LA COLECCIÓN BAZOOKA DE EDICIONES CLIPER

Bazooka stalingradoEs indiscutible que la temática bélica en su conjunto debe ser considerada como un género minoritario dentro de la novela popular española, aunque también es cierto que consiguió una gran popularidad durante un periodo de tiempo muy limitado, logrando que prácticamente todas las editoriales le dedicaran  alguna colección, eso sí, centradas de forma casi exclusiva en la II Guerra Mundial (y de forma tangencial en la de Corea, iniciada en 1950), hecho éste al que no es difícil encontrar explicación.

Resulta obvio decir que la guerra Civil española fue un tema tabú en la literatura popular española. No es solo que no pudiera ambientarse una historia en este conflicto, sino que cualquier mención al mismo, por inocente que pudiera parecer, sería inmediatamente eliminada por la censura.

Bazooka alameinSin embargo uno se pregunta por la ausencia de otros conflictos bélicos en la literatura de quiosco anteriores a la 2ª guerra mundial. ¿Por qué apenas hay libros ambientados en la I Guerra Mundial (hay alguna excepción, como “Dos guerras (1914-1939)”, de Luis Aroca, nº 50 de Relatos de Guerra de Toray), en las guerras napoleónicas, o en cualquier guerra de la antigüedad?. Desde mi punto de vista esto se debe fundamentalmente a dos motivos:

  • Hoy en día cualquier persona puede conocer el minuto a minuto de los principales conflictos bélicos, con grabaciones en alta definición de las batallas, gracias a los medios de comunicación y a internet, pero hace 60 años la información era escasa, sin imágenes de televisión, y con un bajo porcentaje de personas que leyeran prensa, en la que además apenas existían imágenes, a excepción de unas pocas fotografías. La proximidad temporal con la II Guerra Mundial y la guerra de Corea  despertó un gran interés en los lectores por todo lo bélico, deseosos de conocer cómo se habían desarrollado estos conflictos, especialmente la II Guerra Mundial, de mucha mayor repercusión mediática. Según fueron pasando los años, el alejamiento de estas guerras provocó que ese interés de los lectores fuera disminuyendo, haciendo a su vez que el género bélico perdiera importancia hasta convertirse en algo minoritario.
  • La segunda razón es que la novela popular española, aparte de un entretenimiento, jugó un papel muy significativo en las políticas de lavado de imagen desplegadas por el Régimen de Franco de cara a la comunidad internacional. No olvidemos que, aunque fue un país oficialmente neutral, España dio muestras muy significativas a lo largo de los años de su simpatía por la Alemania nazi, que incluyeron desde servicios de información hasta el envío de “voluntarios” para pelear en el frente ruso contra los soviéticos por mediación de la célebre División Azul.

Bazooka Scapa FlowEsto provocó que la situación de nuestro país de cara al exterior tras la finalización de la guerra, con el Eje derrotado, fuera un tanto delicada. Aprovechando el nacimiento de la Guerra Fría, provocada por el enfrentamiento de las dos grandes potencias mundiales nacidas tras el final de la II Guerra Mundial, España se dio cuenta de que debía posicionarse claramente dentro del bloque occidental, tratando de lograr de este modo un acercamiento amistoso con las grandes potencias occidentales,  especialmente con los Estados Unidos.

Se empleó de este modo la literatura bélica de quiosco para dar una imagen heróica de los aliados durante la II Guerra Mundial, y una visión siniestra del comunismo. Curiosamente los personajes del bando nazi no salían mal parados en los argumentos, cosa que tampoco debe sorprendernos si tenemos en cuenta que para las grandes potencias occidentales el enemigo exclusivo pasó a ser el comunismo. China y la URSS se convirtieron en la maldad personificada.

Bazooka BirmaniaCon este escenario, las principales editoriales de novela popular captaron el mensaje y se pusieron manos a la obra, lanzando un auténtico bombardeo de colecciones dedicadas al género.

Inicialmente mi idea era dar unas pinceladas de las principales colecciones de género bélico de la literatura popular, pero el descubrimiento de la página web de Jesús Maroto de las Heras me ha convencido de que lo mejor es centrarme en la colección Bazooka, objeto de esta reseña, y redirigir allí a toda persona que quiera obtener un mayor conocimiento sobre el tema. Es un monumental trabajo que merece una visita, de verdad. Desde aquí mi agradecimiento a su labor.

http://jesusmaroto.es/novelapopular.aspx

Bazooka JartoffSin querer menospreciar en absoluto el resto de colecciones del género bélico, Bazooka es sin lugar a dudas una de mis colecciones favoritas dentro de la novela popular, gracias a su calidad tanto en el aspecto formal – un diseño de colección y portadas maravillosas- como de contenido,  con historias muy bien documentadas, que incluyen explicaciones de tácticas estratégicas, mapas de escenarios de batallas,  prólogos introductorios situándonos en los escenarios que se nos van a presentar, y gran número de aclaraciones técnicas a pie de página.

Los personajes en esta colección son meras excusas que permiten al autor hablar de las batallas, que se constituyen en las verdaderas protagonistas de las novelas, lo que no evita que en casi todas las historias aparezca –de forma muy marginal, eso sí- un personaje femenino que aporta el inevitable toque romántico a la historia.

Bazooka mar ensangrentadoCreo que la introducción que presenta el nº 1 de la colección es muy representativa de las principales características que distinguen a Bazooka del resto de colecciónes de género bélico:

            “Comenzamos una nueva serie, que ofrecemos al público con la esperanza de que la acepte tan benévolamente como hizo con las anteriores. EDICIONES CLIPER, con su afán de renovarse, ha buscado una nueva forma de atender a sus numerosos lectores, ofreciéndoles un relato de las más importantes batallas de la Segunda Guerra Mundial.

            No serán estas narraciones un frío bosquejo histórico de los acntecimientos bélicos, ni tampoco una hilación fantástica, producto de la mente de un novelista. Ambas cosas se unirán, para que el lector pueda conocer los acontecimientos al mismo tiempo que el ambiente que en torno a las batallas se había formado. En estas narraciones históricas, que se presentarán en forma novelada, los acontecimientos desembocarán en las grandes batallas que llenaron los titulares de los periódicos durante muchos años. Personajes históricos, que aún viven en la mayoría, aparecerán en sus páginas en los momentos en que contribuyeron a escribir la historia.

            Estas novelas han sido escritas objetivamente, sin partidismos de ninguna clase, ateniéndose tan sólo al hecho militar y al ambiente que lo rodea. Son, por lo tanto, narraciones estrictamente neutrales, buscando tan solo la importancia de la batalla y el interés histórico y militar que ella representa. Nuestro esfuerzo y nuestro entusiasmo han hecho todo lo posible para satisfacer al lecto. Confiamos en haber acertado.”

