DESILO, Y LA REIVINDICACIÓN DE LOS PORTADISTAS

desilo conquista espacio

¿Vampirella en el espacio?

Uno de los principales reclamos para vender las múltiples novelas que inundaban los quioscos de prensa en la edad de oro de la novela popular eran sus llamativas portadas, cuya finalidad era trasmitir al posible lector de un solo golpe la sugestión de todo el libro, sintetizando en una sola imagen el contenido. En este sentido, uno de los grandes encantos de este tipo de portadas en la novela popular española es que era muy habitual que la ilustración de la cubierta no tuviera absolutamente nada que ver con los hechos que posteriormente ocurrían en la historia.

Hoy en día, en una buena parte de los coleccionistas de este tipo de literatura prima más la portada que el propio contenido de las novelas, y no es de extrañar si nos atenemos al altísimo nivel de los artistas que las realizaban.

desdilo Oeste bolsillo610Con este escenario, es sorprendente la falta de atención que han merecido estos ilustradores en nuestro país, artesanos de un oficio que lamentablemente se encuentra en vías de extinción, con un panorama editorial donde, salvo honrosas excepciones, las portadas de los libros suelen ser imágenes de archivo o de agencia.

Para subsanar esta falta de atención –al menos en mi blog-, me he propuesto rendir homenaje a estos auténticos pintores, con reseñas dedicadas en exclusiva a los mismos, y para empezar, no se me ocurre nadie mejor que Desilo, uno de mis favoritos, a pesar de que sé que cuenta con un buen número de detractores.

desilo Lozano_Olivares,_el_artista_en_su_madurez

El autor, un pintor con mayúsculas

Desiderio Babiano Lozano Olivares firmó su obra como Babiano, Desilo y sobre todo como Lozano Olivares, tanto en lu labor como ilustrador como en la de historietista.

Empezó su carrera como historietista y cartelista durante la Guerra Civil para progresivamente especializarse como ilustrador de libros desde 1940 hasta 1985, ejerciendo su profesión en las más conocidas editoriales españolas: Cantín, Editorial Molino, Hymsa, Furest, Caralt, Janés, Gustavo Gili, Toray, Vergara, Cumbres, Éxito y Bruguera. También publicó en Francia para Hachette, siendo su aportación decisiva en la historia de la ilustración por su su versatilidad y su capacidad de innovación.

desilo Terror738Nació en Madrid el 25 de marzo de 1909, hijo de Julio Babiano Carrasco y de Antonia Lozano Olivares y fue el menor de tres hermanos. A los doce años abandonó la escuela para empezar a trabajar como botones en el Banco Central. Su abuelo, que descubrió y valoró sus capacidades por el dibujo y la pintura a una edad muy temprana, le regaló sus primeros utensilios: papel, pinceles y una caja de acuarelas, sembrando de este modo la semilla de lo que más tarde llegaría a ser su verdadera vocación y profesión.

De espíritu crítico y comprometido, la llegada de la República en 1931 le brindó un espacio para el desarrollo de sus múltiples inquietudes y el inicio de la Guerra Civil le llevó a integrarse en las Juventudes Socialistas Unificadas donde junto a Bardasano y otros, dibuja y firma como “Babiano” para periódicos, folletos y especialmente carteles destacando en el campo del cartelismo político; el lenguaje del cartel era un medio ágil, sintetizador e impactante que transmitía todos los mensajes urgentes desde todos los ámbitos culturales, sociales y políticos.

desilo Rosa956A partir de 1940, liberado del campo de concentración de Albatera (Alicante), gracias al ingenio, valor y tenacidad de su esposa, Manola Rodríguez, rehicieron su vida en Barcelona. Pintó tranvías, casetas de baño y paredes hasta conseguir reiniciar su labor gráfica, esta vez con el nombre artístico compuesto por los dos apellidos de su madre: Lozano Olivares. Reinició así una trayectoria creadora y artística de gran trascendencia, orientada a la edición de libros y revistas ilustradas, a la vez que en ningún momento renunció a su compromiso político en la lucha antifranquista por la libertad y la democracia, hasta el punto de que fue detenido y encarcelado en dos ocasiones por motivos políticos.

desilo Sercicio Secreto683Uno de sus primeros trabajos como ilustrador lo realizó en Publicaciones Nuevocine (Ediciones Cinema / Ediciones Grafidea S.L.) y fue uno de los creadores gráficos del cuaderno de aventuras Bravo Español; otros trabajos suyos fueron publicados en la prestigiosa revista infantil Chicos y fue el responsable gráfico de casi la totalidad de las ilustraciones de la revista Ímpetu, uno de cuyos directivos entonces era Manuel Sacristán.

Ilustró varios libros de literatura juvenil épica y de aventura, como La espada invencible, Atila y La Isla del Tesoro con litografías de una gran calidad y belleza para Ediciones Cantín. Ilustró para Hymsa cuentos infantiles y, en la revista Lecturas (1943-56), historias y relatos cortos. Para Editorial Molino (1943-1957) fue el inolvidable autor de las ilustraciones de colecciones de cuentos infantiles y de aventuras para adolescentes así como uno de los más innnovadores artistas gráficos de las colecciones policíacas, de aventuras y misterio que publicaba la editorial en su Biblioteca Oro

desilo Molino K_M_319A inicios de los años cincuenta ilustró novelas para diversos editores como Furest, Caralt, Janés y Gustavo Gili y, durante más de una década (1953-63), ilustró para la Editorial Toray innumerables portadas de novelas selectas. Durante 1954-57, desde México, Editorial Cumbre/Éxito editó una colección de libros de aventuras de escritores ilustres con sus portadas e ilustraciones y le siguió en 1959-60 una colección ilustrada en 12 volúmenes con el título “Mi libro encantado”. En 1959, para Editorial Vergara ilustró una serie de títulos para su colección de literatura clásica.

