LA HIJA DEL VAMPIRO


PR_337_La hija del vampiro[Silver_Kane][1968]Título: LA HIJA DEL VAMPIRO

Autor: Silver Kane

Colección Punto Rojo Nº 337 Editorial Bruguera

Portada: Antonio Bernal

1ª edición: Octubre 1968

La mera aparición de la palabra vampiro en cualquier título de novela popular es ya de por sí un reclamo irresistible para el aficionado a este tipo de literatura. Si a ello la añadimos la extraordinaria portada de Antonio Bernal y que la novela corresponde a Silver Kane, uno de los más grandes escritores de bolsilibros de todos los tiempos, el resultado es que esta novela se convierte en una de las más buscadas entre los aficionados al género.

Como ocurre en otros títulos de la colección Punto Rojo, la novela podría haber sido publicada en Selección Terror perfectamente, si no fuera porque todavía faltaba algún año para que saliera al mercado. Es uno de los grandes alicientes de la colección punto rojo, teóricamente de temática policiaca, pero que en ocasiones colaba novelas con elementos del género de terror que no tenían cabida en aquel momento en ninguna colección de la editorial.

Un aspecto que ha despertado mi curiosidad es el hecho de que una vez más el protagonismo absoluto de la novela es para una mujer, cosa no muy frecuente en el género policiaco, que iba orientado principalmente a un público masculino. Y digo una vez más porque es muy habitual en las novelas de Silver Kane este protagonismo femenino, y a modo de jemplo no hay más que leer algunas de las reseñas que figuran en este mismo blog sobre obras del mismo escritor.

Ya comenté en otras ocasiones que cada vez que cae en mis manos una novela de Kane, surge la incógnita de si me encontraré con una maravilla o con una chapuza, pues una de las principales características de este autor son los bandazos que pega en lo que respecta a la calidad de su obra. Pasa de la excelencia a la mediocridad sin término medio, lo que convierte cada lectura de sus libros en una auténtica ruleta rusa.

La hija del vampiro” es uno de esos casos en los que no resulta fácil pronunciarse, pues alterna grandes virtudes con algunos de los peores defectos del escritor.

El libro comienza con nuestra joven protagonista, Stella, conduciendo durante una noche infernal en dirección a Saint Gaudens, una pequeña población del Pirineo francés,  que por cierto existe en la realidad. Según la descripción del autor, “Una región algo siniestra. Su hermosura resulta sombría, un poco misteriosa. Tras cada pedazo de espeso bosque, tras cada lago oculto, parece acechar un enigma.”

Una fuerte tormenta obliga a Stella a detener su vehículo en la primera casa que encuentra en la carretera, que como podéis imaginar, es una de esas siniestras mansiones que iluminan las luces de los relámpagos, y de la que nuestra protagonista tiene la extraña sensación de haber estado allí antes.

Cuando se acerca a la puerta principal para pedir ayuda, descubre a través de un gran ventanal la presencia de un cadáver en medio del salón de la casa, que parece por otro lado totalmente deshabitada. Aterrorizada regresa a su coche, con la intención de huir de las cercanías de la casa, pero cuando sube descubre que en el asiento del copiloto espera un hombre sentado.

Una bella mujer atrapada en una tormenta, una siniestra mansión con un oscuro pasado, y un cadáver abandonado. ¿Qué podría salir mal?.

Aunque en un principio Stella teme encontrarse sentada al lado del asesino, pronto descubre que en realidad se trata de un hombre llamado Bolden que al igual que ella ha llegado a la casa buscando refugio de la tormenta, encontrando del mismo modo el cadáver.

Ante la imposibilidad para huir en coche a buscar ayuda por el fuerte aguacero, deciden entrar en la casa juntos para ver si pueden llamar por teléfono.

Una vez que Stella se encuentra en el interior de la casa, se descubre la verdad: en la casa se está rodando una película de terror llamada “La hija del vampiro”, cuyo director, Edmund Sorensen, le explica que el cadáver no era más que un actor en medio de una escena del rodaje. Stella, completamente aliviada por el giro de los acontecimientos, descubre a su vez que el enigmático Bolden se ha esfumado sin dejar ni rastro, sin sospechar que la verdadera noche de terror en realidad no ha hecho más que comenzar.

A partir de ese momento se desencadenarán una serie de espantosos sucesos relacionados con varios asesinatos cometidos muchos años atrás en la región por alguien a quien los lugareños llamaban “el vampiro”, que finalizaron repentinamente sin que se supiera nunca la identidad del asesino.

Con esta interesante premisa, acompañada de una excelente ambientación, se alternan en la novela algunas escenas dignas del mejor Silver Kane con otra serie de incoherencias narrativas que hacen que la historia pierda fuerza. Una lástima, pues el libro podría haber sido una obra redonda a poco que se hubieran pulido determinados fragmentos en los que se nota en exceso la prisa del escritor.

Aún así, a pesar de los mencionados defectos, me ha resultado una interesante obra, y sobre todo, muy entretenida, como suele ser habitual en Kane.

Ambroce bierce spook houseLa situación de personajes que recalan accidentalmente en una siniestra mansión para refugiarse de una tormenta ha sido empleada en incontables ocasiones en la literatura de terror, como en “The Spook House” (publicada en España como “La casa espectral”) de Ambroce Bierce; y muy especialmente en la literatura pulp, en la que por poner tan sólo un ejemplo encontramos “Abandoned House”, de Beulah Poynter (interesante autora a la que me gustaría dedicarle una reseña), publicada en Black Mask en 1920, un relato en el que dos hermanos descubren el cadáver del juez McPherson en una mansión abandonada en la que se han visto obligados a refugiarse tras una fuerte tormenta.

En una nueva muestra del caos que reina en este blog, aprovecho la reseña para sacar a relucir un interesante asunto sobre el autor Francisco González Ledesma que yo al menos no he podido aclarar, y del que agradecería cualquier información que aporte algo de luz al respecto.

He leído en diversos sitios de internet –entre ellos la poco fiable Wikipedia-, que una de las hijas de Francisco González Ledesma, María Victoria González Torralba, colaboró en la redacción de algunas de las últimas novelas de Silver Kane, pero sin que se aclare en ningún caso el alcance de esta “colaboración”, ni desde qué año se pudo producir. ¿Pudiera ser entonces que parte de los libros de Silver Kane fueran realmente escritos por la hija de Francisco González Ledesma? Estaríamos en este supuesto en un caso similar al de Marcial Lafuente Estefanía.

Otra posibilidad sería que algunas de las novelas fueran escritas a “dos manos”, en colaboración padre-hija, en cuyo caso sería también muy interesante conocer la forma en que se producía esta simbiosis literaria.

El tercer supuesto es que no haya nada de cierto en esta leyenda urbana, y todos los libros de Silver Kane correspondan exclusivamente a Francisco González Ledesma.

En cualquier caso considero que es de justicia aclarar este tema, a fin de dar a cada uno el mérito que merece.

Por mi parte, cualquiera de los dos primeros supuestos –María Victoria tuvo participación en parte de la obra de Silver Kane- hubieran servido para explicar la gran diferencia que existe entre diferentes libros del autor, especialmente en los últimos años, y que hasta ahora yo achacaba única y exclusivamente a los plazos de entrega de los libros.

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Victoria González, de tal palo tal astilla

Sobre este asunto, hay que señalar que María Victoria nació en 1966, por lo que es de suponer que en el caso de colaborar con su padre, no hubiera sido posible hasta al menos 20 años después, es decir, cuando la novela popular estaba ya en franca decadencia, y sobre todo, cuando Silver Kane se había pasado a la literatura “seria”, desde que en 1984 ganara el premio planeta con “Crónica sentimental en rojo”. Así que me temo que si existió realmente alguna colaboración padre-hija, tuvo que producirse de forma muy residual en las últimas obras del autor, presumiblemente en las novelas publicadas por astri a partir del año 2000, por lo que no nos sirve para explicar las grandes variaciones en la obra del autor, que podía pasar de una auténtica obra maestra a un desganado producto alimenticio con una facilidad pasmosa.

Fuera totalmente del mundo del bolsilibro, quiero por cierto aprovechar desde aquí para felicitar a Maria Victoria González Torralba por la publicación de “Llámame Méndez”, un libro sobre la juventud del inspector Méndez, personaje icónico en la obra de Gómez Ledesma, y, junto con Pepe Carvalho, de la novela policiaca española en general.

FRANKENSTEIN EN LA NOVELA POPULAR

Frankenstein's_monster_(Boris_Karloff)Si no he de inspirar amor, causaré miedo”.

Recientemente publiqué una reseña sobre la presencia de la momia en la novela popular española, intentando mostrar por un lado la forma en que un resto arqueológico se convierte en un monstruo clásico, y por otro las diferentes versiones que se dieron en la literatura popular de este mito.

Ha llegado el momento, aprovechando que este año se cumplen 200 años de la publicación de la novela original, de hacer lo mismo con Frankenstein, el monstruo surgido de la imaginación de Mary Wollstonecraft Shelley una fría noche de verano a las orillas del lago Lemán, en la que es sin duda alguna una de las reuniones literarias más célebres de la historia.

frankenstein-mary-shelleyLo primero que debo señalar es que poco tiene que ver la criatura original del libro de Shelley con el monstruo icónico que ha calado en la cultura popular gracias al cine. Ese estúpido ser con dos tornillos que a todos nos viene a la cabeza al escuchar la palabra Frankenstein, no refleja en absoluto la complejidad de la criatura original, a la que por cierto no se le llama nunca monstruo en el libro. De hecho, tampoco tiene nombre, y el hecho de que todo el mundo conozca hoy en día a la criatura como Frankenstein se debe a la película “La novia de Frankenstein”.

Lo segundo que me gustaría destacar es que Frankenstein es desde mi punto de vista el personaje adolescente por definición: un ser que se siente diferente al resto, rechazado, y que tan sólo quiere encontrar su lugar en el mundo, empezando por la aceptación de su progenitor. Si acaba cometiendo horrendos actos es únicamente porque ha sido rechazado por todo el mundo.

“Maldito sea el día que recibí la vida. Maldito sea mi creador”

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Mary W. Shelley

Mary W. Shelley nació en Londres el 30 de agosto de 1797, hija única del peculiar matrimonio entre los filósofos William Godwin (1756-1836), considerado como el primer anarquista,  y Mary Wollstonecraft (1759-1797), una feminista autora de una revolucionaria obra que defendía que las mujeres debían ser educadas como ciudadanas concienciadas antes que como esposas sumisas.

Por cierto que esta boda fue en su día objeto de burlas por parte de la prensa, que le recordó a Godwin todas las veces en que se había mostrado públicamente contrario al matrimonio.

En la época en que nace la autora de Frankenstein, la revolución industrial se encuentra en plena expansión, y la política está aún asimilando la sangrienta revolución francesa. La ciencia y la filosofía se encontraban también en un momento clave, con los primeros estudios sobre química moderna, electricidad y magnetismo; fenómenos que despertaban serias dudas en la población, que veía estos avances con más miedo que esperanza.

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Mary Wollstonecraft. Retrato de John Opi

La madre de Mary –todo un personaje que merecería un mayor conocimiento- falleció a los 11 días de dar a luz, y su padre contrajo pronto nuevas nupcias con otra mujer, lo que provocó que la autora de Frankenstein creciera en un hogar en compañía de otros 5 hermanos de diferentes orígenes biológicos. La infancia de Mary quedó de este modo marcada por la ausencia de su madre, y por la falta de afecto de su ocupado padre, que no le procuró cariño, pero sí se preocupó de facilitarle una buena educación.

Estos dos hechos –la desconfianza hacia los avances científicos y la ausencia de afecto- tendrán una gran trascendencia en la génesis de Frankenstein, pues Mary trasladará a su criatura su propia soledad y necesidad de afecto paterno, situándola en un entorno de rechazo de la sociedad a lo desconocido.

