terror. En este relato (basado en el cuento corto Prey del autor), una mujer es acosada por un espantoso muñeco africano Zuni de poderosa dentadura y armado con una lanza que ha comprado para regalar a su padre.  Este perverso muñeco volvería a aparecer en “El es quien mata” una de las tres historias de Trilogía del Terror 2.

magic 1978.jpgMagic (Richard Attemborough, 1978). Otra de muñeco de ventrílocuo, en una nueva vuelta de tuerca al tema, que ha llegado a convertirse en una de las más famosas películas de muñecos de la historia.

El triángulo diabólico de las Bermudas (1978). Una película menor sobre el tema de las desapariciones de navíos en el triángulo de las Bermudas, en la que curiosamente una muñeca tiene un papel muy destacado. En su momento la vi de estreno a la tierna edad de 11 años, y me impactó muchísimo, ocasionando sin duda que nunca más volviera a ver los muñecos con los mismos ojos. Probablemente no resistiría ni de lejos un segundo visionado.

Si hablamos de literatura, el tema se complica a la hora de listar las obras relacionadas con este tema. Por citar sólo algunas:

  • El muñeco (2010). Daphne Du Maurier. Un cuento de la famosa escritora de Rebeca que en ningún caso pudo servir de inspiración a la novela de quiosco española, pues se encontró junto con otros relatos inéditos de la autora en 2010.
  • ¡Arde, bruja, arde! (1932). Abraham Merritt. En una de las primeras novelas en la que los muñecos adquieren la condición de diabólicos, una mujer llamada Madame Mandilip fabrica unos siniestros muñecos animados gracias a la magia negra. El doctor Lowell, en medio de una investigación detectivesca, tendrá que enfrentarse a este horror. Hay una película del mismo título de 1962 pero no está basada en este libro, y no hay muñecos.
  • La casa de muñecas embrujada (1923). M.R. James. Cualquiera que conozca la obra de este genial escritor, se puede hacer a la idea de la calidad de esta historia acerca de una casa de muñecas en cuyo interior se repiten por la eternidad una serie de horribles sucesos. Si alguien que lea esta reseña no conoce a este escritor, de verdad que está tardando en ir a comprar sus 13 cuentos de fantasmas, una joya de la literatura universal. Y no exagero.
  • Los autómatas (1814). E.T.A. Hoffmann. Un relato de uno de los maestros del horror que gira alrededor del turco parlante, uno de los más célebres autómatas que tan de moda se pusieron entre el público del siglo XVIII, y cuya historia real bien merecería una película.
  • La Muñeca (1900). Vernon Lee (seudónimo de Violet Page, una célebre autora británica de ensayos de arte y de viajes recordada sin embargo hoy en día por sus cuentos de fantasmas) nos narra de forma muy breve la inquietante historia de una coleccionista que consigue hacerse con un maniquí de dimensiones humanas que perteneció a un conde cuya mujer falleció tan sólo dos años después del matrimonio, hecho que enloqueció al conde, que ordenó construir la muñeca con los rasgos de su difunta esposa, con la que compartió alcoba hasta que contrajo nuevas nupcias.
  • El osito de peluche del profesor (1948). Theodore Sturgeon. Realmente es una historia de vampiros, pero en la que el juguete del título juega un papel crucial.
  • El mono (1980). Stephen King. Como no podía ser de otra forma, el maestro del terror moderno no podía dejar pasar el tema de los juguetes sobrenaturales, y para ello recurre a uno de esos inocentes monos que tocan los platillos cuando le das cuerda para estructurar una de sus mejores novelas cortas.
  • Magic (1975). William Goldman. Parece mentira que el autor de La Princesa Prometida fuera capaz de escribir una obra tan terrorífica como Magic, la historia de Corky, un fracasado mago alcohólico cuya suerte comienza a cambiar a raíz de la incorporación a su show de un muñeco llamado Fats. La novela fue adaptada al cine por Richard Attemborough, en una película de mismo título, y que en la época causó verdadero terror.

Aprovechando la reseña, me gustaría recomendar desde aquí la lectura de un cuento de Joyce Carol Oates titulado “El señor de las muñecas”, cuya temática no se corresponde exactamente con la de la reseña, pero no por ello es menos inquietante.

¿Y cual es la visión que nos ofrece la novela popular sobre el tema de los muñecos diabólicos? La verdad es que no he podido encontrar tantas novelas como pensaba, probablemente debido a dos motivos fundamentales:

  • El terror no tuvo apenas presencia en la novela popular hasta principios de los años 70 (1972 para ser exacto, con el lanzamiento de la colección de Terror de la editorial Rollán), y puede considerarse por número de títulos como un género minoritario. Antes de esas fechas, el terror en la literatura popular y en cine en España era algo residual, tanto por los gustos de la sociedad como por los impedimentos que hubiera puesto la censura.
  • El auténtico boom de este subgénero se produjo a raíz del estreno de la mencionada Muñeco diabólico en 1988, cuando la literatura popular se encontraba en vías de extinción.

Aún así, he podido localizar unos cuantos títulos, lógicamente siempre dentro del género del terror, pues el tema difícilmente podría tener encaje en cualquier otro género literario.

Esta es la relación de novelas que al menos yo he podido encontrar (agradeceré cualquier información adicional):

TITULO

AUTOR

COLECCIÓN

27 Muñecos diabólicos Joe Mogar Selección Terror
448 La espantosa muñeca Curtis Garland Selección Terror
411 Juguetes, horror y muerte Joseph Berna Selección Terror
125 Los muñecos Frank McFair Easa Terror
267 Los muñecos macabros Mortimer Cody Easa Terror
73 La muerte de juguete y otros relatos Frank Martin Easa Terror

Como es habitual en este tipo de artículos, añado reseña de algunos de estos títulos, y procuraré añadir poco a poco el resto.

Joe-Mogar-Muñecos-diabólicosTítulo: Muñecos diabólicos

Autor: Joe Mogar

Colección Selección Terror nº 27. Editorial Bruguera

Portada: Alberto Pujolar

1ª edición: Septiembre 1973

Tras una magnífica portada de Alberto Pujolar inspirada en “Los pájaros”, de Alfred Hitchcock, encontramos la que es posiblemente la primera novela de quiosco centrada en el tema de los muñecos diabólicos.

Del autor, Joe Mogar (José María Moreno García), ya escribí una reseña, así que a ella me remito para el que quiera conocer un poco más a este escritor. https://bolsilibrosmemoriablog.wordpress.com/2016/04/20/joe-mogar-y-la-legion-de-secundarios/

En la novela, un hombre llamado Richard Donovan atropella con su coche a un espantoso muñeco negro que aparece súbitamente en la carretera con un estilete en la mano y manchado de sangre, sin que haya aparente explicación al modo en que puede haber llegado hasta allí. De hecho, Jessica, que iba en el coche con Richard, asegura que vio al muñeco cruzar corriendo la carretera en el momento del atropello.

Al día siguiente, Richard lee en los periódicos que una mujer llamada Sandra Tichey ha sido asesinada en un piso que se encuentra justo en el lugar donde se produjo el atropello, con el agravante de que al parecer el crimen se cometió con un arma muy parecida a la que portaba el muñeco.

Tras un horrendo incidente sufrido por Jessica Randall, que está a punto de ser asesinada por otro muñeco en su piso, Richard comienza a investigar, y todos los indicios le llevan hasta la tienda de Alma Marlowe, una peculiar mujer propietaria de una extraña tienda de muñecos situada en pleno Chinatown.

Un buen planteamiento al que sin embargo le falta la fuerza narrativa precisa para hacer frente a una buena historia de terror, con un desarrollo muy poco elaborado, muy lejos de la maestría de otros autores de bolsilibros, como pueden ser Curtis Garland, Adam Surray o Ada Coretti, verdaderos especialistas en el género gracias a su capacidad para describir escenas que causen verdadero miedo.

 

Curtis-Garland-La-espantosa-muñecaTítulo: La espantosa muñeca

Autor: Curtis Garland

Colección Selección Terror nº 448. Editorial Bruguera

Portada: García

1ª edición: Septiembre 1981

Si alguien pensaba que por fin iba a encontrar un tema que no hubiese sido tratado por Curtis Garland, estaba muy equivocado. Era inevitable que Juan Gallardo Muñoz, un gran aficionado al cine, recurriera a los muñecos malvados para la elaboración de una de sus historias de terror, y como no podía ser de otra forma, encuentra su inspiración en una de las películas que mencioné al inicio de esta reseña, aunque no voy a desvelar cual para no estropear la sorpresa al lector.

Aún así, el autor ya había empleado el miedo hacia los muñecos en su notable “Muñecas siniestras” (1961), nº 552 de la colección Servicio Secreto de Bruguera, jugando con la presencia de tres muñecas supuestamente malditas que resultan clave para la trama, aunque como podéis imaginar, no se trata en ningún caso de muñeco diabólicos tal y como han sido definidos en esta reseña, y la historia deriva hacia el típico misterio policiaco.  La censura no hubiera permitido la aparición de algo tan impactante para la época como la figura del muñeco demoniaco.

“La espantosa muñeca” entra sin embargo de lleno en el género del terror, con un joven estudiante de arte en París llamado Peter McCoy, que tiene la desgracia de alquilar un estudio en el lugar menos indicado. Nuestro protagonista despierta una noche sobresaltado por un espantoso grito que parece proceder del edificio. Al salir al pasillo para ver qué ocurre, encuentra la puerta del vecino abierta, y una siniestra muñeca tirada justo a la entrada del piso, que desaparece misteriosamente tan sólo unos minutos después.

Al día siguiente, al preguntar al casero por los gritos nocturnos, éste dice no haber oído nada, y tampoco sabe nada acerca de ninguna muñeca, pero la realidad es que comienzan a producirse una sucesión de extrañas muertes en los habitantes del edificio. Entre los vecinos de Peter se encuentran Monsieur Pholien, un ventrílocuo retirado; una bella joven llamada Pascale Barray, que tiene unas inquietantes visiones premonitorias; y la no menos bella ni joven Mireille Descamp, el inevitable contrapunto romántico de la historia.

Como es habitual en Juan Gallardo Muñoz, la ambientación es magnífica, y su estilo narrativo resulta perfecto para una historia de terror.

ada coretti la muerte anda solaTITULO: LA MUERTE ANDA SOLA

AUTOR: ADA CORETTI

SELECCIÓN TERROR Nº 523. EDITORIAL BRUGUERA

1ª EDICIÓN 1983

PORTADA: PORREDÓN

El ventrílocuo Lionel Waggett  y Nelson, un muñeco vestido con un smoking rojo que imita a un niño de 11 años, forman un exitoso número que ha alcanzado unas cotas de popularidad nunca vistas. En el espectáculo, ventrílocuo y muñeco mantienen todo tipo de conversaciones, e incluso discuten discuten acaloradamente, hasta el punto de parecer dos seres totalmente independientes. En los últimos tiempos Lionel está empezando a tener la delirante sensación de haber perdido el control sobre Nelson, lo que le lleva a abandonar el negocio durante un tiempo, y decide visitar a Basil y Bárbara Basslencey, sus padres políticos que viven en Atssong, para descansar y disipar esos ridículos pensamientos.

Ya de camino en el coche, con la única compañía de Nelson, se ve obligado a hacer una parada por debido a la espesa niebla en una posada cercana a su destino. Lionel se aloja en una habitación, y deja a Nelson en el asiento delantero del coche.

Cuando está tomando una copa en el interior de la posada, un hombre que entra borracho les dice que un niño de 11 años vestido con un smoking rojo le ha amenazado con matarle…

Cuando finalmente llega a la mansión de los Basslencey, es recibido por Basil y Bárbara –sus padres políticos-; su cuñada Betty, que siempre ha estado enamorada de él; una despampanante amiga de Betty llamada Verónica; y por Annabell, la hermana pequeña de Lionel que desde niña ha vivido con los Basslencey. (En la novela se explica esta rocambolesca relación familiar).

Y no contaré nada más, porque de verdad que merece la pena leer esta novela, con personajes fascinantes, y una trama terrorífica llena de misterio. Una curiosidad que me ha llamado la atención el hecho de que la hermana de Lionel se llame Annabell, igual que la famosa muñeca diabólica cinematográfica. Aunque la novela de ada Coretti en muy anterior a las películas en las que aparece Annabelle, la historia “real” en la que se basan sí es de los años 70, lo que me ha hecho plantearme si sería posible que Ada Coretti conociera los supuestos hechos originales a la hora de escribir La muerte anda sola. Probablemente se trate tan sólo de una casualidad.

Sin lugar a dudas una de las mejores versiones de muñeco diabólico que he leído en un bolsilibro, a cargo de mi admirada Ada Coretti, de la que podéis encontrar un extenso artículo en este mismo blog.

Como hemos podido ver a lo largo de esta reseña, una parte importante de los relatos de muñecos diabólicos están protagonizados por muñecos de ventrilocuos, cosa lógica, pues resulta sencillo imaginarlos dotados de vida propia. Probablemente el hecho de que los muñecos de ventrílocuo den tanto miedo se debe a que no dejan de ser una versión de su dueño sin ningún tipo de filtro moral.

Voy a contar dos llamativas historias de ventrílocuos –una real y otra falsa- que creo que son muy representativas del temor que infunden estos personajes.

En primer lugar,  comentaré la historia de un olvidado artista español, alguien que está considerado por los especialistas como el mejor ventrílocuo de la historia.

francisco-sanz-baldovi_02-3Francisco Sanz Baldoví (1871 Anna, Valencia – 1939) fue un excepcional ventrílocuo valenciano; y el calificativo de excepcional creo que está más que justificado, pues no hablamos de un ventrílocuo al uso, de los que se limita a hablar con un muñeco sentado en una silla, sino de un artista que contaba con un increíble conjunto de autómatas de tamaño natural, dotados de un mecanismo interno de una complejidad digna del mejor ingeniero, a los que Francisco Sanz manejaba con gran soltura por el escenario.

Francisco sanz actores_mecanicos

La increíble Familia de Francisco Sanz

Me imagino que estaréis pensando cómo puedo opinar con tanta alegría sobre la calidad de un ventrilócuo fallecido en 1939 sin haber visto su trabajo. La respuesta es porque lo he visto, igual que vosotros tendréis la oportunidad de verlo con vuestros propios ojos, debido a que en 1918 se rodó una película documental sobre este artista, dirigida por Maximiliano Thous, en la que se nos muestran con todo lujo de detalles sus increíbles métodos de trabajo, y en la que podréis ver las inquietantes imágenes de sus distintos muñecos en acción, cada uno de ellos una auténtica obra maestra. Dicha película, titulada “Sanz y el secreto de su arte”, fue restaurada en 1997 por la Filmoteca de la Generalidad Valenciana, aunque por desgracia es muda, lo que impide comprobar la calidad de las voces de cada muñeco. Se puede ver íntegra –de verdad que lo recomiendo- en https://youtu.be/5sMNKJdFURI

Francisco Sanz Captura_pelicula_1918_Filmoteca_ValencianaAunque comenzó muy joven una tímida carrera artística, tocando la guitarra y con diversos números cómicos, su vida cambió radicalmente cuando asistió al espectáculo de un ventrílocuo, que le dejó completamente impactado y convencido de que ese debía ser su camino. Desde su primera actuación como ventrílocuo en 1902 (en Alcoy) y hasta 1936, Sanz actuó sin descanso por toda España y Portugal y realizó cuatro giras por Latinoamérica, triunfando en Argentina, Uruguay, Brasil, Chile, Perú, Cuba y México. Sus espectáculos duraban cerca de dos horas e incluían números cómicos, canciones, recitales de guitarra y monólogos. En un mundo en el que no existía la televisión, las actuaciones de este titiritero valenciano debían ser lo más parecido a un programa de variedades. Su gran éxito le llevó a actuar en Madrid ante la familia real y a que incluso se grabaran unos cuantos discos con las distintas voces de sus personajes.