Realizó portadas e ilustraciones en prácticamente todas las colecciones de la Editorial Bruguera, desde los años 50 hasta su fin en la década de los 80. Para esta editorial se prodigó en diversidad de estilos tanto en colecciones de calidad para literatura clásica y contemporánea como para sus colecciones de novela popular de los más diversos géneros: oeste, policíacas, ciencia ficción y terror. Muchos de sus trabajos se publicaron sin firma y otros quedaron registrados con el seudónimo de Desilo. También realizó pequeñas colaboraciones en Ediciones Victoria, Editorial Mateu y Veron editor en la primera mitad de la década de los 80.

 

Con posterioridad a su fallecimiento, ciertas editoriales como Ediciones B, con sede en Barcelona, y otras subcontratadas y ubicadas en Latinoamérica, siguieron reeditando sus portadas e ilustraciones hasta nuestros días, parece ser que sin liquidar derechos de autor, algo por desgracia muy habitual en el mundillo editorial.

desilo oeste 6Desilo es un artista del que inexplicablemente he oído en muchas ocasiones comentarios no excesivamente positivos respecto a su calidad. Este ilustrador autodidacta, revolucionario en su época por su innovadora forma de entender la ilustración, experimentó con todos los recursos gráficos posibles: la pluma y el pincel para la tinta; buriles para los grabados en litografías y huecograbados; los pinceles y la espátula para el óleo; pinceles para la acuarela, el gouache…

Espero no ser el único aficionado que encuentra las portadas de Desilo maravillosas, con un estilo único capaz de captar el movimiento como nadie, con figuras que derrochan expresividad a pesar de la consciente falta de detalle con la que retrata a sus personajes, y con un uso de las luces y las sombras francamente innovador.  Desde aquí invito a todo aquel que lea esta reseña a que busque por internet sus ilustraciones, un legado que permanecerá para siempre.

La mayor parte de la información que figura en esta reseña la he obtenido de la estupenda página http://lozanoolivares.blogspot.com.es/p/blog-page.html, cuya visita considero obligada a toda persona que quiera conocer mejor al autor.

 

LA MADRUGADA DE DOLAN

LA MADRUGADA DE DOLAN

CURTIS GARLAND

SELECCIÓN TERROR N° 377. 1° EDICION MAYO 1.980

PORTADA: DESILO

curtis garland la madrugada de dolanMe he visto prácticamente obligado a comentar esta novela, pues me ha costado unos años conseguirla y era la única que me faltaba de terror del autor, por lo que la he devorado cuando al fin ha caído en mis manos.

¿Donde termina la vida?¿Donde empieza la muerte?¿Que hay o puede haber en su intervalo, en el límite que separa lo uno de lo otro?. Las preguntas no tienen respuesta. Porque quienes podrían darlas, no volverán nunca sus pasos atrás. Ellos ya están más allá de esos límites. Lo que encontraron, sólo ellos lo conocen. Nadie estuvo más cerca que Barnaby Dolan de poder dar una, una sola de esas terribles y obsesivas respuestas que el hombre se hace desde el principio del tiempo. Pero…”

Con esta pequeña reflexión del autor comienza esta novela, cuyo inicio me hizo sospechar que estaba a punto de asistir a la versión Garland de “La verdad sobre el caso del Sr. Valdemar”, de Edgard Allan Poe, pero resultó que la historia no iba por ahí.

Jeffrey Dolan recibe una enigmática carta de un abogado que dice representar a su adinerado  tío Barnaby Dolan, según la cual debe asistir de modo urgente a la mansión del Sr. Dolan en Leeds, que se encuentra en coma por un tumor cerebral, para acompañarle en sus últimos momentos. En caso de no acudir, y al igual que el resto de herederos, que han recibido una carta similar, perdería cualquier derecho a recibir la parte de la sustanciosa herencia que le correspondiera

Alentado por su ambiciosa esposa, Jeffrey acude a la mansión, donde se reúne con el resto de “invitados” que se encuentran allí: sus hijos, su hermana, su médico de cabecera, su enfermera, y una bella y joven mujer llamada Enid que había rechazado una oferta de matrimonio del anciano millonario, todos ellos deseando que el Sr. Dolan fallezca para heredar cuanto antes.

Con sus últimas fuerzas Barnaby hace llamar a su presencia a Jeffrey y a Enid, instándoles a que sobrevivan a los horrores que se avecinan en la próxima madrugada, pues considera que son las dos únicas personas en el mundo que le han tenido un afecto sincero, y ruega a Jeffrey que mantenga a Enid a salvo a toda costa.

Tras esta misteriosa conversación, ambos regresan al salón con el resto de huéspedes, sin sospechar los horrores que les esperan en las próximas horas.

Un testamento maquiavélico, muertes sobrenaturales, y una habitación cerrada con llave que nadie debe abrir son algunos de los elementos que esperan en esta novela de uno de los más grandes escritores de la literatura popular de las letras españolas.