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Percy Shelley el “poeta ingrato”

El caso es que Mary se crió en un hogar en el que su padre recibía constantes visitas de los más ilustres artistas y pensadores de la época. Para Mary resultaba habitual escuchar desde pequeña en su casa al poeta Samuel Taylor Coleridge, al inventor William Nicholson o al químico Humphry Davy. Su padre además la llevaba a todo tipo de conferencias, incluyendo varias sobre  electricidad, un fenómeno científico que despertaba a partes iguales el terror y la admiración entre la ciudadanía.

Entre estos asiduos visitantes de Godwin se encontraba también Percy Bysshe Shelley, el joven y polémico poeta, recién expulsado de Oxford por propagar el ateísmo, que acudía a la casa del padre de Mary atraído por su radical pensamiento, partidario de abolir la propiedad y contrario a toda forma de gobierno.

En 1814, con tan sólo 16 años, Mary se fuga con Percy, que por entonces estaba casado con una mujer que acabaría suicidándose tras ser abandonada por el poeta. La relación supuso un gran escándalo, pero dio igual, pues Mary estaba perdidamente enamorada, aunque pronto tuvo que regresar a casa por la falta de dinero, a pesar de lo cual continuaría de forma imprudente sus relaciones con el poeta, con el que acabaría teniendo 4 hijos (sólo uno sobrevivió) y finalmente casándose.

NPG 142; George Gordon Byron, 6th Baron Byron replica by Thomas Phillips

Lord Byron, el origen de Frankenstein

En 1816 Percy y Mary fueron invitados a pasar unos días del verano en Villa Diodati, una casa de campo alquilada por Lord Byron en Ginebra, a la orilla del lago Lemán. Allí coinciden Lord Byron y su médico personal y aspirante a poeta, John William Polidori, Percy Shelley, Mary Godwin (aún no tenía el apellido Shelley, pues no se casó con Percy hasta finales de ese mismo año, a pesar de que ya había tenido dos hijos con él, uno de ellos muerto), y Claire Clairmont, hermanastra de Mary y amante de Byron.

Un hecho insólito marcaría esta peculiar reunión, pues los invitados no pudieron salir del interior de la casa todo lo esperado para esa época del año, debido al mal tiempo. El motivo excepcional del inusual clima que se apoderó del verano de 1816 no es otro que la erupción en 1815 del volcán Tambora, situado en la isla de Sumbawa, en la actual Indonesia, que inspiró a Lord Byron la redacción de “Oscuridad”, una de sus más famosas obras. Esta catastrófica erupción mató al menos a 71.000 personas, muchas de ellas quemadas vivas por la lava o aplastadas por las rocas expulsadas por el cráter. Otras murieron posteriormente de hambre porque la ceniza destruyó los cultivos. La erupción, 100 veces más potente que la bomba atómica de Hisroshima, provocó la expansión a nivel mundial de una gigantesca nube de cenizas que bloqueó la luz solar y produjo tres años de enfriamiento planetario que llevaron a la peor hambruna del siglo XIX. En junio de 1816, una tormenta de nieve azotó el norte del estado de Nueva York. Ese julio y agosto, las heladas en Nueva Inglaterra asolaron las granjas. El Granizo golpeó Londres durante todo el verano. Y nuestro grupo de escritores quedó encerrado en Villa Diodati, gestando a uno de los grandes mitos del terror.

1816 es conocido como “el año sin verano” debido a la erupción del Tambora.

polidori el vampiro.jpgDebido al obligado encierro por el mal tiempo, el aburrimiento se apoderó del grupo, así que Lord Byron, imagino que rodeado de botellas vacías de absenta,  comenzó a contar historias de terror para amenizar las largas veladas, incitando a su vez a todos los asistentes a que compartieran las historias más terroríficas que se les ocurrieran, con la idea de escribirlas después. Curiosamente, como resultado de este improvisado concurso literario, pasarían a la historia los personajes más inesperados: Mary con “Frankenstein” y Polidori con “El vampiro”. Ni Byron ni Shelley, los grandes y afamados poetas, completaron nunca sus historias de fantasmas, aunque del primero se acabó publicando el fragmento inconcluso de “El entierro”, una historia sobre un extraño juramento; y de Shelley se cree que era una historia sobre un fantasma hecho de cenizas, que quería dedicar a su fallecido hijo William.

Así, cada día Percy, Byron y Polidori contaban a la luz de las velas las horribles historias que se les iban ocurriendo, ante la atenta y cada vez más asustada presencia de las impresionables Mary y Claire, que sin embargo no eran capaces de aportar sus propias historias. La propia Mary, en el prólogo de Frankenstein, comenta que “Sentía esa vacua incapacidad de invención que es el mayor infortunio de la creatividad, cuando una nada anodina responde a nuestras ansiosas invocaciones. “¿Se te ha ocurrido algún cuento?”, me preguntaba cada mañana, y cada mañana tenía que contestar con una mortificante nagativa.”

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Frankenstein, de Bernie Wrightson, obra maestra indiscutible del cómic

Según la propia Mary, una de las historias que contaron Percy -que en Oxford había realizado por su cuenta diversos experimentos relacionados con la electricidad- y Byron giró alrededor de un experimento con electricidad llevado a cabo por el médico y naturalista Erasmus Darwin con anfibios, defensor de una teoría sobre el origen único de la vida y abuelo de Charles Darwin, el autor de la teoría de la evolución:Al parecer había conservado un hilo de masa en un bote de cristal, hasta que, por algún extraordinario proceso, aquello comenzó a agitarse con un movimiento autónomo. (…) Quizá un cadáver podría reanimarse, el galvanismo había dado pruebas de cosas semejantes: quizá se podrían manufacturar las partes componentes de una criatura, y después podrían reunirse y dotarlas del calor vital”.

Así se instaló poderosamente en la mente de Mary –que no olvidemos que tan sólo tenía 18 años- esta siniestra imagen, hasta que en la madrugada del 16 de junio de 1816, la futura escritora tuvo una pesadilla que compartiría en privado a la mañana siguiente con Percy: la historia de un ser monstruoso creado a partir de retales de otros cuerpos humanos que volvía a la vida ante la atenta mirada de un joven científico.

frankenstein 1 edicionUn entusiasmado Percy animó a Mary a que escribiera la historia, y así el 1 de enero de 1818, casi dos años después de la célebre reunión en el lago Lemán, un autor anónimo publica “Frankenstein o el moderno Prometeo” con una tirada de 500 ejemplares, prólogo de Percy Shelley y una dedicatoria al gran filósofo William Godwin. Mary no quiso firmarlo, pues pensaba que nadie querría leer una obra de terror escrita por una mujer. La obra recibe un unánime rechazo de la crítica, y el prólogo hace pensar que la autoría del libro corresponde a Percy B. Shelley, que en realidad únicamente había aportado algunas correcciones al manuscrito.

El 7 de julio de 1822 fallece Percy a los 29 años de edad, ahogado mientras navegaba en Italia, país en el que vivía desde 1818 el matrimonio Shelley en compañía de su único hijo vivo (perdieron otros tres). Por este motivo Mary decide regresar a Inglaterra, y al año siguiente se realiza la segunda edición de su obra, con una tirada similar a la de la primera, con la diferencia de que en esta ocasión la autora sí se identifica como el autor, hecho que origina una gran polémica, pues muchos críticos literarios seguían convencidos de la autoría de Percy, y acusaron a Mary de apropiarse de la obra.

Esta nueva edición tiene una aceptación muy diferente entre el público, y en poco tiempo hay 10 adaptaciones teatrales diferentes, algunas de las cuales comienzan a alejarse del cultivado personaje de la criatura original (que en el libro lee a Goethe, Milton y Plutarco), para ir dando forma al estúpido monstruo que conocemos en la actualidad.

Frankenstein 4En 1831 se lanza una tercera edición de 4.020 ejemplares, una cifra importante para la época. La escritora introduce múltiples cambios y contesta en la introducción a los escépticos que siguen pensando que el libro lo escribió Percy: “Ciertamente, no le debo a mi marido la sugerencia de ningún episodio, ni siquiera de una guía en las emociones, y sin embargo, si no hubiera sido por su estímulo, esta historia nunca habría adquirido la forma con la cual se presentó al mundo”. Firma su introducción como M. W. S., olvidándose del apellido paterno, aunque de todas formas la historia de la literatura olvidará también el apellido materno, reduciéndolo a una W. La desaparición del apellido del padre se debe a que William Godwin –defensor toda su vida de la idea del amor libre- había repudiado a Mary por su escandalosa relación con Percy, el “poeta ingrato”.

La versión correspondiente a esta tercera edición es la que se popularizó, y la que se encuentra en las librerías en la actualidad.

Poco podía imaginar Mary que con sólo 18 años había dado a luz al que se convertiría en uno de los grandes mitos de la literatura universal, y que sería precisamente ella –fruto del matrimonio de dos grandes escritores y esposa de un gran poeta- la que pasaría a la historia con mayor gloria.

En 2013 salió a subasta por 477.422 euros un ejemplar de la primera edición de “Frankenstein o el moderno Prometeo” dedicado a Lord Byron “por el autor”. La letra fue autentificada como la de Mary W. Shelley, lo que puso fin a las pocas dudas que quedaban sobre la autoría real de la obra.

Ya os aviso que no fui yo el que lo compró.

Como suele ocurrir habitualmente, la adaptación del personaje al cine popularizó el personaje hasta convertirlo en el icono de la cultura popular que es hoy en día, pero a costa de modificar completamente su esencia. De hecho, mucha gente huye de la lectura del libro original, pensando que conocen la historia, asociándola a la imagen cinematográfica. Grave error, pues se pierden una obra maestra de la literatura universal.

El complejo personaje del libro es un ser culto y sensible, que lee a Milton, Goethe y Plutarco, que duda, que sufre, y con una gran agilidad física. Es en principio un ser bondadoso que trata de encontrar un sentido a su existencia, que únicamente busca la aceptación del padre y de la gente, y que acaba cometiendo actos horrendos al sentirse rechazado por todos por el mero hecho de ser diferente.

Si tan solo un ser humano me hubiera mostrado afecto, yo se lo hubiera devuelto centuplicado

frankenstein-1931-pelicula-filmEl cine convirtió de la noche a la mañana a esta compleja criatura en la personificacíon de la simpleza; en un estúpido y torpe monstruo que acaba perseguido por los aldeanos con antorchas.

A pesar de que ha habido versiones modernas del personaje que han intentado dar una imagen más fiel de la criatura literaria, fue inútil, pues ya nada podía borrar del imaginario popular la imagen del Frankenstein popularizado por Boris Karloff, con sus torpes andares, los brazos extendidos hacia delante, y sus tornillos en la cabeza.

Y llegamos a la novela popular española. El objeto de esta reseña es dar un repaso a las apariciones de esta encantadora criatura en las diferentes colecciones de quiosco, pero sobre todo comprobar si la versión de los distintos escritores se aproxima más al complejo personaje del libro, o a la más simple figura del monstruo cinematográfico.

Es fácil entender que, a diferencia de lo que ocurría con la momia,  el personaje se limita a apariciones enmarcadas dentro del género del terror, pues resulta difícil justificar la presencia de una criatura como Frankenstein en géneros como el policiaco o la ciencia ficción.

Curtis Garland-El-discípulo-de-FrankensteinTítulo: El discípulo de Frankenstein

Autor: Curtis Garland

Colección Selección Terror nº 10. Editorial Bruguera.

Portada: Alberto Pujolar

1ª edición: Mayo 1973

Leyendo esta novela -primera aproximación de Juan Gallardo Muñoz a la figura de Frankenstein- tengo la impresión de que el autor sentía una especial predilección por este mito del terror, y que debía llevar tiempo fraguando en su cabeza esta obra, que desde mi punto de vista representa una más que digna continuación a la novela original de Mary W. Shelley.

Todo comienza en 1851, con el desembarco en París de Morris Levin, un misterioso médico que se presenta en la aduana cubierto de vendas fruto de las heridas provocadas por un incendio en Nueva York.

Tras este preámbulo, la acción se traslada a una morgue de París, donde en una terrorífica escena, resulta asesinado el anciano conserje encargado de su vigilancia, tras sorprender a un extraño robando el cadáver de una joven suicida cuyo cuerpo ha sido recientemente rescatado del Sena.

