EL GATO Y LAS BRUJAS

Título: EL GATO Y LAS BRUJAS

Autor: CLIFF BRADLEY

Colección Servicio Secreto nº 1066. Editorial Bruguera

Portada: Desilo

1ª edición: Enero 1971

El gato y lasbrujasLa persona oculta detrás de Cliff Bradley no es otra que Jesús Navarro Carrión-Cervera.

Junto con José Mallorquí, Jesús Navarro Carrión-Cervera ha sido uno de los más activos autores de literatura pulp que trabajaron en el medio cinematográfico.

Según los datos recogidos en la imdb, Navarro participó directamente en el guion de media docena de films, a los que hay que añadir la traslación de al menos dos de sus bolsilibros a la gran pantalla. La popular base de datos le acredita igualmente como autor de diálogos adicionales para la mítica “La noche del terror ciego”, primera entrega de la célebre Tetralogía de los Templarios de Amando de Ossorio, aunque yo al menos no he podido verificar esta información. En el aspecto literario, publicaría más de quinientas novelitas entre 1947 y 1985, con sus distintos  seudónimos (Cliff Bradley, John Palmer, Jeff Lassiter y Jess mcCarr en el western y en el género policiaco y como Jesús Carrión o Jesús Navarro en la novela romántica).

Jesús Navarro - Las mil y dos noches

Las novela románticas de Cliff Bradley

Jeff Lassiter fue el seudónimo que empleaba habitualmente en las colecciones FBI y Agente Federal, ambas de Rollán, mientras que Cliff Bradley fue el alias empleado en Bruguera en las colecciones servicio secreto y punto rojo.

De ciencia ficción que yo conozca escribió dos únicos títulos para la colección la conquista del espacio, “Perdidos en Venus” y “Los Dioses”, números 70 y 88 respectivamente, afortunadamente ambas en mi poder.

De terror escribió un buen número de novelas para easa terror (Editorial andina) y Terror Rollán, siempre como Jeff Lassiter. Para Selección Terror de Bruguera no escribió curiosamente ninguna.

Las novelas publicadas en  Easa Terror (todas ellas reediciones de los mismos títulos publicados en Terror Rollán) son las siguientes:

AUTOR

TITULO

Nº Easa Terror

Nº Terror Rollán

Jeff lassiter El buitre

119

2

Jeff lassiter Lepra verde

148

18

Jeff lassiter Sekhmet

155

15

Jeff lassiter El barbazul leproso

191

9

Jeff lassiter El elegido

197

29

Jeff lassiter La garra

222

32

Jeff lassiter Las raíces del miedo

231

35

Jeff lassiter Los ojos de jade

237

23

Jeff lassiter La calavera de Olgerd

251

26

Tanto sus obras del Oeste y policiacas como Cliff Bradley o la femeninas como Jesús Navarro son de muy alta calidad. Sobriedad, elegancia en el estilo, en su sintaxis, argumentos sólidos y descripción de situaciones verosímiles, de fácil lectura. Se encuentra también en las obras de Jesús Navarro un toque de humor que en ocasiones es brillante.

jesusnavarro_e470ee54102dcfe9bd1373d5c9a30641Desconozco la fecha de nacimiento del autor, ni si sigue vivo. La última publicación suya que he podido encontrar data de 2005, un libro llamado “Sueños de ciencia, un viaje al centro de Jules Verne”, que no he leído, pero que parece ser un ensayo sobre la obra del gran Julio Verne.

Las dos películas de las que yo tengo constancia que están basadas en bolsilibros del autor son:

1 -La venganza de Clark Harrison (La spietata colt del gringo), 1966 (España, Italia), dirigida por José Luis Madrid, basada en la novela “El que sabe matar”, publicada en 1964 en el nº 872 de la colección Bisonte de Bruguera. El escritor no figura acreditado en la película como guionista.