Francisco Sanz Sanz-y-el-secreto-de-su-arte-1918El hecho que diferenciaba a Sanz del resto de ventrílocuos del mundo es que cada muñeco contaba con un ingenioso armazón interno que era controlado por Sanz con sus pies. Ese mecanismo lograba que los muñecos estuvieran articulados, de manera que podían mover los brazos, girar la cabeza e incluso realizar ciertos gestos, incluyendo complejos movimientos de párpados, ojos y boca; y lo mejor de todo es que cada muñeco tenía movimientos completamente diferentes, lo que parecía dotarles de personalidad propia. En algunos casos, como por ejemplo el personaje de Don Liborio, aparte del control ejercido por los pies de Sanz, también podía realizar algunos movimientos de forma autónoma; y había otro personaje que podía fumar.

En 1939 fallece Francisco Sanz en su localidad natal de Anna, en Valencia. El que fuera uno de los más populares personajes de su época cayó de inmediato en el olvido, aunque por suerte sus criaturas pueden visitarse en la actualidad en el Museu Internacional de Titelles d’Albaida, y afortunadamente podemos verlas en movimiento gracias a la mencionada película documental.

Para que os hagáis una ideade la forma en que se veían los espectáculos de Sanz en su época, os dejo esta crítica publicada el 2 de marzo de 1912 en un semanario argentino llamado Caras y caretas a raíz de una de las giras latinoamericanas del artista:

Sanz es un poderoso ventrílocuo. Posee una admirable facilidad para cambiar el metal de voz y dar a cada una de sus marionetas una vida física real, auténtica, palpitante, sugestiva, espiritual. Puede afirmarse que los 25 o 30 autómatas que constituyen su compañía, son seres con un alma propia y con un organismo anatómico semejante al nuestro. Es preciso observar de cerca la complicadísima maquinaria de cada muñeco. (…) No se crea que son figuras con movimientos espasmódicos y de ademanes rígidos. Caminan, bailan, ríen, lloran, fuman y cantan. Hacen lo que hacemos nosotros…

La mayor parte de la información acerca de Francisco Sanz la he sacado de http://alpoma.net/tecob/?p=12046

En este caso los muñecos de Sanz, aunque de aspecto poco tranquilizador en algún caso, son cualquier cosa menos diabólicos, pero me ha parecido tan interesante su historia que no he podido resistirme a incluirla en la reseña.

La segunda historia que quería comentar –ésta sí que entra de lleno en la temática de la reseña- es la del ventrílocuo McCarthy y su muñeco Edgar.

edgard y mccarthy

La horrible leyenda de McCarthy y Edgard

A principios de los años 20 triunfaban en los Estados Unidos los espectáculos de ventriloquia llenando las salas de los principales teatros. Entre estos artistas se encontraba un ventrílocuo llamado McCarthy, que alcanzó gran popularidad gracias a su show con Edgar, un peculiar muñeco que representaba a un niño de entre 9 y 10 años con rasgos muy extraños y muy realistas que despertaban en el público rechazo y fascinación a partes iguales. La inquietante apariencia de Edgar y el exceso de celo de McCarthy, que jamás dejaba que nadie se acercara a su muñeco, provocó que empezara a circular la leyenda de que Edgar hablaba gracias a la magia negra, creándose así una fama de influencia demoníaca que hizo que muchos padres prohibieran a sus hijos ir a ver su espectáculo.

Una noche, de gira en Nueva York, antes del show, los trabajadores se acercaron al camerino para avisar a McCarthy de que el teatro estaba lleno esperando a que comenzara el espectáculo,  y se encontraron al artista muerto en el suelo y con el cuello roto. Cuando llegó la policía, buscando pruebas del crimen, sacaron al muñeco de su caja y quedaron aterrorizados.

Las manos de Edgar tenían huellas dactilares, y observaron que su rostro estaba cubierto con una máscara de látex que servía para ocultar la descomposición del cadáver de un niño. Jamás se supo qué había hecho McCarthy para conservar tan bien el cadáver, y aunque nunca se pudo probar la identidad del niño, se llegó a la conclusión que pudo ser su hijo, convertido en muñeco por un enloquecido padre que no pudo soportar su pérdida. Sobre quien mató a McCarthy, la policía cerró el caso con el sello de “No resuelto”, y sobre el destino de Edgar, nunca más se supo nada, aunque yo tengo la teoría –sin confirmar- que 70 años después lo compró un ventrílocuo llamado José Luis Moreno, lo que explicaría el componente demoniaco de muchos de sus espectáculos.

Como ya os habréis imaginado, la realidad es que nunca existió ningún ventrílocuo llamado McCarthy y mucho menos un muñeco llamado Edgar; es tan sólo otra de esas leyendas de origen desconocido que circulan por internet de forma indiscriminada. Por el contrario, quien existió realmente fue Edgar Bergen, ventrilocuo dueño de un muñeco llamado Charlie McCarthy, una marioneta de aspecto completamente convencional que alcanzó cierta fama en la televisión americana y cuya principal característica física era que llevaba un monóculo. Actualmente se conserva en el Smithsonian Museum.

La famosa y terrorífica foto que ilustra esta anécdota  corresponde realmente a Fedor Wittkowski, un ventrílocuo alemán más conocido como “Henry Rox” que fue famoso en Europa por su escalofriante muñeco Max, pero que nunca pisó los Estados Unidos.

Así que niños y no tan niños, que la historia de Edgar os sirva de aviso para no creeros nada de lo que leáis por internet –tampoco la Wikipedia-, pues es una fuente de inexactitudes, medias verdades, y mentiras a secas. ¿Y por qué nos creemos y difundimos de inmediato leyendas como la de Edgar? Pues porque en el fondo nos encantaría que fuera cierto.

De cualquier forma, debéis reconocer que cualquiera de estas dos historias (verdadera la primera y falsa la segunda) son un extraordinario punto de partida para una buena historia de muñecos diabólicos.

FRANKENSTEIN EN LA NOVELA POPULAR

Frankenstein's_monster_(Boris_Karloff)Si no he de inspirar amor, causaré miedo”.

Recientemente publiqué una reseña sobre la presencia de la momia en la novela popular española, intentando mostrar por un lado la forma en que un resto arqueológico se convierte en un monstruo clásico, y por otro las diferentes versiones que se dieron en la literatura popular de este mito.

Ha llegado el momento, aprovechando que este año se cumplen 200 años de la publicación de la novela original, de hacer lo mismo con Frankenstein, el monstruo surgido de la imaginación de Mary Wollstonecraft Shelley una fría noche de verano a las orillas del lago Lemán, en la que es sin duda alguna una de las reuniones literarias más célebres de la historia.

frankenstein-mary-shelleyLo primero que debo señalar es que poco tiene que ver la criatura original del libro de Shelley con el monstruo icónico que ha calado en la cultura popular gracias al cine. Ese estúpido ser con dos tornillos que a todos nos viene a la cabeza al escuchar la palabra Frankenstein, no refleja en absoluto la complejidad de la criatura original, a la que por cierto no se le llama nunca monstruo en el libro. De hecho, tampoco tiene nombre, y el hecho de que todo el mundo conozca hoy en día a la criatura como Frankenstein se debe a la película “La novia de Frankenstein”.

Lo segundo que me gustaría destacar es que Frankenstein es desde mi punto de vista el personaje adolescente por definición: un ser que se siente diferente al resto, rechazado, y que tan sólo quiere encontrar su lugar en el mundo, empezando por la aceptación de su progenitor. Si acaba cometiendo horrendos actos es únicamente porque ha sido rechazado por todo el mundo.

“Maldito sea el día que recibí la vida. Maldito sea mi creador”

mary w shelley

Mary W. Shelley

Mary W. Shelley nació en Londres el 30 de agosto de 1797, hija única del peculiar matrimonio entre los filósofos William Godwin (1756-1836), considerado como el primer anarquista,  y Mary Wollstonecraft (1759-1797), una feminista autora de una revolucionaria obra que defendía que las mujeres debían ser educadas como ciudadanas concienciadas antes que como esposas sumisas.

Por cierto que esta boda fue en su día objeto de burlas por parte de la prensa, que le recordó a Godwin todas las veces en que se había mostrado públicamente contrario al matrimonio.

En la época en que nace la autora de Frankenstein, la revolución industrial se encuentra en plena expansión, y la política está aún asimilando la sangrienta revolución francesa. La ciencia y la filosofía se encontraban también en un momento clave, con los primeros estudios sobre química moderna, electricidad y magnetismo; fenómenos que despertaban serias dudas en la población, que veía estos avances con más miedo que esperanza.

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Mary Wollstonecraft. Retrato de John Opi

La madre de Mary –todo un personaje que merecería un mayor conocimiento- falleció a los 11 días de dar a luz, y su padre contrajo pronto nuevas nupcias con otra mujer, lo que provocó que la autora de Frankenstein creciera en un hogar en compañía de otros 5 hermanos de diferentes orígenes biológicos. La infancia de Mary quedó de este modo marcada por la ausencia de su madre, y por la falta de afecto de su ocupado padre, que no le procuró cariño, pero sí se preocupó de facilitarle una buena educación.

Estos dos hechos –la desconfianza hacia los avances científicos y la ausencia de afecto- tendrán una gran trascendencia en la génesis de Frankenstein, pues Mary trasladará a su criatura su propia soledad y necesidad de afecto paterno, situándola en un entorno de rechazo de la sociedad a lo desconocido.

Percy shelley

Percy Shelley el “poeta ingrato”

El caso es que Mary se crió en un hogar en el que su padre recibía constantes visitas de los más ilustres artistas y pensadores de la época. Para Mary resultaba habitual escuchar desde pequeña en su casa al poeta Samuel Taylor Coleridge, al inventor William Nicholson o al químico Humphry Davy. Su padre además la llevaba a todo tipo de conferencias, incluyendo varias sobre  electricidad, un fenómeno científico que despertaba a partes iguales el terror y la admiración entre la ciudadanía.

Entre estos asiduos visitantes de Godwin se encontraba también Percy Bysshe Shelley, el joven y polémico poeta, recién expulsado de Oxford por propagar el ateísmo, que acudía a la casa del padre de Mary atraído por su radical pensamiento, partidario de abolir la propiedad y contrario a toda forma de gobierno.

En 1814, con tan sólo 16 años, Mary se fuga con Percy, que por entonces estaba casado con una mujer que acabaría suicidándose tras ser abandonada por el poeta. La relación supuso un gran escándalo, pero dio igual, pues Mary estaba perdidamente enamorada, aunque pronto tuvo que regresar a casa por la falta de dinero, a pesar de lo cual continuaría de forma imprudente sus relaciones con el poeta, con el que acabaría teniendo 4 hijos (sólo uno sobrevivió) y finalmente casándose.

NPG 142; George Gordon Byron, 6th Baron Byron replica by Thomas Phillips

Lord Byron, el origen de Frankenstein

En 1816 Percy y Mary fueron invitados a pasar unos días del verano en Villa Diodati, una casa de campo alquilada por Lord Byron en Ginebra, a la orilla del lago Lemán. Allí coinciden Lord Byron y su médico personal y aspirante a poeta, John William Polidori, Percy Shelley, Mary Godwin (aún no tenía el apellido Shelley, pues no se casó con Percy hasta finales de ese mismo año, a pesar de que ya había tenido dos hijos con él, uno de ellos muerto), y Claire Clairmont, hermanastra de Mary y amante de Byron.

Un hecho insólito marcaría esta peculiar reunión, pues los invitados no pudieron salir del interior de la casa todo lo esperado para esa época del año, debido al mal tiempo. El motivo excepcional del inusual clima que se apoderó del verano de 1816 no es otro que la erupción en 1815 del volcán Tambora, situado en la isla de Sumbawa, en la actual Indonesia, que inspiró a Lord Byron la redacción de “Oscuridad”, una de sus más famosas obras. Esta catastrófica erupción mató al menos a 71.000 personas, muchas de ellas quemadas vivas por la lava o aplastadas por las rocas expulsadas por el cráter. Otras murieron posteriormente de hambre porque la ceniza destruyó los cultivos. La erupción, 100 veces más potente que la bomba atómica de Hisroshima, provocó la expansión a nivel mundial de una gigantesca nube de cenizas que bloqueó la luz solar y produjo tres años de enfriamiento planetario que llevaron a la peor hambruna del siglo XIX. En junio de 1816, una tormenta de nieve azotó el norte del estado de Nueva York. Ese julio y agosto, las heladas en Nueva Inglaterra asolaron las granjas. El Granizo golpeó Londres durante todo el verano. Y nuestro grupo de escritores quedó encerrado en Villa Diodati, gestando a uno de los grandes mitos del terror.

1816 es conocido como “el año sin verano” debido a la erupción del Tambora.

polidori el vampiro.jpgDebido al obligado encierro por el mal tiempo, el aburrimiento se apoderó del grupo, así que Lord Byron, imagino que rodeado de botellas vacías de absenta,  comenzó a contar historias de terror para amenizar las largas veladas, incitando a su vez a todos los asistentes a que compartieran las historias más terroríficas que se les ocurrieran, con la idea de escribirlas después. Curiosamente, como resultado de este improvisado concurso literario, pasarían a la historia los personajes más inesperados: Mary con “Frankenstein” y Polidori con “El vampiro”. Ni Byron ni Shelley, los grandes y afamados poetas, completaron nunca sus historias de fantasmas, aunque del primero se acabó publicando el fragmento inconcluso de “El entierro”, una historia sobre un extraño juramento; y de Shelley se cree que era una historia sobre un fantasma hecho de cenizas, que quería dedicar a su fallecido hijo William.

Así, cada día Percy, Byron y Polidori contaban a la luz de las velas las horribles historias que se les iban ocurriendo, ante la atenta y cada vez más asustada presencia de las impresionables Mary y Claire, que sin embargo no eran capaces de aportar sus propias historias. La propia Mary, en el prólogo de Frankenstein, comenta que “Sentía esa vacua incapacidad de invención que es el mayor infortunio de la creatividad, cuando una nada anodina responde a nuestras ansiosas invocaciones. “¿Se te ha ocurrido algún cuento?”, me preguntaba cada mañana, y cada mañana tenía que contestar con una mortificante nagativa.”

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Frankenstein, de Bernie Wrightson, obra maestra indiscutible del cómic

Según la propia Mary, una de las historias que contaron Percy -que en Oxford había realizado por su cuenta diversos experimentos relacionados con la electricidad- y Byron giró alrededor de un experimento con electricidad llevado a cabo por el médico y naturalista Erasmus Darwin con anfibios, defensor de una teoría sobre el origen único de la vida y abuelo de Charles Darwin, el autor de la teoría de la evolución:Al parecer había conservado un hilo de masa en un bote de cristal, hasta que, por algún extraordinario proceso, aquello comenzó a agitarse con un movimiento autónomo. (…) Quizá un cadáver podría reanimarse, el galvanismo había dado pruebas de cosas semejantes: quizá se podrían manufacturar las partes componentes de una criatura, y después podrían reunirse y dotarlas del calor vital”.

Así se instaló poderosamente en la mente de Mary –que no olvidemos que tan sólo tenía 18 años- esta siniestra imagen, hasta que en la madrugada del 16 de junio de 1816, la futura escritora tuvo una pesadilla que compartiría en privado a la mañana siguiente con Percy: la historia de un ser monstruoso creado a partir de retales de otros cuerpos humanos que volvía a la vida ante la atenta mirada de un joven científico.

frankenstein 1 edicionUn entusiasmado Percy animó a Mary a que escribiera la historia, y así el 1 de enero de 1818, casi dos años después de la célebre reunión en el lago Lemán, un autor anónimo publica “Frankenstein o el moderno Prometeo” con una tirada de 500 ejemplares, prólogo de Percy Shelley y una dedicatoria al gran filósofo William Godwin. Mary no quiso firmarlo, pues pensaba que nadie querría leer una obra de terror escrita por una mujer. La obra recibe un unánime rechazo de la crítica, y el prólogo hace pensar que la autoría del libro corresponde a Percy B. Shelley, que en realidad únicamente había aportado algunas correcciones al manuscrito.