Bazooka Nueva guineaLa realidad es que es cierto que las novelas tratan de mantener un tono neutral respecto de los distintos bandos del conflicto, hasta el punto de que, según la batalla que corresponda, hay protagonistas tanto del bando alemán como del aliado. La única limitación en este sentido es que nunca se cede el protagonismo a soviéticos ni asiáticos, pero tampoco aparecen como monstruos sin corazón, a diferencia de otros géneros de la novela popular, en los que se les convierte en burdos estereotipos de la maldad pura.

 

Bazooka mision polarPor ejemplo, en “Misión Polar”, de H. Onson, los protagonistas son un equipo  de reconocimiento alemán que por un accidente caen en las regiones árticas, donde se verán sometidos a una persecución por parte de los aliados que quieren saber los motivos por los que los alemanes se interesan por esta remota región. En la novela el grupo de alemanes son los héroes, que tratan de escapar de la persecución de los ingleses, pero los aliados son tratados también desde un punto de vista heróico. Es una novela bélica sin buenos ni malos, que además representa un caso extraño dentro de la colección, al no centrar la acción en una batalla determinada, aunque sí que dentro de un contexto histórico muy interesante, pues los nazis dieron una gran importancia a los polos, enviando gran número de expediciones que han dado lugar a todo tipo de estrafalarias teorías; desde que se empleó una base Antártida llamada base 211 para la construcción de ovnis (no bromeo, hay varios libros defendiendo esta teoría), hasta que allí fueron trasladados dirigentes nazis tras la guerra, incluyendo al mismísimo Hitler, que seguiría vivo, supongo que con Elvis Presley.

bazooka radio nocturnoAunque en la novela el motivo por el que el avión estrellado estaba explorando el ártico era para cartografiar el terreno con vistas a la construcción de un aeródromo desde el que poder bombardear Noruega, la realidad es que los nazis enviaban frecuentemente aviones de reconocimiento al ártico porque era el mejor sitio desde el que poder realizar previsiones metereológicas, algo clave para la planificación de las campañas bélicas. De hecho, los nazis mantuvieron en secreto para la exploración metereológica al menos una base permanente en el ártico (descubierta en 2016), y otra en la Antártida. Dentro de las innumerables operaciones de gran importancia táctica que se produjeron en la II Guerra Mundial orientadas a ganar la guerra del clima, yo destacaría la “Operación Haudegen”, para la que Alemania seleccionó a 70 hombres que fueron adiestrados en las peores condiciones posibles en los Alpes, enseñándoles todo lo que se consideró necesario para la supervivencia, desde desplazarse por la nieve, construir iglús, curar una herida de bala, hasta amputar un miembro congelado. El objetivo final de esta operación era instalar una base metereológica permanente en  la deshabitada isla Spitzbergen, con órdenes de no comunicarse con sus familiares hasta su regreso. La base, que se montó en 1944, estuvo enviando vital información a Alemania hasta el final de la guerra, momento en el que por radio los alemanes de la base contactaron con los aliados para rendir la base. La sorpresa es que pasaban los meses y nadie contactó con ellos, hasta que finalmente el 3 de Septiembre de 1945 un barco pesquero noruego les recogió. Habían pasado casi 5 meses desde la rendición de Alemania, el 8 de mayo de 1945. Recomiendo desde aquí leer el libro de Jesús Hernández “Pequeñas grandes historias de la Segunda Guerra Mundial”, que entre otras muchas, recoge de forma completamente amena una extraordinaria investigación sobre este peculiar hecho histórico.

Bazooka Graf SpeeEl mismo caso –entre otros muchos- que en “Misión Polar” se reproduce en “La odisea del Graf-Spee”, de S. Darnell, protagonizada por los tripulantes del célebre “acorazado de bolsillo”. Los héroes vuelven a ser los alemanes, pero el papel de sus perseguidores no es menos épico, en un libro documentado de forma excepcional, más de lo que os podáis imaginar. Estaría bien que lo leyeran todas esas personas que desprecian este tipo de literatura –probablemente sin haber leído nunca nada-, a ver qué opinan luego.

En “Ofensiva en el Donetz”, el protagonismo recae de nuevo en el bando alemán, pero a diferencia de los casos anteriores, los enemigos, soviéticos en este caso, no dan muestra de los rasgos heróicos que sí acompañaban al rival en otros títulos cuando se trataba de contrincantes occidentales.

Bazooka comandos africaLa editorial Cliper inició la publicación de Bazooka en 1952, y constó de tan sólo 92 números, con unas magníficas portadas a cargo de Jesús Blasco y Chaco Pino, y escritos por H.Onson (56 títulos), S. Darnell (34), A. Lazapa (1) y Frey Phence (1).

De H. Onson (Jacinto León Ignacio Ruiz de Cárdenas) ya escribí una reseña en el blog; un magnífico escritor todoterreno que se encargó del grueso de la colección, y que demuestra en cada título sus grandes conocimentos de la II Guerra Mundial.

S. Darnell es el seudónimo de Sinesio Darnell Huerta, autor al que quiero dedicar en un futuro próximo una reseña exclusiva, y que sin mostrar tanto alarde de notas a pie de página o explicaciones técnicas como H. Onson, muestra también un gran dominio de la materia.

A. Lazapa, según la mencionada página de Jesús Maroto y el siempre presente libro de seudónimos de Ramón Charlo, corresponde a Alberto Lázaro Méndez; y  Frey Phence, según datos facilitados por el gran Jesús Cuadrado, es otro seudónimo de Ruíz de Cárdenas.

El listado de títulos que componen la colección es el siguiente:

TÍTULO AUTOR
1 Tempestades de acero en Iwo-Jima H. Onson
2 Midway hora H H. Onson
3 Diablos verdes en Monte Cassino H. Onson
4 Comandos en, Birmania H. Onson
5 Las arenas enrojecidas de Guadalcanal H. Onson
6 Cuñas de acero hacia Crimea H. Onson
7 Operación Sicilia H. Onson
8 La última hora de Stalingrado H. Onson
9 Tiburones del aire H. Onson
10 Operación Jubilee H. Onson
11 «Marines» en las Aleutianas H. Onson
12 “Africa Korps” H. Onson
13 Encuentro en el Alamein H. Onson
14 Héroes en la nieve H. Onson
15 Atolón M (Makin) H. Onson
16 …Y se ha ocupado Sebastopol H. Onson
17 Desembarco en Normandía H. Onson
18 La conquista de Guam H. Onson
19 Infierno en Filipinas H. Onson
20 Artillería de asalto (Riev) H. Onson
21 Paracaidistas sobre Creta H. Onson
22 El asalto sobre Tarawa H. Onson
23 Operación Dragón (Las Ardenas) H. Onson
24 Legionarios en Indochina H. Onson
25 La noche de Matapán H. Onson
26 Patrulla de asalto H. Onson
27 ¡Dunquerque! H. Onson
28 La batalla del Canal H. Onson
29 Con destino a Narvik H. Onson
30 ¡Narvik! H. Onson
31 Frente silencioso H. Onson
32 Torpedos humanos H. Onson
33 ¡Adelante hacia el Cáucaso! H. Onson
34 Los Chindits (Birmania) H. Onson
35 Anzio, cabeza de puente H. Onson
36 Cazadores de tanques H. Onson
37 La fortaleza de Singapore H. Onson
38 Los esquiadores de Suomussálmi H. Onson
39 Sangre en Nueva Guinea H. Onson
40 Lanchas rápidas H. Onson
41 Salerno, fin de jornada H. Onson
42 Mar ensangrentado H. Onson
43 Golpe de mano en Vaagso H. Onson
44 Ofensiva en Donetz H. Onson
45 La ruta de Cheburgo H.Onson
46 Desembarco en Okinawa H.Onson
47 El asalto a Europa H.Onson
48 Tolon, principio y fin. H.Onson
49 Misión polar H.Onson
50 La odisea del Graff-Spee S.Darnell
51 Raid nocturno S.Darnell
52 Comandos en Africa. S.Darnell
53 Jinetes de acero S.Darnell
54 Crepúsculo en Rotterdam S.Darnell
55 Duelo en Indochina S.Darnell
56 La leyenda de Kezir Danel S.Darnell
57 La marcha sobre Marsella S.Darnell
58 Fuego sobre Koritza S.Darnell
59 Cazadores en el Cáucaso S.Darnell
60 Frente roto (línea Stalin) S.Darnell
61 Incógnita en Sidi el Barrani S.Darnell
62 Gesta de titanes S.Darnell
63 Mar del norte S.Darnell
64 Rumbo a Scapa Flow S.Darnell
65 Hubo en Caen un cobarde S. Darnell
66 Fuego en los Alpes S.Darnell
67 Sangre y fuego en el Roer S.Darnell
68 Tercer batallón argelino S.Darnell
69 El sol se pone en Sumatra S.Darnell
70 Bayonetas ante Perekop S.Darnell
71 Selva ensangrentada S.Darnell
72 Jarkof, eje de batalla H.Onson.
73 Dos destinos en Kwangelen S.Darnell
74 Intriga en Shangai H.Onson
75 La ruta de Mandalay S.Darnell
76 Objetivo, cuartel general S.Darnell
77 Trío de ases S.Darnell
78 Destinos trágicos (isla de Namur) S.Darnell
79 Fu-Cheu, eje de la batalla S.Darnell
80 Ataque aéreo. S.Darnell
81 Patrulla de reconocimiento S.Darnell
82 Operación Plunder.Cruce del Rhin S.Darnell
83 Los merodeadores de Morgan S.Darnell
84 Varsovia en llamas H.Onson
85 Los aventureros del aire H.Onson
86 Tanques sobre Francia H.Onson
87 Pantelaria, isla clave S.Darnell
88 Deshonor A.Lazapa
89 Los conquistadores del Belvedere H.Onson
90 Burlando el telón de acero Frey Phence
91 A Kweil-Lin, llega una mujer S.Darnell
92 La fortaleza de Keren H.Onson

Bazooka donetzUno de los aspectos más característicos y ambiciosos de la colección Bazooka es su clara vocación pedagógica. A diferencia del resto de colecciones bélicas, más centradas en la acción y en un aspecto meramente lúdico, Bazooka busca la difusión popular de los hechos históricos, ayudándose para ello de pies de páginas explicativos que complementan muy bien la narración de la historia. Probablemente por esto, Bazooka solo duró 92 números, dado que el perfil medio del lector de quiosco era el de alguien que tan solo buscaba una evasión sin grandes complicaciones, y es probable que se acabara sintiendo abrumado por la profusión de detalles y datos históricos que acompañaban a cada número de la colección, a pesar de que en los números más tardíos de la misma da la sensación de que se buscó de forma voluntaria una mayor ligereza en las historias.

La realidad es que actualmente es en mi opinión una de las grandes joyas de la literatura popular, y su rigor histórico, que en los años 50 lastró el éxito de la colección, es hoy sin lugar a dudas su mayor virtud, a la que debe añadirse que algunos de los títulos de la serie se dedicaron a batallas de la II Guerra Mundial sobre las que habitualmente se ha pasado de puntillas tanto en el cine como en la literatura, permitiéndonos de este modo conocer episodios cruciales de la guerra muy poco conocidos.

Como suele ser habitual en esta página al hablar de un autor o colección determinada, considero que lo mejor es añadir la reseña de algunos de sus títulos, para que el lector se forme una idea de los mismos.

Bazooka Iwo JimaTítulo: Tempestad de acero en Iwo Jima

Autor: H. Onson

Colección Bazooka  Nº 1. Editorial Cliper

Portada: Jesús Blasco

1ª edición: 1952.

Con una de las excepcionales portadas del célebre historietista Jesús Blasco (3 de Noviembre de 1919 – 1 de Octubre de1995) se inició la colección Bazooka, escogiendo como eje central para este título la crucial batalla de Iwo Jima.

El autor de cómics como “Cuto”, o el mítico “Zarpa de Acero”, supo captar a la perfección en sus portadas todo el dramatismo y heroísmo de la guerra, convirtiendo sus ilustraciones en uno de los principales motivos por los que esta colección se ha convertido en un codiciado objeto de coleccionismo.

bazooka desembarco iwo jimaPara aquellas personas poco conocedoras de la historia de la II Guerra Mundial, la batalla de Iwo Jima, también conocida como Operación Detachment, fue uno de los combates más sangrientos de toda la guerra, librado de febrero a marzo de 1945 en la isla de Iwo Jima (Isla del Azufre en japonés) entre la infantería de marina de los Estados Unidos y el ejército del Imperio del Japón, como último paso para la conquista de las islas Marianas. Esta victoria de los americanos, inmortalizada con la famosa foto de Joe Rosenthal de unos soldados sujetando la bandera, supuso un importante paso hacia el final de la Guerra del Pacífico.

bazooka bandera iwo jimaGracias a esta batalla, los estadounidenses lograron conquistar esta estratégica isla, controlando sus importantes bases aéreas, que les permitieron establecer un centro de operaciones desde la que bombardear Japón.

Sin embargo, durante esta feroz batalla se encontraron con una resistencia numantina por parte de los japoneses, que acabó con la muerte de la mayoría de sus combatientes.