El asesino, ayudado por un tal Laszlo, huye de la morgue llevándose el cadáver de la joven en un carromato, hasta que se detienen ante la residencia de un tal Martin Grindwall, profesor en Ciencias Biológicas. No sospechan que alguien les está observando oculto tras unos setos.

Este horrendo crimen hace que entre en acción el comisario Marcel Dorlacq, el policía de la Sureté de París encargado del caso, que contará con la inestimable ayuda de Stuart Fisher, un periodista americano, corresponsal del New York Times, íntimo amigo de su hija Yvette.

Las sospechas de la policía apuntan a que el asesinato podría estar relacionado con la realización de experimentos científicos de naturaleza ilícita, y por ese motivo, Dorlacq, en compañía de Fisher, empieza a interrogar a todos los médicos cercanos a la morgue, entre los que se encuentra el enigmático Martin Grindwald, que los recibe acompañado de su reciente esposa, Ilonka Wattenburg. Interrogado sobre si conoce a alguien de su entorno científico interesado en investigaciones con cuerpos humanos, Martin les da el nombre de un colega de profesión, el Dr. Van Krogg, un célebre cirujano del Hospital General del que pronto se descubrirá una desagradable sorpresa.

Por otro lado, Martin Grindwall recibe la inesperada visita de Morris Levin, que acude a él para suplicarle ayuda, invocando el nombre de un amigo en común: Victor Frankenstein.

Creo conveniente no desvelar nada más del libro, pues a partir de este punto, las sorpresas y homenajes son constantes, y creo que vale la pena disfrutarlas. Únicamente advierto que los giros argumentales de esta novela son de los más inesperados que he tenido ocasión de leer.

La novela menciona en diversas ocasiones el libro de Mary W. Shelley:

Fue un gran científico —comentó Stuart—. Anoche leí su verdadera historia, la que inspiró a Mary W. Shelley a escribir lo que muchos pensaron que era una ficción novelesca. Frankenstein era un ser real. Existió. Y fue un genio… o pudo haberlo sido…

París se convierte en este relato en el perfecto sustituto de Londres, ciudad en la que habitualmente se mueven las novelas de terror de Curtis Garland, convirtiéndose en un protagonista más de la historia, en uno de esos libros que hacen de Curtis Garland uno de los más grandes autores de la novela popular española.

Respecto de la visión del autor del monstruo en esta novela, tan sólo se le menciona de pasada, lo que no significa que no aparezcan más monstruosas criaturas, creados con siniestras intenciones, aparte de algún otro sorprendente mito clásico del terror. Como es de esperar en este tipo de literatura, se huye de todo tipo de profundidad, y se buscan los aspectos más tétricos.

Silver Kane-La-hija-de-FrankensteinTítulo: La hija de Frankenstein

Autor: Silver Kane

Colección Selección Terror nº 25. Editorial Bruguera.

Portada: Desilo

1ª edición: Agosto 1973

En “La hija de Frankenstein” nos encontramos con el reconocido Silver Kane mostrando su primera versión sobre el mito de Frankenstein. En este caso el autor, con su particular estilo cargado de humor, traslada la situación planteada por la novela de Mary W. Shelley al siglo XX, en una época carente de los prejuicios contra la ciencia que dominaban el siglo XIX.

Tuc Mallory es un agente del Servicio de Inteligencia –un asesino profesional- que ha estado sufriendo alucinaciones provocadas por el consumo masivo de centraminas durante su última misión en China, lo que le hace complicado a veces distinguir lo que es real y lo que no.

Visitando un día una siniestra exposición sobre la pena de muerte en la tétrica Clayton House, conoce a una psicóloga llamada Irene Manfred, cuyos ojos le fascinan, pues está convencido de que los visto antes, lo que sería imposible, pues los originales pertenecían a Nancy, la mujer a la que amó, fallecida dos años atrás atropellada por alguien que se dio a la fuga.

Obsesionado con sus ojos, Tuc consigue una cita con la Dra. Manfred, pero cuando acude al día siguiente a su domicilio, una mujer llamada Sandra, que dice ser la hermana de Irene, le informa que ésta ha tenido que abandonar Londres. Mientras Sandra le dice esto, Tuc no puede dejar de observar que tiene en el cuello la misma cicatriz que su fallecida novia Nancy.

A partir de este momento, comienzan los asesinatos y el horror, en una rocambolesca historia repleta de trasplantes de órganos, muertos que vuelven a la vida, amores dementes, y extraños escenarios como el cabaret de las chicas serias o la surrealista casa-museo Clayton House.

La historia, ambientada en el Londres de 1970, contiene el habitual humor tan característico del autor, y un buen número de homenajes, notas a pie de página y alusiones a mitos del terror, no sólo Frankenstein, como por ejemplo ésta a Jack El Destripador:

Hace más de setenta años aquél fue el distrito de Jack el Destripador y, según se dice, flotaban en él numerosas damiselas más o menos alegres. Ahora las damiselas están más bien mustias y tristes y sólo se preocupan de saber si van a incluirlas en los seguros sociales.

En esta novela hay un nuevo monstruo de Frankenstein, en este caso un sanguinario asesino resucitado gracias a la ciencia, que conserva –más o menos- sus facultades físicas e intelectuales anteriores, y que está obsesionado por conseguir una novia a toda costa.

Como ocurre en muchas de las novelas de terror de Silver Kane, a lo largo de la historia se suceden escenas surrealistas sin aparente sentido, pero que encuentran una disparatada explicación en el final de la narración. Divertidísimo.

Ha habido un detalle de esta novela que me ha impactado especialmente. Uno de los personajes del libro, amigo del protagonista, es un detective llamado Michael que es gay (afeminado, según la terminología de la época), algo muy inusual en la novela popular. Pues bien, por una serie de avatares que tendrá que descubrir el lector, recibe un tratamiento médico con un extraño efecto secundario, pues de repente le empiezan a atraer las mujeres. Sí, sí, habéis leído bien.

—Debe ser el tratamiento que me han dado, chico. No sé qué me pasa… Pero ahora me doy cuenta de que las mujeres son preciosas y de que están en el mundo para algo.

Tuc musitó:

—Pues eres el que más ha salido ganando, cuerno… ¡Ya era hora de que comprendieses! ¡Ya era hora de que quitases de tu despacho todos aquellos tipos haciendo gimnasia y lo llenaras de chicas en bikini!

—Así lo haré —prometió Michael—. Así lo haré en seguida, muchacho. Todos aquellos tíos sacando músculo… ¡Uf! ¡Qué pesadez!

Y salió con él.

Pero, de pronto, se acordó de algo.

Gimió:

—Muchacho, ¡será un desastre!

—¿Por qué?

—¿Y lo preguntas? Voy a perder todos mis clientes. ¡Los perderé todos! ¡Toditos! ¡Todooooos!

Para que luego digan que la novela popular no es sorprendente…

 Curtis Garland-Lady-FrankensteinTítulo: Lady Frankenstein

Autor: Curtis Garland

Colección Selección Terror nº 98. Editorial Bruguera.

Portada: Alberto Pujolar

1ª edición: 1975

En uno de esos maravillosos prólogos a los que nos tiene acostumbrados el autor se deja claro que el título de la novela puede llevar a equívocos, pues “Lady Frankenstein” tan sólo se inspira de forma lejana en uno de los personajes de la novela original. Curiosamente el mismo prólogo demuestra un gran conocimiento por parte del autor de la novela original de Mary W. Shelley, y el distinto tratamiento que ha dado el cine a la figura de su criatura.

La novela, ambientada en Londres en 1890, comienza con la ejecución de Lady Jane Charity Brown, una bella mujer de 23 años, condenada por el asesinato de cinco personas, cuyo carácter queda perfectamente reflejado en unas pocas líneas:

Soy una asesina, y lo admito. Me siento orgullosa de serlo. Creo que el Mal es mi única ciencia, y la estudié a fondo. Estoy harta de las personas honradas, honestas, buenas y afables. Estoy harta de ver piedad, compasión o ternura en los demás. Son unos hipócritas. No sienten nada de eso, pero queda bien fingirlo, y les hace sentirse mejores, aunque todos y cada uno de ellos haría lo mismo que hice yo… si no fuera porque tienen miedo. Miedo a la Justicia, miedo a los jueces, miedo a morir. E incluso miedo a Dios, reverendo.

Tras ser ahorcada, abandonada por su prometido Lord Lawrence Conway y sin familiares que se hagan cargo del cadáver, su destino es una fosa común, pero en el último momento un hombre reclama su cuerpo para darle sepultura; un médico suizo llamado Viktor Frankenstein, que tiene la intención de trasladarla a Europa.

En el trayecto en ferrocarril hacia Europa, dos ladrones de cadáveres llamados Burke y Hoggart (un claro homenaje a los célebres Burke y Hare, los asesinos de West Port) se disponen a saquear el féretro de Lady Jane, pues ha llegado a sus oídos que en su último deseo fue enterrada con todas sus joyas.

Un siniestro médico llamado Douglas Kennington, el asesinato del verdugo que acabó con la vida de Lady Jane, un cadáver que vuelve a la vida y desaparece, y los ocultos planes del doctor Frankenstein se entremezclan en esta enigmática trama, narrada con el habitual estilo del gran Curtis Garland.

La novela, que no se encuentra entre lo mejor de la producción del autor, desarrolla una trama demasiado improvisada y rocambolesca, y tan sólo se salva por el buen hacer del escritor, y por un buen número de detalles que sin duda harán disfrutar al lector lo suficientemente curtido para apreciarlos.

Silver Kane-Dulce-y-amada-FrankensteinTítulo: Dulce y amada Frankenstein

Autor: Silver Kane

Colección Selección Terror nº 135. Editorial Bruguera.

Portada: Miguel García

1ª edición: 1975

La novela comienza cuando un turista británico llamado Cox coincide con una bella mujer en el hotel de Suceava, un remoto pueblo de Rumanía (existe en la realidad), donde ha pasado la noche de camino a su próximo destino. Nada raro si no fuera porque la joven se llama Úrsula Frankenstein.

A consecuencia de una avería en su vehículo, Cox continúa su viaje en el coche  de Úrsula, una mujer que arrastra consigo un oscuro secreto, pues está convencida de ser descendiente directa de un familiar del Victor Frankenstein de la novela de Mary W. Shelley, un personaje supuestamente ficticio, pero que ella asegura que existió en realidad.

Según su teoría, sacada de un antiguo libro de su familia, el monstruo de Frankenstein había estado locamente enamorado de su bisabuela -una mujer que también se llamaba Úrsula- hasta el final de sus días, cuando éste fue destruido, quemado por los aldeanos según algunas versiones, y enterrado en un profundo pozo helado según otras.

Años más tarde, su bisabuela recogió de un camino con su carromato a un apuesto joven, se enamoró de él y pasaron la noche en una cabaña en el pueblo de Tamarov, una población que ya no existe (en este caso Tamarov es ficticia). A la mañana siguiente el joven apareció despedazado, y su aterrorizada bisabuela aseguró a todo el mundo que había sido el monstruo, que había regresado nuevamente de entre los muertos.

Tomada por una loca, permaneció años ingresada en un manicomio, hasta que un Frankenstein (no se especifica quién) acabó casándose con ella, ignorando la maldición que pesaba sobre la amada del monstruo.  Más de un siglo después Úrsula, bisnieta de la primera Frankenstein, está convencida de que la historia es real, y teme que el monstruo pueda regresar si alguna vez se enamora de un hombre. Justo cuando acaba de contar la historia a Cox mientra conduce, ven un viejo cartel que señala la distancia a Tamarov, y se cruzan con un grupo de tanques, parte de unas maniobras del pacto de Varsovia que vienen de esa dirección.

Úrsula y Cox están repitiendo, por caprichos del destino, los mismos pasos que siguieron la Úrsula original y su enamorado, pero como hay cosas que tiran más que dos carretas, Cox ignora todos estos signos, y sigue convencido de que pasar la noche con Úrsula es una gran idea. Pronto descubrirá su error.

Tras estos sucesos, la historia da un giro de 180 º y se tralada a Washington, donde se nos presenta al profesor de historia Bunsen; a su nueva vecina, la bella Greta, cuyo trabajo es por decirlo de alguna manera, sorprendente; al teniente Slim, y a un detective de la policía llamado Tucker, especializado en crímenes demoniacos.

