LA COLECCIÓN “AUTORES BRITÁNICOS” DE CLIPER

autores britanicos la huella rojaUnos años antes de que los quioscos de toda España se vieran invadidos en los años 50 por la novela popular de quiosco que hoy en día conocemos como bolsilibros, con Bruguera y Rollán a la cabeza, se venían publicando una serie de colecciones que permitieron a los lectores conocer a algunos de los mejores escritores extranjeros de novela policiaca a un precio más que asequible.

Entre éstas destacaban sin lugar a dudas las colecciones de la editorial Hymsa, con la novela aventura a la cabeza, de las que ya he hablado en anteriores reseñas de este mismo blog; pero demás había otras editoriales que, sin ser tan célebres como la primera, participaron en esta labor de difusión cultural.

Este es el caso de la colección “Autores Británicos”, de la editorial Cliper, una curiosa serie de 29 novelas que se publicó entre 1945 y 1948, y que se encargó de recopilar traducciones de obras de los mejores autores de novelas del Reino Unido, en un intento por desmarcarse de otras colecciones de similares características que triunfaban en aquel momento.

autores britanicos enigma cerraduraAunque inicialmente uno podría pensar que la colección seleccionaba exclusivamente obras del género policiaco, tendremos ocasión de comprobar que no es exactamente así, y que incluso alguno de los autores resulta no ser tan británico.

La colección, con un formato de tamaño 13,5 x 20 cm, contó con unas magníficas portadas a cargo de Francísco Darnís Vicente (Barcelona, 12 de enero de 1910 – 8 de marzo de 1966), el popular dibujante de cómics, especialmente famoso por ser el co-creador en 1958 de la serie El Jabato, junto al guionista Víctor Mora.

La relación de novelas publicadas en la colección es la siguiente:

TITULO

AUTOR

1 El misterio de la posada R. Austin Freeman
2 El rey del Alhambra Seldon Truss
3 La mujer decapitada G.D.H & M. Cole
4 La fuerza invisible Edward Wallace
5 El enigma de la cerradura Edward Wallace
6 Otra vez Mr. Reeder Edward Wallace
7 La casa del espanto C. Hedley Barker
8 Tam Edward Wallace
9 El caso de Los Ángeles Robert Fleming
10 La Huella roja R. Austin Freeman
11 El cazador de cabezas Edward Wallace
12 Mongoria contra Inglaterra Seldon Truss
13 El caso de Oscar Brodski R. Austin Freeman
14 El ojo de Osiris R. Austin Freeman
15 La confesión de Elena R. Austin Freeman
16 El tribunal de justicia Edward Wallace
17 Un gran policía Edward Wallace
18 El archivo del Dr. Thorndyke R. Austin Freeman
19 El relato insolente de Scott Cecil Freeman Gregg
20 Los pergaminos de Chang-An Keith West
21 El inspector Higgins se apresura Cecil Freeman Gregg
22 A través del Canadá Mary Bosanquet
23 Trece historias R. B. Cunnighame Graham
24 El secreto del colgante R. Austin Freeman
25 Rey en la noche Edward Wallace
26 Mi isla del Sur Eric Muspratt
27 Winter Cherry Keith West
28 La extraña muerte del Dr. Wireless Noel Gubie
29 Misión en China Harold B. Rattembury

Como puede verse, la base de la colección la constituyeron Edgard Wallace (con 8 títulos) y R. Austin Freeman (7), dos autores de gran renombre que se vieron acompañados de otros escritores no tan conocidos en aquella época, y prácticamente olvidados en la actualidad.

Los escritores que participaron en la colección fueron los siguientes:

  • Edgard Wallace

edgard wallaceSin lugar a dudas el más conocido de todos los que participaron en “Autores Británicos”.

Richard Horatio Edgar Wallace (Greenwich, Inglaterra 1 de abril de 1875 – Beverly Hills, Estados Unidos, 10 de febrero de 1932) no puede ser considerado en modo alguno uno de esos escritores ”olvidados” que suelen ser el centro de atención de este blog, y se puede encontrar fácilmente amplia información sobre su vida y su obra.

Edgard fue fruto de una relación extramatrimonial entre el actor Richard Horatio Edgar y la actriz Marie Richards, siendo bautizado como hijo de «Walter Wallace», un personaje ficticio, y siendo adoptado por George Freeman, un mozo de mercado. A los 12 años comenzó a trabajar en todo tipo oficios, hasta que ingresó en el ejército de Su Majestad, donde prestó servicios desde 1893 hasta 1899, año en que compró su renuncia militar tras un duro destino de 3 años en Sudáfrica.

Tras su paso por el ejército, comenzó a trabajar como corresponsal de distintos periódicos, y acabó convertido en un periodista de renombre, profesión que le acompañó hasta el final de sus días.

Durante la Primera Guerra Mundial sirvió como subinspector de la Policía Especial, como encargado de la seguridad del Palacio de Buckingham, y trabajó para el Ministerio de la Guerra como interrogador especial de los ex prisioneros procedentes de los campos de concentración alemanes.

Su conexión con el mundo del cine y el teatro fue también muy destacada, pues además de haber sido adaptado al cine en multitud de ocasiones, dirigió varias obras teatrales, así como las películas “Red Aces” (1929) y “The Squeaker” (1930), basadas en obras suyas, e incluso trabajó como actor en “The Crimson Circle”, inspirada en su novela “El Círculo Carmesí “(1929).

Presidió la junta directiva de la compañía cinematográfica British Lion Film Corporation a partir de 1927, y en 1931,  tras presentarse sin éxito como candidato al Parlamento por el Partido Liberal, se mudó a Hollywood, donde falleció poco después de escribir para la R.K.O. el guion original de King Kong (10 de febrero de 1932).

Pero sin lugar a dudas, Edgard Wallace ha pasado a la historia por su faceta como escritor de novela policiaca, a pesar de que escribió poesía, artículos, crítica teatral, teatro, cine, cuentos, historia y novelas de otros géneros.

Toda su obra policiaca está muy influenciada por su labor periodística, que, además de permitirle conocer gran cantidad de países,  le puso en frecuente contacto con el mundo del crimen.

Asiduo visitante de Old Bailey (Tribunal de lo Criminal, en Londres) para hacer sus reportajes, le gustaba interrogar a condenados a muerte (llegó a ofrecer 5 000 libras al Dr. Armstrong para que le confesase la historia completa de sus envenenamientos) buscando fuentes de inspiración para sus relatos. Invitaba a comer a ex presidiarios y disfrutaba relacionándose con famosos personajes del hampa, hasta el punto de que estuvo asociado durante seis meses con “Ringer” Barrie, un conocido estafador del mundo de las carreras de caballos.

En tres ocasiones practicó personalmente la estafa por correo para estudiar de primera mano las técnicas con que se realiza. El resultado fue el artículo “Yo pude haber sido un delincuente con éxito“. Recibía periódicamente el Police Journal, una publicación reservada a la Policía, y conocía la obra de criminalistas clásicos como Mantegazza y Krafft-Ebing. Su prestigio como conocedor del mundo del crimen motivó que la policía alemana reclamara su ayuda para atrapar al famoso”Vampiro de Dusseldorf”, y que se le nombrase subinspector de la Policía Especial para proteger la vida de Su Majestad.

Una vida apasionante.

Respecto a su obra, Edgar Wallace está considerado el creador del “thriller” con su novela “Los Cuatro Hombres Justos” (1905), consolidando con el resto de su obra este género narrativo en el que la acción predomina sobre el análisis intelectual. No son por tanto sus libros las clásicas historias de novela-énigma en las que se muestran al lector las pistas necesarias para desentrañar un misterio, aunque también tiene alguna obra típica de habitación cerrada que se ajusta a la novela policiaca más tradicional.

Aparte de por la calidad de sus novelas de misterio, otro motivo por el que hoy en día se puede seguir leyendo a Edgard Wallace es por el sentido del humor que se desprende de su obra, especialmente en su serie de novelas protagonizadas por Evans el Ilustrado

  • Austin Freeman.

ifreemr001p1Richard Austin Freeman, el menor de 5 hermanos,  nació el 11 de abril de 1862, en Marylebone, y murió el 28 de septiembre de 1943, en Gravesend, ambas ciudades de Inglaterra.

Hijo de un modesto sastre, realizó estudios de medicina a costa de grandes esfuerzos familiares después de haber sido aprendiz en una farmacia, y tras completar la carrera se embarcó hacia la entonces peligrosa colonia británica de Accra, en la Costa de Oro (la actual Ghana), donde trabajó como asistente médico y donde contrajo la malaria, enfermedad que le dejaría secuelas de por vida.

Regresó a Inglaterra, de donde nunca más volvería a salir, alternando su trabajo como médico en la cárcel de Holloway con  la literatura policíaca con base científica, comenzando a escribir en colaboración con John James Pitcairn (1860–1936), un oficial medico en la prisión, con el seudónimo conjunto de Clifford Ashdown.

autores britanicos ojo osirisPosteriormente comenzó su carrera en solitario, convirtiéndose en pionero del subgénero de “misterio invertido”, al mostrar la identidad del criminal al principio de la historia, para pasar luego a narrar la manera en que se resuelve el crimen. Para ello dio a luz en 1907 al famoso investigador John Thorndyke, médico forense que aparece por primera vez en “La marca del pulgar rojo” (editada en la colección como “la huella roja”), al que se ha comparado en muchas ocasiones con Sherlock Holmes, y que acabaría protagonizando 28 novelas y 5 libros de relatos cortos. En la colección “Autores Británicos” de Cliper se publicaron 6 novelas protagonizadas por este personaje (todas las del autor excepto “El misterio de la posada”), sin olvidar que previamente ya se habían publicado obras del mismo en la editorial Maucci (“El testigo mudo” en 1914 y “¿Asesino de sí mismo?” en 1930), en Bruguera (“El enigma de Perrose” en 1945)  y otros 4 títulos en la célebre colección biblioteca oro de la editorial Molino entre 1936 y 1945 (“Un testigo silencioso”, “El cuento del Dr. Thorndyke”, “El mono de barro”, y “¿Suicidio?”).

Al margen de la saga de libros de Thorndyke, que tuvieron incluso adaptaciones a la televisión y a la radio,  Freeman escribió otras novelas de misterio, publicó libros de viajes y ensayos de crítica social, además de artículos en revistas especializadas.

El autor falleció en 1943 sepultado por un bombardeo alemán sobre la capital británica.

  • Seldon Truss

seldon truss draw the blindsLeslie Seldon Truss (21 de agosto de 1892, Londres –  5 de febrero de 1990, Hastings)  fue un prolífico escritor  inglés que escribió un total de 41 novelas policiacas, todas ellas con su propio nombre, excepto una, que firmó con el seudónimo de George Selmark (“Asesinato en silencio”).

Seldon Truss comenzó a trabajar en 1914 en los estudios de cine Gaumont British Picture Corporation, tras haber acabado sus estudios, pero con el inicio de la primera guerra mundial ingresa en la guardia escocesa, donde llegó a obtener el rango de teniente por su comportamiento en combate.

Finalizado el conflicto bélico, se convierte en agricultor, hasta que en 1926 toma la decisión de dedicarse en exclusiva a la literatura, sueño que vería cumplido con la publicación de su priemra novela en 1928.

Los personajes que marcaron su obra fueron el inspector Shane, protagonista de 3 novelas, entre ellas la primera del autor (“Gallows Bait”, 1928);  y sobre todo  el inspector jefe Gidleigh, protagonista de 23 títulos, entre los que se encuentra “The long night”, que fue adaptada al cine en 1958 en la película “The long Knife”, dirigida por Montgomery Tully y protagonizada por Joan Rice y Victor Brooks como el inspector Gidleigh.

El autor continuó escribiendo ininterrumpidamente hasta 1969, año de publicación de su última novela, “El cadáver que se escapó”, tras la cual  se retiró a la tranquilidad de la campiña inglesa hasta su fallecimiento en 1990, cuando contaba 97 años de edad.

En la colección Autores británicos le publicaron dos novelas.

  • D.H & M. Cole

G d h cole y señoraEste olvidado seudónimo corresponde realmente al matrimonio formado por George Douglas Howard Cole y Margaret Cole.

George Douglas Howard Cole (25 de septiembre de 1889, Cambridge – 14 de enero de 1959, Londres) fue un profesor de teoría política, economista, historiador, y en sus ratos libres, escritor de novelas policiacas. Cole cursó sus estudios en los prestigiosos St Paul’s School y en el Balliol College, para pasar a Oxford, donde destacó por su brillante expediente académico. De fuertes convicciones socialistas en un país y una época en el que esta ideología no estaba muy bien vista, fue objetor de conciencia durante la primera guerra mundial, considerándose a sí mismo un pacifista hasta la II Guerra Mundial. En sus propias palabras: “Hitler me curó del pacifismo”.

A pesar de su ideología socialista, Cole criticó públicamente el socialismo de la Unión Soviética, por considerar a Stalin un dictador incompatible con la democracia.

G.d.h cole munitionObtuvo gran prestigio académico por sus trabajos de historia y economía, especialmente por las biografías de William Cobbett y Robert Owen, lo que le llevó al puesto de profesor en 1925 en la Universidad de Económicas de Oxford, iniciando así una brillante carrera en el mundo universitario.

En Alemania figuraba en la lista negra de personajes susceptibles de arresto en caso de que la invasión de Inglaterra tuviera éxito, por su pública oposición al nazismo.

A pesar de una extensísima obra como economista e historiador, Cole encontró tiempo para la escritura de novelas policiacas de forma conjunta con su esposa Margaret Cole, logrando escribir desde 1923 (año de publicación de su primera novela, “The Brooklyn Murders”, única novela en la que figura acreditado como autor únicamente George) hasta 1948 prácticamente un libro al año, hasta el total de 35 novelas que componen su obra detectivesca.

De Margaret Cole se conocen muchos menos datos. Nació el 6 de mayo de 1893, obtuvo un brillante expediente académico en sus estudios, en unos años en los que era poco frecuente ver a una mujer en la Universidad, y contrajo matrimonio con George en 1918.

Como suele ocurrir en estos casos, no se conoce muy bien la forma en la que trabajaban marido y mujer, aunque los estudiosos se inclinan por la opción de que se alternaban en la escritura de sus libros, por los diferentes estilos existentes en algunas de sus obras. La propia Margaret escribió una biografía sobre su marido, y en la misma tan sólo dedica dos páginas a contar su actividad como escritor de novela policiaca, sin aclarar en absoluto la implicación de cada uno de ellos a la hora de escribir, lo que lleva a pensar que se trataba tan sólo de un hobby para el matrimonio.

En Autores Británicos encontramos un único título de estos olvidados  autores: “La mujer decapitada”, aunque el lector interesado puede encontrar más obras suyas en otras colecciones como Los libros de la Mandrágora, de ediciones Lauro (“El caso de la foto trucada”) G.P policiaca (“Las vacaciones del superintendente Wilson”), o El Buho de editorial Cliper (“La muerte de una estrella”), por citar sólo tres ejemplos.

  • Hedley Barker

c. hedley barker casta demoniosClarence Hedley Barker (1894-1970) es el nombre completo de este desconocido escritor, creo que escocés, aunque tampoco puedo asegurarlo, que aporta un único título a la colección, “La casa del espanto”. Escribió también con los seudónimos de Frank Hedley y Seafarer (marinero en inglés), éste último dedicado a libros de aventuras de temática marina. Lo único que he podido localizar sobre el autor es una breve anotación en la que efectivamente consta como escritor británico, y que fue autor de 9 novelas policiacas, entre los que se encuentran “Casta de demonios”, “Asalto en el Océano”  (ambas publicadas en España en la colección Biblioteca Orion de novelas modernas) o “El misterio del pantano de Hallam”, publicado en la colección amarilla de la editorial Maucci.