Unos bandidos asesinan al Sr. Duvall cuando intentan robar los títulos de propiedad de su mina. Todas las culpas recaen sobre el vigilante Clark Harrison, quien es acusado por  los auténticos criminales durante el juicio. Tras pasar cinco años en la cárcel por una muerte que no ha cometido, Harrison recupera su libertad con la única idea de vengarse de aquellos que con sus testimonios le metieron entre rejas.

2-  La noche de la furia. 1974 (España). Dirigida por Carlos Aured.

Un agente del gobierno estadounidense es enviado a que investigue a un antiguo amigo con el que sirvió en Vietnam, quien ahora vive en una aislada mansión californiana con una actriz en decadencia, y sobre el que recaen sospechas de estar involucrado en un posible delito de falsificación de moneda. Sin embargo, una vez el agente se encuentra en el lugar, la vivienda es asaltada por un grupo de hippies.

Según la página web “La abadía de Berzano”, Carlos Aured regresaba en 1974 a la productora que le diera la alternativa, la mítica Profilmes, para encargarse de La noche de la furia, un thriller policíaco que adaptaba un bolsilibro de Cliff Bradley  editado en servicio secreto (en realidad Jesús Navarro Carrión-Cervera), bajo libreto de Víctor Lafarque y Rafael Marina. Este bolsilibro no es otro que el nº 1.172 de la colección Servicio Secreto, de mismo título que la película.

Rafael Marina, guionista este último con el que el director murciano ya había trabajado anteriormente en la muy olvidable Los fríos senderos del crimen (1972), basada igualmente en una novela de a duro, en esta ocasión debida a Keith Luger, nombre artístico de Miguel Olivero Tovar, y sobre el que ya hemos escrito en este blog.

Respecto de la novela reseñada, ”El gato y las brujas”, en primer lugar destacar que la portada del casi siempre minimalista  Desilo corresponde milagrosamente al contenido de la novela.

Gerald Preston es un hombre que se dirige en su coche a Witchrock House, una apartada mansión que ha alquilado para pasar unos días aislado del mundo, cercana a la localidad inglesa de Launceston, “uno de los más desolados paisajes de Inglaterra, al que la densa y algodonosa niebla ocultaba piadosamente para bienestar espiritual de cuantos debían por fuerza atravesarlo”, un lugar donde “el viento ulula lúgrubemente y la niebla parece agarrarte con mil dedos”. De camino recoge a una bella joven autoestopista que dice llamarse Brenda Braintree y que le advierte de una siniestra leyenda ligada a dicha casa; una leyenda sobre unas brujas que matan a todo aquel que resida en Witchrock house y que de momento se han cobrado unas cuantas víctimas, oficialmente fallecidas por accidente o muerte natural.

Tras dejar a la joven en un cruce de caminos, Gerald llega a la mansión, donde le recibe una madura mujer con aspecto de institutriz, que responde al nombre de Julie Sutter. Tras una primera noche plagada de siniestros e inexplicables sucesos, nuestro protagonista, cuyos motivos para estar allí no están claros, inicia una investigación acerca del misterio de Witchrock House; investigación que pondrá en riesgo no sólo su cordura, sino su propia vida.

Apariciones fantasmales, sirvientas muertas años atrás, tesoros ocultos, brujas, y un gato llamado “Gory”, se entremezclan en una historia de misterio muy cinematográfica, de lo que malamente he venido a llamar género fantaciaco, que bien pudiera haber sido adaptada por Jess Franco en los 70, y que a mí me ha hecho pasar un rato realmente estupendo.

Y anotado queda Cliff Bradley, del que tengo un buen montón de novelas, que me ha parecido un muy buen escritor en esta primera aproximación, con un estilo muy visual y ameno.