Bazooka Tadamichi_KuribayashiEl alto mando japonés había encomendado la defensa de Iwo Jima al general Tadamichi Kuribayashi, un militar de una familia aristocrática con larga tradición samurái, con un objetivo muy claro: planificar la forma de que la isla tuviera un alto costo en vidas para el enemigo durante su conquista. Hay que tener en cuenta que en ese momento Japón era ya consciente de que la guerra estaba perdida, tras el desastre de su flota en la batalla del golfo de Leyte, así que centró sus esfuerzos en obligar a los Estados Unidos a negociar una paz honrosa que salvaguardara la figura del Emperador, y para ello decidió hacerle ver el alto coste en vidas que tendría la conquista del archipiélago de Japón. Cada isla tenía que suponer una auténtica matanza, lo que obligaría a EEUU a replantearse su estrategia de conquistar Japón solicitando la paz..

Bajo las órdenes de Kuribayashi, que por cierto era contrario a entrar en guerra con Estados Unidos, se procedió a la evacuación de los 1.000 civiles que habitaban Iwo Jima dedicados al refinado de azufre, y se reforzó la guarnición con 21.000 soldados equipados con fusiles, granadas de mano, ametralladoras, artillería de medio y corto alcance -especialmente morteros- y con unos pocos tanques ligeros. El suministro de municiones, proyectiles, víveres y agua resultó claramente insuficiente, fruto del bloqueo de la isla provocado por los submarinos americanos, que hundían cualquier navío que se acercara a la misma. En una isla que por su naturaleza volcánica no disponía de fuentes de alimentación (apenas hay vegetación), ni de ríos ni lagos, provocó que mucho antes de que terminase la batalla, la comida y el agua se hubieran acabado, así como la munición de cañón, de mortero y de ametralladora, lo que obligó a los heróicos japoneses a resistir los últimos días con sus fusiles, pistolas y, como mucho, algunas granadas de mano, y a sobrevivir comiendo insectos y lombrices, e incluso a recurrir en algún caso documentado al canibalismo.

La estrategia de Kuribayashi se basó en una técnica conocida como “caja de píldoras” que consistía en la construcción de túneles subterráneos conectados entre sí a lo largo de toda la isla, que les permitía disparar y cambiar de posición rápidamente. Además, y probablemente lo más importante, hizo ver a sus subordinados que ninguno de ellos –incluído él- volvería con vida a casa, convenciéndoles de la necesidad de matar al mayor número de enemigos para honrar al Emperador. En la práctica supuso cambiar la habitual táctica japonesa de cargas Banzai por una auténtica guerra de guerrillas que inflinjiera el mayor daño posible.

En la noche del 25 de marzo de 1945, cuando se entendió que ya no podía hacerse más daño, un grupo de unos 280 soldados japoneses sobrevivientes, comandados por el propioTadamichi Kuribayashi, se lanzaron en una carga suicida final contra las posiciones de los estadounidenses en torno al segundo de los campos de aviación al norte de la isla, enfrentándose en cuerpo a cuerpo con marines del 5.º batallón, ingenieros y pilotos de aviación hasta el amanecer. Esta última acción supuso la muerte de todos los japoneses y causó 100 muertos y 200 heridos entre los estadounidenses.

Según el historiador Samuel E. Morison,​ las fuerzas estadounidenses sufrieron 24.480 bajas de las cuales 4.197 fueron muertos directos en los enfrentamientos, 19.189 heridos y 418 desaparecidos. Posteriormente, otros 1.401 heridos fallecieron como consecuencia de las heridas recibidas.

Por la parte japonesa, resultaron muertos 20.703 soldados, prácticamente la totalidad de las tropas, entre los cuales se cuenta al comandante Kuribayashi, a pesar de que su cuerpo nunca fue encontrado, siendo hechos prisioneros un reducido número de soldados, que inicialmente fueron 206, y que acabaron siendo poco más de 1.000, debido a que con el paso de los días iban apareciendo japoneses que  habían permanecido ocultos en el entramado de cuevas de la isla, sobreviviendo de cualquier modo, incluso recurriendo al canibalismo, hasta el punto que los dos últimos soldados japoneses de Iwo Jima que se entregaron lo hicieron el 6 de enero de 1949, cuatro años después del final de la guerra. Matsudo Linsoki, y Yamakage Kufuku aguantaron todo ese tiempo escondidos en una cueva, sobreviviendo de lo que robaban por la noche de la base americana, ignorantes de que la guerra había acabado. (El último soldado japonés que se entregó, por cierto, fue en diciembre de 1974, oculto en la isla Indonesia de Morotai).

Japón contó para la defensa de la isla con un total de 21.060 hombres, de los cuales unos 14.500 eran soldados y el resto marineros armados, acompañados por 800 cañones y 40 tanques ligeros, mientras que Estados Unidos mandó un contingente de más de 70.000 marines, perfectamente equipados y con el constante apoyo de bombardeos aéreos y navales, pese a lo cual Iwo Jima se convirtió en una auténtica pesadilla para ellos.

Desgraciadamente, Iwo Jima, cuya defensa se planificó para forzar a los americanos a negociar la paz, resultó finalmente uno de los principales argumentos de Truman para lanzar las bombas atómicas sobre Hiroshima y Nagasaki el 6 y 9 de agosto de 1945. El alto coste en vidas americanas que supuso esta batalla, de gran impacto mediático en EEUU cuando se fue conociendo el número de víctimas, convenció a Truman de que la única forma de evitar el lento chorreo de vidas de soldados que hubiera acarreado la conquista de Japón isla a isla, con un pueblo nipón dispuesto a resistir hasta la muerte para salvaguardar el honor de su emperador, era una demostración de fuerza como no se había visto nunca.

Recomiendo desde aquí ver “Banderas de nuestros padres” y “Cartas desde Iwo Jima”, dos incomprendidas películas de Clint Eastwood que muestran la visión americana y japonesa respectivamente de la popular batalla del Pacífico, desde un original punto de vista. Cartas desde Iwo Jima en particular es una rareza dentro del cine bélico americano, pues muestra a los japoneses como personas con dudas y sentimientos, algo muy poco habitual.

En el otro bando encontramos “Banderas de nuestros padres”, que se acerca al conflicto a través de la historia de la famosa foto de Joe Rosenthal antes mencionada.

Y ya de lleno en la novela, la narración no es más que un pretexto que nos encamina hacia el desarrollo de la sangrienta batalla.

Randy Sterling es un teniente de los marines americanos, cuya valentía le ha convertido en todo un símbolo del Cuerpo. Acepta cualquier misión por peligrosa que sea, sin importarle el riesgo, comportándose a veces de forma imprudente, hasta el punto que sus propios hombres le consideran un inconsciente que acabará arratrándoles a la muerte.