El resto, deberá descubrirlo el lector.

Curiosa novela de Silver Kane con la criatura de Frankenstein de fondo, y ambientada parcialmente en Rumanía, tierra de vampiros por excelencia. El lector puede pensar que es una licencia literaria absurda situar la historia de Frankenstein en Rumanía, pero me temo que deberá leer la novela antes de dictar sentencia. Es de destacar que la historia transcurre en un país bajo el dominio de la Unión Soviética, con un gran protagonismo por parte de varios militares comunistas, que lejos de lo que podría esperarse por los años en que fue escrita, no salen mal parados.

Referencias a la familia Manson y el asesinato de Sharon Tate, a los crímenes de la calle Morgue de Edgard Allan Poe, y por supuesto a la novela de Mary W. Shelley acompañan a este entretenido relato de Silver Kane, que, como es habitual en el autor, presenta a lo largo de la historia situaciones muy intrigantes, aderezadas con su característico toque de humor,  que encuentran una explicación final de lo más rocambolesca.

Curtis-Garland-Yo-encontré-a-FrankensteinTítulo: Yo encontré a Frankenstein

Autor: Curtis Garland

Colección Selección Terror nº 277. Editorial Bruguera.

Portada: Desilo

1ª edición: 1978

La novela, ambientada en los años 70´, se inicia con una cita del final de la novela de Mary W. Shelley, con la criatura dirigiéndose hacia su final en un mar cubierto de hielo, tras haber satisfecho sus ansias de venganza.

El protagonista del libro es Steven Garfield, un londinense que regresa a Inglaterra de sus vacaciones en Francia, cuando su vuelo se ve obligado a aterrizar de emergencia en medio del Mar del Norte. A causa del accidente, el avión comienza a hundirse, llevándose consigo a todos los pasajeros, a excepción de nuestro protagonista y la mujer que ocupaba el asiento de al lado, una tal Suzzette, a la que consigue rescatar, y que como no podía ser de otra manera es una despampanante pelirroja. Probablemente si hubiera sido una mujer de mediana edad con sobrepeso, la hubiera dejado dentro del avión.

El caso es que ambos son rescatados por un carguero danés, el Hans Christian Andersen, que por azares de la vida había salvado también unos días atrás al superviviente del naufragio de una embarcación que procedía del puerto nórdico de Kronshtadt, en la Unión Soviética. El nombre del naufrago era Viktor Frankenstein VI, al que suben a bordo en compañía de un bulto que lleva consigo, y Kroshtadt era el lugar en el que se produce la desaparición del monstruo de Frankenstein al final de la novela de Mary W. Shelley.

Todo parece apuntar a que tal vez los hechos que se narraban en este famoso libro no fueran una mera ficción después de todo, pero nuestros protagonistas no tendrán demasiado tiempo para comprobarlo, pues la adversidad provoca que cuando se encuentran cerca de las costas escocesas deban abandonar el barco de forma inmediata, tras haber encallado aparentemente de forma fortuita en medio de una fuerte tempestad.

De este modo, la tripulación del barco, Steven, Suzzette, el Doctor Frankenstein y su extraña caja de 3 metros, alcanzan la costa de la pequeña isla escocesa de Dunsay, en donde apenas hay unas pocas casas de pescadores, un faro y un castillo escocés, habitado por la enigmática baronesa Von Halen.

El autor demuestra nuevamente un profundo conocimiento del mito de Frankenstein, con referencias históricas al modo en que se gestó la obra de Shelley, a las películas de Boris Karloff, y al carácter de la criatura que protagoniza la historia original, muy diferente del que ha mostrado el cine.

Curtis-Garland-Carne-Que-Cruje Título: Carne que cruje

Autor: Curtis Garland

Colección Selección Terror Extra nº 31. Editorial Bruguera.

Portada: Luis Almazán

1ª edición: 1983

Nueva novela de Curtis Garland, ambientada de nuevo en Francia, en esta ocasión en 1920, recién terminada la I Guerra Mundial. No es una novela de Frankenstein, pero la temática está claramente inspirada en él.

Cheryl Dawson es la señorita de compañía de Sybil Rutherford, una autoritaria millonaria británica recluida en su silla de ruedas, a la que acompaña al balneario de Montmaison. Allí conoce a un maduro caballero, el Coronel Zoltan Herzog que, ignorando a un buen número de damas de la alta sociedad que intentan atraer su atención, parece haber fijado su atención en Cheryl, hasta que aparece en el balneario una mujer llamada Irina de Fargour, una exhuberante cortesana, famosa por haber sido amante de hombres de notoria importancia.

Ese mismo día Cheryl también conoce a Archie Barnes, un joven americano que se encuentra en el balneario por negocios, y que cae rendido a los encantos de nuestra protagonista.

El horror comienza cuando a la mañana siguiente aparece en el balneario el cadáver de Irina de Fargour, a la que le han arrancado de forma monstruosa los pechos.

Los principales sospechosos para la policía del horrendo crimen resultan ser el coronel Herzog y Archie Barnes, pues ambos han abandonado esa misma mañana el balneario, y todos los indicios apuntan a que el asesinato tuvo que ser cometido por alguien hospedado en el hotel.

A partir de este momento la novela alterna la narración de la historia de Cheryl con la de un siniestro doctor llamado Luther Vorsted que, con la ayuda de su ayudante, una mujer llamada Gale, está seleccionando partes de las más bellas mujeres del mundo, con la idea de fabricar a la compañera perfecta. Lo que el buen profesor no sospecha es que la elección de una de las mujeres resultará ser un error fatal.

Ya de vuelta en Londres, Cheryl no puede imaginarse que lejos de haber dejado atrás el horror, lo peor está a punto de comenzar.

Repito que sin ser una novela sobre Frankenstein, “Carne que cruje” no deja de ser una nueva vuelta de tuerca sobre el tema de suplantar la autoridad divina mediante el empleo de la ciencia, y de hecho se hace mención expresa a la obra de Mary W. Shelley:

“—¡Frankenstein! —Repitió despectivo el hombre—. ¡Qué tontería! Es sólo una creación literaria, una estupidez. Un hombre de su inteligencia jamás hubiera fallado. La obra hubiera sido perfecta. Ésta lo será. Porque nuestra labor es muy distinta. No trabajamos con carne muerta, sino con carne viva. Carne que palpita, que cruje, por decirlo así. Mira esto, querida Gale, y juzga después si esa pobre criatura literaria imaginada por una neurótica puede compararse a mí…

Como es habitual en Curtis Garland, los guiños al lector son constantes, entre los que destacaría una mención al estreno de “El gabinete del Doctor Caligari”, la película alemana muda de Robert Wiene que se estrenó en 1920, justo el año en el que transcurre la novela; a las parodias policiales del director de cine Mack Sennett y su productora, la Keystone; o también un pasaje en el que se habla de una actriz ficticia llamada Janis Munro, que se codea con grandes actores y actrices de la época, con algún pequeño desliz, pues se menciona a Greta Garbo y a Janet Gaynor, que no consiguieron sus primeros papeles protagonistas hasta unos años después del momento en que transcurre la historia.

El formato de la colección Selección Terror Extra, con el doble de páginas de los bolsilibros convencionales, resulta perfecto para el autor, pues esta extensión adicional permite un desarrollo de la trama más elaborado, una mejor definición de los personajes, y, sobre todo, un final menos precipitado de lo habitual, digno de la mejor serie Z cinematográfica, y con elementos en común con la anterior novela del mismo autor comentada en esta misma reseña, que prefiero no desvelar para no estropear la sorpresa al lector.

En resumen, seis versiones de Frankenstein, a cargo de Curtis Garland y Silver Kane, mucho más respetuosas con la obra original –especialmente las de Curtis Garland- de lo que podría esperarse en un principio de este tipo de literatura de evasión.

Adam-Surray-El-siniestro-doctor-SternbergAl margen de las novelas reseñadas, hay un buen número de títulos que en algún momento hacen mención o se inspiran indirectamente en algunos elementos del universo Frankenstein, pero sin que puedan considerarse novelas sobre su criatura. Por poner sólo un ejemplo, “El siniestro doctor Sternberg” (1984), de mi querido Adam Surray, nos presenta a uno de esos profesores locos, mezcla de los doctores Frankenstein y Moreu, que trabaja en un laboratorio similar al de “La novia de Frankenstein”, hecho que se menciona de forma expresa en la novela, y que se refleja fielmente en la portada.

Quisiera de todas formas aprovechar esta reseña para recomendar a todas aquellas personas que desprecian el libro de Frankenstein sin haberlo leído, contaminados por la imagen facilitada por el cine, que aparquen sus prejuicios y lean la obra original de Mary W. Shelley, una mujer adelantada a su época que supo alumbrar una obra maestra de la literatura universal, y que nos enseñó que todo el mundo lleva un monstruo en su interior.

 

UNA TUMBA EN LAS ESTRELLAS

SILVER KANE UNA TUMBA EN LAS ESTRELLASTítulo: Una tumba en las estrellas

Autor: Silver Kane

Colección Selección Terror Nº 36. Editorial Bruguera

1ª Edición  1973

Portada: Alberto Pujolar

Debo rendirme a la evidencia. Al final acabo volviendo a las novelas de Terror de Francisco González Ledesma, con la esperanza de que asome el genio, y con la certeza de que siempre aparecerá algún detalle interesante en el libro.

En el caso de “Una tumba en las estrellas”, comienza con el autor aclarando que los sucesos de la novela están basados en datos reales. Yo debo ser muy simple, pero cada vez que veo eso en un libro de terror, se dispara mi ansiedad por leerlo inmediatamente.

Lorena Benson es la prometida de Pat Seymour, el menor de una de las familias más adineradas de la alta sociedad neoyorquina, cuya hija mayor, Estephanie, está a punto de celebrar su gran boda. Una boda que había sido aplazada seis meses tras la desaparición de su abuela, que semanas después fue encontrada en el panteón familiar de los Seymour, donde había sido enterrada viva.

Cuando Lorena se encuentra de camino a la ceremonia matrimonial de Estephanie, sufre una avería en su coche, siendo rescatada por un estrafalario periodista llamado Tony Milian, que la lleva hasta el lugar de celebración.

Nada más llegar, le comunican que la novia ha aparecido ahorcada, dejando una nota dirigida a Lorena, en la que explica que el motivo por el que se suicida es que ella era la responsable del macabro asesinato de su abuela.

Tras una acalorada discusión con la madre de Pat y Estephanie, que nunca había visto con buenos ojos la relación con su hijo, decide romper el compromiso, y abandona a Pat.

A partir de este momento la novela centra toda su atención en un peculiar cementerio, objeto del comentario del autor sobre que la novela se basa en hechos reales, y que Lorena visitará al descubrir que su padre, fallecido años atrás, fue el arquitecto responsable del proyecto.

Según un artículo de un periódico que reproduce el propio autor, “En Tenesse está siendo edificado el primer rascacielos exclusivamente para muertos Constará de todos los servicios, tendrá peluquerías, floristería, agencias de seguros, salones de belleza y restaurante”.

necropolis brasil

Necrópolis vertical en Brasil

Partiendo de este breve artículo, Silver Kane monta una trama basada en una siniestra interpretación de este cementerio vertical, donde los muertos “habitan” lujosos apartamentos, embalsamados para que adquieran una apariencia que permite a sus familiares ir a verles como si siguieran vivos.

Como no podía ser de otra forma, he investigado sobre el tema, y ha resultado ser cierto que existen en la actualidad varios edificios/cementerios en el mundo, consistentes en nichos que crecen en vertical en lugar de en horizontal, y que comparten espacio con todos los servicios funerarios habituales. Lo que no existe, al menos que yo sepa, son los apartamentos para muertos que imagina el autor para su novela, y que ciertamente ponen los pelos de punta.