Sin ser una de sus mejores novelas de terror, lastrada por la habitual precipitación con que deben resolverse las tramas, el libro no defrauda en ningún momento, al contar con unas cuantas ideas que aportan una buena base a la historia, y con el eficaz estilo de Curtis Garland al que ya estamos habituados.

Me ha llamado la atención en el libro, pues no es nada habitual, que el protagonista estuviera casado, y encima en un matrimonio muy mal avenido.

EL GATO Y LAS BRUJAS

Título: EL GATO Y LAS BRUJAS

Autor: CLIFF BRADLEY

Colección Servicio Secreto nº 1066. Editorial Bruguera

Portada: Desilo

1ª edición: Enero 1971

El gato y lasbrujasLa persona oculta detrás de Cliff Bradley no es otra que Jesús Navarro Carrión-Cervera.

Junto con José Mallorquí, Jesús Navarro Carrión-Cervera ha sido uno de los más activos autores de literatura pulp que trabajaron en el medio cinematográfico.

Según los datos recogidos en la imdb, Navarro participó directamente en el guion de media docena de films, a los que hay que añadir la traslación de al menos dos de sus bolsilibros a la gran pantalla. La popular base de datos le acredita igualmente como autor de diálogos adicionales para la mítica “La noche del terror ciego”, primera entrega de la célebre Tetralogía de los Templarios de Amando de Ossorio, aunque yo al menos no he podido verificar esta información. En el aspecto literario, publicaría más de quinientas novelitas entre 1947 y 1985, con sus distintos  seudónimos (Cliff Bradley, John Palmer, Jeff Lassiter y Jess mcCarr en el western y en el género policiaco y como Jesús Carrión o Jesús Navarro en la novela romántica).

Jesús Navarro - Las mil y dos noches

Las novela románticas de Cliff Bradley

Jeff Lassiter fue el seudónimo que empleaba habitualmente en las colecciones FBI y Agente Federal, ambas de Rollán, mientras que Cliff Bradley fue el alias empleado en Bruguera en las colecciones servicio secreto y punto rojo.

De ciencia ficción que yo conozca escribió dos únicos títulos para la colección la conquista del espacio, “Perdidos en Venus” y “Los Dioses”, números 70 y 88 respectivamente, afortunadamente ambas en mi poder.

De terror escribió un buen número de novelas para easa terror (Editorial andina) y Terror Rollán, siempre como Jeff Lassiter. Para Selección Terror de Bruguera no escribió curiosamente ninguna.

Las novelas publicadas en  Easa Terror (todas ellas reediciones de los mismos títulos publicados en Terror Rollán) son las siguientes:

AUTOR

TITULO

Nº Easa Terror

Nº Terror Rollán

Jeff lassiter El buitre

119

2

Jeff lassiter Lepra verde

148

18

Jeff lassiter Sekhmet

155

15

Jeff lassiter El barbazul leproso

191

9

Jeff lassiter El elegido

197

29

Jeff lassiter La garra

222

32

Jeff lassiter Las raíces del miedo

231

35

Jeff lassiter Los ojos de jade

237

23

Jeff lassiter La calavera de Olgerd

251

26

Tanto sus obras del Oeste y policiacas como Cliff Bradley o la femeninas como Jesús Navarro son de muy alta calidad. Sobriedad, elegancia en el estilo, en su sintaxis, argumentos sólidos y descripción de situaciones verosímiles, de fácil lectura. Se encuentra también en las obras de Jesús Navarro un toque de humor que en ocasiones es brillante.

jesusnavarro_e470ee54102dcfe9bd1373d5c9a30641Desconozco la fecha de nacimiento del autor, ni si sigue vivo. La última publicación suya que he podido encontrar data de 2005, un libro llamado “Sueños de ciencia, un viaje al centro de Jules Verne”, que no he leído, pero que parece ser un ensayo sobre la obra del gran Julio Verne.

Las dos películas de las que yo tengo constancia que están basadas en bolsilibros del autor son:

1 -La venganza de Clark Harrison (La spietata colt del gringo), 1966 (España, Italia), dirigida por José Luis Madrid, basada en la novela “El que sabe matar”, publicada en 1964 en el nº 872 de la colección Bisonte de Bruguera. El escritor no figura acreditado en la película como guionista.

Unos bandidos asesinan al Sr. Duvall cuando intentan robar los títulos de propiedad de su mina. Todas las culpas recaen sobre el vigilante Clark Harrison, quien es acusado por  los auténticos criminales durante el juicio. Tras pasar cinco años en la cárcel por una muerte que no ha cometido, Harrison recupera su libertad con la única idea de vengarse de aquellos que con sus testimonios le metieron entre rejas.

2-  La noche de la furia. 1974 (España). Dirigida por Carlos Aured.

Un agente del gobierno estadounidense es enviado a que investigue a un antiguo amigo con el que sirvió en Vietnam, quien ahora vive en una aislada mansión californiana con una actriz en decadencia, y sobre el que recaen sospechas de estar involucrado en un posible delito de falsificación de moneda. Sin embargo, una vez el agente se encuentra en el lugar, la vivienda es asaltada por un grupo de hippies.

Según la página web “La abadía de Berzano”, Carlos Aured regresaba en 1974 a la productora que le diera la alternativa, la mítica Profilmes, para encargarse de La noche de la furia, un thriller policíaco que adaptaba un bolsilibro de Cliff Bradley  editado en servicio secreto (en realidad Jesús Navarro Carrión-Cervera), bajo libreto de Víctor Lafarque y Rafael Marina. Este bolsilibro no es otro que el nº 1.172 de la colección Servicio Secreto, de mismo título que la película.

