“VOODOO”, EL DOBLE MISTERIO DE FRANK MC FAIR

Frank Mc Fair vodooLa colección Selecciones FBI de Rollán se dedicó a reeditar las mejores novelas publicadas inicialmente en “FBI”, y posteriormente en “Agente Federal”, series de la misma editorial, aprovechando la gran popularidad que ambas llegaron a alcanzar entre los lectores de la época. Selecciones FBI sobrepasó ampliamente los 500 números, lo que no está nada mal para una colección de esas características.

Pues bien, dentro de esta colección se publicó en su número 35 la novela “Voodoo (Magia negra)”, de Frank McFair, libro policiaco cuya existencia supone otro misterio en sí mismo.

Me explico.

“FBI” comenzó su andadura en 1950 con “¡Culpable!” de Alf Manz, y “Agente Federal” (inicialmente la colección se llamó “Los Federales” durante sus primeros 17 números) en 1965, con “Llorad por Fanny”, de Donald Curtis.

Selecciones FBI empieza a publicarse en 1958, y la novela objeto de esta reseña es de 1959, por lo que obligatoriamente tiene que corresponder a un título publicado previamente en “FBI”, pues “Agente Federal “ no empieza a publicarse hasta 6 años después.

Es más, por la fecha de publicación (1959), obligatoriamente debiera corresponder a uno de los primeros 400 títulos de la colección “FBI”, y puedo asegurar que aunque no dispongo aún de un listado completo de la misma, los 465 primeros números sí los tengo identificados, y no existe ningún “Voodoo” entre ellos, lo que puede significar dos cosas:

  • Voodoo” de Frank McFair se publicó previamente en la colección de FBI, pero con otro título. En este sentido debo decir que he comprobado todos los títulos del autor de los que dispongo, y no he encontrado tal coincidencia, pero es una opción que no se puede descartar, pues no tengo todas las novelas publicadas por el escritor dentro de los primeros 400 números de la colección (me faltan 11 de 42).
  • La novela es inédita, lo que supondría una excepción importante en la colección Selección FBI. Yo al menos no conozco ningún otro caso, pero por supuesto no es descartable que haya más, dada la falta de información que acompaña siempre a este universo literario, especialmente en las colecciones que no son de Bruguera.

Con este enigma planteado, a ver si alguien que lea esta reseña es capaz de aclarar el misterio.

La única información que se me ha facilitado posteriormente, gracias a Antonio Guerrero, es que esta misma novela se publicó de nuevo en 1965 en el nº 8 de la colección Círculo Negro de la editorial Tesoro con el título “Las sombras del Horror“, pero esto no aclara el misterio explicado anteriormente.

Y vamos con el resumen de la novela.

Título: Voodoo (Magia negra)

Autor: Frank Mc Fair

Colección Selecciones FBI nº 35. Editorial Rollán

1ª Edición: 1959

Portada: Lobo

vudu nueva orleans.jpgLa novela comienza con el violento asesinato de un policía de vigilancia portuaria de Nueva Orleans, que para su desgracia encuentra un paquete de grandes dimensiones en medio del Puerto.

Se nos presentan de este modo a Charles y Pierre, dos matones que, cumpliendo órdenes de un siniestro jefe, trasladan el misterioso paquete a un almacén, tras haberse deshecho del molesto policía.

Tras esta escena inicial, la historia se traslada a Washington, donde el Inspector Drawing recibe la visita de un tal Mr. Connington, emisario del Gobierno, que pone en alerta al FBI sobre una posible trama de contrabando de wolframio en Nueva Orleans a la que responsabiliza del asesinato de un policía.

Para investigar sobre el terreno tan delicado asunto es escogido Neil Halloran, un indisciplinado pero eficaz agente, que se infiltra en el antiguo barrio francés bajo la falsa identidad de un escritor de novelas policiacas llamado Stephen Carey que se ha desplazado a Nueva Orleans para documentarse sobre el voodoo para su próxima novela.

Cumpliendo órdenes de sus superiores, nuestro protagonista toma contacto con la peculiar familia Fresnay: el estricto patriarca, Martin Fresnay, un adinerado hombre de negocios de inflexible carácter que parece despreciar a su esposa; Odette, la bella y caprichosa hija pequeña, acostumbrada a obtener cuanto desea; Roger, el inestable hermano mayor de Odette; y Madame Fresnay, la hermosa pero inquietante esposa del Sr. Fresnay.

El motivo por el que Halloran investiga a tan peculiar familia es que hace 10 años Martin Fresnay escribió un libro llamado “El wolframio y sus aplicaciones industriales en la moderna técnica soviética”, lo que le hace sospechoso a los ojos del FBI.

VuduHalloran se verá pronto envuelto en una trama en la que hay mucho más de lo que parece a simple vista, ya que en total son tres los policías asesinados hasta la fecha, y cada vez que el agente intenta obtener información de cualquier lugareño, se encuentra con un auténtico muro, pues todos los interrogados sienten auténtico terror a ser objeto de un rito vudú organizado por un misterioso “papaloi” si abren la boca. Un “papaloi” que empieza a convertirse en clave para la resolución de unos crímenes que amenazan además con provocar una auténtica revuelta racial, debido a que los blancos acusan directamente a los negros de los asesinatos, lo que ha provocado ya de hecho serios incidentes de corte racista.

El libro cuenta con una magnífica recreación de la ciudad de Nueva Orleans, con sus diferentes ambientes, incluyendo el de los rituales vudú, y con unos cuidados personajes, bien definidos,  que sirven de base a una narración apasionante repleta de grandes escenas. El asesinato inicial, descrito con un gran realismo; o la cena en casa de los Fresnay, donde en tan sólo dos páginas se define con gran precisión la personalidad de los personajes principales de la novela, son tan sólo dos ejemplos de cómo aprovechar el reducido espacio con el que contaban los autores de novela popular para desarrollar sus historias.

Por otro lado, el libro nos sitúa también en la realidad social de una época, donde machismo y racismo eran dos palabras con un significado muy diferente del actual, y como muestra reproduzco dos diálogos de la novela:

  • ¿Qué deseas?-preguntó el viejo, sin moverse
  • Llámame señor –respondió Neil, duramente-. No te olvides de hacerlo cuando te dirijas a un blanco.

(Esto dicho por el héroe, no por un villano)

O este otro:

-¿Qué hará después, yanquee? –preguntó dulcemente-. ¿Tal vez intentará besarme?. Entonces le juro que le arañaré.

– No será necesario. No intentaré besarla, aunque dudo que si lo hiciera después quisiera arañarme.

Es obvio que este tipo de diálogos hoy en día estarían fuera de lugar, y serían considerados racistas y machistas, pero como ya he comentado en otras ocasiones no se puede mirar lo que ocurría hace 50 años con los ojos de la época actual (error que por cierto cometen muy frecuentemente los escritores de novela histórica).

Frank Mc Fair  (Francisco Cortés Rubio) es un escritor del que ya he hablado en otra reseña del blog, y por el que ya mostré mi admiración y mi deseo de poder contactar con alguien que pudiera aportarnos más información del mismo. Esta novela, que me ha parecido simplemente sublime, sólo sirve para reafirmar mi positiva opinión sobre él. Sin lugar a dudas uno de esos escritores que merecen una revisitación, y un mayor reconocimiento a nivel popular del que de momento carece, si descontamos a los pocos afortunados que conocemos su obra. Si no eres uno de ellos, ya estás tardando.

LOS ESPECIALES DE LAS COLECCIONES FBI Y SERVICIO SECRETO

fbi 100

En este mismo blog ya he dedicado varias reseñas a novelas de la colección F.B.I de Rollán, probablemente la única que consiguió hacer sombra en los quioscos durante los años 50´ a la mítica Servicio Secreto de Bruguera.

NuevoDocumento 2017-02-15 (6)_2Una de las características de ambas colecciones es que todos sus títulos tenían un número de páginas constante, inicialmente de unas 128, que fue reduciéndose con el tiempo hasta alcanzar las 96 páginas por ejemplar. Sin embargo, de vez en cuando las editoriales sorprendían a sus lectores con la publicación de volúmenes especiales de mayor duración que los números normales. En el caso de Bruguera estos volúmenes ni siquiera se publicitaban como extraordinarios, y aparecían de forma caprichosa y esporádica, sin una aparente explicación del motivo por el que ese número y no otro debía ser considerado especial. Es más que probable que el criterio respondiera simplemente a que un autor presentara un borrador con mayor longitud de la esperada, y que, dadas las premuras de tiempo con las que se trabajaba, se publicara tal cual se había entregado.

A continuación relaciono los títulos especiales de la colección de los que yo tengo constancia. Es más que probable que haya más, ya que me faltan muchos números, así que agradecería cualquier información al respecto, para añadirla a la reseña.

 

TÍTULO AUTOR
400 Crímenes en primavera Mark Halloran
543 Oferta para el asesinato Keith Luger
551 Congo Hora Cero Silver Kane
561 Margarita Negra Clark Carrados
577 Un cádaver inquieto Clark Carrados
700 Fuego Maldito Mikky Roberts

A estos habría que añadir el nº 600 “La dama del aspa roja“, nuevamente de Clark Carrados, con una extensión de 250 páginas.

No tengo constancia de otras colecciones de Bruguera en las que hubiera volúmenes extra, al margen de las creadas específicamente para albergar títulos de mayor duración, como es el caso de “Selección Terror Extra” y “Extra Conquista del espacio”. El único caso que conozco similar al de Servicio Secreto es en diversas colecciones de novela romántica, como “Alondra”, o “Pimpinela”, que publicaron unos cuantos volúmenes especiales de gran longitud.fbi 200

Por el contrario, Rollán optó por un sistema más regular, de modo que los números 100, 125, 150, 200, 300 y 400 se convirtieron en números especiales, conmemorando el haber alcanzado tan insignes números con ejemplares de mayor longitud de la habitual y con unas preciosas portadas cuyo dibujo continuaba en la contraportada. Puedo confirmar que los números 250 y 500 no fueron especiales, pues dispongo de ambos ejemplares.

De estos especiales, los números 100 y 200 –ambos escritos por el gran Alf Manz, del que se puede encontrar más información en este mismo blog- llevaban además en sus páginas interiores un montón de fotografías sobre el funcionamiento interno del FBI, y sobre la figura del carismático Edward J. Hoover, en aquellos años mostrado como todo un héroe, y hoy en día, con la visión calmada que da el paso del tiempo, convertido en un más que polémico personaje.