Un hombre que opina que “En la guerra hay dos clases de soldados: los que se mueren de miedo y los que se mueren de aburrimiento. Estos últimos regresan muchas veces al país; los otros se quedan para siempre en la trinchera”.

Tras volver a mostrar su sangre fría en la campaña de las Palaos (un grupo de islas que fueron conquistándose una a una como actuación previa a la batalla de Okinawa e Iwo Jima), convertido en una auténtica celebridad, Randy es trasladado a la isla de Guam, a la espera de un nuevo destino.

Allí, mientras Randy se debate entre el amor de la bella y dulce Mary Anne, y la egoísta pero no menos bella Judy, el almirante Nimitz y el resto del alto mando en el Pacífico planean el ataque definitivo sobre una isla llamada Iwo Jima, considerada de alto valor estratégico para el asalto definitivo sobre Japón.

Como parte de una de las muchas operaciones de diversión organizadas por el alto mando para alejar la atención del verdadero objetivo, su batallón es enviado a la isla de Babelthuap, donde son objeto de una emboscada de la que apenas salen vivos, nuevamente gracias a otra audaz intervención de Randy. Fruto de esta emboscada Randy resulta gravemente herido, y lo peor de todo, conoce por primera vez en su vida lo que es el miedo, lo que le sume en una grave crisis de identidad mientras se recupera de sus heridas una vez de vuelta en Guam.

Muy pronto Randy, considerado un héroe por todo el mundo,  deberá afrontar el desembarco en Iwo Jima en compañía de un hasta ahora desconocido acompañante: el miedo.

Tanto el desarrollo de la novela, que nos plantean los hechos previos a Iwo Jima, como los personajes portagonistas, son una mera excusa para hacer que el lector tome parte en el clímax de la historia con el desembarco en la isla, en donde descubriremos si Randy consigue recuperar el valor perdido.

Gran libro, donde insisto destaca su labor didáctica y la neutralidad con la que trata al enemigo –en este caso los japoneses-, que no sólo no asumen el habitual papel de villanos, sino que incluso se destaca en diversos episodios su tenacidad y valor en la defensa de Iwo Jima.

 

Bazooka DunquerqueTítulo: Dunquerque

Autor: H. Onson

Colección Bazooka  Nº 27. Editorial Cliper

Portada: Chaco Pino

1ª edición: 1953.

El título del libro puede llevarnos inicialmente a engaño, pues realmente abarca gran parte de la “Operación Amarillo”, la campaña de invasión por parte de Alemania de Bélgica, Países Bajos y Francia, cuyo colofón puede considerarse la célebre batalla de Dunquerque.

El milagro de Dunkerque, término con el que popularmente se conoce a la operación Dinamo, es sin lugar a dudas uno de los episodios más reconocibles de la segunda guerra mundial, especialmente a raíz del reciente estreno de la magnífica película de mismo título de Christopher Nolan, que ha conseguido que el público más joven se interese por esta auténtica catástrofe militar, aunque eso sí, obviando esenciales aspectos de este episodio bélico, que curiosamente sí ofrece esta en apariencia modesta novela.

Desde mi punto de vista, Dunkerque es el mejor ejemplo que podemos encontrar de cómo la propaganda puede transformar una derrota sin paliativos en una gran  victoria, algo en lo que Churchill se mostró un auténtico genio, como lo prueba su célebre discurso pronunciado el día después de dar por finalizada la evacuación, y tras haber dicho en la Cámara de los Comunes que “Las guerras no se ganan con evacuaciones“:

Llegaremos hasta el final. Lucharemos en Francia. Lucharemos en los mares y océanos, lucharemos con confianza creciente y fuerza creciente en el aire. Defenderemos nuestra isla, al precio que sea. Lucharemos en las playas, lucharemos en los aeródromos, lucharemos en los campos y en las calles. Lucharemos en las colinas. No nos rendiremos jamás, y si esta isla, cosa que no creo de momento, o una parte importante de ella fueran sometidas y pasaran penurias, nuestro imperio allende los mares, armado y protegido por la Flota Británica, continuará la lucha“.

Dunkerque es una ciudad portuaria francesa situada junto al mar del Norte, a 10 km de la frontera con Bélgica, que se convirtió al principio de la Segunda Guerra Mundial en el centro de evacuación de las tropas inglesas, francesas, y belgas, obligadas a replegarse ante el rápido empuje de los germanos, que habían sorprendido a los aliados con su táctica de Blitzkrieg (Guerra relámpago), que tan bien les había funcionado en la invasión de Polonia. De hecho, los propios alemanes fueron los más sorprendidos por la facilidad con la que invadieron a la vez Bégica, Países Bajos y Francia.  Una campaña en la que Hitler contaba con perder cerca de 1.000.000 de hombres y que se resolvió con un número muy inferior (el número real varía mucho según las fuentes, que van desde las 27.000 bajas que se citan en la novela, cosa muy poco probable,  a una estimación mucho más fiable de 50.000 muertos y 160.000 heridos).

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El polémico Lord Gort

El hecho es que las tropas aliadas se encontraron en un momento dado en la encrucijada de decidir si atacar hacia el Sur, o retirarse al Norte. Al general lord Gort, al mando de la Fuerza Expedicionaria Británica (FEB), se le atribuye la decisión de organizar la llamada Operación Dynamo, en contra de la opinión francesa de ofrecer resistencia hacia el sur para intentar conectar con el resto de las fuerzas aliadas, aisladas al otro lado de la potente línea alemana.

Gracias a esta épica operación de evacuación, 338.000 hombres consiguieron escapar de una trampa mortal, cuando las previsiones más optimistas estimaban que se podrían rescatar entre 30.000 y 45.000 soldados.

Teniendo en cuenta que la mayoría de las tropas eran inglesas, su rendición hubiera supuesto para Hitler una carta decisiva a la hora de negociar con Churchill la rendición militar de Inglaterra. Sin embargo, la salvación del grueso del ejército permitió una posterior reorganización de las fuerzas inglesas, además del impacto emocional que supuso este heróico episodio de cara a ganarse la simpatía de Estados Unidos.

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Fotograma de “Dunkerque”, de Christopher Nolan

Lo que probablemente no se sabrá nunca con certeza es el verdadero motivo por el que Hitler ordenó detener el avance de sus panzers, lo que dio a los aliados unos días extra que hicieron posible el éxito de la operación Dinamo, que sin lugar a dudas hubiera fracasado de haber contado los alemanes con sus unidades blindadas en Dunkerque. Lo más probable es que viera tan clara la victoria que decidiera no arriesgar más carros blindados, confiando las tareas de exterminio a la Lutwaffe.

