PENSIÓN DE PARÍS, O LA INCONVENIENCIA DE HACER RESEÑAS

Tras el extraño título de esta reseña tan sólo pretendo hacer una pequeña reflexión sobre la realización de reseñas de bolsilibros, que espero se entienda según avancéis en el artículo. Permitidme que inicie esta entrada, precisamente con la reseña de una obra de Ralph Barby, y después me explico.

ralph barby pension de parisTITULO: PENSIÓN DE PARÍS

AUTOR: RALPH BARBY

SELECCIÓN TERROR Nº 189. EDITORIAL BRUGUERA

1ª EDICIÓN 1976

PORTADA: Salvador Fabá

Creo que no es necesario mencionar que esta novela engrosa la lista de títulos que se desarrollan en Francia, escenario muy habitual de la literatura popular, probablemente el más recurrente después de los Estados Unidos. En este caso, el autor da muestras de conocer bien la ciudad en primera persona, o al menos, de haberse documentado adecuadamente.

La historia comienza con Jéróme Sebolix, un hombre que ha sido marino, proxeneta, y que en la actualidad (en los años 60´) apenas gana lo suficiente para malvivir en la pensión Lachaise, una modesta casa de huéspedes cercana al cementerio Pére Lachaise regentada por las hermanas Marguerite y Hortense Magenta, dos ancianas aficionadas al espiritismo.

Una buena mañana, mientras hojea el diario desayunando, Jéróme comprueba asombrado que aparece una esquela rodeada con un círculo rojo con su nombre, en la que se indica que ese mismo día será incinerado. Convencido de que se trata de una broma pesada, acude al entierro, encontrándose que el cadáver que está a punto de ser incinerado tiene su misma cara.

Tras ser expulsado de la capilla de incineración tomado por un loco, y tras ver en un espejo que no reconoce su propio rostro,  es apuñalado por un atracador cuando regresa a la pensión. Ante los ojos aterrorizados de dos testigos que presencian el apuñalamiento, el cuerpo del supuesto Jéróme Sebolix se descompone en cuestión de segundos.

Cambiamos de escenario, y cuatro jóvenes estudiantes –dos chicos y dos chicas- buscan habitaciones en la pensión Lachaise. Los dos chicos –Gilbert y Jean- comparten una habitación,  y las dos chicas –Marie y Silvy-, la otra.

Los cuatro resultan ser los testigos de la increíble descomposición del cuerpo de Jéróme, que han decidido investigar por su cuenta tan misterioso suceso. Han acudido allí, porque antes de desaparecer, Jéróme no paró de gritar su nombre  y de decir que vivía en la pensión Lachaise, pero lo que no sospechan es el horror en el que se verán envueltos.

Y hasta aquí, para no destripar la historia de esta novela en la que París es una protagonista más.

Y ahora entramos en la reflexión propuesta al inicio de la reseña, y el motivo por el que he reseñado justo Pensión de París.

El propio Ralph Barby, respondiendo en un blog acerca del tema de las reseñas, escribió lo siguiente:

“A lo largo de mi vida profesional he escrito cientos y cientos de sinopsis: Las aborrezco. No me gustan, y cuando te las hacen otros en “Reseñas”, destripan la obra aunque sea sin mala intención. En el caso de “PENSIÓN DE PARÍS”, se trata de una novela corta que puede leerse en poco más de una hora. Sumergirse en la historia es fácil, basta leer la primera página, seguro que sigues adelante. Las historias de TERROR, máxime las “made in Ralph Barby”, es mejor comenzar a leerla sin saber de qué va. No son historias en las que han matado a alguien y se dedican a buscar pistas. Y tíos o tías muy listos, al estilo de los thrillers tradicionales, descubren el asesino al final. Nada de eso, mis historias suelen ser mágicas, oscuras y góticas, cada lector que las interprete como prefiera.”

Es decir, que el autor reniega de las reseñas, por considerar que estas pequeñas sinopsis son spoilers a lo bestia, y probablemente no le falte razón, y lo mejor sea acercarse a este tipo de libros sin la más mínima guía, lo que me hace plantearme si  las reseñas son útiles, o en realidad provocan el efecto contrario del pretendido, que no es otro –al menos en mi caso- que fomentar la lectura de este tipo de literatura.