El 7 de julio de 1822 fallece Percy a los 29 años de edad, ahogado mientras navegaba en Italia, país en el que vivía desde 1818 el matrimonio Shelley en compañía de su único hijo vivo (perdieron otros tres). Por este motivo Mary decide regresar a Inglaterra, y al año siguiente se realiza la segunda edición de su obra, con una tirada similar a la de la primera, con la diferencia de que en esta ocasión la autora sí se identifica como el autor, hecho que origina una gran polémica, pues muchos críticos literarios seguían convencidos de la autoría de Percy, y acusaron a Mary de apropiarse de la obra.

Esta nueva edición tiene una aceptación muy diferente entre el público, y en poco tiempo hay 10 adaptaciones teatrales diferentes, algunas de las cuales comienzan a alejarse del cultivado personaje de la criatura original (que en el libro lee a Goethe, Milton y Plutarco), para ir dando forma al estúpido monstruo que conocemos en la actualidad.

Frankenstein 4En 1831 se lanza una tercera edición de 4.020 ejemplares, una cifra importante para la época. La escritora introduce múltiples cambios y contesta en la introducción a los escépticos que siguen pensando que el libro lo escribió Percy: “Ciertamente, no le debo a mi marido la sugerencia de ningún episodio, ni siquiera de una guía en las emociones, y sin embargo, si no hubiera sido por su estímulo, esta historia nunca habría adquirido la forma con la cual se presentó al mundo”. Firma su introducción como M. W. S., olvidándose del apellido paterno, aunque de todas formas la historia de la literatura olvidará también el apellido materno, reduciéndolo a una W. La desaparición del apellido del padre se debe a que William Godwin –defensor toda su vida de la idea del amor libre- había repudiado a Mary por su escandalosa relación con Percy, el “poeta ingrato”.

La versión correspondiente a esta tercera edición es la que se popularizó, y la que se encuentra en las librerías en la actualidad.

Poco podía imaginar Mary que con sólo 18 años había dado a luz al que se convertiría en uno de los grandes mitos de la literatura universal, y que sería precisamente ella –fruto del matrimonio de dos grandes escritores y esposa de un gran poeta- la que pasaría a la historia con mayor gloria.

En 2013 salió a subasta por 477.422 euros un ejemplar de la primera edición de “Frankenstein o el moderno Prometeo” dedicado a Lord Byron “por el autor”. La letra fue autentificada como la de Mary W. Shelley, lo que puso fin a las pocas dudas que quedaban sobre la autoría real de la obra.

Ya os aviso que no fui yo el que lo compró.

Como suele ocurrir habitualmente, la adaptación del personaje al cine popularizó el personaje hasta convertirlo en el icono de la cultura popular que es hoy en día, pero a costa de modificar completamente su esencia. De hecho, mucha gente huye de la lectura del libro original, pensando que conocen la historia, asociándola a la imagen cinematográfica. Grave error, pues se pierden una obra maestra de la literatura universal.

El complejo personaje del libro es un ser culto y sensible, que lee a Milton, Goethe y Plutarco, que duda, que sufre, y con una gran agilidad física. Es en principio un ser bondadoso que trata de encontrar un sentido a su existencia, que únicamente busca la aceptación del padre y de la gente, y que acaba cometiendo actos horrendos al sentirse rechazado por todos por el mero hecho de ser diferente.

Si tan solo un ser humano me hubiera mostrado afecto, yo se lo hubiera devuelto centuplicado

frankenstein-1931-pelicula-filmEl cine convirtió de la noche a la mañana a esta compleja criatura en la personificacíon de la simpleza; en un estúpido y torpe monstruo que acaba perseguido por los aldeanos con antorchas.

A pesar de que ha habido versiones modernas del personaje que han intentado dar una imagen más fiel de la criatura literaria, fue inútil, pues ya nada podía borrar del imaginario popular la imagen del Frankenstein popularizado por Boris Karloff, con sus torpes andares, los brazos extendidos hacia delante, y sus tornillos en la cabeza.

Y llegamos a la novela popular española. El objeto de esta reseña es dar un repaso a las apariciones de esta encantadora criatura en las diferentes colecciones de quiosco, pero sobre todo comprobar si la versión de los distintos escritores se aproxima más al complejo personaje del libro, o a la más simple figura del monstruo cinematográfico.

Es fácil entender que, a diferencia de lo que ocurría con la momia,  el personaje se limita a apariciones enmarcadas dentro del género del terror, pues resulta difícil justificar la presencia de una criatura como Frankenstein en géneros como el policiaco o la ciencia ficción.

Curtis Garland-El-discípulo-de-FrankensteinTítulo: El discípulo de Frankenstein

Autor: Curtis Garland

Colección Selección Terror nº 10. Editorial Bruguera.

Portada: Alberto Pujolar

1ª edición: Mayo 1973

Leyendo esta novela -primera aproximación de Juan Gallardo Muñoz a la figura de Frankenstein- tengo la impresión de que el autor sentía una especial predilección por este mito del terror, y que debía llevar tiempo fraguando en su cabeza esta obra, que desde mi punto de vista representa una más que digna continuación a la novela original de Mary W. Shelley.

Todo comienza en 1851, con el desembarco en París de Morris Levin, un misterioso médico que se presenta en la aduana cubierto de vendas fruto de las heridas provocadas por un incendio en Nueva York.

Tras este preámbulo, la acción se traslada a una morgue de París, donde en una terrorífica escena, resulta asesinado el anciano conserje encargado de su vigilancia, tras sorprender a un extraño robando el cadáver de una joven suicida cuyo cuerpo ha sido recientemente rescatado del Sena.

El asesino, ayudado por un tal Laszlo, huye de la morgue llevándose el cadáver de la joven en un carromato, hasta que se detienen ante la residencia de un tal Martin Grindwall, profesor en Ciencias Biológicas. No sospechan que alguien les está observando oculto tras unos setos.

Este horrendo crimen hace que entre en acción el comisario Marcel Dorlacq, el policía de la Sureté de París encargado del caso, que contará con la inestimable ayuda de Stuart Fisher, un periodista americano, corresponsal del New York Times, íntimo amigo de su hija Yvette.

Las sospechas de la policía apuntan a que el asesinato podría estar relacionado con la realización de experimentos científicos de naturaleza ilícita, y por ese motivo, Dorlacq, en compañía de Fisher, empieza a interrogar a todos los médicos cercanos a la morgue, entre los que se encuentra el enigmático Martin Grindwald, que los recibe acompañado de su reciente esposa, Ilonka Wattenburg. Interrogado sobre si conoce a alguien de su entorno científico interesado en investigaciones con cuerpos humanos, Martin les da el nombre de un colega de profesión, el Dr. Van Krogg, un célebre cirujano del Hospital General del que pronto se descubrirá una desagradable sorpresa.

Por otro lado, Martin Grindwall recibe la inesperada visita de Morris Levin, que acude a él para suplicarle ayuda, invocando el nombre de un amigo en común: Victor Frankenstein.

Creo conveniente no desvelar nada más del libro, pues a partir de este punto, las sorpresas y homenajes son constantes, y creo que vale la pena disfrutarlas. Únicamente advierto que los giros argumentales de esta novela son de los más inesperados que he tenido ocasión de leer.

La novela menciona en diversas ocasiones el libro de Mary W. Shelley:

Fue un gran científico —comentó Stuart—. Anoche leí su verdadera historia, la que inspiró a Mary W. Shelley a escribir lo que muchos pensaron que era una ficción novelesca. Frankenstein era un ser real. Existió. Y fue un genio… o pudo haberlo sido…

París se convierte en este relato en el perfecto sustituto de Londres, ciudad en la que habitualmente se mueven las novelas de terror de Curtis Garland, convirtiéndose en un protagonista más de la historia, en uno de esos libros que hacen de Curtis Garland uno de los más grandes autores de la novela popular española.

Respecto de la visión del autor del monstruo en esta novela, tan sólo se le menciona de pasada, lo que no significa que no aparezcan más monstruosas criaturas, creados con siniestras intenciones, aparte de algún otro sorprendente mito clásico del terror. Como es de esperar en este tipo de literatura, se huye de todo tipo de profundidad, y se buscan los aspectos más tétricos.

Silver Kane-La-hija-de-FrankensteinTítulo: La hija de Frankenstein

Autor: Silver Kane

Colección Selección Terror nº 25. Editorial Bruguera.

Portada: Desilo

1ª edición: Agosto 1973

En “La hija de Frankenstein” nos encontramos con el reconocido Silver Kane mostrando su primera versión sobre el mito de Frankenstein. En este caso el autor, con su particular estilo cargado de humor, traslada la situación planteada por la novela de Mary W. Shelley al siglo XX, en una época carente de los prejuicios contra la ciencia que dominaban el siglo XIX.

Tuc Mallory es un agente del Servicio de Inteligencia –un asesino profesional- que ha estado sufriendo alucinaciones provocadas por el consumo masivo de centraminas durante su última misión en China, lo que le hace complicado a veces distinguir lo que es real y lo que no.

Visitando un día una siniestra exposición sobre la pena de muerte en la tétrica Clayton House, conoce a una psicóloga llamada Irene Manfred, cuyos ojos le fascinan, pues está convencido de que los visto antes, lo que sería imposible, pues los originales pertenecían a Nancy, la mujer a la que amó, fallecida dos años atrás atropellada por alguien que se dio a la fuga.

Obsesionado con sus ojos, Tuc consigue una cita con la Dra. Manfred, pero cuando acude al día siguiente a su domicilio, una mujer llamada Sandra, que dice ser la hermana de Irene, le informa que ésta ha tenido que abandonar Londres. Mientras Sandra le dice esto, Tuc no puede dejar de observar que tiene en el cuello la misma cicatriz que su fallecida novia Nancy.

A partir de este momento, comienzan los asesinatos y el horror, en una rocambolesca historia repleta de trasplantes de órganos, muertos que vuelven a la vida, amores dementes, y extraños escenarios como el cabaret de las chicas serias o la surrealista casa-museo Clayton House.

La historia, ambientada en el Londres de 1970, contiene el habitual humor tan característico del autor, y un buen número de homenajes, notas a pie de página y alusiones a mitos del terror, no sólo Frankenstein, como por ejemplo ésta a Jack El Destripador:

Hace más de setenta años aquél fue el distrito de Jack el Destripador y, según se dice, flotaban en él numerosas damiselas más o menos alegres. Ahora las damiselas están más bien mustias y tristes y sólo se preocupan de saber si van a incluirlas en los seguros sociales.

En esta novela hay un nuevo monstruo de Frankenstein, en este caso un sanguinario asesino resucitado gracias a la ciencia, que conserva –más o menos- sus facultades físicas e intelectuales anteriores, y que está obsesionado por conseguir una novia a toda costa.

Como ocurre en muchas de las novelas de terror de Silver Kane, a lo largo de la historia se suceden escenas surrealistas sin aparente sentido, pero que encuentran una disparatada explicación en el final de la narración. Divertidísimo.

Ha habido un detalle de esta novela que me ha impactado especialmente. Uno de los personajes del libro, amigo del protagonista, es un detective llamado Michael que es gay (afeminado, según la terminología de la época), algo muy inusual en la novela popular. Pues bien, por una serie de avatares que tendrá que descubrir el lector, recibe un tratamiento médico con un extraño efecto secundario, pues de repente le empiezan a atraer las mujeres. Sí, sí, habéis leído bien.

—Debe ser el tratamiento que me han dado, chico. No sé qué me pasa… Pero ahora me doy cuenta de que las mujeres son preciosas y de que están en el mundo para algo.

Tuc musitó:

—Pues eres el que más ha salido ganando, cuerno… ¡Ya era hora de que comprendieses! ¡Ya era hora de que quitases de tu despacho todos aquellos tipos haciendo gimnasia y lo llenaras de chicas en bikini!

—Así lo haré —prometió Michael—. Así lo haré en seguida, muchacho. Todos aquellos tíos sacando músculo… ¡Uf! ¡Qué pesadez!

Y salió con él.

Pero, de pronto, se acordó de algo.

Gimió:

—Muchacho, ¡será un desastre!

—¿Por qué?

—¿Y lo preguntas? Voy a perder todos mis clientes. ¡Los perderé todos! ¡Toditos! ¡Todooooos!

Para que luego digan que la novela popular no es sorprendente…

 Curtis Garland-Lady-FrankensteinTítulo: Lady Frankenstein

Autor: Curtis Garland

Colección Selección Terror nº 98. Editorial Bruguera.

Portada: Alberto Pujolar

1ª edición: 1975

En uno de esos maravillosos prólogos a los que nos tiene acostumbrados el autor se deja claro que el título de la novela puede llevar a equívocos, pues “Lady Frankenstein” tan sólo se inspira de forma lejana en uno de los personajes de la novela original. Curiosamente el mismo prólogo demuestra un gran conocimiento por parte del autor de la novela original de Mary W. Shelley, y el distinto tratamiento que ha dado el cine a la figura de su criatura.

La novela, ambientada en Londres en 1890, comienza con la ejecución de Lady Jane Charity Brown, una bella mujer de 23 años, condenada por el asesinato de cinco personas, cuyo carácter queda perfectamente reflejado en unas pocas líneas:

Soy una asesina, y lo admito. Me siento orgullosa de serlo. Creo que el Mal es mi única ciencia, y la estudié a fondo. Estoy harta de las personas honradas, honestas, buenas y afables. Estoy harta de ver piedad, compasión o ternura en los demás. Son unos hipócritas. No sienten nada de eso, pero queda bien fingirlo, y les hace sentirse mejores, aunque todos y cada uno de ellos haría lo mismo que hice yo… si no fuera porque tienen miedo. Miedo a la Justicia, miedo a los jueces, miedo a morir. E incluso miedo a Dios, reverendo.

Tras ser ahorcada, abandonada por su prometido Lord Lawrence Conway y sin familiares que se hagan cargo del cadáver, su destino es una fosa común, pero en el último momento un hombre reclama su cuerpo para darle sepultura; un médico suizo llamado Viktor Frankenstein, que tiene la intención de trasladarla a Europa.

En el trayecto en ferrocarril hacia Europa, dos ladrones de cadáveres llamados Burke y Hoggart (un claro homenaje a los célebres Burke y Hare, los asesinos de West Port) se disponen a saquear el féretro de Lady Jane, pues ha llegado a sus oídos que en su último deseo fue enterrada con todas sus joyas.

Un siniestro médico llamado Douglas Kennington, el asesinato del verdugo que acabó con la vida de Lady Jane, un cadáver que vuelve a la vida y desaparece, y los ocultos planes del doctor Frankenstein se entremezclan en esta enigmática trama, narrada con el habitual estilo del gran Curtis Garland.

La novela, que no se encuentra entre lo mejor de la producción del autor, desarrolla una trama demasiado improvisada y rocambolesca, y tan sólo se salva por el buen hacer del escritor, y por un buen número de detalles que sin duda harán disfrutar al lector lo suficientemente curtido para apreciarlos.

Silver Kane-Dulce-y-amada-FrankensteinTítulo: Dulce y amada Frankenstein

Autor: Silver Kane

Colección Selección Terror nº 135. Editorial Bruguera.

Portada: Miguel García

1ª edición: 1975

La novela comienza cuando un turista británico llamado Cox coincide con una bella mujer en el hotel de Suceava, un remoto pueblo de Rumanía (existe en la realidad), donde ha pasado la noche de camino a su próximo destino. Nada raro si no fuera porque la joven se llama Úrsula Frankenstein.

A consecuencia de una avería en su vehículo, Cox continúa su viaje en el coche  de Úrsula, una mujer que arrastra consigo un oscuro secreto, pues está convencida de ser descendiente directa de un familiar del Victor Frankenstein de la novela de Mary W. Shelley, un personaje supuestamente ficticio, pero que ella asegura que existió en realidad.