Con los seudónimos de Frank Hedley y Seafarer escribió otros 11 títulos, ajenos al género policiaco.

  • Robert Fleming

autores britanicos el caso de los angelesMe temo que Robert Henry Leitfred (5 de agosto de1891, Nueva York– 6 de Agosto de 1968, california) fue un escritor americano de pulp fiction que Cliper coló al lector entre los autores británicos. Este escritor publicó sus primeros relatos en revistas pulp de detectives, y aunque durante un tiempo se pasó al género bélico, regresó al género policiaco de forma casi exclusiva a partir de 1935. No dejó de escribir compulsivamente desde 1927 hasta 1951, año que eligió para retirarse. Su producción literaria incluye todo tipo de géneros, aunque probablemente sea recordado en Estados Unidos por su paso por la revista Weird Tales, para la que escribió unos cuantos relatos de ciencia ficción.

Generalmente escribía los relatos pulp con su propio nombre, reservando el seudónimo de Robert Fleming para los pocos libros policiacos de extensión más amplia que escribió, entre los que se encuentra “Murder comes to dinner”, publicado en Autores Británicos como “El caso de Los Angeles”, en un alarde de traducción.

  • Cecil Freeman Gregg

autores britanicos el inspector higgins aprietaCecil Freeman Gregg (1898, Londres – 1960, Londres), es, ésta vez sí, un autor británico de novelas policiales con una extensa producción, entre la que destacan las novelas protagonizadas por el inspector Cuthbert Higgins de Scotland Yard, cuya primera aparición se produce en “The Murdered Manservant”,  primera novela del escritor (1928), un personaje de gran cultura con poca inclinación a la acción, pero con gran capacidad deductiva que le permite resolver los casos desde la oficina partiendo de cualquier expediente que caiga en sus manos. Este peculiar inspector protagonizó ni más ni menos que 35 novelas del escritor, convirtiéndose en el personaje más carismático de Freeman, al que sólo consiguió hacer sombra el otro gran protagonista del autor: Henry Prince, un talentoso ladrón de guante blanco con gran sentido del humor que recuerda mucho a los personajes de Raffles o Arsenio Lupin, especializado en salvar los impedimentos que le ponen las fuerzas del orden, pero con la diferencia de que su condición de ladrón le viene impuesta por la muerte de su esposa, y que nunca defiende su actuación al margen de la ley. Henry Prince tan sólo aparece en tres libros del escritor.

Cecil freeman higgins contra princeComo curiosidad, una de las novelas de Freeman recrea un cruce (hoy se llamaría pedantemente crossover) en el que enfrenta a ambos personajes: “Higgins contra Prince”, novela por cierto publicada en España en la colección La Novela aventura.

Los trabajos previos de Freeman como contador y secretario seguramente influyeron decisivamente en el carácter del inspector Higgins, más cercano a un oficinista que a un detective tradicional, a pesar de que si hacía falta, podía salir bien parado de cualquier pelea.

Antes de la publicación de las dos obras del autor que aparecieron en la colección de Autores Británicos, la editorial Hymsa ya había recopilado muchas de sus obras en La Novela Aventura, motivo por el que al menos tiene un cierto grado de reconocimiento en nuestro país.

  • Keith West

autores britanicos winter cherryLo único que he podido averiguar de este autor es que su nombre real era Kenneth Westmacott Lane (1893-1954), que se educó en Rugby y en Oxford, y que su principal profesión fue la de periodista. Al menos este dato de los estudios nos hace suponer que efectivamente era británico.

Por lo que he podido comprobar, su obra parece ambientarse siempre en la antigua China, en una mezcla de novela histórica y drama tan de moda hoy en día, pero tan poco habitual en los años en que fueron escritas. Tal vez su obra mñás popular sea “Peony”, un dramón sobre un matrimonio concertado en la antigua China.

Las dos novelas del autor publicadas en la colección de Autores Británicos, “Los pergaminos de Chang-An” y “Winter Cherry”, son dos claros ejemplos de esta mezcla de géneros.

  • Mary Bosanquet

Autroes britanicos maryMary Dorothy Bosanquet (11 Junio de 1913 – 1999) ha resultado ser otro curioso caso en esta colección, pues que yo sepa no escribió ninguna novela policiaca.

Alcanzó cierta fama por dos libros de viajes: “Across Canada on horseback” (1942), reeditado posteriormente como “Canada Ride”, en la que  narra su propia experiencia cabalgando desde Vancouver a Nueva York; y “Journey into a picture” (1947), donde narra sus experiencias en Italia al final de la II guerra mundial con la YMACA (siglas de la Young Men’s Christian Association, una organización fundada en Londres en 1844).

En la colección Autores Británicos se publicó de esta escritora “A través del Canadá”, la primera de las dos obras comentadas anteriormente, que repito, no parece que tengan elemento alguno policiaco en su trama. Aunque lamentablemente no dispongo de ese ejemplar, he traducido del inglés la sinapsis del libro de la contraportada de un ejemplar que localicé en una biblioteca municipal. Perdón de antemano por mi traducción:

“El año 1939 fue un momento convulso para Inglaterra. El fuego y la oscuridad asomaban en el horizonte, con la Guerra contra los Nazis cada vez más cerca de casa. En medio de la vorágine, la joven Mary Bosanquet tuvo una revelación. Abandonaría sus estudios en Londres, se embarcaría en un barco de vapor rumbo a Vancouver, Canadá, y desde allí cabalgaría sola a caballo más de 2.500 millas hasta alcanzar Nueva York. ¡Sencillo! Sabía montar a caballo, disponía de una fortuna de 80 libras para financiar la expedición unipersonal, y pensaba que adquirir un caballo sería muy barato en el salvaje Oeste de Canadá. Después de todo, pensó, si el mundo iba camino de la autodestrucción, quería vivir antes una aventura memorable, “igual que los más heróicos viajeros”, antes del hundimiento global. Y si lo que la joven inglesa quería era aventura, ¡vaya si lo consiguió! Bosanquet cabalgó atravesando las montañas rocosas, se encontró con auténticos cowboys, fue atacada por un oso, invitada a una fiesta por solitarios tramperos, fue adoptada en Invierno por una familia de granjeros irlandeses, e incluso la acusaron de ser una espía nazi que estaba cartografiando Canadá en preparación de la invasión alemana. Y para todo ello contaba tan sólo con Jonty y Timothy, su pareja de caballos. Los tres inseparables compañeros de viaje consiguieron escapar de la locura en que se veía inmersa Europa, y de este modo los 18 meses que duró el viaje a través de silenciosas montañas, bosques de ensueño, y las amplias planicies de Canadá se convirtieron en el santuario que buscaban.

Al margen de estas dos obras, sólo he localizado dos obras más de la autora, un libro infantil titulado ”People with Six Legs”(1953), y un libro para adultos “The Man on the Island”(1962), acerca de una solitaria mujer joven que inicia una nueva vida en el Norte de Inglaterra.

Extraño caso el de esta novela –que por cierto estoy deseando localizar para leerla-, puese hace que uno se pregunte sobre los criterios de selección de las obras de la colección.

  • Eric Muspratt

Autroes britanicos ericEric Muspratt (1899-1949) fue un escritor especializado en libros de viajes, de nacionalidad australiana, país que adoptó como hogar a pesar de haber nacido en Inglaterra.

Nos encontramos por tanto con un caso parecido al tratado antes con Mary Bosanquet, pues Eric Muspratt  escribió únicamente libros de viajes, entre ellos “Mi isla del Sur”, el título del autor publicado en la colección Autores Británicos.

Eric nació el 21 de noviembre de 1899 en Essex, Inglaterra, y su pasión por los viajes le llevó a dar la vuelta al mundo cuatro veces a lo largo de su corta vida.  Escribió numerosos libros sobre sus experiencias, incluyendo “My South Sea Island” (1931), que fue uno de los primeros libros de viajes publicados por la recién creada Penguin Books, la mítica editorial londinense.

De acuerdo con sus propios libros autobiográficos, Eric comenzó a viajar desde muy joven, primero en compañía de sus padres, para continuar después con su pasión en solitario. Aunque él mismo menciona que escribió 10 libros de viajes, sólo se pudieron recuperar 8 títulos, entre ellos “Fire of Youth”, su autobiografía final, publicada tan sólo un año antes de su muerte, en la que describe una fascinante vida llena de aventuras.

A los 26 años Eric había sido marinero, soldado en la I Guerra Mundial, granjero en Australia, empleado de mantenimiento en Estados Unidos y capataz en una plantación en las Islas Solomon. La realidad es que no duraba demasiado tiempo en ningún trabajo, pues era incapaz de mantenerse quieto en un mismo lugar.

En 1926 regresó a Inglaterra al haber sido deportado de Australia por trasladar en un barco a inmigrantes ilegales, lo que supuso el inicio de una gran aventura que describe en su libro “Wild Oats”, en el que narra su intento por regresar desde Inglaterra a Australia a través de Europa, sin pasaporte y sin apenas dinero. El libro, que fundamentalmente es un canto romántico a la pobreza, detalla un duro viaje en el que durante seis meses atravesó 12 países, a pie o de polizón en trenes de mercancías, durmiendo en la calle, pasando hambre y frío, y siendo encarcelado en dos ocasiones por vagancia, hasta que le obligaron a regresar a Inglaterra.

Aunque a primera vista quien lea esto pueda tener un sentimiento de simpatía por esta visión tan romántica de la pobreza, la realidad es que Eric Muspratt muestra también en el libro aspectos no tan agradables sobre sí mismo: a lo largo del libro no para de criticar a la gente que lleva una vida convencional, pero la realidad es que cuando se le acabó el dinero pidió prestado a sus amigos de Londres, gastándoselo básicamente en alcohol; y más grave aún, hay un momento en que reconoce que planeaba robar a gente por la calle simplemente porque consideraba que era su derecho para sobrevivir (en concreto menciona a los homosexuales como gente que merece que se les robe, cosa por cierto que no debe extrañarnos si tenemos en cuenta que el libro es de 1932).

En resumen, que en mi opinión es fácil dar una visión romántica de la pobreza cuando se tiene una red de seguridad que te permite volver a una cómoda vida cuando las cosas se ponen feas de verdad.

En un libro posterior, “The Journey Home”, narraría otro intento de regreso a su querida Australia, ésta vez con éxito.

El autor murió en 1949 en Concord, Nueva Gales del sur, Australia.

Cronológicamente las obras que se conocen del escritor, todas ellas de viajes, son las siguientes:

My South Sea Island (1931)

Wild Oats (1932)

Greek Seas (1933)

The Journey Home (1933)

Ambition : an autobiographical novel (1934)

Going Native (1936)

Time is a Cheat (1946)

Fire of youth : the story of forty-five years wandering (1948)

En resumen, un curioso escritor de dudosa catadura moral que merece la pena descubrir.

  • B. Cunninghame Graham

Cunninghame-Graham00Si hasta ahora pensaba que escritores como Mary Bosanquet o Eric Muspratt tenían vidas fascinantes, la sorpresa ha sido mayúscula con Robert Bontine Cunninghame Graham (24 de mayo de 1852, Londres – 20 de marzo de 1936, Buenos Aires), hombre polifacético donde los haya, que ejerció de político escocés, periodista, aventurero y escritor. Nuevamente nos encontramos que la obra publicada en la colección (“Trece Historias”) nada tiene que ver con el género policiaco.

Fue miembro del Partido Liberal y el primer diputado socialista en el Parlamento del Reino Unido; uno de los fundadores y primer Presidente del Partido Socialista Escocés (SLP) 1888 – 1893; uno de los fundadores del Partido Nacional de Escocia (NPS) en 1928 y el primer Presidente del Partido Nacionalista Escocés (SNP) en 1934.

Cunninghame Graham era el hijo mayor del Comandante escocés William Bontine, y de  la honorable Anne-Elizabeth, una joven de origen hidalgo español (su madre era de Cádiz). Es por eso que el primer idioma que aprendió Cunninghame Graham fue el español.

Nació en alta mar, cerca de la costa de Venezuela (donde pasó los tres primeros años de su vida mientras duró el destino de su padre), en un adelanto de lo que sería una ajetreada vida.

Tras esos primeros años en Sudamérica, el joven Robert pasó después la mayor parte de su infancia con sus hermanos menores, Charles y Malise, en las fincas que la familia poseía en Escocia.

cunninghame graham 4Tras recibir educación en Harrow, un famoso  internado privado de Inglaterra, Robert completó sus estudios en Bruselas. A los 17 años realiza su primer viaje a Argentina, tierra de la que su abuela gaditana le había hablado con fascinación durante toda su vida, con la intención de hacer fortuna con la ganadería. Allí se convirtió en un experimentado jinete, y en un enamorado de los gauchos, ganándose el cariñoso apodo de Don Roberto, sobrenombre que le acompañaría toda la vida. Luchó contra los indígenas y hasta se vio forzado a participar en una revolución en Paraguay, país en el que cultivó mate durante un tiempo. También viajó a Marruecos disfrazado de Jeque Árabe, intentando visitar la Ciudad prohibida (narrado en su libro “Magreb El Aksa”, considerado por Joseph Conrad como el libro de viajes del siglo); siguió los rastros de antiguas minas de oro en España; conoció el lejano Oeste, donde entabló amistad con William Cody, popularmente conocido como Buffalo Bill en Texas, e incluso enseñó esgrima en México con el apodo de “Professore Bontini”, tras haber viajado allí desde San Antonio de Béjar en una caravana de carromatos con su reciente esposa, Gabriela Chideock de la Balmondière , con la que se había casado en París, una escritora que decía ser medio francesa y medio chilena, aunque en realidad su nombre era Carrie Stansfield Horsfall y era hija de un médico de Yorkshire.

Tras la muerte de su padre en 1883, Robert regresó al Reino Unido para intentar resolver la enorme deuda acumulada por su padre, lo que le obligó a participar de distintos negocios, entre ellos la gestión de la compañía de tranvías de Glasgow. Poco después comenzaría una vertiginosa carrera política. A pesar de sus orígenes aristocráticos, Cunninghame Graham sentía gran afinidad con el socialismo, lo que le llevó a participar activamente en reuniones públicas, donde conoció a William Morris, George Bernard Shaw, H.M. Hyndman, John Burns y Keir Hardy, entre otros. Era un orador extraordinario, muy respetado en las confrontaciones dialécticas por sus adversarios.

Pese a su ideología socialista, se presentó a las elecciones general de 1886 como candidato del Partido Liberal, representando al distrito electoral de North West Lanarkshire. Su programa electoral, muy revolucionario para la época, estaba basado en las siguientes propuestas:

Abolición de La Cámara de los Lores

Sufragio universal

Nacionalización de tierras, minas y otras industrias.

Alimentación escolar gratuita.

Separación del Estado y de la Iglesia Anglicana.

Autogobierno para Escocia.

Establecimiento de la jornada laborable de ocho horas.

Con el apoyo de los Liberales y los Socialistas, Cunninghame Graham derrotó al candidato del Partido Unionista ,  y de este modo ingresó en la Cámara de los Comunes, de la que no tardó en ser suspendido por incurrir en “referencias irrespetuosas” hacia la Cámara de los Lores (parece ser que empleó la palabra “malditos” para referirse a esta honorable institución).

Cunninghame Graham, durante su estancia  en la Cámara de los Comunes,  centró todos sus esfuerzos en la difícil situación de los desempleados y en la preservación de las libertades civiles. En 1886 y 1887 se quejó de los intentos de la policía para impedir las reuniones públicas y la libertad de expresión. Asistió a la manifestación de protesta en Trafalgar Square el 13 de noviembre de 1887 que fue disuelta por la policía y que pasó a la Historia con el nombre de “Domingo Sangriento”. Cunninghame Graham fue brutalmente golpeado durante su detención y trasladado a la comisaría de Bow Street; comisaría en la que su tío, el coronel William Hope VC, intentó pagar la fianza. Tanto Cunninghame Graham, que fue defendido por H. H. Asquith como John Burns fueron declarados culpables por su participación en la manifestación y fueron condenados a pasar seis semanas en prisión.