En concreto los números extraordinarios de FBI fueron los siguientes:

TÍTULO AUTOR
100 Yo, director del F.B.I Alf Manz
125 Fidelidad, Bravura, Integridad Frank Mc Fair
150 Héroes del FBI O.C Tavin
200 Crimen S.A Alf Manz
300 National 71117 Fel Marty
400 ¡Valiente Watson! Alv Cortroa

fbi 300

Sobre el nº 400 ya realicé una reseña en el blog al hablar del autor, en la que explicaba que la colección tenía dos números 400, uno de ellos extraordinario.

Respecto de otras colecciones de Rollán, no tengo constancia de la publicación de números especiales.

Otras editoriales no participaron de esta política de números extraordinarios, aunque también es cierto que ninguna consiguió publicar alguna colección que se acercara ni de lejos a la longevidad de FBI o Servicio secreto.

CIA 0Sí se publicó en la colección C.I.A de la editorial Dólar un nº extraordinario (nº 0 de la colección) titulado “El secreto del inspector Waring”, de Alar Benet, pero que realmente tenía el mismo número de páginas que los demás títulos (176). La única peculiaridad que podía tener este libro –aparte de la numeración- era que incorporaba un interesante artículo después de finalizar la novela sobre el funcionamiento de la C.I.A.

Como muestra del apasionado artículo sobre la C.I.A de 7 páginas,  donde se explica con pelos y señales el organigrama y modo de actuar de la agencia, os dejo un pequeño fragmento:

Las más hermosas mujeres, que saben usar el arma infalible de la belleza y flirtear en varios idiomas, alternan con ministros, diplomáticos y especuladores, recogiendo entre sonrisa y sonrisa, datos de grave importancia política, militar y financiera. Son mujeres que hicieron profesión de frialdad de sentimientos al convertirse en espías. Prefieren convencer con un beso, pero, si es necesario, sin temblor aprietan el gatillo de la nacarada automática”.

EDDIE THORNY, EL PERIODISTA INFILTRADO EN LOS QUIOSCOS

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El gran Eduardo Guzmán

Entre los motivos que explican que grandes escritores trabajaran durante años en la novela popular española, probablemente el más triste sea sin lugar a dudas que era la única manera que tenían estos autores de ganarse el pan tras la guerra civil, al no poder emplear su nombre auténtico por motivos políticos. Este es el caso de Eduardo de Guzmán, alias Eddie Thorny, Edward Goodman, Anthony Lancaster, Richard Jackson y Charles G. Brown, uno de los autores de mayor calidad que han pasado por los kioscos, y al que he tardado tanto tiempo en dedicarle una reseña, siendo sin lugar a dudas uno de los nombres indispensables de la literatura popular española.

 Eduardo de Guzmán Espinosa (Villada,Palencia, 1908 – Madrid, 1991) fue un periodista y sindicalista, muy activo en la defensa del anarquismo, que por carambolas de la vida acabó escribiendo novela popular durante más de 20 años.

Aunque desde muy joven dejó claro que su vocación era el periodismo, también se ganó la vida como escritor sin ningún problema y con mucho prestigio, como demuestra el hecho de recibir en 1975 el Premio Internacional de la Prensa, por su libro “El Año de la Victoria”. Fue redactor-jefe del diario madrileño La Tierra, para el que trabajó desde 1930 hasta 1935, realizando, entre muchos otros, dos famosos reportajes sobre Casas Viejas (uno de los episodios más tristes y sangrientos de la segunda República, sucedido en 1933 en la localidad del mismo nombre, actualmente en Benalup), y sobre el asesinato de Hildegard,  hechos ambos que darían lugar años más tarde a dos libros del mismo autor.

Durante la República y la Guerra Civil ejerció fundamentalmente de periodista y concretamente, hasta casi el final de la contienda, dirigió en Madrid el diario anarquista “Castilla Libre’, el último periódico editado en la capital, antes de la entrada de las tropas nacionales, el 28 de marzo de 1939. Huyendo de la represión franquista llegó hasta Alicante y allí estuvo en su puerto esperando – junto con otros españoles republicanos – los barcos franceses que les permitiesen salir de España y que nunca llegaron. Allí fue hecho prisionero y trasladado al famoso Campo de los Almendros que describiera Max Aub, y de ahí al campo de concentración de Albatera, juzgado y condenado a muerte, sobreviviendo a la zozobra de estar esperando durante quince meses a que llegase el día de su ejecución en la madrileña cárcel de Yeserías. En su largo periplo carcelario, Eduardo de Guzmán y el poeta Miguel Hernández fueron compañeros en la prisión de la Plaza del Conde de Toreno (Madrid). Eduardo, que acompañó a Hernández en estas tristes circunstancias, describió de esta forma las condiciones en las que se encontraban: “Disponemos de treinta y cinco centímetros de ancho y metro y medio de largo para descansar y hemos de hacerlo materialmente incrustados unos en otros”.

El 18 de enero de 1940 tuvo lugar el Juicio sumarísimo de urgencia de la Plaza de Madrid, convocado por el Consejo de Guerra Permanente número 5 de las fuerzas franquistas. Todo esto lo narra en sus libros “El día de la Victoria” y “La muerte de la esperanza”. En 1941 le fue conmutada la pena de muerte por la de cadena perpetua, para ser posteriormente amnistiado en 1.943 gracias «a la virtud y a la decisión generosa y cristiana del Caudillo» (como figura en el indulto, no es que lo piense yo), momento en que  sale de la cárcel en libertad condicional, aunque no se le permitió (por sentencia) volver a ejercer la profesión de periodista, por lo que tuvo que dedicarse durante esos años a traducir (a Dostoiewsky y A.J. Cronin entre otros) y escribir con nombre falso, incluso hasta crónicas taurinas a partir de lo que oía por la radio, hasta que en 1951 fue acusado de nuevo por espionaje, lo que motivó que pasara otro año recluido en una prisión de Oviedo. Al salir, comenzó una obligada carrera como escritor de novela popular, escribiendo bajo seudónimo novelas policíacas y del oeste (más de cuatrocientas en total), fundamentalmente para la editorial Rollán, en donde se convirtió en una de sus primeras espadas de su colección estrella FBI, y ocasionalmente para Bruguera, además de traducciones, guiones de cine y toda una serie de actividades literarias en las que tenía que ocultar su nombre. Empleó para ello varios seudónimos de sugerencia extranjera, siendo los más frecuentes los de Edward Goodman (para mi uno de los seudónimos más ingeniosos de toda la literatura popular: Guzmán/ Goodman), Richard Jackson, Anthony Lancaster, Charles G. Brown  y sobre todo, Eddie Thorny.

Desde 1969 trabajó en la agencia mexicana de noticias y colaboró en publicaciones de gran prestigio como Índice, Tiempo de Historia y Triunfo.

Se le rehabilitó como periodista en 1978, momento a partir del cual incrementó su actividad como escritor “serio” y conferenciante, prosiguiendo en su militancia política como un destacado miembro de la CNT.

En 2008, coincidiendo con el centenario del nacimiento del escritor, su pueblo natal, Villada, rindió un homenaje a uno de sus más destacados vecinos, recibiendo su viuda la insignia de oro de la localidad.

Para hacernos una idea de su visión del periodismo, solía decir que “Es mucho más difícil describir que opinar, en vista de lo cual, al final todo el mundo opina”. Supongo que por este motivo los tertulianos actuales de televisión sirven para hablar tanto de política internacional como de física cuántica. Total, dicen lo primero que les viene a la cabeza y listo.

Obras más destacadas

  • La segunda república fue así
  • Madrid rojo y negro
  • España entre las dictaduras y la democracia
  • Aurora de sangre: vida y muerte de Hildegart, llevada al cine por el actor y director Fernando Fernán Gómez (1977), con el nombre Mi hija Hildegart.
  • El año de la victoria
  • Nosotros los asesinos
  • La muerte de la esperanza

Estos libros constituyen unos soberbios testimonios sobre la guerra civil.

ARTÍCULOS PERIODÍSTICOS DESTACADOS

– “Mi condena a muerte” publicado en “Tiempo de Historia”, nº 17, abril de 1976.

– “Un millón de presos políticos y doscientos mil muertos en España” publicado en“Tiempo de Historia”, nº 41, abril de 1978.

– “Juicio y condena de Miguel Hernández” publicado en “Nueva Historia”, nº 15, abril de 1978.

Premios

  • Premio Internacional de Prensa por el libro El año de la victoria, concedido en París al libro político más interesante publicado en 1974.
  • Premio Libertad de Expresión, en 1982 en Valencia.

Entre todas sus obras literarias la más conocida es sin duda  “Aurora de Sangre: Vida y muerte de Hildegart”, relato de la  verídica historia de una anarquista que quiere ser madre de un hijo superdotado y para ello se busca el padre ideal, encontrándolo en un cura al que seduce y del que logra quedarse embarazada, naciendo de esta relación una niña a la que educa como superdotada, pero completamente infeliz, para acabar siendo asesinada a manos de su propia madre. Este relato fue llevado al cine por el actor y director Fernando Fernán Gómez (1977), con el título de “Mi hija Hildegart”, y al teatro en 1.986 por Fernando Arrabal.

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Fotograma de “Mi hja Hildegart”

El periodista Eduardo de Guzmán tuvo la oportunidad de conocer a las protagonistas (a Hidegart también, pues en su época era una destacada intelectual anarquista, que a los 17 años ya se había licenciado en derecho y que con 19 ya había escrito 15 libros) y de entrevistar detenidamente a la madre en la cárcel.

Aurora Rodríguez sustentó toda su vida en función, más que de su hija, de su proyecto Hildegart. Una enorme contadicción la de esta mujer cuyo principal objetivo era educar a su hija para que fuera libre, cortándole las alas en el momento en que quiso echar a volar. Porque su decisión de quitarle la vida se hizo firme cuando la hija manifestó su propósito de independizarse, de seguir su carrera en el extranjero, despegándose así de una madre absorbente y posesiva hasta lo enfermizo.

La historia clínica de Aurora Rodríguez fue desvelada en 1987 por el polémico psiquiatra Guillermo Rendueles en “El manuscrito encontrado en Ciempozuelos”.

Respecto a la obra del autor que nos interesa, la de los bolsilibros, de las más de 400 obras que escribió la gran mayoría corresponden al género policiaco y al western, aunque también publicó obras en la colección de aventuras/bélica Proezas, de Rollán. Que yo conozca, no escribió novelas del género de terror ni de ciencia ficción.