Y sin entrar en más detalles sobre este fascinante episodio de la guerra, nos metemos de lleno a comentar la novela de H. Onson.

La primera sorpresa es que los protagonistas de la misma vuelven a ser alemanes, lo que aporta un punto de vista único a la batalla. Estamos acostumbrados a ver la evacuación desde el punto de vista aliado, así que resulta algo insólito este protagonismo germano.

La segunda sorpresa es que el protagonista de la novela es Karl Berndt, un piloto de carreras de la marca Mercedes Benz, admirado por toda Alemania, que cae en desgracia tras sufrir un accidente durante el mundial de coches en Berlín provocado por su culpa, tras haber estado la noche anterior de borrachera en compañía de un piloto rival. Tras perder esta carrera, en la que era el gran favorito, Karl acaba repudiado por todo el mundo, incluyendo su novia Lena Hassel, tras ser falsamente acusado por Anton Junger, el que hasta ese momento era su mejor amigo, de haberse vendido a la competencia. Tras abandonar el mundo de las carreras, Karl busca refugio en el ejército, en donde inicia una nueva vida como oficial al mando de un tanque que forma parte de la unidad blindada más famosa de la historia: la 7ª División Panzer del general Rommel, más conocida entre sus enemigos como la División Fantasma, por la velocidad con la que aparecía en diferentes escenarios en muy breve periodo de tiempo.

Por caprichos del destino allí coincidirá con Anton Junger, el hombre que  arruinó su vida.

A través de los ojos de Karl, seremos testigos de la audaz invasión de Francia, en la que la División Fantasma tuvo un papel determinante.

La narración, como es habitual en la colección, está perfectamente documentada desde el punto de vista histórico, plagada además de pequeñas y jugosas anécdotas que yo al menos no conocía y que consiguen que el libro sea una auténtica delicatessen para los amantes de la historia en general, y de la II Guerra Mundial en particular.

Es asombrosa la cantidad de hechos históricos que consiguen concentrarse en apenas 125 páginas, algunos de los cuales no han sido tratados en demasiadas ocasiones, como –por citar sólo dos ejemplos- la batalla de Arras, un choque entre unidades blindadas británicas y alemanas que supuso un crucial punto de inflexión en la invasión de Francia; o la épica construcción por parte de los alemanes de un puente sobre el río Mosa que permitió el crucial  avance de la División fantasma.

Destacaría muy especialmente del libro cómo aborda algunos temas muy delicados sobre los que de forma sistemática un gran número de historiadores han ido echando tierra encima, por ofrecer una visión no demasiado amable del comportamiento de los aliados en este episodio de la Guerra:

  • Lord Gort, General al mando de la Fuerza Expedicionaria Británica en Francia, desobedeció las órdenes de Maxime Weygand, el experimentado general francés al que se confió la campaña de defensa de Francia, y que supuestamente tenía el mando de todas las fuerzas aliadas. Lord Gort tenía órdenes de atacar hacia el Sur para romper el cerco alemán y reagrupar de este modo las fuerzas aliadas, y sin embargó decidió por cuenta propia huir hacia el norte, lo que provocó que el grueso de las tropas francesas quedaran aisladas y abandonadas a su suerte. Weygand siempre achacó el desastre de la defensa de Francia a esta supuesta traición. Nunca se sabrá si la decisión de Lord Gort fue un revolucionario acierto fruto de una gran visión a largo plazo, o un completo desastre consecuencia de una decisión cobarde, y a día de hoy sigue habiendo opiniones enfrentadas en este sentido.

El día en el que tomé el mando no hubiese podido imaginar que llevaría al ejército británico hacia la mayor derrota de su historia“, escribió lord Gort a Anthony Eden, ministro de la Guerra, el 26 de mayo de 1940, el  primer día de evacuación en Dunquerque.

La realidad es que tras regresar a Inglaterra públicamente fue tratado como el héroe que organizó la operación Dinamo, pero también fue depuesto del mando militar, quedando relegado a tareas menores, señal de que no debían estar muy conformes con su actuación en el continente. En descargo de Lord Gort, debo decir que, como parte de los cargos que le dieron para apartarle del mando del ejército, en 1942 fue nombrado Gobernador de Malta. Allí, en una nueva muestra de iniciativa propia, ignoró los consejos del Ministerio de la Guerra y decidió por su cuenta ampliar el aeródromo de Malta, decisión que acabaría siendo decisiva para la campaña del Mediterráneo, pues el aeródromo de Malta resultó crucial para los aliados.

  • Los aliados criticaron duramente al rey Leopoldo III de Bélgica, al que acusaron directamente de traición por su rápida rendición a los alemanes tras lo que se llamó la campaña de los 18 días (poco tiempo para rendirse si tenemos en cuenta que Bélgica contaba en 1940 con un ejército de cerca de 600.000 hombres, el 20% de la población, aunque eso sí, mal adiestrado y armado), pero la realidad es que los ingleses habían retirado previamente a todas sus tropas desplegadas en el país, lo que hizo que Leopoldo se sintiera a su vez traicionado y que considerase que la causa aliada estaba perdida. Tras la guerra, acusado de colaboracionismo, Leopoldo III se vio obligado a abdicar.
  • Cuando finalmente se acordó la evacuación de todas las tropas por la vía de Dunquerque, los ingleses habían prometido que no se haría distinción alguna entre las distintas nacionalidades: franceses, belgas y británicos tendrían el mismo tratamiento. La realidad es que 40.000 franceses se quedaron como último bastión en la defensa de los alrededores de Dunquerque, dando un tiempo extra básico que sirvió para que el resto pudieran huir de vuelta a Gran Bretaña. La huida de los ingleses fue vista por los franceses como una traición de sus aliados, y supuso un golpe moral definitivo que sin duda contribuyó de forma decisiva a la facilidad con la que los alemanes ocuparon Francia, a pesar de que este país contaba con un potente ejército, similar en cuanto a número con las fuerzas alemanas, aunque eso sí con conceptos bélicos desfasados (basaban todo en la infantería y despreciaban la importancia de los blindados), material obsoleto (especialmente en la aviación, con modelos de aviones incapaces de competir con los alemanes) y un adiestramiento bastante mejorable, tanto de tropas como de mandos.

Tras el final de la operación Dinamo, los británicos se apresuraron en llenarse de medallas, eliminando de forma premeditada cualquier mención a los méritos del resto de aliados, lo que resulta absolutamente injusto, pues una buena parte del ejército francés mostró una valentía digna de mención, y si una preocupación  tiene este blog es reivindicar la memoria de aquellos que lo merecen.