Cuando Cunninghame Graham salió de la cárcel de Pentonville, continuó su campaña para mejorar los derechos de los trabajadores y poner freno a su explotación económica. Fue suspendido de la Cámara de los Comunes en diciembre de 1888 por protestar por las condiciones del trabajo en cadena. Su repuesta al Presidente de la Cámara fue: “Nunca renuncio”, frase que más tarde emplearía su amigo George Bernard Shaw en su obra “El hombre y las armas”.

Cunninghame Graham era un firme partidario de la independencia de Escocia. En 1886 había ayudado a establecer la Asociación Autónoma Escocesa (SHRA), mientras que en la Cámara de los Comunes realizó varios intentos para convencer a los diputados de la conveniencia de un parlamento escocés. En una ocasión, Cunninghame Graham dijo en broma que quería “un parlamento nacional en el que tendré el placer de saber que los impuestos se desperdiciarán en Edimburgo, pero no en Londres”.

Durante su actuación en la Cámara de los Comunes, Cunninghame Graham se volvió cada vez más radical y pasó a fundar el Partido Socialista Escocés (SLP) con Keir Hardie. Cunninghame Graham permaneció en el Partido Liberal hasta 1892, en que lo dejó para presentarse como candidato Socialista en las elecciones generales.

En sus actividades de apoyo a los conflictos laborales de los trabajadores, participó activamente con Annie Besant en la Huelga de las Vendedoras de Fósforos y en la Huelga de los Estibadores de 1889. En julio de 1889, asistió al 2° Congreso Marxista Internacional en Paris con James Keir Hardie, William Morris, Eleanor Marx y Edward Aveling. El año siguiente, pronunció un discurso en Calais que fue considerado por las autoridades de ser tan revolucionario que fue detenido y expulsado de Francia.

En las elecciones generales de 1892, Cunninghame Graham se presentó como candidato al Partido Laborista Parlamentario Escocés en Glasgow Camlachie (un nuevo distrito electoral). Pero fue derrotado y éste fue el fin de su carrera parlamentaria. No obstante se mantuvo activo en los círculos políticos, ayudando a Keir Hardie en el nacimiento del Partido Laborista Independiente.

En 1914 se alistó en el ejército para luchar contra los alemanes, pero sólo consiguió que le encomendaran la misión de comprar caballos para el ejército en América del Sur.

Durante su vida, Cunninghame Graham publicó un gran número de libros y artículos. Los temas incluían historia, biografía, poesía, ensayos, política, viaje y diecisiete recopilaciones de cuentos. Los títulos más famosos incluyen “Padre Arcángel de Escocia” (1896, junto con su esposa Gabriela); “Trece Historias” (1900); “Éxito” (1902); “Historias Escocesas” (1914); “Brought Forward” (1916); “Esperanza” (1917) y “Casas Viejas” (1933), sobre los terribles hechos producidos en España en esa localidad. Las biografías son: “Hernando de Soto” (1903); “Doughty Deeds” (1925), una biografía de su tatara-tatara-abuelo, Robert Graham de Gartmore y “Retrato de un Dictador” (1933), en la que narra la vida y muerte del dictador paraguayo Francisco Solano López.

En 1988 se reimprimieron sus obras “Mogreb-el-Acksa” (1898) y “La Arcadia Perdida“(1901), siendo este último  la inspiración para la oscarizada película de Roland Joffé  “La Misión” (1986).

En el mundo literario la figura de Cunninghame Graham era muy respetada: ayudó a Joseph Conrad  con la investigación para su novela “Nostromo”. Otros amigos literarios fueron Ford Maddox Ford, John Galsworthy, H.G. Welles, George Bernard Shaw (que admite abiertamente su deuda con él para “La Conversión del Capitán Brassbound” y “El hombre y las armas”),  o mi admirado     G. K. Chesterton, que le definió como “El príncipe de Escritores de prefacios” y además se refirió a él en su autobiografía con la siguiente frase; “si bien a Cunninghame Graham nunca se le permitió ser primer ministro, logró en cambio la aventura de ser Cunninghame Graham”.

cunninghame graham 3Cunninghame Graham se mantuvo siempre muy activo, y a sus 80 años montaba a caballo a diario. Siguió escribiendo, ocupó el cargo de Presidente de la Sección Escocesa del PEN Club y no dejó de involucrarse en política. Murió de neumonía el 20 de marzo de 1936 en el Plaza Hotel de Buenos Aires, Argentina, después de una visita al lugar de nacimiento de su amigo Guillermo Enrique Hudson. Su cuerpo fue velado en la capilla ardiente montada en la Casa del Teatro y recibió un homenaje nacional encabezado por el Presidente de la República Argentina Agustín Pedro Justo. Detrás de la carroza fúnebre donde se transportaron sus restos hasta el puerto de Buenos Aires, marchaban dos caballos criollos (Mancha y Gato se llamaban) como homenaje al gran jinete amigo de Argentina.

4 meses después de su muerte Franco entraría en España procedente de Marruecos, dando inicio a una cruel guerra civil que hubiera destrozado el corazón de un Cunnighame Graham que sin duda alguna hubiera tomado partido por el bando republicano.

Sus restos volvieron a su patria para ser enterrado al lado de su esposa en el Priorato agustino en ruinas de Inchmahome en la isla del mismo nombre, en el Lago de Menteith, Stirlingshire. Al año siguiente, en junio de 1937, se erigió en su honor el “Memorial Cunninghame Graham”, inaugurado en una ceremonia en Castlehill, Dumbarton, cerca de su casa familiar de Ardoch. Más tarde sus restos fueron trasladados al pueblo de Gartmore, donde aún reposan.

Como se puede ver, una vida en la que la faceta como escritor es tan sólo una anécdota. Una obra dedicada a los viajes y a las biografías, y en la que los caballos y los paisajes de Sudamérica tienen una especial relevancia.

Parte de su obra es fácil de localizar hoy en día, pues en Argentina se han hecho recientes reediciones de algunos de sus libros.

  • Noel Gubie

Como expliqué en la anterior reseña de este blog, Noel Gubie es realmente Jorge / Jordi  Gubern Ribalta, más conocido en el mundo de la literatura popular como Mark halloran, sin lugar a dudas uno de los escritores de mayor calidad que pasaron por la novela popular en España, pero de británico, nada de nada.

A esa reseña me remito:  https://bolsilibrosmemoriablog.wordpress.com/2017/10/16/noel-gubie-seudonimo-resuelto/

  • Harold B. Rattembury

Harold Burgoyne Rattembury (1878-1962) fue un predicador metodista, que nació en el Reino Unido. Lo único que he podido descubrir de este autor (a través de la correspondencia que se conserva en la Biblioteca digital de la Universidad de Manchester sobre la familia Rattembury) es que estaba especializado en libros ambientados en la China de la primera mitad del siglo XX, país donde inició una carrera como misionero en 1902, sin abandonarlo nunca, excepto en una breve etapa entre 1939 y 1940, años que dedicó a visitar un gran número de países de Asia. Sus libros (25 títulos),  recogen desde la historia de China hasta sus propias vivencias como misionero en el país, en una nueva muestra de libros de viajes que abundan en esta colección.

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NOEL GUBIE, SEUDÓNIMO RESUELTO

noel gubie extraña muerteMe encontraba escribiendo un articulo (que subiré al blog inmediatamente después de esta reseña) sobre la poco conocida colección “Autores Británicos” de la editorial Cliper, y como parte de la misma decidí dar una serie de datos biográficos de todos y cada uno de los autores que participaron en los 29 números que duró la colección. Todo iba bien, hasta que llegué a un tal Noel Gubie, con el que me topé con el muro que inevitablemente se encuentra cuando se escarba un poco en las profundidades de la literatura popular. Absolutamente ningún dato acerca de este autor, lo que me hizo sospechar  que de británico iba a tener  poco.

Unos años antes de la publicación de esta colección de Autores Británicos, las editoriales de novela popular -Cliper entre ellas- empezaron a recurrir a autores españoles para continuar sus series de quiosco, ante las dificultades para obtener material extranjero, lo que proporcionó una fructífera y eficaz cantera de escritores capaces de sostener el infernal ritmo de producción exigido: José Mallorquí, Manuel Vallvé, Guillermo López Hipkiss, Adelardo Fernández Arias y muchos otros empezaron a hacerse un nombre entre los lectores, sin que la calidad de las novelas que llegaban a los quioscos se viera resentida en modo alguno.

Pues bien, me voy a aventurar a desvelar el auténtico nombre del escritor que se oculta detrás de Noel Gubie, y a continuación explicaré el modo en que he llegado a esta conclusión.

Noel Gubie es Jorge / Jordi  Gubern Ribalta, más conocido en el mundo de la literatura popular como Mark halloran, al que ya dediqué una reseña en el blog, autor que también empleó los seudónimos de Bruno Shalter, Pedro Lanuza, William O´Connor, Esteban Díaz, y desde ahora podemos asegurar que también el de Noel Gubie, hecho éste de no poca importancia si consideramos que en mi opinión Jorge Gubern es sin lugar a dudas uno de los escritores de mayor calidad que pasaron por la novela popular.

La información que conozco sobre el autor se puede encontrar en

https://bolsilibrosmemoriablog.wordpress.com/2016/04/07/pronostico-mortal/

Ahora explicaré cómo llegué a esta conclusión.

Mis sospechas sobre que el seudónimo corresponde a un escritor español comienzan al no localizar información alguna en las habituales fuentes que suelo consultar para conseguir datos biográficos de autores anglosajones. Ese hecho, unido a que en internet no se puede encontrar ningún libro del escritor que no estuviera publicado en español, aumentó mi convicción en este sentido.

Noel Gubie el zoo de papelUna vez centrado en que era español, lo único que tuve que hacer fue localizar todas las novelas que publicó en nuestro país, que no son muchas, por cierto: que yo tenga conocimiento, “La extraña muerte del Dr. Wireless”, publicada en la colección Autores Británicos de Cliper en 1948; “Redoble mortal”, en la 2ª serie de la colección Misterio de Cliper; y “El zoo de papel”, en la 2ª Serie Wallace, también de Cliper.

En este último título, “El zoo de papel”, aparte de una maravillosa portada a cargo de Chaco Pino, se nos presenta en la contraportada del libro una de esas falsas biografías que me fascinan, y a las que por cierto era muy aficionado Jorge Gubern:

“Noel Gubie es ciudadano americano desde 1945. Nació en Londrés, de padre francés, el 22 de junio de 1920, y cambió de nacionalidad a raíz de la guerra, en la que desempeñó importantes misiones para los servicios secretos aliados. Ha estado en España cuatro veces, y aquí ha publicado algunas de sus primeras novelas. Actualmente dirige en Chicago una agencia de investigaciones privadas. Su vasta experiencia del espionaje y los bajos fondos de dos continentes le ha permitido producir una obra maestra como es “El zoo de papel”, donde se presenta una estampa estremecedora del hampa norteamericana en la que hay bordada la intriga policiaca más original y más llena de sorpresas que la moderna literatura de emoción ha dado.

Por su duro y vibrante realismo y por su doble condición de detective y escritor, tan poco frecuente, Mark Halloran le ha seleccionado.

Noel Gubie biografia contraportada el zoo de papelAsí que tenemos que el fascinante Noel Gubie es presentado en la colección ni más ni menos que por Mark Halloran (principal seudónimo literario de Jorge Gubern, que no utilizó en su etapa en Cliper). Si a esto le unimos la similitud del apellido Gubie con Gubern, y que el autor trabajaba en esos años para esta editorial, para la que escribió todos los títulos de la colección Mike Palabras con su nombre auténtico, creo que podemos asegurar con casi total seguridad que ya hay un pseudónimo menos por resolver.

El motivo por el que he decidido dedicar finalmente una reseña exclusiva a Noel Gubie es que el artículo sobre la colección Autores Británicos es demasiado largo, por lo que era más que probable que la gente no lo leyera íntegramente y se perdiera este dato en las profundidades del blog.

UNA TUMBA EN LAS ESTRELLAS

SILVER KANE UNA TUMBA EN LAS ESTRELLASTítulo: Una tumba en las estrellas

Autor: Silver Kane

Colección Selección Terror Nº 36. Editorial Bruguera

1ª Edición  1973

Portada: Alberto Pujolar

Debo rendirme a la evidencia. Al final acabo volviendo a las novelas de Terror de Francisco González Ledesma, con la esperanza de que asome el genio, y con la certeza de que siempre aparecerá algún detalle interesante en el libro.

En el caso de “Una tumba en las estrellas”, comienza con el autor aclarando que los sucesos de la novela están basados en datos reales. Yo debo ser muy simple, pero cada vez que veo eso en un libro de terror, se dispara mi ansiedad por leerlo inmediatamente.

Lorena Benson es la prometida de Pat Seymour, el menor de una de las familias más adineradas de la alta sociedad neoyorquina, cuya hija mayor, Estephanie, está a punto de celebrar su gran boda. Una boda que había sido aplazada seis meses tras la desaparición de su abuela, que semanas después fue encontrada en el panteón familiar de los Seymour, donde había sido enterrada viva.

Cuando Lorena se encuentra de camino a la ceremonia matrimonial de Estephanie, sufre una avería en su coche, siendo rescatada por un estrafalario periodista llamado Tony Milian, que la lleva hasta el lugar de celebración.

Nada más llegar, le comunican que la novia ha aparecido ahorcada, dejando una nota dirigida a Lorena, en la que explica que el motivo por el que se suicida es que ella era la responsable del macabro asesinato de su abuela.

Tras una acalorada discusión con la madre de Pat y Estephanie, que nunca había visto con buenos ojos la relación con su hijo, decide romper el compromiso, y abandona a Pat.

A partir de este momento la novela centra toda su atención en un peculiar cementerio, objeto del comentario del autor sobre que la novela se basa en hechos reales, y que Lorena visitará al descubrir que su padre, fallecido años atrás, fue el arquitecto responsable del proyecto.

Según un artículo de un periódico que reproduce el propio autor, “En Tenesse está siendo edificado el primer rascacielos exclusivamente para muertos Constará de todos los servicios, tendrá peluquerías, floristería, agencias de seguros, salones de belleza y restaurante”.

necropolis brasil

Necrópolis vertical en Brasil

Partiendo de este breve artículo, Silver Kane monta una trama basada en una siniestra interpretación de este cementerio vertical, donde los muertos “habitan” lujosos apartamentos, embalsamados para que adquieran una apariencia que permite a sus familiares ir a verles como si siguieran vivos.

Como no podía ser de otra forma, he investigado sobre el tema, y ha resultado ser cierto que existen en la actualidad varios edificios/cementerios en el mundo, consistentes en nichos que crecen en vertical en lugar de en horizontal, y que comparten espacio con todos los servicios funerarios habituales. Lo que no existe, al menos que yo sepa, son los apartamentos para muertos que imagina el autor para su novela, y que ciertamente ponen los pelos de punta.