Aunque se suele considerar que inauguró su etapa como escritor de literatura popular con el nº 9 de la colección FBI de Rollán, con la novela “A la ofensiva”, la realidad es que tras salir de prisión en 1943, y tras unos años ejerciendo únicamente de traductor, ya se inició como escritor de literatura popular, participando entre otras cosas con 8 títulos en una colección de la editorial España llamada “Novelas de gauchos”, escritas entre 1946 y 1947 (colección de 18 números, escrita entre el autor y Federico Mediante Noceda). Su nuevo encarcelamiento en 1951 interrumpe su carrera literaria, lo que provoca que no fuera hasta su primer título en Rollán cuando se convierte en uno de los más prolíficos y exitosos autores de la novela popular.

Hay que decir que con Eduardo de Guzmán la literatura de kiosco se encontró sin querer con un escritor de gran calidad, representando uno de los más claros ejemplos de que no todo lo que se escribía en estas colecciones era infraliteratura, por mucho que unos cuantos escritores y críticos se empeñaran en difundir esta idea.

Las circunstancias obligaron a Eduardo de Guzmán a escribir en un mundo en el que probablemente nunca hubiera entrado en condiciones normales: desde la distancia, una de las pocas cosas buenas que salieron de una época desgraciada.

Como primera toma con el autor he elegido su primer título en la colección FBI de Rollán, en la que fue uno de los bastiones durante años.

eddie-thornie-a-la-ofensivaTítulo: A LA OFENSIVA

Autor: EDDIE THORNY

Colección FBI nº 9. Editorial Rollán

Portada: Amable Leal

1ª edición: 1950

Shelby Hoffman, periodista del “Morning Star”, se encuentra con su antiguo camarada, Thomas Lowe, con el que compartió bombardero durante la guerra, y al que llevaba tres años sin ver, desde que se licenciaron.

Después de tomarse unas copas con su compañero de armas, al regresar a su casa borracho, y tras tener que entrar por la fuerza al ser incapaz de atinar con las llaves, Shelby sorprende a una hermosa joven que está rebuscando en lo que inicialmente piensa que es su despacho, pues luego se da cuenta que ha entrado por error, fruto de la nebulosa alcohólica, en el apartamento del piso de abajo, propiedad del Sr. Schuman. La chica confiesa a Shelby que ha entrado en el apartamento buscando unas cartas de su hermano Joe, fallecido durante la guerra, con las que Schuman y su socio Smore están chantajeando a su padre amenazando con publicarlas, pues dichas cartas harían que su hermano se viera envuelto en una red de espionaje.

Shelby decide creer a la joven, que dice llamarse Jane Garland, y no sólo no la denuncia, sino que decide ayudarla, dejándola marchar.

A la mañana siguiente, al despertar con una gran resaca, Shelby se entera de que en el piso de abajo ha aparecido Peter Smore asesinado con un cuchillo clavado en el pecho, siendo el Sr. Schuman el principal sospechoso. Esa misma mañana Shelby recibe dos llamadas en las que dos personas le ruegan que no le diga a la policía que estuvieron esa noche en ese edificio: Jane Garland, y Thomas Lowe, que le había acompañado borracho hasta allí.

Una compleja trama, con personajes sólidos, bien narrada, y mejor resuelta. ¿Se puede pedir más?.

FEL MARTY

Aunque nos pueda parecer a veces que la gran mayoría de los escritores de novela popular de los años 40 a 60 eran autores represaliados por la dictadura de Franco que encontraron en la literatura de kiosco un medio de poder ganarse la vida bajo nombre falso, la realidad es que existían otro tipo de escritores  procedentes del bando vencedor de la guerra civil, y que por tanto tuvieron motivos diferentes para entrar en este mundo. Es el caso de Félix Martínez Orejón, más conocido en el universo bolsilibro como Fel Marty, aunque también empleó el seudónimo de  Bromley carsson, y en una sola ocasión -que yo conozca- el de Martin Bradley; un hombre que simultaneaba la escritura de novelas populares con su carrera como Policía Nacional, de la que probablemente extrajo más de una idea para sus historias.

Como siempre, desconozco los datós biográficos básicos del autor, pero esto es lo que he podido reconstruir de su vida.

El 18 de Febrero de 1.939 –poco antes de finalizar la guerra civil-, Félix Martínez Orejón se examina para conseguir una plaza en el Cuerpo de Agentes Auxiliares interinos del Cuerpo de Investigación y Vigilancia, cuerpo del que se nutriría a partir de 1.941 el futuro cuerpo general de la policía, siempre y cuando “hubiesen demostrado ser leales al Régimen, y reuniesen las condiciones físicas, morales, y psicológicas necesarias”. Félix Martínez Orejón entra dentro del grupo de autores, fervientes nacionalistas durante la guerra, pero que fueron perdiendo poco a poco la ilusión por el régimen de Franco durante la posguerra, tal y como refleja su narracíon sobre los falangistas supervivientes de “Cuando las cruces no se alzan al cielo”, publicada en 1.968.

Al margen de la literatura popular, escribió obras de mayor calado, como “Turno de felix-martinez-orejon-cuando-las-crucesguardia”, publicada en 1.956, novela que trata sobre sus experiencias en el cuerpo de policía, “Hambre de amores” (1.972), “La topera” (último libro publicado suyo que yo conozca, en 1.973) o la ya mencionada “Cuando las cruces no se alzan al cielo”, que obtuvo el premio literario «Inmortal Ciudad de Gerona»  en 1.967, dotado con la nada desdeñable cantidad para la época de 100.000 pts (600 €), que equivaldrían a unos 13.000 € actuales. Todas ellas fueron firmadas con su nombre auténtico.

Para Martínez Orejón lo más dramático de la guerra no fueron las ciudades y pueblos destruidos ni los miles y miles de cuerpos destrozados por la metralla, sino la tal vez la inconfesada tragedia ideológica de muchos de sus protagonistas: una juventud que se encontró repentinamente con el fusil en las manos y un enemigo enfrente, sin alcanzar, quizá, a comprender el motivo de lo que acontecía.

Respecto a su obra dentro del ámbito de la literatura popular, Fel Marty abarcó prácticamente todos los géneros, pero con especial dedicación por el policiaco, especialmente dentro de la editorial Rollán, con gran representación de su obra dentro de la colección FBI.

Dentro de la ciencia ficción, participó en la colección Espacio el mundo fututo de Toray  con un único título, “Objetivo: la luna”, nº 98 de la colección, y otra novela, “Un negro agujero”, publicada inicialmente en Nova Rollán en 1.970, reeditada posteriormente en la colección Galaxia 2.001.

En el género de terror sólo conozco una incursión editada en la colección Easa Terror, en su nº 175, “¡Quiero vivir, quiero vivir!”.

Donde destaca realmente su labor es en el género del Oeste, y, como ya he mencionado, en el policiaco, del que doy el listado de novelas de las que tengo constancia, que sin lugar a dudas estará incompleto, dado el elevado nº de títulos de la colección FBI que tengo sin identificar (aunque en ello ando).

Autor Título Colección
114 Fel Marty El misterio de los locos del aire FBI
141 Fel Marty El triunfo de los mejores FBI
231 Fel Marty Servicio inacabado FBI
241 Fel Marty La vida al azar FBI
254 Fel Marty Con los pies hacia fuera FBI
256 Fel Marty Fuego en las manos FBI
276 Fel Marty Al margen del deber FBI
300 Fel Marty National 71177 FBI
310 Fel Marty Sobra un hombre FBI
332 Fel Marty Acusa el testigo FBI
333 Fel Marty Acusa el testigo FBI
348 Fel Marty Una gota de sangre FBI
380 Fel Marty Tú eres el asesino FBI
410 Fel Marty Luz negra FBI
414 Fel Marty Sangre en los railes FBI
418 Fel Marty Atmósfera de muerte FBI
431 Fel Marty Cinco sospechosos FBI
470 Fel Marty La llamada del Gang FBI
477 Fel Marty Senda de odios FBI
483 Fel Marty Han linchado a un negro FBI
501 Fel Marty 12 campanadas = 1 muerto FBI
505 Fel Marty Los muertos mandan FBI
531 Fel Marty La rebelión de sus personajes FBI
540 Fel Marty Recibidles con plomo FBI
545 Fel Marty ¡Hablarás, Henry! FBI
554 Fel Marty Morirás como una rata FBI
563 Fel Marty Morir es mal negocio FBI
569 Fel Marty Asesinato en la quinta avenida FBI
574 Fel Marty Último round FBI
581 Fel Marty Clave el vagabundo FBI
1037 Fel Marty Solo contra todos FBI
212 Fel Marty Volvió para morir Agente Federal
11 Fel Marty Tres letras: una pista La novela negra
17 Bromley Casson En tinieblas La novela negra
21 Fel Marty Olor a perro muerto La novela negra
26 Bromley Casson Telefonea al muerto La novela negra
31 Bromley Casson Carta del asesino La novela negra
41 Bromley Casson Los alegres turistas de “El Viejo Lobo de Mar” La novela negra
44 Bromley Casson El largo aullido del mastín La novela negra
51 Bromley Casson Tulipanes rojos La novela negra
56 Bromley Casson Nicho para un cascarrabias La novela negra

Además, publicó en el nº 19 de Murder Club de Rollán la novela “Buceando en el crimen“, una buena oportunidad para poder juzgar al autor en una obra que por su longitud nos permite valorar mejor su capacidad como autor.

Como siempre, agradeceré cualquier información al respecto que pueda servir para completar la reseña.

Recientemente, investigando para un artículo sobre la censura, tuve la suerte de toparme con el informe de un censor sobre la mencionada obra de Félix Martínez Orejón “Turno de Guardia“, que creo de interés reproducir:

Expediente: 56-749

Autor: Félix Martínez-Orejón

Obra: Turno de guardia

Fecha de presentación: 13.2.56

Solicitud de: edición

Resolución: Autorizado con tachaduras. 2.3.56

Nombre de la editorial o del importador: Luis de Caralt

Tirada: 2000

Nombre del censor: Melendo

“Turno de Guardia” no es una novela, sino un relato de veinticuatro horas de servicio de unos policias en una comisaria. Por alli desfilan la mujer que pide limosna con el crio ajeno, el homicida, el “Pecas” y su conyuge, los del matadero clandestino, las prostitutas, el rufian, el loco, el ladron, etc. etc. Todo ese puñado de desgraciados que representan la miseria, el hambre, el vicio, el dolor. “La rama desgajada del tronco de la sociedad o el tumor maligno enquistado en el cuerpo sano de la sociedad”. Relato crudo desde luego porque el tema no permite lirismos, pero bien llevado por el autor, incluso aquellos que se titulan “Aberracion”, “La redada” y alguno otro, que toca casos y situaciones de curso realismos que pero que el propio autor, al hilo del comentario saca sus logicas deduciones (sic) y enseñanzas.

