NOVELA POPULAR Y DEPORTE

novela Deportiva 10aaEn los años 50, el fútbol, el boxeo y los toros levantaban pasiones en España. En una época en la que no existía internet y ni siquiera había televisión (la primera cadena comenzó sus emisiones en Octubre de 1956, y la segunda cadena en 1966) estos espectáculos de masas eran la principal fuente de conversación entre los sufridos ciudadanos, que tenían conocimiento de estos eventos a través de emocionantes retransmisiones radiofónicas, emotivas crónicas periodísticas, o efusivas discusiones entre amigos en el bar. Nada de series de Televisión, famosos abandonados en islas, o concursos de canto y baile. Todo el mundo hablaba de toros, fútbol, y boxeo.

De todos ellos, el fútbol es el único espectáculo que ha mantenido –e incluso ha incrementado-   su importancia, ya que los toros y el boxeo están (afortunadamente desde mi punto de vista) en claro peligro de extinción, y no tienen ninguna repercusión popular. Salvo raras excepciones, nadie empieza el lunes el café de la mañana con una conversación sobre la última corrida o sobre el combate de la noche del domingo; y si lo hace, es más que probable que nadie sepa de qué está hablando. El fútbol es otra cosa.

Con este escenario, es fácil entender que los escritores de novela popular, siempre atentos a la realidad que les rodeaba, acabaran recurriendo a estas aficiones como parte de sus argumentos, aunque no de forma tan habitual como cabría esperar.

novela Deportiva 01AAA lo largo de la historia de la literatura popular, se llegaron a publicar varias colecciones del género deportivo, aunque sin gran continuidad. Entre ellas destacan La novela Deportiva, de editorial Molino, cuyos títulos salieron en dos etapas diferenciadas, con autoría íntegra de José Mallorquí; y sobre todo Doble Juego de Bruguera, que en los años 80 alcanzó la nada desdeñable cifra de 87 títulos, que corrieron a cargo de la habitual nómina de autores de la editorial, incluyendo a veteranos como Curtis Garland, Lou Carrigan, o Joseph Berna, y a escritores de más tardía incorporación como Adolf Quibus, Lem Ryan o George Sound.

Los títulos de la colección La novela deportiva de Molino –con indicación del deporte protagonista- fueron los siguientes:

1ª Serie (1939-1941)

  • Un portero excepcional (Fútbol)
  • Lucha de bólidos (Automovilismo)
  • En el séptimo round (Boxeo)
  • Una gran carrera (Ciclismo)
  • Un pequeño gran hombre (Remo)
  • Por el honor de Yale (Fútbol americano)
  • La vida de Urigoyen (Lucha)
  • El orgullo de cerro pequeño (Atletismo)
  • Campeonato (Fútbol)
  • El rayo azul (Automovilismo)
  • La última cumbre (Escalada)
  • Pies planos (Boxeo)
  • ¡Oh, el deporte! (Natación)
  • Los skies verdes (Sky)
  • El minuto final (Boxeo)
  • Chomo Lungma (Escalada)
  • La herencia de un deportista (Fútbol)
  • Ciclón (Hockey sobre hielo)
  • Romeo (Baloncesto)
  • O Técnico (Boxeo)
  • Los mosqueteros de Yale (Atletismo)
  • La voz fantasma (Remo)
  • La flecha escarlata (Automovilismo)
  • Los deportistas de la muerte (Sky, aunque la novela es del género bélico)
  • Jim el honrado (Carreras de caballos)
  • El secreto de Mark Brown (Fútbol)
  • Falso campeón (Salto de pértiga)
  • Tres amigos (Boxeo)
  • El desquite (Hockey sobre hielo)
  • Aventura (Montañismo)
  • Aguirrebengoa (Lucha)
  • Enemigos (Boxeo)
  • Máscara negra (Fútbol)
  • El comilón de Yale (Atletismo)
  • El solitario (Automovilismo)
  • Rengo (Salto de altura)
  • El mimado de mamá (Fútbol americano)
  • Doctro campeón (Boxeo)
  • Deporte del noroeste (Piragüismo)
  • Corcel de acero (Motociclismo)
  • Viejo campeón (Boxeo)
  • Deuda saldada. (Natación)
  • Luchador (Boxeo)
  • El favorito (Carreras de caballos)

Resulta curiosa la inclusión de un título dedicado al baloncesto, deporte que llegó  a España en 1921 y que en 1940 apenas tenía ninguna repercusión.

2ª Serie (1942-1945)

  • Entrenador (fútbol)
  • Él, ella y el deporte (Boxeo)
  • Todo o nada (Boxeo)
  • Un deportista (Automovilismo)
  • 6 días (Ciclismo)
  • Gran Derby (Carreras de caballos)
  • Por la victoria de Yale (Fútbol americano)
  • Kayo (Boxeo)
  • Un deporte peligroso (Automovilismo)
  • Campeón impopular (Boxeo)
  • Marathon (Atletismo)
  • Acampada (Montañismo)

novela deporte doble-juego-84-los-gigantes-de-la-rutaEn la colección Doble Juego, de Bruguera, se podían encontrar historias de ciclismo, baloncesto, tenis, golf, automovilismo, artes marciales, esquí, carreras de caballos, atletismo…y por supuesto fútbol, boxeo, e incluso un título ambientado en el mundo de las corridas de toros (nº 51, “Indulto en la plaza”, de Alex Simmons). La diferencia temporal entre ambas colecciones se deja ver tanto en el estilo de las novelas como en la temática, que mezclaba el deporte con lo policiaco. Un claro ejemplo es la gran cantidad de títulos que Doble Juego dedica al baloncesto, deporte que empezó a gozar de gran popularidad en España en los años 80.

El que esté interesado puede encontrar un listado completo de la colección Doble Juego en el magnífico blog Universo Bolsilibro, que para algo se molestó el autor en elaborarlo, y que francamente tiene un formato más bonito que el que yo había elaborado inicialmente. https://universobolsilibro900177163.wordpress.com/2018/01/17/coleccion-doble-juego-de-ceres-bruguera/

novela deportiva deporte balas y deporte 1La editorial Jara también publicó una curiosa colección llamada Balas y Deporte, que inicialmente encuadraba relatos policiacos en escenarios deportivos, con títulos como la futbolística “El gol de la traición”(nº 1 ), las pugilísticas  “El cuadrilátero de la muerte” (nº 5)  y “Manos de acero” (nº 6), o “Trágica carrera” ambientada en las carreras de caballos; pero que se ve que tuvo que ampliar sus horizontes, alejándose del carácter deportivo en el nº 4 de la colección con “Contra el Mau Mau”. Todos los títulos de esta efímera colección de las que al menos a mi me consta que duró 7 números correspondieron a Mompel Folch, pseudónimo de Francisco Faura Peñasco, excepto “El cuadrilátero de la muerte” y “Sima siniestra” , firmadas por  J. Llul, del que desconozco su identidad real.

Pero esta reseña no trata de colecciones de bolsilibros de género estrictamente deportivo, sino de otros géneros en los que el deporte se emplea como parte sustancial del argumento.

Lo primero que debemos tener en cuenta es que en la mayoría de los casos las tramas de la novela popular española se desarrollan en escenarios internacionales, especialmente Estados Unidos, por las circunstancias ya descritas en otros artículos del blog (resumiendo: para buscar exotismo, y sobre todo para poder emplear argumentos que la censura no permitiría que ocurrieran en la casta y honrada España). Esto provoca que resulte fácil recurrir al mundo del boxeo, pero el fútbol, y sobre todo los toros, no parecen tener encaje sencillo.

Sobre el boxeo, hay un elevado número de novelas ambientadas en este deporte, sobre todo en colecciones policiacas de los años 50, pues todo lo que gira a su alrededor encaja perfectamente con el género. Tanto la figura del boxeador, que suele ser la representación perfecta del  perdedor, como los turbios negocios que rodean los combates, son un gran caldo de cultivo para una novela negra.

De este modo, la mayoría de autores habituales emplearon en alguna ocasión el mundo del boxeo como parte de sus tramas, lo que hace en la práctica imposible realizar un listado exhaustivo. Por mencionar sólo algunos ejemplos tenemos “Puños de granito”, del gran Mikky Roberts, publicado en el nº 687 de Servicio Secreto; “Crimen en el Ring”, de Keith Luger, nº 641 de la misma colección; “Gangsters de ring”, de O.C Tavin, nº 350 de FBI de Rollán; “¡Sube al ring y muere!”, de Donald Curtis, nº 1092 de FBI; “Mis puños no se venden”, de Joseph Berna, nº 1.501 de Servicio Secreto; o “Una rubia y la muerte”, de Alf Regardie, nº 15 de Punto rojo de Bruguera, en la que el protagonista es un ex boxeador que emplea sus conocimientos a conciencia durante la historia.

Incluso en la ciencia ficción o en el terror aparece algún título relacionado de alguna forma con el mundo del boxeo. Este es el caso de “Idolos de Barro”, de Alan Star, nº 30 de S.I.P Spacial Police, colección ya tratada en este blog y que en realidad era un híbrido de los géneros de ciencia ficción y policiaco, y que en esta ocasión presenta al inevitable agente de la SIP investigando las extrañas muertes de boxeadores que últimamente se están produciendo sin causa aparente.

En el nº 235 de Espacio Mundo futuro de Toray aparece “¡Soy de otro planeta!”(1961), de Johnny Garland, en la que Tazak, un multiforme del planeta Albor, decide instalarse en la Tierra, en el año 2016, justo cuando está a punto de celebrarse el campeonato por el título mundial de boxeo entre Dewey Nelson y “Puños” Kelsey, una marioneta en manos del peor mafioso del planeta.

Por diversas circunstancias, el multiforme Tazak acaba sustituyendo a Nelson en el combate.

En “La helada voz del infierno”, de Silver Kane, nº 275 de Selección Terror de Bruguera, el protagonista es Richard Avedon, un boxeador profesional retirado tras sufrir una severa derrota en su último combate que ingresa en un manicomio tras empezar a mostrar síntomas de doble personalidad.

Más curiosa aún resulta “Entre doce cuerdas”(1982), del injustamente infravalorado Mortimer Cody, -autor al que estoy deseando dedicarle una reseña en condiciones-, publicado en el nº 254 de la colección Easa Terror. En esta sombría novela, un boxeador retirado, al que unos mafiosos mutilaron ambas manos, inicia una sangrienta venganza en la que irá asesinando a sus agresores con los más refinados métodos.

Como puede verse, los ejemplos son numerosos, pero ocasionales, algo que no ocurre con Pedro Victor Debrigode, un gran apasionado del boxeo, hecho que se demuestra por el elevado número de títulos en los que el ring tiene un protagonismo claro, empezando por uno de sus personajes más carismáticos dentro de la colección Servicio Secreto, el agente secreto Robert Lark, experto entre otras muchas cosas en el noble arte del Boxeo.

A continuación relaciono algunas de las obras del autor ambientadas en el mundo del boxeo.

 “Cadáveres ambulantes” (nº 66 de la colección Servicio Secreto) es un claro ejemplo del amplio conocimiento del autor sobre el tema del Boxeo, en una interesante novela en la que por cierto aparece Ling, un chino, experto en Judo, que considera el Boxeo como una brutalidad que prueba la decadencia de Occidente. Una sórdida novela que supone una de las mejores opciones para conocer la visión de Debrigode del mundo del cuadrilatero.

“La banda de Champ O’Shea”, nº 3 de la colección AUDAX, firmada con el seudónimo P.V. Debrigode, se ambienta también en el mundo del boxeo, en una trama de novela negra muy diferente del resto de novelas protagonizadas por el personaje de Audax, que en otros títulos de la colección se decanta por su vertiente más aventurera.

“Nudillos de plata”, Servicio Secreto, nº 1173, es otra novela protagonizada por un boxeador que se ve envuelto en el mundo del hampa, algo bastante frecuente en las historias de Debrigode.

SS0069 - Peter Debry - Gongo Kong“Gongo Kong”  (Nº 69 de Servicio Secreto, 1951) no se ambienta en el mundo del boxeo, pero sí en el de la lucha libre, en una de las tramas más locas que he tenido ocasión de leer de Peter Debry, con un protagonista campeón de lucha libre  reconvertido en cazador de raras especies animales  destinadas a zoológicos y circos, que se ve envuelto en una disparatada aventura en la que caníbales, lucha libre, espionaje, vudú, una especie de Tarzán albino y quien sabe cuántos elementos más se dan la mano.

En la misma línea que la anterior estaría “Último asalto” (nº 508 de Punto Rojo), protagonizada entre otros personajes por un luchador de Pressing Catch llamado Jerry Palmer que acaba formando parte de la tripulación de un ballenero cuyo objetivo es robar uranio, en otra loca aventura en el que hay desde abordajes de piratas a ataques de ballenas. Curioso que Debrigode tuviera conocimiento del Pressing Catch, “deporte” desconocido por completo en España en esos años.

Respecto a otros deportes, ya resulta más complicado encontrar su rastro.

Vuelvo a insistir que, al margen de la novela de género deportivo, donde sí hay títulos protagonizados por el mundo del fútbol, no es sencillo encontrar historias ambientadas en este deporte, con excepciones como “Asesinato en el mundial 74” (nº 1.249 de Servicio Secreto), de Curtis Garland, o “Terror en los mundiales”(nº 1.288 de Servicio Secreto), de Silver Kane.

SS0046 - Asesinatos en el estadio [1951] - Debry, Peter “Asesinatos en el estadio”, de Peter Debry, (Servicio secreto, nº 46, 1951) es una rareza, pues aquí el fútbol cobra un protagonismo inaudito, máxime si tenemos en cuenta que la historia transcurre en Estados Unidos. La excusa para la novela es que el Mundial de Brasil de 1950 (el mundial del “maracanazo”, con victoria de Uruguay) se tradujo en un fuerte incremento del interés por el fútbol en Estados Unidos, hecho que es bastante cierto, pues aunque Estados Unidos fue eliminado en la primera fase (donde estaba por cierto España), supuso una de las grandes sorpresas por su victoria por 1-0 frente a la potente Inglaterra. La novela en sí gira alrededor de los apaños en las apuestas deportivas del fútbol en una trama situada en Atlantic City, con un protagonista italo americano llamado Jim Vespa.

Donde la ley no llega” (nº 457 de Punto Rojo), es otro acercamiento de Peter Debry al mundo del fútbol, aunque de modo mucho más tangencial que en la anterior novela mencionada. Aquí, Myriam Vandorf es una bella estafadora que se casa con un jugador de fútbol llamado Giano Gruber, que muere asesinado dejándole una importante suma de dinero procedente de su seguro de vida gracias a la intervención de otro estafador llamado Burns. Posteriormente Myriam se verá empujada bajo amenazas a casarse con otro futbolista, al que Burns pretende asesinar también para cobrar el seguro de vida. Al margen de la aparición de los futbolistas, el autor hace una interesante apreciación sobre la importancia del fútbol en Suiza.

Recomiendo la lectura de este interesante artículo sobre el fútbol en la literatura popular. https://futbolclubdelectura.com/tag/bolsilibros/

Otros deportes menos populares han sido empleados también por el prolífico Peter Debry como parte de sus novelas:

Triple asesinato en el frontón”, firmado como P.W Debrigaw,  (La huella, nº 2, Bruguera, 1944) se desarrolla en el original escenario del mundo del frontón, con tres jugadoras españolas (de Bilbao, para más señas) como eje de una interesante novela de misterio que deberá resolver el sagaz inspector Victor Vital, otro de los grandes personajes recurrentes de Debrigode.

El rugby también tiene su presencia en diversas novelas del autor, como “Turismo Sangriento” (nº 330 de Servicio Secreto) donde su protagonista, el australiano Brent Carfax, es un ex jugador profesional de rugby; o en “Doctor Borgia” (Servicio Secreto nº 44, 1951), en la que el agente del FBI Frank Brisbane fue entrenador de Rugby.

novela deporte indulto plazaY alguno de vosotros se estará preguntando…¿y los toros?. Pues sorprendentemente no he encontrado –por supuesto no significa que no vayan a aparecer- ni una sola mención a la “fiesta nacional”, tan popular en esos años, al margen del título ya mencionado de la deportiva colección Doble Juego de Bruguera, pero repito que resultaba difícil traer a colación este fenómeno por la localización en que se desarrollaban las novelas populares. Tan sólo recuerdo una novela de Keith Luger llamada “Hombre acosado” (Servicio secreto nº 412 y Punto rojo nº 608), de Keith Luger, en la que tienen un destacado papel unos toros Clarington, una raza de gran fiereza similares a los toros bravos españoles, a los que se menciona de pasada.

 

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SYDNEY HORLER : INGLATERRA PARA LOS INGLESES

sydney-horler foto

Ante ustedes, Sydney Horler

Sydney Horler (18 Julio 1888 – 27 Octubre 1954) fue un prolífico autor británico especializado en novela policiaca, muy célebre en su momento, y como es habitual, prácticamente olvidado en la actualidad. Nacido en Leytonstone, Essex, cursó sus estudios en Bristol, y aunque se preparó para hacer de la enseñanza su profesión, optó finalmente por una carrera en el periodismo.  Reportero de un periódico de Bristol en 1905, ingresó en el London Daily Citizen en 1911 y luego se mudó al también londinense Daily Mail.  Durante la Primera Guerra Mundial, ocupó un puesto en la sección de propaganda del servicio secreto de la Corona británica.  Al final del conflicto, trabajó durante un tiempo como editor en diversos centros de prensa y publicaciones, hasta que perdió el trabajo en 1919, al parecer, tras una monumental bronca con el editor George Newnes, lo que le convenció para dedicarse a la literatura de ficción a tiempo completo. Para ello utilizó su nombre verdadero y los seudónimos de Peter Cavendish y Martin Heritage.

Sydney horler mystery_novels_1933win-34Aunque ya había iniciado su prolífica carrera literaria publicando desde 1914 artículos en diversas revistas, donde ya mostraba una clara predilección por los temas criminales, sus primeras novelas, publicadas a partir de 1916 y 1920, fueron novelas deportivas; pero en 1921 se presenta de forma definitiva con “La casta de los Beverley”, la primera de las más de cien novelas policíacas que definen su estilo: historias llenas de persecuciones y acción, siguiendo la tradición del thriller inglés de los que Edgar Wallace y Sapper tal vez sean sus máximos exponentes. No obstante, Horler se distingue (para mal) de los mencionados autores por un discurso extremadamente moralista, clasista y racista, lo que podría explicar el porqué su obra no ha sido reeditada desde hace muchos años. Sinceramente no creo que en el mundo actual fueran aceptables gran parte de los diálogos que figuran en su obra, que ya eran tildados de antisemitas por la crítica de la época, que olvidaba, eso sí, que atacaba a prácticamente todas las razas sin piedad  y a todas las religiones ajenas a la Iglesia de Inglaterra, de la que el autor era miembro destacado. Eso sí, tal vez en la Inglaterra del Brexit vuelva a tener su público.

Sydney Horler_El espia (Tor)Sus personajes protagonistas empleaban constantemente expresiones como wog (término anglosajón despectivo para referirse a la raza árabe, similar a Morito en castellano), stinking intalians (Italianos apestosos), nigger (negro despectivamente) y otra serie de términos siempre ofensivos en relación con cualquier personaje que no fuera británico; especialmente a los judíos, a los que se refería de forma habitual como ladrones y chantajistas (el autor escribió una memorias llamadas Excitement: An Impudent Autobiography en las que aprovecha para atacar con frecuencia a la Comunidad Judía, y su pensamiento era tan público que llegó a ser acusado de colaboracionismo con los nazis). Incluso a los americanos y a los franceses se refería siempre con desprecio, por considerarlos intelectualmente muy por debajo del británico medio. Como ejemplo, esta frase (traducida por mí) figura en sus memorias: “Siempre he visto Francia como un país cuyas dos principales características son la avaricia de sus habitantes y un permanente olor a orina en sus calles”.

Sydney horler el castillo del terrorRespecto a la sexualidad, tampoco se quedaba atrás en la falta de mesura en sus opiniones, pues despreciaba tanto en público como en su obra a los homosexuales, a los que consideraba unos degenerados que debían ser represaliados, y llegó a enviar una carta a la policía denunciando “el alarmante incremento de la perversión sexual en Londres”, cuyas calles estaban –según él- “abarrotadas de prostitutas y maricones”.

Acerca de las mujeres, su extrema opinión provocaría en la actualidad un auténtico terremoto, con frases como “¿De cuantas mujeres se podría decir de verdad que tienen dignidad debajo de su ropa interior?”. En fin, creo que os podéis hacer una idea.

Sidney Horner- devil comes to bobolynHasta el final de sus días mantuvo una actitud moral estricta hacia la sexualidad. En una de sus últimas obras, “The face of Stone” (1952), una novela sobre una secta diabólica que reside en la población de Creep, la protagonista es una virtuosa mujer llamada Susan Farraday, virgen, cuya aspiración es conseguir casarse, porque “Para una mujer, no hay sustituto real para el matrimonio, sólo las mentirosas y los bichos raros piensan otra cosa”.

Como ejemplo del comportamiento de sus personajes protagonistas, Gerald Frost, alias “Nighthawk” (El Halcón nocturno),  uno de sus personajes más carismáticos, es un ladrón de guante blanco que sólo roba joyas a mujeres de moral dudosa, a las que, tras robarles, les deja como firma personal escrita en sus almohadas la palabra “Wanton” (Lasciva).

Mientras que los villanos de sus obras eran casi siempre extranjeros u homosexuales – si no ambas cosas a la vez cuando eran especialmente malvados- , los protagonistas se encargaban constantemente de remarcar su virilidad. Los héroes de sus novelas eran buenos ingleses de raza blanca, muy machos todos ellos.