Desde hace años el espacio se ha convertido en un grave problema en las grandes ciudades, especialmente en ciertos países, lo que ha llevado a proponer como solución habitual la construcción de necrópolis verticales, y aunque hasta la fecha no deja de ser una excepción, sí hay varios ejemplos que llevan años en funcionamiento

El más alto en la actualidad es el “Memorial Necropole Ecumenica de Santos, en Brasil”, un rascacielos de 32 plantas con capacidad para 8.000 nichos que estará finalizado en 2.020 (actualmente el edificio en funcionamiento es de 14 plantas), un proyecto que tuvo que superar la oposición de gran parte de la población, remisa a este fúnebre vecindario. La parte más alta de la torre, a más de 100 metros del suelo, tendrá una imponente capilla, y en la actualidad, además de velatorio y nichos, cuenta con habitaciones de hotel y un centro comercial.

cementerio noruega proyecto

Proyecto cementerio vertical en Noruega

Actualmente en Noruega se está discutiendo la posibilidad de realizar este tipo de cementerios, cuyo concepto consistiría en un rascacielos abierto y con jardines, de modo que a medida que la población de finados crezca, se vayan añadiendo nuevas plantas. Hay que tener en cuenta que en Noruega, a la habitual falta de espacio en las ciudades hay que sumarle otro grave problema: los muertos no se descomponen, lo que evita que el espacio pueda ser reutilizado pasados 20 años, práctica habitual en muchos países. Esto no se debe a las bajas temperaturas del país, sino a una ley que obligaba a que los muertos fueran envueltos en pástico al ser enterrados.

Dicha norma fue instaurada poco después de la Segunda Guerra Mundial por motivos de higine. Aunque esta práctica dejó de utilizarse, quedan en el país más de 350.000 cadáveres sin descomponer, por lo que son espacios que no pueden reutilizarse.

Afortunadamente, un empleado de servicios fúnebres consiguió la solución: Kjell Larsen Ostbye inventó la técnica del extracto de lima. Al clavar sondas en el suelo, estas atraviesan las bolsas de plástico que envuelven al difunto, y a través de ellas se inyecta el jugo de la lima.  Con el ácido, el cuerpo se descompone más rápido y hace que desaparezca en menos de un año.

Larsen, ayudado por el ingeniero Rikard Karlsson, probó el invento en 17.000 tumbas, empleando una máquina que lleva a cabo el proceso en unos diez minutos. El problema es que para recuperar espacio en los cementerios, Noruega debería gastar 670 euros por cadáver.

Tras esta alegre disquisición, y volviendo a la novela de la reseña, debo decir que contiene demasiadas incoherencias. El prometedor inicio y la idea principal de la novela (el rascacielos cementerio) no bastan, convirtiendo el libro en una auténtica sucesión de disparates que no consigue hilar con coherencia los muchos arcos argumentales que se plantean desde un principio.

Una lástima, pues el tema podía haber dado mucho más de sí.

A pesar de todo, el buen hacer del escritor y escenas sueltas de la novela –incluyendo un espeluznante epílogo- consiguen, como siempre, que el entretenimiento esté asegurado. Me sigue resultando llamativo que el autor suele dar el protagonismo de todas sus historias de terror a una mujer, y su facilidad para construir una historia a partir de un suceso aislado.

Seguiremos buscando otra obra maestra de Silver Kane. Esta vez no fue posible.

GABRIEL BERMUDEZ CASTILLO Y EL BOLSILIBRO

GabrielBermudezCastillo

El maestro Gabriel Bermúdez Castillo

No hace demasiado tiempo dediqué una reseña a Ángel Torres Quesada, en mi opinión uno de los mejores escritores españoles de ciencia ficción de todos los tiempos, y del que tenemos la suerte de poder seguir disfrutando.

A raíz de ese artículo, recibí en el blog un comentario en el que se recordaba a otros escritores españoles de ciencia ficción, entre ellos Gabriel Bermúdez Castillo, un autor que en su día me impactó tras la lectura de dos de sus obras más célebres.

Lógicamente llegué a la conclusión de que tenía que hablar como fuera de este autor, pero, como siempre, me topé con el obstáculo de buscar una excusa para relacionarlo con el mundo del bolsilibro.

En el caso de Angel Torres Quesada nos encontramos con un escritor que, aún teniendo una importante carrera literaria al margen del bolsilibro, tuvo una participación directa en el boom de la novela popular de quiosco, gracias al gran número de obras que escribió como A. Thorkent.

Lo mismo puede aplicarse a Domingo Santos, otro de los grandes autores de la ciencia ficción española que aportó su grito de arena a la literatura de quisco, y al que dedicaré una reseña lo antes posible.

¿Cómo justificar entonces la presencia de Gabriel Bermúdez en este blog?

Al margen de que el propio escritor ha demostrado su admiración en diversas entrevistas por la novela popular (parece ser que sigue intentando completar la colección de Hombres Audaces), la respuesta me llegó de golpe tras el descubrimiento de “La casa de la vaguada”, una pequeña joya (por el tamaño) publicada en 2015 por la editorial Pulpture que ha hecho cambiar mi idea de que el bolsilibro ha muerto como formato editorial.

Antes de pasar a comentar esta diminuta obra maestra, unas palabras sobre el escritor, del que me declaro un gran admirador.

Gabriel Bermúdez Castillo nació en Valencia el 29 de junio de 1934 pero con tan sólo dos años su familia se trasladó a Zaragoza, ciudad donde vivió hasta mediados los años 80, y donde cursó derecho y profesorado mercantil, estudios que alternó con sus inicios como escritor . Tras ejercer como corredor de comercio y notario en Calatayud y Zaragoza, acabó recalando en Almeria, ciudad en la que vivió hasta su jubilación como notario, y en la actualidad reside en Cartagena.

Su carrera literaria arranca en 1971, con la publicación de “El mundo Hokún”, su primera incursión en la ciencia ficción, un recopilatorio de cinco relatos que marcarían toda su obra posterior. Uno de los relatos de dicho libro, “Amor en una isla verde”, le hizo ganar su primer premio literario, situando la acción en un mundo cuyos recursos naturales están totalmente agotados, premisa empleada en obras posteriores.

La obra de Gabriel Bermúdez no es muy extensa, contando únicamente con 14 obras publicadas y un buen número de relatos cortos, hecho éste fácilmente explicable si tenemos en cuenta que no se dedicaba en exclusiva a escribir, pues su oficio principal  fue el de notario.

Entre los numerosos premios que hasta el momento ha acaparado destaca el Premio Ignotus 2002 de narrativa de ciencia ficción, por “Demonios en el cielo”, obra que en mi opinión, siendo de gran calidad, como el resto de sus libros, no es ni mucho menos la mejor de su trayectoria.

No debemos olvidar que Gabriel Bermúdez es uno de esos autores con gran reconocimiento potr parte de la crítica y por un reducido número de lectores de cierta edad aficionados a la ciencia ficción. A lo largo de su carrera ha despertado un gran interés en las revistas del género, dónde le han dedicado números monográficos a su obra. Todo ello le ha convertido sin lugar a dudas, y con todo merecimiento, en una de las más importante voces de la Literatura Fantástica Española Contemporánea.

La realidad es que si preguntamos aleatoriamente a 1.000 personas de menos de 30 años, dudo que haya ni una sola de ellas que sepa quién es Gabriel Bermúdez Castillo, hecho éste que me parece lamentable, especialmente para ellos, pues no saben lo que se pierden. De hecho es probable que no sepan decir el nombre de un solo escritor español de ciencia ficción, género especialmente maltratado en nuestro país, tan habituado a menospreciar la cultura.

Algunos de sus relatos se han convertido en clásicos de la ciencia ficción, como en el caso de “La última lección sobre Cisneros” (1978), situada en una España asolada por la escasez de  recursos, y en la que se nos presenta una censura propia de tiempos medievales; o la magnífica “Cuestión de oportunidades” (1982), en donde el protagonista, un hombre llamado Iván Mendoza, asediado por sus deudas de juego, acude a una empresa que concede oportunidades a gente dispuesta a cualquier cosa, entrando en una espiral de autodestrucción al aceptar misiones cada vez más carentes de sentido y peligrosas, incluso cuando ya ha reunido el dinero suficiente para saldar sus deudas. Un gran relato que retrata a la perfección la ambición humana.

viaje a um planeta wu weiRespecto a sus novelas, sin lugar a dudas destacan “Viaje a un planeta Wu Wei” (1976), donde se narra el violento destierro de Sergio Amstrong a un mundo salvaje que le obligará a replantearse todo lo vivido hasta ese momento; “El señor de la rueda” (1986)   –personalmente mi favorita-, dónde se nos presentan las surrealistas andanzas de Sir Pertinax en su mundo pseudomedieval, en una obra plagada de originalidad y de un sentido del humor extraordinario; y “Mano de la Galaxia, una excepcional obra publicada en dos volúmenes (Golconda y Haladriel), que narra las aventuras de VictorLanyard, uno de los mejores personajes que ha dado nunca la ciencia ficción.

Cualquiera que quiera leer esta gran obra que a cualquier lector se le hará corta, que busque a toda costa la edición íntegra de Larumbe, el mejor ejemplo que he visto jamás de reedición de una obra. Todo un ejemplo ilustrativo de cómo se puede destrozar un libro (por la edición original de Acervo). Una maravilla, de verdad.

En el primer volumen, Golconda, se menciona por cierto la Quebrada del Buitre, en claro homenaje a la colección “Pete Rice” de Molino, personaje que era el sheriff de un lugar con el mismo nombre.

Si hay algún aficionado a la ciencia ficción que no haya leído estas obras, creo poder decir con toda seguridad que le sorprenderán estos libros.

Gracias al mencionado comentario en el blog recordándome la obra de este escritor, he descubierto que sigue publicando, y ya tengo pendiente de lectura “Los herederos de Julio Verne”, obra de evocador título publicada en 2013 por Laberinto.

Y pasamos a la reseña del libro que me ha permitido traer al autor al blog.

la casa de la vaguadaTítulo: La casa de la vaguada

Autor: Gabriel Bermúdez Castillo

Colección Fobia Nº especial. Ediciones Pulpture

1ª Edición  2015

Portada: J.R. Plana y Cris Miguel

 Hugo Tamarit es un desagradable usurero que vive en la ciudad de Torres Negras cuya personalidad hace que Mr Scrooge, el despreciable protagonista de “Canción de Navidad”, parezca un alma caritativa.

Un buen día Hugo recibe la visita de un inspector de policía que le comunica que su tío Zebulón ha fallecido recientemente, dejando su única propiedad – un siniestro caserón construido en una vaguada-, en herencia a sus dos únicos sobrinos, el mencionado Hugo y su hermano Óscar, un capitán de marina mercante con el que no mantiene contacto alguno desde hace años y que actualmente se encuentra embarcado en algún lejano mar de Africa.

La sorpresa es grande para Hugo, ya que pensaba que su tío había fallecido tiempo atrás, y sobre todo no encuentra explicación al hecho de formar parte de la herencia, pues no sabía nada de él desde que hace unos años acudiera a él solicitándole una importante cantidad de dinero, petición que Hugo rechazó de muy malos modos.

Zebulón, que aparentemente vivía en la miseria, pagó sus últimos cuidados médicos y su entierro con unas cuantas monedas de oro antiguas, lo que despierta el interés de Hugo por visitar cuanto antes la casa de su tío en busca de cualquier objeto de valor, antes de que su hermano regrese de alta mar.

Tras comunicarle todos los detalles, el inspector de policía le entrega una nota manuscrita de su tío Zebulón, con el dibujo de un extraño símbolo, donde encuentra unas enigmáticas palabras: “Me siento morir. El tránsito está cerca. Pido que no se me incinere, y que si se ha de hacer la autopsia de mi cuerpo, se le trate con el mayor respeto y con los menores daños posibles. Escriban a Jer…

A partir de este momento, el libro se desplaza a la casa de la vaguada, una mansión considerada maldita por todos sus vecinos, y que reserva unas cuantas sorpresas a nuestro protagonista.

En apenas 60 páginas, el lector no se adentrará tan sólo en una casa que podría servir de morada al mismísimo Cthulhu, sino que nos conseguirá un asiento en primera fila con vistas a los más bajos instintos del ser humano.

Un brillante relato de terror que ha encontrado desde mi punto de vista un formato perfecto para su publicación. Tan sólo quiero aprovechar este modesto artículo para agradecer al autor las joyas literarias que nos ha regalado a lo largo de su carrera, incluyendo esta última obra maestra que es “La casa de la vaguada”, y animarle a que continúe escribiendo. En mí tendrá siempre un fiel seguidor.

En resumen, muchas gracias, Sr. Bermúdez, y bienvenidos a los que tenéis la suerte de no haberle leído nunca hasta ahora. Tomad asiento, y disfrutad de su obra. De verdad que me lo agradeceréis.

CURTIS GARLAND Y MEDUSA

Aprovechando que era un cinéfago y bibliófilo empedernido, Juan Gallardo Muñoz se inspiró para la escritura de  sus novelas de terror en prácticamente todos los monstruos clásicos de la literatura y el cine. Drácula, Frankenstein, Jack el Destripador, el hombre lobo, la momia, el fantasma de la ópera…..prácticamente cualquier personaje de terror que existiera por aquel entonces servía de pretexto para montar el argumento de una de sus novelas.

Junto a todas estas consagradas leyendas del terror, y con el fin de no resultar repetitivo, Curtis Garland tuvo que buscar la inspiración en otros monstruos menos populares, como es el caso que nos ocupa: la Gorgona.

Inicialmente, en la mitología griega, una gorgona (en griego antiguo la traducción más aproximada sería “terrible”) era una mezcla de siniestro monstruo femenino y deidad protectora, procedente de antiguas creencias religiosas. Su poder era tan grande que cualquiera que intentase mirarla quedaba petrificado, por lo que su imagen se empleaba a modo de protección en todo tipo de lugares, desde templos a palacios. En esta primera versión la Gorgona era representada como una figura con alas de oro, garras de bronce y colmillos de jabalí, llevando un cinturón de serpientes, entrelazadas y confrontadas entre sí.

Posteriormente Hesíodo ofrece una versión distinta, incrementando el número de gorgonas a tres: Esteno (poderosa), Euríale (que surge lejos) y Medusa (reina) y las hace hijas de las deidades marinas Forcis y Ceto. De las tres, Medusa, era la única mortal, y tenía serpientes venenosas en lugar de cabellos como consecuencia de un castigo impuesto  por la diosa Atenea.

En su origen Medusa era una virginal sacerdotisa de gran belleza que fue violada por Poseidón en el templo de Atenea. En un arranque de celos, Atenea convirtió a Medusa en una Gorgona, dándole la terrorífica apariencia con la que la conocemos actualmente, y confinándola en una isla, con el poder de convertir en piedra a todo el que la mire a los ojos, lo que le aseguraba el aislamiento del resto de la humanidad. Es decir, que la violan, y como castigo la convierten en una horrenda Gorgona, condenándola a la soledad por la eternidad. Tela con los dioses de la mitología griega.

Esta imagen es la que finalmente se impuso en el imaginario popular hasta la actualidad, especialmente gracias al mito de Perseo, semidios hijo de Zeus y Danae,  que pudo matar a Medusa gracias a la ayuda de los dioses, cortándole la cabeza, brotando en ese momento de su cuello el monstruo Crisaor y el caballo alado Pegaso. Según la leyenda, Perseo empleó posteriormente la cabeza de Medusa para petrificar a Atlas, transformándole en los montes Atlas, que sujetaban el cielo y la tierra; y contra el rey Polidectes, quien le había enviado originalmente a matar a Medusa con la esperanza de librarse de él y casarse con su madre, Dánae. Tras salvar a su madre, Perseo entregó la cabeza a Atenea, quien la puso en su escudo, de modo que cualquiera que lo mirara quedaba inmediatamente petrificado.

The_Gorgon_(1964)Cinematográficamente Medusa se ha limitado a aparecer en películas sobre la mitología griega, aunque a modo de excepción fue empleada en una película de terror de la Hammer de 1964 llamada “La Gorgona” (La maldición de Vandorf).

Esta película de Terence Fisher, con los inevitables Cristopher Lee y Peter Cushing en el reparto, es la que probablemente sirvió de “inspiración” para la novela “Los ojos de la Gorgona”.

La literatura del género de terror tampoco se ha volcado especialmente en la utilización de este mito griego, aunque sí he podido localizar algunos relatos protagonizados por la gorgona, como es el caso de “El lazo de la medusa”, escrito por Zealia Bishop en colaboración con H.P. Lovecraft.