PUEDE AUTORIZARSE SU PUBLICACION

Madrid, 20 de febrero de 1956

Informe (2): Fray Miguel Oromí

Una novela a la española, que es como un relato de todos los mangantes y gente de mal vivir que desfilan por un puesto de policía todos los días en Madrid. Hay que suprimir las pp. 107-117, donde se habla de un padre que profana a su hija, por tratarse de un caso contra la naturaleza demasiado escandaloso. Lo demás, a pesar de las palabritas propias del ambiente,

PUEDE PUBLICARSE.

Madrid, 28 de febrero de 1956

Nota adjunta:

Fecha de Depósito: 2.1.57

Modificaciones: 10 páginas (todo el capítulo 9, titulado “Aberración”) en las que se refiere el acoso sexual al que un padre somete a su hija.

Y en la tónica habitual de este caótico blog, acompaño una reseña de uno de los libros del autor, como primera toma de contacto con el mismo:

fel-marty-una-gota-de-sangreTÍTULO: UNA GOTA DE SANGRE

AUTOR: FEL MARTY

COLECCIÓN FBI Nº 348 . EDITORIAL ROLLÁN

1ª EDICIÓN 1.957

PORTADA: AUTOR DESCONOCIDO

En un apartamento del barrio latino de Nueva York aparece asesinada la Sra. Pailovsky con un golpe en la cabeza, siendo avisado el FBI al aparecer en su dormitorio una importante cantidad de bolsas de opio, hecho éste bastante extraño, si se tiene en cuenta que la Sra. Pailovsky era en apariencia una mujer totalmente respetable. Todas las sospechas apuntan a un matrimonio al que la asesinada tenía alquilada una habitación, y que parecen haber desparecido apresuradamente de la faz de la tierra.

El inspector Walson y el agente especial Victor Henglis debn intentar encontrar a los Williamson, con  una chaqueta abandonada como única pista, que les conduce hasta los almacenes Smith & Smith, en donde se encontrarán con un fotógrafo callejero que puede ser clave para identificar a los sospechosos del crimen.

Las pesquisas de nuestros agentes del FBI acaban con Victor Henglis persiguiendo a una peligrosa pareja de delincuentes hasta Tánger, “la vieja ciudad que mira a España a través de la bruma salitrosa del Estrecho”, donde además de múltiples peligros conocerá a Rosaura Nieva, una bella española a la que sus padres trasladaron a la ciudad del norte de África siendo ésta muy niña.

Si bien es cierto que hay determinados pasajes del libro, especialmente en los diálogos, que pueden estar algo desfasados – es lógico si tenemos en cuenta que han pasado 60 años desde la publicación del libro- , nos encontramos ante una buena novela de acción, más que policiaca, como suele ser habitual en la colección FBI, con una buena estructura narrativa por parte del autor, que no me ha defraudado lo más mínimo, y que me refuerza en mi empeño por descubrir a este tipo de escritores de los que casi nadie habla y que parecen abocados al olvido.

Por mi que no sea.

AL GALLARD

A pesar de que sigue habiendo gente que cree que tras este seudónimo se ocultaba el prolífico Juan Gallardo Muñoz (Curtis Garland), confundidos por el apellido, la realidad es que el autor real es Alfonso Gallardo Ramos (1913-2004, Seron, Almería), dato éste en el que coinciden todas las fuentes que he podido consultar, y que queda finalmente confirmado por el propio escritor, como veremos al final de este artículo.

al gallard anonimo en tinta verdeAl margen de este seudónimo, empleado para sus novelas policiacas escritas en la colección FBI de Rollán, también escribió como Al Somar, en este caso principalmente para su producción de novelas del Oeste, género en el que se volcó con mayor asidueidad, pero también para otras colecciones como Celebridades, o CIA, ambas de editorial Dólar, en las que también empleó el ocasional seudónimo de Ted Ransom, hecho éste desconocido hasta la fecha. Una anécdota de este seudónimo es que en un concurso organizado por la editorial Dólar llamado “Yo Acuso”, en el que los lectores votaban al peor  escritor, el recuento de votos hizo que Ted Ransom fuera despedido, mientras que Al Somar (el mismo escritor) siguió escribiendo tranquilamente.

No nos encontramos en cualquier caso con un autor habitual, ya que por número de obras de las que tengo constancia, está claro que no se dedicaba con exclusividad a la escritura de novela popular. Se trata por tanto de uno de esos autores que escribía bien como afición o como una forma de conseguir un complemento salarial a sus ingresos habituales.

Sus novelas policiacas de las que yo al menos tengo constancia son las siguientes:

Título Autor Colección
120 Destino manda Al Gallard FBI (Rollán)
152 El dragón de bronce Al Gallard FBI (Rollán)
165 Cuando la patria llama Al Gallard FBI (Rollán)
226 Sangre de periodista Al Gallard FBI (Rollán)
346 El pequeño Boss Al Gallard FBI (Rollán)
356 Ex agente especial Al Gallard FBI (Rollán)
363 Esclavos del delito Al Gallard FBI (Rollán)
366 Canal sangriento Al Gallard FBI (Rollán)
398 Anónimos en tinta verde Al Gallard FBI (Rollán)
9 El rayo azul Al Somar CIA
73 Misión en la URSS (reeditada en el nº 4 de espionaje) Al Somar CIA
95 Odio en la jungla Al Somar CIA
124 Temeridad Al Somar CIA

Como Ted Ramson escribió el nº 3 de la colección CIA, “La isla de rojo”, aparte de alguna de las biografías de Celebridades.

He de señalar que me ha sorprendido este escritor, aparte de por una prosa más queal gallard canal sangriento correcta, porque es uno de esos autores que añaden a sus novelas agradecimientos,  prólogos y pies de página, lo que nuevamente podría explicar la confusión con Juan Gallardo Muñoz.

Me ha llamado especialmente la atención  un prólogo “a título de aclaración” del autor que da inicio al libro “EX – Agente Especial”, nº 356 de la colección F.B.I de Rollán:

Es posible que a muchos lectores les parezca esta novelita exagerada y fuera de realidad. Sin embargo, en todo se ajusta a la veraciad de los hechos. En los Estados Unidos de Norteamérica, las uniones o sindicatos gremiales se organizan y desarrollan en la forma que se detalla: para formar una unión acogiéndose a la Constitución americana sobre la libre asociación, basta que un grupo de personas se reunan y levanten un acta, que trasladan a las autoridades competentes para que quede formada una unión obrera. Más tarde se encargan de reunir afiliados, ofreciéndoles tales o cuales ventajas sobre seguros, paro, etcétera. Es también la unión la que firma los contratos con las industrias o patronos para facilitarles obreros de sus sindicatos.

Los obreros portuarios, que son precisamente los que entran en juego en esta narración, ganan unos dos dólares la hora. Pagan una cuota mensual que ocila alrededor de los doce dólares. Desde luego, es mucho si se hace un rápido cálculo mental al cambio actual, ya que subiría a las 500 pesetas; pero eso es precisamente lo que vienen ganando al día.

…..

al gallard el pequeño bossNo reproduzco la totalidad del prólogo, pero, ¿es mi imaginación, o el autor está dando una visión amable del sindicalismo?

Si tenemos en cuenta que durante el franquismo todos los trabajadores estaban obligados por ley a estar afiliados al Sindicato Vertical (única central sindical legal que existió en España entre 1940 y 1977), la introducción del libro, publicado en 1.957, adquiere tintes realmente subversivos, y sorprende que la férrea censura de la época la dejara pasar por alto.

El autor realiza otra curiosa edicatoria al inicio de “Sangre de periodista”, nº 226 de FBI de Rollán:

Hay amigos que se tratan durante muchos años, y sin embargo, no llegan a quererse de la al gallard el dragon de broncemanera franca y cordial que nos inspiran otros que conocemos menos tiempo. En este último caso está mi estimado amigo D. Enrique Ungría, editor and Publisher del magazine ECOS DE NUEVA YORK, en cuya publicación colaboro semanalmente con agrado.

A él dedico afectuosamente esta novelita, quizá porque uno de los protagonistas es un periodista, que no por ser mujer deja de ser entusiasta de la profesión, tal y como en Norteamérica se entiende: Al servicio del lector y para el lector”.

Inicialmente pensé que esta dedicatoria era una muestra de humor por parte del autor, ¡pero resulta que es cierto que trabajó para esa revista!.

Aunque fui incapaz de encontrar dato alguno del escritor, finalmente contactó conmigo un familiar (Gracias, Alfonso), al que quiero agradecer su enorme colaboración al facilitarme la siguiente carta escrita por el autor, así como los datos de nacimiento y fallecimiento del mismo:

alfonso-gallardo1alfonso-gallardo2Espero en un futuro conseguir rellenar el mayor número de huecos posibles sobre el escritor, del que sigo teniendo poco datos, pero al menos hemos obtenido desentrañar algunos misterios, entre ellos la identidad del seudónimo de Ted Ramson, del que hasta la fecha nada se sabía.

ALV CORTROA, EL TANQUISTA ESCRITOR

TÍTULO: ¡VALIENTE, WATSON!