Desde el punto de vista de los fríos números, los Aliados lograron evacuar de Dunkerque 224.000 británicos, 112.000 franceses, y 2.000 belgas y holandeses, a bordo de una flotilla de 848 barcos. La RAF perdió 177 aviones y 80 pilotos y la Luftwaffe, perdió 156 aviones, aunque consiguieron hundir 6 destructores británicos y 3 franceses de los 40 que participaron en la evacuación, además de 89 buques mercantes y unos 200 barcos más pequeños. Durante los combates, los británicos tuvieron 30.000 bajas y los alemanes 10.000; unos 1.000 civiles de Dunkerque resultaron muertos.

dunkerque rudolf Caratschiola

Rudolf Caracciola

Otra particularidad del libro es que el protagonista parece inspirado en la figura de Otto Wilhelm Rudolf Caracciola, un famoso piloto de carreras alemán de origen Napolitano nacido en Remagen, Alemania, el 30 de enero de 1901. Desde niño, Rudolf Caracciola se interesó por el motor, y con 14 años empezó a conducir. Antes de tener los 18, se había sacado la licencia. Su padre le exigía que estudiara en la universidad, pero Rudolf no quería. Como el progenitor murió antes de que llegara el momento, Rudolf pudo irse a vivir a Aquisgrán, donde empezó a trabajar en la fábrica de automóviles Fafnir, labor que compaginó con sus primeras carreras (curiosamente, la primera la ganó en moto). Más tarde se trasladó a Dresden, aún trabajando para Fafnir, esta vez como representante. Ahí siguió compitiendo. En 1923, lo contrató Daimler, y al año siguiente ya estuvo en el GP de Italia, como piloto reserva de Mercedes.

En 1926, Caracciola dio el gran salto como piloto. Disputó el GP de Alemania, el primero de todos, en el circuito AVUS de Berlín, al volante de un Mercedes. La lluvia y la niebla era tan densa que ningún piloto sabía en qué posición iba. Caracciola decidió simplemente conducir y acabar la carrera. Para su sorpresa, ganó.

Al año siguiente logró 11 carreras y en 1928, entre otras, ganó de nuevo el GP de Alemania. En 1929, subió al podio en el primer GP de Mónaco. En 1931, el piloto alemán se fue a Alfa Romeo debido a que Mercedes dejó la competición por la crisis. En la firma milanesa se afianzó como piloto de lo que sería el equivalente actual de la Fórmula 1.

En el GP de Mónaco de 1933, Caracciola tuvo un grave accidente que puso en duda que pudiera seguir compitiendo, con múltiples fracturas y con una pierna más corta que otra, lo que le dejó una permanente cojera. Pero se recuperó milagrosamente tras seis meses de hospitalización. Mientras, en su país el Partido Nazi ascendía al poder. Esta novedad benefició a las firmas alemanas, que volvieron a competir. Así, Caracciola regresó a Mercedes y en 1935 ganó su primer Mundial. En 1937 repitió triunfo. Fue en esta época cuando se ganó el título de ‘Regenmeister’ o ‘Maestro de la Lluvia’, por su dominio de las carreras con meteorología adversa.

En 1938 ganó de nuevo el Mundial y además, consiguió pasar a la historia al batir, con un Mercedes, el récord de velocidad. Compitiendo en la autopista entre Frankfurt y Darmstad, alcanzó una velocidad de 432,7 km/h, al volante de un Mercedes-Benz W125 Rekordwagen. El récord tardó décadas en ser batido, aunque a día de hoy sigue siendo la velocidad más alta jamás alcanzada en una carretera pública.

La II Guerra Mundial supuso que la competición se parara. Al acabar el conflicto, Caracciola siguió compitiendo en exhibiciones y en 1952 regresó a la competición, pero un accidente supuso su retirada. Ejerció como vendedor del grupo Daimler-Benz, aunque pronto empezó a mostrar síntomas de ictericia y luego, de cirrosis, fruto de sus excesos con el alcohol. El 28 de septiembre de 1959, Rudolf Caracciola sufrió un fallo hepático y murió. Tenía 58 años.

Como a muchos deportistas alemanes de su época, a Caracciola se le reprochó su relación con los nazis. En su contra hay que decir que ejerció de chófer de lujo para Hitler, o que estuvo afiliado al NSKK, una organización nazi paramilitar dedicada al mundo del motor. En su descargo, decir que para poder competir, la afiliación al NSKK era obligatoria, y que nunca usó su fama para darle propaganda a los nazis y que ni siquiera llegó a tener palabras elogiosas para Hitler.

En resumen, una de las mejores novelas bélicas que he tenido la oportunidad de leer, y no me estoy limitando a la literatura popular, sino a la literatura en general.

JACINTO LEON-IGNACIO RUIZ DE CARDENAS, DE LOS MARES DEL CARIBE A OKINAWA

j-leon-962Nacido en Barcelona en 1919, J. León fue el principal  pseudónimo utilizado por Jacinto León-Ignacio Ruiz de Cárdenas, prolífico escritor que falleció en 1991 dejando un destacado legado literario.

En el mundo editorial también se dio a conocer con los nombres de León-Ignacio, Jacinto León Ignacio, Jacinto León Ruiz de Cárdenas, J. de Cárdenas, J. Dixon, H. Onson, y más que probablemente, Sterling Graham.

Cuando era niño vivía en la Avenida Vallvidrera, cerca de la estación de Pie Funicula, una de las zonas más exclusivas de Barcelona. Allí fue donde tuvo su primer contacto con Fraser Lawton, de infausta memoria como director general de ‘La Canadiense’, que vivía en un chalet al lado del suyo, y del que acabaría contando su historia en un libro.

Fraser Lawton era el gerente en 1919 de la Barcelona Traction, Light and Power Company, limited, más conocida como “La Canadiense” (al ser su principal accionista el Banco Canadiense de Comercio), fue el responsable, en gran parte por su despótica actitud, de que estallara ese año una de las más importantes huelgas generales que han existido en nuestro país, gracias a la cual se consiguió, entre otras cosas, que España fuera el primer país europeo en fijar una jornada laboral de 8 horas.

jacinto-leon-anos-pistolerismo

Estos recuerdos le sirvieron a Jacinto para escribir muchos años después una de sus obras históricas más destacadas: “Los años del pistolerismo en Barcelona. Ensayo para una guerra civil”, publicada en 1981 por la editorial Planeta, donde se narran los convulsos años en los que en Barcelona los problemas laborales se resolvían mediante la contratación de matones a sueldo, al más puro estilo del salvaje Chicago de los gánsteres.

Estudió en el colegio del Redentor y en la English School, ambos en Barcelona, con breves intermedios en el Lycée de Foix (Ariège, Francia), y en el Institut Tecnic Eulalia de Barcelona.

Tras acabar sus estudios, empezó a trabajar como redactor de la revista “Fotogramas” y colaboró en “El Correo Catalán”, “’Algo”’, ”’Horizonte” y  “TeleExprés” de Barcelona.