Por cierto, Launceston existe, al Sur de Inglaterra, en el condado de Cornwall (Cornualles os sonará más), cerca de Plymouth, y de hecho en la novela se mencionan una serie de datos históricos y geográficos perfectamente ajustados a la realidad, como la destrucción del castillo de Lauceston durante la guerra de las dos rosas.

launceston-header2

Restos del castillo de Launceston

EL CRIMEN DEL DIABLO

EL CRIMEN DEL DIABLO. 1ª EDICIÓN 1954

AUTOR: J.M. DIEZ GOMEZ

COLECCIÓN SCOTLAND YARD Nº 34. EDITORIAL ALHAMBRA

PORTADA: FRANCISCO BLANES

El crimen del diablo 1

Portada de “El crimen del Diablo”, de J. M Díez Gómez

Primera novela que me leo de esta colección, y de este autor, del que no había oído hablar nunca, y del que no he conseguido obtener prácticamente ninguna información, pero que debo decir me ha parecido muy buen escritor, y ya estoy deseando leer las otras dos novelas que tengo suyas en esta misma colección (“Cuando el velo se rasga”, y “El alma rota”).

Resulta curioso que es uno de los pocos casos de escritores que no se ocultaron bajo un pseudónimo extranjero, práctica habitual en la literatura de Kiosco, siendo su nombre completo José María Díez Gómez.

No tengo ningún dato biográfico suyo, únicamente puedo decir de él que alcanzó una cierta popularidad en la época como escritor de las colecciones del Oeste “Alce Blanco” (colección de 12 números), “Alce Bill”, “Billy Colt” (estos dos últimos  corresponden a colecciones dedicadas al hijo y nieto respectivamente de Alce Blanco, vamos, lo que se conoce hoy en día como un Spin-Off) y con  “Black Boy” (6 números), serie de aventuras en el África negra interpretadas por el hijo negro adoptivo de un alemán en Nigeria.

Alce Banco,3,1949 Molino399La saga de Alce blanco se inicia en 1.949, y a lo largo de los 12 números que duró la colección, con maravillosas portadas de Lozano Olivares, se narran las aventuras del hijo del jefe Sioux Mano Grande, un indio contrario a ciertas prácticas llevadas a cabo por su pueblo, lo que le lleva a liberar a un hombre blanco prisionero de su tribu, huyendo con él.

Del resto se su obra,  la primera obra suya publicada que he encontrado es “El misterio de la cuerda cortada” (1945), novela policíaca ambientada en el País Vasco. También me consta que escribió en 1950 un libro sobre platillos volantes, que en algunas páginas dedicadas a este tema consideran una de las primeras aportaciones en España a este tipo de ensayos, una novela llamada “Matrimonio de una hora” (Colección Pueyo novelas selectas, 1950) y en Proezas de Rollán, los números 25 “Misión Internacional” y 44 ¡Acorralado! , ambas de 1.953.

Rogaría a cualquier persona que tuviera información sobre el autor que se pusiera en contacto conmigo, pues creo que nos encontramos con otro caso de gran olvidado injustamente. Este es el objetivo de este blog, intentar conocer un poco a estos escritores.

El caso es que para mí este libro ha provocado un flechazo con este autor, que se ha

Cuando el velo se rasga

Segunda novela del autor en Scotland Yard

convertido en amor eterno tras leer la presentación que hace en su novela “Cuando el velo se rasga”. Este tipo de introducciones sólo lo había visto en un autor: Curtis Garland. Palabras mayores. Lo reproduzco a continuación:

AL  LECTOR:

Comprendo que se me ha de censurar acremente a medida que las páginas van volviéndose ante los ojos del lector.

Pero no está dentro de mis fuerzas dominar el empuje de la fantasía.

Porque todo es fantasía y no habrá lugar para que pueda dudarse de esta afirmación que hago, pues tan pronto se pasen las primeras páginas del primer capítulo, cualquiera puede comprender que estoy tan lejos de saber la realidad que se oculta en el velo rosado de ultratumba como el mismo lector, que quizá en algunos puntos se sienta de acuerdo con mis sugerencia. Ambos vivimos todavía.