En mi opinión, al igual que ocurre con los trailers cinematográficos, todo depende de cómo esté escrita la reseña, ya que una cosa es despertar el interés del lector, sin destripar la historia,  y otra es contar prácticamente todo, lo que desincentiva claramente la lectura. Yo personalmente soy plenamente consciente de que en ocasiones me excedo claramente, pero procuro que sólo sea cuando considero que es necesario para enlazar el resumen del libro con el tema que esté tratando en la correspondiente reseña.

En resumen, que soy partidario de las reseñas, pues creo que son un instrumento magnífico para difundir la literatura popular, y es tan fácil como que el que no quiera tener la más mínima idea de qué va una novela, que no vea la reseña hasta haberla leído. No sé qué pensaréis al respecto los que leais esto (si es que lo lee alguien).

OFELIA. ¿SHAKESPEARE EN LOS BOLSILIBROS?

ofelia-1TITULO: OFELIA

AUTOR: RALPH BARBY

SELECCIÓN TERROR Nº 167. EDITORIAL BRUGUERA

1ª EDICIÓN 1976

PORTADA: DESILO

Ofelia Taylor es una joven que despierta víctima de una pesadilla en mitad de la noche en su pequeño apartamento del Bronx. Tras creer oir unas horribles carcajadas procedentes del cercano Old Hospital, intenta huir de su propio piso, pero se encuentra inexplicablemente encerrada, e incomunicada del mundo exterior, pues el teléfono tampoco funciona.

ofelia-2Al despertar a la mañana siguiente, se encuentra a la Agente Cunninghame de la policía dentro de su apartamento, esperando para interrogarla junto con el sargento Woodson. Incapaz de recordar nada, le explican que fue atendida por el Doctor Mulberry, del Old Hospital, que, atraído por la cantidad de agua que salía de su apartamento abierto, la encontró dentro de la bañera a punto de ahogarse.

La policía está convencida de que intentó suicidarse, y de que padece algún tipo de trastorno psiquiátrico que le impide recordar nada, por lo que le solicitan que acuda a un psiquiatra para que le realice un informe de valoración. Esta situación le lleva al desagradable Old Hospital, a la consulta del doctor Mulberry.

Al llegar al hospital, encuentra una mujer muy alta que amablemente se ofrece a  acompañarla hasta el despacho del doctor, pero en realidad la lleva a un desván, dejándola encerrada en compañía de un aterrador enano y de unas jaulas con barrotes que cuelgan del techo, con restos humanos en su interior. Tras conseguir huir aterrada de la siniestra estancia a través de una ventana, con el enano pisándole los talones por la cornisa de la fachada, regresa al interior del Old Hospital, y mientras huye a la carrera choca frontalmente con el apuesto y joven Doctor Joseph Mulberry.

Ya en su consulta, y tras narrarle todo lo sucedido, el doctor por supuesto piensa que está loca, y se ofrece a tratarla con regularidad en su consulta. Dentro de la consulta, Ofelia se fija aterrada en un cuadro en el que aparece un grupo de personas, entre las cuales se encuentra el siniestro enano del desván. El problema es que el cuadro es una réplica de uno de gran tamaño que preside el despacho de Noel Goodyear, el director del hospital; un cuadro pintado en 1830. Según el director, el enano del cuadro era un tal William Van Reims, un engendro físico y mental fruto de años de enlaces cosanguineos de los Van Reims, familia benefactora que fundó el Old Hospital. Además en el cuadro también se ve la figura de un monje tapado cuya silueta recuerda a Ofelia a la mujer que le acompañó hasta el siniestro desván de las jaulas, y que resulta ser la hermana de William, una mujer con fama de ser una bruja.

Joseph se compromete a acompañar a Ofelia al desván para que compruebe con sus propios ojos que no hay allí nada similar a lo que ella asegura haber visto, y a cambio le hace prometerle que si no encuentran nada extraño, seguirá un tratamiento con él. Efectivamente todo apunta a que Ofelia está loca.