Según su teoría, sacada de un antiguo libro de su familia, el monstruo de Frankenstein había estado locamente enamorado de su bisabuela -una mujer que también se llamaba Úrsula- hasta el final de sus días, cuando éste fue destruido, quemado por los aldeanos según algunas versiones, y enterrado en un profundo pozo helado según otras.

Años más tarde, su bisabuela recogió de un camino con su carromato a un apuesto joven, se enamoró de él y pasaron la noche en una cabaña en el pueblo de Tamarov, una población que ya no existe (en este caso Tamarov es ficticia). A la mañana siguiente el joven apareció despedazado, y su aterrorizada bisabuela aseguró a todo el mundo que había sido el monstruo, que había regresado nuevamente de entre los muertos.

Tomada por una loca, permaneció años ingresada en un manicomio, hasta que un Frankenstein (no se especifica quién) acabó casándose con ella, ignorando la maldición que pesaba sobre la amada del monstruo.  Más de un siglo después Úrsula, bisnieta de la primera Frankenstein, está convencida de que la historia es real, y teme que el monstruo pueda regresar si alguna vez se enamora de un hombre. Justo cuando acaba de contar la historia a Cox mientra conduce, ven un viejo cartel que señala la distancia a Tamarov, y se cruzan con un grupo de tanques, parte de unas maniobras del pacto de Varsovia que vienen de esa dirección.

Úrsula y Cox están repitiendo, por caprichos del destino, los mismos pasos que siguieron la Úrsula original y su enamorado, pero como hay cosas que tiran más que dos carretas, Cox ignora todos estos signos, y sigue convencido de que pasar la noche con Úrsula es una gran idea. Pronto descubrirá su error.

Tras estos sucesos, la historia da un giro de 180 º y se tralada a Washington, donde se nos presenta al profesor de historia Bunsen; a su nueva vecina, la bella Greta, cuyo trabajo es por decirlo de alguna manera, sorprendente; al teniente Slim, y a un detective de la policía llamado Tucker, especializado en crímenes demoniacos.

El resto, deberá descubrirlo el lector.

Curiosa novela de Silver Kane con la criatura de Frankenstein de fondo, y ambientada parcialmente en Rumanía, tierra de vampiros por excelencia. El lector puede pensar que es una licencia literaria absurda situar la historia de Frankenstein en Rumanía, pero me temo que deberá leer la novela antes de dictar sentencia. Es de destacar que la historia transcurre en un país bajo el dominio de la Unión Soviética, con un gran protagonismo por parte de varios militares comunistas, que lejos de lo que podría esperarse por los años en que fue escrita, no salen mal parados.

Referencias a la familia Manson y el asesinato de Sharon Tate, a los crímenes de la calle Morgue de Edgard Allan Poe, y por supuesto a la novela de Mary W. Shelley acompañan a este entretenido relato de Silver Kane, que, como es habitual en el autor, presenta a lo largo de la historia situaciones muy intrigantes, aderezadas con su característico toque de humor,  que encuentran una explicación final de lo más rocambolesca.

Curtis-Garland-Yo-encontré-a-FrankensteinTítulo: Yo encontré a Frankenstein

Autor: Curtis Garland

Colección Selección Terror nº 277. Editorial Bruguera.

Portada: Desilo

1ª edición: 1978

La novela, ambientada en los años 70´, se inicia con una cita del final de la novela de Mary W. Shelley, con la criatura dirigiéndose hacia su final en un mar cubierto de hielo, tras haber satisfecho sus ansias de venganza.

El protagonista del libro es Steven Garfield, un londinense que regresa a Inglaterra de sus vacaciones en Francia, cuando su vuelo se ve obligado a aterrizar de emergencia en medio del Mar del Norte. A causa del accidente, el avión comienza a hundirse, llevándose consigo a todos los pasajeros, a excepción de nuestro protagonista y la mujer que ocupaba el asiento de al lado, una tal Suzzette, a la que consigue rescatar, y que como no podía ser de otra manera es una despampanante pelirroja. Probablemente si hubiera sido una mujer de mediana edad con sobrepeso, la hubiera dejado dentro del avión.

El caso es que ambos son rescatados por un carguero danés, el Hans Christian Andersen, que por azares de la vida había salvado también unos días atrás al superviviente del naufragio de una embarcación que procedía del puerto nórdico de Kronshtadt, en la Unión Soviética. El nombre del naufrago era Viktor Frankenstein VI, al que suben a bordo en compañía de un bulto que lleva consigo, y Kroshtadt era el lugar en el que se produce la desaparición del monstruo de Frankenstein al final de la novela de Mary W. Shelley.

Todo parece apuntar a que tal vez los hechos que se narraban en este famoso libro no fueran una mera ficción después de todo, pero nuestros protagonistas no tendrán demasiado tiempo para comprobarlo, pues la adversidad provoca que cuando se encuentran cerca de las costas escocesas deban abandonar el barco de forma inmediata, tras haber encallado aparentemente de forma fortuita en medio de una fuerte tempestad.

De este modo, la tripulación del barco, Steven, Suzzette, el Doctor Frankenstein y su extraña caja de 3 metros, alcanzan la costa de la pequeña isla escocesa de Dunsay, en donde apenas hay unas pocas casas de pescadores, un faro y un castillo escocés, habitado por la enigmática baronesa Von Halen.

El autor demuestra nuevamente un profundo conocimiento del mito de Frankenstein, con referencias históricas al modo en que se gestó la obra de Shelley, a las películas de Boris Karloff, y al carácter de la criatura que protagoniza la historia original, muy diferente del que ha mostrado el cine.

Curtis-Garland-Carne-Que-Cruje Título: Carne que cruje

Autor: Curtis Garland

Colección Selección Terror Extra nº 31. Editorial Bruguera.

Portada: Luis Almazán

1ª edición: 1983

Nueva novela de Curtis Garland, ambientada de nuevo en Francia, en esta ocasión en 1920, recién terminada la I Guerra Mundial. No es una novela de Frankenstein, pero la temática está claramente inspirada en él.

Cheryl Dawson es la señorita de compañía de Sybil Rutherford, una autoritaria millonaria británica recluida en su silla de ruedas, a la que acompaña al balneario de Montmaison. Allí conoce a un maduro caballero, el Coronel Zoltan Herzog que, ignorando a un buen número de damas de la alta sociedad que intentan atraer su atención, parece haber fijado su atención en Cheryl, hasta que aparece en el balneario una mujer llamada Irina de Fargour, una exhuberante cortesana, famosa por haber sido amante de hombres de notoria importancia.

Ese mismo día Cheryl también conoce a Archie Barnes, un joven americano que se encuentra en el balneario por negocios, y que cae rendido a los encantos de nuestra protagonista.

El horror comienza cuando a la mañana siguiente aparece en el balneario el cadáver de Irina de Fargour, a la que le han arrancado de forma monstruosa los pechos.

Los principales sospechosos para la policía del horrendo crimen resultan ser el coronel Herzog y Archie Barnes, pues ambos han abandonado esa misma mañana el balneario, y todos los indicios apuntan a que el asesinato tuvo que ser cometido por alguien hospedado en el hotel.

A partir de este momento la novela alterna la narración de la historia de Cheryl con la de un siniestro doctor llamado Luther Vorsted que, con la ayuda de su ayudante, una mujer llamada Gale, está seleccionando partes de las más bellas mujeres del mundo, con la idea de fabricar a la compañera perfecta. Lo que el buen profesor no sospecha es que la elección de una de las mujeres resultará ser un error fatal.

Ya de vuelta en Londres, Cheryl no puede imaginarse que lejos de haber dejado atrás el horror, lo peor está a punto de comenzar.

Repito que sin ser una novela sobre Frankenstein, “Carne que cruje” no deja de ser una nueva vuelta de tuerca sobre el tema de suplantar la autoridad divina mediante el empleo de la ciencia, y de hecho se hace mención expresa a la obra de Mary W. Shelley:

“—¡Frankenstein! —Repitió despectivo el hombre—. ¡Qué tontería! Es sólo una creación literaria, una estupidez. Un hombre de su inteligencia jamás hubiera fallado. La obra hubiera sido perfecta. Ésta lo será. Porque nuestra labor es muy distinta. No trabajamos con carne muerta, sino con carne viva. Carne que palpita, que cruje, por decirlo así. Mira esto, querida Gale, y juzga después si esa pobre criatura literaria imaginada por una neurótica puede compararse a mí…

Como es habitual en Curtis Garland, los guiños al lector son constantes, entre los que destacaría una mención al estreno de “El gabinete del Doctor Caligari”, la película alemana muda de Robert Wiene que se estrenó en 1920, justo el año en el que transcurre la novela; a las parodias policiales del director de cine Mack Sennett y su productora, la Keystone; o también un pasaje en el que se habla de una actriz ficticia llamada Janis Munro, que se codea con grandes actores y actrices de la época, con algún pequeño desliz, pues se menciona a Greta Garbo y a Janet Gaynor, que no consiguieron sus primeros papeles protagonistas hasta unos años después del momento en que transcurre la historia.

El formato de la colección Selección Terror Extra, con el doble de páginas de los bolsilibros convencionales, resulta perfecto para el autor, pues esta extensión adicional permite un desarrollo de la trama más elaborado, una mejor definición de los personajes, y, sobre todo, un final menos precipitado de lo habitual, digno de la mejor serie Z cinematográfica, y con elementos en común con la anterior novela del mismo autor comentada en esta misma reseña, que prefiero no desvelar para no estropear la sorpresa al lector.

En resumen, seis versiones de Frankenstein, a cargo de Curtis Garland y Silver Kane, mucho más respetuosas con la obra original –especialmente las de Curtis Garland- de lo que podría esperarse en un principio de este tipo de literatura de evasión.

Adam-Surray-El-siniestro-doctor-SternbergAl margen de las novelas reseñadas, hay un buen número de títulos que en algún momento hacen mención o se inspiran indirectamente en algunos elementos del universo Frankenstein, pero sin que puedan considerarse novelas sobre su criatura. Por poner sólo un ejemplo, “El siniestro doctor Sternberg” (1984), de mi querido Adam Surray, nos presenta a uno de esos profesores locos, mezcla de los doctores Frankenstein y Moreu, que trabaja en un laboratorio similar al de “La novia de Frankenstein”, hecho que se menciona de forma expresa en la novela, y que se refleja fielmente en la portada.

Quisiera de todas formas aprovechar esta reseña para recomendar a todas aquellas personas que desprecian el libro de Frankenstein sin haberlo leído, contaminados por la imagen facilitada por el cine, que aparquen sus prejuicios y lean la obra original de Mary W. Shelley, una mujer adelantada a su época que supo alumbrar una obra maestra de la literatura universal, y que nos enseñó que todo el mundo lleva un monstruo en su interior.

 

CURTIS GARLAND Y LOS ANIMALES FANTASTICOS

curtis garland deadly mantisEn 1957 se estrenó una película dirigida por Nathan Juran (director de la mítica “El ataque de la mujer de 50 pies”) llamada “Deadly Mantis” (“El monstruo alado” en España), típica historia de insectos gigantes tan de moda en los años 50, y que fue protagonizada por Craig Stevens, William Hopper, Alix Talton, Donald Randolph y Pat Conway, entre otros

En el film, la erupción de un volcán en el hemisferio Sur del planeta provoca la liberación de un enorme iceberg en el polo Norte, en un visionario anticipo de lo que serían las futuras teorías sobre los efectos globales del cambio climático. Al desprenderse, libera a una especie animal que se encontraba atrapada desde tiempos inmemoriales, una gigantesca mantis religiosa prehistórica capaz de destruir a la humanidad, lo que provoca que los mejores científicos de la tierra se pongan a trabajar a contrareloj para descubrir el modo de destruirla antes de que llegue a Estados Unidos. Es de suponer que si se dirigiera a otro país tampoco correría tanta prisa.

curtis garland la humanidad en peligroLa guerra fría y el miedo a los efectos de una posible guerra nuclear provocaron que en los años 50 hubiera una auténtica avalancha de películas de insectos gigantes, la mayoría olvidadas hoy en día, moda que se inició con “La humanidad en peligro” (1954).

Al principio, el origen de las mutaciones de toda clase de bichos (hormigas, arañas, escorpiones…) se debía a diversos experimentos nucleares, y posteriormente, para no repetirse, a cualquier cosa que pasara en aquel momento por la cabeza de los guionistas, sin que pudieran faltar los científicos que osaban desafiar los designios divinos invadiendo terrenos vetados para el hombre.

curtis garland el dia de la mantisLa novela popular española, auténtica esponja de ideas ajenas,  no podía olvidarse de este subgénero, y así nace en 1974 “El día de la mantis”, publicada en el número 192 de la colección La Conquista del espacio de Bruguera.

En la versión de Curtis garland, la erupción del volcán se sustituye por una siempre socorrida sonda espacial que cae en medio de la sabana africana, y para que no resulte una trama demasiado simple, introduce varios elementos adicionales, entre ellos un demente doctor expulsado de la comunidad científica occidental que se encuentra realizando experimentos poco éticos en la zona.

El matrimonio formado por Jeff y Helen Ralston se encuentra de safari en Kenya, acompañados por el afamado guía británico Brent Garfield, que mantiene en secreto una relación con Helen a espaldas de su adinerado marido, 15 años mayor que ella.

Al mismo tiempo que Brent Garfield y Helen Ralston planifican un “accidente de caza” para Jeff, el joven entomólogo Scott Loomish se encuentra muy cerca de allí, enfrascado en sus estudios sobre la naturaleza de los insectos, cuando tiene que acudir al rescate de Karin Mulder y su padre, un reputado profesor alemán, que ha sido mordido por una serpiente venenosa.

Ambos grupos de personas se ven obligados por diversas circunstancias a dirigirse hacia un mismo punto, mientras que la nave Argonauta-3 está próxima a caer a la Tierra tras un fallo técnico masivo, poniendo en máxima alerta a la NASA, y en particular al Comandante Barrett, del ejercito de los Estados Unidos, que considera un grave riesgo las posibles radiaciones exteriores que puedan haber contaminado la nave. Una nave que se dirige sin control en dirección a África, más concretamente hacia la confluencia de Kenya, Uganda y el norte de Tanganika, donde como podéis imaginaros, se encontrarán los dos grupos de protagonistas de la novela.

curtis garland MantisPara complicar las cosas, la peor tormenta del siglo se concentra en la región, lo que impide a la NASA organizar una patrulla de rescate de la nave, y obliga a nuestros protagonistas a buscar refugio en un alejado poblado watusi, donde, por caprichos del destino, se encuentra el doctor Hans Steiner, un brillante científico que tuvo problemas con los gobiernos de Suiza, Alemania y Francia por sus experimentos genéticos, considerados inmorales en dichos países, motivo por el que decidió exiliarse al punto más alejado de la civilización para continuar con sus investigaciones.

Radiación del espacio exterior, un profesor loco que realiza espeluznantes experimentos genéticos con insectos, asesinato en la selva….¿qué podría salir mal?.

Desde mi punto de vista la novela no se encuentra entre lo mejor de la inmensa producción de Juan Gallardo Muñoz, y aunque la narración es correcta y no aburre en ningún momento, fruto del enorme talento y saber hacer del autor, da la sensación de que es la típica obra escrita con premura para cubrir un hueco, sin la brillantez de otras novelas de Curtis Garland. En nada ayuda tampoco el argumento, basado en el subgénero de “insectos gigantes”, tema que en mi opinión ha envejecido mal –en cada época funciona un tipo de terror distinto-, aunque contiene algunos detalles muy disfrutables para el nostálgico lector, como el homenaje a “El ataque de la mujer de 50 pies”.