Rafael Marina, guionista este último con el que el director murciano ya había trabajado anteriormente en la muy olvidable Los fríos senderos del crimen (1972), basada igualmente en una novela de a duro, en esta ocasión debida a Keith Luger, nombre artístico de Miguel Olivero Tovar, y sobre el que ya hemos escrito en este blog.

Respecto de la novela reseñada, ”El gato y las brujas”, en primer lugar destacar que la portada del casi siempre minimalista  Desilo corresponde milagrosamente al contenido de la novela.

Gerald Preston es un hombre que se dirige en su coche a Witchrock House, una apartada mansión que ha alquilado para pasar unos días aislado del mundo, cercana a la localidad inglesa de Launceston, “uno de los más desolados paisajes de Inglaterra, al que la densa y algodonosa niebla ocultaba piadosamente para bienestar espiritual de cuantos debían por fuerza atravesarlo”, un lugar donde “el viento ulula lúgrubemente y la niebla parece agarrarte con mil dedos”. De camino recoge a una bella joven autoestopista que dice llamarse Brenda Braintree y que le advierte de una siniestra leyenda ligada a dicha casa; una leyenda sobre unas brujas que matan a todo aquel que resida en Witchrock house y que de momento se han cobrado unas cuantas víctimas, oficialmente fallecidas por accidente o muerte natural.

Tras dejar a la joven en un cruce de caminos, Gerald llega a la mansión, donde le recibe una madura mujer con aspecto de institutriz, que responde al nombre de Julie Sutter. Tras una primera noche plagada de siniestros e inexplicables sucesos, nuestro protagonista, cuyos motivos para estar allí no están claros, inicia una investigación acerca del misterio de Witchrock House; investigación que pondrá en riesgo no sólo su cordura, sino su propia vida.

Apariciones fantasmales, sirvientas muertas años atrás, tesoros ocultos, brujas, y un gato llamado “Gory”, se entremezclan en una historia de misterio muy cinematográfica, de lo que malamente he venido a llamar género fantaciaco, que bien pudiera haber sido adaptada por Jess Franco en los 70, y que a mí me ha hecho pasar un rato realmente estupendo.

Y anotado queda Cliff Bradley, del que tengo un buen montón de novelas, que me ha parecido un muy buen escritor en esta primera aproximación, con un estilo muy visual y ameno.

Por cierto, Launceston existe, al Sur de Inglaterra, en el condado de Cornwall (Cornualles os sonará más), cerca de Plymouth, y de hecho en la novela se mencionan una serie de datos históricos y geográficos perfectamente ajustados a la realidad, como la destrucción del castillo de Lauceston durante la guerra de las dos rosas.

launceston-header2

Restos del castillo de Launceston

UN DULCE HOGAR EN EL INFIERNO

Título: Un dulce hogar en el infierno

Autor: Silver Kane

Colección Selección Terror nº 223

Portada: Desilo

1ª edición Junio 1977

Un dulce hogar en el infiernoCuando le dije a un amigo, aficionado también a este mundillo, que tenía intención de abrir un blog de microreseñas, me dio únicamente un consejo: escribe sólo reseñas de libros que te hayan gustado.

Pues bien, tras mucho pensarlo, decidí no hacerle caso, y comentaré por orden cualquier bolsilibro que lea, porque considero que tampoco se trata de encumbrar estas novelas como si fueran obras maestras de la literatura todas y cada una de ellas, pues la realidad es que hay un gran número que son de muy baja calidad, lógicamente fruto de las prisas al escribirlas, y la gracia consiste precisamente en encontrar joyas (que las hay) en este universo que es la literatura de kiosco. Aún así, no se puede considerar, por lo menos por mi parte, una pérdida de tiempo la lectura de ninguna de ellas, dado el poco tiempo que se tarda en completar su lectura, y que además siempre entretienen, resultando en algún caso un plus más que un hándicap las incoherencias y excentricidades que se encuentran en sus argumentos.

Personalmente para mi es más pérdida de tiempo leerme El código Da Vinci, o similares, pues pretenden ser algo que no son, pero la realidad es que la gente las lee y les gusta, y para mí eso es tan respetable como cualquier otra cosa.

Un dulce hogar en el infierno es un despropósito escrito por el maestro Ledesma, así de claro, y aun así no me ha aburrido en ningún momento.

Corre el año 1977. Jess es un periodista del Washington Post que es enviado a cubrir una cena benéfica organizada por Marlen Greschen, la bella viuda de un adinerado héroe de la segunda guerra mundial fallecido años atrás.

Cuando Jess está a punto de entrar en la fiesta, el cuerpo de una mujer cae sobre la acera, tras haberse lanzado desde lo más alto del edificio aparentemente aterrorizada.

Una siniestra mansión perteneciente a la familia Blayfair, un  lago en el que una joven asegura haber visto extraterrestres, y la aparición del cadáver de un antiguo oficial nazi constituyen los mimbres de una historia que no acaba de encajar bien sus piezas, fruto de las prisas y la improvisación, y que se resuelve precipitadamente con una explicación que parece sacada de la mente de un becario de Troma films.

Si vais a tener un primer contacto con el mundo del bolsilibro, no empecéis por este libro, que por otra parte sí hará disfrutar a los avezados lectores de este tipo de literatura, por lo bizarro de su argumento. Creo que si tuviera que rodarse una película sobre esta novela, debería dirigirla Uwe Boll. El que sepa quién es, ya me entiende.