Magnífica obra, para mi gusto de lo mejor que he leído de Ralph Barby, que por lo general mantiene una calidad media más que aceptable. Una lástima que la habitual precipitación en el final de la novela rebaje la puntuación final de la misma. He de reconocer que las historias que hacen dudar al lector de la salud mental de los protagonistas (y en esto Silver kane es el maestro) me resultan muy interesantes, siempre y cuando el autor consiga una historia coherente, claro está. Por si alguien encuentra llamativo el título de la novela, diré que no es casualidad que la protagonista se llame igual que la enamorada de Hamlet, obra que se cita textualmente:

  • “Sí, Ofelia, las dos somos Ofelias. Esto no se le hubiera ocurrido a Shakespeare; él sólo puso una Ofelia en su Hamlet, lo malo es que la volvió loca.”
ofelia Elisabeth-Siddall-1440x808

Ofelia, de John Everett Millais

Al igual que en la obra de Shakespeare, la protagonista de esta novela de terror está ligada a la locura, y del mismo modo que en la obra original Ofelia acaba ahogada al caer en un río, en la novela de Ralph Barby está a punto de morir en la bañera.

ofelia hamletPor cierto no es la primera vez que veo menciones a Shakespeare en un bolsilibro, aunque sí es la obra en la que adquiere un mayor protagonismo un personaje del inmortal autor.

En Made in Marte, de mí admirado Adam Surray, nos encontramos con el siguiente diálogo:

“—El hombre de Marte llegó un Jueves, Miss Venus 2000, La Luna para los lunáticos… Esto es vergonzoso. Conoces a Shakespeare, Robert?

— ¿Es un nuevo autor de ciencia ficción?”

Enrique Sánchez Pascual, con el seudónimo de H. S. Thels, menciona a Hamlet en Materia Negativa (Espacio Mundo Fututro nº 57):

“Ser o no ser, había dicho Hamlet. En realidad, fue aquello lo que ocurrió: apenas había oprimido el disparador, la ciudad de los escarabajos se esfumó, como si jamás hubiese existido, como si no hubiera sido más que el producto de una disparatada pesadilla.”

En Largo viaje hacia la nada (La Conquista del Esapcio nº 201), de Curtis Garland, se cita expresamente la última frase de Hamlet, “…Luego, el resto será silencio”, en una de las habituales notas a pie de página del autor. (Frase que también se menciona en Centuria XXV (La Conquista del Espacio nº 225), del mismo autor)

Nuevamente gracias a Garland, encontramos otra cita de Hamlet en Hombre Omega (La Conquista del Espacio nº 384):

Yo, moribundo, le doy mi voto. Díselo tú, e infórmale de cuanto acaba de ocurrir. ¡Oh! Para mí, sólo queda ya… el silencio eterno.”

Y del mismo autor, otra cita de Hamlet en Evasión del mundo del terror (La Conquista del Espacio nº 147):

“Existen más cosas en la Tierra y en el cielo, Horacio, que todas aquellas que pueda explicar la filosofía.”

Esa misma cita se mencióna por cierto en Yo, Lázaro (La Conquista del Espacio nº 22), y en …Y las estrellas gritaron (La Conquista del Espacio nº 287), otras dos obras de ciencia ficción del mismo Curtis Garland, que como podemos observar, tenía una cierta fijación con Hamlet; y en Rescate en Medon (Héroes del espacio nº 164), de Eric Sorenssen (seudónimo de Juan Manuel González Cremona).

Silver Kane demuestra una cultura superior a la media con la siguiente referencia de Un solo ataúd (Punto Rojo nº 1) a la supuesta autoría de las obras de Shakespeare:

“En los interminables pasillos todo era silencio. Los profesores debían estar repartidos entre el comedor y la biblioteca, fumando cigarrillos baratos y enfrascándose en charlas interminables sobre la política de Kennedy y sobre si eran o no auténticas todas las obras de Shakespeare.”

En Muy alto, muy rubio, muy muerto (Punto Rojo nº 71), de Keith Luger, se citan diversos párrafos de Hamlet.