Pues bien, Juan Gallardo Muñoz se inspiró en el mito de la Gorgona para la redacción de al menos tres novelas:

  • Los ojos de la Gorgona. Selección Terror 201. Editorial Bruguera
  • Los cien días de la Gorgona. La Conquista del Espacio nº 280. Editorial Bruguera.
  • La noche de la Medusa. Espacio Mundo Futuro nº 467. Editorial Toray.

Y qué mejor manera de ver estas distintas versiones sobre la Gorgona que con una pequeña reseña de cada libro.

Curtis Garland - Los ojos de la gorgonaTítulo: Los ojos de la Gorgona

Autor: Curtis Garland

Colección Selección Terror  Nº 201 Editorial Bruguera

Portada: Desilo

1ª edición: Enero 1977

 La narración, una vez más de ambientación victoriana, arranca con el joven y díscolo Guy Faversham, un caprichoso aristócrata habitual de la vida nocturna londinense, acudiendo en una de sus correrías nocturas a un nuevo burdel en Greek street llamado el jardín de las Hespérides. Allí encuentran una joven de gran belleza de la que se encaprichan, pero que rechaza sus insistentes insinuaciones.

Colérico por la negativa, a la que no está acostumbrado, Faversham secuestra a la joven, trasladándola a un aislado caserón propiedad de su familia con la idea de violarla junto con el resto de sus amigos.

Cuando el cochero que ha trasladado a los cuatro villanos y la joven inconsciente regresa cuatro horas después para recogerles, se encuentra con un aterrador panorama: en la casa encuentra cuatro estatuas con los rostros crispados por un terror inimaginable, que, tras la correspondiente autopsia ordenada por el superintendente Chapman, resultan ser los cadáveres de Faversham y sus amigos, cuya piel se encuentra petrificada de forma sobrenatural.

Un tiempo después, el joven y apuesto doctor Clay Carter llega al Parador del Ciervo, en Sunderland, una pequeña población del nordeste de Inglaterra, donde va a iniciar una nueva vida como médico local, en sustitución del anterior Doctor, el Sr. Laverick, fallecido en extrañas circunstancias.

Aquí irá conociendo a los habitantes de estas inhóspitas tierras, que pronto serán protagonistas de una terrorífica historia: la señora Doolittle, que regenta el parador con la ayuda de su bella sobrina Lorna; el doctor Laszlo Korvac, un brillante científico embarcado en una misteriosa investigación en compañía de su ayudante Sergei Zarov; Lord Galway, un apocado y enfermizo joven de la alta sociedad que convive con su estricta madre; y Pierre Devereux, un supuesto artista que realmente regenta un negocio de prostitución con cuatro bellas jóvenes a su cargo: Doris Foster, Ann waverly, Marsha Gregory, y Vicky Dowling, una belleza pelirroja de la que está enamorado Lord Galway.

Como es habitual en Curtis Garland, una soberbia ambientación destaca a lo largo de todo el relato, con personajes bien definidos, con una particular versión sobre el mito de la medusa, y con algún que otro sorprendente giro argumental tan característico del autor. Una parte del mérito de los libros de Curtis Garland reside en la profusión de detalles que demuestran los amplios conocimientos del autor, como las constantes referencias a la mitología griega: el burdel del principio de llama el Jardín de las Hespérides, en Greek Street; la violación de Medusa….

De esta novela, con una excepcional portada de Desilo, me ha llamado la atención, por lo poco habitual, la presencia de dos personajes homosexuales en la narración (un hombre y una mujer), estando su presencia justificada por el desarrollo de una trama sobre la que prefiero no dar más detalles para no estropear la sorpresa.

 

 Curtis Garland - Los cien días de la gorgonaTítulo: Los Cien Días de la Gorgona

Autor: Curtis Garland

Colección La Conquista del Espacio  Nº 280. Editorial Bruguera

Portada: Antonio Bernal

1ª edición: 1975.

Lo primero que hay que decir es que aunque las referencias a este mito griego son continuas, “Los cien días de la Gorgona” no es un libro sobre Medusa propiamente dicha.

Todo comienza cuando el protagonista de nuestra novela, Todd Nolan queda temporalmente ciego como consecuencia de un accidente con los ácidos que su amiga Sheila emplea para la elaboración de sus grabados.

Tras ser ingresado en un hospital, ya falta de un día para que le den el alta,  una enfermera le cuenta que en el cielo se está produciendo un fenómeno natural increíble, una especie de aurora boreal luminosa que él lógicamente no puede disfrutar.

A la mañana siguiente, Todd encuentra al despertar que nadie atiende a sus llamadas, y aterrorizado empieza a pensar que se encuentra sólo en el hospital, hecho que se ve confirmado cuando sale a la calle y descubre que no se escucha ruido alguno.

En un ataque de pánico, se arranca las vendas de los ojos, y descubre la horrible verdad: todo ser vivo a su alrededor se ha transformado en una especie de estatuas de cera cubiertas de una extraña sustancia cristalina, paralizados en la postura que tuvieran cuando sucedió el increíble incidente.

Este principio, que recuerda mucho a “El día de los trífidos”, el clásico de la ciencia ficción de John Wyndham en el que el protagonista, temporalmente ciego, descubre que casi toda la población ha quedado ciega tras un extraño fenómeno luminoso en el cielo, sirve de punto de partida para que nuestro protagonista, en compañía de otros supervivientes que por diversas circunstancias no vieron el fenómeno luminoso –incluyendo su novia Ewa- comiencen a investigar las  causas de este verdadero apocalipsis, sin sospechar que sus problemas no han hecho más que comenzar.

Si en “el día de los trífidos” los supervivientes deben enfrentarse a las terribles plantas móviles que se han adueñado del planeta, nuestros protagonistas tendrán que lidiar con varias amenazas muy diferentes, y mucho más terroríficas.

Me ha encantado, por la ingenuidad propia de la época, un diálogo entre los dos protagonistas, Todd y Ewa, tras una serie de terroríficos sucesos:

“- Ewa, ¿Qué podemos hacer a partir de ahora?.

– Ya ni siquiera podemos casarnos, -murmuró ella con tono ahogado.

– No, ya no. No hay sacerdotes. Ni jueces de paz. Ni siquiera un capitán de barco…

– Pero hay iglesias. Aún existen, Todd. Podemos ponernos de rodillas ante la cruz, y poner a Dios por testigo, como si él nos casara.”

El mundo está desmoronándose, y la preocupación de la chica es que no van a poder casarse….El que piense que la novela popular no es genial, no sabe lo que se pierde.

El libro no da descanso al lector,  con un ritmo vertiginoso desde la primera a la última página, condensando tal cantidad de situaciones que nos hace pensar que es imposible que hayan tenido cabida en tan sólo 94 páginas.

Como siempre, la historia está plagada de guiños y referencias de todo tipo, como una sala de cine donde proyectan “La hora final” (on the beach en el original), la película de 1959 de Stanley Kramer sobre un holocausto nuclear, con un capitán de submarino (Gregory Peck) que intenta rescatar a los pocos supervivientes que han quedado en Australia.

 

Johnny Garland - La noche de la medusaTítulo: La noche de la Medusa

Autor: Johnny Garland

Colección Espacio Mundo Futuro  Nº 467. Editorial Toray

Portada: Desconocido

1ª edición: 1969.

Cronológicamente, es la primera novela que el autor escribió inspirándose en el mito de Medusa, y desde mi punto de vista, la más floja de las tres.

Aunque al iniciar la lectura es fácil que el lector piense que la novela hubiera tenido un mejor encaje en alguna colección de espionaje tipo Archivo Secreto de Bruguera, en la que se fusionaban los géneros de espías y ciencia ficción, la realidad es que los elementos fantásticos justifican plenamente la publicación en una colección de ciencia ficción.

Tras una breve introducción en la que el autor explica el mito de la Gorgona, se nos presenta a Milton Mann, más conocido como el super agente SPY-99, un claro precursor del agente M-31que en el futuro protagonizaría un buen número de novelas de Curtis Garland, y al que ya dedicamos una reseña en este blog.

Milton Mann es un hombre cuya descripción de la ficha especial del FBI podría corresponder perfectamente al autor de este blog:

Superdotado. Mente y físico fuera de lo común. Facultades supersensoriales. Telépata, vidente y memoriógrafo. Inmune a drogas y al envenenamiento. Un superhombre fuera de serie en todo. Prácticamente un arma demoledora, con apariencia humana

Según palabras de Harry Layland, inspector-instructor jefe del FBI:

Es un tipo magnífico. Poseedor de extrañas facultades, con una gran fortuna personal, una cultura amplísima; una educación filosófica, política y religiosa de primer orden; refinadas costumbres, gourmet exquisito…no he conocido jamás a un hombre como Milton Mann. Su fuerza física queda disimulada por su esbeltez, su poder muscular por su elegancia, y su estatura por la armonía de todo su cuerpo.”

Y lo más interesante de este auténtico superhombre, “su rostro, mezcla de europeo y asiático, posee la ductilidad de los grandes actores teatrales, pudiendo parecer totalmente europeo para nosotros, y puramente oriental entre los orientales”.

El caso es que Milton Mann es seleccionado para una arriegada misión. Debe dirigirse a la isla de Togara Sur, en Japón, para investigar un extraordinario caso. En esa pequeña isla se celebró recientemente una secretísima reunión de los 6 principales líderes mundiales. Tras la reunión, los seis líderes desaparecieron de la faz de la tierra, y el resto de personas que se encontraban en ese momento en la isla –habitantes y fuerzas de seguridad que vigilaban la cumbre- han aparecido convertidos en estatuas.

Lo que no sabían los secuestradores es que la reunión era realmente el simulacro para la verdadera reunión que se producirá posteriormente en la isla de Akishima, y que las personas que se reunieron eran realmente unos dobles de los líderes.

Ante el riesgo que existe para la verdadera reunión de los líderes mundiales, Milton Mann deberá descubrir a los responsables de lo ocurrido en Togara, y por ese motivo se desplaza allí haciéndose pasar por un escritor,  en compañía  de la exótica Suzzy Yeng, una representante de las Naciones Unidas que simula ser su secretaria/amante. (¿Un homenaje a la emotiva película “El mundo de Suzie Wong”?).

Sin que se mencione expresamente en el libro,la historia transcurre en los años 60-70 (se menciona en la narración a Hoover como director del FBI, cargo que ocupó hasta 1972, año de su muerte), y no deja de ser una aventura al más puro estilo James Bond, aunque con elementos de ciencia ficción mucho mayores de los que se podrían pensar en un primer momento, y sin que puedan faltar el villano de turno, el inmoral millonario Luther Maddox -un émulo de Lex Luthor- o su fiel esbirro, el eficaz asesino Lester Kimball, dos estereotipos de personajes malvados.

Nuevamente, a pesar de las múltiples referencias a Medusa, no encontraremos a este personaje por ninguna parte, excepto en los efectos de una letal arma que amenaza la seguridad mundial. Eso sí, la diversión está asegurada.

VENDETTA SANGRIENTA Y EL NUEVO PULP

vendetta-sangrientaImagino que la nostalgia y el ansia del coleccionista son los principales factores por los que los aficionados a la novela popular siguen empeñados en intentar encontrar alguna joya literaria en una de las librerías en vías de extinción de segunda mano que malviven en cada vez menos ciudades; o en ese nuevo mundo sin cartografiar que representa internet, extraño territorio que supone a la vez una fuente de conocimiento infinito y de descerebrados.

Esa misma nostalgia es la que impide –al menos en mi caso era así- que los aficionados a la literatura pulp nos acerquemos a los bolsilibros de nueva generación, por ese absurdo prejuicio que sentimos hacia lo moderno, del mismo modo que echamos pestes por el estreno de Blade Runner 2 antes de verla, como si el hecho de rodar o escribir la secuela de un clásico fuera una herejía. Por un lado queremos saber qué ha sido de nuestros personajes favoritos, pero odiamos que nos lo cuenten.

En un alarde de osadía sin fin decidí sacudirme el polvo de mi traje de los años 60 y dar una oportunidad a uno de estos bolsilibros actuales y debo decir que ha sido una grata  sorpresa.

sangre bajo la lunaAntes de ir a la reseña en sí del libro, es obligado indicar que el origen de esta novela hay que buscarlo en el único libro que el autor Lem Ryan publicó en 1984 en la colección Selección Terror de Bruguera: “Sangre bajo la luna”.

Este escritor, cuyo nombre real es Francisco Javier Miguel Gómez (Barcelona, España, 1965), es un caso particular dentro del mundo del bolsilibro, pues publicó su primer trabajo, “… Y ella le avisó” (número 123 de la colección Héroes del Espacio, de Ediciones Ceres) en 1982,  con tan sólo 17 años, adoptando el seudónimo de Lem Ryan como homenaje a Stanislaw Lem y Ryan O´Neal.

A pesar de su lógica inexperiencia como escritor, publicó algunas novelas de mucho mérito, con múltiples homenajes y referencias literarias impropias de alguien de esa edad, y probablemente se hubiera convertido en un valor seguro de la literatura popular si no hubiera llegado tan tarde, cuando este tipo de literatura se estaba desmoronando.

No quiero extenderme sobre Lem Ryan, pues le quiero dedicar una reseña independiente en el blog, pero sí debo decir que a partir de dos de sus novelas escritas en los 80 se están publicando en la actualidad dos sagas de novela popular.

WEIRD WESTPartiendo de “Cazadores de vampiros” (nº 1400 de la colección California de Bruguera, 1983) la editorial Dlorean está publicando actualmente en la colección Weird West una serie de volúmenes (de momento van 4), en los que recopila 3-4 relatos inspirados en el universo de la mencionada novela, mezcla de géneros de terror y del oeste. Debo reconocer que aún no he leído ninguno de estos relatos, ni siquiera el original de Lem Ryan, pero sin lugar a dudas, tras esta primera experiencia con el pulp actual,  en breve me haré con el primer volumen de la saga.

Volviendo a “Sangre bajo la Luna”, representa el origen de la segunda saga que se está escribiendo en la actualidad, en este caso bajo el sello editorial Arachne, y que por el momento consta de tres títulos: “Vendetta Sangrienta”, de José Antonio Herrera; “Natividad de Sangre”, de Jorge R. del Río; “No salgas de noche”, de “Julio M. Freixa.

En el caso de la novela reseñada,  “Vendetta Sangrienta” nos devuelve al Nueva York de los años 80, donde se mueve el protagonista de la saga, el detective privado Daniel Roerich, un ex policía que gestiona una agencia de investigación en compañía de su novia/secretaria Dora.

Al llegar una noche a su oficina, Daniel recibe la inesperada visita de Roy Demoe, el sicario más despiadado de la familia Gabino, la organización mafiosa que domina Nueva York.

Tras ser “invitado” a acompañarle a la mansión de John Getti, el hombre que dirige con mano de hierro a los Gabino, Roerich recibe el extraño encargo de localizar a los miembros de una nueva familia procedente de Rumanía que parece haberse instalado en la ciudad y que está masacrando a los hombres de Getti, con una violencia desmesurada incluso para la mentalidad de la mafia.

Obligado por las circunstancias a aceptar el encargo, Roerich tendrá que lidiar con Christophe Dubois, un insobornable policía que le considera un corrupto por relacionarse con los Gabino, mientras investiga un caso que le llevará a encontrarse con un horror mucho mayor que el que vivió en 1983, en los hechos narrados en “Sangre bajo la Luna” y a una peculiar guerra de bandas en la ciudad.

La familia Gambino, una de las cinco familias tradicionales de la mafia, existió en la realidad, y de hecho sigue actuando a nivel mundial. El papel de esta familia en la novela es clave; eso sí, el autor ha cambiado los nombres de los protagonistas para convertirlos en personajes ficticios, aunque resulta fácilmente reconocible la figura de John Gotty, capo del grupo en los 80, y probablemente uno de los componentes de la mafia más mediáticos de la historia.