De todas formas, insisto que el libro no ha dejado de entretenerme.

BROMA DE CARNAVAL

Título: Broma de carnaval

Autor: Ralph Barby

Colección Selección Terror nº 176

Portada: Desilo

1ª edición Julio 1976

Broma de carnavalRalph Barby (Barcelona, 1939) es uno de los autores consagrados en el mundo del bolsilibro, y del que hay bastante información en la red, entre otras cosas porque el propio escritor se mantiene en activo, tal y como lo demuestra el hecho de que en 2014 publicó su nueva novela “La baronesa”. Baste decir que algunas de sus obras han sido publicadas en los últimos años en Estados Unidos,  y que suyo es el único relato de terror incluido en la antología que la Universidad Lincoln-Nebraska consagró al cuento español, acompañando a nombres como Camilo José Cela, Rosa Regás o Caballero Bonald.

Rafael Barberán Domínguez y su esposa Angels Gimeno (escritora con gran número de obras publicadas con su propio nombre) son las personas que se esconden tras el seudónimo de Ralph Barby, ya que según el propio autor, él escribía, y su mujer corregía o incluso reescribía el texto cuando lo consideraba oportuno.

Barby corresponde al apodo con el que empezaron a llamarle en una empresa química donde trabajaba, y Ralph responde a un error, ya que significa Raúl, y no Rafael, pero como sonaba bien, se quedó con él.

Este prolífico autor, que de pequeño quería ser químico,  ha tocado prácticamente todos los Ralph-Barby-leyendagéneros -Oeste, bélico, policiaco, ciencia ficción y terror-, siendo éste último en mi opinión donde se sentía más cómodo, y tras el cierre de Bruguera, donde desarrolló la mayor parte de su actividad profesional, abrió junto a su mujer su propia editorial (Olimpic), en la que continuaron publicando su obra, que en total supera las mil novelas.

Volviendo a la novela, Red Freeman es un bohemio estudiante universitario que es invitado a una fiesta de disfraces a bordo de un lujoso yate anclado, con el reclamo de que entre el resto de los invitados se encontrará con importantes personajes del mundo académico.

Al llegar a la fiesta, conoce a una bella joven disfrazada con una armadura llamada Melissa, que al igual que el resto de asistentes ha sido invitada del mismo modo que él: un enigmático anfitrión llamado Randolph Hyman les ha invitado por carta a una fiesta de carnaval a bordo de su barco, con la promesa de que allí encontrarán a otros invitados que les resultan a cada uno de ellos de especial interés para sus carreras profesionales.

Tras una noche de fiesta, en la que son drogados de forma involuntaria, nuestros jóvenes y bellos protagonistas despiertan dos días después, junto con otros 10 invitados, sin relación aparente entre ellos, dentro de un ataúd en la cubierta del barco, que se encuentra navegando a la deriva sin control por alta mar.

De repente, por la megafonía del barco, el misterioso anfitrión les informa que  como parte de una macabra broma de carnaval, se encuentran abandonados a su suerte, en un barco con los controles inutilizados, y sin posibilidad de comunicarse con el exterior, con el añadido de que entre ellos se encuentra un psicópata asesino fugado de un manicomio y alguien que no lo sabe, pero que ya está muerto.

Tras un reconocimiento inicial del barco en el que encuentran a la tripulación asesinada, comienza una carrera contrarreloj para intentar salir con vida, y para ello deben descubrir al asesino que se encuentra entre ellos, y los motivos por los que han sido seleccionados para este siniestro y mortal juego; un juego en el que uno a uno los invitados van siendo asesinados y depositados dentro de su correspondiente ataúd.

Una muy interesante premisa de partida, con una prosa ligera que hace muy amena la lectura, con un desarrollo de la historia interesante, y que acaba –como suele ocurrir- de forma un tanto precipitada, pero aceptable.

Siempre tengo la impresión con estas novelas de que perfilando un poquito los personajes y puliendo los diálogos, tienen unos maravillosos argumentos para una serie de tv, al modo de la legendaria Alfred Hitchcock presenta. Sólo falta que entre los 15 visitantes de este blog aparezca un productor que se anime.

EL CARNAVAL DE LOS MUERTOS

Título: El carnaval de los muertos

Autor: Burton Hare

Colección Selección Terror Nº 188

Portada: Desilo

1ª edición Octubre 1976

EL CARNAVAL DE LOS MUERTOS

¿Terror en alta mar?

En primer lugar me gustaría explicar el principal motivo de esta reseña, y no es otro que contar una pequeña anécdota sobre esta novela en particular. Si vuestro interés se limita a conocer un pequeño resumen del libro, pasad directamente a los párrafos de más abajo.

Cuando yo empecé a comprar estas novelitas, allá por el año 1978, yo tenía la costumbre de poner con bolígrafo en la primera página la fecha en que las compraba, precio, y mi firma, y en el momento que las leía, ponía una x en la esquina superior derecha. Seguro que muchos de vosotros hacíais cosas parecidas con 11 años.

Cuando cumplí unos cuantos años más, astutamente decidí deshacerme de todas ellas, más de 300, salvo 10 que me quedé de recuerdo, mis favoritas, casi todas de Curtis Garland, en un arrebato de madurez intelectual para dejar hueco a lecturas más profundas. El modo elegido para deshacerme de ellas fue dejarlas en unas bolsas de plástico pegadas a los primeros contenedores de basura que encontré en la calle.  Maldito estúpido.