Sydney horler el hombre de media caraReconozcamos que un personaje protagonista en la actualidad no podría comportarse así, ni emplear ese vocabulario ofensivo, salvo que se le quiera dar una connotación muy negativa, tipo Torrente, pero un héroe de verdad con esas características  no podría sobrevivir a la ira de los lectores y la crítica, porque claro, todos sabemos que en el mundo actual no caben las sociedades excluyentes (perdón, hago una pausa que me parto de risa de haber escrito eso).

En mucho artículos ya he hablado de este tema como una de las principales causas de la muerte de la literatura popular, que plasmaba fielmente la realidad social de la época, que –seamos sinceros- era machista y xenófoba; lo que hace virtualmente imposible que los lectores actuales puedan identificarse con los personajes protagonistas. Yo vuelvo a insistir que esta literatura nos permite aprender mucho más sobre la realidad social de cada época que la mayoría de los textos históricos, pero debo reconocer que Horler era excesivo incluso para su tiempo.

Horler fue autor de un buen número de personajes recurrentes, incluido el malvado Dr. Paul Viventi, que aparece en varias de sus novelas de ciencia ficción; el antes mencionado ladrón de guante blanco Gerald “Nighthawk” Frost; el agente secreto Ian Heath; y sobre todo,  el aristócrata y atlético Timothy “Tiger” Standish, protagonista de  un ciclo de doce novelas. Menciono este último personaje por encima de los demás porque es muy representativo del pensamiento real del autor, pues lo empleaba en muchas ocasiones como pretexto para exponer su ideario sobre la supuesta superioridad intelectual, física y moral de los miembros de la clase social dominante en la sociedad británica, y sobre las bondades de la Monarquía Británica y la Iglesia de Inglaterra.

Sydney Horler_El peor hombre del mundoSu trabajo tuvo un gran éxito de público en su época, especialmente a raíz de la publicación en 1925 de su novela criminal, “The Mystery of No.1”, o con  “Checkmate” (1930), lo que llamó la atención del mundo del cine, que empleó sus obras en varias adaptaciones cinematográficas.

Para tomar medida de su obra policiaca,  publicó más de ciento veinte novelas y una cantidad enorme de relatos cortos. Se estima que se han vendido más de dos millones de ejemplares de libros de Horler, lo que no está nada mal, pero la realidad es que desde su muerte en 1954 los especialistas literarios no han dejado nunca en buen lugar ni la obra ni la persona en lo que se refiere al autor, hasta el punto de ser considerado como uno de los peores escritores policiacos británicos.

Por supuesto tan malas referencias hicieron que atrajera de inmediato mi atención, especialmente al descubrir que una pequeña parte de su obra mezcla elementos de terror y de ciencia ficción. De antemano debo decir que he intentado como siempre borrar de mi mente cualquier prejuicio sobre el autor derivado de su retrógada mentalidad racista, machista y clasista, para intentar valorar su obra con imparcialidad.

Sidney Horler - virus xPara empezar, dedicó una serie de 6 novelas a un personaje malvado, el Doctor Vivanti, un científico loco obsesionado con dominar el mundo que –no siendo el personaje protagonista- toma el mando de forma sorprendente de la narración. Es un malvado de libro alrededor del que giran estas seis novelas, que mezclan elementos de espionaje y ciencia ficción. Las obras de este curioso personaje, son las siguientes:

The Mistery of nº 1 (1925) También publicada como “The order of Octopus”. Publicada en españa como “El misterio del Nº 1”. Primera aparición del Dr. Paul Vivanti. Lamentablemente no he podido leerla.

 

Vivanti (1927)

The Worst Man in the World (1929)

Vivanti Returns (1931)

Lord of Terror (1935)

Virus X (1945)

Según se desprende de lo que he podido leer sobre Sidney Horler, en su obra se encuentran alemanes locos,  megalomaniacos villanos al más puro estilo Fu Manchu, con rimbombantes nombre como “el rey de los disfraces”, “el coloso”, “El mutilador”, “El maestro del veneno”, o “La voz de Hielo”; científicos locos; gangsters americanos; vampiros; monos gigantes (esto tengo que encontrarlo); hombres mono de Borneo; enanos corruptos; un hombre nacido con cabeza de lobo (“Horror’s Head”, 1934), o un arbusto devorador de carne humana (“The Red-Haired Death”).

Sydney Horler the curse of dooneAnte este despliegue de rarezas, me hice con una de sus novelas supuestamente sobrenaturales: Curse of Doone. (En el original en inglés, pues lamentablemente no se ha publicado en castellano).

 “Curse of Doone“(1928), está protagonizada por un agente del Servicio Secreto Británico llamado Ian Heath, que disfruta de un merecido reposo en una cabaña tras haber sobrevivido a un ataque con gas venenoso. Casualmente conocerá durante su descanso a Cicely Garrett, una bella mujer (virgen, por supuesto, que eso Horler se encarga de dejarlo muy claro)  que vive en la siniestra Doone Hall. En la novela se suceden una serie de rocambolescas situaciones que me han recordado en muchos momentos a Harry Stephen Keeler por lo surrealista de las situaciones y por la convergencia de casualidades imposibles: monstruosos murciélagos, la leyenda del “Vampiro de Doone Hall”; dos sangrientos asesinatos, cuevas ocultas, paneles secretos, el inevitable villano prusiano obsesionado con su calvicie (sí, sí, no es broma), o el temible rayo que interrumpe el funcionamiento de los motores, lo que podría emplearse para hacer caer desde tierra aviones en pleno vuelo, o parar coches a kilómetros de distancia.

La verdad es que he disfrutado esta novela como un enano, por la cantidad de rarezas e incongruencias que contiene.

Sydney Horler the vampireNo he tenido ocasión de leerla, pero por lo visto escribió otra novela llamada “The Vampire”, que trata sobre un hombre que va a visitar a un amigo sacerdote, que le confiesa que no solo cree en los vampiros, sino que conoció en persona a uno. A partir de ahí la historia vuelve al pasado, con la llegada de un enigmático hombre llamado Joseph Farington que acaba de comprar una enorme mansión en el pueblo. Dos meses después aparece muerta una bella lugareña con dos marcas en la garganta similares a un mordisco. Todas las sospechas recaen sobre el tal Farington.

Sinceramente me ha dejado muy intrigado, pero no he podido leerla.

En castellano es un autor del que se pueden encontrar unas cuantas obras, aunque pocas en comparación con la totalidad de su bibliografía. Esta es la relación de obras del autor publicadas en castellano de las que yo tengo constancia:

El Misterio del nº 1. Edición Prensa Moderna (1930)

La señorita de la noche. Edición Prensa Moderna (1931)

El espía. Colección Misterio Wallace. Editorial Tor. (1939)

La casa de los secretos. Colección Misterio Wallace  Editorial Tor.

La cabeza del Horror. Colección Misterio Wallace  Editorial Tor

El Hombre de Scotland Yard. Marisal (1942)

El hombre de la media cara Colección Aventuras Diamante Amarillo 56. Marisal (1942)

Arsénico y juego de bolos Col. Estelar, N. 16 Editorial Alhambra. (1948)

El Misterio de Balham. Famosas Novelas Nº 49. Molino. (1952)

La Casa misteriosa. La novela quincenal Nº 3.. (1942)

El Castillo del Terror. Sin datos

Como no podía ser de otra manera, seleccioné una de las obras publicadas en castellano del autor para comentarla, y opté por “El misterio de Balham”, más que nada porque es lá única que he podido conseguir a un precio razonable, y además porque descubrí que trata sobre un crimen real, tema que para mí resulta irresistible.

sydney horler el misterio de balhamEL MISTERIO DE BALHAM

SYDNEY HORLER

COLECCIÓN FAMOSAS NOVELAS. EDITORIAL MOLINO. JUNIO 1952

ILUSTRACIONES DE LOZANO OLIVARES

Vaya por delante que afortunadamente en esta obra no abundan los prejuicios tan habituales  en otras novelas del escritor. Salvo algún comentario despectivo hacia los franceses, no se encuentran demasiados comentarios despreciativos hacia los extranjeros, debido, como es lógico, a que el libro se basa en hechos reales, por lo que el escritor está ciertamente limitado en la creación de los personajes. Sí se detecta, sin embargo, el puritanismo del autor en cuanto a sexualidad, nada raro por otro lado en los años en que fue escrito, y sobre todo en la época en la que se ambienta la historia.

La obra es una traducción de “The Blanco Case: a victorian melodrama”, publicada en 1950, y narra un caso real de asesinato que escandalizó a la sociedad inglesa de 1876. El propio autor se encarga de resaltar al inicio del libro, en el “reconocimiento del autor” que la historia se basa en hechos reales:

El que haya escrito el misterio de Balham es debido a que, hace algunos años, mi interés estaba absorbido por la lectura de la interesante y atrayente narración de una famosa tragedia sobre envenenamiento, que aquel célebre criminalista, el difunto baronet sir John Hall, en su libro El Misterio Bravo y otros casos, hizo resaltar como relato más notable.

Este libro es una novela. Sin embargo, está basado en la investigación sobre la muerte de un infortunado joven, cuyo misterioso fin por envenenamiento causó nacional sensación en 1876. Estoy profundamente agradecido a The Times por haberme permitido el acceso a sus archivos.

sydeny horler charles bravo

El auténtico Charles Bravo

Al buscar información sobre el suceso real histórico, he podido comprobar que Horler se toma unas cuantas licencias literarias, transformando en ocasiones una historia sumamente escabrosa en un folletín en toda regla, aunque en esencia respeta con bastante fidelidad muchos de los hechos que ocurrieron en la realidad, y se nota que se documentó bien, plasmando su conocimiento en muchos detalles del caso que fueron aireados en su día por la sensacionalista prensa inglesa.

Antes de comentar la novela, considero necesario hacer un resumen de los hechos reales.

En Abril de 1876, un joven londinense de 30 años llamado Charles Delauny Turner Bravo llevaba tan sólo cuatro meses casado con la viuda Florence Ricardo (de soltera Campbell), una mujer de 25 años de gran belleza y muy rica con la que vivía en “The Priory”, una lujosa mansión victoriana en la localidad de Balham, cuando de repente cayó gravemente enfermo,  después de cenar un plato de pescado, otro de cordero asado y tostadas con huevos y anchoas (si yo ceno eso, palmo directamente sin necesidad de veneno). Los médicos y la policía determinaron tras la autopsia que había sido envenenado con antimonio. Lo extraño del caso es que a pesar de que su agonía duró tres días, en ningún momento reveló dato alguno sobre cómo o quién le había suministrado el veneno, y además tuvo tiempo de hacer testamento dejándole todo a su esposa. Inicialmente nadie fue acusado del crimen de forma oficial, pero los periódicos de la época iniciaron un torbellino de noticias que dieron lugar a todo tipo de elucubraciones. No quiero ni imaginar si el caso se hubiera producido hoy en día cómo hubieran sido las “brillantes” tertulias que nos regala la televisión actual.

Sydeny horler Florence-Bravo

La ¿inocente? Florence Ricardo

La realidad es que las investigaciones sacaron a la luz toda una serie de hechos que escandalizaron a los castos lectores victorianos.

En primer lugar, la policía pudo comprobar que Charles Bravo maltrataba a su esposa. Florence era mucho más rica que Charles, y había optado por controlar su propio patrimonio, algo insólito en la patriarcal sociedad Victoriana de la época, lo que resultó completamente humillante para Charles y dio inició a un trato vejatorio por su parte hacia su mujer, llegando a golpearla en varias ocasiones, según el testimonio de varios testigos. Florence pudo optar por esa opción únicamente gracias a que en 1870 se acababa de aprobar la “Married Women’s Property Act 1870”, una revolucionaria Ley que permitió que por primera vez en la historia las mujeres casadas siguieran siendo dueñas de pleno derecho de su propio patrimonio (hasta entonces todos sus bienes pasaban a ser gestionados por sus esposos tras el matrimonio, aunque conservaban la propiedad). Lo gracioso del tema es que la Ley no nació con la intención real de beneficiar los derechos de la mujer, sino de facilitar el fraude a hombres con pocos escrúpulos, que ocultaban parte de su patrimonio gracias a esta Ley. La realidad es que en la práctica los hombres continuaban de hecho tomando todas las decisiones referentes al patrimonio de sus esposas, y por ese motivo el caso de Charles Bravo representaba una excepción que debió suponerle una humillación social de cara al resto de hombres con los que se relacionara.

Los periódicos experimentaron con el caso una auténtica fiebre que les llevó a publicar cada día algún escandaloso suceso relacionado con el misterioso envenenamiento, ciertos en unas ocasiones, y malintencionadas invenciones en otras. Entre todo este torrente de noticias salió a la luz que Florence había sido amante antes de casarse con Charles con el doctor James Manby Gully (40 años mayor que ella), un  prestigioso médico célebre por sus tratamientos de hidroterapia y que contó entre sus pacientes con Charles Dickens y Lord Tennyson. Este hecho, aparte del escándalo que suponía que una mujer soltera mantuviera una relación con un hombre– que encima estaba casado-, tuvo su miga, ya que diversos testimonios colocaron al doctor en la primera fila de sospechosos.

También salieron a la luz todo tipo de elucubraciones acerca de la muerte del primer marido de Florence, un hombre llamado Alexander Ricardo que oficialmente había muerto a causa del alcohol, pero del que empezó a sugerirse que también podía haber muerto envenenado.

Además, por si fuera poco, se realizaron todo tipo de insinuaciones públicas acerca de la estrecha relación que Florence mantenía con la Sra. Cox, su dama de compañía, una viuda de 43 años, angloindia, muy poco agraciada, madre de tres hijos, que se había visto obligada a trabajar como dama de compañía tras la muerte de su marido.

Como os podéis imaginar, los periódicos no se contentaban con sacar a la luz todos estos escándalos, sino que se acompañaban con todo tipo de teorías. Por resumir, estos fueron los escenarios que se plantearon respecto al envenenamiento:

  • La culpable fue Florence, que había envenenado a Charles echándole cada día una pequeña cantidad de veneno en la bebida. Aquí había dos variantes también, pues en un caso se consideraba accidental (Florence le echaba el veneno para adormecer al marido y así no tener que yacer con él, pues había sufrido tres abortos espontáneos en los últimos meses); y en la segunda versión, se la consideraba completamente consciente de que lo estaba asesinando, ya que además habría envenenado también a su primer marido.
  • La culpable fue la Sra. Cox, enamorada de Florence, que no podía soportar los malos tratos a los que sometía Charles a su esposa. Se llegó a sugerir incluso en algún periódico que la Sra. Cox, de origen jamaicano, había empleado magia negra para acabar con Charles.
  • Un pretendiente de Florence despechado habría acabado con Charles. Esta teoría se basaba en que Charles había recibido algún anónimo meses antes acusándole de haberse casado con Florence únicamente por su dinero.
  • El Doctor James Manby Gully fue el responsable de la muerte, celoso de Charles, cuya aparición supuso el fin de su relación amorosa con Florence. Uno de los criados del Dr. declaró en el juicio declaró haber adquirido en 1869, por encargo del doctor, 60 gramos de emético tártaro (el veneno que mató a Charles), en apariencia destinado a un caballo enfermo.
  • Otra teoría es que Charles fue el responsable de su propia muerte; en un caso por haberse suicidado (la Sr. Cox declaró en el juicio que el propio Charles le había confesado que había tomado veneno); y en otro supuesto por error al ingerir el veneno que estaba destinado a su esposa, a la que estaría intentando asesinar.

La realidad es que se celebró un juicio rocambolesco –con visita incluída al momificado cadáver de Charles por parte del jurado-  con Florence como acusada, que finalmente fue declarada inocente, dejando el caso sin resolver, aunque arruinando, eso sí, la carrera de James Manby Gully, que salió muy mal parado públicamente, y que acabaría muriendo 7 años después completamente arruinado.

Florence moriría 18 meses después víctima de su feroz alcoholismo, y la Sra Cox regresó a su Jamaica natal, donde falleció muchos años después.

Hasta aquí, los hechos históricos, que como hemos podido ver continúan sin resolverse.

La novela de Horler nos presenta a Charles Blanco, un joven que cae perdidamente enamorado de una atractiva y adinerada  viuda llamada Florence Richards durante unas vacaciones en París. Como veréis, el autor no se destrozó la cabeza intentando camuflar los nombres de los personajes.

El protagonista envía a su amada madre Amelia una carta en la que le informa de su próxima boda con Florence, lo que levanta inmediatamente en su madre una extrema  animadversión hacia su futura nuera.

La historia se centra de forma muy melodramática en la relación entre los personajes, y va pintando un retrato muy poco amable de Florence y de su inseparable dama de compañía Jane Coxon como dos peligrosas manipuladoras que poco a poco van empequeñeciendo la figura de Charles.

Según avanza la historia vemos que Florence no es el alma cándida de la que se enamora Charles, sino que es una adúltera (mantiene un relación con un médico mucho mayor que ella llamado Dr. Aubrey Culley), con un grave problema con la bebida, con frecuentes ataques de ira, y que resulta ser una experta en el arte de la manipulación. Horler presenta a Florence como  un auténtico demonio, poseedora de todos los vicios conocidos: bebe como un cosaco, es una adúltera redomada, e incluso posee una colección de libros pornográficos ¡válgame el cielo!.

A todo esto, unos pocos meses después del matrimonio, cuando el matrimonio está instalado en “El priorato”, su mansión en Balham, Charles cae gravemente enfermo, falleciendo a las 30 horas. El escándalo es mayúsculo, y todos los ojos empiezan a centrar su atención en la figura de Florence.

Todo esto desemboca en la celebración de un juicio que sacará a la luz todas las miserias del matrimonio.

Como podéis ver, la novela se ajusta escrupulosamente a los hechos reales, aunque introduce nuevos personajes clave, especialmente la madre y el padrastro del protagonista; y un amigo de Charles llamado Edward Held, que resulta trabajar para el Servicio Secreto, y que sólo aparece al inicio y al final de la novela como una mera excusa para resolver el enigma.

A pesar de la explicación que aporta la novela, la realidad es que a día de hoy, sigue sin conocerse la verdad sobre este escabroso asunto, que permanece en la historia como uno más de los muchos crímenes si resolver.

Sydney horler WeHaveAlwaysLivedInTheCastleMe gustaría resaltar que el crimen de Charles Blanco ha servido de inspiración a varias obras literarias (de Agatha Christie, por ejemplo, que estaba fascinada con el caso, aunque reconoció no haber sido capaz de resolverlo), entre las que sin duda destaco “Siempre hemos vivido en el castillo”, una deliciosa novela corta de Shirley Jackson que se encuentra entre mis libros favoritos.

Para acabar, mencionar que la obra de Sydney Horler ha sido objeto de diversas adaptaciones al cine:

 

 

·         1926 : “The Ball of Fortune” de Hugh Croise.

No he visto ninguna, así que no puedo comentar nada al respecto.

LA CIENCIA FICCIÓN EN EL OESTE

De antemano quiero dejar claro que esta reseña no se refiere a lo que conocemos como weird Western, que viene a ser ese conjunto de historias del oeste que introducen elementos fantásticos (Rancho Drácula, de Silver Kane, es uno de los ejemplos más célebres) o de otros géneros ajenos al western en sí. Algún día dedicaré un artículo exclusivo al Weird Western, del que se pueden encontrar muchos más títulos dentro de la novela popular de los que nadie pueda imaginarse.

Recomiendo a cualquiera que quiera conocer más de este subgénero que se haga con el recopilatorio “Monstruos en el Oeste”, una estupenda edición a cargo de Alberto López Arca que reúne 7 novelas del Oeste del gran Curtis Garland en las que el lector encontrará zombis, Hombres lobo, a Drácula, y hasta al mismísimo Jack el Destripador, y donde se puede aprender mucho del magnífico artículo /ensayo con el que se abre el libro, obra de Andrés Peláez Paz,  un verdadero experto en el tema.

Lo que buscamos realmente en esta reseña son historias de ciencia ficción ambientadas o inspiradas en el salvaje oeste, y sobre este punto creo que hay tres opciones claras:

  • La manera más obvia de fusionar los géneros de ciencia ficción y el western es haciendo viajar a los protagonistas al pasado, de forma que la narración se desarrolle en el salvaje oeste. Este es el caso de Huida al pasado, de Law Space.
  • La segunda modalidad es narrando una historia ambientada en el futuro con una estructura de western, y como ejemplo he escogido Rancho 3.000, de Clark Carrados.
  • La tercera opción sería introduciendo en la época histórica del Oeste elementos fantásticos. En este caso entramos claramente en el terreno del Weird Western, y ya he indicado al principio del artículo que esta reseña no ahondaría en el tema. Espero poder dedicar un artículo en condiciones respecto al mismo.

Creo que la mejor manera de acercarse a las dos primeras opciones es mediante las correspondientes reseñas de las obras seleccionadas.

Intentaré completar este artículo en el futuro con nuevas reseñas de las novelas de ciencia ficción ambientadas en el Oeste que vaya localizando.


EEMF364 - Clark Carrados - RANCHO 3.000TÍTULO: RANCHO 3000

AUTOR: CLARK CARRADOS

COLECCIÓN ESPACIO MUNDO FUTURO Nº 364 . EDITORIAL TORAY

1ª EDICIÓN 1965

PORTADA: DESCONOCIDO

Una novela de Luis García Lecha cargada de ingenuidad que puede provocar dos reacciones muy distintas en el lector, pues habrá quien se quede con la superficialidad e incoherencia de algunos de sus planteamientos; y por el contrario, los que vuelvan a sentirse niños durante 100 páginas, regresando a esa época mágica de nuestra vida en la que aún teníamos la capacidad para asombrarnos de cualquier cosa.