AUTOR: ALV CORTROA

COLECCIÓN F.B.I  Nº   400.  EDITORIAL ROLLAN

1ª EDICIÓN  1.957

PORTADA: Angel S. Chichoiny

fbi 400 doble

F.B.I Nº 400 Extra

 

Alvaro Cortés Roa, nacido el 15 de Julio de 1.919, es un escritor cuya carrera está ligada de manera casi exclusiva a la editorial Rollán, donde, como era habitual, escribió novelas de prácticamente todos los géneros que por la época publicaba la editorial (policiaco, Oeste y Aventuras) en sus diferentes colecciones, como Alv Cortroa para el género policiaco y de aventuras, y ocasionalmente como Alvin Clark o Alvin MC Kinley para las del Oeste, destacando su aportación para la colección F.B.I, para la que escribió -que yo tenga constancia-, al menos 20 títulos:

TITULO

ESCRITOR

105 Vida en deuda Alv Cortroa
137 Cubil de alimañas Alv Cortroa
145 Buck “Parabellum” Alv Cortroa
199 Zona de ocupación Alv Cortroa
244 Puente de Traidores Alv Cortroa
251 En la brecha Alv Cortroa
330 Happy sabe cumplir Alv Cortroa
340 Ella y el gangster Alv Cortroa
345 Ha muerto un valiente Alv Cortroa
359 Por encima de todo Alv Cortroa
369 A zarpazos Alv Cortroa
400 ¡Valiente, Watson! Alv Cortroa
400 bis Baxter, el aventurero Alv Cortroa
425 Terco Harry Alv Cortroa
445 A tumba abierta Alv Cortroa
449 La ruta del miedo Alv Cortroa
457 Forajidos Alv Cortroa
463 Nueva York devora hombres Alv Cortroa
497 Fieras con metralleta Alv Cortroa
513 Fuera de combate Alv Cortroa
548 División federeal al habla Alv Cortroa

Alvaro Cortes Roa fotoSin ser uno de los más prolíficos autores, para lo que era habitual en la época, su obra supera los 100 títulos, que parece ser que escribió como forma de complementar los ingresos derivados de su trabajo, aunque desconozco a qué se dedicaba profesionalmente a tiempo completo. Escribió casi toda su obra policiaca con el seudónimo de Alv Cortroa, aunque como Alvin Clark (seudónimo empleado en muchas de sus novelas del Oeste) escribió en 1.973 una novela policiaca para ediciones Maisal, “Como un tigre rabioso”, de mayor volumen que los bolsilibros tradicionales.

En el género de aventuras escribió cinco novelas, para la colección Proezas, de Rollán:

TITULO

28 Ruta de Birmania
60 Cuatro Hombres y la Muerte
86 El Invencible
103 Jaque al Valiente
108 Duelo Infinito

Para la siempre interesante colección “Novela Negra” de la editorial Tesoro escribió “Mi tumba está abierta”, publicado en su número 10.

Con casi 70 años Alvaro Cortés Roa publicó en 1.989 en la editorial V.O.S.A un libro de Alvaro Cortes Roa tanquistamemorias llamado “Tanquista: desde mi tronera”, que por desgracia no aporta prácticamente ni un solo dato biográfico, ya que se trata de un libro de memorias bélicas, donde recoge a lo largo de una serie de cortos capítulos un montón de anécdotas vividas en primera persona por el autor relativas a su experiencia en la guerra civil española, en la que partició como tanquista del ejército republicano.

El propio autor se encarga de advertir en la introducción que no se trata de “un libro de historia al uso, pleno de fríos relatos de grandes acciones, de fechas, de lo que pudo haber sido y no fue…..”, sino más bien de recuerdos de diustintos episodios vividos en primera persona a modo de homenaje a toda una generación que luchó y murió por unos ideales.

El libro comienza con un joven Alvaro Cortés de 17 años alistándose en Madrid en el bando republicano, y acaba cuando sale de prisión, una vez finalizada y perdida la guerra. Ni una sola mención en el libro a su experiencia posterior como escritor de novela popular, ni detalles de su vida familiar anterior o posterior al conflicto. Una lástima. Eso sí, del contenido del libro yo descartaría que Alvaro Cortés fuera –como he leído en algún sitio- hijo de Octavio Cortés, más conocido como O.C. Tavin.

Sí debo decir que a mi personalmente, que soy entre otras cosas un apasionado de la historia (no sólo de bolsilibros vive el hombre), me han resultado unas excepcionales memorias, pues se relatan desde un punto de vista muy humilde y sencillo una serie de detalles que suelen quedar fuera de los libros de historia más tradicionales. Anécdotas como la de un hombre que muere a manos de un francotirador enemigo por salir fuera de la trinchera a evacuar, al darle vergüenza bajarse los pantalones delante del resto del pelotón, o un joven que muere de un tiro en la frente nada más alistarse por la broma de otro inexperto recluta…..

Reproduzco la contraportada del libro, donde se recogen los únicos datos biográficos que he podido encontrar del autor:

Nació en Madrid, el año 1.919. Párvulo en un colegio de monjas donde aprendió a rezar correctamente y de corrido, porque cuatro años para rezar dan mucho de sí. Su padre se equivocó y, en lugar de hacerle seguir por el camino emprendido y que llegara a ser cura, que es lo bueno, lo sacó de ese colegio y le hizo apretar hasta matricularle en el Instituto Cervantes. Allí se hizo amigo de los chicos de la F.U.E y, por afinidad y consecuencia, se afilió a las Juventudes comunistas, luego J.S.U y al Socorro Rojo Internacional.

Luego llegó la guerra, pero sobre este periodo el lector debe adentrarse en el texto del libro que tiene en las manos y podrá seguir la evolución experimentada por el muchacho que a los 17 años se introduce en una lucha a muerte feroz, y tiene que ir adaptándose hasta convertirse en hombre.

Escribió, como ayuda económica, más de cien novelas del Oeste, F.B.I, Aventuras, etc., y no se arrepiente por ello.

Conoció las cárceles como consecuencia de condena en Consejo de Guerra a veinte años. Y ello fue una experiencia más, amarga como acíbar o marca al fuego que quedó para siempre en su ánimo como en todos los de su generación. Y sin embargo, si tuviera que volver a empezar….

Alvaro Cortés no cumplió los 20 años de cárcel, gracias a una amnistía decretada por Franco, siendo liberado un 18 de Julio (no consta lamentablemente en el libro de qué año, aunque por los hechos de los que les informaban en prisión, se desprende que fue en 1.942).

Las primeras novelas del autor de las que tengo constancia –del oeste- datan de 1.950, aunque desconozco si previamente ya escribió algo más, y el modo por el que el autor acabó recalando en la editorial Rollán, donde rápidamente se convirtió en una de sus firmas habituales.

La reseña de ¡Valiente Watson!:

FBI 400 BisHe escogido esta novela en particular de Alv Cortroa por tratarse del número 400 de la colección FBI, que como era habitual celebraba las centenas con un número especial, con portada y contraportada y un mayor número de páginas (en este caso 192), lo que permite un desarrollo de la trama menos atropellado de lo habitual. Por eso, y por un hecho que considero insólito: la colección F.B.I resulta que tiene dos números 400; ésta reseñada, y otra del mismo autor llamada “Baxter el Aventurero”, con el número de páginas habitual. Puedo confirmarlo, pues poseo ejemplares de ambas, en perfecto estado. Misterios del bolsilibro, que hacen de éste un universo indescifrable y caótico.

Abbe Bradford, recién nombrado fiscal General del estado de Illinois, se encuentra en medio de un ambicioso procedimiento para acabar con la carrera criminal de Marlin Yoncalla, alias “el corso”, uno de los más sanguinarios y escurridizos gangsters de la ciudad de Chicago,  y para ello cuenta con una abultada cartera donde guarda pruebas decisivas contra él que le llevarán a la silla eléctrica.

Cuando está a punto de salir de su domicilio rumbo al Palacio de Justicia donde se va a iniciar el proceso contra “El Corso”, televisado en directo para todo el país, recibe una llamada telefónica en la que le amenazan con matar a sus padres y a su prometida, secuestrados por los secuaces de Yoncalla, si no destruye de inmediato las pruebas que obran en su poder.

Bradford se dirige al juicio, decidido a cumplir con su deber, pero cuando el juez le da el turno de palabra, ante la atenta mirada de millones de telespectadores, dice que no se han podido reunir pruebas que incriminen a Yoncalla.

Al salir del Palacio de Justicia de Chicago, conduce a toda velocidad hasta Rexford, donde residen sus padres, encontrándose con un desolador escenario: su madre y su padre están muertos, asesinados de un tiro en la nuca, y su prometida, Shony, ha desaparecido sin dejar rastro, lo que sume a Bradford en una profunda desolación que le lleva a bajar los brazos y dimitir del cargo de fiscal general.

Aquí es donde aparece el Agente especial del F.B.I Peter Watson, alias “El Bravo”, que intentará por todos los medios impartir justicia, mientras que Bradford buscará simplemente venganza.

Como siempre que tengo ocasión de leer algo de la colección F.B.I, la historia te traslada a otra época, la del mejor cine negro, con un tono característico que a mi al menos me resulta muy diferente del de otras colecciones de novela popular de la época. Respecto a Alvaro Cortés Roa, tiene un estilo directo que a mi personalmente me ha encantado. Al haber tenido la oportunidad de leerme sus memorias para redactar esta reseña, eso me ha permitido tener una visión más amplia de su forma de escribir, aunque lógicamente sin perder de vista las limitaciones que supone el formato bolsilibro, tanto por número de páginas como por el tiempo que podían dedicar a escribir las novelas.

ALF MANZ Y SU AYUDANTE EN LA SOMBRA

alf manz FBI 1

Richard Widmark al servicio del FBI, dibujado por Amable Leal

Rebuscando por internet me encontré con una entrevista a Manuel Vázquez Montalbán en la que se mencionaba a Alf Manz. El fragmento de la misma que nos atañe sería el siguiente: ¿Cree Ud. que esa generación de escritores subliterarios llegaron a crear un público, una profesionalización?
—Evidentemente, crearon un público e incluso consiguieron crearse una fama anglosajonizando sus nombres. Yo leía mucho las novelas del FBI de un tal Alf Manz; cuando tenía doce o trece años mi padre me llevó a un gimnasio de barrio y vi a un señor muy bajito y muy fuerte que estaba subiendo una cuerda y hacía una terapia tremenda; el profesor de gimnasia me dio un codazo y me dijo “Ese es Alf Manz”. Se llamaba Alfredo Manzanares.

Pues bien, Alf Manz ni se llamaba Alfredo Manzanares, ni era bajito.

Gracias a la amabilidad de un sobrino del escritor, he podido obtener algún pequeño dato

alf manz el tahur

¿Clark Gable?

biográfico acerca de Alfonso Rubio-Manzanares, el verdadero nombre que ocultaba el seudónimo de Alf Manz.

Alfonso Rubio-Manzanares nació en Manzanares, Ciudad Real, localidad que da origen al apellido familiar. El Rubio que completa el apellido parece ser que proviene de la época de la Reconquista, donde sus ancestros lucharon en Navarra, siendo conocidos como “los Rubios”,  porque en la familia eran altos y rubios, de modo que en una España de morenos bajitos llamaban poderosamente la atención.

Miembro de una familia de clase media de cinco hermanos (3 chicos y dos chicas), partió como muchos otros jóvenes de la época a estudiar a Madrid, donde comenzó a estudiar una ingeniería, carrera que no llegó a terminar nunca.