30 años más tarde, tras una charla con un amigo en la que hablamos sobre estas novelitas (saludos, Andrés), iniciamos una especie de competición a ver quién conseguía reunir más títulos, al principio centrándonos en Curtis Garland y en la colección de Selección Terror, y poco a poco ampliando la búsqueda a otras colecciones y autores.

Pues bien, en uno de esos pedidos que todos hemos hecho por internet, contacté con una persona que vendía un lote de novelitas antiguas, y quedé con él, porque estaban en cajas en el trastero de la nueva vivienda que había comprado, donde habían sido abandonadas por el antiguo propietario. Al ponerme a rebuscar entre las cajas, repletas de novelas de todo tipo, especialmente del oeste, encontré, entre otras, “El carnaval de los muertos”, de Burton Hare, y el caso es que me sonaba la portada y el título. Imaginaros mi sorpresa al abrir las tapas, y encontrar escrito “Mayo 1979, 10 pts”, mi firma, y una x en la esquina superior derecha.

Por supuesto, esta novela jamás volverá a ser abandonada.

Y ya respecto a la reseña:

Un hombre es enterrado en la arena hasta el cuello, cerca de un hormiguero. Tras untarle la cabeza de miel, es devorado vivo por las hormigas en presencia de su hijo pequeño, al que han atado en un árbol para obligarle a ver la espantosa muerte de su padre.

Años más tarde, en Nueva York, alguien llamado Silas Brown, completamente borracho, entra aterrado en un bar, gritando que acaba de ver en el parque cómo una mujer desnuda mataba a dentelladas a un hombre. La casualidad hace que en ese momento se encuentre en el bar Max Timbel, un ex policía que actualmente trabaja como detective para una compañía de seguros, y que a raíz de este suceso se verá involucrado en una serie de asesinatos que pondrán en jaque a toda la ciudad.

José María Lliró Olivé es el nombre que se esconde detrás de Burton Hare, su principal alias burton-hare-541literario, aunque también utilizó otros seudónimos, entre los cuales destaca Gordon Lumas para las novelas del oeste o Mike Cameron, en terror y policiaco.

Sin ser mi escritor favorito, debo decir que todos los libros que he leído de este autor me han resultado siempre interesantes, con un estilo de escritura sobrio, y con planteamientos en general originales, y en el caso particular de esta novela,  se mantiene durante todo el libro la intriga por ver la conexión entre las dos líneas argumentales que se van narrando mediante continuos flashbacks, y encima con un final que al menos a mí me ha parecido sorprendente para lo que acostumbra este tipo de libros, en los que es extraño que las últimas palabras no se refieran a una demostración de amor entre el protagonista y algún personaje femenino que poco menos que ha sido un florero durante toda la narración.

Preciosa portada de Desilo, con una lancha con dos ocupantes en medio de un mar embravecido. Todavía estoy buscando la escena en la novela.

THRILLER

 

Título: Thriller

Autor: Adam Surray

Colección Punto rojo nº 577

Portada: Desilo

1ª edición Mayo 1973

THRILLER

¿vampiros?

El propio autor en un pie de página define el thriller como “Género cinematográfico dedicado a los filmes negros, de gangsters, asesinatos y detectives”.

Nos encontramos con la primera novela de Adam Surray en la colección punto rojo, con una estupenda portada del magnífico Desilo que, sorprendentemente, está relacionada con el contenido de la novela .¿Vampiros?, ¿Será posible?. Ya veo cómo os estáis frotando las manos, que os conozco.

Adam Surray es el pseudónimo con el que escribía José López García, un experto en la escritura en ciencia ficción y terror, género éste último en el que parece tener más seguidores por su estilo truculento, rozando el gore. También escribió algún libro de divulgación, como “El horror nazi: campos de concentración y exterminio”, para la editorial Andina. No he localizado ni datos biográficos del autor, hasta el punto que desconozco si vive todavía, ni ninguna imagen suya que poder reproducir para ponerle cara. Como siempre, si por algún casual algún familiar o conocido suyo llegara a esta reseña, le agradecería encarecidamente que se pusiera en contacto conmigo, con el fin de ampliar la información.

Jennifer es una famosa actriz de Hollywood casada con un importante productor de cine llamado Warren Broswell, junto al que se encuentra rodando una superproducción llamada “The Vampire”.

Repentinamente, Warren le comunica que se divorcia de ella, y que ha sido sustituida en el rodaje por una joven actriz de moda, a pesar de que ya se habían rodado escenas de la película, y abandona el hogar matrimonial, dejando a Jennifer destrozada.

Tras caer dormida después de haberse emborrachado, Jennifer despierta en mitad de la noche alertada por un ruido dentro de la casa, y armada con una pistola, dispara a un extraño que está abriendo la caja fuerte del despacho de su marido.

Cuando Jennifer se acerca al cadáver, descubre que a quien ha asesinado realmente es a su esposo Warren. Aterrorizada por lo que ha hecho, sale de la habitación, dudando de lo que debe hacer, y cuando se atreve a volver al despacho para llamar a la policía, descubre que el cadáver ha desaparecido.

Jennifer decide pedir ayuda a un antiguo amigo de infancia, un duro detective privado llamado Harry Brennan, – uno de esos hombres que después de recibir una paliza se beben tranquilamente un whisky, fuman, y llaman a las mujeres “Nena”-, para que investigue sobre la desaparición del cuerpo de su marido.