Desde hace años el espacio se ha convertido en un grave problema en las grandes ciudades, especialmente en ciertos países, lo que ha llevado a proponer como solución habitual la construcción de necrópolis verticales, y aunque hasta la fecha no deja de ser una excepción, sí hay varios ejemplos que llevan años en funcionamiento

El más alto en la actualidad es el “Memorial Necropole Ecumenica de Santos, en Brasil”, un rascacielos de 32 plantas con capacidad para 8.000 nichos que estará finalizado en 2.020 (actualmente el edificio en funcionamiento es de 14 plantas), un proyecto que tuvo que superar la oposición de gran parte de la población, remisa a este fúnebre vecindario. La parte más alta de la torre, a más de 100 metros del suelo, tendrá una imponente capilla, y en la actualidad, además de velatorio y nichos, cuenta con habitaciones de hotel y un centro comercial.

cementerio noruega proyecto

Proyecto cementerio vertical en Noruega

Actualmente en Noruega se está discutiendo la posibilidad de realizar este tipo de cementerios, cuyo concepto consistiría en un rascacielos abierto y con jardines, de modo que a medida que la población de finados crezca, se vayan añadiendo nuevas plantas. Hay que tener en cuenta que en Noruega, a la habitual falta de espacio en las ciudades hay que sumarle otro grave problema: los muertos no se descomponen, lo que evita que el espacio pueda ser reutilizado pasados 20 años, práctica habitual en muchos países. Esto no se debe a las bajas temperaturas del país, sino a una ley que obligaba a que los muertos fueran envueltos en pástico al ser enterrados.

Dicha norma fue instaurada poco después de la Segunda Guerra Mundial por motivos de higine. Aunque esta práctica dejó de utilizarse, quedan en el país más de 350.000 cadáveres sin descomponer, por lo que son espacios que no pueden reutilizarse.

Afortunadamente, un empleado de servicios fúnebres consiguió la solución: Kjell Larsen Ostbye inventó la técnica del extracto de lima. Al clavar sondas en el suelo, estas atraviesan las bolsas de plástico que envuelven al difunto, y a través de ellas se inyecta el jugo de la lima.  Con el ácido, el cuerpo se descompone más rápido y hace que desaparezca en menos de un año.

Larsen, ayudado por el ingeniero Rikard Karlsson, probó el invento en 17.000 tumbas, empleando una máquina que lleva a cabo el proceso en unos diez minutos. El problema es que para recuperar espacio en los cementerios, Noruega debería gastar 670 euros por cadáver.

Tras esta alegre disquisición, y volviendo a la novela de la reseña, debo decir que contiene demasiadas incoherencias. El prometedor inicio y la idea principal de la novela (el rascacielos cementerio) no bastan, convirtiendo el libro en una auténtica sucesión de disparates que no consigue hilar con coherencia los muchos arcos argumentales que se plantean desde un principio.

Una lástima, pues el tema podía haber dado mucho más de sí.

A pesar de todo, el buen hacer del escritor y escenas sueltas de la novela –incluyendo un espeluznante epílogo- consiguen, como siempre, que el entretenimiento esté asegurado. Me sigue resultando llamativo que el autor suele dar el protagonismo de todas sus historias de terror a una mujer, y su facilidad para construir una historia a partir de un suceso aislado.

Seguiremos buscando otra obra maestra de Silver Kane. Esta vez no fue posible.

CLIVE MURDOCK, AL SERVICIO DE SILVER KANE

Silver kane 1 el hombre de little rockAunque es obvio que Francisco González Ledesma pasará a la historia principalmente por su personaje del inspector Méndez, un auténtico mito de la novela negra española, me gustaría hacer mención a otro de sus grandes personajes: Clive Murdock, el agente del FBI nacido de la mano de Silver Kane durante los años 1966 y 1967, y que protagonizó, al menos que yo sepa,  un total de 14 novelas, aunque como veremos más adelante sobre este punto hay un enigma sin resolver.

Ya comentamos en otra reseña de este blog dedicada al agente M-31 de Curtis Garland que siempre se habla y se da por sentado que Bruguera se oponía a que en sus colecciones los autores repitiesen protagonista, asunto del que yo personalmente discrepo, si nos atenemos a la larga lista de excepciones: La reina negra, de Clark carrados; M-31, de Curtis Garland; Los Justicieros, be Burton Hare; Baby, de Lou Carrigan; los personajes de la saga del imperio galáctico, de A. Thorkent; la colección DANS Enviado Secreto, con cuatro protagonistas repetitivos a cargo de cuatro autores; o el mismo Clive, personaje objeto de esta reseña, creación de Silver Kane, que por cierto también tiene algún otro personaje recurrente del que hablaré en una futura reseña.

Este mismo autor, de hecho, colaboró en la colección DANS, Enviado Secreto, encargándose del agente EO-004. Esta colección,  de formato algo mayor que el clásico bolsilibro y al precio de diez pesetas, narraba las aventuras de cuatro agentes, cada uno de ellos bajo la pluma de cuatro habituales de la casa: Frank Caudet (Francisco Caudet), Clark Carrados (Luis García Lecha), Burton Hare (José María Lliró), y el propio Silver Kane.

Cada autor aportó un protagonista a la colección, identificado con su correspondiente código clave de agente, que iban de EO-001 a EO-004. Silver Kane se encargó de las andanzas de Johnny Klem (EO-004), personaje que al igual que el resto de agentes se veía envuelto en historias que mezclaban aventura, espionaje, y ciencia ficción.

Pero el objeto de esta reseña son las andanzas de Clive Murdock, un agente del FBI cuyos casos fueron recopilados por Silver Kane en las páginas de las colecciones Servicio Secreto y Punto Rojo entre los años 1966 y 1968.

La relación de novelas que constituyen esta auténtica saga literaria son las siguientes:

TITULO

Colección

Año Publicación

824 El hombre de Little Rock Servicio Secreto

1966

834 Protagonista: Clive Servicio Secreto

1966

837 Todas quieren matarme Servicio Secreto

1966

841 La casa de las modelos Servicio Secreto

1966

845 Los pies en el infierno Servicio Secreto

1966

849 La ciudad secreta Servicio Secreto

1966

853 Un cuchillo para la señora Servicio Secreto

1966

856 ¡Cítese conmigo! Servicio Secreto

1966

860 Lo mataré con mis manos Servicio Secreto

1966

864 La tigresa china Servicio Secreto

1967

867 A ciegas hacia la muerte Servicio Secreto

1967

872 El emperador Servicio Secreto

1967

877 Un infierno en el Caribe Servicio Secreto

1967

934 Misión en Vietnam Servicio Secreto

1968

316 Veintiuna guapas…¡Y la muerte! Punto Rojo

1968

866 Hay sangre en tus pupilas Punto Rojo

1978

De ésta relación, tan sólo 12, todas ellas de la colección Servicio Secreto, se acreditan como novelas de Clive Murdock en las portadas. La primera aparición del personaje, “El hombre de Little Rock”, no presenta esa acreditación, probablemente porque no estaría previsto en ese momento que se fueran a continuar sus aventuras.

Las novelas de “Misión en Vietnam” y “Veintiuna guapas…¡Y la muerte!” ya no acreditan en portada el protagonismo de Clive Murdock, sin que podamos saber el motivo. Esta última, por cierto, publicada en Punto Rojo, obliga al pobre superagente a infiltrarse en el concurso de Miss Universo. Como meter al zorro en el gallinero.

La última novela protagonizada por Clive, “Hay sangre en tus pupilas”, se publicó 10 años después en la colección Punto Rojo, y constituye un peculiar renacer del personaje, como veremos después.

Como no podía ser de otra manera en este indomable mundo de la novela popular, existe un misterio respecto a la serie, que espero que alguien pueda aclarar: en distintas fuentes he podido observar que se incluye dentro del ciclo original de Clive Murdock una decimotercera novela llamada “La ruta de las esclavas”, publicada supuestamente en 1966, y sin embargo nunca se cita “Lo mataré con mis manos”, nº 860 de la colección de servicio secreto. Yo al menos no tengo noticia de la existencia de la novela “La ruta de las esclavas” en ninguna de las colecciones de Bruguera, así que si alguien puede dar algún dato al respecto, le estaría muy agradecido. ¿Pudiera ser que se cambiara el título La ruta de las esclavas por Lo mataré con mis manos, por temas de censura?. Por desgracia no dispongo del ejemplar de ésta última, por si aportaba alguna pista.

Tampoco descarto la existencia de alguna aparición más del agente Clive en otras novelas del autor, así que en este sentido cualquier otra aportación será bienvenida.

Volviendo a la novela “Hay sangre en tus pupilas”, de 1978, supone una curiosa reaparición de nuestro protagonista, al más puro estilo Sherlock Holmes:

Silver kane 14 hay sangre en tus pupilas

El renacer de Clive

Un hombre llamado John Burbank que trabaja en el manicomio de Salt Bell se encuentra metido en un callejón sin salida, pues unos matones le están amenazando con matarle en caso de no pagar una deuda de juego de 1.000 $ que adquirió con un mafioso llamado Druryson. Su única esperanza es el dinero que está a punto de recibir por una novela que va a entregar de forma inminente a una joven editora llamada Patty.

De camino al encuentro con Patty, es asesinado sin contemplaciones por los hombres de Druryson que – sin que parezca tener mucho sentido, todo sea dicho- se llevan consigo el manuscrito, sin sospechar que el autor real del mismo no era Burbank, sino alguien del manicomio que le había pedido que lo firmara con su propio nombre.

Un hombre llamado “El General”, superior de Druryson y jefe supremo de la organización mafiosa que controla el negocio del tráfico de armas, drogas y mujeres de Nueva York, acaba leyendo el manuscrito, un sorprendente relato ambientado en Vietnam, donde se narran las investigaciones llevadas a cabo por el agente federal Clive Murdock con el fin de desmantelar las operaciones mafiosas que un selecto grupo de mandos militares están llevando a cabo en suelo vietnamita en pleno conflicto bélico. Como colofón de sus investigaciones, Clive Murdock descubre y documenta el asesinato de una mujer, cuyo cuerpo hacen desaparecer tirándolo junto a las bombas que lanza un B’52 sobre el aeropuerto de Saigón, simulando un aatque del Vietcong.

A pesar de las pruebas que reunió Clive Murdock, al volver a Estados Unidos no consigue incriminar a los mandos militares, pues su propio Gobierno le da la espalda para evitar un escándalo que sólo conseguiría empeorar la imagen del ejército americano durante el conflicto.

Al leer el manuscrito, “El General”, que como ya podéis imaginaros era uno de los militares corruptos que salen en el relato, comprende que si la verdad sale a la luz, todo su imperio podría desmoronarse. Alguien sabe todo lo que sucedió en Vietnam, y lo peor de todo es que, Clive Murdock, desaparecido desde hacía años, puede estar vivo. Dos de los hombres del General reciben el encargo de investigar el paradero de Murdock, y acaban localizando la tumba del agente, fallecido según la lápida tres años atrás,  en el condado de Meadow.

Si es verdad que no hay nada después de  la muerte, si es verdad que no hay más que olvido y niebla, aquella lápida podía ser una palpable demostración de eso”. Así describe el autor la tumba de Clive Murdock.

NuevoDocumento 2017-07-07 (2)_2Poco tiempo después ambos sicarios son encontrados en la tumba del agente, asesinados de un balazo en mitad de la frente. Clive Murdock parece haber salido de la tumba para vengar una injusticia que no pudo solventar en su momento.

Mientras tanto, la bella editora que ina a recibir el manuscrito del malogrado Burbank, recibe la siniestra visita de un cruel asesino profesional, hombre de confianza del general, sacado de la mejor galería de villanos de James Bond, que recibe el encargo de hacer hablar a la chica empleando todos los medios que sean necesarios. Este logrado personaje secundario es un tal Marcus, un ex militar entrenado en los cuerpos de élite que se vio involucrado en las matanzas de My Lai en Vietnam (un caso real en el que un teniente del ejército americano llamado William Calley fue juzgado por el cruel asesinato a sangre fría de 504 civiles, incluyendo 182 mujeres –que también fueron violadas-  y 173 niños de una aldea vietnamita, asunto del que salió en libertad tras una simbólica condena de 3 años de arresto domiciliario).

Destaca también en el libro el personaje de Kaly, una vietnamita esclava sexual del General desde los 15 años, que tendrá un espeluznante papel en la trama final.