La novela popular, y de forma muy especial la de ciencia ficción, requiere de la complicidad del lector, que debe tener una mente abierta que le permita aceptar sin pestañear como ciertos una serie de planteamientos que no se sostienen desde un punto de vista racional. Es absurdo en este tipo de literatura buscar con lupa los fallos en la coherencia narrativa, o de la lógica científica. O se entra en el juego o no se entra. No hay término medio.

Un grupo de apenas tres mil colonos ha sido enviado a la Tierra por la Pentarquía a modo de prueba para ver si el planeta está en condiciones ecológicas suficientes para permitir su nueva repoblación, después de que tuviera que ser abandonada cientos de años atrás debido a sus catastróficas condiciones mediambientales provocadas por una guerra nuclear. Ahora el planeta está dividido en sectores (África, Nordeuropa, Sudeuropa, las dos Asias, Norte y Sur, Australia, América del Norte, Sudamérica…), y para comprobar si es posible volver a habitarlo, se ha dado a los colonos un plazo de 25 años en el que deben cumplir una serie de objetivos que determinarán el éxito o el fracaso de la misión.

En Norteamérica encontramos a Kit Fannion, un bravo muchacho de 27 años,  que gestiona junto con sus adorables padres una pequeña explotación ganadera cuya viabilidad se está viendo expuesta por culpa de unos misteriosos cuatreros que se dedican a robar ganado de distintos ranchos.

Por si los problemas fueran pocos,  Kit y su familia van a recibir en pocos días la visita del Inspector Jefe de Colonización Planetaria, un tal Macawberry, famoso por su animadversión hacia la misión de colonización, que es el encargado de comprobar los progresos de cada rancho planetario; un hombre inflexible que va a decidir si los colonos continúan sobre la Tierra, o deben abandonarla, y las cosas no pintan bien tras los últimos robos de ganado.

Es hilarante –por lo ingenuo- la conversación mantenida entre Kit y su padre cuando el primero le informa de que les han robado durante la noche dos terneras. El padre, asombrado, le pregunta a su hijo cómo se ha dado cuenta, y éste le dice que cada noche cuenta todo el ganado.

Uno pensaría que el rancho contiene miles de vacas, pero la sorpresa viene cuando Kit dice “Anoche conté las reses: eran veintiséis”. ¡Menudo lince, darse cuenta de que les roban dos vacas de 26!.

El sospechoso inicial para Kit es un brasileño llamado Paulo Alves, un hombre que no cría ganado, pues se dedica a la plantación de café para abastecer al resto del planeta.

Kit solicita una reunión de los delegados sectoriales, para discutir la crítica situación, que afecta a otras delegaciones del planeta, que han sufrido robos similares, y parte al Levante de la Península Ibérica, donde Ramón Losar, delegado de Sudeuropa, tiene su propio rancho.

Lo que inicialmente iba a ser una plácida excursión a lo que antes llamábamos Valencia, se transforma en un desastre cuando su aeronave es atacada por alguien que intenta claramente evitar que la reunión tenga lugar. Kit cae en paracaídas al mar, tras tener que abandonar su nave, y cuando cree que ya no tiene salvación, aparece al rescate Irina Petrovna, delegada de Orienteuropa, que también estaba de camino a la reunión.

A estas alturas supongo que imaginaréis que Irina no es precisamente ni vieja ni fea. Os podéis hacer una idea.

A pesar del fallido intento de asesinato, la reunión de delegados tiene lugar, y tras una discusión sobre lo que debe hacerse, se decide nombrar a Kit como comisario para que descubra al responsable de los robos de ganado. Si falla, sin lugar a dudas supondrá el fin de la colonización del planeta.

Inmediatamente Kit parte a interrogar a Paulo Alves, dado que para muchos es el único sospechoso –en ningún momento explica la novela porqué- , con la sorpresa de que al llegar se encuentra que ha sido asesinado en su plantación,  junto con su esposa.

Como podéis ver, la historia contiene todos los elementos de un western clásico, pero ambientado en el futuro. Perfectamente podría haber sido publicada como una más entre muchas del Oeste, eliminando los elementos fantásticos. Ladrones de ganado, un Sheriff  heróico, forajidos sin escrúpulos, un malvado en la sombra…podríamos estar hablando de Raíces Profundas, Chisum, o muchas otras películas, si no fuera por las naves espaciales, pistolas atómicas, y accesorios similares.

Otro hecho que me ha hecho mucha gracia del libro es la relevancia que tienen las nacionalidades de los personajes, algo francamente extraño si se tiene en cuenta que todos los colonos proceden de un planeta ajeno a la Tierra, que lleva abandonada cerca de mil años, por lo que es absurdo pensar que se sigan empleando las mismas nacionalidades. De este modo, los delegados de la Tierra son todos de la raza original de la zona donde acaban asignados: Irina Petrovna es delegada de Europa Oriental,  Hans Uffelt de Europa Norte, Yuan-Hi de Oriente Asia, Roy N’gobo de Africa, y así sucesivamente. No hay ni una excepción.

De hecho, el tema de las nacionalidades se emplea de forma humorística a lo largo de la novela en diversas ocasiones, asimilándose en ciertos pasajes a los típicos chistes de un inglés, un alemán y un español: “Ese quiere que le dejen tranquilo en sus islas. No dirá que si ni que no; se limitará a encogerse de hombros. Es inglés…”

El humor es una constante en Rancho 3.000, un rasgo que ya he observado en varias novelas de Luis García Lecha, algunas de las cuales han sido comentadas en este mismo blog. Otra característica del libro, ésta más curiosa aún por lo poco frecuente, son las diversas referencias que se hacen a España: la reunión de delegados se produce en un rancho en Levante, con naranjos incluídos, y en otra ocasión se mencionan las bodegas de Jerez, alabando la excelencia de sus vinos.

En la novela es interesante la visión que se da de la Pentarquía, organización que dirige el Universo conocido. Sin dar por desgracia demasiados detalles, se ofrece una desoladora imagen del planeta de la Pentarquía, con grandes contrastes que hacen que sea amoral en muchos sentidos, y con una serie de estrictas normas que limitan totalmente la libertad de sus habitantes en otros ámbitos. La sociedad está dividida en clases jerárquicas, siendo prácticamente imposible ascender en la escala social lo que avoca a las clases más bajas a un eterno descontento. Esto provoca que los colonos de la Tierra deseen por encima de todo permanecer en el planeta Tierra, para convertirlo en un hogar donde puedan ser “Libres, pero respetuosos con la libertad de los demás”.

Interesante reflexión para el año en que fue publicada la novela (1965), aún en plena dictadura de Franco.

EEMF110 - Law Space - HUIDA AL PASADO


TÍTULO: HUIDA AL PASADO

AUTOR: LAW SPACE

COLECCIÓN ESPACIO MUNDO FUTURO Nº 110 . EDITORIAL TORAY

1ª EDICIÓN 1962

PORTADA: DESCONOCIDO

Europa ha sido destruida fruto de una terrible guerra nuclear que ha dejado el continente inhabitable, y como únicos supervivientes a unos cuantos millones de mutantes, que llevan 10 años viviendo aislados del resto del mundo, hasta que el gobierno planetario decide, debido a la fuerte superpoblación que asola Amércia, que ya es hora de volver a repoblar Europa.

Charles Templer es un experto en microbiología que recibe el siniestro encargo de fabricar un virus que acabe con los mutantes europeos y permita la nueva colonización, algo a lo que no está en absoluto dispuesto.

El personaje protagonista de esta novela se aleja de lo habitual en la novela popular: es un hombre felizmente casado, que vive acompañado de su esposa Carol, su fiel robot Wilky, y su hijo pequeño Thomas; nada que ver con el típico soltero que acaba encontrando el amor a lo largo de la historia.

Quiere la casualidad o el destino que en ese preciso momento el profesor Charles Templer recibe la visita de su viejo compañero de Universidad Harry Larson, otro reputado científico que le explica que lleva años trabajando de ayudante para el célebre Dr. Opperheim, su antiguo profesor de física, un arisco pero brillante investigador que acaba de fallecer, dejando en manos de Larson su último invento: una máquina del tiempo.

Durante la conversación, Larson lexplica de forma misteriosa a su amigo Charles que ha viajado al futuro, y ha podido comprobar que el futuro de la humanidad es muy negro, pero se niega a darle ningún tipo de detalle añadido.

Un día después, Templer recibe otra visita, en este caso la del Inspector Fermont, que bajo amenazas presiona al profesor para que elabore cuanto antes el virus que permita acabar de golpe con todos los mutantes europeos. Tras negarse enérgicamente a cumplir la orden, Fermont informa a Charles de que no se moleste en ir a buscar a su hijo y le explica que se le ha aplicado el artículo 123 del Reglamento de Ciudadanía. Reproduzco aquí dicho artículo, porque me ha parecido una manera genial por parte del autor de poner en situación al lector sobre el tipo de mundo en el que se mueve la historia:

Cuando, por alguna causa, se procede contra la seguridad mundial del Gobierno del Planeta éste está en su derecho de sacar a los hijos o protegidos de los encartados, alejándolos de la nociva influencia de sus padres o tutores. Los niños pasarán seguidamente a un Instituto Mental, donde se les borrarán todos los engramas de recuerdos familiares, siendo destinados a centros de enseñanza, donde podrán convertirse en seres aptos para la comunidad…”

Cualquier otro escritor se hubiera enredado en complicadas explicaciones sobre el tiránico gobierno planetario, pero Sánchez Pascual da una imagen clarísima al lector en apenas 6 líneas. Brillante.

Amenazado también con que el próximo paso es que el Gobierno se llevará también a su esposa (art. 243 de la Ley de ciudadanía), y ante la imposibilidad para dar marcha atrás en su decisión, pues había destruido todas las cepas del virus, Charles decide escapar con su esposa al único sitio donde nunca podrán encontrarle: el pasado. Ayudado por su amigo Larson, que sabía todo lo que iba a ocurrir, Charles y su esposa Carlo acaban en el Oeste americano en 1.890. Comienza de este modo la verdadera aventura de esta brillante novela, cuyo planteamiento se encuentra entre lo mejor que he tenido ocasión de leer en la colección Espacio.

Hay que indicar que Enrique Sánchez Pascual (que entre otros muchos nombres empleó el seudónimo de Law Space) era un escritor de primera, lo que hace que cualquier obra suya destaque por encima de la de la mayoría del resto de autores. En este caso, Huída al pasado es infinitamente superior literariamente a Rancho 3.000, y creo que es justo reconocer que Sánchez Pascual era un escritor mucho más completo que Luis García Lecha, al que tampoco quiero restarle por supuesto méritos.

LA COLECCIÓN AVENTURAS DE PRENSA MODERNA

Aventuras Los naufragos de BorneoEn 1928 comenzó a publicarse una serie llamada “Aventuras”, de Prensa Moderna, una de esas maravillosas colecciones populares que se lanzaron en los años 20 y de las que lamentablemente se puede conseguir muy poca información hoy en día. Esta colección, con un formato de 18×13 cm, con algo más de 90 páginas (salvo números extraordinarios),  y a un módico precio de 50 céntimos de peseta, seleccionaba semanalmente obras de autores extranjeros de todo tipo de géneros: acción, bélico, piratas, ciencia ficción, y por supuesto, aventuras.  Hoy en día es muy complicado conseguir originales de esta colección, debido a tres motivos principalmente: los 90 años que han trascurrido desde su publicación; una guerra civil en la que se perdió una buena parte de la herencia cultural española; y sobre todo, una pésima calidad de papel y tinta que provoca que se hayan desintegrado la mayor parte de los ejemplares que se publicaron.

La serie tuvo dos etapas diferenciadas:

Aventuras la danza del sol– La primera etapa constó de 100 títulos, dato que se desprende de los cupones numerados que aparecían al final de cada novela, con la invitación al lector para que reuniera los 100 cupones que saldrían en la colección para participar de un suculento sorteo. Los ejemplares de esta 1ª etapa llevaban en la parte inferior de la portada una banda de color rojo en la que ponía “Prensa Moderna”. Esta etapa se publicó entre 1928 y 1930.

– La segunda etapa se inicia en 1931, y se diferencia de la anterior en que carece de la banda roja en la parte inferior de la portada, y además especificaba en la primera página -donde constaba el título, autor y nº de la coelección-, que pertenecía a la 2ª etapa. Desconozco el número de títulos que se publicaron en esta etapa, pero el número más alto que he podido localizar es el 24. Los años en que se publicó esta segunda serie coinciden con el traslado de la imprenta de Prensa Moderna por motivos económicos, que muy pronto llevarían al cierre de la editorial.

Este listado he podido completarlo (al menos la primera serie) gracias a la impagable ayuda de Jorge Tarancón, una de las personas que más sabe sobre novela popular en España. Muchas gracias, Don Jorge. Ojalá alguien que lea el blog pueda ayudarme a completar el listado de la segunda serie.

Títulos de la 1ª Serie

TITULO

AUTOR

1 El Hércules dormido Roy Norton
2 Oro entre la nieve Frederick L. Nebel
3 La danza del Sol Clay Perry
4 El rapto del tren especial Francis Lynde
5 Diamantes Patrick Greene
6 Las garras de la avaricia Paul Ellsworth
7 Los piratas del aire Will Mac Morrow
8 El enigma de la cuchara de plata Robert Mac Blair.
9 El recuerdo de la culpa Herman Landon
10 Las águilas rojas Edgard L. Cooper
11 El Enviado del Demonio Erle Stanley Gardner
12 El silenciador misterioso George Werts
13 En las montañas de la muerte Tom Roan
14 Filibusteros del siglo XX Esteban Hopkins
15 El hijo del ballenero D. Waterz
16 En la China de los Bolcheviques Edgard Wallace
17 El diablo invisible de Panlang MagRuder Maury
18 Los dos rivales Roberto Mc Blair
19 Llovidos del Cielo Carson W.Mowre
20 La derrota del Jabato Frank Stochton
21 El tesoro escondido Paul E. Triem
22 Wu Chang, genio del crimen A. E. Apple
23 Los manejos del Dr. Krook Arturo Mayory
24 Una ciudad bajo el terror F. Mac Isaac
25 Mírales a los ojos Will Mac Morrow
26 El diamante escondido Victor rousseau
27 El cazador de pumas Marvin Edwards
28 Nobleza pirata Donald Water
29 El filón de oro Sig Young
30 Uno frente a otro A. E. Apple
31 El hombre que estuvo en Saturno Saile Aubrey
32 La isla de los desengaños Fred Mac Isaac
33 La esclava blanca M. Langdon
34 La catástrofe del dirigible Betelgeuse Will Mac Morrow
35 Silencio: el que volvió de la muerte Tom Ray
36 El secreto de Tod Morgan Homer King Gordon
37 El robo de la escultura de porcelana Lemuel Debra
38 La caja fatal Reginald Wright
39 La calavera de bronce Malcolm W. Nicholson
40 El secuestro de la millonaria M. Bucklan
41 La dama soñada W. Kobold Knight
42 Los monjes del silencio John D. Swain
43 ¿Quién le mató? Arturo W. Patterson
44 El brujo Jean Leon
45 Por encima de las nubes Thomas Boyd
46 Un pájaro injaulable A. E. Apple
47 El gitano del mar Albert R. Wetjen
48 La calle torcida Roy W. Hinds
49 Las maletas macabras Fred Mac Isaac
50 El crimen del expreso transcontinetal F. Pepla
51 A prueba de balas T. T. Flynn
52 La canoa negra Madeleine S. Buchanan
53 Los estranguladores de California Robert J. Pearsal
54 En la linea de fuego James Perley
55 El buen piloto de la mala suerte Leland S. Jamieson
56 T4932 Chicago Thomas W. Boyd
57 El último viaje del “Voordan” H. Bedford Jones
58 El misterio de la costa oriental William West Winter
59 Martin Phillips y los otros Frank C. Robertson
60 El lago perdido Juan I. Cochcrane
61 Compañeros de desdichas Charles Neville Buck
62 El almanaque rojo Varios autores
63 Los hijos de la espada Georges Surdez
64 El robo del diamante Conrad Chamley
65 Bandidos de frontera Johnston Mac Culley
66 El corsario malayo Luiggi Motta
67 Una muerte misteriosa Cristopher Booth
68 El navío Ciego Jhon Barreyne
69 El reyezuelo del Noroeste Federico Nebel
70 La isla de los sustos Francis Lynde
71 Los rifles en el paso del águila Ones H. Bedford
72 El peligro de las perlas Federico Moore
73 Los salteadores de trenes Charles W. Tyler
74 La gema ensangrentada Capitán H. Herriaig
75 La campana de la muerte Edison Marshal
76 Los naúfragos de Borneo Mayne-Reid
77 Un rincón apacible F. Mac Isaac
78 El buitre de la campanilla Guillermo West
79 El valle trágico R. Hall
80 Los hombres de las orejas largas Jean Normand
81 Una revuelta en el país del oro Raul Le Jeune
82 Manos poderosas Judson P. Phillips
83 El monopolio de los diamantes Arthur Conan Doyle
84 El vasito verde Aggmed Abdullah
85 El campamento infernal Victor Rousseau
86 Oro Marino W. R. Hoefer
87 Los hijos de Tauro J. Paul Suter
88 En el segundo piso Edgard Wallace
89 La pirámide del trueno Arturo O. Friel
90 El secreto Howard Fielding
91 ¿Muerto o vivo? Jack Nicholson
92 La cajita encarnada Roberto Mc Blair
93 Difícil de atrapar Frank C. Robertson
94 El monstruo blanco Jorge Sim (George Simenon)
95 La Fórmula destructora Judson Phillips
96 Las cinco balas de Siam Mark Twill
97 La diosa robada H. de V. Stacpoole
98 De pintor a detective J. Perck
99 El violinista ladrón Will Beale
100 ¿Cual de las dos? Gertrude Pahlow

El nº 62 de la colección, “El Almanaque Rojo”, fue un especial que recopiló las siguientes historias:

EL TERROR BLANCO por C. V. Tench
EL OJO ESCARLATA por L. Inckster
RATAS DE AGUA por Tom Curry
LA ESCOLTA DEL ORO por Jorge Fielding Eliot
LA MARCA EN EL PECHO por W. Stamper
EL PESO DEL ORO por Evan Anglesea
EL POZO DEL TORMENTO por Sidney Hershell Small
FIEBRE DE RIQUEZAS por Dudley Hoys
EL BALLENERO por A. de Herries Smith
LA HERRADURA DE PLATA por K. Brocklebank
LA MESA ENCANTADA por E. O’Donnell
NOCHEBUENA EN SIBERIA por H. G. Fry

Títulos de la 2ª Serie:

TITULO

AUTOR

1 La piedrecita Misteriosa Ray Cummings
2 La plaga roja Frederick L. Nebel
3 La esposa del Dios de los Mayas Sean O´Larrin
4 Cuando se desbocó la Luna A. Hyatt Verril
5 Los dioses de oro Jack Dervat
6 En los ranchos de Arizona Homer King
7 La mujer falsificada A. E. Apple
8 La pagoda azul Richard Lelong
9 El collar de esmeraldas M. Wheeler Nicholson
10
11
12 El monstruo de metal Otis A. Kline
13 Hombremono, el poderoso Arthur J. Burks
14 La selva del terror H. Ashton Wolfe
15 La locura de un millonario Fred Mac Isaac
16 El rancho de ojos calientes Arnold Mac Hand
17
18 La carrera trágica Richard Enright
19 El sindicato gris H. Vincent
20 El tesoro escondido Paul E. Triem
21 El autómata A. J. Gelula
22 Una comedia siniestra W. H. Thortons
23 La ciudad sumergida H. De Stacpoole
24 La amenaza de lo pequeño R. B. Fleming

Además tengo localizado estos títulos, pero por desgracia no sé a qué nº corresponden:

El amo del misterio Bob Olsen
Un drama en la selva
El valle de los Gimnotos
La dama soñada W. Kobold Knight

aventuras el honmbre que estuvo en SaturnoUno de los hechos más llamativos de esta peculiar colección es la aparición de títulos del género de ciencia ficción, algo verdaderamente sorprendente en el mundo editorial de los años 30 en España. Con títulos tan sugerentes como “El hombre que estuvo en Saturno”, de Saile Aubrey; “La amenaza de lo pequeño”, de R. B. Fleming, “Cuando se desbocó la Luna”, de A. Hyatt Verril; o “El monstruo de metal”, de Otis A. Kline, esta colección supuso una oportunidad única para los lectores de tener una primera toma de contacto con el pulp de ciencia ficción anglosajón.

Por cierto que afortunadamente el lector actual puede rescatar estos títulos gracias a una magnífica reedición a cargo de la Biblioteca del laberinto, que ha reunido en 4 volúmenes las obras de ciencia ficción publicadas en los años    20-30 por Prensa Moderna. Muy recomendables, de verdad. Desde aquí quiero mostrar mi respeto y mi agradecimiento nuevamente a estos editores (otros casos destacados son Barsoom y la revista Ulthar) que nos dan una gran oportunidad de conocer un poco mejor la literatura pulp y sobre todo autores poco conocidos.

aventuras prensa moderna 2 oro entre la nieveRespecto al tema de los autores que participaron en Aventuras, me gustaría destacar que cabe la posibilidad de que entre la nómina de reputados escritores se colara algún título de escritores españoles ocultos bajo seudónimo, pero debo reconocer que es tan sólo una teoría basada en que no he podido localizar ninguna información sobre su biografía ni sobre la supuesta obra en su idioma original, algo extraño, pues en la mayoría de los casos es fácil obtener información sobre ellos. Los casos más llamativos me han parecido Jhon Burkiss, autor de “La pasajera de la Navarra” (en este caso además de la falta de información sobre el autor se añade la referencia a Navarra); y sobre todo, Saile Aubrey, autor de la extravagante y sorprendente “El hombre que estuvo en Saturno”, novela en la que el alma de los suicidas que fracasan en su intento de quitarse la vida es trasladada al planeta Saturno, para que paguen por sus pecados. De este Saile Aubrey sólo se puede encontrar otra novela,     – publicada también en castellano- en la colección La novela Fantástica con el título “Lucha en Saturno”, pero que resulta ser la misma obra. Ningún dato más sobre el autor, ni sobre su supuesta obra en inglés. Es factible pensar que Saile Aubrey sea en realidad un anagrama del verdadero nombre del autor (¿Elías? ¿Elisa?), casi con toda seguridad español.  No es nada extraño pensar que participaran ocasionalmente autores españoles que permitieran cumplir la periodicidad semanal de la publicación, especialmente si tenemos en cuenta que ya había autores nacionales –por desgracia desconocidos- escribiendo obras como “El Sheriff”, o “Luis Puñales”.