Uno de sus hermanos, Francisco, comentaba que nunca había conocido a una persona tan inteligente como su hermano Alfonso: cualquier cosa que decidiera hacer, la hacía bien a la primera, pero se ve que estudiar debió parecerle una pérdida de tiempo, por lo que decidió dedicarse a otros menesteres más provechosos y menos aburridos.

Este hermano, con el que mantenía una estrecha relación, montó en Barcelona, como actividad adicional al margen de su profesión, una distribuidora de libros para Sudamérica llamada TISCA, y parece ser que es el que convenció a Alfonso para que se dedicara a la literatura, labor en la que éste encontró un refugio para su talento natural.

No he podido obtener información de cómo ni porqué llegó a las editoriales Rollán y Dólar, aunque es de suponer que fuera gracias a los contactos de su hermano Francisco derivados de la actividad de la mencionada distribuidora. El caso es que Alfonso forma parte activa de la génesis de Rollán, en donde ejerció labores desde su inicio como director de la mítica colección FBI, en la cual publicó los siguientes títulos:

TITULO

1 ¡Culpable!
2 La hora Gris
4 El cobarde
6 Contra Scotland Yard
11 Shangai
16 Tanger
20 Terror en la academia de Quántico
23 Destinos cruzados
28 Doctor X
33 Entre rejas
43 Tinieblas
49 La mafia
65 Odio
77 El vengador negro
85 Jack el invencible
90 Crimen y justicia
97 Hampa de frac
100 Yo, director del FBI
118 Hombres y bestias
135 Pasión inmortal
146 El hombre de la camelia escarlata
155 La mujer sin alma
167 Un hombre
200 FBI contra crimen S.A
alf manz 100

Nº 100 Especial

Como se ve, el escritor tuvo inicialmente un gran peso en la colección –y en Rollán en general-, como demuestra el hecho de que se hiciera cargo del primer título de la serie, que 18 de los 100 primeros títulos salieran de su pluma, y que se encargara de los números 100 y 200 de la colección, ambos especiales con un número de páginas superior al habitual.

Precisamente el número 200 “FBI contra crimen S.A”, último de la colección publicado por Alf Manz, incorpora en sus páginas centrales diversas fotos del FBI, entre ellas una foto firmada su director, Edgard J. Hoover, figura por el que el autor sentía especial fijación, dedicándole incluso el nº 100 de la colección, “Yo, director del FBI.

Alf Manz inauguró la colección FBI con la novela “¡Culpable!“, estableciendo desde ese mismo momento las bases de lo que debía ser la colección: un conjunto de historias sin protagonismo fijo, pero con la exigencia de que el hilo conductor de la historia debía corresponder a agentes del FBI, narrando distintos episodios de su constante lucha contra el mal, ya fuera contra el más bajo crimen callejero, o contra el más sofisticado espionaje internacional.

En los inicios de la colección CIA, de editorial Dólar, cuyo primer título, “¡Espía!”, también corresponde al autor, Alf Manz tuvo también un peso destacado. Los títulos del escritor en esta colección fueron los siguientes:

TÍTULO
1 ¡Espía!
2 Secreto en Corea
10 ¿Ha muerto Cicerón?
15 El hombre sin nombre
19 La dama velada
27 Víctimas del destino
32 El Deportado

Una de las cosas que más llama la atención de las novelas de Alf Manz es que en aparienciaalf manz cia  revelan un más que notable conocimiento de los procedimientos internos de funcionamiento del FBI y de la CIA.  La publicidad de la época se encargó de anunciar a bombo y platillo que los escritores de la colección FBI habían sido enviados a la academia de Quantico para recibir cursos acerca de los mecanismos de investigación de la Agencia, pero la realidad es que los aspectos técnicos de las novelas procedían, una vez más, de su hermano, Francisco Rubio-Manzanares.

Francisco, cuya vida profesional comenzó como maestro, trabajaba como comisario de policía en el Ministerio de Interior, y gracias a sus contactos en el exterior, tenía conocimiento de primera mano de los mecanismos internos de las agencias de investigación americanas, lo que le permitía asesorar de forma fiable a su hermano en todo lo relativo a los detalles técnicos de la organización y funcionamiento del FBI y la CIA, corrigiendo sus escritos cuando lo veía pertinente. La distribuidora editorial TISCA tan sólo era una actividad extra, que abandonó cuando nacieron sus hijos, dedicándose desde entonces de forma exclusiva a su trabajo en el Ministerio de Interior, aunque supongo que sin querer perder contacto con el mundillo literario.

alf manz la jungla en armasParece ser que muchas de las novelas de Alf Manz están basadas en casos reales ocurridos tanto en España como en Estados Unidos, de los que Francisco tenía información de primera mano, y Alfonso lo que hacía era americanizar y dramatizar los hechos para adaptarlos a los cerrados cánones de la novela popular de la época.

Tal era el volumen de información que obtenía Alfonso de su hermano, que llegó a escribir un libro al margen de la novela popular llamado “Casos reales del FBI”, publicado en el nº 61 de la colección Jirafa de la Editorial Tesoro, que alternaba la edición de novelas clásicas (como 20.000 leguas de viaje submarino, de Julio Verne), la novela romántica (de Pedro Mata especialmente), y ensayos de todo tipo entre los que se encontraría este libro.

Alf Manz también inauguró otras importantes colecciones de la época, como “Selecciones FBI” de Rollán, que supuestamente reeditaba los títulos más populares de la colección original con un formato algo más grande que la colección original, o la aventurera  “Proezas”, también de Rollán, con “La jungla en armas” -única novela del escritor en la misma-, lo que demuestra que en la época debía ser considerado como el mejor reclamo para el público de la editorial.

Del popular género western que copaba el mercado en aquellos años, Alf Manz también escribió un buen número de títulos en las distintas colecciones de Rollán de los años 50 (en Mustang especialmente, que por supuesto inauguró), y posteriormente en ediciones Cid, en la colección Bronco Kid.

Ya en los años 60 la editorial Tesoro lanzaría una colección especial dedicada a Alf Manz, alf manz tesoro(círculo Negro, colección Alf Manz) donde se reeditaron buena parte de los libros del autor, supuestamente con versiones corregidas de los ya editados anteriormente, no sólo de la colección FBI de Rollán, sino también de CIA de Editorial Dólar. Esto hace pensar que los derechos de sus obras pertenecieran al autor, y no a las editoriales.

Lamentablemente tampoco he podido obtener información acerca de la relación de Alfonso Rubio-Manzanares con la Editorial Tesoro, aunque sospecho que tuvo que ver mucho con su creación.

En la contraportada de uno de los primeros títulos de la colección de Círculo Negro Alf Manz de la editorial Tesoro se hacía la siguiente presentación del autor:

alf manz interior tesoro“¡¡VUELVE ALF MANZ!!

Alf Manz es, sin duda, uno de los autores más leídos en lengua castellana. Hoy, después de algunos años de ausencia del mercado librero, tenemos la suerte y el placer de poder ofrecer a nuestros lectores lo más sobresaliente de la producción de Alf Manz, con textos notablemente corregidos y puestos al día por el propio autor. Con ello hemos creído satisfacer a los muchísimos seguidores del escritor y al mismo tiempo honrar a una colección como CÍRCULO NEGRO, que ya goza desde hace tiempo del favor de una gran masa de público.”

Posteriormente en los años 70-80 los libros de Alf Manz volverían a tener una tercera vida con la reedición de los títulos de Rollán en EASA FBI y FBI Selecciones, de la editorial Andina, colecciones que a mi personalmente no me gustan nada, tanto por sus portadas como por su encuadernación, papel, y tipo de letra, pero que permiten acceder a los libros de éste y otros interesantes autores, que serían complicados de obtener de otra forma.

Francisco Rubio-Manzanares comentaba siempre a su hijo que Alfonso escribía sus novelas de tirón en una sola noche, sin interrupción. Una vez que había elaborado unas pequeñas notas con el argumento y con los aspectos técnicos que previamente había hablado con su hermano, se encerraba en un cuarto desde las seis de la tarde, y no salía hasta que no había terminado el libro por completo, normalmente a las 10 de la mañana, o más tarde incluso. Después enviaba el borrador a Francisco, para que le corrigiera posibles fallos relacionados con los aspectos técnicos policiales, y una vez que le daba el visto bueno, se enviaban las galeradas a la editorial.

Hay que decir que Alfonso Rubio-Manzanares fue uno de esos aventureros – valientes para unos, inconscientes para otros- que consiguen en la vida dedicarse a lo que realmente les gusta, y no a lo que se espera de ellos. Alf Manz era valiente, como los personajes que poblaban sus novelas.

La colección FBI no era nada dada a incluir prólogos de los autores, a diferencia de otras colecciones de la editorial Bruguera, donde era más frecuente, y sin embargo en la novela de Alf Manz “Entre Rejas”, encontramos una maravillosa advertencia al joven lector, con moraleja incluida:

LECTOR:

Vas a conocer unos personajes que, por distintas causas, conviven en la misma celda de una importante prisión de Estados Unidos.

Fueron encerrados allí porque pecaron contra la sociedad y contra Dios. Sus delitos deben odiarse; a ellos, cristianamente, se les puede compadecer.

Estos personajes vivirán, realizarán unos hechos, seguirán el curso de sus extravíos y sufrirán las consecuencias. Bajo ningún concepto los presento como prototipos de hombres.

Los héroes, los que ofrecen su vida en holocausto auna misión digna, son los agentes de la Ley -en esta obra los agentes especiales del F.B.I-.

Retrato unas vidas despreciables, a fin de insistir una vez más en la moraleja: Ningún delincuente, por astuto que sea, escapa al brazo de la justicia. Siempre, inexorablemente, en esta vida le llega el castigo de los humanos, y en la otra, sufre la pena que le impone la justicia divina. El camino del bien, por dificultoso que parezca en los primeros pasos, conduce a la fecilicidad; la senda del mal, aunque se muestra halagüeña para nuestros bajos sentidos, lleva, en corto plazo, a la ruina física y espiritual.¡La justicia siempre vence a la maldad!.

Si presento la ruindad, la venganza y el odio, es para que contraste, resalten mucho más la nobleza, la generosidad y la pureza de espíritu.

                                                                                        EL AUTOR.

Quiero agradecer la información que tan generosamente me ha facilitado Alfonso, sobrino del escritor, e hijo de Francisco Rubio-Manzanares, la discreta sombra a la que hay que agradecer su participación nunca acreditada en los libros de Alf Manz, otro buen escritor a rescatar del olvido.