Una dura y sangrienta historia de venganza que supone en efecto el decimocuarto libro del agente Clive, con un tono mucho más oscuro que sus anteriores novelas; cosa lógica si tenemos en cuenta que este último título es de 1978, en plena transición y con la censura en horas bajas.

La misma trama del libro, las brutales escenas de violencia, y ciertos pasajes cargados de muy mala leche, son una buena prueba de este radical cambio de estilo producido en este intervalo de 10 años, y como ejemplo reproduzco este fragmento, cuando el autor describe al asesino profesional Marcus:

Estuvo envuelto en el proceso del teniente Calley, aunque salió absuelto, porque los Estados Unidos están dispuestos a ensuciar un poco su imagen, pero mucho no”.

Este simple párrafo no hubiera sido posible ni de lejos 10 años antes.

NuevoDocumento 2017-07-07 (2)_1En resumen, que podemos confirmar que el agente Clive Murdock protagonizó al menos 16 libros, aunque no me sorprendería que asomara la patita en alguna novela más del autor.

Qué grande Clive Murdock, tipo duro de los de antes, y más grande aún Silver Kane.

 

LOS MUERTOS RECUERDAN MI NOMBRE

seleccion-terror-32TÍTULO: LOS MUERTOS RECUERDAN MI NOMBRE

AUTOR: SILVER KANE

COLECCIÓN SELECCIÓN TERROR  Nº   32.  EDITORIAL BRUGUERA

1ª EDICIÓN  OCTUBRE 1973

PORTADA: ALBERTO PUJOLAR

Tal vez no nos encontramos ante una de las mejores obras de Silver Kane, pues en ocasiones el desarrollo de la trama resulta algo precipitado, pero sí con un punto de partida sobre el que el autor construye una historia que a mí me ha resultado fascinante, y que de haberse desarrollado con menos premura podría haber dado lugar a una grandísima novela. Punto de partida por otro lado que no entenderemos hasta el final del libro.

Un enfermo mental fallece al caer violentamente desde una ventana del manicomio de Issy. En la otra punta de París, una empleada de seguros llamada Jacqueline recibe un correo de su íntima amiga Patrice, a la que no ve desde hace unos años, anunciándole que va a pasar unos días con ella. Cuando entra en su apartamento para preparar una cena especial de bienvenida, se encuentra a su amiga en el centro del salón dentro de un ataúd.

Mientras tanto, Natalie Balfour, una bella joven que se encuentra en tratamiento psicológico por problemas nerviosos bajo la supervisión del prestigioso doctor Mercier, acude a una visita regular a su consulta. Cuando se encuentra esperando al médico en su despacho, dentro del manicomio de Issy, tiene una horrible alucinación al ver en una gran pantalla apagada situada en su consulta un escalofriante y sangriento crimen cometido con un arma medieval, lo que lleva al médico y a la propia paciente a pensar que Natalie está recayendo en sus antiguas dolencias. Poco tiempo después la propia Natalie es atacada con un arma similar a la de su alucinación  por alguien vestido como un monje medieval, ¿o se trata tan sólo de otra alucinación producto de su mente enferma?.

Estos tres hechos, aparentemente sin relación alguna, forman parte de un mismo misterio, en el que por motivos casuales se ve envuelto el intrépido Lejeume, un joven y atractivo reportero del París Match.

En la novela se hace referencia a unos experimentos de un tal Giorgy Adan, de la universidad de Budapest, indicándose a pie de página que dichos experimentos son rigurosamente  ciertos. Aviso que lo relacionado con estos experimentos resulta ser la clave de la novela.

Según el autor, los trabajos del tal Giorgy consistían en inyectar en el cerebro de las ratas una sustancia obtenida del cerebro de otras de sus congéneres que les permitía absorber sus recuerdos, de modo que una rata a la que se le inyectaba dicha sustancia era capaz de encontrar la salida de un laberinto, pues heredaba los recuerdos de otra rata entrenada previamente.

Pues bien, una vez más el detective del bolsilibro (o sea, yo) se puso en marcha para investigar qué hay de cierto en todo esto.

Para empezar, no encontré referencia alguna al tal Giorgy Adan, lo que no significa que no existiera. Es más que probable que el Sr. Ledesma (Silver Kane) leyera en algún periódico de la época alguna noticia relativa a los experimentos de este señor, pues en los años 70 se produjo un auténtico boom científico en este campo.

En 1953, dos estudiantes de doctorado de la Universidad de Texas, James V. McConnell  y

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James V. McConell

Robert Thompson, empezaron una investigación sobre la transmisión de la memoria utilizando como animal de experimentación unos gusanos llamados planarias. El objetivo inicial de McConnell y Thompson era demostrar que las planarias, uno de los animales más primitivos que existen, podían aprender y recordar un estímulo condicionado.

Las planarias tienen una propiedad fascinante: si se les corta por la mitad, tanto la parte de la cabeza como la parte de la cola son capaces de regenerar la mitad que les falta. Es algo asombroso en unos animales que tienen una organización compleja, incluido un sistema nervioso. Con estos gusanos, McConnell planteó la siguiente cuestión: si hemos hecho a una planaria aprender y recordar algo y la cortamos por la mitad, las dos partes regeneradas recordarán lo aprendido.

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Las asombrosas Planarias

Tras esta primera tesis, McConell intentó “traspasar” estos recuerdos de una planaria a otra, inyectándoles un “batido” de planaria, pero no resultó posible por el diminuto tamaño de estos animales. Ante esta dificultad, el científico se encontró con una especie de planaria que practicaba el canibalismo, lo que le permitió que ya en solitario, McConell publicara el famoso estudio «Transferencia de memoria a través del canibalismo en planarias», en el que sostenía que las planarias que devoraban a otras planarias que habían sido condicionadas para responder a un estímulo aprendían a responder a dicho estímulo más rápido que otras planarias. McConnell consideraba esto una evidencia de que la memoria tiene una base química, una sustancia distribuida por el cuerpo a la que denominó «memoria ARN».

Esta tesis fue llamada en su momento la “Hipótesis Mau Mau”, en referencia al grupo organizado que en África fue demonizado por los ingleses, acusándolos entre otras lindezas de canibalismo, que permitía a sus miembros heredar los recuerdos de las víctimas que devoraban (casualmente en este mismo blog hay un artículo sobre los Mau Mau, a colación de una novela del mismo título de Keith Luger).

Aunque sus hallazgos recibieron abundante publicidad, otros científicos no pudieron reproducirlos, y por tanto cayeron en el descrédito; sin embargo, a finales de los 90 se descubrió que había muchos tipos de moléculas de ARN, y que la función de éstas era más compleja de lo que se creía, lo que hoy en día ha abierto la puerta a una revaluación de los experimentos de McConnell, siempre y cuando se logre replicarlos.

En los años 60s, McConell tuvo una importante repercusión mediática, apareciendo en todo silver-kane-worm-digesttipo de medios ajenos al mundo científico, e incluso recibió el apodo de MacCanibal, pero poco le importaría, pues se hizo con una auténtica fortuna con el tema de las planarias. Le gustaba hacer en público afirmaciones provocadoras. Convencido de que la memoria tenía una base química, solía decir que en el futuro se programaría a la humanidad mediante drogas, de modo que una persona pudiera aprender a tocar la guitarra o memorizar la obra completa de Shakespeare ingiriendo una pastilla o mediante una inyección. Llegó a publicar dos revistas distintas conjuntamente: una con sus avances científicos sobre las planarias, y otra segunda satírica de humor sobre planarias (no es broma) llamada Worm Runner’s Digest, que se publicaba con las hojas orientadas al revés para distinguirlas. ¿Quién quiere leer “El Jueves” teniendo el Worm Runner’s Digest?. Propongo desde aquí una sección diaria en algún diario con viñetas de planarias.

La fama de McConnell fue tal que lo convirtió en una de las víctimas de Theodore Kaczynski, más conocido como “Unabomber”. El 15 de noviembre de 1985 McConnell recibió un paquete al que acompañaba la siguiente nota: «Me gustaría que leyese este libro. Cualquiera en su posición debería leerlo». El ayudante de McConnell, Nicklaus Suino, abrió el paquete, que resultó ser la décima bomba del famoso terrorista. A consecuencia de la detonación, Nicklaus sufrió gravísimas heridas y McConnell padeció una pérdida de audición permanente.

En los años 60, cuatro laboratorios (probablemente entre ellos estaría el supuesto trabajo de Giorgy Adam) informaron de que habían tenido éxito haciendo transferencias de memoria en ratas, empleando distintos mediadores químicos. Más de 50 laboratorios incluyendo algunos de universidades prestigiosas como Harvard, Yale, Berkeley o el MIT se incorporaron a la investigación sobre transferencias de memoria.

De los continuadores de la investigación en las transferencias de memoria, el más famoso de todos fue sin lugar a dudas Georges Ungar, quien en 1972 publicó que había descubierto una pequeña molécula, llamada escotofobina, que inyectada en ratas inducía miedo a la oscuridad. Según este autor norteamericano de origen francés, cada recuerdo estaba codificado por una serie de moléculas que establecían relaciones entre grupos de neuronas. Ungar realizó un test de aversión a la oscuridad. Para eso, en las jaulas de las ratas se fabricaban dos compartimentos, uno oscuro y otro con luz. El animal recibía una descarga eléctrica cada vez que se iba a “lo oscuro”. Ungar entrenó a unos 6.000 animales y les extrajo los cerebros, juntando de ese modo unos 5 kilogramos de cerebros de rata (para que luego os quejéis de vuestro trabajo). Fue purificando ese material biológico hasta conseguir aislar una molécula de quince aminoácidos que en teoría transmitía esa aversión a la oscuridad y que fue bautizada como “el recuerdo en un tubo de ensayo”, la escotofobina (de scotos, oscuridad y fobos, miedo). Según Ungar al inyectar la sustancia del cerebro de la rata en un ratón (esto último por consideraciones económicas, pues los ratones son mucho más baratos que las ratas), el ratón “asumía” o “incorporaba” el miedo a la oscuridad para el que había sido entrenada la rata.

Es decir, que damos un pasito más: no sólo se heredarían los recuerdos, sino también los comportamientos. Poco importa que esta teoría se demostrara años después absolutamente errónea; la verdad es que la idea es muy atrayente, y sirve en este caso a Silver Kane como tema alrededor del que gira el argumento de esta novela, cuyo título no puede ser más apropiado.

Aparte del interesante desenlace del libro, es de destacar que la novela tiene las mismas dosis de humor que de terror. Si bien es habitual en los libros de Kane encontrar siempre algún pasaje humorístico, en este libro alcanza cotas poco habituales. Uno de los principales hilos argumentales de la novela es un personaje llamado Cliff Soustelle, un empleado de los juzgados amigo del protagonista Lejeume, un  mujeriego empedernido, cuya táctica es que tras conquistar a una chica se la lleva a un apartado rincón cercano al manicomio de Issy, para rematar la faena, con la desgracia de que cada vez que la chica de turno está a punto de caramelo, un cuerpo cae desde alguna ventana destrozando el vehículo que ha alquilado para impresionar a sus conquistas (con la primera empieza alquilando un deportivo, y con la última apenas le da para una bicicleta).

Para que luego digan que no se aprende nada con estos libros. Pura ciencia.

NOSOTROS LOS MUERTOS

Título: NOSOTROS LOS MUERTOS

Autor: SILVER KANE

Colección Marabú nº 55. Editorial Bruguera

Portada: Desconocido

1ª edición: Agosto 1963

nosotros los muertosAunque esta colección no puede entenderse desde mi punto de vista como de bolsilibros, tanto por su formato, como por su selección de autores, me ha llamado poderosamente la atención la sorprendente aparición de Silver Kane en la misma (que yo sepa únicamente con este título)

La colección Marabú se estructuró sobre cuatro temáticas distintas (General, Juvenil, Suspense y Oeste), y con precios distintos en función del número de páginas del volumen, reconocibles por unas estrellas que ponían en la parte inferior del lomo.