La novela está bien escrita, en un estilo encillo y directo que recuerda mucho los libros publicados en la época de los bolsilibros, con una gran ambientación en un sobrenatural Nueva York de los años 80, y con diálogos ágiles que permiten leer con fluidez una historia que se me ha hecho corta. Pero si algo he de destacar del autor –al que no conozco de nada-, es el respeto y cariño que muestra por los personajes y por este tipo de literatura. Sinceramente le deseo una larga carrera, y poder presumir algún día de que leí uno de los libros de José Antonio Herrera cuando aún no era muy conocido.

El único reparo que pongo al libro es su portada, elemento artístico que en la novela popular representa uno de los mayores alicientes para los posibles compradores, que no olvidemos tienen un perfil distinto del cliente habitual de literatura general. Quizás el problema sea que el lector de bolsilibros está muy mal acostumbrado, al haber disfrutado de portadas realizadas por grandes artistas de la ilustración, un arte en vías de extinción.

Aunque está claro que todo es cuestión de gustos -no seré yo quien se atreva a valorar la calidad de un dibujo-, en mi humilde opinión la portada de “Vendetta Sangrienta” no consigue el tono adecuado que nos haga recordar la edad de oro de la novela popular. Si alguien está comprando este libro para rememorar el ambiente y los personajes de una novela de los años 80, es de suponer que prefiera una portada que le traslade a ese mismo momento.

Al margen de este punto, que en nada desmerece el resultado final del libro, recordemos que para que siga existiendo la literatura popular hay un único requisito: que existan lectores.

Así que desde aquí animo a todos los aficionados a que den una oportunidad a alguno de los libros que se están publicando de esta nueva generación de autores, pues es la única manera de que estas editoriales tan valientes sigan alternando la publicación de obras más clásicas, con nuevas historias. Yo al menos seguiré probando.

REQUIESCAT…

Franklin Gough - RequiescatTÍTULO: Requiescat…

AUTOR: Franklin Gough

Colección La Novela Negra Nº  20.  Editorial Tesoro

1ª EDICIÓN  1963

PORTADA: JANO

Cada vez que leo alguno de los títulos de la colección Novela Negra de la editorial Tesoro, siempre me refuerzo en la idea de que los escritores de novela popular tenían por lo general una calidad muy superior de la que podía deducirse únicamente de la lectura de sus novelas de 96 ó 120 páginas habituales. A poco que se les diera un poco de tiempo y una longitud un poco mayor para el desarrollo de sus historias, su experiencia y talento les permitía ofrecer al lector una narración más pulida y carente de los finales precipitados que eran la norma habitual del bolsilibro.

Este es el caso de esta interesantísima novela de Franklin Gough, uno de los seudónimos de Octavio Cortés Faure, un autor a reivindicar -uno más-, mejor conocido como O. C. Tavin, y al que ya dediqué una reseña del blog.

El libro comienza con una rutinaria reunión de amigos en un pub de Hendon Station, una pequeña localidad al Noroeste de Londres.

Allí suelen tomar cada día una copa el escritor de novelas policiacas Nigel Bentham y su esposa Némesis con un grupo de amigos compuesto por Benjamin Manville, un viejo militar retirado; Clark Hogarth, un vendedor de coches; Harold Rusmore, un adinerado joven que vive de las rentas; y Clive Holdenby, un médico que no ejerce y que también vive de las rentas.

En una charla informal, se discute sobre si existe el crimen perfecto. Como es de suponer, el vanidoso Nigel Bentham expone con todo detalle ante todo el mundo un crimen que según él no dejaría huella alguna. Como ejemplo para explicar los motivos del crimen presenta como supuesto, ante las risas de todos los presentes,  que su mujer le es infiel con su amigo Rushmore, y acto seguido detalla los pasos que seguiría para asesinarle sin dejar rastros.

A la mañana siguiente Harold Rushmore aparece en su cuarto asesinado, exactamente a la misma hora, entrando por el mismo sitio y de la misma manera que la expuesta por Nigel la noche anterior, lo que hace recaer sobre su persona todas las sospechas. Incluso su propia esposa parece convencida de que su marido es el asesino, especialmente porque resulta ser cierto que mantenía una relación amorosa con la víctima a espaldas de su esposo. Por su parte, Nigel, alimentado por su vanidad de escritor, está obsesionado con descubrir al asesino para poder demostrar su inocencia.

El inspector Thomas Falkeith de Scotland Yard es enviado para resolver el crimen, y para ello contará con la ayuda de su ayudante Fraser y de Arthur Horder, único agente de la policía local.

La novela se soporta sobre una serie de personajes muy bien definidos, con especial mención para Némesis Bentham, la esposa del escritor, un claro ejemplo de mujer fatal, que me ha recordado en muchos aspectos al personaje de Sharon Stone en la película “Instinto Básico”.

Además la novela está muy bien resuelta, sin precipitación, con todos los personajes siendo sospechosos en uno u otro momento, y con un sangriento final que sirve de colofón a una buena historia policiaca.

Me gustaría mencionar una serie de curiosidades que han llamado mi atención de forma especial:

  • El título original de la novela, según consta en el propio libro, es “A wreith for…” en uno de esos intentos –habituales en la época- por parte de las editoriales de hacer creer al lector que se encontraba ante la traducción de una novela extranjera. Una prueba más, añadida a los propios seudónimos de los autores y a la ambientación británica de la obra, de que las editoriales consideraban que el público no podía tomarse en serio una novela policiaca española.
  • Muy llamativo un pasaje del libro en el que se defiende a capa y espada la presunción de inocencia como uno de los pilares de la democracia, hecho éste muy sorprendente si tenemos en cuenta que la novela fue publicada en 1963, en plena dictadura franquista, con una censura muy poco dada a permitir declaraciones de este tipo.
  • Hay un gran sentido del humor en un apartado de la novela en la que se habla de la faceta de escritor de novelas policiacas populares de Nigel:
    • ¿Vas a emplear ese argumento del crimen perfecto que expusiste anoche?.
    • ¡Oh, no!. Hay que variar un poco. Ese tema lo he empleado ya una docena de veces. Tengo anotados otros argumentos…
    • De otros autores, ¿no? –rió ella-. Tal vez de alguna película que has visto. ¿No temes que algún día un autor te rompa la nariz por plagiar alguno de sus argumentos?. Lo haces demasiado descaradamente.
    • Lo hacemos todos, y por eso nada podemos echarnos en cara….

Desde que Thomas De Quincey publicó su famoso ensayo titulado “El crimen entendido como una de las bellas artes” muchos han sido los autores que han perseguido plasmar en el papel el crimen perfecto. El argumento de la novela “Requiescat…” ahonda en este tema,  basándose en el clásico asesinato anunciado y en la vanidad del asesino; un argumento que me ha traido a la memoria una serie de historias que demuestran una vez más que la realidad supera con creces a la ficción.

Krystian Bala AmokEn 2007, un escritor polaco llamado Krystian Bala fue juzgado por un caso de asesinato que él mismo había descrito en una de sus novelas, con una cantidad de detalles que según la Policía sólo el asesino podía conocer. En la novela, Bala describe el asesinato de un empresario acuchillado tras sufrir una espantosa serie de torturas. En las páginas de “Amok”, la primera novela del autor,  publicada en 2003, Bala describe cómo un empresario es torturado y posteriormente asesinado. Según Bala, se inspiró en el asesinato de Dariusz J., un empresario cuyo cadáver mutilado apareció en diciembre de 2000 en el río Oder, cerca de la frontera polaca con Alemania. En su momento, la investigación policial sobre este crimen no dio ningún resultado concreto. La única pista significativa que hubo en su momento fueron unos correos electrónicos que llegaron de Indonesia y Corea y que describían el asesinato como el crimen perfecto.

Cinco años más tarde, el joven comisario Jacek Wroblewski, del Departamento de Homicidios de Wroclaw,  recibió en esa época la misión de revisar los principales casos sin resolver de la región, y coincidiendo con ello, la policía recibió una llamada anónima que sugería a los agentes que leyeran la novela “Amok”, publicada tres años después del crimen. La policía encontró asombrosas similitudes entre el asesinato de Dariusz J. y el descrito en el libro, similitudes que solo podían conocer los investigadores o el asesino, lo que llevó a Wroblewski a obsesionarse con la idea de que el asesino ficticio de la novela “Amok” era realmente un trasunto de su autor. El supuesto móvil del crimen sería que el empresario asesinado, guapo y de éxito, mantenía una relación amorosa con la ex mujer de Bala. El escritor fue arrestado, pero tras tres días de interrogatorio, en los que Bala asegura que fue torturado, fue puesto en libertad por falta de pruebas. La prensa polaca se burló de los desvaríos literarios de Wroblewski, acusándole de no distinguir entre ficción y realidad, pero la investigación continuó hasta que se descubrió que Bala había estado en Corea e Indonesia en la misma época en que se enviaron los correos electrónicos que hablaban del crimen perfecto. Después se tuvo constancia que, cuatro días después del crimen, Bala había vendido un móvil idéntico al que tenía el empresario asesinado. La ex mujer del escritor confirmó que había mantenido una relación con el empresario, y declaró en el juicio que su ex marido era un personaje obsesivo que se había vuelto muy agresivo incluso con sus propios amigos después del divorcio.

Krystian Bala, que realmente pudo haber cometido el crimen perfecto de no haberse dejado arrastrar por la vanidad,  fue condenado culpable del asesinato, y actualmente cumple una sentencia de 25 años de cárcel, desde donde sigue escribiendo una supuesta segunda parte de “Amok”.

No es este el único caso de asesino que siente la necesidad de contar al mundo lo que han hecho.

El escritor holandés Richard Klinkhamer no logró publicar inicialmente su novela “Woensdag Gehaktdag” (literalmente, “Miércoles, día de la albóndiga”) porque su editor la consideró una obra nefasta. El libro narraba  con exactitud la historia de un hombre que se deshacía del cadáver de su esposa un miércoles por la noche, utilizando una trituradora de carne. Esto era exactamente lo que Klinkhamer había hecho con su esposa un año antes tras causarle la muerte después de golpearla violentamente en una discusión. Si la novela se hubiera publicado en aquel momento, probablemente el caso se habría resuelto antes, pero no fue hasta 1997 cuando los nuevos propietarios de la casa del asesino contrataron a unos trabajadores para renovar su nuevo jardín, donde descubrieron el cadáver. Fue finalmente en 2007 cuando se publicó su libro escrito en prisión, “Woensdag Gehaktdag” (“Miercoles leñador”), en el que se describe el asesinato de su mujer. Murió el 21 de enero de ese año mientras dormía, a los 78 años de edad.

El caso más reciente es de este mismo año, 2017. El 29 de noviembre de 1995 dos criminales asesinaron a cuatro personas –incluyendo un niño de 13 años-,  tras ser sorprendidos robando en un pequeño hostal de Huzhou, una ciudad del sur de China.

Las pocas pistas que encontró la policía no les llevaron a ninguna parte y el caso quedó sin resolver.

Un escritor llamado Liu Yongbiao, de 53 años, un novelista especializado en el género policiaco que se ha ganado una cierta popularidad en la nación asiática, publicó en 2010 “El secreto culpable”. Aparte de las similitudes de los hechos que se narran en la novela con los asesinatos de Huzhou, en el prefacio del libro anunciaba la intención de escribir otra novela sobre una guapa escritora que ha matado a varias personas, sin que los casos fueran resueltos.

criaturas celestialesLa policía, sospechando que la inspiración de Yongbiao no respondía sólo a su imaginación, detuvo al escritor en su domicilio, donde no sólo confesó rápidamente el homicidio, sino que les dijo: “He estado esperando por ustedes todo este tiempo“.

Por supuesto tampoco son los únicos casos de escritores asesinos de la historia, gremio en el que en mi opinión destaca poderosamente el caso de Anne Perry, la famosa escritora de novelas policiacas, y sobre la que se basa la magnífica película “Criaturas celestiales” (si alguien no la ha visto aún, la recomiendo), aunque en este caso nos encontramos con un escenario totalmente distinto, pues la escritora ya había sido juzgada y condenada años atrás, y en ningún caso escribió posteriormente sobre el crimen.

LA MALDICIÓN DEL RAGNAROK

maldicion ragnarokMe voy a permitir incluir en el blog una reseña sobre esta novela, que en ningún caso puede ser considerada ni un bolsilibro, ni tampoco novela popular con el concepto que al menos yo he venido defendiendo a lo largo de las distintas reseñas de este blog.

Si saco a relucir este título es por un doble motivo: que el autor es uno de los más grandes escritores de novela popular de España; y que la edición corre a cargo de A.C.H.A.B, una asociación de la que ya he hablado en ocasiones anteriores cuya labor está estrechamente ligada a la recuperación de la novela popular española. Valiente labor, por cierto.

La fantasía heróica –o novelas de espada y brujería, término acuñado por primera vez por el escritor Fritz Leiber y que a mi personalmente me parece más apropiado- no deja de ser un subgénero dentro de la ciencia ficción, en la que Ángel Torres Quesada ha demostrado ser a lo largo de su dilatada carrera un auténtico maestro; y en este sentido, el autor se siente francamente cómodo en el desarrollo de una historia que desde ya aviso nada tiene que envidiar de los mejores títulos del género que se están publicando en la actualidad. Considero que todos aquellos lectores que disfrutan leyendo a George R. Martin, Joe Abercrombie, Robin Hobb o Patrick Rothfuss entre otros, no tienen excusa para no leer La maldición del Ragnarok.

La novela de espada y brujería sigue, en términos generales, siempre un mismo esquema: en un mundo tecnológicamente atrasado en el que se entremezcla lo medieval con la magia, un personaje puro de corazón es escogido por un poder superior para hacer frente a un mal ancestral que cada cierto tiempo vuelve a resurgir de sus cenizas amenazando la supervivencia de la humanidad. El aprendizaje del protagonista y el proceso por el que asume el gran peso que recae sobre sus hombros, es la base de la narración, que debe acompañarse de todo un elenco de personajes secundarios que ayuden en el camino al héroe seleccionado en contra de su voluntad para salvar el mundo.

Este argumento, a pesar de haberse repetido hasta la saciedad, sigue enganchando a los lectores de medio mundo, pues no deja de ser una metáfora de la vida misma: todo el mundo se siente en un momento u otro de su vida obligado a enfrentarse a situaciones para las que no se cree preparado, y esa es la clave del éxito de estas historias, populares especialmente entre la gente más joven, propensa a sentirse más identificados con el correspondiente héroe de la narración.

Con este corsé narrativo, la clave para alcanzar el éxito en una novela de estas características recae prácticamente de forma exclusiva en los personajes, y en este aspecto es donde brilla de forma especial el libro de Ángel Torres Quesada.

La historia de “La Maldición de Ragnarok” no se aleja en absoluto del esquema descrito anteriormente: en un mundo medieval en el que conviven la pólvora y la magia, Aesyré, séptimo hijo de Satanás, derrotado tiempo atrás por los hombres, vuelve a ganar fuerzas y amenaza con salir del inframundo  en busca de venganza.

Para hacer frente a la cercana catástrofe, la hermandad de magos, debilitada por la reciente desaparición de su líder Balduré, invoca el poder del Ragnar, una entidad que se reencarnará de forma caprichosa en un humano para hacer frente a la amenaza. El Ragnar puede ser visto como una bendición para la humanidad y una maldición para el humano que resulte seleccionado, pues se convertirá en un ser sobrenatural cuya vida estará supeditada a la misión encomendada.

Tras esta primera escena de invocación del Ragnar, se nos presenta a los principales personajes de la trama, cuyas vidas se irán entrelazando para formar una compañía que será la encargada de afrontar el regreso de Aesyré, que empieza a manifestarse cada vez con más fuerza.