Pero una de mis citas favoritas se encuentra en Eran cinco diablos (Ases del Oeste nº 272),  una novela del Oeste de Mikky Roberts, autor del que ya he hablado en el blog:

—“No hay en el infierno furia tan airada como la de mujer que fue burlada”, —recitó Gert—. Eso pertenece a una obra de un famoso poeta y dramaturgo inglés, Shakespeare. Pero usted probablemente no habrá oído hablar jamás de él. Son muy instructivas sus obras…

—Seguro que leyendo a ese Shakespeare usted habrá aprendido a manejar una banda como los Cinco.

—No está muy equivocada. Los personajes de sus obras sabían asesinar de mil maneras diferentes, y desde luego no tenía el menor escrúpulo para obtener lo que deseaban.”

Por supuesto estos son tan sólo algunos ejemplos de citas Shakespearianas, pero habrá infinidad más, aunque creo que puede servir de demostración de que la literatura popular no está exenta de cultismos.

Al margen del sorprendente homenaje del bolsilibro objeto de la reseña a Shakespeare, es interesante una mención que realiza el doctor Mulberry a Ofelia para convencerla de las leyendas urbanas que acompañan a los hospitales acerca de la enfermera de la muerte del Guy’s Hospital de Londres.

El hospital existe en la realidad, y fue fundado en 1721 por el editor Thomas Guy, para tratar a los los pacientes incurables del St Thomas Hospital, del cual era patrono.

Este hospital alcanzó una gran popularidad cuando en 1818 James Blundell llevó a cabo la primera transfusión de sangre humana.​ Entre 1818 y 1825, Blundell realizó diez transfusiones, cinco de las cuales lograron la curación de los pacientes.

En la novela de Ralph Barby,  se menciona la presencia de una extraña enfermera fantasma, que sólo se aparece cuando un paciente va a morir. Según la leyenda, ella es la encargada de acompañarles en sus primeros pasos por el Más Allá. He investigado al respecto, y he encontrado que efcetivamente en Inglaterra resulta muy habitual la figura victoriana  de una enfermera fantasma que ha quedado ligada de un modo u otro a un hospital. En concreto, he localizado algunas interesantes referencias al respecto en el libro “The secret lives of ghosts”, de Paul Gater. Por lo visto, es cierto que existe una leyenda sobre una enfermera fantasma que posa su mano en el hombro de los pacientes a punto de morir en el Guy´s hospital, algo que repito no es excepcional, pues en el St. Thomas Hospital también corría el rumor sobre la presencia del fantasma de Florence Nightingale; y en el University College Hospital de Londres, se comentaba que el fantasma de una enfermera que mató de forma accidental a un paciente vigilaba que no se volviera a cometer un error similar. Como se ve, todas estas enfermeras victorianas fantasmas tienen un carácter bondadoso, rasgo que no comparte nuestro siniestro enano de Ofelia.

SUPERVIVENCIA

LCDE 003 - Supervivencia - Ralph BarbyTÍTULO: SUPERVIVENCIA

AUTOR: RALPH BARBY

COLECCIÓN LA CONQUISTA DEL ESPACIO Nº 3 . EDITORIAL BRUGUERA

1ª EDICIÓN Junio 1.970

PORTADA: Antonio Bernal

A pesar de que ya he dado algunos datos biográficos del autor, he decidido ampliar la información a partir de diversas entrevistas que he ido recopilando.

Nacido a los pocos días de finalizar la guerra civil, Rafael Barberán, buen estudiante,  tuvo una severa educación religiosa que le hizo pasarse al extremo opuesto, como dice el propio autor.  A los catorce años, sin dejar de estudiar, empezó a trabajar haciendo las planchas de zinc de TBO.

Después entró a trabajar en la Sherwin Williams, una multinacional americana de pinturas, empresa en la que le apodaron “Barby”, una derivación de su apellido Barberán. Después de cuatro años, se diplomó en Química, y nada más acabar, realizó la mili, de la que salió sin un especial cariño hacia todo lo relacionado con lo militar. El propio autor reconoce que sus novelas nunca las protagonizan  militares, aunque en la novela objeto de esta reseña hay varios protagonistas que lo son.