Aventuras muerto o vivoLamentablemente no he podido confirmar que la autoría de estas novelas fuera de algún autor español, lo que supondría todo un hallazgo por las tempranas fechas de las que estamos hablando. Cualquier dato al respecto sería muy bien recibido.

Como puede verse, en la colección se integraron todo tipo de géneros, que  iban desde la acción, ciencia ficción, policiaco, piratas, bélico, a la aventura sin más.

Esta colección era tan sólo una parte del entretenimiento semanal que ofrecía la editorial Prensa Moderna, con un plan que empezaba los jueves con “El Cuento Azul” (40 céntimos), dedicada a obras de autores españoles; continuaba los viernes con “El Teatro Moderno” (50 céntimos); seguía los sábados con la mencionada colección “Aventuras” (50 céntimos); y finalizaba los domingos  con el Western fantástico que representaba “El Sheriff” (30 céntimos), una colección que sin duda acabará teniendo su propio artículo en el blog y cuyo autor/autores representa uno de los mayores enigmas sin resolver de la literatura popula española. De Lunes a Miércoles, descanso para el lector, aunque hay que tener en cuenta que el plan editorial de Prensa Moderna se completaba con la colección “Fémina” (1 peseta), de tirada quincenal; “Popular” (1 peseta), también quincenal; y “Novelas emocionantes” (2 pesetas), sin periodicidad fija.

Aventuras las aguilas rojasAntes que las colecciones “El cuento azul” y “El Sheriff” se publicaban “Los novelistas” (precedente directo del El cuento azul, que también editaba obras de autores españoles, al módico precio de 30 céntimos); “Cinema”; y “La novela vivida” (30 céntimos), una interesantísima colección divulgativa dedicada –según consta en su propia publicidad- a “Crímenes célebres, luchas políticas, aventuras trágicas, viajes extrordinarios, sucesos misteriosos, errores judiciales y Figuras extrañas“, y que contó con títulos como “El proceso Dreyfuss”, “Las bombas Orsini”, “El cura que quiso matar a la reina”, o “Un rey en el cadalso”, por citar algunas.

Como suelo hacer en estos casos, creo que no hay mejor manera de que el lector se haga una idea de una colección o un autor, que una reseña de una de las obras.

aventuras el navio de los ciegosEL NAVIO CIEGO

JHON BARREYNE

COLECCIÓN AVENTURAS PRENSA ESPAÑOLA Nº 68. 1ª SERIE

FECHA DE PUBLICACIÓN (1929-1930, SIN DETERMINAR)

Lo primero que quiero dejar claro es que esta novela es de lo mejor que he leído en los últimos años, y no me estoy refiriendo únicamente a la literatura popular.

Considerar “El navío ciego” una novela de aventuras es como decir que “Romeo y Julieta” es una novela rosa, o “Ensayo sobre la ceguera”, novela de José Saramago con muchos puntos en común con la obra objeto de esta reseña, una historia de ciencia ficción. Por supuesto que “El navío ciego” tiene un fuerte componente de aventura marítima, pero el trasfondo de la historia va mucho más allá de cualquier género. Lo mismo que se publicó en una colección de aventuras, hubiera tenido cabida en el drama, el terror, e incluso en la ciencia ficción, pues el origen de esta trama, de marcado tono surrealista, tiene mucho de fantástico. Para mi gusto, hubiera merecido ser incluído en los mencionados recopilatorios de La Biblioteca del Laberinto, especialmente para haber dado a los lectores actuales la oportunidad de leer una obra extraordinaria.

El autor del libro es en realidad Jean Barreyre, un crítico teatral muy célebre en su época que además escribió unas cuantas obras de ficción con su propio nombre, entre las que sin duda destaca “El navío Ciego”, obra que llegó a adaptarse al cine en 1927 en la película “Le Navire aveugle”, dirigida por Joseph Guarino y Adelqui Millar.

A saber el motivo por el que la editorial le cambió el nombre del autor, aunque imagino que sería para darle una apariencia anglosajona. En la editorial Prensa Moderna era habitual modificar el nombre de algunos de los autores, y como ejemplo no hay más que ver cómo George Simenon pasó a ser Jorge Sim.

Charlatans, Batteleurs & Bonimenteurs” (una obra sobre el mundo del circo), “La Chanson Francaise”, “Le tabac du soldat”, “Petit historie du marionettes francaises” son otras obras del autor, de las que no tengo constancia que se hayan traducido al castellano. Por desgracia, poca cosa más puedo aportar sobre Jean Barreyre.

Lo primero que quiero destacar es que El navío de los ciegos es para mi gusto una obra maestra que debería reeditarse, pues su mensaje no sólo no ha envejecido, sino que es en la actualidad aún más impactante, si cabe. Una gran metáfora sobre la bajeza de la condición humana. El único pero que le pongo a la obra –defecto extensible al resto de la colección Aventuras de Prensa Moderna- es la traducción, que precisaría una revisión profunda. A pesar de ello, insisto que es una novela muy recomendable, y que se lee de tirón.

El Sea Shine acaba de zarpar de puerto, con una tripulación de 16 hombres a bordo. Entre ellos, el capitán Wilson, obsesionado con cumplir con su labor; su fiel oficial 2º de a bordo, del que nunca llegamos a saber su nombre; y un amargado cocinero que parece peleado con la humanidad y que sólo parece disfrutar con las desgracias ajenas. Un conjunto de personajes que muy pronto deberán enfrentarse a su peor enemigo: ellos mismos.

Un día, los tripulantes encuentran en la parte inferior del barco el cuerpo oculto de un hombre malayo, que nadie sabe cómo puede haber llegado allí. Tras comprobar que está muerto, arrojan su cadáver al mar. Pocos días despúes, un robusto marinero al que llaman “el danés”,  cae gravemente enfermo, y a los pocos días se queda de forma inexplicable completamente ciego. Al principio, todos sus compañeros se vuelcan en ayudarle y consolarle, hasta que al poco tiempo, otro marinero cae víctima de la misma extraña enfermedad, siguiendo exactamente los mismos pasos que en el caso anterior: fuertes dolores de cabeza, irritación insoportable en los ojos, y pérdida completa de la visión a los tres días, al mismo tiempo que desaparecen el resto de síntomas.

Sospechando del grave riesgo de contagio, los tripulantes empiezan a evitar el contacto con sus compañeros ciegos, que deben enfrentarse al horror de su enfermedad y al rechazo del resto de la tripulación, que los tratan como si fueran apestados.

Uno tras otro van cayendo los tripulantes, que acaban siendo encerrados en la bodega por los marineros sanos que quedan, para evitar ser contagiados. Entre los supervivientes a la enfermedad empiezan a discutir la posibilidad de tirar al mar a los enfermos, a los que poco a poco van deshumanizando, pero sólo les frena el temor de que muy pronto ellos también estarán ciegos, pues en el fondo están convencidos de que el contagio es inevitable.

El capitán y su fiel segundo de a bordo, ante la imposibilidad de recibir ningún tipo de ayuda externa, empiezan a prepararse para lo peor, haciendo prácticas para moverse por el barco con los ojos tapados, pues temen que en breve ninguno de ellos será capaz de dirigir el barco.

Primero el capitán, luego el cocinero, y finalmente el segundo oficial, acaban cayendo. Llega un momento en el que sólo queda un marinero con visión –un tal Dick-, lo que supone un brillante punto de inflexión en la historia. Dick se convierte de repente en la única persona indispensable a bordo, y los demás tripulantes no le dejan un momento de paz, pues requieren su ayuda constantemente para dirigir el barco, para cocinar, y para cualquier mínima labor que surja; con la presión añadida de que además le exigen que esté permanentemente atento al horizonte por si aparece otro barco que pueda rescatarles. Dick no puede dormir, agobiado por el resto dehombres, y empieza a fraguarse en su mente una mezcla de sentimientos encontrados, pues por un lado se siente mal por ser el único hombre que puede ver, y por otra parte, odia al resto de la tripulación, pues los considera unos egoístas que sólo piensan en sí mismos. Un día, completamente agotado, se queda dormido mientras se supone que está vigilando, y justo cuando despierta cree ver la silueta de un barco desapareciendo por el horizonte. Apabullado por el sentimiento de culpa, y creyendo que se ha perdido su única oportunidad de salvación, decide guardar silencio.

Un fatal día, Dick pierde también la visión,  dejando el barco completamente a la deriva, y dando inicio a una espiral de locura entre unos hombres que se entregan a la desesperación.

Maravilloso retrato de los protagonistas del libro, que ante una situación límite muestran lo peor del ser humano: el miedo, el egoísmo, y la falta de compasión se adueñan de una historia atemporal que sería digna de una reimpresión en condiciones.

Entre estos personajes destacaría el del amargado cocinero, un hombre que desprecia al resto de seres humanos, incluyendo a sus propios compañeros de barco, alguien a quien –según sus propias palabras- “le gustaría poder coger las estrellas para hacerlas añicos”, tal es el rencor que siente por todo lo que le rodea. Hay un momento en el relato en el que el cocinero, que también está ciego, convence a los demás de que ha recuperado la visión, con el único fin de convertirse en el nuevo capitán del barco, puesto en el que se transforma en un auténtico tirano, y en el que encontrará un final antológico. De verdad que es un personaje icónico a la altura del Capitán Ahab o de John Silver el Largo.

Una maravilla que invita a leer todos los números que sea posible de la colección Aventuras de Prensa Moderna. Una lástima que sea tan difícil encontrar ejemplares.

LOS MISTERIOSOS AUTORES DE LA EFIMERA EDITORIAL BUMERANG: JAUME MINISTRAL i MASIÁ

tejano 01.jpgEntre Diciembre de 1946 y Agosto de 1947 surgió de la nada una pequeña editorial de nombre Publicaciones Bumerang, conocida (es un decir) por una colección llamada “El Tejano” que acabó constando de 12 títulos y que se publicaba los días 1 y 15 de cada mes. Todos los números, con un formato prácticamente idéntico al Coyote de Clíper, fueron firmados por un tal Félix de Schalwy, del que nada se sabe, y contaron con unas maravillosas portadas e ilustraciones interiores de Juan García Iranzo Muniesa, (20 de septiembre de 1918 – Barcelona, 3 de febrero de 1998), célebre creador de El Cachorro, entre otras muchas historietas clásicas. A diferencia del misterioso autor, afortunadamente es fácil encontrar información del ilustrador de la serie.

El personaje del Tejano es un enmascarado justiciero al más puro estilo del Zorro (otro más), que se presentaba en la publicidad de la editorial con el siguiente eslogan:

La mejor novela en episodios del Oeste americano. La aventuras y hazañas del misterioso personaje vaquero, vengador del crimen y justiciero del valle de Texas”.

Los títulos de los que constó la colección fueron los siguientes (Listado obtenido del blog http://noveladeloeste.blogspot.com/:

TÍTULO
1 El Misterioso Tejano
2 El Tejano sin cabeza
3 Una vida atormentada
4 El Tejano contra Tiro Certero
5 El secuestro de Zuzi
6 El secreto de Don López
7 Esta tierra es mía (This land is mine)
8 La venganza del ranchero (The veangance of the farmer)
9 Traición (Foul Play)
10 El garito (The gambling House)
11 El mestizo (The half Breed)
12 Mal tiempo (Bad weather)

En el número 12 se anunciaba otro título que no llegó a publicarse:

13.- Al Trote Largo.

El argumento de la serie giraba alrededor del Tejano, un misterioso personaje de oscuro pasado que se dedicaba a vengar a los desamparados que sufrían el acoso de los correspondientes malvados. Dicho así, parece que el Tejano  no es más que otra copia más de El Coyote, de José Mallorquí, que venía publicándose desde 1943, si no fuera por un pequeño y sorprendente detalle: El Tejano resulta ser una mujer, algo francamente extraño en 1946.

Sobre la editorial Bumerang tampoco puedo aportar demasiados datos. Tan sólo sé que aparte de esta colección publicó en 1947 “Kóssac, el látigo de la estepa” una colección de 8 títulos con ilustraciones de Athos Cozzi -un ilustrador italiano afincado en Barcelona- cuyo autor era un tal Egor Jernovich, otro seudónimo que estaba pendiente de resolución, y que en realidad corresponde a Jaume Ministral i Masiá (Girona,1914 – Barcelona, 1982).

La relación de títulos de la colección, que se vendía como si fueran traducciones de una famosa novela rusa, es la siguiente:

1 – El Látigo de la estepa.

2 – Un tártaro peligroso.

3 – Diamantes en los Urales

4 – En una aldea de cosacos.

5 – La destrucción de Maliuta.

6 – Duelo a muerte.

7 – Lobos en la estepa.

8 – En los astilleros de Sebastopol.

kossac 1Hasta tal punto se presentaba la colección como una traducción para dar exotismo al tema, que en la presentación de los personajes de su número 1 se añadía una nota del editor en la que se indicaba que “Algunos de los personajes de esta novela han tenido existencia real. El autor ha adaptado su vida y sus hazañas para que no fuera posible su identificación”.

Una presentación de personajes por cierto prodigiosa, con descripciones del estilo “Sonia Pusachev: unos dulces ojos negros que supieron lo que es el llanto”, o “Ermak: un pobre criado que pagó una culpa excesiva por la muerte de una codorniz”.  Qué maravilla.

Además de estas dos colecciones, se anunciaba una novela llamada “El chacal del Oeste”, como el primer título de “una nueva colección de novelas del Oeste por primera vez publicadas en español”, con la siguiente publicidad:

EL CHACAL DEL OESTE es el pseudónimo tras el cual se oculta un personaje histórico.

Los descendientes de los colonos españoles que se habían instalado en California se vieron oprimidos por hombres sin entrañas venidos del Norte. Alguien acaudilló la lucha contra los opresores extranjeros.

La sangre de los primeros colonizadores hervía en las venas de un hombre fuerte, noble y valiente que se ocultaba tras este nombre: EL CHACAL DEL OESTE.”

Y al final se mencionaba que el autor de la novela era PAT S. MILLER

Nunca he podido encontrar ni rastro ni de la mencionada colección/novela, ni del autor, así que es más que probable que se quedara en el limbo con la desaparición de Bumerang, pues pocos meses después de anunciar la nueva colección, se cerró la editorial.

http://www.elpunt.cat

Autorretrato de Jaume Ministral

El modo por el que tuve conocimiento de la autoría del seudónimo de Egor Jernovich fue a través de una exposición que se celebró en Girona en 2014 con motivo de un merecido homenaje al escritor, que culminó con una placa conmemorativa en su domicilio natal. En dicha exposición (llamada Magistral Ministral) se atribuía el seudónimo de Egor Jernovich (empleado exclusivamente para la colección Kóssac) al autor Jaume Ministral, a raíz de un inventario de su obra realizado por el hermano del autor (en dicho inventario se menciona de pasada la colección Kossac de Bumerang, sin indicar nada acerca de el resto de colecciones de dicha editorial).

jaume ministral señorita mano cristalJaume Ministral i Masiá fue un escritor y guionista que inició su carrera literaria en el mundo de la novela popular, siendo especialmente conocido por su seudónimo J. Lartsinim, empleado en sus novelas policiacas publicadas en la colección Molino Oro protagonizadas por el doctor Ludwig van Zigman (un discípulo holandés de Sigmund Freud holandés), cuyas andanzas se narraron en seis novelas, siendo su primer título  “El caso del psicoanálisis” (1949).

En la edición original, la editorial introducía así al personaje:

“NOTA DEL EDITOR:

Con esta obra iniciamos una nueva serie en BIBLIOTECA ORO, que suponemos será acogida con el mayor interés por nuestros lectores.

Apartándose del camino trillado de lo puramente policíaco, su autor se adentra decididamente por el terreno casi virgen del relato de intriga que tiene por tema un problema psicopatológico.

El psicoanálisis, como técnica, forma la base de la primera novela de esta nueva serie.

Los estudios sobre el subconsciente, tema tan sugestivo para las nuevas generaciones, servirán de eje a los relatos que la pluma de este joven autor no tardará en ofrecernos.”

Es por tanto Van Zigman un personaje que basaba la resolución de los crímenes en el psicoanálisis, tema que interesaba profundamente al autor, como lo demuestra el hecho de que incluso escribiera en 1953 un manual de psicología llamado “¿Qué es la psicología?”, publicado también por Molino.

jaume ministral doctor no recibeEl resto de novelas protagonizadas por este curioso personaje son:”La señorita de la mano de cristal” (1950), “El caso de la grafología” (1951), “Sencillamente una cinta de máquina” (1952), “El doctor no recibe” (1952), y “La pista de los actos fallidos” (1953).

Hay que destacar que en la última de las novelas se anunciaba un nuevo título del psicoanalista-detective: “El caso de los sueños indescifrables”, pero nunca llegó a publicarse.

Gracias a la información facilitada por Joan Manuel Soldevilla, he podido saber que entre los originales inéditos que dejó Ministral no se encuentra dicha novela, por lo que parece que no llegó a ser escrita. Por el contrario, sí existe otra llamada “Cinco sentidos tenemos” (no publicada nunca), datada de 1951, donde aparece el Doctor Van Zigman como un secundario importante. Según Joan Manuel, dicha novela no es policiaca, sino más bien existencialista.

También podemos decir, gracias a que Joan Manuel ha tenido acceso directo a la documentación personal del escritor, que el autor cobraba, según contrato con Molino, 2.500 pesetas por cada Lartsinim, aunque por algunos números llegó a cobrar 3.000 pesetas, una cantidad nada desdeñable para la época (vendrían a equivaler a unos 6.000 € actuales)

jaume ministral foto

Jaume Ministral, genio y figura

Como curiosidad, la novela “Sencillamente una cinta de máquina” se desarrolla en Barcelona, algo poco habitual en la novela popular de la época, a pesar de que en la propia colección Biblioteca Oro varias obras transcurrieran en España, como por ejemplo “El ídolo azteca”, de Juan Montoro (José Mallorquí), que transcurre en Galicia; o “El misterio del hermano fantasma”, de J. Figueroa Campos (nuevamente Mallorquí), ambientada en Barcelona.

Es de destacar que las obras de J. Latsinim están siendo reeditadas en la actualidad en Curbert Ediciones, en un loable esfuerzo por recuperar la obra popular de Ministral.

Volviendo a la biografía del autor, durante la guerra civil formó parte del ejército republicano, participando en la decisiva batalla del Ebro. Tras finalizar la batalla, fue enviado a un campo de prisioneros en Burgo de Osma, de donde logró salir en Julio de 1939 gracias a la mediación de su familia.

Es muy interesante la experiencia del autor durante la guerra, especialmente por su estrecha relación con František Kriegel, un célebre comunista checo que formó parte de las brigadas internacionales, y que tendría un destacado papel en futuros hechos históricos, pero eso es otra historia. Respecto a esto, Joan Manuel Soldevilla Albertí (gran conocedor de la vida y obra de Jaume Ministral) ha escrito una novela llamada “El amigo de Praga” en la que recrea la relación entre ambos personajes, partiendo de notas y correspondencia del propio autor. Por desgracia no he podido leerla pues de momento sólo se ha publicado en catalán, pero espero poder leerla si llega a traducirse al castellano.

Al salir del campo de concentración, Ministral ejerció de maestro en Palamós, aunque pronto decidió trasladarse a Barcelona con su familia, ciudad en la que permanecería hasta su muerte.

El 1946 publica  una novela juvenil llamada “¡Vaya equipo!”, y poco después la guia turística “¿Conoce usted Barcelona?”.

A partir de ahí comienza su breve aventura como escritor de novela popular, que tuvo que alternar con otros trabajos como profesor y como colaborador en la editorial Durán.

En 1949 es cuando inicia la mencionada colaboración con la editorial Molino, en lo que son sin duda sus novelas más conocidas, y a partir de 1950 colabora en diversas revistas de humor, y acabaría centrando su atención en su trabajo como colaborador en la editorial Marín y en su faceta de dramaturgo, en la que consiguió algunos éxitos importantes.

En un principio, mi hipótesis fue que entre 1946 y 1949 Jaume Ministral podría haber iniciado por su cuenta y riesgo una aventura editorial con Bumerang, ocupándose él de todas las colecciones que publicaron, que no son otras que El Tejano y Kóssac, y por tanto el seudónimo de Félix de Schalwy correspondería también al autor.

Los hechos que me hacían pensar tal cosa eran los siguientes:

  • Está confirmado que Ministral fue el autor de Kóssac, y las fechas de publicación de El Tejano cuadraban perfectamente con un vacío en la biografía del autor.
  • La naturaleza de la editorial Bumerang (surgida de la nada y conuna vida muy breve) hacían pensar que podía haberla montado un único autor, en la misma línea que la editorial Mando organizada por Keith Luger. La editorial en sí no tenía sede propia, pues la distribución de sus libros se realizaban a través de Distribuidora Barcelonesa, una empresa especializada en la distribución del material de pequeñas editoriales. Los libros se imprimían en T.G.J Polonio, una célebre imprenta que realizaba trabajos por encargo para pequeñas editoriales.