Fue también un prolífico traductor, sobre todo de obras en inglés, destacando su labor con la obra de Hemingway y Jack London entre otros.

Dentro de la literatura popular, firmó sus novelas como León-Ignacio, J. León, J. Cárdenas, H.Onson, J. Dixon o Sterling Graham (este último seudónimo es dudoso, como veremos más adelante).

Como León-Ignacio escribió sus obras más complejas, de corte histórica y al margen de la literatura popular: “A ras de tierra”(publicada en 1966 en la colección novela y documento), “Corpus de Sangre en Barcelona”(publicada en 1972, en la que narra la rebelión de los segadores), “Los quinquis” (1974, aunque ha tenido varias ediciones)  y especialmente “Los años del pistolerismo en Barcelona”, de 1981, ya mencionada antes.

bazooka11-001Bajo el nombre de J. León, firmó multitud de novelas de aventuras, policíacas y especialmente del Oeste, entre ellas la gran mayoría de las novelas de la colección “Hombres del Oeste”,  de Clíper, y un buen número de títulos en otras colecciones como pueblos del Oeste, también de Clíper, y en varias de las series dedicadas al western de Bruguera, donde también escribía como J. de Cárdenas en la colección Bisonte.

Dentro del género bélico, como H. Onson firmó sus colaboraciones en la colección “Bazooka”’, así como otras tres novelas que publicó para la editorial Bruguera dentro de la colección Servicio Secreto, que en aquellos años recogía títulos de este género que incluyeran cualquier elemento de espionaje, por mínimo que éste fuera.

286 Frente a su propia sangre H. Onson Servicio Secreto
317 Metralla para todos H. Onson Servicio Secreto
322 El sargento Harry H. Onson Servicio Secreto

También escribió otras 5 novelas del género bélico en la colección con el seudónimo de Sterling Graham:

238 Cuidado con los muertos Sterling Graham Servicio Secreto
253 La muerte ataca a traición Sterling Graham Servicio Secreto
275 Grupo de asalto Sterling Graham Servicio Secreto
351 Cadáveres en la ruta Sterling Graham Servicio Secreto
354 Misión de guerra Sterling Graham Servicio Secreto

He de señalar, que dentro de la confusión habitual en este mundillo, según las fuentes que j-dixon-expediente-b-25se consulten, el seudónimo de Sterling Graham podría corresponder a Jorge León-Ignacio Ruiz de Cárdenas, que se supone sería hermano de Jacinto (Incluso en alguna otra fuente todos los seudónimos serían compartidos entre Jacinto y Jorge). Nada he podido validar al respecto, en un caso similar al de J. Tell que traté en otra reseña del blog, así que agradecería cualquier dato documentado al respecto, para poder atribuir de una vez por todas la identidad real de cada seudónimo.

Dentro de esta misma colección el autor publicó también otras 5 novelas con el seudónimo de J. Dixon, esta vez de corte policiaco, género en el que no se prodigó demasiado:

68 Remitente : Los Ángeles J. Dixon Servicio Secreto
258 Un cadáver a medida J. Dixon Servicio Secreto
260 Solución ayer J. Dixon Servicio Secreto
324 El expediente B-25 J. Dixon Servicio Secreto
356 “Rock and Roll” J. Dixon Servicio Secreto

Al margen de sus novelas policiacas escritas como J. Dixon, el escritor empleó el habitual   J. León para publicar un reducido número de novelas del mismo género en la colección CIA de Dólar.

174 Un microfilm J. León CIA
188 Corrijan mi esquela J. León CIA
194 El error no tenía importancia J. León CIA

Si la obra del género bélico del autor es francamente impresionante tanto en número de obras como en calidad literaria, es probablemente en el género del Oeste donde alcanzó mayor éxito y una producción más amplia, inabarcable para este modesto artículo.

jacinto-leon-el-corsario-azulSí quiero destacar de modo especial de la obra del escritor una serie de novelas que desde mi punto de vista han permanecido en la memoria colectiva de los aficionados a la novela popular: EL CORSARIO AZUL.

Cuando la colección del Pirata Negro de Bruguera se encontraba al final de su camino, la editorial Cliper decidió intentar aprovechar el gran éxito que estaba teniendo la saga de culto escrita por el genial Arnaldo Visconti -que no era otro que nuestro buen amigo Pedro Victor Debrigode-, y para ello optó por sacar al mercado otra serie de piratas, esta vez con protagonistas genuinamente españoles, adornadas con unas maravillosas portadas de Francisco Batet. Así nace El Corsario Azul, que narra las aventuras por los mares del Caribe del siglo XVII del caballero de Santiago Don Diego de Villegas, Marqués de Castro, apodado el Corsario Azul con motivo de su indumentaria, que incluía una capa azul y una vistosa pluma en el sombrero del mismo color.

Este antiguo soldado, veterano de Flandes, Italia y el Mediterráneo, era capitán de un galeón llamado “El Antillano”, un enorme barco de cuarenta cañones, que tenía encomendada la misión de limpiar los mares de la plaga de piratas que dificultaban en la época el comercio marítimo.

j-leon-el-corsario-azul-1La tripulación del Antillano estaba compuesta por Juan Pérez de Lerma, un salmantino alférez de alabarderos; un gigante vasco llamado Martín de Ochando, piloto del Antillano; el contramaestre andaluz, Vicente de Azogue; el sargento alemán de arcabuceros, Gustavus Leyden; el siciliano Luigi Matholi, a cargo de los artilleros y el catalán Pedro Fajeda, mano derecha del Corsario Azul.

Obviamente queda claro que el principal mérito del corsario azul no es la conquista de los mares, ni la lucha contra poderosos piratas, que va: es lograr que un vasco, un catalán y un andaluz trabajen codo con codo (los salmantinos son menos problemáticos, así que ese no cuenta). Disculpen mi absurdo humor, no puedo evitarlo.

La serie, de tirada quincenal, de formato 14,5 X 19 cm y con un número de páginas que oscilaba entre las 64 y 87,  fue publicada entre Marzo y Septiembre de 1949, alcanzando un total de doce números, aunque tuvo una secuela en forma de cómic, que se publicó como complemento en las páginas de la revista El Coyote, con guión del mismo J. León y dibujo de Francisco Batet.

Sobre esta serie, recomiendo ir al siguiente enlace, del que he obtenido la mayor parte de la información. Ya de paso, aprovechad para ver el resto del blog, que merece la pena, de verdad. Es más, si sólo tenéis tiempo para ver el mío o ese, id a ese sin dudarlo.

http://noveladeaventuras.blogspot.com.es/2009/07/el-corsario-azul.html