Se inicia así una investigación que les llevará al rodaje de la película “The vampire”, en un mundo donde todas las mujeres tienen rostros de extraordinaria belleza, cuerpos envidiados por la misma Venus, y senos túrgidos y desafiantes.

Por lo que he leído en diversos foros, Adam Surray, como la mayoría de escritores de bolsilibros,  tiene tantos admiradores como detractores. Estos últimos ven en Surray un estilo de escritura similar al de Joseph Berna, por el abuso de las frases cortas, casi telegráficas.

Yo tengo que decir que este es el primer libro que leo de este autor, más conocido por el género de terror y de ciencia ficción que por el policiaco, género del que sólo publicó 50 títulos entre las colecciones de Punto Rojo y Servicio Secreto (en FBI de Rollán también participó, aunque desconozco el número de novelas) pero estoy deseando leer más de él, y ya tengo en lista de espera “Terror Story” y “Murder Films, S.A”, ambas de Servicio Secreto.

Para nada me parece que escriba mal, aunque es cierto que en ocasiones abusa de los signos de puntuación, pero he de decir que resulta muy entretenido, y la trama está bien construida, con el añadido de que hace uso de numerosas referencias literarias y cinematográficas, cosa que me encanta.

NECROFAGIA

TITULO: NECROFAGIA                                                                                                            

Autor: Curtis Garland

Colección Selección Terror Nº 35. Editorial Bruguera

1ª Edición: Octubre 1973

Portada: Desilo

 

Necrofagia-Curtis-Garland-portada-200x296

El portadista Desilo, uno de los habituales en la editorial Bruguera

Para mi primera microreseña he elegido este título de la colección Selección Terror de Bruguera – mi favorita- , tal vez porque el primer bolsilibro que leí  (Pueblo de cadáveres) era de esta colección y del mismo autor.

De Curtis Garland (Juan Gallardo Muñoz) ya hay mucha información disponible en la red, y nada nuevo puedo aportar sobre este escritor que no se haya dicho antes, aunque es más que probable que en este blog se hable en muchas ocasiones de él.  En mi opinión,  nos encontramos ante uno de los autores de bolsilibros de mayor calidad literaria, de los que más cariño y respeto  demostró por su trabajo, y de quien Juan Carlos Onetti opinaba que poco menos que era el nuevo Cervantes de la literatura en lengua hispana.

Por si  lee esta reseña algún despistado iniciado recientemente en este mundillo,  Juan

juan gallardo2

Curtis Garland, con su autobiografía bajo el brazo

Gallardo Muñoz nació en Barcelona un 28 de Octubre de 1.929, y nos dejó el 5 de febrero de 2.013, con un buen montón de libros esperando turno en su cabeza, pues no dejó de publicar hasta el último momento. Siempre leo que escribió alrededor de 2.000 novelas a lo largo de su vida, aunque veo prácticamente imposible determinar el número exacto, dado el caos que rodea al universo de la literatura popular.

Sólo puedo decir que si todavía hay alguien que no ha leído su autobiografía “Yo, Curtis Garland”, ya está tardando en comprárselo. Un libro al que la única pega que se le puede poner es que es demasiado corto, pero claro, supongo que así debe ser la autobiografía de un escritor de bolsilibros. A mi personalmente me ha emocionado la forma en que el autor habla de su mujer, Teresa, y de su hija Mercedes, y la modestia con que narra su apasionante vida y su descomunal obra.

Lamento profundamente no haber podido conocer a Juan Gallardo en persona, pues el renacimiento de mi interés por esta literatura coincidió prácticamente con el momento de su fallecimiento, el 5 de Febrero de 2013. Yo de momento, ya he reunido más de 400 de sus novelas de todos los géneros, con excepción de las del Oeste (salvo las que puedan considerarse Weird West), género por el que nunca he sentido interés.

Necrofagia es un relato ambientado en la época victoriana (1887 para ser exactos),  en un pueblo del norte de Inglaterra llamado Gatescastle (como curiosidad diré que no existe)  cercano a Sunderland.

Dos jóvenes enamorados  (Richard Hastings y Ana Penrose) que tan sólo se han visto una vez en la vida, mantienen una relación por correspondencia. Un día, Hastings parte de Londres por sorpresa hacia Gatescastle para ver a Ana, sin sospechar que la joven no sólo acaba de fallecer víctima de una extraña enfermedad, sino que además su cuerpo ha aparecido en el cementerio parcialmente devorado, en lo que supone el primero de una serie de actos de necrofagia que sembrarán el pánico en la localidad.

Una gran novela del mejor Curtis Garland, bien escrita, y que mantiene el interés del lector hasta el sorprendente desenlace. Como curiosidades del libro, destacaría lo siguiente:

–          En el libro aparece el personaje de la Sra. Carrados ¿Quizás haciendo un guiño a su compañero de profesión Clark Carrados?.

–          La contraportada del libro corresponde a la publicidad de Sorteo del Millón entre los lectores. Recortando un cupón que se acompañaba al final del libro (mi ejemplar lo conserva), se enviaba por correo para participar en un sorteo, eligiendo como premio un millón de pesetas o ¡un piso y un coche¡, eso sí, siempre que entre los dos no se superara el millón de pesetas.

–          La novela transcurre en 1887, un año antes de los fatídicos asesinatos de Jack el Destripador, personaje por el que Curtis sentía una especial predilección.