Por desgracia tras diversas indagaciones tuve que descartar definitivamente la autoría de Jaume Ministral, pues al contactar con Joan Manuel Soldevilla Albertí, éste me confirmó que en los archivos del escritor no había constancia de ejemplares de “El Tejano”, y el autor guardaba copia de todas sus obras, incluídas Kossac. Desde aquí quiero agradecer a Joan Manuel –sin lugar a dudas una de las personas que mejor conoce la vida y obra de Jaume Ministral- su amabilidad por toda la información que me facilitó desinteresadamente.

De este modo, me temo que por el momento la identidad real de Félix de Schalwy deberá permanecer en la penumbra.

En los años 70, el autor, que desde que finalizó su etapa con Molino se había centrado en su trabajo en la editorial Marín y en la escritura de obras de teatro, se atreve a escribir dos obras de ciencia ficción: “Tierra Dos” (1972), escrita en colaboración con Enric Calvet; y “¿Está habitada la Tierra?” (1978).

Creo que es de justicia decir que buena parte de los datos, los he obtenido de los blogs de dos personas que saben mucho de novela popular, que no son otros que el Marqués de Ferblanc (http://novelapopular.blogspot.com/) y Jorge Tarancón Gimeno (http://noveladeloeste.blogspot.com/). Sin la información que figura en ambos blogs, ni siquiera sabría quién es Jaume Ministral. Muchas gracias a ambos y a Jesús Cuadrado por una descomunal labor de años.

Mención aparte merece por supuesto Joan Manuel Soldevilla Albertí, que con paciencia y generosidad infinita me ha facilitado los datos más jugosos sobre Ministral que figuran en la reseña, y que me ha permitido despejar al menos alguna duda sobre los seudónimos de la editorial Bumerang. Muchas gracias.

LA REVISTA AVENTURAS Y DETECTIVES DE HYMSA

union jack chateau blueAntes de comenzar esta reseña me gustaría señalar que he tenido conocimiento de esta revista gracias a D. Enrique, un enigmático y bohemio personaje del que poco se sabe salvo que vive rodeado de misterio, libros antiguos y mujeres de gran belleza, y que amablemente me prestó varios ejemplares de Aventuras y Detectives, una publicación completamente desconocida hasta el momento para mí, y que por supuesto me obligó a indagar al respecto. Muchas gracias por el descubrimiento.

En 1936, la editorial HYMSA, que venía publicando las colecciones La Novela Aventura y Sexton Blake desde 1933, lanzó a los quioscos una interesantísima revista dedicada en exclusiva al género policiaco llamada “Aventuras y Detectives”. Esta revista, que tan sólo duró 16 números, compaginaba la publicación de novelas por entregas, relatos cortos, artículos sobre casos policiacos reales, y además incluía diversas secciones como Misterios a resolver por el lector (con la solución en la última página), chistes gráficos, e incluso algún apartado cultural.

detective_weekly_19351005Cada revista tenía 20 páginas, más cubiertas, con un formato 22×29 cm, cercano al de un diario de prensa, y que excedía en mucho el formato habitual del bolsilibro. El texto se acompañaba de magníficas ilustraciones en blanco y negro (excepto la portada, que incluía el color rojo).

Las novelas y relatos que se publicaban eran en todos los casos traducciones de autores extranjeros, aunque al inicio de la revista había una sección dedicada a explicar casos policiacos reales llamada “El detective Universal”, que corría a cargo de un tal Arnau D´Arnaud, del que no he logrado obtener información alguna, pero que con casi total seguridad corresponde al seudónimo de un autor español. El mismo Arnau se encargaba también de la sección Díganos Cómo, que planteaba un pequeño caso detectivesco para que lo resolviera el lector antes de llegar a la última página de la revista, donde se ofrecía la ingeniosa solución al enigma.

La relación completa de las revistas publicadas es la siguiente (los títulos corresponden al relato principal que se incluía en cada número):

TITULO/AUTOR
1 El curioso caso de la diosa de cristal (Gilbert Chester)
2 El misterio del cráneo reluciente (Rex Hardinge)
3 La orza misteriosa de Alí Baba (Gwyn Evans)
4 La trinidad blanca (Anthony Skene)
5 El affaire de los traspasos futbolísticos (Geo E. Rochester)
6 El corredor de apuestas asesinado (Paul Urqhart)
7 El prisionero de la paz (Couts Brisbane)
8 Sangre sobre el hielo (Roland Howard)
9 Las apuestas de la muerte (Geo E. Rochester)
10 El secreto de La Sombra (G. H. Teed)
11 La pista de La Sombra (G. H. Teed)
12 La venganza de La Sombra (G. H. Teed)
13 El misterio del Premio Nacional (Geo E. Rochester)
14 ¡Entra la muerte1 (Gilbert Chester)
15 El Hombre que murió dos veces (Anthony Ford)
16 El vengador (Hugh Clevely)

unio jack the man who hated christmasLa colección Aventuras y detectives es una versión española de la revista “Detective Weekly” una publicación de Amalgamated Press que ya había llevado a los quioscos de prensa otras revistas similares, como “The Thriller”, y especialmente “Union jack” (que publicaba relatos de Sexton Blake).

Union Jack“ fue la revista policiaca pionera de  Amalgamated Press, que venía publicándose nada menos que desde 1890. Aunque nació con tintes patrióticos, era de género policiaco/espionaje, y se encargaba de publicar de forma habitual relatos o novelas por entregas de Sexton Blake (la primera aparición del personaje se produce de hecho en el nº 2 de Union Jack). En la larguísima trayectoria de la revista participaron todos los autores que componen la nómina de Aventuras y Detectives.

the thriller 1 edgard wallace febrero 1929The Thriller” fue otra revista semanal cuyo primer número se publicó en Febrero de 1929 intentando captar la atención de los morbosos lectores que perdían la noción del tiempo con los casos criminales de ficción o reales. En su primer número apareció “Red Aces”, del gran Edgar Wallace (1875-1932), que se convirtió en autor regular de la revista, y en uno de los más populares entre sus lectores. En los siguientes 11 años participaron algunos de los más famosos autores de novela policiaca: Leslie Charteris, Barry Perowne, Berkeley Gray/Victor Gunn, John G. Brandon, Gwyn Evans, Peter Cheyney, P.C. Wren, Sax Rohmer, John Creasey, E.P. Oppenheim, por citar tan solo algunos de ellos.

Los relatos se acompañaban de unas ilustraciones maravillosas que daban más dramatismo al texto. Con la II Guerra Mundial, la revista se convirtió en sus últimos 11 números en War Thriller, hasta su cierre definitivo en Mayo de 1940.

detective_weekly_el hombre en la silla de ruedasPero retomando el origen de este artículo, “Detective Weekly” fue la continuación de Union Jack. Aunque siguió publicando de forma ocasional  historias de Sexton Blake (los primeros 130 número se centraron en la historia de Sexton Blake y su familia),  extendió sus horizontes a todo tipo de relatos y novelas por entregas ajenas al célebre personaje. El formato de la revista era un poco diferente de las dos citadas anteriores, y destacaba por unas llamativas portadas monocromas. Esta publicación es la fuente de todos los relatos que se publicaron en Aventuras y Detectives, para la que se tradujeron los relatos originales, reciclando las  portadas, añadiéndoles color. Por cierto a mí personalmente me parece que mejoran las portadas en la versión española.

gwyn evans wrightbrown evans iron mask (full)Es importante señalar que los relatos seleccionados no eran de Sexton Blake, personaje que se reservaba Hymsa para una colección específica (Biblioteca Sexton Blake).

Con Amalgamated Press la editorial Hymsa ya había negociado los derechos para la publicación de las novelas de Sexton Blake, así que es más que probable que los derechos de “The Thriller”, “Union Jack” y “Detective weekly” entraran en el mismo saco.

Pues bien, Aventuras y detectives fue un ambicioso intento de trasladar a nuestro país el espíritu de estas revistas, empleando un formato idéntico en el que se traducían los relatos o novelas por entregas, adaptándose a los gustos de los lectores españoles, con nuevas secciones que atrajeran su atención. La cosa claramente no funcionó, pues la versión española duró tan solo 16 números.  Una lástima, pues de haber continuado, hubiéramos tenido ocasión de leer “Los piratas aéreos de la isla perdida” de Geo E. Rochester, “El secreto de las seis cerraduras”, de Anthony Skeene, o “La marca del Unicornio”, de L.C. Douthwait, por citar tan sólo los títulos de otros relatos publicados en Detective Weekly, una revista que alcanzó los 379 números. Su primer número es de 25 de Febrero de  1933, y el último, de 25 Mayo de 1940, víctima de la política de racionamiento de papel impuesta por la II Guerra Mundial.

Respecto de los autores que se publicaban, prácticamente olvidados en la actualidad, daré unos breves datos:

1- G. H. Teed.

the thriller g.h teed grey ghostGeorge Heber Hamilton Teed (1886-1938) fue un escritor canadiense (nacido en New Brunswick) especializado en literatura pulp policiaca. También escribió con los seudónimos de Peter Kingsland y Desmond Reid. Su padre, Almon Isiah Teed fue un próspero comerciante, propietario de una pequeña flota de barcos, varios molinos, e incluso una plantación en Sudamérica. Tras estudiar en la universidad de Montreal, decidió viajar por el mundo, hasta que recaló en Autralia, donde pasó a ganarse la vida durante un tiempo criando ovejas. En 1912 ya trabaja como escritor en Inglaterra, donde forma parte de la plantilla de autores que escriben aventuras de Sexton Blake, serie para la que escribió un buen número de títulos, entre ellos “El misterio de Walla-Walla”.

Durante la I Guerra Mundial  luchó en un batallón canadiense (1º King Edward´s horse), y al finalizar el conflicto pasó a trabajar en una empresa de exportación en la India, hasta que se muda a Francia, desde donde continuó escribiendo historias de Sexton Blake y relatos para diversas revistas pulp de la época. A finales de los años 30 regresa a Londres, donde fallece en 1938.

2 – Gilbert Chester.

the gemGilbert Chester es el seudónimo empleado para la escritura de –entre otras- obras de Sexton Blake por Harry Hosnsby Clifford Gibbons (1888 – 1958), un escritor inglés que también empleó los seudónimos de Ben Kempster (para una revista juvenil llamada Greyfriars Holiday Annual, también de Amalgamated Press) y Andrew Murray.

Las últimas obras de las que tengo constancia del autor son de 1938, cuando contaba con 50 años.

3 – Rex Hardinge

El nombre complete de Rex Hardinge es Charles Reginald Quintin Von Donop Hardinge (1902-1990). Nació en 1902 en la India, y en su juventud se dedicó a explorar Africa, experiencia que plasmaría en el futuro en una serie de novelas de aventuras ambientadas en este continente firmadas con el pseudónimo de Capstan. Llegó a Inglaterra en 1929, donde se convirtió en escritor a tiempo completo, participando en diversas publicaciones pulp, especialmente de relatos de Sexton Blake, que escribiría como Rex Hardinge.

union jack liga de los hombres cebolla4 – Gwyn Evans es un Autor británico nacido en 1901 y fallecido de forma prematura en 1940, con tan sólo 39 años, víctima de sus excesos con la bebida.

Tenía fama de ser un hombre que podía haberse hecho muy rico gracias a su gran talento para el periodismo y la literatura, pero al que le perdía la vida bohemia de excesos que llevaba. Decían que era difícil no encontrárselo cada día en una fiesta o cerrando un pub en que se encontraba celebrando cualquier cosa. También se rumoreaba que en más de una ocasión empeñó su máquina de escribir para poder pagarse una cerveza.

union jack plague of onion menNuevamente nos encontramos con uno de los autores que participó de la serie de novelas policiacas de Sexton Blake para la que escribió 23 títulos (el primero de ellos, “The Barton Manor Mystery” se publicó en 1925, y el último, “The Black Cap”, en 1934) y más de 70 relatos cortos.

La editorial Hymsa publicó en su colección dedicada a Sexton Blake gran parte de los títulos del autor, incluyendo la magnífica “El crimen de las figuras de Cera

De su pluma (cargada en ocasiones de un fino sentido del humor), surgieron increibles personajes que se enfrentaron a Blake como el Doble Cuatro, Mr. Niebla, La Liga de Robin Hood, Miss Muerte, el club Sombra, o la bizarra liga de los hombres cebolla.

En 1974 se publicó un libro de relatos inéditos del autor relacionados con Sexton Blake llamado “Crime at Christmas”.

union jack phantom of scotland yardAl margen del universo Sexton Blake, el autor escribió otras novelas –siempre del género policiaco- y una buena cantidad de relatos cortos que publicaba en las revistas policiacas de la época.

En 1940 decide utilizar el seudónimo de Barry Weston, con el que tuvo tiempo de publicar tres novelas antes de su fallecimiento: “The Mysterous Montague”, “The Phantom of Scotland Yard”, y “Sign of the Double Four”, todas ellas, de 1940, pero que realmente agrupaban novelas de Sexton Blake que ya habían sido publicadas por entregas en la revista “Union Jack” con su propio nombre. Posiblemente esto tenga que ver con su fama de pícaro, pues según decían, era un especialista en camuflar alguna de sus obras antiguas para venderla como si fuera nueva (en España tenemos algún ejemplo, como Vázquez, o el propio Pedro Victor Debrigode y otros autores de bolsilibros).

5 – Anthony Skene

Es uno de los pseudónimos de George Norman Phillips (1874-1972), otro autor que forma parte de la historia de Sexton Blake, en este caso famoso por ser el creador del albino Monsieur Zenith, una especie de Fantomas, que se convirtió en uno de los villanos más recordados de toda la serie de aventuras del detective. Tanto ha perdurado en el tiempo que aparece en el cómic The League of Extraordinary Gentlemen: Black Dossier, de Alan Moore como uno de los miembros de  Los Hombres Misteriosos, la versión francesa de la británica Liga de los Hombres  Extraordinarios.

Otro seudónimo con el que firmó el autor fue Philip Norman.

6 – Geo E. Rochester

George E. Rochester (Alnmouth,1898 – 1966) es otro autor británico, que escribió con su propio nombre y con multitude de seudónimos, entre los que se encuentran John Beresford, Frank Chaltam, Barton Furse, Jeffrey Gaunt, Eric Roche y Hamilton Smith. A diferencia del resto, posiblemente sea más conocido por su faceta como escritor popular de ciencia ficción y sobre todo por sus aventuras de aviación (al estilo Bill Barnes) que por su vertiente policiaca, en la que participó –cómo no- en la serie de Sexton Blake, donde escribió con su nombre y como Jeffrey Gaunt.  Empezó escribiendo relatos de la I Guerra Mundial para revistas de la época. Su primer relato de ciencia fue “The Black Vulture” (1934), sobre un científico loco que (sorpresa) pretende dominar el mundo, tema que retomaría en  “The Despot of the World” (1936).

Rochester fue extremadamente popular en los años 30 por su saga de aventuras de aviadores,  tema que conocía de primera mano al haber sido piloto en la I Guerra Mundial (fue derribado en 1918), y por su participación en las novelas de Sexton Blake; pero poco a poco fue cayendo en el olvido hasta que se pierde su rastro literario en 1954. En 1962 tuvo un accidente que le dejó parcialmente paralizado. En 1966 fallece en un accidente de aviación cuando regresaba a Portsmouth con su hija. Ni el periódico local dio la noticia, para que nos hagamos a la idea del nivel de celebridad que tenía en aquel momento.

7 – Paul Urqhart

Ladbroke Lionel Day Black (Yorkshire, 1877 – 1940) era el verdadero nombre del autor, que alternó su carrera como periodista con la de escritor. Tras cursar sus primeros estudios en Irlanda, marchó a Cambridge, y al finalizar sus estudios comenzó a trabajar como editor en “The Phoenix” en 1897, y dos años después se trasladó a Londres para empezar a trabajar en otro periódico. Además de historias de Sexton Blake, escribió una serie de tres novelas sobre Havlock Preed, un detective de su propia creación, que ya había aparecido en muchos de los relatos que publicó en magazines policiacos.

Al margen de Paul Urqhart, seudónimo que empleaba en los relatos escritos en colaboración con el escritor Thomas Meech (1868-1940),  también empleó los seudónimos de Lionel Day, John Andrews  y Ladbroke Black.

Por cierto, una gran curiosidad del autor es que era nieto del célebre pirata irlandés John Black, más conocido como “Black Jack”.

8 – Coutts Brisbane

Robert Coutts Armour (1874 Queensland, Australia – 1945 Surrey, England). Escritor australiano tardío (empezó a escribir pasados los 30 años), se especializó en escribir para revistas, con su propio nombre y con otros seudónimos como Coutts Brisbane, Pierre Quiroule, Hartley Tremayne, y Reid Whitley, entre otros. Su primer trabajo conocido es “Mixed Piggles” para The Red Magazine, de 1 de Diciembre de 1910. Es uno de los autores pioneros de la ciencia ficción de magazines. En “Beyond the Orbit” (Febrero de 1914, Red Magazine) Marte es invadida por los terrestres. Como en el resto de autores de este artículo, participó activamente en la serie de Sexton Blake.

Debo señalar que hay dudas respecto a la fecha de fallecimiento del autor, pues hay Fuentes que hablan de 1942 en lugar de 1945.

9 – Roland Howard

Uno de los multiples seudónimos de William Leslie Catchpole (W. L. Catchpole) (1900- ?), que además escribió como Percy Bolsover, Tom Dutton, Terrence Fitzgerald, The Greyfriars Rhymester, Claude Hoskins, Rowland Hunter, Gerald Loder, Mrs. Mimble, David Morgan, Mossoo, Richard Nugent, Percival Spencer Paget, Potter and Greene, y Cecil Reginald Temple & George Tubb. Ahí es nada.

Como curiosidad dentro de su ingente producción de relatos (entre los que por supuesto está el omnipresente Sexton Blake), el autor escribió dos relatos de Sherluck Jones, en concreto “Bagging the bombster!” y “Jones, The Master Spy!” (1936). No soy especialista en Sherlock Holmes, ni he leído dichos relatos, pero aparentemente suenan a homenaje/parodia homesiana.

También colaboró de forma habitual escribiendo realtos para revistas juveniles como “The Gem” (que narraba las aventuras de los alumnos de un colegio ficticio llamado St. Jim’s), “The Magnet”, o “The boys own papers”; revistas muy típicas en la Inglaterra de principios del siglo XX pensadas para fomentar la lectura entre los jóvenes y para inculcarles valores morales. Vamos, lo opuesto al Regaeton actual.

10 – Anthony Ford

Anthony Herbert Ford-Whitcombe (1903-1958) fue un escritor británico que escribió de forma ocasional relatos policiacos para Detective Weekly, contando entre su escasa producción con varios relatos de Sexton Blake. El primer relato del autor que he podido localizar del autor es “The birds Nest Murder Mistery”, publicado en Octubre de 1935 en Detective Weekly; y el último, “The mysterious affair of the man who died twice”, publicado en Abril de 1936, que casualmente fue rescatada para la española Aventuras y Detectives.

Es de suponer que la Guerra truncara la carrera literaria del escritor, como ocurrió con un buen número de autores, que al volver de la guerra decidieron abandonar la pluma para centrase en un oficio más tradicional, aunque también es posible que el autor siguiera escribiendo bajo seudónimo. Yo al menos no he podido localizar ningún seudónimo asociado al escritor.

11 – Hugh Clevely

Hugh Desmond Clevely (Warwick, 19 de Diciembre de 1897-1964) es otor autor más que fue partícipe de la serie de Sexton Blake. Además realizó gran número de relatos para revistas policiacas, especialmente para The Thriller y Detective weekly.

En 1914 empieza a trabajar como aprendiz en el Lloyd´s bank, y 1 año después se alista en la guardia de granaderos del ejército británico.

En 1917 es enviado al frente francés, donde participa en la cruenta lucha de trincheras de la I guerra mundial, hasta que unos meses después es herido, y enviado de vuelta a Inglaterra.

En 1918 ingresa en la RAF, donde llega a conseguir el rango de teniente, pero es dado de baja para pasar a prestar servicios en la unidad de ingenieros. En 1922 es destinado a la policía británica en Palestina, donde permanece hasta 1925, año en que regresa sin trabajo ni dinero a Inglaterra, con una máquina de escribir como única posesión. A partir de ahí, comienza su carrera de escritor profesional, escribiendo como Hugh Clevely, y también con el seudónimo de Tod Claymore.

En 1964, cuando el autor tenía 66 años, se encontró su cadáver cubierto de sangre en la rivera del río Stour. Jamás se descubrió qué le había sucedido. Por desgracia, en este caso, ningún detective de sus novelas pudo resolver el misterio.

Y para finalizar el artículo, os dejo imágenes comparativas entre las portadas de Aventuras y Detectives y el original de Detective Weekly.

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MARIA VICTORIA RODOREDA SAYOL Y LA CRÍTICA SOCIAL

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IMAGEN DE LA AUTORA (obtenida de la página de José Carlos Canalda)

No hace mucho tiempo publiqué en el blog una reseña de carácter genérico sobre las mujeres escritoras de la novela popular española, en la que prometía que dedicaría reseñas individuales a algunas de las principales autoras que participaron en el mundo del bolsilibro.