Siendo puntilloso, el autor, que debo decir que habitualmente se documentaba muy bien, sitúa la historia en la confluencia de Uganda, Kenya y la República de Tanganika. Debió de coger un mapamundi desfasado, pues la República de Tanganika desapareció en 1964, pasando a formar parte de Tanzania. Si tenemos en cuenta que la novela va de una mantis religiosa gigante dotada de inteligencia, es posible que penséis que a lo mejor no es tan importante cuando leches desapareció la República de Tanganika, y no os faltará razón, pero a ver si es que vosotros no sois de los que os fijáis que en Sharknado 3 los tiburones tenían 25 dientes en la primera fila en lugar de los 26 que corresponden.

De cualquier modo, creo que es imposible que aburra a nadie cualquier cosa que surgiera de la pluma de Curtis Garland, incluyendo su declaración de la renta o la lista de la compra. Todo un talento.

Curtis Garland tuvo por supuesto otros acercamientos al tema de los animales mutantes, que espero ir añadiendo con el tiempo a esta reseña. Sin ir más lejos, en 1980 la colección Servicio Secreto publicó en su número 1.539 “Peces del Infierno”, una curiosa mezcla de espionaje y ciencia ficción en la que aparecen toda una serie de animales marinos mutados, verdaderos protagonistas de esta novela que se mueve entre las películas de James Bond y “Tiburón”.

En la misma, el agente especial Jonnah Jordan se desplaza a Port Orange, Florida, en busca de Leslie Lark, la bella hija de un eminente científico que acude en busca de su ayuda, sufiendo una enigmática muerte antes de poder contactar con él.

Los hechos le llevan a Marineland, un centro de investigación marítima, alrededor del cual se están recibiendo confusas noticias relacionadas con imposibles monstruos marinos. Unas noticias que inicialmente se consideran simples delirios de la prensa, pero que lamentablemente  pronto se comprobará que son muy reales.

curtis garland joyas suspenseAfortunadamente el lector que haya visto despertar su insana curiosidad por este tema, tiene todas las facilidades del mundo para poder leer “Peces del Infierno”, gracias a su reciente reedición a cargo de la Asociación sin ánimo de lucro A.C.H.A.B, que continúa con su impagable labor de reivindicación de la novela popular, en este caso con una recopilación de cuatro obras de intriga del gran Curtis Garland prologadas con un magnífico artículo a cargo de Carlos  Díaz Maroto –gran conocedor de la obra del autor y del bolsilibro en general que aporta al libro lo que yo vengo a llamar valor añadido- y con una arriesgada portada a cargo de Nicolás Martínez Cerezo (artista que no conocía y al que quiero mostrar desde aquí mi admiración) que seguramente generará opiniones enfrentadas, pero que a mí personalmente me ha encantado, pues creo que capta a la perfección el espíritu vintage de este tipo de publicaciones.

El recopilatorio incluye, además de la mencionada “Peces del infierno”, otras tres novelas de muy diferente temática: “El dossier escarlata”, “Los tentáculos del terror Mundial” y “El miedo tiene ojos”; todas ellas una buena oportunidad para conocer un poco mejor la obra del que es sin lugar a dudas uno de los grandes maestros de la novela popular española.

Mi recomendación es que aprovechen las valiosas enseñanzas que les ofrecen estas novelas, y la próxima vez que pisen una hormiga, asegúrense de rematarla, no vaya a ser que vuelva para vengarse.

CURTIS GARLAND Y MEDUSA

Aprovechando que era un cinéfago y bibliófilo empedernido, Juan Gallardo Muñoz se inspiró para la escritura de  sus novelas de terror en prácticamente todos los monstruos clásicos de la literatura y el cine. Drácula, Frankenstein, Jack el Destripador, el hombre lobo, la momia, el fantasma de la ópera…..prácticamente cualquier personaje de terror que existiera por aquel entonces servía de pretexto para montar el argumento de una de sus novelas.

Junto a todas estas consagradas leyendas del terror, y con el fin de no resultar repetitivo, Curtis Garland tuvo que buscar la inspiración en otros monstruos menos populares, como es el caso que nos ocupa: la Gorgona.

Inicialmente, en la mitología griega, una gorgona (en griego antiguo la traducción más aproximada sería “terrible”) era una mezcla de siniestro monstruo femenino y deidad protectora, procedente de antiguas creencias religiosas. Su poder era tan grande que cualquiera que intentase mirarla quedaba petrificado, por lo que su imagen se empleaba a modo de protección en todo tipo de lugares, desde templos a palacios. En esta primera versión la Gorgona era representada como una figura con alas de oro, garras de bronce y colmillos de jabalí, llevando un cinturón de serpientes, entrelazadas y confrontadas entre sí.

Posteriormente Hesíodo ofrece una versión distinta, incrementando el número de gorgonas a tres: Esteno (poderosa), Euríale (que surge lejos) y Medusa (reina) y las hace hijas de las deidades marinas Forcis y Ceto. De las tres, Medusa, era la única mortal, y tenía serpientes venenosas en lugar de cabellos como consecuencia de un castigo impuesto  por la diosa Atenea.

En su origen Medusa era una virginal sacerdotisa de gran belleza que fue violada por Poseidón en el templo de Atenea. En un arranque de celos, Atenea convirtió a Medusa en una Gorgona, dándole la terrorífica apariencia con la que la conocemos actualmente, y confinándola en una isla, con el poder de convertir en piedra a todo el que la mire a los ojos, lo que le aseguraba el aislamiento del resto de la humanidad. Es decir, que la violan, y como castigo la convierten en una horrenda Gorgona, condenándola a la soledad por la eternidad. Tela con los dioses de la mitología griega.

Esta imagen es la que finalmente se impuso en el imaginario popular hasta la actualidad, especialmente gracias al mito de Perseo, semidios hijo de Zeus y Danae,  que pudo matar a Medusa gracias a la ayuda de los dioses, cortándole la cabeza, brotando en ese momento de su cuello el monstruo Crisaor y el caballo alado Pegaso. Según la leyenda, Perseo empleó posteriormente la cabeza de Medusa para petrificar a Atlas, transformándole en los montes Atlas, que sujetaban el cielo y la tierra; y contra el rey Polidectes, quien le había enviado originalmente a matar a Medusa con la esperanza de librarse de él y casarse con su madre, Dánae. Tras salvar a su madre, Perseo entregó la cabeza a Atenea, quien la puso en su escudo, de modo que cualquiera que lo mirara quedaba inmediatamente petrificado.

The_Gorgon_(1964)Cinematográficamente Medusa se ha limitado a aparecer en películas sobre la mitología griega, aunque a modo de excepción fue empleada en una película de terror de la Hammer de 1964 llamada “La Gorgona” (La maldición de Vandorf).

Esta película de Terence Fisher, con los inevitables Cristopher Lee y Peter Cushing en el reparto, es la que probablemente sirvió de “inspiración” para la novela “Los ojos de la Gorgona”.

La literatura del género de terror tampoco se ha volcado especialmente en la utilización de este mito griego, aunque sí he podido localizar algunos relatos protagonizados por la gorgona, como es el caso de “El lazo de la medusa”, escrito por Zealia Bishop en colaboración con H.P. Lovecraft.

Pues bien, Juan Gallardo Muñoz se inspiró en el mito de la Gorgona para la redacción de al menos cuatro novelas:

  • Los ojos de la Gorgona. Selección Terror 201. Editorial Bruguera
  • Los cien días de la Gorgona. La Conquista del Espacio nº 280. Editorial Bruguera.
  • La noche de la Medusa. Espacio Mundo Futuro nº 467. Editorial Toray.
  • Los Cien días de la Medusa. Nova Club nº 2. Editorial Rollán.

Y qué mejor manera de ver estas distintas versiones sobre la Gorgona que con una pequeña reseña de cada libro.

Curtis Garland - Los ojos de la gorgonaTítulo: Los ojos de la Gorgona

Autor: Curtis Garland

Colección Selección Terror  Nº 201 Editorial Bruguera

Portada: Desilo

1ª edición: Enero 1977

 La narración, una vez más de ambientación victoriana, arranca con el joven y díscolo Guy Faversham, un caprichoso aristócrata habitual de la vida nocturna londinense, acudiendo en una de sus correrías nocturas a un nuevo burdel en Greek street llamado el jardín de las Hespérides. Allí encuentran una joven de gran belleza de la que se encaprichan, pero que rechaza sus insistentes insinuaciones.

Colérico por la negativa, a la que no está acostumbrado, Faversham secuestra a la joven, trasladándola a un aislado caserón propiedad de su familia con la idea de violarla junto con el resto de sus amigos.

Cuando el cochero que ha trasladado a los cuatro villanos y la joven inconsciente regresa cuatro horas después para recogerles, se encuentra con un aterrador panorama: en la casa encuentra cuatro estatuas con los rostros crispados por un terror inimaginable, que, tras la correspondiente autopsia ordenada por el superintendente Chapman, resultan ser los cadáveres de Faversham y sus amigos, cuya piel se encuentra petrificada de forma sobrenatural.

Un tiempo después, el joven y apuesto doctor Clay Carter llega al Parador del Ciervo, en Sunderland, una pequeña población del nordeste de Inglaterra, donde va a iniciar una nueva vida como médico local, en sustitución del anterior Doctor, el Sr. Laverick, fallecido en extrañas circunstancias.

Aquí irá conociendo a los habitantes de estas inhóspitas tierras, que pronto serán protagonistas de una terrorífica historia: la señora Doolittle, que regenta el parador con la ayuda de su bella sobrina Lorna; el doctor Laszlo Korvac, un brillante científico embarcado en una misteriosa investigación en compañía de su ayudante Sergei Zarov; Lord Galway, un apocado y enfermizo joven de la alta sociedad que convive con su estricta madre; y Pierre Devereux, un supuesto artista que realmente regenta un negocio de prostitución con cuatro bellas jóvenes a su cargo: Doris Foster, Ann waverly, Marsha Gregory, y Vicky Dowling, una belleza pelirroja de la que está enamorado Lord Galway.

Como es habitual en Curtis Garland, una soberbia ambientación destaca a lo largo de todo el relato, con personajes bien definidos, con una particular versión sobre el mito de la medusa, y con algún que otro sorprendente giro argumental tan característico del autor. Una parte del mérito de los libros de Curtis Garland reside en la profusión de detalles que demuestran los amplios conocimientos del autor, como las constantes referencias a la mitología griega: el burdel del principio de llama el Jardín de las Hespérides, en Greek Street; la violación de Medusa….

De esta novela, con una excepcional portada de Desilo, me ha llamado la atención, por lo poco habitual, la presencia de dos personajes homosexuales en la narración (un hombre y una mujer), estando su presencia justificada por el desarrollo de una trama sobre la que prefiero no dar más detalles para no estropear la sorpresa.

 

 Curtis Garland - Los cien días de la gorgonaTítulo: Los Cien Días de la Gorgona

Autor: Curtis Garland

Colección La Conquista del Espacio  Nº 280. Editorial Bruguera

Portada: Antonio Bernal

1ª edición: 1975.

Lo primero que hay que decir es que aunque las referencias a este mito griego son continuas, “Los cien días de la Gorgona” no es un libro sobre Medusa propiamente dicha.

Todo comienza cuando el protagonista de nuestra novela, Todd Nolan queda temporalmente ciego como consecuencia de un accidente con los ácidos que su amiga Sheila emplea para la elaboración de sus grabados.

Tras ser ingresado en un hospital, ya falta de un día para que le den el alta,  una enfermera le cuenta que en el cielo se está produciendo un fenómeno natural increíble, una especie de aurora boreal luminosa que él lógicamente no puede disfrutar.

A la mañana siguiente, Todd encuentra al despertar que nadie atiende a sus llamadas, y aterrorizado empieza a pensar que se encuentra sólo en el hospital, hecho que se ve confirmado cuando sale a la calle y descubre que no se escucha ruido alguno.

En un ataque de pánico, se arranca las vendas de los ojos, y descubre la horrible verdad: todo ser vivo a su alrededor se ha transformado en una especie de estatuas de cera cubiertas de una extraña sustancia cristalina, paralizados en la postura que tuvieran cuando sucedió el increíble incidente.

Este principio, que recuerda mucho a “El día de los trífidos”, el clásico de la ciencia ficción de John Wyndham en el que el protagonista, temporalmente ciego, descubre que casi toda la población ha quedado ciega tras un extraño fenómeno luminoso en el cielo, sirve de punto de partida para que nuestro protagonista, en compañía de otros supervivientes que por diversas circunstancias no vieron el fenómeno luminoso –incluyendo su novia Ewa- comiencen a investigar las  causas de este verdadero apocalipsis, sin sospechar que sus problemas no han hecho más que comenzar.

Si en “el día de los trífidos” los supervivientes deben enfrentarse a las terribles plantas móviles que se han adueñado del planeta, nuestros protagonistas tendrán que lidiar con varias amenazas muy diferentes, y mucho más terroríficas.

Me ha encantado, por la ingenuidad propia de la época, un diálogo entre los dos protagonistas, Todd y Ewa, tras una serie de terroríficos sucesos:

“- Ewa, ¿Qué podemos hacer a partir de ahora?.

– Ya ni siquiera podemos casarnos, -murmuró ella con tono ahogado.

– No, ya no. No hay sacerdotes. Ni jueces de paz. Ni siquiera un capitán de barco…

– Pero hay iglesias. Aún existen, Todd. Podemos ponernos de rodillas ante la cruz, y poner a Dios por testigo, como si él nos casara.”

El mundo está desmoronándose, y la preocupación de la chica es que no van a poder casarse….El que piense que la novela popular no es genial, no sabe lo que se pierde.

El libro no da descanso al lector,  con un ritmo vertiginoso desde la primera a la última página, condensando tal cantidad de situaciones que nos hace pensar que es imposible que hayan tenido cabida en tan sólo 94 páginas.

Como siempre, la historia está plagada de guiños y referencias de todo tipo, como una sala de cine donde proyectan “La hora final” (on the beach en el original), la película de 1959 de Stanley Kramer sobre un holocausto nuclear, con un capitán de submarino (Gregory Peck) que intenta rescatar a los pocos supervivientes que han quedado en Australia.

 

Johnny Garland - La noche de la medusaTítulo: La noche de la Medusa

Autor: Johnny Garland

Colección Espacio Mundo Futuro  Nº 467. Editorial Toray

Portada: Desconocido

1ª edición: 1969.

Cronológicamente, es la primera novela que el autor escribió inspirándose en el mito de Medusa, y desde mi punto de vista, la más floja de las tres.

Aunque al iniciar la lectura es fácil que el lector piense que la novela hubiera tenido un mejor encaje en alguna colección de espionaje tipo Archivo Secreto de Bruguera, en la que se fusionaban los géneros de espías y ciencia ficción, la realidad es que los elementos fantásticos justifican plenamente la publicación en una colección de ciencia ficción.

Tras una breve introducción en la que el autor explica el mito de la Gorgona, se nos presenta a Milton Mann, más conocido como el super agente SPY-99, un claro precursor del agente M-31que en el futuro protagonizaría un buen número de novelas de Curtis Garland, y al que ya dedicamos una reseña en este blog.

Milton Mann es un hombre cuya descripción de la ficha especial del FBI podría corresponder perfectamente al autor de este blog:

Superdotado. Mente y físico fuera de lo común. Facultades supersensoriales. Telépata, vidente y memoriógrafo. Inmune a drogas y al envenenamiento. Un superhombre fuera de serie en todo. Prácticamente un arma demoledora, con apariencia humana

Según palabras de Harry Layland, inspector-instructor jefe del FBI:

Es un tipo magnífico. Poseedor de extrañas facultades, con una gran fortuna personal, una cultura amplísima; una educación filosófica, política y religiosa de primer orden; refinadas costumbres, gourmet exquisito…no he conocido jamás a un hombre como Milton Mann. Su fuerza física queda disimulada por su esbeltez, su poder muscular por su elegancia, y su estatura por la armonía de todo su cuerpo.”