–          El protagonista de la novela, Richard Hastings, se llama igual que el equivalente al Dr. Watson de Hércules Poirot, famoso detective fruto de la obra de Agatha Christie.

–          Ana Penrose bien podría ser un homenaje a Valentine Penrose, escritor que en 1962 publicó un libro sobre Elizabeth Bathory, más conocida como la condesa sangrienta.

Por supuesto esto son elucubraciones mías, que probablemente no tengan nada que ver con la realidad. Escribiendo un libro a la semana es más que posible que el autor no tuviera ni tiempo ni ganas para homenajes.

Se echa en falta en la novela  uno de esos maravillosos prólogos en los que se suele prodigar Curtis, y que bien podrían ser objeto de recopilación en algún libro, por si algún editor se anima. Yo personalmente estos prólogos y las aclaraciones a pie de página son de las cosas que más disfruto al leer estas novelas.

En internet se puede encontrar otra reseña de este mismo libro, a cargo de Antonio Quintana Carrandi, por supuesto mucho mejor escrita que la mía, en http://encontretuslibros.blogspot.com.es/2014/11/necrofagia.html.  Espero que no le moleste que haga referencia a su página web; si es así, que me lo haga saber.

Me permito reproducir un sensacional artículo que escribió Javier Pérez Andújar para El País con motivo del fallecimiento de Juan Gallardo, pues cualquier cosa que yo escribiera a modo de homenaje sería poco menos que un insulto:

Ya por la tarde, el martes 5 de febrero (él esperó a que oscureciera, era de hábitos nocturnos), falleció en una cama del hospital Clínico de Barcelona, un hombre de 83 años, seis pies de alto, una larga cicatriz en una pierna resultado de una operación reciente de la que se había recuperado escandalosamente bien, aunque luego ese accidente resultaría ser el principio del triste desenlace. Bigote gris, que de joven le había dotado de cierta distinción hollywodiense (de hecho varias novelas suyas, como Sexy Cat y El pez con los ojos de oro, fueron llevadas al cine), si bien a la vejez le daba lejanía, le daba pasado.

Junto a la cama del hospital, el móvil abierto mostraba como salvapantallas el rótulo de la calle Garland de Chicago. Ese era su nombre: Garland. Se llamó Curtis Garland (y miles, cientos de miles de lectores así lo recordarán), aunque también se había hecho conocer como Johnny Garland o como Donald Curtis, y aún utilizó alrededor de una docena de otros nombres. Pero no por ello se traicionó a sí mismo.

Rabiosamente auténtico, rabiosamente contemporáneo, el cine y los tebeos le hacían actual día a día; pero era a la vez un escritor romántico. Conservó juntos, hasta el momento de expirar, su anillo de casado y el de su difunta mujer Teresa, a la que había dedicado su última novela, Las oscuras nostalgias, una intriga policiaca que acababa de autoeditarse y que está distribuyéndose precisamente estos días.

 Escribía rápido, era capaz de levantar varias novelas en una semana

Murió con las botas puestas, sin parar de escribir. Estando ingresado hizo dos novelas en un par de libretas. De joven, había sido periodista cinematográfico y mantuvo trato con George Sander (fue quien le animó a hacerse novelista). Hijo de actores, Garland fue también actor y estuvo varios años en la compañía de Alejandro Ulloa. Todo esto lo explica en su libro, Yo, Curtis Garland (una de las escasas memorias que nos ha dejado nuestra literatura popular).

Representando teatro clásico conoció a Tere. Durante aquella época vivió en Madrid, pero al cambiar los escenarios por las novelas se trasladó a Barcelona, la ciudad donde había nacido durante una gira de sus padres. Así fue que eligió un humilde piso de la calle de Fontrodona por estar junto a la farándula del Paralelo. Y en su pequeño piso, apartado de la luz diurna, Juan Gallardo Muñoz (su nombre de soltero hasta casarse con la literatura) dio a luz más de 2.000 novelas sobre las que nunca tuvo derechos.

Escribía rápido, había semanas en que era capaz de levantarse tres novelas, y titulaba con una puntería endiablada: La noche de América agonizante, Azote de sangre y Oeste, Matar es complicado… Practicó una literatura excluida de las librerías, pero fue el rey de los quioscos. Los bolsilibros de Bruguera, de Rollán, las aventuras de guerra, policiacas, del Oeste, de terror, de ciencia-ficción, llevaban su nombre y el de toda una generación (Silver Kane, Marcial Lafuente Estefanía, Keith Luger, Frank Caudett, Lou Carrigan, Ralph Barby…), a la que ninguna historia de la literatura española le ha querido conceder una sola página, un solo párrafo.

Todos estos escritores y los miles de personas que los leían han sido ignorados, ninguneados, despreciados. Jamás un manual se ha detenido a explicar que entre 1950 y 1980 existió toda una generación de escritores dedicados en cuerpo y alma (es un decir, las dos cosas se las robaron en las editoriales) a nutrir la literatura de masas española. Ni siquiera una mención. Ni siquiera las migajas que quedan después de los cenorrios de los premios. ¿Por qué a este puñado de escritores se le ha echado a patadas de la fiesta? Hay que decir que existieron. Ahora que ha muerto otro de ellos, el viejo Curtis Garland, el gran Curtis Garland, el hombre daba palabras a puñados para construir montones de mundos, ahora que no ha tenido ni siquiera dinero para su entierro, es necesario decir que está siendo demasiado tarde.