Al regresar de Melilla a Barcelona con 21 años, conoció a la que ha sido su mujer/compañera/colaboradora, Angels Gimeno –escritora también-, y juntos comenzaron su aventura como Ralph Barby.

En sus inicios como escritor, reconoce que le rechazaron un buen montón de originales: “Veinte. Uno detrás de otro. Con un disgusto enorme por parte de Àngels y mío. Empecé escribiendo novelas policíacas y no me las aceptaron. Probé entonces con novelas del oeste, pero tampoco funcionó, al menos al principio. Me devolvieron muchos originales muy trabajados por Àngels y por mí, en situaciones muy difíciles, con mucha dureza. Pero luego, cuando por fin logramos meternos en el rollo, todas esas novelas que primero nadie quería fueron publicadas. Estuvimos a punto de tirar la toalla, pero no lo hicimos y decidimos aguantar”.

“Entré en Bruguera después de pasar por Ferma y Toray. Entonces empezaba lo del porcentaje de los derechos de autor, que primero fue el 4% y luego el 5% por cada ejemplar. Pero no por ejemplar vendido, sino por tirada. O sea que, si se tiraban 19.000 ejemplares, el 5% del precio de venta al público ya se me pagaba entero al mes siguiente. Era un sistema que no puede compararse al actual. Vamos, los editores de ahora han hecho buenos a aquellos. Hoy todo es mucho más desventajoso para el escritor. Nosotros no teníamos que implicarnos en la venta, en la promoción, ni nada de eso. No sabíamos por dónde iban los libros, pero al menos cobrábamos.”

El propio escritor reconoce que la literatura le hizo ganar bastante dinero, y confiesa que la primera piedra de su residencia en Cataluña contiene algunos ejemplares de sus novelas. El dinero ganado y una buena gestión posterior hicieron que pueda vivir desahogadamente en la actualidad, a diferencia de algunos de sus compañeros que dilapidaron lo ganado en los mejores tiempos de la literatura de kiosco provocando que lo pasaran mal al final de sus vidas.

Al preguntarle sobre la imagen que se tenía de los escritores de novela popular, Rafael contesta: “Éramos la mierda. Y nos daba lo mismo. Yo me reía. A más de uno le dije: “¿Tú crees que podrías escribir novelas al ritmo que las escribo yo? Inténtalo a ver si lo consigues”. Despreciaban nuestras novelas cortas, ya fueran de Estefanía, de Corín Tellado, de Silver Kane o de Ralph Barby. En un bolsilibro caben muchas cosas. Y la gente no lo entendía y muchos siguen sin entenderlo. Cuando escribo una novela de vaqueros, por ejemplo, muchos creen que son todo tiros. Pero dentro hay una filosofía. Una manera de ver el mundo. La clave es la aparente sencillez.”

Por la política editorial de Bruguera, los autores no eran conscientes del éxito de público de sus libros, en una época en la que las tiradas eran vertiginosas para los números que actualmente se manejan (en algún sitio he leído que se estima que de sus novelas se vendieron aproximadamente 18 millones de ejempalres en total). No se les daba acceso a las cartas de los lectores, se intentaba que los escritores no tuvieran relación entre sí, y no se les informaba de prácticamente nada, con la intención de que no pudieran organizarse entre ellos para solicitar mejoras salariales.

A pesar de los intentos de Bruguera por impedir que los escritores se relacionaran entre sí, parece ser que no tuvieron el resultado esperado, pues como dice el autor:

“Llegamos a ser unos setenta. En aquel entonces Bruguera tenía dos mil empleados. Los escritores, como compañeros que éramos, nos tratábamos y con algunos tuve amistad. Allí dentro había de todo: desde antiguos represaliados, hasta excarceleros franquistas que llevaban la foto de Franco en la cartera. Pese a eso, nos llevábamos bastante bien en general. Cada uno escribía lo suyo y no se metía en lo del otro. A lo mejor nos encontrábamos en el momento de ir a cobrar a taquilla y nos tomábamos una cerveza. Nada más.”