DAGO, EL AZOTE HISPANOAMERICANO DE LOS BAJOS FONDOS

dago

En 1.959 aparece una rareza en la editorial Rollán, la colección Dago, inaugurada en su primer número con “El Justiciero”; y digo rareza por dos motivos fundamentalmente: en primer lugar, no era nada habitual en la editorial dedicar una serie de forma exclusiva a un único personaje; y segundo, porque sus títulos no son fáciles de encontrar en el mercado, lo que hace sospechar que tuviera una tirada inferior al de otras colecciones. Dago tuvo una duración de 20 números de periodicidad quincenal, publicándose entre 1.959 y 1.960, con un formato similar al de Selecciones FBI en cuanto a tamaño, algo superior al de la colección original de FBI, aunque con unas portadas más trabajadas a cargo de un autor no acreditado, y un precio de venta de 10 pesetas, algo superior al de otras colecciones de Rollán del momento. Todos los títulos de la colección tienen como autor acreditado a José Miguel Tello, escritor acerca de cuya verdadera identidad habría diferentes versiones:

  • En algunas fuentes figura como el verdadero nombre del autor. Esta es la versión menos posible, y yo la descartaría.
  • En otras fuentes, se le identifica como José Miguel Téllez González.
  • Por último, el seudónimo correspondería a dos hermanos; José y Miguel Téllez González, que no sabemos si compartían los seudónimos de forma indistinta, cada uno utilizaba un seudónimo, o escribían siempre juntos a cuatro manos.

Tengo que decir que no he conseguido ningún dato biográfico de este escritor/escritores,

Jim tell

Portadón de FBI

hasta el punto de no poder confirmar si era una única persona o dos hermanos, aunque yo me decanto (porqué sí, porqué yo lo valgo, porque no tengo ni un dato al respecto)  por la opción de que se tratara de un único autor llamado José Miguel Téllez González, así que agradecería enormemente cualquier dato fidedigno al respecto. En cualquier caso, fue uno de los habituales colaboradores de Rollán, donde escribió múltiples novelas de las colecciones FBI, Agente Federal, Gangsters!, Proezas y otras (del oeste especialmente), con los seudónimos de J. Tell, Joseph Tell, Josep Tell, Herman Tellgon, José de Tierrallana, Joseph Tell, Michael Telly y Yamaroo Jatg, con alguna pequeña infidelidad en otras editoriales como Bruguera, donde escribió un único título para la colección Servicio Secreto – el número 130, “Los muertos no hablan”- (no confundir con el número 719 de la misma colección, con idéntico título pero escrita por Alf Regardie), escrita bajo el seudónimo de Jim Tell.

De modo marginal también publicó algunas novelas del género de terror que se pueden encontrar en la siempre complicada de encontrar colección Terror Easa de la editorial Andina, y que relaciono a continuación:

Titulo Autor
5 El horrible olor de las tumbas Herman Tellgon
136 Sucedió en Mandrágora “X” Herman Tellgon
177 Oscuros caminos del odio Herman Tellgon
9 Puede ocurrir… Joseph Tell
37 ¡Alerta: Terror! Joseph Tell
39 Panteón Joseph Tell
40 La sombra negra de la muerte Joseph Tell
50 A fuego lento Joseph Tell
57 El silbido de la cobra Joseph Tell
132 La tinta derramada Joseph Tell
152 Clínica de monstruos Joseph Tell
164 Inmunda máscara Joseph Tell
193 Cabalga el rojo caballo Joseph Tell
225 Tumbas vacías Joseph Tell

dago 19Dago es el sobrenombre por el que los bajos fondos conocen a nuestro protagonista, motivado por una errónea interpretación del nombre con el que él mismo se da a conocer –daga-, ya que la daga es el símbolo de su familia. Dago es el apodo con el que despectivamente designan los yanquis a todos los hispanos, por considerar que todos se llaman Diego.

El verdadero nombre de Dago es Jaime Larfe Sandoval, un joven con sangre hispanoamericana, que nada más llegar a Estados Unidos, en busca de venganza y justicia por la muerte de su hermano, se ve envuelto en el sórdido mundo de la delincuencia, a la que -tras pasar un año encarcelado por un crimen que no ha cometido- hará frente con “su valor, su fuerza y su ciencia”, tal y como reza la contraportada de uno de sus libros, donde también se hace referencia al autor, como un gran novelista con sangre hispanoamericana a partes iguales.

La principal característica que diferencia esta colección del resto de las de la editorial Rollán dago 8es que la historia se continúa de un número a otro, a modo de serial radiofónico, al tener como nexo de unión la búsqueda del misterioso asesino del hermano del protagonista, convirtiéndose en el camino en el terror del hampa y una pesadilla para la policía.

Los 20 números que duró la colección culminan en “Maldición sobre Golden Harbor” (La maldición en la portada) con Dago encontrando por fin al  asesino de su hermano Fernando, el malvado Van Raen, al que  -para que os hagáis una idea de lo pérfido que es-, Dago le dedica estas últimas palabras:

Tú mantienes el terror en el mundo y sostienes la revuelta, la guerra, el crimen, pues de ellos vives. Igual financias a unos gangsters para que rapten a una niña que a unos ambiciosos chulos de cualquier país para que se levanten en armas o promueves una contienda con otra nación“.

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“Crossover” de Dago

Una curiosidad de este personaje, es que apareció en otra novela al margen de su propia colección, para  ser más exacto en el nº  492 de FBI “…Integridad”, donde el protagonista absoluto es nuestro querido Dago, que acompañado de sus compañeros habituales de aventuras, “Trapos” y “Orejas”, se ve envuelto en la resolución de un caso en el que, por diversas circunstancias, se tiene que hacer pasar por un agente del FBI, vilmente asesinado. La novela, publicada en 1.959 con el habitual seudónimo de Jose Miguel Tello, constituye un auténtico crossover entre las colecciones Dago y FBI, cuando aún no se sabía lo que era un crossover. Desconozco entre qué números de la colección Dago se publicó esta novela, pero me parece un hecho insólito dentro de la literatura de quiosco.

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El único título del autor para Servicio Secreto

Por cierto, el 1001 que aparece en portada no corresponde a la novela: es un legado añadido por alguno de los múltiples propietarios por los que haya ido pasando el libro.

Al final de esta novela, en la contraportada, se incluye publicidad de la serie DAGO: “¿Quién conoce a Dago?. Delatad a Dago y…viviréis. Ocultad a Dago y…moriréis. DAGO. Una lucha desgarradora, cuyo fin era morir o salvar el honor.”

Os dejo una relación con los títulos  de la colección, gran parte de los cuales debo a la generosa aportación de Ramón Charlo, uno de los mayores expertos existentes en novela popular,  que tuvo la gentileza de escribirme para completar parte del siguiente listado:

TITULO
1 El justiciero
2 Marcado por el odio
3 Pirata Moderno
4 Su hora final
5 Abogado de la muerte
6 Contra derecho
7 Heredero del crimen
8 Espíritu sanguinario
9 Pasos de asesino
10 La emboscada
11  El falsificador
12  Raíles trágicos
13  Rastro de lobo
14  Libertador de esclavos
15  Yo, Dago
16  Final de un gang
17  Fiera al acecho
18  Fango en los ojos
19 El juicio del gangster
20 Maldición sobre Golden Harbor

PUNTO FINAL

Título: Punto Final

Autor: O.C. Tavin

Colección FBI nº 70. Editorial Rollán.

Portada: Amable Leal

1ª edición: Año Desconocido

Punto finalVuelvo a la colección de FBI, por la que reconozco que siento una especial debilidad, con una poco trabajada portada de Amable Leal, que parece que tenía prisa ese día, y que además no guarda relación alguna con el contenido del libro.

Octavio Cortés Faure es el escritor oculto tras el seudónimo O.C. Tavin, y constituye sin lugar a dudas uno de los soportes de la colección FBI de Rollán, junto con Alf Manz, Frank Mc Fair, y Eddie Thorny.

Hasta ahora no había leído nada suyo, y debo de decir que me ha parecido un buen escritor, que ha conseguido entretenerme con un argumento mucho más interesante de lo que puede parecer a primera vista.  Como de tantos otros escritores, tristemente no puedo contar nada sobre él, y como siempre agradecería cualquier dato biográfico para poder darlo a conocer en esta misma página.

La primera sorpresa es que el protagonista absoluto del libro es una mujer, no una investigadora del FBI, como ya podíais imaginaros, sino la esposa del inspector jefe del FBI en Chicago, un hombre que llega a decir lo siguiente:

Mi mujer es un alma cándida, que no se mete en nada, que no entiende de nada de lo que yo hago, como no se lo diga yo. Cuando usted se case, si alguna vez lo hace, escoja a una mujer buena, pero que sea mucho menos inteligente que usted, y que lo adore sin reservas, creyendo todo cuanto usted le diga”. Si hoy en día alguien dijera algo así, sale en todos los telediarios.

La novela comienza con una cita de Johann Gottlieb Fichte, que aunque ya sé que sois gente leída, os diré que era un filósofo alemán del siglo XVIII y principios del XIX considerado como uno de los padres del idealismo y nacionalismo alemán. Para que luego digan que no se aprende nada con los bolsilibros.

El hombre no puede evitar nunca sus malos pensamientos. La honestidad consiste en no convertirlos en actos”.

Y la cita viene que ni pintada con el argumento de la novela, ya que nuestra protagonista, Patricia, la leal esposa de Douglas Petz, inspector jefe del FBI en Chicago, sospecha que su marido se trae turbios negocios con un mafioso llamado Adamowsky, motivo por el cual espía a escondidas sus conversaciones.

Horrorizada, descubre que sus sospechas están más que fundadas, ya que de la conversación que escucha escondida en el despacho de su marido se desprende que Douglas está involucrado en todo tipo de negocios sucios: alcohol, drogas, prostitución, asesinatos e incluso espionaje militar, y que no sólo recibe sobornos a cambio de mirar para otro lado, sino que incluso recibe favores de señoritas de dudosa reputación como contraprestación adicional. Vamos, que este tío no ha leído a Fichte en su vida, y si lo ha leído, llegó hasta el primer punto y aparte.

Dividida entre el amor que siente por su marido y su recta conciencia y profundo patriotismo, Patricia decide fingir que no sabe nada, y utilizar todo tipo de artimañas para estropear los criminales planes de su marido, sin atreverse a denunciarlo, pues está convencida de que todavía hay tiempo para que vuelva al camino correcto, con su ayuda, la de Dios, y la de los buenos ciudadanos de los Estados Unidos de América.