La selección de autores que desfiló por la colección pasa desde Zane Grey, Arthur Conan Doyle, E. P. Oppenheim, Henri Vernes (el de Bob Morane), Theodore Sturgeon….

En nuestro caso, “Nosotros los muertos” es una novela de suspense, de 156 páginas (2 estrellas, 20 pesetas), en la que el extra de páginas adicional respecto a lo que era habitual en las colecciones Punto Rojo o Servicio Secreto permite un desarrollo más complejo de la historia.

No quiero destripar el contenido del libro, plagado de inesperados giros argumentales, así que haré un breve resumen:

Lena y su jefe Mr. Sheffield se encuentran adquiriendo una casa en un alejado y antaño próspero pueblo minero, hoy en absoluta decadencia,  con una extraña finalidad: alojar en ella a un doble del millonario Nelson Murray, amenazado de muerte, con la intención de hacer correr la voz de que se esconde en dicha localidad, y así desviar la atención sobre el auténtico paradero del mismo. Tras ser llamados a Nueva York por el Sr. Murray, Lena y Sheffield se encuentran con que su jefe ha sido ya asesinado en su apartamento, y su cadáver es robado delante de sus propias narices por un misterioso hombre pelirrojo.

Por una serie de complejas circunstancias, Lena se ve obligada a volver a la recién adquirida casa, donde tendrá que convivir durante un tiempo con el falso Nelson Murray, un hombre de impresionante parecido con el auténtico, pero de oscuro pasado.

Ambos no pueden imaginarse los extraños sucesos que les esperan en la casa, sobre la que existen leyendas acerca de llantos de una anciana mujer y el fantasma de su antiguo habitante.

Misterio y terror se entremezclan en una historia muy cinematográfica, con una cantidad tal de elementos que bastan y sobran para hacer dos temporadas completas de una serie de televisión actual.

Uno de esos libros que me reafirman en mi convencimiento de que en este mundillo se encuentran auténticas joyas.

Por cierto, no confundir esta novela con “Nosotros los fantasmas“, del mismo autor, nosostros los fantasmaspublicada originalmente en Servicio Secreto de Bruguera  en su nº 464, cuyo argumento no tiene nada que ver.

Aquí dejo la portada de la reedición en Selecciones Servicio Secreto (nº 82), cuya portada me gusta más que la original de Sevicio Secreto.

LA REESCRITURA DE BOLSILIBROS

peter debry seis testigos sentenciadosTengo que reconocer que me fascina el ingenio que mostraban estos escritores para colar como obras nuevas títulos que ya habían sido publicados, una veces en otras editoriales y otras incluso dentro de la misma colección. Bien es cierto que no sabemos si esta picaresca era iniciativa exclusiva de los autores, o las editoriales eran cómplices en los casos en que se encontraban sin material publicable. No veo descabellado que en publicaciones de periodicidad quincenal o incluso semanal, las editoriales se encontraran a veces con que ninguno de los autores habituales pudiera entregar a tiempo un nuevo título. En estos casos, nos encontramos con reediciones claras: mismo título, mismo autor, misma novela, sin modificaciones. Keith Luger era el rey de esta modalidad, ya que como expliqué en un post anterior, fue el escritor más reeditado con diferencia, no sé si porque fuera el más popular del momento, o por el tipo de contrato que tuviera.

El único engaño posible para el lector era que le cambiaban la portada, y a ver quién era el guapo que recordaba que se había leído 700 números antes ese mismo libro.

El segundo caso, objeto de este post, es el de la “reescritura” de novelas. En estos casos da la sensación de que a quien se la colaban era a la editorial (aparte del desmemoriado lector, por supuesto), ya que se presentaba la misma novela dos veces con título totalmente distinto, y con pequeñas modificaciones en el contenido, que solían limitarse a los nombres de personajes, fechas y localizaciones. Y aquí el rey era Pedro Victor Debrigode, nuestro querido y admirado Peter Debry. En el post dedicado a su novela La legión Fantasma ya hablaba de este tema.

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Pedro Victor Debrigode, genio y figura

El motivo por el que el genial Peter Debry era el prestidigitador en la duplicación de títulos queda perfectamente aclarado si entendemos la personalidad del autor, y para ello qué mejor que unas palabras de alguien que le conoció personalmente, Francisco González Ledesma: “Pudo haber sido multimillonario por su enorme facilidad para novelar y por su amplísima cultura, que te dejaba literalmente asombrado. Pero le pasaba lo que a Vázquez: debía a los sastres, a los hoteleros, a los amigos y al editor, que según él era siempre un taimado. Entregaba (y cobraba) originales de los que sólo había escrito las dos primeras páginas, y cuando ya debía tanto que sólo le faltaba ser buscado por el FBI, dictaba las novelas directamente al linotipista, a las cuatro de la madrugada, a pesar de lo cual el linotipista siempre acababa gritando: Es una novela cojonuda.

A continuación pondré una relación de reescrituras de este autor de las que tengo constancia, si bien estoy convencido de que habrá más, así que cualquier aficionado que conozca otros casos y quiera compartirlos, no tiene más que escribirme, que lo añadiré encantado.

ORIGINAL

 

REESCRITURA

Colección Título   Colección Título
6 Brigada Secreta (Ed. Toray) La legión fantasma 766 Servicio Secreto (Bruguera) Condenado a vivir
94 Brigada Secreta (Ed. Toray) Todo un héroe 858 Servicio Secreto (Bruguera) Héroe peligroso
103 Servicio Secreto (Bruguera) Corsarios anfibios 100 Hazañas Bélicas (Ed. Toray) El bravucón de Hollywood
4 Servicio Secreto (Bruguera) Sirenas Tropicales 605 Punto Rojo (Bruguera) Arde el petróleo
804 Servicio Secreto (Bruguera) En nombre del muerto 1219 Servicio Secreto (Bruguera) Un lobo entre chacales
33 Detective (Bruguera) Autor: Arnold Briggs La mujer con dos sombras 143 Punto Rojo (Bruguera) Sombras mortales
80 Servicio Secreto (Bruguera) Los muertos no mienten 1156 Servicio Secreto (Bruguera) Experto en fantasmas
328 Servicio Secreto (Bruguera) 1313, número de la muerte 565 Punto Rojo (Bruguera) El crimen máximo
12 Interpol (Autor Peter Briggs) Mogambo 1134 Servicio Secreto (Bruguera) Pioneros de Atlantropa
132 Servicio Secreto (Bruguera) El plan Erizo 160 Hazañas Públicas (Toray) Casco de cuero
219 CIA Dólar Eva y los gansters 712 Servicio Secreto (Bruguera) Eva y los gorilas
12 Servicio Secreto (Bruguera) Gangsters en Casablanca 1223 Servicio Secreto (Bruguera) La ley de los rufianes

Otro ejemplo de la picaresca (en este caso supongo que imputable a la editorial) la encontramos con otras dos novelas del mismo Peter Debry: “Seis testigos sentenciados” y “Morir de miedo”, números 685 y 1.230 de Servicio Secreto de Bruguera son realmente la misma novela, sin modificación alguna, pero con distinto título y portada (en “Morir de miedo” sale por cieto una supuesta vampira).

Según vaya leyendo más novelas de este autor seguro que van apareciendo más, pero el problema es que me faltan muchísimas de sus obras, especialmente de las antiguas de servicio secreto, y dada la dificultad para conseguirlas, tanto por su escasez como por su precio, veo difícil el tema. Con esto no es que quiera invitaros a regalarme las que tengáis por casa, pero….

Por supuesto, decir que la información para ese cuadro la he sacado en gran parte de las imprescindibles páginas web http://novelapopular.blogspot.com.es y la ya recomendada http://peterdebry.blogspot.com.es/.

La repetición de los nºs 12 y 1.223 de la colección Servicio Secreto debo agradecérsela a Antonio Guerrero, y en otros casos, el descubrimiento ha sido de un humilde servidor haciendo lo que hay que hacer con estas novelas: leer.

No quiero perder la oportunidad de recomendar y agradecer desde estas páginas las pocas reediciones que de la obra del autor se han realizado en los últimos tiempos: la desaparecida colección Archivo negro, que desempolvó tres de los primeros títulos del autor para Servicio secreto, y la reedición de los tres primeros títulos de “El Pirata Negro“, una de las obras cumbres de la literatura popular de aventuras españolas, a cargo de Arnaldo Visconti, en ambos casos de mano de la editorial Darkland.

el-Pirata-Negro

UN DULCE HOGAR EN EL INFIERNO

Título: Un dulce hogar en el infierno

Autor: Silver Kane

Colección Selección Terror nº 223

Portada: Desilo

1ª edición Junio 1977

Un dulce hogar en el infiernoCuando le dije a un amigo, aficionado también a este mundillo, que tenía intención de abrir un blog de microreseñas, me dio únicamente un consejo: escribe sólo reseñas de libros que te hayan gustado.

Pues bien, tras mucho pensarlo, decidí no hacerle caso, y comentaré por orden cualquier bolsilibro que lea, porque considero que tampoco se trata de encumbrar estas novelas como si fueran obras maestras de la literatura todas y cada una de ellas, pues la realidad es que hay un gran número que son de muy baja calidad, lógicamente fruto de las prisas al escribirlas, y la gracia consiste precisamente en encontrar joyas (que las hay) en este universo que es la literatura de kiosco. Aún así, no se puede considerar, por lo menos por mi parte, una pérdida de tiempo la lectura de ninguna de ellas, dado el poco tiempo que se tarda en completar su lectura, y que además siempre entretienen, resultando en algún caso un plus más que un hándicap las incoherencias y excentricidades que se encuentran en sus argumentos.

Personalmente para mi es más pérdida de tiempo leerme El código Da Vinci, o similares, pues pretenden ser algo que no son, pero la realidad es que la gente las lee y les gusta, y para mí eso es tan respetable como cualquier otra cosa.

Un dulce hogar en el infierno es un despropósito escrito por el maestro Ledesma, así de claro, y aun así no me ha aburrido en ningún momento.

Corre el año 1977. Jess es un periodista del Washington Post que es enviado a cubrir una cena benéfica organizada por Marlen Greschen, la bella viuda de un adinerado héroe de la segunda guerra mundial fallecido años atrás.

Cuando Jess está a punto de entrar en la fiesta, el cuerpo de una mujer cae sobre la acera, tras haberse lanzado desde lo más alto del edificio aparentemente aterrorizada.

Una siniestra mansión perteneciente a la familia Blayfair, un  lago en el que una joven asegura haber visto extraterrestres, y la aparición del cadáver de un antiguo oficial nazi constituyen los mimbres de una historia que no acaba de encajar bien sus piezas, fruto de las prisas y la improvisación, y que se resuelve precipitadamente con una explicación que parece sacada de la mente de un becario de Troma films.

Si vais a tener un primer contacto con el mundo del bolsilibro, no empecéis por este libro, que por otra parte sí hará disfrutar a los avezados lectores de este tipo de literatura, por lo bizarro de su argumento. Creo que si tuviera que rodarse una película sobre esta novela, debería dirigirla Uwe Boll. El que sepa quién es, ya me entiende.

De todas formas, insisto que el libro no ha dejado de entretenerme.

ESCRITO EN EL TIEMPO

Título: Escrito en el tiempo

Autor: Silver Kane

Colección La Conquista del espacio nº 181

Portada: Albert Pujolar

1ª edición Enero 1974

silver kane 3A pesar de la extensa obra de Francisco González Ledesma en la literatura popular, en la que abarcó prácticamente todos los géneros, en  la ciencia ficción no se prodigó mucho, y a la vista de la lectura de esta novela, debo decir que es una auténtica lástima (aunque no me he leído el resto de momento).

Como de Silver Kane ya he dado en una entrada anterior algunos datos de su vida, permítanme una breve pincelada acerca de Albert Pujolar, para mi uno de los mejores portadistas de bolsilibros. (Datos sacados de http://www.tebeosfera.com/autores/pujolar.html en su mayor parte)

Pujolar (Barcelona, 10-10-1938) es un dibujante, ilustrador y pintor con mayúsculas, autor

PUJOLAR3

Muestra del trabajo de Albert Pujolar

de numerosas portadas para revistas y literatura de quiosco e ilustraciones tanto para el mercado nacional como para el extranjero, que continúa en la actualidad  pintando (y muy bien).