Sin lugar a dudas, una de las más importantes escritoras fue María Victoria Rodoreda Sayol (Berga, 1931 – 22 de Julio de 2010, Barcelona), tanto por el impresionante volumen de su obra como por su capacidad para escribir todo tipo de géneros literarios, algo inusual para las mujeres de la época, encasilladas en casi todos los casos dentro del género romántico. Al margen de su labor como guionista de comics, desarrolló la mayor parte de su carrera literaria dentro de la novela popular, empleando multitud de seudónimos, como Marcus Sidereo, Vic Logan, Ronald Carter, Al Sanders, Douglas Kirby, Holm Van Roffen, John Talbot, Mark Donovan, Rand Mayer, Richard Dexter, Robert Dexter, Harry Feldman, Rock Morley, Ronald Carter, T. Danforht, Dagmar Lorn, Dorian Lane, Frank Loman, Ian De Marco, Johan Bergman, Chance Lane o John Palmer. ​De todos ellos (según algunas fuentes, más de 40 seudónimos). Sin lugar a dudas los más famosos son Marcus Sidereo, -atribuido en ocasiones erróneamente a Enrique Sánchez Pascual-, y Vic Logan.

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Autora todoterreno que tocó todos los géneros

Según una entrevista publicada en los recopilatrorios Bang Bang estás muerto, la escritora llegó a publicar más de 700 títulos con diferentes seudónimos –que según ella, por instrucciones de las editoriales debían ser siempre extranjeros-, siendo sus favoritos los del género policiaco.

Nacida en Berga, María Victoria Rodoreda se trasladó muy joven a Barcelona, donde conoció a su futuro esposo, el también escritor Juan Almirall Erliso (1931-1994), conocido en el mundo de la literatura popular por sus seudónimos de Robert Delaney, Alice Stanley, Buck Donovan, Cass Owerland, Elliot Lander, Harry Tempal, Jack Adams, John Randall, Johnny Romano, Juck Hulton, Milton Daunning, Nelson Jefferson, Paul Sepal, Peter Owen o Vie Haspe. Fue su marido Juan quien la animó a publicar sus primeras obras, sin sospechar que muy pronto le superaría en cuanto a capacidad para producir novelas, con una calidad nada desdeñable desde el punto de vista literario.

azucena_toray_1948_1170.jpgSus primeras trabajos fueron publicados en Toray, primero en forma de guiones de publicaciones como Babette, Azucena, Celia, Rosas Blancas, y similares, para pasar luego a tebeos bélicos y de espionaje, siendo la primera novela que he podido localizar suya “El fin”, nº 373 de la colección Espacio, firmada como Vic Logan.

LCDE_001.Enemigos.Indestructibles[Marcus.Sidereo]Muy pronto pasaría a trabajar para Bruguera, tras la desaparición de las colecciones de Toray, y ahí es donde realmente alcanzaría su gran popularidad, especialmente dentro de la ciencia ficción, donde destacaría en La Conquista del Espacio, colección que tuvo el honor de inaugurar con “Enemigos indestructibles”. En Bruguera, y debido a su creciente fama entre los lectores, se le exigían cada vez un mayor número de originales de todos los géneros, sin que Mª Victoria fuera capaz de asumir ella sola tal demanda, lo que provocó que el matrimonio decidiera trabajar de forma conjunta, así que hay que señalar que es seguro que una buena parte de las novelas de Marcus Sidereo o Vic Logan (los dos seudónimos empleados con mayor frecuencia en Bruguera) correspondan realmente a Juan Almirall.​

Así, aunque Mª Victoria y Juan tenían cada uno sus propios seudónimos “oficiales”, fue habitual que los compartieran, de modo que en la práctica resulta imposible distinguir quien escribió cada una de las novelas que se han editado de los diferentes géneros en los que trabajaron. La propia escritora lo confirmó en la mencionada entrevista personal.

Esta información la he obtenido en gran parte –cómo no- de un artículo de José Carlos Canalda https://www.ciencia-ficcion.com/opinion/op01585.htm , que a su vez obtuvo la información directamente de la hija de la escritora.

A mediados de los ochenta, como les ocurrió a la gran mayoría de escritores de bolsilibros, abandonó su carrera ante la decadencia de la literatura popular, cuando aún era muy joven, siendo sus últimos trabajos algunos guiones para revistas de terror como Pánico o Escorpión, de la editorial Vilmar, o del género bélico (Relatos de guerra, en 1988).

La escritora falleció en 2010 cuando contaba 79 años de edad.

vic logan el cuadroMe gustaría aprovechar esta reseña para ver si algún familiar de este matrimonio se anima a ponerse en contacto conmigo, pues me encantaría obtener más datos de ambos, pues creo que lo merecen.

Al margen de los datos biográficos de la autora, me gustaría detenerme a analizar el papel que jugaba la novela popular como vehículo de expresión de crítica social, un aspecto en el que a mi parecer destacó la autora objeto de esta reseña.

Para ello, nada mejor que añadir a modo de ejemplo la reseña de algunas de las obras de la escritora, para que el lector se haga una idea del tipo de novelas que escribía, y cómo podía esconder en ocasiones, tras una en apariencia inocente trama, una velada crítica social que difícilmente podría permitirse realizar de forma directa. Me he inclinado por dos títulos de la colección La Conquista del Espacio, de Bruguera, pues considero que es la que mejor representa la obra de esta escritora todoterreno, y por otra novela de terror, por suponer precisamente una rareza dentro de su bibliografía.

Marcus sidereo torbellino de horrorTítulo: Torbellino de horror

Autor: Marcus Sidereo

Colección La Conquista del Espacio Nº 17

Portada: José Triay

1ª edición: Enero 1970

El Doctor Karban despierta totalmente desorientado y sin memoria en un lugar que le resulta completamente extraño. Lo primero que ven sus ojos es a una bella desconocida llamada Hanora que le informa que se encuentra en el Pabellón de Recuperación.

Tras ser conducido ante el líder de tan peculiar sitio, que resulta ser otra mujer, le explican que se encuentra en Nágara, un planeta en el que todos los habitantes son mujeres que ni siquiera entienden el concepto de masculino o femenino, pues nunca han tenido que diferenciarlo.

En esta breve reunión con la reina del planeta de las mujeres, Karban empieza a comprender que no es más que un prisionero, ya que las habitantes de Nágara le relacionan con un misterioso grupo de rebeldes a los que llaman “los luchadores de Frigio”.

Tras ser trasladado a un laboratorio donde le empiezan a despertar sus recuerdos gracias a una avanzada tecnología, Karban comienza a formarse una idea parcial de quién es y cómo ha llegado a Nágara; en realidad es un eminente científico de la Tierra que se encontraba investigando un extraño virus del espacio que infectaba a cualquier nave que intentara salir de la órbita terrestre, y para el que logra descubrir un antídoto.

Al apagar súbitamente la máquina que le permite recordar, dejando parte de sus recuerdos ocultos, la Reina Nágara le exige amenazándole de muerte que produzca una peculiar arma química: el letal virus para el que fabricó el antídoto en la Tierra. A pesar de la negativa inicial de Karban, Nágara le demuestra que puede ser muy persuasiva…

Los sucesos posteriores demuestran que todas las mujeres del planeta están realmente sometidas por la Reina Nágara, mediante un complejo mecanismo de control que les han implantado quirúrgicamente, lo que les impide tomar decisiones por su cuenta y resistirse a las órdenes de la reina.

¿Quiénes son realmente las mujeres de Nágara? ¿Por qué está el Dr. Karben en ese planeta? ¿Quiénes son los luchadores de Frigia? Todas estas preguntas encontrarán su correspondiente y terrible respuesta en esta entretenida novela de Marcus Sidereo, mezcla de Flash Gordon y The Stepford Wives, que contiene toda la esencia del buen pulp, incluyendo la inocencia de algunos de sus planteamientos, lo que no evita que uno se pregunte si detrás de toda esa candidez no se esconde realmente una feroz crítica a la falta de libertad de las mujeres de la época.  Recordemos que en la novela todas las hembras del planeta se ven obligadas a cumplir hasta el último deseo de su reina/líder, pero la realidad es que al final las mujeres son salvadas por un hombre. Supongo que la editorial no hubiera permitido que las mujeres resolvieran el problema ellas solas.

Marcus Sidereo despues de la invasionTítulo: Después de la invasión

Autor: Marcus Sidereo

Colección  La Conquista del espacio nº 235. Editorial Bruguera

Portada: Jorge Núñez

1ª edición: Febrero 1975

El célebre y respetado científico Sandor trabaja en su laboratorio acompañado de su ayudante, el malcriado hijo de Rippert Teilon, uno de los máximos dirigentes del Consejo que rige el planeta Kindu. Un día descubre desde su observatorio astronómico que el vecino planeta Klenox está a punto de desaparecer fruto de una catástrofe medioambiental que destruirá la atmósfera que les da vida, y anticipa que la consecuencia inmediata es que sus habitantes intentarán invadir Kindu para lograr un sobrevivir. El profesor Sandor lleva años estudiando desde la distancia el planeta Klenox, y siempre defendió la necesidad de establecer relación con sus habitantes, que en diversas ocasiones intentaron comunicarse con ellos, pero el Consejo planetario siempre se había negado a cualquier tipo de contacto, lo que motiva que ni siquiera se conozca la apariencia física de estos seres.

Ante la negativa del Consejo de escuchar sus advertencias sobre la inminente invasión, Sandor decide que la única posibilidad de salvación para la humanidad reside en que él y otro selecto grupo de científicos se traladen en secreto al Campanario, un abandonado refugio submarino, donde intentarán desarrollar un arma que acabe con los Klenoxianos cuando éstos hayan ocupado su planeta.

Por su parte, entre los Klenoxianos existe división de opiniones entre los pacifistas, liderados por el profesor Tremens y su hija Alania, que abogan por solicitar diplomáticamente el asilo a sus vecinos Kindurianos; y los que consideran que no hay más opción que la guerra o la muerte, opción asumida por el líder de los Klenoxianos, Klato (de sospechosa similitud con Klaatu, el protagonista de Ultimátum a la Tierra, y no sólo en el nombre). Como suele ser habitual, la opción violenta es la ganadora.

La guerra ha comenzado, y ahora el destino del planeta se encuentra en manos de Sandor y sus escasos compañeros de aventura, que, gracias a su ingenio, supondrán la única resistencia  real a la invasión.

La novela trata dos temas que sinceramente considero muy interesantes y mucho más profundos de lo que en apariencia podría parecer de una lectura superficial de la historia.

Por un lado, la necesidad de comunicación, cuya ausencia acaba provocando un conflicto sin retorno.

De otra parte, los conflictos que derivan de la inmigración, tema más que premonitorio de la situación mundial actual. El eje de la historia es que un gran volumen de personas se ve obligado a huir de su hogar, buscando refugio en una tierra mejor, y la negativa del planeta de acogida a ofrecer su ayuda ante una situación límite, lo que acaba derivando en un conflicto bélico destructivo para ambas partes. Afortunadamente la moraleja de la novela aporta un mensaje de esperanza, defendiendo que es posible la convivencia de razas distintas, incluso a nivel sentimental.

Debemos considerar que la novela se publicó en 1975, un año que para España supuso un punto de inflexión muy importante en cuanto a movimientos migratorios se refiere. Ese año, debido a distintas causas (entre las que destaca el endurecimiento de las políticas migratorias de los países que de forma habitual acogían la emigración española, a partir de la crisis del petróleo de 1973), España pasó de ser un país netamente emigrante a empezar a recibir inmigrantes, en una tendencia que ha resultado imparable hasta la fecha de hoy. Si en 1975 la población en España extranjera no suponía ni el 0,5 % de la población, la cifra actual se acerca al 10 %, y ha llegado a ser del 12,5 %.

Pues bien, a nivel social el año 1975 nos enfrentó a una dura realidad: muchos españoles que trabajaban en el extranjero tuvieron que regresar a España, lo que supuso que mucha gente tomara conciencia de lo que era sentir el rechazo de aquellos países que hasta la fecha habían acogido con los brazos abiertos la mano de obra barata que suponíamos los españoles. En 1975, en las conversaciones en los cafés, en el mercado, o en la mesa familiar, no se entendía que alguien pudiera rechazar a una persona por el mero hecho de buscarse un futuro mejor, pues nosotros éramos los rechazados.

Sirva como ejemplo este párrafo de la novela, que bien podría haber sido extraído de muchos programas electorales actuales:

“ – Esa gente necesita sobrevivir. No van a resignarse a una muerte segura.     Nosotros somos su auxilio más cercano.

– Nuestro planeta no tiene por qué ayudar a nadie. Si nos lo pidieran…veríamos el modo de solucionarles el problema,  pero con calma. Para dar acogida a otras gentes habría que meditarlo.

….

– ¡Y Atacaremos a todos los extranjeros que pretendan perturbar nuestra paz!”.

Para que luego digan que la novela popular es superficial.

Vic Logan- el personajeTítulo: El personaje

Autor: Vic Logan

Colección Selección Terror  Nº 21. Editorial Bruguera

Portada: Angel Badía

1ª edición: 1973

Interesante novela que nos permite conocer la visión del Terror de María Victoria Rodoreda Sayol, una de los pocas escritoras que puede presumir de formar parte del exclusivo club de autores que superaron los 100 títulos publicados dentro de la ciencia ficción de quiosco, género en el que sin duda destacó por encima del resto, aunque se la puede encontrar en prácticamente cualquier género literario que se os ocurra.

Que yo sepa, del género de terror escribió tan sólo tres títulos, todos ellos en la colección Selección Terror de Bruguera con el seudónimo de Vic Logan (aunque me consta que volvería al género a mediados de los 80 en revistas como Pánico o Escalofrío).

TITULO

7 Los fríos labios de la muerte
21 El personaje
101 Experimento clínico

Michael Lescott es un escritor de novela popular, un artesano acostumbrado a escribir novelas de 100 páginas de distintos géneros en tiempo record por encargo de la editorial. En este caso, tras regresar de una fiesta en compañía de su esposa Sussie en un estado de evidente embriaguez, decide pulir el final de su última obra de terror, protagonizada por un horrible monstruo llamado Bedankos al que está a punto de matar en el desenlace del libro.

Cuando se encuentra a punto de acostarse, el autor descubre en la habitación una figura que le resulta estremecedoramente familiar: la de Bedankos, un ser surgido de su imaginación y que de pronto cobra vida ante sus propios ojos. Convencido de estar teniendo una alucinación fruto de la borrachera, Michael mantiene una charla con el monstruo, que –como ocurrió en su día con la criatura de Frankenstein- le acusa directamente de ser el responsable de los horribles actos a los que se ha visto avocado, y reniega de él como padre, amenazándole con destruir lo que más quiere.

Tras caer desmayado, al despertar a la mañana siguiente se convence de que todo a sido una pesadilla etílica, pero cuando su mujer, marcada por unos fuertes arañazos en la espalda, le da a entender que son fruto de la pasión cuando él entró a oscuras en el lecho conyugal la noche anterior, empieza a entender horrorizado que tal vez su pesadilla fue mucho más real de lo que pensaba, y que su horrible hijo literario, Bedankos, está intentando elegir su propio destino liberándose de los designios de su creador.

“Soy un ser monstruoso, producto de tu imaginación, y de los que, como tú, crean seres de mi especie para entretener el ocio de las gentes o para saciar la sed de sadismo de las personas…Carezco de buenas costumbres, y si algún sentimiento poseo, tú lo has hecho perverso. Soy un ente del infierno…Y no me gusta, pero tengo que comoportarme como tal…Me has dado la vida.”

Al margen de los tres personajes mencionados, en la novela adquieren gran importancia Bella, hermana de Sussie, y su marido Rennie, un médico al que Michael le confiesa sus visiones, convencido de que se está volviendo loco.

Es inevitable, viendo el argumento de esta metaficción, acordarse de “Seis personajes en busca de autor”, escrita por Luigi Pirandello en 1921, una obra de teatro en la que seis personajes fruto de la imaginación de un autor que finalmente no los emplea en ninguna obra, muestran su deseo de existir y alcanzar su propio destino; o incluso la más cercana “Niebla”, de Miguel de Unamuno, en la que Augusto, un hombre maltratado por la vida, anhela quitarse la vida para liberarse del dolor, pero descubre que en realidad es tan sólo un personaje fruto de la imaginación de Don Miguel de Unamuno, autor al que visita, y que le dice que está destinado a morirse siguiendo un guión, y no a suicidarse.

Interesante novela en la que la autora, aprovechando la profesión del protagonista,  hace en diversas ocasiones una encendida defensa de la novela popular.

“Michael era un profesional, de los buenos, de los que escriben por encargo y tienen la obligación de saber escribir todo aquello que los editores juzgan que los lectores deben leer.

Pero Michael era un autor consciente. No trabajaba pensando únicamente en los buenos estipendios que le proporcionaban sus novelas; Michael disfrutaba escribiendo y se entregaba en cuerpo y alma al último encargo de su editor.

Michael no sabía vivir sin su máquina de escribir, sin su pensamiento constante hacia el nuevo tema que tenía que desarrollar. Michael no se acostaba nunca sin sentarse siquiera unos instantes frente a unas cuartillas…”

A algunos podrá parecerles literatura barata, pero entre medio sabe decir muchas verdades, y escribe bien…

La novela, aprovechando una escena en la que el editor rechaza los cambios propuestos por el autor para que Bedankos se convierta en una criatura bondadosa,  sirve también como intrumento para criticar sutilmente la falta de ambición intelectual de los lectores de novela popular:

“Detestaba a los lectores que gustaban siempre de los mismos temas porque sabían de antemano lo que iba a ocurrir; odiaba a los inmovilistas que pretendían que todo siguiera igual pese a los cambios continuos en las costumbres mundanas; odiaba a los rutinarios…”

Otro ejemplo de que la obra de esta autora, considerada por muchos como una secundaria más dentro de la literatura popular, tiene mucho más contenido del que puede parecer a primera vista, y que si uno lee entre líneas, puede encontrar críticas sociales que en circunstancias normales nadie se habría atrevido en la época a expresar públicamente.

LA HIJA DEL VAMPIRO


PR_337_La hija del vampiro[Silver_Kane][1968]Título: LA HIJA DEL VAMPIRO

Autor: Silver Kane

Colección Punto Rojo Nº 337 Editorial Bruguera

Portada: Antonio Bernal

1ª edición: Octubre 1968

La mera aparición de la palabra vampiro en cualquier título de novela popular es ya de por sí un reclamo irresistible para el aficionado a este tipo de literatura. Si a ello la añadimos la extraordinaria portada de Antonio Bernal y que la novela corresponde a Silver Kane, uno de los más grandes escritores de bolsilibros de todos los tiempos, el resultado es que esta novela se convierte en una de las más buscadas entre los aficionados al género.

Como ocurre en otros títulos de la colección Punto Rojo, la novela podría haber sido publicada en Selección Terror perfectamente, si no fuera porque todavía faltaba algún año para que saliera al mercado. Es uno de los grandes alicientes de la colección punto rojo, teóricamente de temática policiaca, pero que en ocasiones colaba novelas con elementos del género de terror que no tenían cabida en aquel momento en ninguna colección de la editorial.

Un aspecto que ha despertado mi curiosidad es el hecho de que una vez más el protagonismo absoluto de la novela es para una mujer, cosa no muy frecuente en el género policiaco, que iba orientado principalmente a un público masculino. Y digo una vez más porque es muy habitual en las novelas de Silver Kane este protagonismo femenino, y a modo de jemplo no hay más que leer algunas de las reseñas que figuran en este mismo blog sobre obras del mismo escritor.

Ya comenté en otras ocasiones que cada vez que cae en mis manos una novela de Kane, surge la incógnita de si me encontraré con una maravilla o con una chapuza, pues una de las principales características de este autor son los bandazos que pega en lo que respecta a la calidad de su obra. Pasa de la excelencia a la mediocridad sin término medio, lo que convierte cada lectura de sus libros en una auténtica ruleta rusa.

La hija del vampiro” es uno de esos casos en los que no resulta fácil pronunciarse, pues alterna grandes virtudes con algunos de los peores defectos del escritor.

El libro comienza con nuestra joven protagonista, Stella, conduciendo durante una noche infernal en dirección a Saint Gaudens, una pequeña población del Pirineo francés,  que por cierto existe en la realidad. Según la descripción del autor, “Una región algo siniestra. Su hermosura resulta sombría, un poco misteriosa. Tras cada pedazo de espeso bosque, tras cada lago oculto, parece acechar un enigma.”

Una fuerte tormenta obliga a Stella a detener su vehículo en la primera casa que encuentra en la carretera, que como podéis imaginar, es una de esas siniestras mansiones que iluminan las luces de los relámpagos, y de la que nuestra protagonista tiene la extraña sensación de haber estado allí antes.

Cuando se acerca a la puerta principal para pedir ayuda, descubre a través de un gran ventanal la presencia de un cadáver en medio del salón de la casa, que parece por otro lado totalmente deshabitada. Aterrorizada regresa a su coche, con la intención de huir de las cercanías de la casa, pero cuando sube descubre que en el asiento del copiloto espera un hombre sentado.

Una bella mujer atrapada en una tormenta, una siniestra mansión con un oscuro pasado, y un cadáver abandonado. ¿Qué podría salir mal?.

Aunque en un principio Stella teme encontrarse sentada al lado del asesino, pronto descubre que en realidad se trata de un hombre llamado Bolden que al igual que ella ha llegado a la casa buscando refugio de la tormenta, encontrando del mismo modo el cadáver.

Ante la imposibilidad para huir en coche a buscar ayuda por el fuerte aguacero, deciden entrar en la casa juntos para ver si pueden llamar por teléfono.

Una vez que Stella se encuentra en el interior de la casa, se descubre la verdad: en la casa se está rodando una película de terror llamada “La hija del vampiro”, cuyo director, Edmund Sorensen, le explica que el cadáver no era más que un actor en medio de una escena del rodaje. Stella, completamente aliviada por el giro de los acontecimientos, descubre a su vez que el enigmático Bolden se ha esfumado sin dejar ni rastro, sin sospechar que la verdadera noche de terror en realidad no ha hecho más que comenzar.

A partir de ese momento se desencadenarán una serie de espantosos sucesos relacionados con varios asesinatos cometidos muchos años atrás en la región por alguien a quien los lugareños llamaban “el vampiro”, que finalizaron repentinamente sin que se supiera nunca la identidad del asesino.