Y lo más interesante de este auténtico superhombre, “su rostro, mezcla de europeo y asiático, posee la ductilidad de los grandes actores teatrales, pudiendo parecer totalmente europeo para nosotros, y puramente oriental entre los orientales”.

El caso es que Milton Mann es seleccionado para una arriegada misión. Debe dirigirse a la isla de Togara Sur, en Japón, para investigar un extraordinario caso. En esa pequeña isla se celebró recientemente una secretísima reunión de los 6 principales líderes mundiales. Tras la reunión, los seis líderes desaparecieron de la faz de la tierra, y el resto de personas que se encontraban en ese momento en la isla –habitantes y fuerzas de seguridad que vigilaban la cumbre- han aparecido convertidos en estatuas.

Lo que no sabían los secuestradores es que la reunión era realmente el simulacro para la verdadera reunión que se producirá posteriormente en la isla de Akishima, y que las personas que se reunieron eran realmente unos dobles de los líderes.

Ante el riesgo que existe para la verdadera reunión de los líderes mundiales, Milton Mann deberá descubrir a los responsables de lo ocurrido en Togara, y por ese motivo se desplaza allí haciéndose pasar por un escritor,  en compañía  de la exótica Suzzy Yeng, una representante de las Naciones Unidas que simula ser su secretaria/amante. (¿Un homenaje a la emotiva película “El mundo de Suzie Wong”?).

Sin que se mencione expresamente en el libro,la historia transcurre en los años 60-70 (se menciona en la narración a Hoover como director del FBI, cargo que ocupó hasta 1972, año de su muerte), y no deja de ser una aventura al más puro estilo James Bond, aunque con elementos de ciencia ficción mucho mayores de los que se podrían pensar en un primer momento, y sin que puedan faltar el villano de turno, el inmoral millonario Luther Maddox -un émulo de Lex Luthor- o su fiel esbirro, el eficaz asesino Lester Kimball, dos estereotipos de personajes malvados.

Nuevamente, a pesar de las múltiples referencias a Medusa, no encontraremos a este personaje por ninguna parte, excepto en los efectos de una letal arma que amenaza la seguridad mundial. Eso sí, la diversión está asegurada.

Curtis Garland los cien dias de medusaTítulo: Los Cien días de la Medusa

Autor: Addison Starr

Colección Nova Club  Nº 2. Editorial  Rollán

Portada: Prieto Murana

1ª edición: Noviembre 1969.

No debemos confundir esta novela con la ya reseñada “Los cien días de la gogona”, publicada por Bruguera. Ambas nno tienen nada en común salvo la leyenda de Madusa, empleada en esta novela de un modo completamente tangencial.

Sobre la colección Nova club no me extiendo, porque espero dedicarle una reseña en algún momento. Tan sólo comentar que fue un intento de la editorial por adentrarse en la ciencia ficción, género al que hasta el momento no había dedicado ninguna atención, recurriendo para ello a los mejores escritores de los que disponía en aquel momento: Juan Gallardo Muñoz, Antonio Vera Ramírez, José Miguel Téllez, o Enrique jarnés Bergua entre otros.

Hay más cosas en el cielo y en la Tierra, Horacio, de las que tu razón o la mía puedan sospechar

Con esta cita de Hamlet comienza esta novela, protagonizada por Martin Walsh, un periodista que se verá envuelto de forma involuntaria en unos increíbles hechos que el lector puede leer gracias a unas extrañas crónicas escritas por un tal Addison Starr.

La historia comienza con una extraña sucesión de revoluciones en diferentes puntos de la Tierra, sin aparente conexión entre sí.

En todos los casos, que incluyen a países altamente estables a nivel económico, político o social, una súbita locura afecta a gran parte de la población, que se rebelan de forma violenta contra sus dirigentes, incapaces de contener la ola de destrucción que se cierne sobre sus naciones.

Irán, Egipto, Brasil, Australia, y finalmente el mismísimo Reino Unido sucumben a esta imparable ola de locura  que sume al Mundo en una completa incertidumbre.

A partir de este momento nuestro protagonista se verá involuntariamente envuelto en una operación para descubrir el origen de estas revoluciones, de las que se culpa inicialmente a la Unión Soviética.

Hay que señalar que la relación de la novela con el mito de Medusa –que sí se menciona de forma expresa- es muy  limitada.

Lamentablemente debo decir que es probablemente el peor libro que he leído del gran Curtis Garland (esta vez bajo el seudónimo de Addison Starr), pues da una sensación de absoluta improvisación en el desarrollo de una trama en la que aparecen personajes aparentemente destinados a ser importantes y que sin embargo no vuelven a ser mencionados, y otros personajes que son introducidos en la historia de forma bastante artificial.

No obstante, el libro recoge situaciones sorprendentemente proféticas. Desde el inicio de la novela, con una revolución en la que se derroca al Sha de Persia (la novela se escribe 10 años antes de que esto ocurriera realmente), pasando por una revolución árabe en Egipto, el levantamiento de los negros en Sudáfrica contra los dirigentes blancos (esto no ocurriría en la realidad hasta mediados los 80), hasta una ecena del Empire State Building cayendo en pleno Nueva York, en una imagen que recuerda tristemente a la caída de las torres gemelas, se nos presentan una serie de sucesos que se han reproducido posteriormente en la historia real.

Por otro lado, me ha resultado muy curioso ver diversas menciones a España en la novela, algo poco habitual, especialmente una referencia deportiva cargada de humor por parte de un madridista declarado como era Juan Gallardo Muñoz:

Los Gigantes habían ganado la liga de béisbol esta temporada, Brasil se clasificaba para el campeonato mundial de fútbol, a celebrar uno de aquellos años en la Unión Soviética; el Real Madrid ganaba la copa de Europa, y un negro, Blackie Rocker, alcanzaba la diadema de todas las categorías en un reciente combate en el Madison Square Garden. Lo de siempre en deporte, creo yo.”

Por cierto que la Unión soviética jamás llegó a celebrar unos mundiales de fútbol, aunque en 2018 Rusia sí los acogerá por vez primera en su historia.

PRINCIPIO Y FIN DE LA S.I.P

John Wood Campbell Jr, editor y fundador de la revista Astounding Science Fiction en plena  “edad de oro” de la ciencia ficción, defendía la imposibilidad de mezclar la ciencia ficción con el género policiaco. Según él, el detective podría recurrir en cualquier momento a una máquina que resolviese el crimen, de modo que la intriga literaria no tendría sentido.

Isaac Asimov no estaba de acuerdo, y para demostrar que Campbell se equivocaba experimentó en este terreno, cuyo camino ya había inaugurado Alfred Bester en 1953 con la publicación de “El hombre demolido”.

Asimov, uno de los más grandes escritores de ciencia ficción de la historia, está considerado por tanto como uno de los primeros autores en mezclar la ciencia ficción con la novela policiaca, y de hecho ha recurrido de forma habitual a este “transgénero” con obras como “Las bóvedas de acero” (1954), “El sol desnudo” (1957), “Estoy en Puertomarte sin Hilda”, o en gran parte de sus relatos de robots, donde el detective debía encontrar al responsable de un crimen que en muchos casos parecía responsabilidad de un robot.

La línea marcada por Asimov sería después asumida por otros autores como Philip K Dick, con “Sueñan los androides con ovejas eléctricas”, escrita en 1968, obra a la que le seguirían una larga lista de libros de tinte similar.

Pues bien, a finales de 1959 la editorial Toray publica el primer número de una colección que, por su original temática, se ha convertido con el tiempo en uno de los grandes clásicos  de la literatura pulp en español. No es que fuera la primera muestra de esta fusión de géneros, pues hay múltiples ejemplos en la colección espacio futuro de Toray, pero sí que es el primer caso en el que se dedicaba una colección en exclusiva al tema.

Estamos hablando de S.I.P (Spacial International Police), una curiosa colección mezcla de los géneros de ciencia Ficción y policiaco, cuya principal característica es que cada número estaba protagonizado por un agente distinto, debido a un peculiar motivo que explicaremos más adelante, y cuyo espíritu se define perfectamente en la contraportada del primer título de la colección:

El hombre ha dominado el espacio, pero la ambición, la maldad y el crimen han seguido a los abnegados pioneros que han posado sus plantas en los nuevos planetas. Por eso la Tierra, para defender la Ley y la justicia, ha creado una nueva fuerza: la Spacial International Police

sip 5La colección constó de un total de 81 números, cifra considerable teniendo en cuenta la poco habitual temática de la serie, y se publicó entre los años 1959 y 1962, al precio de 6 pesetas al principio, y 7 pesetas al final.

Con el clásico formato de 15,5 × 10,5 centímetros y 128 páginas, estas novelas destacan poderosamente por sus llamativas portadas firmadas de forma habitual por Ayné y un tal Jorge.

Respecto a los autores responsables de la colección,  no tengo que dedicarle mucho espacio, pues fueron únicamente dos: Juan Gallardo Muñoz  y Enrique Sánchez Pascual, dos de los pilares de la editorial. El primero de ellos empleó su conocido seudónimo de Johnny Garland para escribir un total de 20 novelas, mientras que Sánchez Pascual, como era habitual en él, recurrió a tres seudónimos distintos: W. Sampas (31 títulos), Alan Star (27) y Alan Comet (3), con lo que los lectores de la época tenían la sensación de que la colección la escribían entre cuatro autores.

La relación completa de los títulos de la colección es la siguiente:

TÍTULO

AUTOR

1 El secreto del circo espacial W. Sampas
2 Asesinato en Luna-término Alan Comet
3 Chantaje, S. A. Alan Star
4 Canales de sangre W. Sampas
5 Hombres sin alma Alan Star
6 Banda de telépatas W. Sampas
7 Arma secreta Alan Star
8 Traficantes cósmicos W. Sampas
9 Traidor al servicio Alan Star
10 ¡Perjuro! W. Sampas
11 El gang del terror Alan Star
12 Asesinato, servicio garantizado W. Sampas
13 El valle de los muertos Alan Star
14 Seguro de muerte W. Sampas
15 Lista negra Alan Star
16 Asesino telépata Alan Star
17 Simbiota criminal Alan Star
18 El imperio de la muerte W. Sampas
19 El continente maldito Alan Star
20 Raptores espaciales W. Sampas
21 La banda del cerebro W. Sampas
22 Sindicato de bandidos W. Sampas
23 Agente espacial Alan Star
24 Asalto al heliexpreso W. Sampas
25 Primera misión W. Sampas
26 ¡Miedo en la S. I. P.! Alan Comet
27 Fábrica de asesinos W. Sampas
28 Virus fatal Alan Star
29 Prueba de sangre W. Sampas
30 Ídolos de barro Alan Star
31 Hermandad negra Johnny Garland
32 Tongo, ciudad prohibida W. Sampas
33 Emisión de muerte W. Sampas
34 La peste dorada Johnny Garland
35 Con el agua al cuello Alan Star
36 Contrato fatal Alan Comet
37 ¡Muerte a distancia! Alan Star
38 El horror verde Johnny Garland
39 Muerte fosforescente Johnny Garland
40 Garras invisibles W. Sampas
41 Cráneo de plata Johnny Garland
42 Rejas arena de Alan Star
43 El signo de la momia Johnny Garland
44 Fuego mortal W. Sampas
45 Policía podrida Alan Star
46 El planeta negro Johnny Garland
47 ¡Llega el Ku-Klux-Klan! Alan Star
48 La plaga azul Johnny Garland
49 Agente femenino W. Sampas
50 Cadáver en el espacio Johnny Garland
51 La banda de los nictálopes W. Sampas
52 ¡Callowan culpable! Alan Star
53 ¡S. I. P. contra la ley! Johnny Garland
54 Un gangster en la S. I. P. Alan Star
55 Tela de araña W. Sampas
56 Trampa para caballeros Alan Star
57 ¡S. O. S., Tierra! Johnny Garland
58 Tráfico inhumano Alan Star
59 Space boys W. Sampas
60 El supercerebro Johnny Garland
61 Locura dirigida Alan Star
62 Póquer de damas Alan Star
63 Cadáveres incompletos W. Sampas
64 Asesinos en la torre W. Sampas
65 Poder infernal Alan Star
66 Ladrones de tumbas W. Sampas
67 Piratas submarinos W. Sampas
68 ¡Ultimátum! Alan Star
69 Ojo por ojo Alan Star
70 Huellas sobre la arena W. Sampas
71 ¡Pánico! Johnny Garland
72 Sinfonía en lüger sostenido W. Sampas
73 El legado de un gangster Alan Star
74 Tráfico siniestro Johnny Garland
75 Voluntario para morir W. Sampas
76 Asesino del tiempo Johnny Garland
77 La torre de la galaxia Johnny Garland
78 Con la muerte en órbita Johnny Garland
79 ¡Sucederá mañana! Johnny Garland
80 La fórmula del Apocalipsis Johnny Garland
81 El fin de la S. I. P. Johnny Garland

Los argumentos de la colección responden a una trama policíaca ambientada en un futuro próximo –finales del siglo XXI-, en el que la humanidad ya ha colonizado el Sistema Solar, desarrollándose gran parte de las historias en la Luna o Marte, aunque también en la Tierra.

El eje conductor de la serie es la S.I.P., (Siglas de la Policía Internacional Espacial),  un sucedáneo interplanetario del F.B.I., y, como ya comenté antes, cada libro está protagonizado por un agente distinto de la organización. El motivo de que no repitan protagonismo es que entre los muchos requisitos que se exigen al selecto grupo de personas capacaes de acceder al S.I.P, es que deben mantener el más estricto celibato, y  como en cada libro el protagonista acaba comprometiéndose con la heroína de turno, el resultado es que debe abandonar la organización. Si esto os parece extraño, me gustaría recordaros que en España, en 1964, si una mujer contraía matrimonio, perdía la condición de funcionaria, así que en este caso al menos la norma absurda es igual para todo el mundo.

El único personaje recurrente en la colección, que servía de enlace entre un número y otro, era el agente Callowan, director de la S.I.P., del que debemos esperar que no se comía un rosco, o que tenía una tendencia sexual no muy bien vista en la época en que fueros escritas las aventuras del SIP. Si nadie sospechaba en aquellos años nada raro de la eterna soltería de Batman y su extraña relación con Robin, ¿cómo iba a dudar nadie del buen agente Callowan?.

Al final del primer título de la colección, el propio Donald Callowan lo explica perfectamente:

Nadie tan hermoso como Sonia le esperaba a él, eterno soltero, enamorado solamente de aquella singladura que hacía temblar a los criminales de todo el universo: la Spacial International Police

Además de Donald Callowan, otros personajes repetían personaje, aunque con un protagonismo y frecuencia muy inferior, como Pat Sullivan, un genio científico que colabora con la organización, o Iko Namura, director de la sección oriental de la S.I.P.

Para hacer un resumen de la colección no se me ha ocurrido nada mejor que redactar una reseña del primer y último título de la misma, siendo además especialmente representativos por corresponder cada uno de ellos a los dos únicos autores que participaron en la serie.

NuevoDocumento 2017-07-07 (1)_1Título: EL SECRETO DEL CIRCO ESPACIAL

Autor: W. SAMPAS

Colección S.I.P Nº 1 Editorial Toray

Portada: Jorge

1ª edición: 1959

Mi admirado Enrique Sánchez Pascual fue el encargado de abrir la colección, sentando las bases de la que sería su estructura habitual, empleando para ello su seudónimo de W. Sampas (William /Enrique – Sam/Sánchez –Pas/Pascual).