Albert Pujolar nace en el seno de una familia pudiente de la Barcelona alta. Su padre ocupaba el puesto de secretario de Joan Comorera, conseller de Agricultura de la Generalitat republicana. Su madre era la secretaria de su marido.

A los pocos días de nacer Albert, sus padres se ven obligados a huir a Francia al enterarse de que el marido va a ser arrestado y condenado a muerte. El niño queda con sus abuelos paternos en Hostalrich, donde pasará la mayor parte de su infancia. Sus padres acaban en un campo de concentración en Argelès-sur-Mer, donde su padre permanecería durante siete años; no así su madre, que logró abandonar el campo gracias a sus influencias. Tras dar a luz a una niña, decide dejarla junto a Albert al cuidado de sus propios padres, de origen humilde y trabajador (su abuela fue modista del Liceo), por lo que Albert regresa a Barcelona para vivir con ellos, y con ellos viviría hasta su boda, a los veinticinco años.

PUJOLAR FOTOAlbert Pujolar estudió en el colegio nacional de la calle San Pablo, el Collazo y Gil, pero a los seis años, y gracias a su tío, ingresa en La Salle Condal, donde permanece hasta los catorce años. A los quince comienza a trabajar como meritorio en un despacho.

Albert confiesa no saber a ciencia cierta cómo descubre sus habilidades artísticas, ya que recuerda desde bien niño refugiarse en el dibujo para olvidarse de su entorno, lo que no pasa inadvertido en la escuela, donde se le pone al cargo de decorar las pizarras en el mes de María y los decorados de las obras teatrales.

Autodidacta, pasaba los veranos en el Barrio Gótico barcelonés realizando dibujos, lo que le hace aprender las bases de la perspectiva. Gracias a Enrique Badía Romero, que era su vecino, comienza a ilustrar cromos sobre el espacio y posteriormente empieza a trabajar en el estudio en que Jorge Badía y Enrique trabajaban, en la calle Secretario Coloma esquina con la avenida del General Mitre.

A través de un familiar emparentado con los hermanos Bruguera consigue entrevistarse conPUJOLAR2 Rafael González, que le dice que su trabajo no es bueno pero que le da una oportunidad por haber sido enviado por un familiar. Es así como Albert llega al estudio de Bruguera de República Argentina, donde realiza cinco o seis series de Bisonte, de 35-36 páginas cada una. Tenía 18 años y trabajaba para Bruguera por las tardes mientras por la mañana realizaba el servicio militar.

Pujolar no estaba satisfecho realizando historietas, por lo que pide a Lluís Casamitjana, director del estudio, el poder realizar las portadas. Casamitjana accedió a que lo intentara y, contento con la primera, ya no volvió a realizar historietas.

pujolar-redsonjaProlífico en su obra, llegó a ilustrar tres portadas por semana para la colección de bolsilibros y dos portadas semanales para Creaciones Editoriales. Paralelamente, Casamitjana le consigue trabajo para Inglaterra realizando ilustraciones para cómics bélicos y para diversas revistas, entre ellas Valentine. Alternativamente realiza portadas para Vértice, Molino, AFHA, Mateu, y cromos de Rin-Tin-Tin para Marco. A continuación comienza a trabajar en ilustraciones románticas para Bardon Art y posteriormente para Selecciones Ilustradas, trabajando desde casa.

Dada su falta de relación personal con los compañeros del estudio, a los que sólo veía cuando acudía al estudio de Diagonal, se gana el apodo de “el alemán” por firmar su trabajo para este país bajo el seudónimo de “Schöller”.

Cofundó el Club de Tenis Pedralbes junto al matrimonio Sánchez Benito, padres de los silver kane 2tenistas Sánchez Vicario. Abandona la ilustración para montar un negocio de baños galvánicos que fracasa, lo que hace que un año después regrese con Toutain, para el que continúa ilustrando portadas y también una edición ilustrada de la Biblia. Trabaja para Warren brevemente, conociendo al propio Warren cuando éste le visita en su casa en Sitges junto a Miralles. Tras abandonar la ilustración, se concentra en la pintura y realiza su primera exposición con Pepe, Miralles, Félix Mas y Petronius en el catálogo Color 6. Su siguiente exposición sería en Barcelona en la Sala Gaudí.

Como curiosidad, Pujolar  participó en un corto de 35 minutos que representaría a Cataluña en el Festival de Cortos de Huesca. En él interpretaría a un pintor que pretende, en su juventud, capturar la belleza de ojos de una joven. El papel estaba interpretado por dos actores, siendo Pujolar el que daba vida al pintor maduro, que en realidad no es otro que Satán.

Al margen de su trabajo como  portadista de bolsilibros, donde se caracteriza por intentar resumir la historia de la novela con una sola imagen, destacan sus trabajos en las portadas de comics como Escalofríos, Delta, Vampus, y Creepy.

Volviendo a la reseña, nos encontramos ante una de las historias más originales y peculiares que he tenido ocasión de leer en la colección La Conquista del Espacio, con unos personajes mucho más complejos que los que suelen poblar en estos libros.

El protagonista de nuestra novela se llama Milton, un hombre de oscuro pasado que trabaja de técnico en Secretville (Arizona), una ciudad de acceso restringido cuyos habitantes están relacionados en su práctica totalidad con pruebas científicas de alto nivel (¿Alguien ha visto la serie de tv Eureka?)

La primera sorpresa es que nuestro protagonista es un psicópata que acabó en Secretville huyendo del asesinato y violación de una joven. Incapaz de contener sus impulsos homicidas, Milton fija su atención en una nueva víctima, una mujer de extraordinario parecido con la mujer  a la que asesinó anteriormente.  Tras seguirla en su Harley Davidson a las afueras de la ciudad y consumar su nuevo crimen, Milton lo arregla todo para que parezca un accidente de coche, con la desgracia de que en el camino de regreso, tiene un grave accidente con su moto, siendo socorrido por un misterioso hombre vestido de negro que ofrece su propia sangre en el hospital donde Milton es ingresado en estado crítico, salvándole la vida por partida doble.

Cuando Milton despierta del coma, el mundo que recordaba ha sufrido cambios considerables, y además descubre que dos agentes del FBI se encuentran en Secretville siguiendo el rastro de su primer asesinato.

silver kane 1¿Qué es lo que le está ocurriendo a Milton tras el accidente?¿Quién es el misterioso hombre de negro que le salvó la vida? . Tendréis que leerlo para descubrirlo.

Sobre el resto de novelas de Silver Kane de la serie La conquista del espacio (nº 169 “La casa del frío eterno”, nº 179 “El cerebro” y nº 182 “Mil millomes de ojos”) os dejo las portadas para ir abriendo boca. Como las tengo todas, tarde o temprano caerá otra reseña. Ojo a la portada de “El cerebro”, con la novia de Frankenstein en primer plano, y para ojos, la última.

LOS HA MATADO EL DEMONIO

Título: Los ha matado el demonio

Autor: Silver Kane

Colección Selección Terror Nº 164

Portada: Desilo

1ª edición Abril 1976

LOS HA MATADO EL DEMONIOFrancisco González Ledesma (Barcelona, 17 de marzo de 1927 ) falleció recientemente el 2 de marzo de 2015, dejando un legado único para los aficionados a la literatura de kiosco. Habiendo logrado el reconocimiento general en el mundo de las letras (probablemente en Francia más que en España, como suele ocurrirnos siempre), principalmente gracias a su carrera como autor de novela negra, no sólo no evitaba hablar de su pasado como escritor de novelas de a duro, sino que se sentía enormemente orgulloso de haber podido pertenecer a ese mundo durante años, llegando a decir que Silver Kane fue quien enseñó a escribir a Francisco González.

Recuerdo perfectamente la noche en que escribí por primera vez este nombre: Silver Kane. francisco-gonzalez-ledesma-durante-entrevista-1425295010663Debió de ser en 1952, aunque no me atrevo a precisarlo con exactitud, pero recuerdo perfectamente –insisto- el ambiente de madrugada en Tapioles, 22, en el comedor de casa, con una luz que apenas me permitía ver (…) Estaba escribiendo una novela policíaca con la intención de publicarla en Bruguera y ganar algún dinero, y para el nombre del protagonista elegí Silver Kane, porque era fácil de recordar y sonaba bien (…) Silver Kane nació, pues, de noche, en un momento de cansancio y en un momento más bien sórdido: la verdad es que pensaba estar creando un seudónimo que, como mucho, duraría un par de años“.

El nombre de Silver Kane surge, según las propias palabras del autor, uniendo el nombre de un personaje de cómic que escribía (Silver Roy) y el apellido de un dibujante que admiraba (Milton Caniff).

La única novela del autor que he leído en la que el protagonista se llama Silver Kane, es recuerdamealmorir_0“Recuérdame al morir”, publicada en el nº 360 de Servicio Secreto, aunque parece ser que aparece en más títulos del escritor.

Me parece absurdo hacer desde aquí una reseña de la vida y obra de Silver Kane, cuando existe abundante información en internet, pero recomiendo leer “Historia de mis calles” para conocer mejor a este gran escritor de novelas de a duro que no tienen precio.

Todos vivimos mientras alguien nos recuerda”, escribió en “No hay que morir dos veces”. Pues por mi, vida eterna a Silver Kane.

Que yo conozca, su labor profesional como escritor de bolsilibros la desarrolló íntegramente dentro de Bruguera, principalmente en el género del oeste y policiaco, aunque también tocó la ciencia ficción (sólo cuatro novelas en la colección La Conquista del Espacio, más los títulos de Enviado Secreto, un híbrido de espías y ciencia ficción), el Terror (41 títulos en Selección Terror), el bélico y aventuras (1 novela en la colección Congo, que en realidad ya se había publicado en Servicio Secreto).

Francisco González Ledesma es de esos escritores de literatura popular de los que tengo la sensación que el resultado de sus trabajos depende mucho del momento de inspiración creativa en el que se encontraran en el momento en que se sentaban delante de la máquina de escribir, cosa lógica si pensamos las premuras con las que debían afrontar de forma habitual su trabajo. Con Silver Kane lo mismo te encuentras una obra maestra, que un claro relleno alimenticio, lo que convierte la lectura de cada uno de sus libros en una caja de sorpresas.

Hay autores muy regulares en el nivel de sus libros, pero con Silver Kane, cuando es bueno, es muy bueno, y cuando no, se deja leer, porque la calidad está ahí siempre presente, pero la diferencia con los libros de mayor calidad se hace evidente. Es lo que tiene el talento, que la gente siempre espera lo mejor.

Respecto a la reseña en sí:

Un prestidigitador y su ayudante, a la par que su prometida, viajan a Nueva York, donde tienen contratadas una serie de representaciones teatrales.

La joven, que desde hace tiempo está atormentada con una serie de visiones sobre una niña que se está ahogando, entra en trance en medio de la primera representación, y empieza a gritar a alguien del público, llamándole por su nombre, diciéndole que debe ir corriendo a su casa porque un monstruo está devorando a su esposa.

Mientras que el público piensa que todo forma parte del espectáculo, el hombre corre a su casa, para comprobar aterrorizado al llegar que su esposa está muerta en la bañera con el cuerpo parcialmente devorado.

La policía inicia la investigación del asesinato, conocedores de que el crimen había sido anunciado públicamente en el  mismo momento en que se estaba produciendo, lo que lleva a que nuestros jóvenes protagonistas se vean involucrados en una serie de muertes de carácter aparentemente sobrenatural.

Un mago, crímenes en apariencia provocados desde el más allá, referencias cinematográficas (el exorcista entre otras), misterios del pasado…Sólo puedo decir que me ha encantado el libro, me ha parecido muy ingeniosa la trama y la resolución, y si algo puedo resaltar en el aspecto negativo, es la forma en que se produce alguna de las muertes, que sobrepasa el surrealismo, aunque claro, en este tipo de lecturas, viene a ser un valor añadido. Y no cuento nada para no destripar la historia, pero anticipo que tiene tela marinera. Muy recomendable. Como ver una película de Darío Argento o Mario Bava.