Amerle, un mago que se ve obligado a asumir una gran responsabilidad tras la desaparición del maestro Balduré; un solitario cazador de ogros llamado Gabel; la bella Néctar, líder  de otro grupo de cazadores; David, un extraño niño que ha quedado huérfano tras un ataque de los ogros a su aldea; Damián, un valeroso y egocéntrico caballero; el rey Arwall, señor del reino, que debe enfrentarse a la posible guerra con el mal; o el maestro alquimista Menhier, un experto constructor de armas enamorado de Néctar.

Tan variopinto grupo de personajes, del que no pienso desvelar más detalles para no destripar la historia,  deberán superar sus propios temores y la maraña de traiciones que se pondrán en su camino si quieren vencer definitivamente a Aesyré.

Tengo que decir que personalmente me siento afortunado de contar con un ejemplar de este libro, en primer lugar porque he disfrutado de verdad de su lectura, y en segundo, porque soy consciente de que soy propietario de un producto exclusivo, que con el tiempo –estoy convencido de ello- se convertirá en objeto de coleccionismo. Es sorprendente que esta obra inédita de un autor de la talla de Ángel Torres Quesada haya sido publicada por una modesta editorial como es ACHAB, cuyo alcance es muy limitado, tanto por infraestructura como por su propio carácter de entidad sin ánimo de lucro. Desconozco el diabólico pacto que los responsables de ACHAB habrán alcanzado para lograrlo –probablemente más de un alma habrá cambiado de manos-, pero no puedo dejar de alegrarme de ello, pues el resultado final es que el libro adorna mi estantería en la zona reservada a las grandes obras.

Una cuidada edición en la que una vez más se nota el esfuerzo y entusiasmo que han puesto los responsables –doy gracias de forma especial a la introducción de Angel Rodríguez Sánchez, todo un experto sobre el autor-, algo que se echa de menos en gran parte de los productos que se publican actualmente en las grandes editoriales.

Si a esto añadimos que “La maldición del Ragnarok” no es para nada una novela menor del autor, mi asombro es aún mayor.

Desde aquí quier manifestar mi deseo de ver pronto publicadas nuevas obras de Ángel torres Quesada, sean del género que sean. En mí siempre encontrará un fiel lector. Ojalá que seamos suficientes.

En una reciente entrevista concedida por Angel Torres Quesada, decía que “por lo visto, Bruguera pensaba que el lector era gilipollas y que no iba a comprar las novelitas de un autor español”. La realidad parece empeñada en demostrar que los lectores actuales siguen pensando que los escritores españoles no son capaces de escribir buena ciencia ficción, así que tal vez el tema de los seudónimos no fueran tan mala idea como pudiera parecer.

KABÉ, EL ROBOT DETECTIVE DE CLARK CARRADOS

EEMF065- Clark Carrados - MEMORIAS DE UNA MÁQUINAComo suele ser habitual, el mayor conocimiento que existe sobre la obra publicada en las colecciones de Bruguera, tanto por la proximidad temporal como por una mayor tirada de ejemplares, permite que haya un cierto reconocimiento por parte de los aficionados acerca de las sagas escritas por Luis García Lecha para esta editorial.

Es relativamente sencillo encontrar información sobre estas series, así que me limitaré a mencionarlas antes de entra en la temática objeto de esta reseña.

 

1- En la colección La Conquista del Espacio, el autor escribió una trilogía –en una época en la que no todo tenía por que ser una trilogía- protagonizada por el Coronel Alan Ardax, compuesta por las siguientes novelas:

  • “El hombre y su robot”. La Conquista del Espacio nº 211. Clark Carrados
  • “Mercado de “hubots”. La Conquista del Espacio nº 219. Clark Carrados
  • “Los bicéfalos”. La Conquista del Espacio” nº 236. Glenn Parrish.

A lo largo de estos tres títulos se nos narran las aventuras del mencionado Alan Ardax, un militar que ha sido injustamente condenado al destierro por  traición, debiendo permanecer de por vida en un inhóspito planeta deshabitado. Acompañado por un fiel robot llamado IAKO y por una bella mujer que le rescata del destierro, recorrerá el Universo buscando pruebas que le permitan demostrar su inocencia.

2. La reina negra es un personaje recurrente del autor en su vertiente policiaca que ya he mencionado en otras reseñas de este mismo bllog, y que aparecía ocasionalmente en las colecciones Punto Rojo y Archivo Secreto de Bruguera. Mi intención es dedicarle cuando pueda una reseña en exclusiva a este personaje, así que no digo nada más al respecto.

3. En la colección Enviado Secreto, también mencionada en diferentes reseñas del blog, uno de los agentes (EO-003) surgió de la pluma de Carrados. Tampoco es el objeto de esta reseña, y además hay una magnífica reseña sobre esta colección, de la que creo que no puedo aportar nada nuevo, en http://unaplagadeespias.blogspot.com.es/2014/08/bolsilibros-enviado-secreto-dans.html

Pues bien, años antes de la publicación de las aventuras del Coronel Ardax y del resto de sagas expuestas, Clark Carrados ya recurrió en su etapa de Toray a un curioso personaje que le sirvió de hilo conductor en diferentes novelas dentro del género que le hizo más popular: la ciencia ficción.

En la colección Espacio Mundo Futuro de la editorial Toray, Luis García Lecha escribió al menos diez títulos protagonizados por un peculiar robot llamado Kabé, especializado en la resolución de enigmas gracias a su avanzado cerebro electrónico, que le permitía las más brillantes reflexiones, que solía acompañar de un particular sentido del humor, seña de identidad por otra parte  de esta serie.

El nº 65 de la colección,“Memorias de una máquina” da comienzo a esta saga literaria, que continuaría con “El Oro de las Estrellas” (Nº 75) “El País de los robots” (Nº 87) , “Los trabajos de Kabé” (Nº 91 Espacio Mundo Futuro), “Justicia Robótica” (Nº 102), “Maquiavelo artificial” (Nº 108), “Homo Mechanicus” (Nº 115), “Raza de señores” (Nº 117), “El planeta de los hombres de oro” (Nº 137), y “Una mota de polvo” (Nº 222).

La mencionada “Memorias de un hombre máquina” empieza con una dedicatoria muy especial, que nos da una idea de lo que nos espera a lo largo de la saga:

A mi buen amigo y colega Law Space.

Todos los «robots» no son necesariamente malos ni tiranos. También los  hay buenos y simpáticos, como Kabé, el protagonista de esta historia…, a quien no le desagrada hasta hacer un poco de Cupido.”

Interesante dedicatoria que nos permite suponer que Luis García Lecha conocía personalmente a Enrique Sánchez Pascual (Law Space entre otros), autor con el que compartió la mayor parte del peso de la colección de Toray.

En esta primera novela de la saga, escrita a modo de memorias, se nos da a conocer a K.B. 000 459-3D5 -Kabé para los amigos-, el más avanzado robot de la galaxia, una máquina con el aspecto de un atractivo hombre joven, imposible de diferenciar a simple vista de un humano real, que vive en compañía del brillante profesor Crandon, al que sirve como ayudante en el observatorio del Monte Hadley, en la Luna.

Kabé, que siente un gran aprecio por el profesor, está empeñado en convencer a su jefe de que trabaja demasiado, y que necesita casarse. Cuando está intentando convencerle para que se tome unas vacaciones en Cannes o en las playas de Mallorca, reciben órdenes de embarcarse en una misión para investigar la aparición de un décimo planeta en el Sistema Solar, y para ello zarpan desde la Luna en una nave comandada por otro robot de apariencia femenina llamado Eva, una fría y eficiente máquina cuya atractiva apariencia provocará cierta tensión a lo largo del viaje.

Me ha llamado poderosamente la atención el siguiente pasaje de la novela:

“—¿Cómo te atreves a violar —aulló—, la primera y más fundamental ley de todo «robot»? Has golpeado a un humano.”

Curiosa esta referencia a las famosas leyes de la robótica de Isaac Asimov, aparecidas por primera vez en el relato «Círculo vicioso» en 1942,  y que se ve que Luis García Lecha conocía a la perfección. Estas leyes establecen lo siguiente:

  1. Un robot no hará daño a un ser humano o, por inacción, permitir que un ser humano sufra daño.
  2. Un robot debe hacer o realizar las órdenes dadas por los seres humanos, excepto si estas órdenes entrasen en conflicto con la 1ª Ley.
  3. Un robot debe proteger su propia existencia en la medida en que esta protección no entre en conflicto con la 1ª o la 2ª Ley.

En resumen, una primera novela desbordante de aventuras y de humor, que nos sitúa en una Tierra futura plagada de interesantes detalles tanto a nivel social como tecnológico, y que tiene una digna continuación en los siguientes títulos de la saga, ya sin la presencia del profesor Crandon y Eva, pero siempre con Kabé ejerciendo de Cupido de los distintos protagonistas que se van incorporando a la serie. He de decir que Kabé es un gran personaje, de personalidad bien definida y con el que resulta fácil identificarse.

En el título de la saga “Maquiavelo artificial”, la novela acaba con estas hermosas palabras a cargo de Kabé, que bien pudieran haber servido de despedida del personaje (aunque ya sabemos que sus aventuras continuaron):

—Entonces, ¿dónde piensas ir ahora, Kabé? —inquirió Melphys.

Pero ¿quién podía responder a aquella pregunta? Soy un robot casi enteramente humano, tanto que, como éstos, carezco de la facultad de profetizar, y por lo tanto ignoro lo que me reserva el porvenir. Aunque, por otra parte, ¿es tan difícil averiguarlo? ¿Quién será el próximo humano a quien tendré que sacar de líos? Porque, eso sí que es seguro, que cuando menos lo piense andaré enzarzado en alguna aventura. Cuándo, cómo y dónde, no lo sé; pero acaso antes de muy poco vuelva a tener que escribir un nuevo relato.

Y desde ahora, puedo garantizar que, si sucede, lo haré con mucho gusto.”

No obstante, las aventuras de Kabé continuarían, llegando incluso nuestro protagonista a conocer el amor en “Una mota de polvo”, última novela de la saga de la que tengo constancia, aunque es más que probable que haya más títulos, que espero ir descubriendo con el tiempo.

TERROR EN ALTA MAR

barco fantasmaEl mar. Antes de la exploración espacial, la última frontera del hombre. Un entorno hostil plagado de misterios del que resulta imposible escapar. ¿Puede existir un escenario mejor para una historia de terror?.

Tradicionalmente el mar ha sido una fuente inagotable de inspiración para los escritores y cineastas especializados en el terror. Procedente del mar encontramos todo tipo de bestias habitantes de las insondables e inexploradas profundidades de los océanos, así como multitud de leyendas sobre fantasmales barcos portadores de malos augurios.

Sobre estos últimos –barcos fantasmas- trata esta reseña, que recomiendo leer únicamente a todos aquellos que en estos momentos se encuentren en tierra firme. Absterse de seguir leyendo marineros y turistas de cruceros.

La literatura de terror tiene una importante vertiente marítima, de la que resulta difícil facilitar una relación. No es el lugar adecuado para ello un blog sobre novela popular española, pero raro es el autor de historias de terror que no ha escogido en un momento u otro el mar como escenario para sus relatos. Autores como Joseph Conrad (El bruto), Robert Louis Stevenson (El barco que se hunde), H. P. Lovecraft (Dagón entre otros), Ambroce Bierce (Un naufragio psicológico) o Robert E. Howard (Maldición marina), por mencionar sólo a algunos, han dado al mar el protagonismo absoluto en alguno de sus relatos cortos. Sí me gustaría destacar en este aspecto la obra de William H. Hodgson y más recientemente la de Jack Cady (imprescindible para mi su novela “La guardia de Jonás”), dedicada de modo casi exclusivo precisamente al horror en el mar.

Como no podía ser de otra forma, la novela popular española no es ajena a este subgénero –el terror marítimo- , y prueba de ello es la existencia de un buen número de títulos en los que un barco adquiere un protagonismo crucial en la historia.

Centramos de este modo la atención en los barcos fantasmas en las colecciones populares de Terror, pero antes de relacionar los títulos que conozco sobre esta materia, me gustaría hacer un pequeño resumen de algunos de los más famosos barcos fantasmas de la historia, inquietantes fuentes de inspiración de la mayor parte de los relatos de terror que se han escrito sobre el tema.

  • El Holandés Errante: sin lugar a dudas, una de las más antiguas y arraigadas leyendas sobre barcos fantasmas. Según la leyenda, el capitán de un barco holandés llamado Willem van der Decken hizo un pacto con el diablo para poder surcar siempre los mares sin importar las inclemencias naturales que pudieran surgir en la travesía. Cuando Dios se entera de esto le condena a navegar eternamente sin rumbo y sin tocar tierra, por lo que recibe el nombre de «Holandés Errante». Desde ese momento, a lo largo de los siglos son muchos los testimonios que aseguran haber visto el navío navegando sin rumbo con las velas ajadas y sin tripulación en cubierta. La leyenda fue inmortalizada entre otras cosas gracias a la ópera de Wagner y a la novela del capitán Marryat “El buque fantasma”. Desde entonces el holandés errante ha pasado a formar parte del imaginario popular colectivo, encontrándose como personaje en los más insospechados escenarios (a modo de ejemplo, en un cómic de Silver Surfer, aparece como un personaje destacado).

Según  ciertas versiones, el capitán holandés Bernard Fokke (un marino del siglo XVII) es quien sirvió de modelo para la leyenda. Fokke fue célebre por la alta velocidad que alcanzaba en las travesías entre Holanda y Java, por lo que se sospechaba que había sellado un trato con el demonio.

Como parte de la chismología de la época, se decía que Fokke juró, de cara a una tormenta, que no daría marcha atrás hasta doblar el cabo de Buena Esperanza, aunque le tomase hasta el día del Juicio Final hacerlo. También se hablaba de un horrible crimen cometido a bordo del barco (ene sta versión el capitán sacrificó a un oficial a cambio de atravesar una tormenta) e incluso de una terrible epidemia que infectó a la tripulación, a la que por ese motivo no se permitió desembarcar en ningún puerto, siendo condenados desde entonces a navegar eternamente, sin posibilidad de pisar tierra.

  • Mary Celeste: probablemente el barco fantasma más conocido a nivel popular, fuente de inspiración de todo tipo de relatos (incluyendo alguna novela del escritor, editor y bolsilibrólogo Alberto López Aroca), y que ha dado lugar a interpretaciones y especulaciones de todo tipo a lo largo de los años.

mary celesteEl Mary Celeste era un pequeño bergantín construido en 1861 en Nueva Escocia bautizado inicialmente como el “Amazon”.

Desde su origen, obtuvo fama de provocar mala suerte, pues su primer capitán no alcanzó a dirigir el barco, ya que murió ahogado, y su segundo capitán también falleció durante el viaje inaugural. Sin embargo, después de su desafortunado comienzo, el barco navegó varios años sin sobresaltos hasta que fue vendido a un estadounidense llamado Benjamin S. Briggs, quien realizó modificaciones importantes y lo rebautizó como Mary Celeste en 1869.

El 5 de noviembre de 1872 el barco zarpó desde Nueva York rumbo a Italia, cargado con barriles de alcohol industrial, con el capitán Briggs al mando, acompañado de su mujer y su hija de dos años, y una tripulación de siete hombres.

Un mes después, el 5 de diciembre, la tripulación del Dei Gratia, un barco que navegaba desde Nueva York hasta Gibraltar, avistó el bergantín cerca de las Azores. El capitán de este barco, David Reed Morehouse, era amigo de Briggs, por lo que, cuando estuvieron los dos barcos lo suficientemente cerca y leyó el nombre de la nave, reconoció de inmediato el barco.