Si os pasa como a mí y pensáis que seguro que todo se trata de un error de la tonta e inocente Patricia, y que seguro que el marido está infiltrado en la mafia y que todo acaba felizmente, ya os puedo anticipar que estáis muy confundidos, pues Patricia no sólo no está equivocada, sino que además llegará a extremos que no podéis ni imaginar para conseguir deshacer todo el mal provocado por su marido y sus malvados compañeros de fechorías, pasando de las denuncias anónimas a la falsificación de planos militares, y llegando incluso al asesinato.

Un buen libro, con personajes principales bien definidos, y muy bien acompañados de carismáticos secundarios, como Sally, la impetuosa hermana de la protagonista, y su novio Ernest, un competente y honrado agente del FBI, o la gruñona pero entrañable tía Cordelia.

Como curiosidad, os comentaré que el autor muestra un considerable conocimiento del Washington de la época. Tras una detallada descripción del barrio donde vive la tía Cordelia, se menciona que desde su casa, cercana al zoológico, se escuchan los rugidos de Churchill. Indagando, he podido comprobar que en los años 50 una de las máximas atracciones del zoo de Washington era precisamente un viejo león al que llamaron Churchill tras la segunda guerra mundial en honor del primer ministro británico, cuyo apodo era precisamente “El León”.

Una más que agradable sorpresa, la verdad, que me ha supuesto el descubrimiento de O.C. Tavin, otro gran autor a rescatar del olvido.

¡SANGRE!

SANGRE                                                                                                           

FRANK MC FAIR.

COLECCIÓN F.B.I. Nº 13. EDITORIAL ROLLAN.

MAYO 1950.

PORTADA: AMABLE LEAL

Sangre 1

La mítica FBI de Rollán

Manuel Rollán Rodríguez  poseía una imprenta en la Calle San Bernardo de Madrid que se dedicaba principalmente a la edición de libros por encargo y a realizar trabajos para la editorial Aguilar, hasta que en 1949 decide dar el salto y fundar su propia editorial.

La editorial comenzó lanzando colecciones de novelas populares, como F.B.I. (1949 o 1950), cuyo primer número correspondió a  Alfonso Rubio Manzanares, que pronto contaría con su versión en forma de cuaderno de historietas: Aventuras del FBI. Volcada en el nuevo mercado, produciría otras series de éxito, como El Jeque blanco (1951) y Mendoza Colt (1955), implantando una iconografía distintiva para cada uno de ellas

Rollán se especializó de esta manera en  la edición de literatura popular (FBI, Agente Federal, Mustang, Gangsters!, Patrulla de combate, Selecciones FBI, Terror Rollán, Proezas,  Los intocables y Murder club), tebeos (hasta 59 colecciones) y cromos, y su mayor logro mediático fue el fichaje de Corín Tellado en el año 1964.

En 1975 la editorial se reconvierte en Editorial Andina, (también llamada EASA), dedicándose a la reedición de los mismos en diversa colecciones, entre las que se encuentra FBI, así como otros títulos del oeste. Reedición que yo personalmente odio.

La portada del nº 1 de FBI, “Culpable”, de Alf Manz – escritor al que dedicaré una reseña en un futuro próximo- , correspondió a A. Leal (Amable Leal), magnífico dibujante, autor a su vez de la portada del libro objeto de esta reseña, y de la mayor parte de los primeos números de la colección.

Amable Leal (Madrid) fue un Dibujante/Guionista  de los años cuarenta y cincuenta, con obra en publicaciones locales (Tres Amigos), e integrante del estudio de Adolfo López Rubio. Este estudio madrileño, ubicado en el barrio de Antón Martín propiedad del escenógrafo homónimo, produjo entre 1941 y 1946 portadas de novelas populares (CIA y F.B.I entre otras), publicidad y sobre todo tebeos para editoriales como Marisal, Rialto, o la propia Rollán. Este estudio lo componían dibujantes entonces muy jóvenes, como Federico Blanco, Francisco Blanes, Víctor de la Fuente, Gordillo, Manolo Huete, Alfredo Ibarra, Amable Leal, Pepe Laffond, Perellón, José Pico, Vicente Rozo y Luis Vigil, que parece ser trabajaban todos juntos en torno a una mesa de comedor.

El lema de la colección FBI, que figura en varias de sus novelas es: Fidelidad, Bravura, Integridad.

Y con el siguiente Decálogo, que figuraba en un carnet del F.B.I que se entregaba en algunas promociones:

Ama a Dios sobre todas las cosas

Defiende a la Patria hasta morir

Respeta la Ley y ayuda a la Justicia

Sé fiel a ti mismo; no mientas y no reniegues jamás de los principios morales y religiosos del Catolicismo.

Pórtate bravamente en la pelea, pero ten clemencia con el vencido

Sé integro, honrado, en cada una de tus acciones

Obedece a tus padres, a tus maestros y a tus superiores

Trabaja y estudia con ardor y alegría

Sacrifícate por tus camaradas cuando la causa sea noble

Socorre al necesitado, sin humillarlo

Si en la editorial Bruguera el principal pilar sobre el que se construyó la colección policiaca Servicio Secreto fue el novelista Pedro Víctor Debrigode Duguí, firmando sus obras, fundamentalmente, como Peter Debry, en la editorial Rollán acudieron a Alfonso Rubio Manzanares (Alf Manz), Francisco Cortés Rubio (Frank Mc Fair) y Eduardo Guzmán (Eddie Thorny)  entre otros para esa labor en la colección F.B.I.

Frank mc fair dibujo

La única imagen que he conseguido del escritor

Francisco Cortés Rubio nació en Madrid, en 1924, y desde muy joven se dedicó a la literatura, escribiendo con su propio nombre gran cantidad de relatos policiacos y obras de teatro. De los primeros, de gran calidad, y donde mejor se manifiesta el talento del escritor, se pueden encontrar una buena muestra en la colección “Antología de los mejores relatos policiacos” de Acervo, colección de 15 volúmenes donde a partir del número 10 se entremezclan escritores extranjeros clásicos con escritores patrios de la época, muchos de ellos ligados al mundo de la literatura de kiosco, como Noel Clarasó, Joaquín Ruiz Catarineu (Jack Logan y Alan Carson), Tomás Salvador, Enrique Jarnés Bergua (Erik Jarber), F. Faura Peñasco (Larry King y Vander Kane), Antonino González Morales (A.G. Murphy), o el propio Francisco Cortés.

Respecto a las obras de teatro, no tengo constancia de que llegara a estrenarse alguna, y ni siquiera conozco sus títulos.

Ya bajo los seudónimos de Frank Mc Fair (o Frank McFair, según cómo les pillara el día) y Russ Tyron (seudónimo empleado principalmente para las novelas del oeste) publicó gran número de novelas policiacas, principalmente para la editorial Rollán, dentro de la colección FBI (yo tengo registradas 54 títulos, pero habrá más), y posteriormente ya en Bruguera, en las colecciones punto rojo (16 novelas) y Servicio Secreto (Otras 16).

Otros seudónimos menos conocidos del escritor son Curtis F. Blond, Henri Darzac, Owen Larsen y  Kenneth Scott. Este último, destacable por cuanto le sirvió para publicar un único título en la mítica colección de Rollán Murder Club, más concretamente su nº 16 “¿Por qué no hablamos del crimen?“.

Además cultivó el género de ciencia ficción de forma tangencial, con 4 únicos títulos que yo conozca, dentro de la colección Galaxia 2001, y el de terror, en Easa Terror (28 títulos, 4 de ellos con el seudónimo Russ Tryon), además de numerosas novelas del Oeste, género que ya he comentado que no controlo nada.

Lamentablemente no tengo mayor información sobre este autor, ni siquiera si vive todavía, y agradecería cualquier dato que se me pudiera aportar al respecto, entre otras cosas porque es un escritor de gran calidad, merecedor de un mayor reconocimiento público.

Respecto al libro en cuestión, “Sangre”, la historia comienza con un americano llamado Herbert Brade regresando de sus vacaciones por el Tirol Suizo en tren, donde conoce a una joven llamada Ethel Stilwell, que resulta ser la hija del agregado cultural americano en París.

Durante el trayecto hacia París, justo cuando la joven va al baño, una mujer de mediana edad aparentemente aterrorizada hace prometer a Herbert que entregará un paquete en el número 55 de la Rue Chapon, en París, y acto seguido huye del vagón sin dejar rastro.

Al llegar a París, Herbert se reúne con su hermano Alan, un agente del F.B.I, y le cuenta todo lo sucedido en el viaje. Intrigado, Alan se hace cargo del paquete, y decide entregarlo en la dirección acordada. Empieza de este modo una aventura en la que se verá implicado en un complot internacional relacionado con un científico responsable de un importante descubrimiento, el servicio de inteligencia británico, y un enigmático espía internacional, conocido como “el gorrión”.

Las circunstancias llevarán a Alan y Ethel Stilwell, entre los que saltan chispas desde un primer vistazo, de vuelta al Tirol suizo, en busca de Claude Evans, el científico, que se encuentra oculto en una granja de las montañas, con intención de ponerle a salvo antes de que caiga en las manos del Gorrión.

Un libro con sabor a cine negro,  con mucha acción y –como avanza su título- sangre a raudales.

Considerando que estamos hablando de una novela de los años 50, con los cambios de mentalidad que ello supone en muchos aspectos (el papel de las mujeres en estas novelas es digno de un estudio profundo, con un machismo que en algunos casos se acerca a la violencia de género), debo decir que cada vez que leo una novela de la colección F.B.I tengo la misma sensación que cuando vuelves a ver una película en blanco y negro. Puede que te dé pereza verla, pero cuando acaba, te das cuenta de que algo importante se ha perdido con los años.

Como curiosidad, al final de la novela aparecen los resultados de una encuesta entre los

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Contraportada de ¡Sangre!

lectores para determinar cuál es hasta el momento la mejor novela de la colección F.B.I.

Resultados: ¡Culpable!, 3.971 votos, El cobarde, 1.113 votos, La hora gris, 410 votos, Luchando en la sombra, 206 votos, y El rey del hampa, 125 votos. Curiosamente, los tres primeros son novelas de Alf Manz (Alfonso Manzanares), director de la colección. Por motivos de espacio no publican la relación de los 20 ganadores agraciados con los premios. Lástima, nos quedamos sin saber quién ganó, y el qué.