El director de la S.I.P, Donald Callowan, hace llamar al novato Lam Curtis, un agente recién salido de la academia, para asignarle su primera misión: deberá infiltrase en el circo espacial, una compañía que ha ido viajando por distintos planetas exhibiendo su colección de extravagantes criaturas y que ha solicitado instalarse en Nueva York con carácter indefinido. El objeto de la misión no es otro que asegurarse de que los ocho extraños seres que se exhiben –uno por cada planeta del sistema solar, a excepción de la Tierra-  no representan peligro alguno para la ciudad. Las originales criaturas que sirven de base del circo son Elena, una ventosa gigante de Venus; Duende, un simio telepático de Urano; Thula, una babosa de 5 toneladas de Júpiter; Focus, un humanoide primigenio de Mercurio; Októn, un visón de Marte; Milcaras, un metamórfico caracterizador de Saturno; un tal Trak de Neptuno; y Glazón, un extraño humanoide de Plutón.

Sin más dilación, el novato Curtis, haciéndose pasar por un tal John Caster, se presenta a la entrevista de trabajo, donde es seleccionado, entre los muchos aspirantes que se presentan, por Sonia Kleber, la bella y arrogante hija del director del Circo, para que se encargue de la alimentación de las criaturas, y de la limpieza de su carromato personal. Como deja muy claro el agente Curtis, son increíbles las espantosas labores que debe realizar un agente de la SIP. ¡No sólo ponen en riesgo sus vidas, sino que tienen que rebajarse a limpiar!

Además de tener que soportar las órdenes personales de la Srta. Kleber, Curtis recibe de Tom Ferguson, el domador de las 8 criaturas del circo, las correspondientes instrucciones para su mantenimiento. Unas criaturas que requieren cada una de ellas unos particulares cuidados, especialmente en lo que respecta a su alimentación, vegetariana en unos casos, carnívora en otras, y simplemente extraña para el resto.

Al día siguiente, tiene lugar la primera representación del espectacular circo espacial, a la que acude el propio Donald Callowan en compañía de otro agente de la SIP. Allí se presentan al público los principales responsables del  espectáculo: Martin Kleber, director del circo; Fred Cunnigan, el cazador que capturó a todas las criaturas; el ya mencionado Tom Ferguson, domador de las mismas; y la propia Sonia Kleber, que se encarga de la presentación de uno de los números.

La representación muestra al público asistente las especiales habilidades de cada una de las 8 criaturas exhibidas, poniendo en pie a todos los espectadores de tan asombroso espectáculo, con la excepción de Donald Callowan, que entiende el grave peligro que puede suponer la existencia del circo espacial.

Nadie sospecha que esta representación será el principio de una serie de escalofriantes asesinatos sin aparente explicación.

No sé si será casualidad que entre los personajes de este primer título de la SIP se encuentren DONALD Callowan y Lam CURTIS, o se trata de un guiño de Enrique Sánchez Pascual al que pronto sería su compañero de fatigas en la colección, Juan Gallardo Muñoz, más conocido en aquel momento como Donald Curtis.

Por otro lado, el falso nombre con el que entra a trabajar en el circo el agente Curtis     -John Caster-, parece un claro homenaje a John Carter, el maravilloso personaje de la serie marciana de Edgard Rice Burroughs. De hecho, durante el libro, supongo que por error de imprenta, se emplea en muchas ocasiones directamente el nombre de John Carter.

También me he planteado si los personajes de Martin y Sonia Kleber no serán un arriegado homenaje del autor a Manfred Zalmánovich Stern, un conocido militante comunista que adoptó en las brigadas internacionales el sobrenombre de Emilio Kleber, llegando a ser conocido como “el salvador de Madrid” por su importante papel en la batalla de la ciudad universitaria, decisiva en la defensa de la capital durante la guerra civil española. Hay que recordar que Enrique Sánchez Pascual militó en el bando republicano durante el conflicto, motivo por el que tuvo que exiliarse posteriormente a Francia, aunque desconozco si pudo conocer personalmente a Kleber, que por otro lado se convirtió en un símbolo propagandístico para los partidarios de la República.

Como siempre que leo ciencia ficción en este tipo de libros, me gusta analizar la visión del futuro que tienen los autores, especialmente en los aspectos sociales.

No parece a finales del siglo XXI, el futuro en el que se sitúa la acción de la S.I.P., hayan cambiado mucho las cosas respecto a principios de los años 60, cuando fue escrita la colección.

El papel de la mujer sigue siendo el de un florero sometido a los designios de los hombres, y aunque el personaje de Sonia Kleber –única mujer con un papel destacable en la trama- posee en apariencia un fuerte carácter indomable, a la hora de la verdad cumple con el papel de hembra obediente cuya máxima aspiración en la vida es el matrimonio, tal y como se espera en esta clase de obras.

Respecto al tema del racismo, los negros son ciudadanos de segunda clase cuya máxima aspiración es lograr un trabajo de sirviente o aquellos cuyas tareas no requieran un especial esfuerzo intelectual. Para que os hagáis a la idea, hay un personaje en la novela llamado Minie, que es la sirvienta negra de la familia Kleber, y que como mandan los cánones llama “amita” a Sonia Kleber.

Otro personaje de color es Lewis, un asustadizo trabajador que ayuda a Lam Curtis en las labores de mantenimiento del circo, y que no destaca precisamente por su coeficiente intelectual. Cada vez que el autor alude a este personaje se refiere a él simplemente como “el negro”. Habrá quien se escandalice con estos contenidos, o incluso quien piense que habría que censurar estos pasajes en caso de una hipotética reedición de estas obras, pero no debemos olvidar que no dejan de ser el fiel reflejo de otra época. Si nos ponemos a tachar, a ver cuantas obras clásicas de la literatura universal resisten el paso del tiempo.

NuevoDocumento 2017-07-07_1Título: EL FIN DE LA S.I.P

Autor: JOHNY GARLAND

Colección S.I.P Nº 81 Editorial Toray

Portada: Ayné

1ª edición: 1962

El afamado Juan Gallardo Muñoz fue el encargado de echar el cierre a la colección de la S.I.P, escribiendo los 6 últimos números de la misma, incluyendo esta novela –la última-  cuyo  título no puede ser más apropiado: el fin de la S.I.P.

La historia empieza con un preludio donde un derrotado Donald Callowan se lamenta porque la S.I.P ha sido disuelta como consecuencia de una conspiración perpretada con precisión milimétrica por el crimen organizado, que ha vencido en la guerra que mantenía con las fuerzas del orden. No sólo se ha ordenado la disolución de la S.I.P, sino que además los pocos agentes que quedan en activo son perseguidos por la justicia internacional, viéndose obligados a ocultarse tras identidades falsas.

A partir de este momento la novela narra cómo se ha llegado a esta desastrosa situación. Todo comienza cuando la S.I.P comienza a investigar el misterioso robo de un artefacto llamado la “Supermachine” y  la desaparición de su inventor, el brillante profesor Silas Caldwell. Para tan compleja misión resulta elegido uno de los mejores agentes de la organización,  Larry Karvis, que es enviado a Australia para encontrar las claves del caso.

La SIP está especialmente preocupada por la desaparición de la mencionada máquina, pues se dice que es capaz de ejercer un completo dominio sobre la naturaleza humana, tanto sobre la mente como sobre el cuerpo, lo que podría dar un poder casi absoluto a su poseedor.

Con este preocupante panorama Karvis inicia su investigación en el Kangaroo, un lujoso night club de Melbourne regentado por un siniestro personaje llamado Snake, último lugar en el que fue visto el profesor Caldwell antes de su desaparición, acompañado de una bella joven.

Intentado localizar a la misteriosa mujer que acompañaba al profesor, Larry conoce a Agnes Kahr, una cándida joven que por tristes circunstancias de la vida se ve obligada a trabajar como chica de compañía en el Kangaroo y que se convierte de inmediato en el mejor aliado del agente Karvis, sin sospechar que los eventos que acompañan a la investigación provocarán el fin de la S.I.P.

¿O no?

Una novela con escenas dignas del pulp más delirante, como la pelea con cuchillos eléctricos, o el asesinato de un testigo crucial, que muere atravesado con ¡un dardo de oro!. Goldfinger anda suelto en el futuro.

La trama podría perfectamente haberse desarrollado en Chicago en los años 30, pues no deja de ser una historia de las fuerzas del orden contra la mafia, lo que obliga a Juan Gallardo a introducir un montón de detalles que nos permiten situarnos en el futuro imaginado por el autor: las ejecuciones de presos se llevan a cabo en cámaras electrónicas; la existencia de “telecards”, que vendría a ser como un fax; los turbomóviles, unos vehículos  que funcionan con turbinas de retropropulsión; pistolas magnéticas…..

La tecnología puede haber cambiado mucho en el futuro, pero nuevamente los aspectos sociales parecen haberse estancado en lo referente al papel de la mujer, y como muestra, esta conversación que se desarrolla en el primer encuentro que mantienen Larry Karvis y Agnes Kahr en el Kangaroo:

– Lo único penoso es que perdiste a tus padres, Agnes, pero sé que este no es el final para una chica como tú. Hay otras metas mejores.

-¿Por ejemplo?

– Casarte.

– No digas tonterías. Una chica de club nocturno rara vez se casa.

Parece ser que en el futuro, el único destino decente de cualquier mujer sigue siendo contraer matrimonio. Y yo os pregunto:

¿Estarán las mujeres de hoy en día de acuerdo con este futuro?

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INVITAD UN MONSTRUO A CENAR

Curtis garland invitad a un monstruo a cenarTítulo: INVITAD UN MONSTRUO A CENAR

Autor: Curtis Garland

Colección Selección Terror Nº 72 Editorial Bruguera

Portada: Francisco González Vilanova

1ª edición: Julio 1974

Como es habitual en la obra de Juan Gallardo Muñoz, la novela comienza con una de esas introducciones que invitan a no dejar de leer la historia, para continuar con otra de sus habituales citas, en este caso del capítulo I de Drácula, obra a la que se alude en más de una ocasión durante el desarrollo de la trama:

“…El y su mujer, la anciana que me había recibido, se miraron con temor. Cuando le pregunté si conocía a mi anfitrión, y si podí decirme algo de su morada, tanto él como su mujer se persignaron, diciendo que no sabían de nada, y negándose a agregar más.”

Si a eso le añadimos que en el libro se entremezclan algunos de los más famosos monstruos clásicos, podemos afirmar que nos encontramos con una obra imprescindible dentro de la colección Selección Terror.

El periodista Ross Haggard recibe una extraña invitación para desplazarse, junto a otros invitados sin aparente relación entre sí, el 4 de Mayo a la isla Moon-Star, un islote situado en el mar del Norte propiedad de Malcolm Conrad, un excéntrico millonario, gran cazador y autor de un libro titulado “Yo sé que existen los monstruos”, que ha organizado una singular fiesta de la que en principio poco se sabe.

Un barco llamado North Sea traslada a la isla a los 9 invitados, que poco a poco van presentándose entre sí: el mencionado Haggard y su novia Honor Shelley, una acriz secundaria en películas de terror que de forma sorprendente también ha sido invitada; Elliot Gilling, un anticuario de Chelsea; un doctor en biología llamado Gordon Castle; Clemence Hunt, considerado el mejor cazador del mundo, gran rival de Lord Conrad; Lee Strasberg, una fascinante escultora de gran belleza conocida por su peculiar obra llamada “Los monstruos del miedo”;  Cecil Waxman, un técnico en efectos especiales cinematográficos, desfigurado por un terrible accidente; Raquel Emery, una adivinadora ambulante, y Alec Helmore, un alegre y borrachín músico callejero.

En compañía de Lady Felicia Conrad, esposa del anfitrión, y del capitán del barco Jeff Daniels, el pintoresco grupo de invitados se dirige hacia la isla, donde se encontrarán con Lord Conrad, que les espera para explicar el verdadero motivo de la reunión: está convencido de que entre los invitados hay un hombre lobo y un vampiro, y con una serie de ingeniosos mecanismos hará que su verdadera  naturaleza salga a la luz para darles caza, en una competición mano a mano con su gran rival Clemence Hunt, para demostrar cual de los dos es el mejor cazador del mundo.

Para culminar esta locura, los invitados están aislados en la isla, pues el barco ha partido de vuelta a Inglaterra, y no volverá hasta que ambos monstruos hayan sido abatidos.

¿Está loco Lord Conrad? ¿Por qué motivo han sido seleccionados los invitados? ¿Existen de verdad los monstruos? Y si es así, ¿cuál de ellos lo es?

Novela muy disfrutable, siempre y cuando sepamos tener la mente abierta y aceptar ciertas premisas poco creíbles. Si ya de por sí en los géneros de terror y ciencia ficción el lector debe tener siempre una buena predisposición para aceptar incoherencias, en el bolsilibro este requisito se multiplica, ya que lo habitual es que los autores tuvieran que recurrir a múltiples trampas argumentales en la trama para poder finalizar las novelas. Para mí al menos es uno de los grandes alicientes de este tipo de libros: el ingenio de los escritores para dar explicación en tres líneas a situaciones rocambolescas en las que ellos mismo se han ido metiendo.

El estilo del libro recurre a un recurso muy habitual en la obra de Curtis: la alternancia de la narración por parte del protagonista con otros capítulos en los que uno de los “monstruos” explica en primera persona sus pensamientos, sin que sepamos de quién se trata hasta el final del libro.

Como siempre ocurre con los libros de Garland, surgen diversas curiosidades para comentar de la novela. Es increíble, con el volumen de producción que acumuló,  la capacidad que tenía el autor para introducir homenajes y referencias culturales de todo tipo en sus libros.Es sin lugar a dudas el gran pastichero de la novela popular.

En una de esas magníficas notas a pie de página a las que nos tiene acostumbrados Curtis Garland, se hace referencia a que en el libro de Drácula, de Bram Stoker, se considera el 4 de mayo, víspera de San Jorge, como una noche en la que los espíritus campan a sus anchas cuando dan las 12 de la noche.

El lector seguramente se preguntará –siempre que sea tan rarito como yo-  el porqué de esa fecha, pues San Jorge se celebra el 23 de Abril, desde que en 1222 se estableciera ese día para conmemorar la muerte del más famoso asesino de dragones de la historia, por encima incluso de Jamie Lannister.

La confusión -o no-, viene dada por el caos originado por el cambio del calendario Juliano al Gregoriano.

El Papa Gregorio XIII emprendió una nueva reforma para corregir las discrepancias del calendario Juliano, y así obligar a las estaciones a empezar cuando deben. De este modo, por un decreto pontificio de marzo de 1582, se abolió el calendario juliano y se impuso el calendario gregoriano.

El calendario gregoriano tiene los mismos meses que el calendario juliano, y en ambos sistemas los años cuyo número es múltiplo de 4 son bisiestos, con la salvedad de que en el calendario gregoriano los años que son múltiplos de 100 no son años bisiestos, excepto los que sí son divisibles por 400. En resumen, por este follón, desde su creación, la fecha del calendario juliano ha acumulado un retraso de 13 días con respecto al paso de las estaciones. En consecuencia, la fecha juliana permanecerá 13 días por detrás desde el 14 de marzo de 1900 gregoriano /1 de marzo juliano hasta el 28 de febrero de 2100 gregoriano/15 de febrero juliano, momento en que dicha diferencia se incrementará en 1 día más. Esta diferencia entre los dos calendarios se irá incrementando con el paso de los siglos. En términos astronómicos, el calendario juliano se retrasa con respecto al año Gregoriano aproximadamente un día cada 128 años.

El calendario juliano fue reemplazado como calendario civil por el calendario gregoriano en casi todos los países donde se utilizaba, aunque siguió vigente en algunos países hasta comienzos del siglo XX. Por ejemplo, Egipto pasó del 20 de diciembre de 1874 (juliano), al 1 de enero de 1875 (gregoriano). Turquía cambió del 16 de febrero (juliano) al 1 de marzo (gregoriano) de 1917. Rusia pasó del 1 al 14 de febrero de 1918. La propuesta original en Rusia había sido corregir 1 día cada año, extendiendo el cambio a un periodo de trece años, y pasar el día bisiesto a los años exactamente divisibles por 128 (por ejemplo, 1920), pero como internacionalmente no se le hizo caso alguno, optó por adoptar el criterio del resto del mundo para evitar mayor confusión.