Con esta interesante premisa, acompañada de una excelente ambientación, se alternan en la novela algunas escenas dignas del mejor Silver Kane con otra serie de incoherencias narrativas que hacen que la historia pierda fuerza. Una lástima, pues el libro podría haber sido una obra redonda a poco que se hubieran pulido determinados fragmentos en los que se nota en exceso la prisa del escritor.

Aún así, a pesar de los mencionados defectos, me ha resultado una interesante obra, y sobre todo, muy entretenida, como suele ser habitual en Kane.

Ambroce bierce spook houseLa situación de personajes que recalan accidentalmente en una siniestra mansión para refugiarse de una tormenta ha sido empleada en incontables ocasiones en la literatura de terror, como en “The Spook House” (publicada en España como “La casa espectral”) de Ambroce Bierce; y muy especialmente en la literatura pulp, en la que por poner tan sólo un ejemplo encontramos “Abandoned House”, de Beulah Poynter (interesante autora a la que me gustaría dedicarle una reseña), publicada en Black Mask en 1920, un relato en el que dos hermanos descubren el cadáver del juez McPherson en una mansión abandonada en la que se han visto obligados a refugiarse tras una fuerte tormenta.

En una nueva muestra del caos que reina en este blog, aprovecho la reseña para sacar a relucir un interesante asunto sobre el autor Francisco González Ledesma que yo al menos no he podido aclarar, y del que agradecería cualquier información que aporte algo de luz al respecto.

He leído en diversos sitios de internet –entre ellos la poco fiable Wikipedia-, que una de las hijas de Francisco González Ledesma, María Victoria González Torralba, colaboró en la redacción de algunas de las últimas novelas de Silver Kane, pero sin que se aclare en ningún caso el alcance de esta “colaboración”, ni desde qué año se pudo producir. ¿Pudiera ser entonces que parte de los libros de Silver Kane fueran realmente escritos por la hija de Francisco González Ledesma? Estaríamos en este supuesto en un caso similar al de Marcial Lafuente Estefanía.

Otra posibilidad sería que algunas de las novelas fueran escritas a “dos manos”, en colaboración padre-hija, en cuyo caso sería también muy interesante conocer la forma en que se producía esta simbiosis literaria.

El tercer supuesto es que no haya nada de cierto en esta leyenda urbana, y todos los libros de Silver Kane correspondan exclusivamente a Francisco González Ledesma.

En cualquier caso considero que es de justicia aclarar este tema, a fin de dar a cada uno el mérito que merece.

Por mi parte, cualquiera de los dos primeros supuestos –María Victoria tuvo participación en parte de la obra de Silver Kane- hubieran servido para explicar la gran diferencia que existe entre diferentes libros del autor, especialmente en los últimos años, y que hasta ahora yo achacaba única y exclusivamente a los plazos de entrega de los libros.

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Victoria González, de tal palo tal astilla

Sobre este asunto, hay que señalar que María Victoria nació en 1966, por lo que es de suponer que en el caso de colaborar con su padre, no hubiera sido posible hasta al menos 20 años después, es decir, cuando la novela popular estaba ya en franca decadencia, y sobre todo, cuando Silver Kane se había pasado a la literatura “seria”, desde que en 1984 ganara el premio planeta con “Crónica sentimental en rojo”. Así que me temo que si existió realmente alguna colaboración padre-hija, tuvo que producirse de forma muy residual en las últimas obras del autor, presumiblemente en las novelas publicadas por astri a partir del año 2000, por lo que no nos sirve para explicar las grandes variaciones en la obra del autor, que podía pasar de una auténtica obra maestra a un desganado producto alimenticio con una facilidad pasmosa.

Fuera totalmente del mundo del bolsilibro, quiero por cierto aprovechar desde aquí para felicitar a Maria Victoria González Torralba por la publicación de “Llámame Méndez”, un libro sobre la juventud del inspector Méndez, personaje icónico en la obra de Gómez Ledesma, y, junto con Pepe Carvalho, de la novela policiaca española en general.

UN SABIO ANDA SUELTO: LOS CIENTÍFICOS LOCOS EN LA LITERATURA POPULAR

científico locoLos científicos locos han sido una constante de la literatura y el cine de terror a lo largo de la historia, aprovechando el miedo instintivo que desde tiempos inmemoriales provoca la ciencia, cosa lógica si tenemos en cuenta que los grandes descubrimientos científicos repesentan en muchas ocasiones adentrarse en terreno desconocido, y nada produce más miedo que lo desconocido. El siglo XIX fue testigo de grandes descubrimientos que causaron verdadero pavor entre la población: las máquinas de vapor, la electricidad, los grandes avances en materia de medicina y el resto de descubrimientos que se sucedían a velocidad de vértigo hicieron consciente de golpe a la gente de su insignificancia y puso en duda el poder de Dios.

cientifico loco frankensteinTodo este miedo supieron reflejarlo los escritores de la época en algunos relatos que han pasado a ser parte del imaginario colectivo. Mary W. Shelley con su “Frankenstein” (1818), obsesionado con crear vida; Robert Louis Stevenson y “El extraño caso del Dr. Jekyll & Hyde”, intentando eliminar la parte malvada de la personalidad del protagonista, con funestas consecuencias; H. G Wells con “La isla del Dr. Moreau”; Hawthorne con “La marca de nacimiento” (1843), relato acerca de la obsesión de un científico por lograr la perfección del cuerpo de su mujer; y otros muchos autores como E.T A. Hoffmann con “El Magnetizador” (1814), o Ambroce Bierce y  “El maestro de Moxon” (1893), sin olvidarnos de Edgard Allan Poe con “La verdad sobre el caso del Sr. Valdemar”.

cientificos-locos-reanimatorEste desatado interés por los sabios locos perdería fuerza a medida que los descubrimientos científicos fueron vistos con mayor normalidad, aunque seguía habiendo interesantes incursiones en el género como el de H.P. Lovecraft con “Herbert West: Reanimador”, que no deja de ser una reinvención de Frankenstein, o “Locus Solus”, de Raymond Roussel, con el excéntrico Martial Canterel y su colección de prodigios científicos.

En España creo que la mayor muestra de exaltación del miedo a la ciencia corre a cargo curiosamente de uno de nuestros más brillantes científicos: Santigo Ramón y Cajal.

Nuestro premio Nobel de medicina aportó su granito de arena con la publicación en 1905 de “Cuentos de Vacaciones, Narraciones seudocientíficas“, que recopilaba 5 relatos (“El hombre natural y el hombre artificial”, “El fabricante de honradez”,  “La casa maldita”, “El pesimista corregido” y  “A secreto agravio, secreta venganza”) de carácter pedagógico que pretendían avisar al público español de la época acerca del peligro de los avances científicos. De estos relatos, aprovechando que cuatro de ellos fueron reeditados en la colección Pulga,  ya hablé en una reseña del blog dedicada a escritores célebres de novela popular.

cientifico loco nazi

Científicos nazis, todo un clásico

Tras la 2ª guerra mundial resucita el interés por los peligros de la ciencia, especialmente por el miedo a la energía nuclear y por el conocimiento de los horrendos experimentos llevados a efecto por científicos nazis durante la contienda, amplificados con siniestras leyendas urbanas de todo tipo. Uno de los principales efectos que se produce en la visión del científico loco es que pasarían a tener desde ese momento en su mayor parte un nombre de reminiscencias germánicas, y en los añosde la guerra fría, se incorporarían los nombres rusos.

Respecto al cine, para poner de manifiesto la proliferación de sabios dementes y la visión que de estas figuras nos ofrece el séptimo arte, basta con decir que una investigación sobre 1000 películas de terror distribuidas en el Reino Unido entre 1930 y 1980 concluyó que los científicos locos o sus creaciones eran los villanos en el 30% de éstas; y, en cambio, los científicos solo fueron los héroes en once de las películas (un 1%).

Simplemente por destacar agún personaje en particular, al margen de la adaptación de obras literarias, tal vez el  Dr. Rotwang de Fritz Lang o el Dr. Caligari sean los científicos locos que le vengan en primer lugar a la cabeza al aficionado al cine.

Sabido es que por cada aplicación beneficiosa que pueda tener un avance científico, se nos ocurrirán tres catástrofes derivadas del mismo. Hoy en día hay colectivos muy influyentes que consideran que las vacunas son malas, que el empleo de productos químicos aplicados a la conservación de alimentos es peor y que la manipulación genética con fines médicos acabará por crear algún virus que será el fin de la humanidad. Y todo ello sin considerar ni por un segundo los innegables beneficios generados por estos descubrimientos. Da igual que las vacunas hayan salvado millones de vida, o que el hambre haya disminuido objetivamente gracias a la aplicación de conservantes químicos que permiten una distribución y conservación de los alimentos más eficaz; nada de eso evita que se tienda a destacar los aspectos negativos de estos avances –que los tiene- con alarmantes anuncios sobre los mismos: Las vacunas provocan que el ser humano se quede sin defensas naturales, todos los alimentos llevan sustancias cancerígenas, las máquinas acabarán rebelándose  contra la humanidad….

El científico loco es una oportunidad única de personalizar este miedo a la ciencia. Un hombre o mujer capaz de idear algo asombroso, pero que, guiados por la locura, siempre le encuentran una siniestra aplicación. Movidos por un profundo sentimiento de odio hacia la humanidad, que nunca ha reconocido su genio, buscan venganza sin que nada ni nadie pueda hacerles cambiar de idea.

cientifico loco telepatia hombre perro

Experimento de telepatía humano – perro

Inicialmente el científico loco era un señor con bata y ojos de loco que hablaba solo, refiriéndose a sí mismo en tercera persona, y que vivía en un sórdido laboratorio rodeado de bobinas de Tesla, tubos de ensayo y resto de parafernalia seudocientífica de dudosa utilidad pero muy decorativa.  Con el tiempo la imagen ha evolucionado a la de un joven superdotado, de imagen descuidada, con aspecto de informático de segundo curso de carrera, que vive rodeado de ordenadores y restos de comida rápida a domicilio.

La motivación del científico loco también ha cambiado. Al principio la falta de reconocimiento por parte de la comunidad científica a su inteligencia o el absurdo deseo de dominar el mundo, fruto de un ego insaciable, era lo que provocaba las dementes conductas de estos sabios, que siempre acababan soltando la inevitable frase de ¡Ahora el mundo sabrá por fin quien soy! antes de desatar el apocalipsis sobre la Tierra.

Con posterioridad, el detonante de la criminal conducta de estas privilegiadas mentes ha evolucionado hacia motivos menos poéticos y utópicos, siendo el rechazo de una mujer, o el vulgar dinero, las dos principales causas por las que acaban convertidos en genios del mal.

Lo que está claro es que una de las principales características del científico loco es su convicción por lograr un objetivo. El tesón que representa una virtud para la ciencia, se transforma al traspasar una línea invisible en una insana obsesión. Como prueba de ello, no tenemos más que acordarnos del Dr. Frank N. Furter (“The Rocky Horror Picture Show”), que dice en la película que una de las cosas que mueve a los científicos locos es la pasión para conseguir su objetivo; es decir, van hasta las últimas consecuencias para lograrlo (y en su caso eso incluye ponerse medias y tacones).

cientificos locos - vladimir demikhov

Uno de los más siniestros experimentos de la historia con animales

Un ejemplo real de esta insana obsesión que lleva a los científicos a realizar absurdos y monstruosos experimentos es el cirujano ruso Vladimir Demikhov (1916-1998), que fue un pionero en el transplante de órganos, pero especialmente en transplantes sin aparente motivación científica real, como un perro de dos cabezas, o el trasplante de cerebro entre monos,  por los que pasaría a la parte siniestra de la historia de la ciencia. Hay vídeos de varios de sus experimentos más crueles y horrorosos, entre los cuales se encuentra en de un trasplante de la cabeza de un cachorro a un perro adulto, creando así “una criatura grotesca con dos cabezas”, como lo describieron tras una demostración los periodistas del Daily Mail en 1954.

Entramos en un tema polémico, como son los límites de la ciencia. ¿Es ético un experimento cruel si puede servir para salvar miles de vida? Cuando hablamos de científicos locos, no siempre llevan a cabo sus locos experimentos exclusivamente por maldad, pues en su mente ven una utilidad futura aún a costa de un gran sufrimiento.

Por poner un ejemplo extremo, en el campo de concentración de Sachsenhausen tIraban prisioneros a pozos de agua helada para conocer la esperanza de vida de cada uno a diferentes temperaturas, realizando unos cuadros con tiempo de supervivencia/temperatura que se han empleado con posterioridad a la hora de valorar la posibilidad de rescates marítimos.

Para una persona normal es probable que no sea aceptable el sacrificio de un solo ser humano con vistas a investigar algo que puede salvar miles de vida, pero el científico loco no se detiene en esos detallitos, y sólo se centra en el objetivo final.

La novela popular –y antes los cómics-, siempre proclive al exceso, ha recurrido lógicamente en multitud de ocasiones a los científicos locos como parte de sus imaginativos  argumentos, aprovechando que su mera presencia es capaz de explicar cualquier cosa, por muy estrafalaria que resulte.  Al igual que para reseñas anteriores me costó encontrar títulos relacionados con una temática en particular, en este caso lo difícil ha sido no encontrarse con un científico loco como parte de la trama.

Esta sobreabundancia de genios diabólicos impide por supuesto hacer una relación detallada de novelas en las que aparecen, así que únicamente mencionaré algunos títulos a modo de ejemplo para ilustrar sus ingeniosos y diabólicos descubrimientos científicos y para conocer sus absurdas motivaciones.

No me detendré en las distintas versiones que abundan en la novela popular sobre científicos locos como Frankenstein o el Dr. Jekyll, pues han sido o serán objeto de artículos independientes. Procuraré por ese motivo centrarme en personajes menos convencionales.

En este mismo blog, en el artículo dedicado a Curtis Garland y los bichos, presentaba una reseña de “El día de la Mantis”, en la que el autor nos presenta al Doctor Hans Steiner, un brillante científico que tuvo problemas con los gobiernos de Suiza, Alemania y Francia por sus inmorales experimentos genéticos, motivo por el que se exilia a un remoto poblado de Africa para continuar con sus siniestras investigaciones. El terrible descubrimiento científico que traerá fatales consecuencias consiste en dotar de inteligencia humana a una mantis religiosa, gracias a un complejo procedimiento genético en el que el Doctor Steiner emplea parte del cerebro de su mujer fallecida. La motivación del científico en esta novela no es otra que el Ego. No intenta dominar el mundo, tan sólo está obsesionado en  demostrar que no está loco, lo que por supuesto le vuelve completamente inestable.

En “Un diablo anda suelto” Clark Carrados recurre a un científico loco para explicar una rocambolesca historia en la que se entremezclan sacrificios humanos, animales modificados genéticamente y la desfiguración quirúrgica de personas. En este caso, el doctor Farrington (cuyo nombre real es Yorkhill) es un demente médico al que mueven el deseo de venganza y dinero a partes iguales. Este buen doctor se dedica entre otras cosas a deformar con complejas operaciones quirúrgicas la apariencia física de personas de las que desea vengarse, convirtiéndolas en auténticos monstruos; y a hacer crecer de forma antinatural serpientes y arañas venenosas con el fin de emplearlas en todo tipo de actividades criminales, incluyendo sacrificios humanos que son parte de un peculiar y costoso tratamiento de fertilidad. Esta absurda trama sólo consigue sostenerse precisamente gracias a la presencia del sádico doctor Farrington, que no precisa de un móvil lógico para sus acciones, pues la locura permite justificar cualquier comportamiento.

En “Las ratas están locas”, Curtis Garland nos presenta a Arístides Markiewicz, un premio Nobel que se empeña en infectar a toda la humanidad con el virus del Odio, uno de sus más recientes descubrimientos, con la única idea de acabar con todo el mundo, sin más. Ya hablé de esta novela en la reseña dedicada a los roedores en la novela popular, así que no me extiendo sobre la misma. Simplemente destacar que la motivación del científico en este caso no es otra que el odio hacia el resto del mundo.

En “Estudios sobre el miedo”, Lou Carrigan introduce la figura de Horace Archibald Chapman, un científico loco creador de un gas llamado “Ratox”, con el que es capaz de dominar a las ratas, con la intención –qué original- de dominar el mundo. Como es habitual, la intervención de la doctora Eleanor Marsh (que recuerda mucho a Baby, el gran personaje de Lou Carrigan), pondrá fin a las siniestras intenciones del maquiavélico Dr. Chapman.

Nuevamente Lou Carrigan nos presenta otros científicos locos en “Siniestro”, nº 467 de Selección Terror. En la novela, la mansión del Doctor De Loire, situada en una remota zona boscosa de Pembroke, Canadá, resulta ser un auténtico hospital del horror.

Allí se están llevando a cabo siniestros experimentos con humanos para desarrollar una sangre artificial capaz de mejorar las capacidades físicas y mentales de las personas con capacidad económica para comprar transfusiones de este nuevo suero milagroso. La motivación de los científicos en este caso es el vil metal, y ya de paso, conseguir mujeres, como veremos después.

El procedimiento empleado para la investigación es el de secuestrar excursionistas –preferiblemente mujeres para que ofrezcan menos resistencia- a las que extraen constantemente sangre, en una cantidad que les deja completamente debilitadas, en un estado de semiinconsciencia al borde de la muerte.

Lo peor ni siquiera es el uso que les dan como cobayas humanas, sino que además las mujeres son empleadas, en su estado vegetativo, que les impide ofrecer resistencia alguna, como auténticas muñecas hinchables para saciar la inmoral lujuria de los siniestros científicos de la mansión.

Con esta situación llega a la mansión el siniestro y deformado profesor Boris Michenko, un prestigioso y polémico científico ruso al que necesitan para lograr que la sangre artificial acabe de funcionar, pues hasta el momento, y a pesar de los éxitos iniciales, la sangre acaba por matar a todos los pacientes con los que van experimentando.

Una de las primeras medidas que toma Michenko es quedarse para su “uso personal” con una bella mujer que ha sido secuestrada y forma parte de las cobayas empleadas en los experimentos; una mujer de la que no se tiene ningún dato, y a la que llaman “nameless”.

Dentro de la ciencia ficción, en “Vampyr”, nuevamente de Curtis Garland, el profesor Bela Gyor es un científico húngaro exiliado a un lejano asteroide empeñado en resucitar a los muertos. Con este objetivo lleva años realizando experimentos prohibidos basados en mutaciones. Su obsesión por imitar a Dios le lleva a crear una criatura no vista hasta ahora.

Fuera del género del terror o de la ciencia ficción, que es donde mejor parecen moverse los científicos locos, encontramos también multitud de ejemplos.

Al margen de la saga del agente M-31, de Curtis Garland, sobre el que podéis encontrar más información en este blog, en la que abundan los científicos locos, encontramos otros títulos como “Doctor Borgia”,  del brillante Peter Debry, en la que protagoniza la historia un valiente agente del F.B.I., condenado injustamente a muerte por un crimen que no ha cometido, que debe enfrentarse con el siniestro Doctor Borgia que da título a la novela, un científico loco dotado de poderes hipnóticos capaz de controlar la mente de sus victimas, a los que obliga a cometer los más horrendos crímenes en contra de su voluntad.

Vuelvo a repetir que los ejemplos son infinitos, y la gracia de estos personajes reside en la originalidad de sus locos descubrimientos y en las motivaciones que les llevan a desarrollarlos. Es posible que en un futuro próximo los científicos odien a la humanidad por llevar 20 años con un sueldo de becario después de haber dedicado toda una vida al estudio y la investigación. Como para no odiarla. Cualquier loco invento que se les ocurra nos lo tendremos merecido.

NOVELA POPULAR Y CÓMIC

wonder woman readingEl cómic, el noveno arte, guarda muchas más similitudes con la novela popular de las que pueda parecer a primera vista. Al igual que ocurre con la novela popular, el cómic ha contado de forma tradicional con el rechazo de los autodenominados intelectuales, que lejos de ver en él un medio cultural serio, lo consideraban un mero entretenimiento dirigido a los niños, que no sólo no favorecía su desarrollo cognitivo, sino que únicamente servía para hacerles perder el tiempo y para llenarles la cabeza de tonterías.

Históricamente existe una percepción en ciertos círculos intelectuales de que todo aquello que gusta a un público amplio tiene que ser malo por naturaleza, mientras que si sólo unas pocas personas se sientren atraídas, debe ser bueno. Argumento absurdo, pero que persiste en la actualidad, y de forma más pronunciada en España que en otros países.

A este condicionamiento “intelectual” hay que sumar otro grave problema  específico de nuestro país, que nunca debemos olvidar cada vez que hablemos de cultura popular: la dictadura.

Inicialmente, el Régimen de Franco tuvo una postura de relativa indiferencia ante el cómic, pues era un producto cultural tan infravalorado que apenas si repararon en él.

En esta primera fase, hasta aproximadamente 1952, ni el sexo ni la violencia preocuparon en exceso al régimen, excepcto los cómics de importación, que sí tenían un mayor control por parte de la censura. Las cosas cambiaron cuando el nacionalcatolicismo cobró mayor fuerza, a partir de mediados de los años cuarenta, momento en el que el erotismo pasó a ser el enemigo público nº 1, mucho más que la violencia, que siguió sin preocupar en exceso hasta finales de los años cincuenta y, especialmente, en los sesenta.