Debo pedir perdón al lector, que en el silencio de su propio pensamiento se ha puesto en comunicación con mi cerebro. Somos amigos. Lo sé. Usted puede dejarme cuando le plazca, cerrando el libro, y yo esperaré sonriéndole agradablemente hasta que vuelva a sentir deseos de leer otro poco. Siempre le espero.

Y los dos sabemos que, aunque la Vida nos zarandea duramente, este instante en que abrazados soñamos juntos, nos hace cómplices de la deliciosa irrealidad de la fantasía.

No quisiera ofender sus ideas ni sus pensamientos. Deseo ser su amigo siempre. Pero comprendo que es tan extraño esto que voy a contarle….

                                                        J.M Díez Gómez

Pues en mi ha encontrado un amigo para siempre.

La novela reseñada empieza con un prólogo, con un anciano dentro de un círculo dibujado en el suelo invocando a Satán como parte de un ritual con el objeto de recuperar la juventud a cambio de su alma, cuando de repente se le aparece un hombre con capa que afirma ser el demonio, y tras decir que no es necesario que espere para entregarle el alma, le atraviesa el corazón con una espada.

Tras este intrigante comienzo, nos trasladamos a una conferencia, donde el protagonista de nuestra novela, el inspector de Scotland Yard Gregory Dane, asiste a la delirante teoría de un científico que plantea la posibilidad de que fruto de una doble vía en la  evolución, pudiera haberse originado una especie similar al ser humano, pero sin lo que llamamos alma, lo que daría lugar a seres idénticos al ser humano pero sin conciencia moral.

Al día siguiente de la conferencia, uno de los asistentes muere, cambiando repentinamente su testamento. Su viuda recibe en casa un sobre con un trozo de lo que parece piel humana con una mancha con forma de corazón. Una antigua enfermera enganchada a la morfina, confiesa bajo los efectos del síndrome de abstinencia a su doctor que piensa conseguir una cantidad ilimitada de dinero del diablo en persona. Un misterioso hombre japonés llamado Naragaya entra en una tienda de antigüedades de Londres, buscando un peculiar  libro encuadernado con la piel de un condenado a muerte.

Estas historias cruzadas aparentemente sin relación se van uniendo en una trama que os aseguro que me ha hecho devorar el libro como hacía tiempo que no me pasaba, hasta la brillante resolución del misterio en una fiesta de disfraces, donde todo queda explicado.

Parte de la novela me imagino que se basa en uno de los pocos casos que quedan de bibliopegia antropodérmica (encuadernar libros con piel humana), que corresponde a un libro forrado con la piel de John Horwood, el primer hombre ahorcado en la cárcel de Bristol. Fue condenado a muerte tras asesinar a Eliza Balsum, una mujer con la que estaba obsesionado. El libro se conserva en la Record Office de Bristol, Reino Unido. Parece ser que hubo una época en la que era más habitual encuadernar con piel humana, e incluso se conservan en colecciones privadas testamentos encuadernados con la piel del fallecido.

Por lo visto, para la encuadernación la parte más apreciada del cuerpo humano sería la zona de la espalda. Este proceso de curtido lo explica muy bien Holbrook Jackson en su libro “Anatomy of Bibliomania” de 1930, donde dice que “para obtener un cuero utilizable, la piel humana debe sumergirse varios días en una solución fuerte de alumbre, vitriolo romano, sal común y secarse a la sombra. Una vez curtida, la piel humana adquiere un suave tono castaño dorado, que imita al cuero fino con una textura firme y suave al tacto“.