Oliver Deveau, primer oficial del buque “Dei Gratia ​declaró posteriormente que, por órdenes del Capitán Morehouse, él y cuatro marinos más fueron a inspeccionar el buque, y que tras una rápida inspección comprobó que no había personas a bordo, que el único bote había desaparecido y que todo apuntaba a una huida precipitada del barco.

En el barco no pudo encontrarse nada que explicara el motivo de tan súbito abandono. En el interior se encontraron restos de comida, colocados ordenadamente sobre la mesa, al igual que objetos pequeños en los estantes, lo que descartaría que el buque hubiese sido afectado por un temporal. Un sable fue encontrado manchado por algo que parecía sangre, aunque después se supo que era óxido. Tampoco había evidencias de robo, ya que el dinero y equipaje de la tripulación estaban en sus lugares respectivos.

La última anotación del diario de navegación era del 25 de noviembre de 1872, y en ella no se encontró ninguna pista que pudiera explicar la desaparición de la tripulación. No se encontró la documentación del barco, un sextante y algunas provisiones.

La tripulación del Dei Gratia llevó al Mary Celeste a Gibraltar, para examinarlo mejor. El capitán Morehouse se convirtió en sospechoso, acusándole de haberse confabulado con Briggs para simular la desaparición del buque y cobrar el seguro. Sin embargo, Morehouse salió absuelto, y fue recompensado con 8.000 libras esterlinas de la época por el rescate. ​

La nave recuperada fue utilizada durante los doce años posteriores al suceso por distintos propietarios, hasta que en 1885 encalló en la costa de Haití.

El 9 de agosto de 2001, una expedición encabezada por Clive Cussler y el productor canadiense John Davis anunciaron que habían hallado los restos del navío en la isla de la Gonâve, Haití. El arqueólogo James P. Delgado identificó los restos como los del Mary Celeste.

En la actualidad aún se sigue buscando una explicación para lo ocurrido. La versión oficial fue que debido a una fuga de gases del alcohol que se transportaba, el capitán pensó que una explosión o envenenamiento general iban a tener lugar, dando la orden de desalojar el barco inmediatamente.

Los únicos hechos ciertos son que el capitán Briggs, su mujer, su hija Sofía de dos años y los siete marinos restantes, desaparecieron sin dejar rastro en la inmensidad del océano.

Recientemente el escritor y periodista Francisco García Novell (del que por cierto recomiendo leer su libro “Naufragio”, sobre el hundimiento en 1916 del Príncipe de Asturias, más conocido como el Titanic español) ha relacionado la desaparición de la tripulación del Mary Celeste con la aparición de varias personas muertas, en el interior de dos balsas, cerca de las costas asturianas seis meses después de los sucesos acaecidos al Mary Celeste, noticia que se publicó en el periódico El Imparcial en mayo de 1873. Lamentablemente la noticia no daba detalles sobre las personas que aparecieron muertas.

Yo debo decir sobre este caso que en mi opinión resulta francamente sospechoso que el primer barco que encontró al Mary Celeste fuera precisamente el del capitán Morehouse, amigo personal del capitán Briggs.

  • El Fausto: Un caso no tan conocido es el del “Fausto”, el barco fantasma español por excelencia. Tan desoladora como la obra de Goethe es la historia de este barco canario, desaparecido en 1968. El “Fausto” era un pesquero de 14 metros de eslora, con base de operaciones en La Palma. El 20 de julio tres de los tripulantes habituales del barco, los hermanos Ramón y Heriberto Concepción, su primo Miguel Acosta y un mecánico llamado Juan Gracía Pino partieron con el encargo de transportar plantones de platanera a la isla de El Hierro. Se trataba de un trabajo rutinario, sin sobresaltos posibles.

El 21 de julio debería haber regresado el “Fausto” a la Palma. El pesquero se perdió en una mar en calma, frente a una de las islas más altas y visibles del mundo. Las autoridades desplegaron al momento un dispositivo de búsqueda que incluía un avión del Ejército del Aire, hasta que el 25 de julio, un buque de bandera inglesa llamado la «Duquesa», avisó de que había hallado al barco canario a unos cien kilómetros al oeste de Tazacorte y de que sus tripulantes estaban bien. Ni siquiera informaron de avería alguna. La comunidad pesquera respiró aliviada. Lo más probable es que el “Fausto” se hubiera desviado de su ruta por algún problema mecánico hasta terminar a 176 kilómetros de La Palma.

Lo inquietante del caso empieza aquí. Los tripulantes del “Fausto” declinaron que el barco inglés les remolcara o les acompañara hasta La Palma. A pesar de llevar días desaparecidos, los cuatro marineros estaban bien y pidieron únicamente combustible y provisiones para volver por cuenta propia.

En pocas horas, el puerto de Tazacorte se llenó de familiares, amigos y vecinos para recibir al fin al barco perdido, cuya llegada calcularon los ingleses para las 17.00 horas de ese 25 de julio. Pero esta nunca se produjo. Hubo quien permaneció en el puerto hasta la madrugada, sin que la embarcación apareciera en el horizonte canario. Tampoco lograron dar con ella los barcos que salieron a su encuentro.

Al día siguiente se reanudó el rastreo, ya con cuatro aviones desplegados en las coordenadas en las que el barco inglés decía haberse encontrado con el “Fausto”. El mayor dispositivo aeronaval de la historia de Canarias, que fue languideciendo con el paso de las semanas y la pobreza de resultados. Era como si el pesquero se hubiera esfumado de la faz de la tierra.

El barco permaneció en el limbo del Atlántico hasta tres meses después. El 7 de agosto se declaró oficialmente desaparecido. Y cuando parecía que el agua se había tragado hasta sus huesos, el pesquero canario dio de nuevo señales de vida. Un buque italiano llamado «Anna di Maio» informó el 9 de octubre de que se había topado con un barco fantasma, abandonado en pleno océano, a la altura del Trópico de Cáncer, con una matrícula similar al “Fausto”.

En el interior del barco no había nadie con vida, únicamente un cadáver desnudo y en proceso de momificación situado en la sala de máquinas junto a un aparato de radio. Más tarde se identificó el cuerpo como el de Julio García Pino, aunque nunca podrá aclararse con certeza. Los italianos acordaron remolcar el pesquero hasta Puerto Cabello, en Venezuela, pero solo dos días después la tripulación volvió a comunicarse con las autoridades para decirles que habían perdido la embarcación, debido a que el cabo que unía los dos barcos se había soltado (cortado, según algunas versiones) y resultó imposible dar con él. O al menos eso dijeron los italianos. Tampoco en tierra pudieron aportar restos o pistas de lo que había ocurrido en el interior del “Fausto”. Solo en una segunda conversación con las autoridades los italianos mencionaron la existencia de una libreta con las hojas arrancadas que habría pertenecido a García Pino, el marinero que se había embarcado en el último momento.

En la única hoja sin arrancar, la última, el mecánico canario daba instrucciones sobre cómo debía administrar su mujer las propiedades cuando él faltara, así como dos frases terriblemente inconclusas: “Nunca le digas a Julín (uno de sus hijos) lo que ha pasado”. A lo que añadía, también dirigiéndose a su esposa Luz: “Tu sabes que Dios quiso para mí este destino”.

Luis Javier Velasco, autor de “El Fausto. Historia y misterio de una tragedia” defiende que el trágico desenlace pudo tener su origen, simplemente, en una serie de desafortunadas casualidades. Para empezar es posible que la niebla del amanecer hubiera confundido a los tripulantes del pesquero en su regreso de El Hierro, haciendo que pasaran de largo La Palma. Sin olvidar que los remolinos atlánticos siempre pueden dificultar incluso la navegación más plácida.

No faltan sin embargo teorías más estrafalarias, llegando a involucrar a los marineros en un caso de contrabando de drogas; o protagonizando el trasladado imposible de un viejo oficial nazi refugiado en El Hierro hasta Venezuela. En términos de la leyenda urbana, se especuló también con que el barco se vio afectado por un incidente entre submarinos de EE.UU. y de la URRS en el contexto de la Guerra Fría.

La realidad es que no hay una explicación fiable sobre la desaparición de los marineros del barco.

  • Ourang Medan: este es probablemente uno de los casos más escalofriantes que existen en relación con barcos fantasmales, especialmente si nos ponemos en la piel de los primeros marineros que acudieron a la señal de rescate emitida por el barco.
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¿Una de las víctimas del Ourang Medan?

En 1948 dos barcos americanos que navegaban por el estrecho de Malaca (entre Malasia y Sumatra) recibieron una señal en Morse procedente de un barco no identificado. El texto del mensaje decía lo siguiente: “Toda la tripulación icluido el capitán están muertos, tumbados en la cubierta y el puente. Me muero”.

Tras detectar el origen de la señal, el primer barco que acudió en su ayuda fue el Silver Star, que intentó contactar sin éxito con el Ourang Medan, que navegaba a la deriva, sin responder a ningún tipo de señal.

Al abordar el barco, el capitán del Silver Star, acompañado de 11 hombres, se encontró con un panorama aterrador. Los cadáveres de la tripulación se encontraban esparcidos por la cubierta, con los cuerpos rígidos, los ojos abiertos mirando hacia el sol, y con un rictus terrorífico en sus rostros. No se encontró ningún superviviente ni motivo aparente para tan extrañas muertes.

Tras decidir remolcar la embarcación hasta el puerto más c ercano, una fuerte explosión partió el barco por la mitad, lo que obligó a cortar el cabo que unía ambas embarcaciones. El Ourang Medan se hundió sin remisión, con todos los cuerpos a bordo, lo que impidió un mejor estudio de lo que había ocurrido a bordo.

Aunque nunca ha podido confirmarse lo que ocurrió, la versión más extendida es que el barco, que no figuraba registrado en ningún sitio, transportaba mercancías peligrosas, probablemente procedentes de experimentos secretos de los americanos con armas químicas o incluso radioactivas, que acabaron provocando la espantosa muerte de la tripulación tras alguna fuga del material almacenado en la bodega.

La realidad es que ninguno de estos hechos está suficientemente documentado, bien porque se trate tan sólo de otra leyenda urbana más –lo más probable-, o bien porque realmente el barco transportara materiales que el gobierno americano decidiera ocultar.

  • BaychimoBaychimo: probablemente el único caso real de todos los que aparecen en esta reseña, y por ello, el menos terrorífico. El Baychimo era un carguero que fue abandonado y dejado a la deriva en el mar cerca de Alaska durante casi 40 años. El barco era propiedad de la Hudson Bay Company, y fue botado a principios de los años 20 para el comercio de pieles con los Inuits del norte de Canadá. En 1931, el Baychimo se quedó atrapado en el hielo cerca de Alaska y después de muchos intentos para liberarlo del hielo, su tripulación fue trasladada por aire hacia tierra firme, a la población de Barrow (para los aficionados al cómic, donde se desarrolla la terrorífica 30 días de noche). Después de una gran ventisca, el barco consiguió liberarse por su cuenta del hielo, pero se encontraba tan dañado que fue abandonado por la Hudson Bay Company, tras asumir que no sobreviviría al invierno. De forma increible, el Baychimo logró mantenerse a flote por los siguientes 38 años, y siguió a la deriva por las aguas de Alaska, convirtiéndose en una leyenda local, y fue frecuentemente avistado sin rumbo cerca de los icebergs por esquimales y otras embarcaciones. Se abordó varias veces, pero las condiciones climatológicas impidieron salvarlo. La última vez que se vio el Baychimo fue en 1969, otra vez congelado en el hielo de Alaska, pero desde entonces no ha vuelto a ser visto. Se cree que el barco se hundió, pero recientemente varias expediciones se han puesto en marcha para encontrar al barco fantasma de casi 80 años, aunque sin resultados.

Por supuesto hay muchos más casos, con mayor o menor fundamento, pero tan sólo he querido dar unas pinceladas para mostrar el caldo de cultivo que estos sucesos/leyendas pueden suponer para un escritor. Aún a sabiendas de que todas estas leyendas no dejan de ser o directamente mentira, o simples hechos con una explicación racional, es difícil imaginar un mejor escenario para una historia de terror que un barco desaparecido hace años y que aparece de repente a la deriva sin tripulación a bordo. Tema manido y repetido hasta la saciedad, y del que sin embargo no nos cansamos-al menos yo-.

the_mystery_of_the_mary_celeste_phantom_ship-173822595-largeEl cine por supuesto se ha hecho también eco de estos sucesos, y aunque no pienso enumerar las películas inspiradas en los barcos fantasmas, me gustaría recordar simplemente tres películas: “El misterio del Mary Celeste” (película de 1935 con Bela Lugosi en el reparto), “El triángulo de las Bermudas” (película de 1978 que no he vuelto a ver, pero que me quitó todas las gans de coger un barco cuando la vi de pequeño) y la reciente “Triangle” (2009), genial película que sorprendentemente no ha sido estrenada en castellano, y que para mí es un clásico moderno del cine de terror.

Y por fin, llegamos a los bolsilibros. Los autores de novela popular de terror debían recurrir a todo tipo de temas para no repetirse en exceso: herencias, vampiros, hombres lobo, psicópatas, maldiciones, demonios, muertos vivientes, y, como cabía esperar,  barcos fantasmas.

  • Silver Kane abordó –nunca mejor dicho- el tema en “El buque del horror”, nº  4 de la colección Selección Terror, novela sobre un barco japonés llamado Kosi-Maru que reserva desagradables sorpresas a la protagonista del relato, la periodista Mara Seymour.
  • El inagotable Ralph Barby es el que más veces lleva a lector a alta mar, con …Y surgieron de la niebla”, nº 12 de la colección, en un relato que aúna los aspectos más clásicos del buen barco fantasma. En este caso los supervivientes del naufragio de un crucero encuentran milagrosamente un barco que surge de la niebla, sin sospechar que lo que pensaban podía ser su salvación pronto se convertirá en la peor de sus pesadillas. Nuevamente hace una curiosa aproximación al género en “Broma de carnaval” (Nº 176), novela con reseña propia en este blog, que no es propiamente de barcos fantasmas, pero es tal la importancia que adquiere un barco en la historia, que he decidido incluirla. Del mismo autor encontramos también en el nº 311 “El archipiélago del horror”, aunque debo reconocer que no lo he leído, así que igual no tiene nada que ver con el tema.
  • El gran Curtis Garland, como no podía ser menos, nos ofrece sobre el tema “Miedo en los sargazos” (nº 115), y  “Viaje al horror” (nº 187). Prefiero dedicarles en su momento una reseña exclusiva a estas novelas, que como es habitual están plagadas de todo tipo de referencias y homenajes.
  • Joseph Berna aborda el tema desde su particular e inigualable estilo en “La bahía del Horror, nº 454 de la colección, que lamentablemente no he podido leer por no disponer del correspondiente ejemplar.
  • El prolífico Clark carrados tampoco podía faltar a la cita, y en el nº 507 presenta “Pánico a bordo”, con el correspondiente protagonismo de un siniestro barco.
  • Kellton McIntire publicó “Los navegantes de la bruma” en el nº 245 de la colección Easa Terror. El título invita desde luego a pensar en que puede estar relacionado con el tema, pero lamentablemente no puedo confirmarlo, pues tampoco dispongo de un ejemplar de la misma.
  • En la misma colección que la anterior, en su nº 7, se publicó también “Los Naúfragos”, de Mortimer Cody, aunque de nuevo no puedo confirmar la temática, pues de Easa terror es complicado encontrar ejemplares.

Como suele ocurrir, es más que probable que existan más títulos sobre el tema, así que si van apareciendo los iré incorporando a la reseña. Me extraña mucho que autores habituales de las colecciones de terror como Lou Carrigan, Adam Surray o Ada Coretti no tengan un barco fantasma en su historial.

Así que amigos, si este verano tenéis contratado un crucero, comprobad el nombre del barco antes de subir, no vaya a tratarse de un navío desaparecido en la bruma años atrás. Aseguraos también que la tripulación que os recibe no mire vuestros cerebros con gula.