Sobre la editorial Olimpic, fundada por el escritor y su esposa tras la caída de Bruguera: “Àngels y yo dijimos: “Nuestras novelas valen”. Fuimos a La Caixa, puse los libros sobre la mesa y dije: “Quiero un préstamo para esto”. Y nos lo dieron. Arriesgamos mucho dinero para poner en marcha nuestra pequeña editorial, que ha durado más de veinte años. Publicamos tiradas del oeste y de terror, que son las que mejor se vendían. Ahora la tenemos en  standby.

Como curiosidad, el autor dice sobre su forma de escribir:

Mi máxima es: Escribe deprisa y corrige despacio. Vuelca tu historia sin saber prácticamente qué es lo que estás poniendo en el papel. Luego ya se corregirá todo lo que haga falta y se modelarán las frases tanto como se necesite.

Y sobre el panorama actual de la literatura: “Ahora hay más escritores que lectores”. Sinceramente creo que tiene razón.

Respecto de la reseña del libro, resaltar en primer lugar la portada de Antonio Bernal (Hospitalet de Llobregat, 13/02/1.924 – 28/09/2.013), histórico ilustrador de Bruguera, que además de realizar cientos de portadas de bolsilibro participó en gran número de publicaciones como Dossier Negro, Trueno Color, El Jabato, El Corsario de Hierro, El Sheriff King, El Coyote o Joyas Literarias Juveniles.

antonio Bernal Casa

Autorretrato de Antonio Bernal

A finales del siglo XX, y tras la tercera Guerra Mundial, el mundo ha quedado dividido entre la Federación Occidental y la Oriental, dominada por los pérfidos asiáticos que aniquilaron en sus territorios cualquier vestigio de la civilización occidental al Este de Alemania, Austria y Suiza, donde se formaron las fronteras que rigen en la actualidad entre las dos potencias.

Tras años de tensa estabilidad, Lai Ho Woong, emperador del imperio Oriental, está decidido a dar un nuevo impulso al conflicto para apoderarse del planeta entero, y para empezar ya ha conseguido deshacerse de todos los negros y mulatos del planeta gracias a un virus que sólo afectó a las razas de pigmentación oscura (tomo nota de no volver a tomar el sol nunca), lo que sitúa el planeta al borde de una guerra total.

Desde la base espacial W-144, de la federación Occidente, se ha preparado un programa denominado Superviviencia, que debe estar listo para activarse en cualquier momento: 5 hombres y 5 mujeres de entre 25 y 35 años, genéticamente perfectos y con el mismo grupo sanguíneo, que no se conocen entre sí, han sido seleccionados entre todos los miembros de la tripulación para que formen parejas con la finalidad de propagar la especie humana (la de raza blanca) en caso de necesidad.

El Capitán Adam C. Lasiter, el líder del grupo, es, junto con la computadora, el único que conoce las identidades de todos los miembros del programa, entre las que se encuentra la doctora Eva Dalton, recién incorporada al programa en sustitución de otra mujer que al haber contraído la gripe fue descartada para participar en la misión. (Curioso que dos de los encargados de hacer renacer la raza humana se llamen Adam y Eva).

La temida guerra definitiva estalla, por lo que los 10 miembros del programa Supervivencia son lanzados en una nave al espacio donde permanecerán 100 años hibernados, tiempo que se considera seguro para su regreso a la tierra, donde deberán dar una segunda oportunidad a la especie humana.

Al despertar del programado sueño de 100 años, los tipulantes descubren que como consecuencia de un accidente, tres de las mujeres han muerto dentro de sus cápsulas, lo que supone un grave problema para la misión y para la convivencia: 2 mujeres y 5 hombres son todo lo que queda de la humanidad.

Además, y tras un análisis de la nave que pone de manifiesto graves desperfectos, se dan cuenta que el planeta sobre el que están orbitando, no es la Tierra, sino un desconocido mundo de otro sistema solar; un planeta al que bautizan como Violet, y al que se ven obligado a descender antes de iniciar el regreso a la tierra.

Que yo sepa esta novela es la primera incursión de Ralph Barby en la ciencia ficción, y aunque la trama se encuentra llena de tópicos del género, la realidad es que resulta sumamente entretenida, y con todos los elementos pulp que uno pueda imaginar. Para daros una pista, la portada se ajusta bastante bien al contenido del libro.