También existe constancia de muchos casos voluntarios, en los que el último deseo del fallecido era que se forrasen las tapas de algún libro con su piel, incluso algún escritor famoso recibió en su casa un paquete con la piel de una fan como regalo. Asimismo, en la colección de libros raros de la Biblioteca de Derecho de la Universidad de Harvard, descansa un extraño tomo titulado “Practicarum Quaestionum Circa Leges Regias Hispaniae”, un tratado sobre leyes españolas. En la última página, una inscripción apenas visible, dice: “La cubierta de este libro es un recuerdo de mi querido amigo, Jonas Wright, quien fue desollado vivo por la tribu Wavuma, el 4 de agosto de 1632. El rey Btesa me entregó el libro, el cual era una de las posesiones más importantes de Jonas, junto con una buena porción de su piel, para forrarlo. Descanse en paz.”

Por desgracia, esta historia tan apasionante ha sido recientemente desmontada, al comprobarse en 2.014 mediante un análisis de ADN, que la portada corresponde realmente a una simple piel de oveja. Tristemente, la realidad suele ser muy aburrida, aunque a veces nos sorprenda. Eso no quita para que en la misma Universidad existan dos ejemplares de libros encuadernados en auténtica piel humana; uno de los cuales, recientemente encontrado entre los vastos fondos bibliográficos de la Universidad, “Los destinos del alma“, fue encuadernado con la piel de una enferma mental cuyo cuerpo nadie reclamó.

Mucho se habla en otros foros del weird western como una variante del género del Oeste en la que se produce la intrusión de otros géneros ajenos al mismo, esencialmente de carácter fantástico. (Aprovecho para recomendaros que corráis a buscar un ejemplar de “Monstruos en el Oeste”, una cuidada reedición de 7 novelas de weird western de Juan Gallardo Muñoz a cargo del gran Alberto López Aroca, con impresionante portada de Sergio Bleda Villada y una introducción de Andrés Peláez, que demuestra que es probablemente una de las personas que mejor conoce la obra del escritor).

black boyPues bien, mi duda es: ¿Cómo se denomina a la novela policiaca en la que se introducen elementos en apariencia sobrenaturales?¿Weirdciaco?¿Strange Noir?. Ya sé que es difícil encontrar novelas de misterio en las que lo sobrenatural no tenga finalmente una explicación racional (lo que se viene conociendo como un Scooby Doo), y sino que se lo digan al sabueso de los Baskerville, pero hay que reconocer que la introducción de elementos fantásticos supone igualmente una contaminación del género que a mí personalmente me encanta.

En este mismo blog se puede encontrar la reseña de “Vampyr”, de Mikky Roberts, que supone otro claro ejemplo de este subgénero que llamaré fantaciaco, al introducir de forma decisiva el vampirismo en una trama de misterio. Por este motivo, creo la etiqueta “Fantaciaco” (se aceptan sugerencias para llamarlo de otra manera) para identificar novelas policiacas que incluyan en su trama algún elemento sobrenatural, con independencia de que finalmente tengan explicación racional.

VAMPYR

Título: Vampyr

Autor: Mikky Roberts

Colección Punto rojo nº 75.

Portada: Desconocido

 1ª edición Septiembre 1963.

vampyr

Emociones fuertes en Punto Rojo

En los últimos tiempos se ha producido en el mundo de los bolsilibros el “descubrimiento”  de un autor hasta hace poco totalmente olvidado, y que se ha convertido en un escritor de culto. Estoy hablando por supuesto del gran Charles Mitchell, del que me declaro admirador desde estas páginas, y al que dedicaré próximamente alguna reseña.

Pues bien, quisiera aprovechar esta microreseña para reivindicar a Mikky Roberts, para mi otro de los grandes escritores injustamente olvidados por los aficionados al género, y en mi caso, uno de mis favoritos.

El verdadero nombre de Mikky Roberts es Miguel María Astraín Bada, escritor, periodista, crítico literario y guionista de cine (spaguetti westerns) y radio, que nació en Zaragoza en 1934, y que dentro de la literatura de kiosco se limitó -al menos que yo sepa- al género del oeste y policiaco con el seudónimo de Mikky Roberts, y al romántico como Roberto de la Mata, desarrollando íntegramente su producción en la editorial Bruguera.