Grecia fue el último páis europeo en adoptar el cambio con fines civiles, pasando del 16 de febrero al 1 de marzo de 1923.

Las leyendas eslavas consideraban que en las vísperas de San Andrés y San Jorge, en la de la Pascua de Resurección y en la de año nuevo, había que untar las ventanas y los ojos de las cerraduras con ajo, pues esas noches es cuando el poder de los malos espíritus encuentra su apogeo.

En el calendario Juliano por tanto el 22 de Abril sería la víspera de San Jorge (cuya celebración se ha mantenido en el calendario Gregoriano el 23 de Abril), mientras que en el Gregoriano, ese día pasaría a ser el 4 de Mayo, así que el dato de Curtis Garland    –que efectivamente  se cita en Drácula- puede considerarse correcto, siempre que los espíritus no se hayan enterado del cambio de calendario.

El mismo argumento de la novela es en sí una revisitación de “El malvado Zaroff” (“The most dangerous game” en el original), la imprescindible película de 1931 basada en una novela de Richard Connell. No creo apropiado extenderme más sobre el tema, porque cualquier aficionado al cine ya sabe de lo que estoy hablando, y el que no la conozca, ya tiene deberes.

Algunos de los personajes de la novela son claros homenajes al mundo de la literatura y del cine. El protagonista del libro se llama Ross Haggard, en clara referencia a H. Rider Haggard, escritor victoriano creador de Allan Quatermain (protagonista entre otros libros de “Las minas del Rey Salomón”) y de Ayesha, la mujer inmortal de Africa.

Su novia, Honor Shelley, trabaja en películas de terror en los típicos papeles de bella heroína en apuros, tipo Fay Wray, conocida en su época como la reina del grito, y protagonista del “King Kong” de 1933, película a la que por cierto también se hace referencia en la novela, y de la ya mencionada “El malvado Zaroff”. Es de suponer que su apellido sea un guiño a la creadora de Frankenstein, Mary W. Shelley.

El personaje femenino de Lee Strasberg se llama igual que el actor/director/productor Israel “Lee” Strasberg, uno de los creadores del Actor´s Studio, aunque también podría basarse en su esposa Paula Strasberg, o en su hija, la actriz Susan Strasberg, ambas íntimas amigas por cierto de Marilyn Monroe.

Raquel Emery pudiera ser un homenaje a la actriz Katherine Emery, protagonista junto a Boris Karloff de una película de 1945 titulada “La isla de la muerte” (citada por cierto por Scorsese como una de sus favoritas), cuya trama curiosamente también gira alrededor de una serie de personajes aislados en una isla.

Otros dos personajes del libro se apellidan Castle y Gilling, que bien pudieran proceder de los directores de cine de terror de serie B William Castle y John Gilling.

Cecil Waxman es un claro homenaje al personaje de Vincent Price de la película de 1953 “Los crímenes del Museo de cera”, y de hecho el propio personaje hace mención a dicho film.

He de reconocer que es más que probable que la mayoría de estos supuestos homenajes no tengan ninguna base, y los apellidos los tomara de una guía de teléfonos de Michigan, pero la realidad es que tratándose de Curtis Garland siempre tengo la sensación de que detrás de cada nombre y cada dato hay algo oculto. Es una de sus múltiples virtudes.

En resumen, una nueva muestra del buen hacer de Juan Gallardo Muñoz, un autor sobre el que creo que hay unanimidad absoluta sobre su grandeza, y del que siempre pienso que nació antes de tiempo. Estoy convencido que alguien con su capaciad de trabajo, imaginación y talento sería hoy en día un destacado guionista de cine y televisión.

Porque hoy en día lo que triunfa es el talento, el trabajo y la imaginación ¿no?. No hay más que encender la televisión cualquier tarde para comprobarlo.

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CURTIS GARLAND Y EL CINE

La vida y obra de Juan Gallardo Muñoz ha estado inexorablemente ligada al mundo del celuloide. Gran amante del cine desde muy joven, con tan sólo 15 años empezó a escribir críticas cinematográficas en una columna semanal del diario imperio de Zamora, labor que continuó en otros periódicos más tarde; posteriormente trabajó como actor –fundamentalmente en teatro, pero con algún papelito en el cine-, y a lo largo de su carrera diversas películas se han basado en un guión suyo o directamente en alguna de sus múltiples novelas.

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Precisamente la Asociación A.C.H.A.B (asociación cultural hispanoamericana de amigos del bolsilibro), una de esas heróicas iniciativas que ha surgido en los últimos tiempos con la finalidad de difundir la novela popular española, ha editado recientemente un libro con el acertado título de “Sesión continua”recopilando todas las obras de Curtis Garland que han servido en algún momento de base para la realización de una película. Para ser más exactos, los libros que engloban dicho recopilatorio son:

 – Dedos de Plata (Curtis Garland – 1966) .Título del que ya hablé en la reseña sobre el agente M-31, publicado originalmente en FBI CLUB nº 1 de Rollán.

– ¿Quien era “CAT”? (Curtis Garland – 1971). Publicado en el nº 499 de la colección Punto Rojo de Bruguera.

– El Pez de los Ojos de Oro (Curtis Garland – 1972). Publicado en el nº 542 de la colección Punto Rojo de Bruguera.

– Ese tipo llamado Sacramento (Donald Curtis – 1972)

Recomiendo visitar la página web http://amigosdelbolsilibro.blogspot.com.es/, en la que se detallan tanto los objetivos de la asociación como los libros editados por la misma hasta el momento. Como espero que esta magnífica iniciativa tenga continuidad en el tiempo, he hecho lo único que estaba en mi mano para ayudar: hacerme socio. Un buen negocio por mi parte, pues es barato, y a cambio obtienes directamente varios libros. De cualquier modo, al lector siempre le queda la opción de comprarlos sin necesidad de hacerse socio.

Con la publicación ocupando un privilegiado espacio en mi biblioteca particular, sólo puedo aplaudir el gran esfuerzo y cariño que desprende el libro: empezando por la portada de Pejo Ide, artista al que yo al menos no conocía, y que me ha sorprendido muy gratamente con una ilustración de gran calidad; continuando por los prólogos de Pako Mulero, un aficionado igual que tú y yo, que aportan lo que ya he llamado en diversas ocasiones “valor añadido”; una edición con un formato que se ajusta a mi idea de cómo debe reeditarse hoy en día la literatura popular, y sobre todo, reúne 4 obras de Curtis Garland nada fáciles de encontrar.

El amor que Juan Gallardo sentía por el cine –especialmente por el cine negro- se refleja continuamente en sus libros, no sólo por las constantes referencias cinematográficas, sino incluso en ese estilo literario tan característico del autor, muy visual.

De cualquier modo, el objeto de este artículo no es analizar la aportación de Curtis Garland al cine, de la que fácilmente se puede obtener información detallada mucho mejor de la que yo pueda dar,  sino tan sólo reseñar novelas de terror del autor ambientadas directamente en este mundo, todo un homenaje al cine de terror clásico. Según vaya descubriendo más títulos –que los habrá seguro- los iré añadiendo a la reseña.

Ya aprovecho para lanzar la idea para ver si alguien se anima a hacer un recopilatorio con esta siniestra trilogía. Merecen la pena, de verdad.

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Horror en los estudios Filmstar

Autor: Curtis Garland

Colección Selección Terror n° 314. Editorial Bruguera.

1° edición Marzo 1979.

Portada: Miguel García.

Blake Hartman es un aspirante a escritor que se encuentra a punto de tirar la toalla al estar al borde de la ruina, cuando recibe una carta en la que se solicita su inmediata presencia en los estudios de la productora Filmstar para iniciar el rodaje de una película basada en un guión del escritor que puede suponer el despegue de su carrera.

Al llegar a los míticos estudios de la Filmstar, productora especializada en películas de terror (al menos yo la asocio con la Hammer), Blake descubre que la película servirá de broche final a la actividad de la misma, pues sus películas ya no son rentables, y los terrenos donde se encuentran los estudios han sido vendidos para construir una urbanización, cuyas obras se iniciarán por contrato al terminar este último rodaje.

Para el film, Aldo Griffith -dueño de Filmstar- ha reunido a las históricas celebridades protagonistas de los mayores éxitos de los estudios, a modo de homenaje final: el director de cine Helmut Von Kraff, los actores Sandor Lukas -que rivalizó en su momento con Boris Karloff y Bela Lugosi en sus monstruosos papeles- , Vera Conway  -la eterna ingenua-, Adolphe Montague -el villano de todos los filmes- , Joyce Logan    -la rubia y explosiva belleza de las películas, ya con cierta edad pero igual de atractiva- y Ben Toland, un antiguo ídolo hoy en día paralítico, componen el impresionante elenco de la película, coordinados por la eficaz y bella ayudante de producción Samantha Harris.

El primer día de rodaje se encuentan en el set todos los técnicos, actores, el director, el productor, un crítico de cine dispuesto a destrozar la película antes de iniciarla, y Gregg Edwards, dueño de la constructora que ha comprado los terrenos, cuando reciben una llamada telefónica que les informa de que la valla que rodea los estudios está electrificada, cortándose inmediatamente la linea de teléfono definitivamente.

Aislados del exterior, los protagonistas se verán envueltos en una serie de espeluznantes asesinatos que parecen ligados al pasado de los estudios, sin posibilidad de huida posible, lo que les obliga a descubrir al asesino antes de que uno por uno acaben todos muertos.

Soberbia novela de Curtis Garland, plagada de referencias cinematográficas, con una buena trama y una resolución ordenada y coherente, sin la habitual precipitación de este tipo de relatos. Todo un homenaje al cine clásico de Terror.

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¿Qué ha sido de Dolly Doll?

Autor: Curtis Garland

Colección Selección Terror n° 87. Editorial Bruguera.

1° edición Octubre 1974.

Portada: Alberto Pujolar.

Aunque obviamente la novela rinde homenaje a la película de Robert Aldrich de 1962 ¿Qué fue de Baby jane? – basada a su vez en una novela de Henry Farrell – y presenta más de una similitud con la misma, nos encontramos con un producto mucho más terrorífico y gore que el film original, aderezado con las habituales dosis de intriga que acompañan a estas obras.

Dolly Doll es una olvidada estrella del cine de terror de la que no se sabe nada desde hace más de 30 años, época en la que rivalizaba en fama con Boris Karloff y Bela Lugosi, siendo famosa por su mezcla de cara angelical e inocente y sus terroríficos papeles de psicópata en las películas que protagonizaba.

En menos de una semana se producen de repente en Los Angeles dos sangrientos asesinatos aparentemente relacionados con la olvidada actriz: en una sala de cine donde se proyecta una de sus antiguas películas, y en una representación de guiñoles que adapta otro de sus filmes (representación por la que por cierto hoy en día acabarían en la cárcel los organizadores por enaltecimiento de la violencia).

Estos hechos despiertan el interés de Richard Scott, reportero de un periódico que justo una semana antes de los asesinatos recibió una carta anónima en la que el remitente preguntaba qué había sido de Dolly Doll, lo que le hace sospechar que el autor puede estar relacionado con los crímenes.

En compañía de una bella joven llamada Judy Allen que se presenta como la hija de Mae Canary – una actriz que durante unos años fue pareja artística de Dolly Doll pero que a diferencia de su colega de profesión cayó en el olvido- , inician una investigación para averiguar el destino final de Dolly Doll, con la esperanza de que la actriz pueda aportar algún dato sobre el asesino, del que se sospecha que es un trastornado admirador de la estrella.

Las indagaciones de ambos les conducen a 1955, año en el que se produjo un incendio en un museo en el que murieron 5 personas y que desfiguró totalmente el rostro de la actriz, que desapareció a partir de este siniestro accidente para siempre de la faz de la tierra sin dejar rastro alguno.

Nuestros protagonistas se encuentran en un callejón sin salida, sin sospechar que los asesinatos ni mucho menos han finalizado.

Otra gran novela de Curtis Garland plagada de referencias cinematográficas, incluyendo pie de página dedicado a “La parada de los monstruos”, de Tod Browning, en la que se aprecia una dedicación y cuidado superior al de otras obras del mismo, notándose el amor que el autor sentía por el tema.

¿Cuál fue el destino final de Dolly Doll y Mae Canary? ¿Por qué se están cometiendo en la actualidad los crímenes? ¿Quién es el verdadero asesino?. Me temo que como siempre tendréis que leer la novela. Novela por cierto de gran nivel.

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Hollywood Horror Show

Autor: Curtis Garland

Colección Selección Terror n° 460. Editorial Bruguera.

1° edición Diciembre 1981.

Portada: Martin.

Una sorprendente premisa la de esta novela, que hace inevitable devorar el libro hasta el final.

Nos encontramos en Hollywood en los años 40. Larry slater es un detective privado que es llamado de forma urgente por el productor de cine Selwyn Durham, jefe de los famosos estudios “Monsters movies”, rival directo de la Universal en el cine de terror, para el que ya había trabajado anteriormente en dos ocasiones con resultados satisfactorios: para localizar a su hija desaparecida y para conseguir pruebas incriminatorias contra su mujer con vistas a conseguir un divorcio ventajoso.

Angustiado, el productor explica a Larry el motivo por el que necesita de nuevo su inmediata intervención: a 6 semanas del estreno de la que considera la obra maestra de la Monsters Movies,  “Dedos de pesadilla”, la última película rodada por la productora, se ha comprobado en el visionado previo que de repente ha desaparecido del metraje uno de los personajes, justamente el asesino del film, cuyo papel iba a ser inicialmente protagonizado por Boris Karloff, y que finalmente fue asumido por otra figura consagrada del cine de terror, el húngaro Janos Bélaki.

Las escenas siguen figurando en la película, sin que haya cortes ni manipulaciones en los fotogramas, pero ha desaparecido de forma inexplicable el personaje, clave para la película, pues en todas las escenas de asesinatos, la gente sigue muriendo, pero no se ve al asesino.

Convencido de que se trata de algún truco publicitario, e incrédulo ante tan surrealista desaparición, Larry recibe el encargo de descubrir qué ha ocurrido en realidad con el personaje desaparecido, en lo que parece una misión imposible.

Jayne Colfax, la joven y bella guionista de la película acompañará a nuestro protagonista en tan extraña investigación.

La película objeto de investigación, “Dedos de pesadilla”, trata de un hombre llamado Malcolm Lee al que tras sufrir un horrendo accidente le implantan las manos de un asesino psicópata, lo que provoca que a partir de ese momento comience a cometer sangrientos asesinatos. Una versión nada encubierta de ”Las manos de Orlac”, el film de 1924 dirigido por Robert Wiene y protagonizado por Peter Lorre, y al que el autor hace referencia expresa durante la novela. Por cierto, que recomiendo ver la versión libre que se hizo de este clásico en 1991, “Cuerpo maldito”, dirigida por Eric Red, una película que desde mi punto de vista no goza de todo el prestigio que debiera, basada a su vez en el libro de Boileau-Narcejac (sí, sí, el de Arsenio Lupin y “Las Diabólicas”) “Et Mon Tout Est un Homme”, del que no tengo constancia que haya sido editado nunca en España.

Ya sé que estaréis pensando: es la versión Garland de terror de “La rosa Púrpura del Cairo”, y estaríais bien encaminados si no fuera porque el libro se publicó en 1981, cuatro años antes del estreno de la película. (Por no mencionar “El último gran héroe”, de 1993, en el que el personaje de Arnold Schwarzenegger también sale de una película). Más bien se trata de la versión Garland de terror de “seis personajes en busca de autor”, la obra maestra de Luigi Pirandello estrenada en teatro en 1921, al que por cierto también se hace referencia en el libro.

En resumen, una terrorífica trilogía que para mi gusto se encuentra entre lo mejorcito del autor, y a la que el único pero que le pongo es que se echa en falta alguno de esos maravillosos prólogos con los que nos regala el escritor de vez en cuando.