BROMA DE CARNAVAL

Título: Broma de carnaval

Autor: Ralph Barby

Colección Selección Terror nº 176

Portada: Desilo

1ª edición Julio 1976

Broma de carnavalRalph Barby (Barcelona, 1939) es uno de los autores consagrados en el mundo del bolsilibro, y del que hay bastante información en la red, entre otras cosas porque el propio escritor se mantiene en activo, tal y como lo demuestra el hecho de que en 2014 publicó su nueva novela “La baronesa”. Baste decir que algunas de sus obras han sido publicadas en los últimos años en Estados Unidos,  y que suyo es el único relato de terror incluido en la antología que la Universidad Lincoln-Nebraska consagró al cuento español, acompañando a nombres como Camilo José Cela, Rosa Regás o Caballero Bonald.

Rafael Barberán Domínguez y su esposa Angels Gimeno (escritora con gran número de obras publicadas con su propio nombre) son las personas que se esconden tras el seudónimo de Ralph Barby, ya que según el propio autor, él escribía, y su mujer corregía o incluso reescribía el texto cuando lo consideraba oportuno.

Barby corresponde al apodo con el que empezaron a llamarle en una empresa química donde trabajaba, y Ralph responde a un error, ya que significa Raúl, y no Rafael, pero como sonaba bien, se quedó con él.

Este prolífico autor, que de pequeño quería ser químico,  ha tocado prácticamente todos los Ralph-Barby-leyendagéneros -Oeste, bélico, policiaco, ciencia ficción y terror-, siendo éste último en mi opinión donde se sentía más cómodo, y tras el cierre de Bruguera, donde desarrolló la mayor parte de su actividad profesional, abrió junto a su mujer su propia editorial (Olimpic), en la que continuaron publicando su obra, que en total supera las mil novelas.

Volviendo a la novela, Red Freeman es un bohemio estudiante universitario que es invitado a una fiesta de disfraces a bordo de un lujoso yate anclado, con el reclamo de que entre el resto de los invitados se encontrará con importantes personajes del mundo académico.

Al llegar a la fiesta, conoce a una bella joven disfrazada con una armadura llamada Melissa, que al igual que el resto de asistentes ha sido invitada del mismo modo que él: un enigmático anfitrión llamado Randolph Hyman les ha invitado por carta a una fiesta de carnaval a bordo de su barco, con la promesa de que allí encontrarán a otros invitados que les resultan a cada uno de ellos de especial interés para sus carreras profesionales.

Tras una noche de fiesta, en la que son drogados de forma involuntaria, nuestros jóvenes y bellos protagonistas despiertan dos días después, junto con otros 10 invitados, sin relación aparente entre ellos, dentro de un ataúd en la cubierta del barco, que se encuentra navegando a la deriva sin control por alta mar.

De repente, por la megafonía del barco, el misterioso anfitrión les informa que  como parte de una macabra broma de carnaval, se encuentran abandonados a su suerte, en un barco con los controles inutilizados, y sin posibilidad de comunicarse con el exterior, con el añadido de que entre ellos se encuentra un psicópata asesino fugado de un manicomio y alguien que no lo sabe, pero que ya está muerto.

Tras un reconocimiento inicial del barco en el que encuentran a la tripulación asesinada, comienza una carrera contrarreloj para intentar salir con vida, y para ello deben descubrir al asesino que se encuentra entre ellos, y los motivos por los que han sido seleccionados para este siniestro y mortal juego; un juego en el que uno a uno los invitados van siendo asesinados y depositados dentro de su correspondiente ataúd.

Una muy interesante premisa de partida, con una prosa ligera que hace muy amena la lectura, con un desarrollo de la historia interesante, y que acaba –como suele ocurrir- de forma un tanto precipitada, pero aceptable.

Siempre tengo la impresión con estas novelas de que perfilando un poquito los personajes y puliendo los diálogos, tienen unos maravillosos argumentos para una serie de tv, al modo de la legendaria Alfred Hitchcock presenta. Sólo falta que entre los 15 visitantes de este blog aparezca un productor que se anime.