Mikky_Roberts

El autor

En su momento Mikky Roberts debía ser uno de los autores más valorados por la editorial, como lo demuestra el hecho de que de 34 títulos que publicó entre las colecciones de punto rojo (11) y servicio secreto (23), un total de 17 fueron reeditados en la colección Selecciones Servicio Secreto, que se supone que escogía los títulos más populares de ambas colecciones.

Sólo Keith Luger y Silver Kane tuvieron un porcentaje de reedición similar al de Mikky Roberts, pero esto será objeto de un post más detallado.

Como curiosidad, entre los múltiples trabajos realizados por este polifacético autor (poesía,

un viaje interplanetario

La mítica colección Joyas Literarias

libros de ayuda, de historia, de piratas…), he encontrado lo siguiente:

¿Recordáis esta colección de adaptaciones a cómic de clásicos literarios? Pues el número 64 corresponde a una historia de Miguel Astraín, cuya sinopsis es  “En el último tercio del siglo XX y en una conferencia el profesor Radia sostiene que puede realizar viajes interplanetarios y para ello ha empleado toda su fortuna…”

Yo tuve muchos de esos comics en su día, y hasta ahora pensaba que siempre eran adaptaciones de clásicos.

En su faceta cinematográfica, escribió el guion para el documental “Los Sitiados”, con ocasión del 150 aniversario de los Sitios de Zaragoza de 1808 y 1809, dirigido por José Grañena. Posteriormente, y ya como guionista de largometrajes, varias de sus novelas le sirvieron de base para la redacción de guiones para películas del Oeste, muy de moda en la época, del género Spaghetti western. Así sucedió con la novela “Bueno con el revólver”,  “La sfida degli inplacabili (1964)” o “Un dólar de fuego /Un dolare di fuoco (1965)“, basado en su novela Reina de corazones; o finalmente, con La Guarida del Hampa, origen de Cinco pistolas de Texas (1967). Todas ellas fueron producciones Italo-españolas producidas por Ignacio Farrés Iquino y parece ser que obtuvieron un notable éxito, rozando esta última producción el millón de espectadores en España.

Volviendo a la reseña en sí, partimos de una novela de preciosa portada, de autor desconocido, que está perfectamente adaptada al contenido del libro. Efectivamente, volvemos a tener vampiros en la trama.

Todo comienza con una carta recibida en la redacción del periódico “El Clarín” (curioso nombre para un periódico de Londres), en la que un vecino de Mallaig, un pueblecito de Escocia -que curiosamente existe en la realidad-, afirma haber visto a un hombre envuelto en una capa negra deslizarse por la pared de un castillo de la localidad, y que al verle la cara reconoce a un amigo muerto hace dos años.

Intrigado por la carta, el director del periódico encarga al periodista Stanley Marton que se desplace a la localidad para que investigue el suceso.

Una vez allí, el bueno de Stanley se verá envuelto en una serie de muertes, aparentemente por infarto,  en las que los cuerpos aparecen con dos pequeñas incisiones en el cuello, lo que unido a una antigua leyenda que circula por el pueblo, le hace sospechar de que algo sobrenatural puede ser la causa de los misterios de Mallaig.

Una novela muy bien escrita, con diálogos agiles, personajes bien definidos, descripción detallada de situaciones, un buen desarrollo, y cosa rara en el mundo bolsilibresco, un buen final. He de reconocer que algunos de los pasajes del libro me han puesto los pelos de punta, como la visita nocturna del protagonista al depósito de cadáveres del cementerio.

He tenido la oportunidad de comprobar que en la colección punto rojo se encuentran algunos títulos, especialmente dentro de los 100 primeros números de la colección, que mezclan argumentos policiacos con el terror, y dado que en aquellos momentos no existía una colección dedicada al género (selección terror no se lanzó hasta más tarde), eran publicadas como policiacas.