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Diferencia entre la viñeta publicada en Italia y España de Flah Gordon

Esta omnipresente presencia del nacionalcatolicismo en todos los ámbitos de la vida hizo que empezaran a retocarse viñetas de forma constante, y así los bikinis y la ropa interior femenina se convirtieron de la noche a la mañana en manchas de cuerpo entero o en elegantes vestidos (en “Mandrake” y “El hombre enmascarado” era una constante), los pechos femeninos sufrieron una reducción de talla, y las faldas se estiraban hasta cubrir las rodillas. Uno de los ejemplos más llamativos y conocidos fue el de la Pantera Rubia un personaje que originariamente vestía un biquini de piel de leopardo, y que en España se convirtió en una discreta blusa blanca y una falda larga de piel de leopardo, vestimenta ideal para trepar a un árbol o para montar en elefante.

la pantera rubia

La pantera rubia, mucho más elegante en España

De cualquier modo, las historietas procedentes de Estados Unidos fueron las primeras damnificadas del cambio de régimen; no sólo superhéroes (Superman y Batman) sino otros personajes del género fantástico (Mandrake) y de la ciencia ficción (Flash Gordon). Todos estos personajes  habían sido publicados durante la segunda República, y con el franquismo fueron desapareciendo, debido a que mostraban personajes con poderes que parecían divinos, lo que era totalmente contrario a la fé católica, y además contenían fuertes dosis de violencia y sobre todo de fantasía que podían confundir a los inocentes niños españoles. Mención especial en este aspecto para Wonder Woman, que no contenta con ser una semidiosa, aparecía en todas sus historias atada o en situaciones muy sensuales en una de cada tres viñetas, motivo por el que era impensable la publicación de sus aventuras. A pesar de esta presión oficial, los editores intentaron esquivar la censura antiamericana cambiando los nombres de algunos personajes (Supermán pasó a ser “Ciclón”, Batman “Alas de Acero”, y Flash Gordon, “Flas”), pero estas artimañas no pudieron evitar finalmente su prohibición.

Con el tiempo el nuevo Régimen empezó a vislumbra que el tebeo era una inmejorable fuente de educación en los valores y principios del movimiento, y esto lógicamente redujo al mínimo cualquier tipo de libertad creativa por parte de los autores, que debían ceñirse a unas directrices muy estrictas, lo que tuvo como consecuencia directa la “infantilización” del cómic. El Decreto de 24 de junio de 1955 sobre ordenación de la prensa infantil y juvenil limitó al 25% la presencia de material extranjero en los tebeos, y además fortaleció la importancia de la censura, la cual afectó en primer lugar a las series cómicas que se tomaban a broma la institución familiar. Escobar tuvo serios problemas con su serie Doña Tula por este motivo.​

En 1962 nace la Comisión de Información y Publicaciones Infantiles y Juveniles, que actuó con contundencia  contra la violencia de las series de acción, hasta la definitiva prohibición en 1964 de las series de superhéroes, algo que no tuvo continuidad, pues en 1968 Vértice empezó a publicar las series de superhéroes Marvel; eso sí bajo la observancia de la siempre vigilante censura.

Con todos estos límites legislativos, no es difícil entender el tipo de cómic que podía leerse en España en la década de los años 50 y 60, pues la historieta nacional había sufrido un proceso de trivialización de sus contenidos, y el acceso al cómic extranjero en su versión original resultaba cada vez más complicado, lo que favoreció la visión de este medio como la de algo dirigido exclusivamente a niños e  iletrados.

Desde el punto de vista académico, el cómic, precisamente por su naturaleza de medio dirigido a las masas, supone un vehículo excepcional para conocer la realidad social de cada época, mucho más fiable que la mayoría de los ensayos de historia; otra característica que en mi opinión comparte con la novela popular, que al igual que el cómic llegaba cada semana a miles y miles de hogares, gracias a su distribución a través de los quioscos de prensa, y que no sólo eran leídos por su comprador original, pues entraban desde el momento de su primera adquisición en un inacabable circuito de intercambio de segunda mano.

el coyote Comic-quincenalOtra característica que une ambos mundos es que aparte del constante trasiego de ideas que se producía en ambos sentidos entre el mundo del cómic y el pulp,  durante un tiempo coexistieron series de tebeos que aprovechaban el gran éxito de las colecciones de novelas (Aventuras del FBI o El encapuchado, por ejemplo), guionizadas en algunos casos por los mismos autores que escribían las novelas. Hay que tener también presente que una buena cantidad de autores de novela popular trabajaron en mayor o menor medida para el mundo del cómic, como es el caso de Juan Bautista Lacasa Nebot (John Lack), Miguel María Astraín Bada (Mikky Roberts), Guillermo López Hipkiss, Francisco Ledesma (Silver Kane), Ángel Rodríguez Illera (Jan Hutton), Arturo Rojas de la Cámara (Red Arthur), Alfonso Arizmendi Regaldie (Alf Regardie), o Salvador Dulcet Altés (Roy Silverton) por citar tan sólo algunos ejemplos.

Con todos estos nexos comunes, resulta cuanto menos curioso que dado el vejatorio trato que sufría la literatura popular por parte de los escritores autodenominados “serios”, fueran los propios autores de novela popular  los que acabaran tratando del mismo modo a los profesionales del mundo del cómic: con desprecio. Al menos así se desprende de la mayoría de las referencias que he podido encontrar.

La palabra cómic apenas se empleaba en España en la década de los años 50-60, pues no empezó a usarse de forma habitual hasta los años 80, momento en el que comenzó a verse desde otra perspectiva y con mayor respeto. Empezaba a emplearse la palabra Arte asociada al cómic.

Antes de eso, al cómic se le llamaba generalmente “historietas”, o “tebeos”, y las pocas referencias que se hacía de ellos solía tener una connotación negativa, como la de algo dirigido al público infantil o a gente de muy baja capacidad intelectual. Si la novela popular estaba considerada como  subliteratura, el cómic era la infraliteratura de la subliteratura.

En este artículo intentaré poner algunos ejemplos de la visión del cómic dentro de la literatura popular, que en la mayoría de los casos se trata de forma muy tangencial, aunque os aseguro que nos encontraremos con más de una sorpresa.

Lo más frecuente es localizar someras menciones respecto del mundo del cómic, generalmente con connotaciones despectivas, o que sirven únicamente para poner de manifiesto lo absurdo de alguna de las situaciones que ocurren en las novelas. Comentarios del tipo:

“Esta vez, la Tierra fue atacada y no fue cosa de historietas de aventuras ni fantasía de novelistas” En busca del mundo de Luz. Clark Carrados (Espacio Mundo Futuro de Toray nº 441)

“A Hennis le hizo una gracia enorme la aparición del cuarteto. Parecía una escena de historieta cómica.” (La máquina de la vida. Lous G. Milk. Espacio mundo futuro  de Toray nº 504)

“— Claro, claro. Y nosotros, como unos héroes de historieta, descenderemos a ese pozo, hablaremos con los jefazos de la ciudad submarina, les amenazaremos con la destrucción y… ¿qué más?” (La ciudad de abajo. Clark Carrados. Espacio Mundo Futuro de Toray nº 392)

“—Cierra la boca. Vamos a ir al pueblo que vimos allá atrás. No me importa lo que digan los sabihondos. No me trago todo este cuento de que estamos fuera de la Tierra. Esto vale para los chiquillos que se leen a Superman, pero no para mí. Yo soy listo.” (Jinetes Satánicos. Peter Debry. La Conquista del Espacio nº 34).

Afortunadamente, en otras novelas, las referencias al tema son un poco más elaboradas, aunque siguen sin jugar un papel destacado en la trama.

En “Vivisección” (Espacio Mundo Futuro de Toray nº 218), Law Space hace mención directa al cómic Flash Gordon, que incluye el correspondiente pie de página explicativo, algo muy habitual en Enrique Sánchez Pascual. No se emplea el habitual tono peyorativo que solía usarse en la época, lo que hace pensar que el autor podía ser aficionado al mundo del cómic, argumento que se ve reforzado si tenemos en cuenta que su hijo (Enrique Sánchez Abulí), se acabaría convirtiendo en el célebre autor de Torpedo junto al dibujante Jordi Bernet.

Sin embargo, también podemos encontrar algún ejemplo en el que el autor recurre a  las historietas de forma un poco menos amable:

“No hay que soñar en rocambolescas aventuras espaciales, ni en guerras galácticas, ni en tremendismos de historieta infantil. El cosmos nos reserva sorpresas mucho más sencillas y, al mismo tiempo, mucho más terribles.”

Este párrafo se presenta al inicio de la novela “El Planeta Vivo”, de Law Space, nº 18 de la colección Héroes del Espacio  como una cita de un tal H. S. Thels, que no es más que otro seudónimo del mismo Enrique Sánchez Pascual. No es por cierto el único caso en el que este autor se cita a sí mismo en una novela.

Flash Gordon, héroe espacial por definición, vuelve a ser mencionado por Louis G. Milk en  “Ellos” (Espacio Mundo Futuro de Toray nº 10)

“Nos habíamos imaginado el interior de aquella nave interplanetaria repleto de aparatos científicos, de raros cuadros de mandos, pantallas visoras, sillones antiaceleración y demás cosas que pintaban en los dibujos de los “comics” para niños, en los que inevitablemente Flash Gordon se hartaba de matar seres de otros mundos, pero allí no había nada.”

Nuevamente Luis García Lecha, firmando como Clark Carrados vuelve a mencionar a Flash Gordon en “Las estrellas nos atacan” (Espacio Mundo Futuro  Nº 55):

“Una nave del espacio caía sobre nosotros. Y de que era un artefacto de tal categoría no cabía la menor duda; incluso habría sido capaz de jurar que los Wrysk habían leído las aventuras de Flash Gordon al construirla”.

El omnipresente Curtis Garland (Juan Gallardo Muñoz), uno de los autores consagrados de la novela popular española,  menciona de forma tangencial a los cómics en “Las cloacas” (La Conquista del espacio nº 196, de Bruguera), dando la sensación de que comparte la visión del cómic como algo perjudicial  para los niños:

—Oh, mamá. Sabes que a Jackie no le dejarían entrar a ver una película semejante. Tienen que ser invenciones suyas o de los comics.

 —No, eso que contó hoy no recuerdo haberlo visto en un comic, hija

….

—Imagine que vio un simple rapto, cometido por delincuentes habituales, y lo adornó con algún recuerdo de un filme de ciencia-ficción o un comic de esos que deberían prohibir a los niños —rezongó Harding.

A pesar de esta aparente despreciativa visión del mundo del cómic por parte de Garland, la obra que con posterioridad comentaré de este autor nos dejará clara la auténtica visión que el escritor tenía acerca del octavo arte.

En “Visitantes del futuro” (nº 299 de La Conquista del Espacio) Adam Surray nos aporta una destacada referencia.  Aunque los cómics no tienen ningún protagonismo en la novela, el autor aprovecha para dar pruebas de su conocimiento del medio. No debemos olvidar que Adam Surray es un gran aficionado –y coleccionista- del mundo del cómic clásico.

“George Smith, el recepcionista del edificio, alzó los ojos del comic-book. En su caballuno rostro se reflejó una ancha sonrisa. Era un individuo locuaz. Simpático. De infantil aspecto. Todos conocían su afición por el «comic». «The Phantom», «Superman», «Little Lulu», «The Lone Ranger»…”

El tal George Smith parece un alter ego del propio autor, que trabajaba en la recepción del hotel familiar, compaginando esa tarea con la escritura de novelas populares durante las largas noches en que debía permanecer tras el mostrador de la recepción.

Lem Ryan (Francisco Javier Miguel Gómez), el más joven de los escritores de novela popular también emplea en “Y ella le avisó…” (Héroes del espacio nº 123) la figura del cómic para poner de manifiesto hechos imposibles y absurdos.

“— Yo no hablo de esos zombis que nos presentan las viejas novelas y comics de terror. Esos seres son fruto de la mente de unos novelistas con demasiada imaginación en sus calenturientas cabezas.”

En “Los cazadores” (Héroes del espacio nº 4), Burton Hare (José María Lliró Olivé) hace una doble referencia al mundo del cómic:

“—       Por supuesto, no es una nave de la Tierra, eso sí que es seguro, así que si llevaba tripulantes quizá fueran esos hombrecillos verdes, con antenas en la cabeza, que pintan en las historietas infantiles.”

……

—        No comprendo una sola palabra, amigo — gruñó —. Habrá que empezar por el principio, como en las historietas de Tarzán… Yo, Dan. Dan, ¿comprende? Yo — insistió, golpeándose el pecho con el dedo—, Dan. Ella, Theda. Theda, mujer.

Nuevamente Luis García Lecha, bajo el seudónimo de Glenn Parrish, saca a relucir el cómic en varias referencias de su novela “En busca de un mundo nuevo”, nº 39 de La Conquista del Espacio de Bruguera.

El protagonista de la novela es Tiff De Kxorb, un hombre que resulta proceder de otro planeta y que se siente fascinado por las historietas de la Tierra:

“—Estas historietas de ciencia-ficción —contestó él—. Jamás he visto tal cantidad de disparates en menos espacio, aunque, eso sí, están maravillosamente dibujadas.

—Tiff, el autor de la historieta la ha escrito e ilustrado de acuerdo con la forma en que piensa será el mundo de mañana.”

……

“—¿Otra vez divirtiéndose con las historietas de ciencia ficción, Tiff? —preguntó jovialmente.

Tiff se puso en pie y corrió hacia ella para aliviarle del peso de los paquetes.

—No, esta era una historieta cómica, de esas que se ve a un tipo con un cartucho de explosivo en las manos, le estalla y lo deja tiznado y con las ropas destrozadas. Muy bueno, Doris, muy bueno —dijo Tiff, riéndose todavía.

—¿Le gustan las historietas cómicas? —preguntó ella, sonriendo.

—Mucho, Doris. Nunca había visto nada semejante hasta que vine a Santa Clara.

—Vamos, vamos, no me diga que en Kxorb no se publican historietas cómicas. Pero, ¿en qué país vive usted?

Tiff suspiró.”

A partir de este punto pasamos a un nivel distinto: en estos casos el cómic pasa de servir de mera referencia a adquirir un protagonismo mucho mayor en el desarrollo de la historia.

Inventor de Personajes - Clark.CarradosClark Carrados. Inventor de personajes. La conquista del espacio de Bruguera nº 191

Randy Chyver es un dibujante de historietas gráficas (así se denomina en la novela) que de forma repentina se ve involucrado en una aventura que parece sacada de una de sus obras. Cuatro extraños hombres intentan secuestrarlo, pero es rescatado en el último momento por una bella mujer llamada Slinia que, a bordo de una epecie de submarino volador, le lleva hasta el espacio exterior, explicándole que necesitan su ayuda en Uhlum, su planeta de procedencia, situado a 800 años luz de la Tierra, para salvar a la reina Arthior de una conspiración.

Lo más curioso del tema es que Chyver es el autor de una obra en la que aparecía un planeta llamado Uhllum, y la conspiración de la que le habla Slinia se parece mucho a un argumento que empleó es otro de sus cómics, “Denia, reina de Mathwun”.

Slinia le explica que precisan de su imaginación y sus dotes como dibujante de historietas para salvar su planeta, gracias a la intervención de un “Materializador”, un aparato que permite que se haga realidad cualquier cosa que se dibuje. Un aparato que lógicamente puede emplearse para el bien…y para el mal.

Una novela cuyo argumento recuerda un poco a Flash Gordon, pues al final trata de un terrícola que es reclutado para salvar otro planeta, pero al final la historia acaba siendo  un auténtico derroche de imaginación, con enredos de cambios de cuerpo incluídos, y en la que el dibujante de cómics (palabra que por cierto se menciona una sola vez en toda la obra) tiene un protagonismo absoluto. Eso sí, no hay menciones a obras clásicas a lo largo de la novela, y yo me quedo con la sensación de que el tema podía habe dado para mucho más a poco que el autor hubiera homenajeado a los grandes títulos de la historieta.

Silver Kane matrimonio spectroEl honorable matrimonio Spectro. Silver Kane. Selección Terror de Bruguera  nº 16

Era sólo cuestión de tiempo que Francisco González Ledesma, guionista de El Teniente negro, Inspector Dan o Glen Derby entre otras célebres colecciones de historietas, introdujera de un modo u otro el mundo del cómic en alguno de sus múltiples novelas de quiosco.

Dudley, un dibujante y guionista cuyo trabajo es diseñar personajes para las películas de terror británicas (se supone que la Hammer), acaba de comenzar la publicación de una historieta con su último personaje, un hombre de aire fantasmal y facciones afiladas que responde al nombre de Spectro. Este personaje, el más realista que ha dibujado en su vida, se ha convertido en una auténtica obsesión para él, hasta el punto de que constantemente cree verlo junto a su no menos siniestra esposa, la Sra. Spectro.

Por este motivo, Dudley alquila la más siniestra mansión del condado de Kent, a las afueras de Londres, con la idea de encontrar el reposo necesario para recuperar la cordura. Hasta allí se trasladan Dudley, su esposa Mónica, y Marta Liverpool, su joven ayudante y auténtica protagonista de la novela, que nada más ver la siniestra casa alquilada por su jefe, empieza a pensar que no debería haber dejado en sus manos la gestión del alquiler.

A los pocos días de aterrizar en su nueva residencia, Marta empieza a comprobar que Dudley, lejos de haber dejado atrás el recuerdo de Spectro, sigue obsesionado con él, primero dibujándole constantemente, y después asegurando que ha vuelto a verle observándole desde la niebla subido encima de un carruaje de caballos.

Sorprendentemente, una serie de extraños sucesos empiezan a convencer a Marta de que algo sobrenatural está sucediendo a su alrededor, y que tal vez su jefe no esté finalmente loco.

El principal problema es que los Spectro no parecen conformarse con realizar fantasmales apariciones, pues su presencia física es cada vez más palpable, hasta el punto de que en una recepción en el Museo Livingstone, Marta habla en persona con la Señora Spectro, que incluso la invita a visitarla en su residencia en Mahatma House.

Cuando Marta se decide a investigar qué se oculta en Mahatma House, descubre un mundo que no podía ni imaginar.

Como vemos, nos encontramos con una versión pulp terrorífica de “Seis personajes en busca de autor”, la famosa obra de teatro de 1921 de Luigi Pirandello en la que una serie de personajes, fruto de la imaginación de un escritor, muestran su anhelo de existir, pues por desgracia el autor jamás llegó a plasmarlos por escrito en una obra.

Aquí son dos personajes de cómic de terror –el matrimonio Spectro- los que pugnan por abrirse camino en el mundo real.

Lo inquietante de este tipo de argumentos –que por supuesto ha sido empleado en diversas ocasiones tanto en la literatura como en el cine-  es que un personaje de ficción debe comportarse siempre de la misma manera; su realidad no puede ser distinta. Necesita repetir exactamente su actuación tal y como es; y lo preocupante es que es precisamente el autor el que le dota de una determinada forma de actuar. En el caso del matrimonio Spectro, sus personajes fueron concebidos como crueles asesinos, y como tal deben comportarse.

Por desgracia, este prometedor argumento se ve lastrado por la habitual tendencia de dar explicaciones racionales a los hechos aparentemente sobrenaturales, y el libro acaba acaba enredándose en una trama llena de incoherencias. De haber mantenido la premisa inicial, podría haberse convertido en una de las mejores historias de la colección.

Curtis Garland - Quien es Cat“¿Quién era Cat?”. Curtis Garland. Punto Rojo de Bruguera nº 499

Antes comentaba que resultaba extraño que Curtis Garland, un culto autor  enamorado de todo tipo de artes, no se inspirara en algún momento en el mundo del cómic. Pues bien, ¿Quién es Cat? es toda una declaración de amor del escritor al mundo de la historieta. Ya en uno de sus habituales y maravillosos prólogos (Pórtico es como el autor llama a la introducción de esta novela), Juan Gallardo Muñoz nos da un repaso de la historia del cómic (empleando esta palabra en lugar de historieta), con menciones a los principales títulos que podían encontrase en estos años en España (Dick Tracy, el Hombre enmascadrado, Rip Kirby, El hombre enmascarado, Snoopy, Diabolik….), pero sobre todo hace una encendida defensa del cómic como una “manifestación de arte muy digno de nuestra época, que las actuales generaciones supieron ver mejor que las pasadas”.

En la novela, Martin Graham es un frustado dibujante que acude al despacho del detective privado Mike Cash, con la intención de contratarle para que demuestre que Paul Karpis, una celebridad pública, le robó en su día la autoría de Sexy Cat, el célebre personaje femenino protagonista de uno de los cómics más vendidos de Estados Unidos, del que Graham asegura ser el auténtico creador. Según él, publicó la primera aventura de Sexy Cat en la editorial Gold, pero no llegó a registrar el personaje, hecho que aprovechó Paul Karpis para empezar a publicar un título con el mismo personaje en Saint James, una editorial rival.

La inminente adaptación del cómic a una serie de televisión empuja a Graham a reclamar una indemnización por lo que considera un atraco sobre su obra, y para ello necesita obtener pruebas.

Mike Cash, un detective del montón al que no le sobra precisamente el trabajo, acepta el encargo a cambio de 200 dólares, aunque en realidad no cree una sola palabra de lo que le dice su cliente, al que considera un borracho fracasado al que le mueve la envidia.

Todo da un giro radical cuando al día siguiente Martin Graham aparece asesinado con una daga veneciana, a imagen y semejanza de una de las últimas historias protagonizadas por Sexy Cat.

Inundado por un sentimiento de culpa por no haber creído a su cliente, Mike Cash se conjura para hacer todo lo que esté en su mano para llegar al fondo de este turbio asunto.

Una oleada de crímenes empieza a cebarse con cualquier persona relacionada con Sexy Cat, y todo apunta a que es la propia Sexy Cat la que de forma sobrenatural está cometiendo los asesinatos.

Una gran historia que gira alrededor del tema de la cuarta pared, en una de las novelas de Curtis Garland que tuvieron adaptación cionematográfica, en una película de 1973 dirigida por Julio Pérez Tabernero, que desde ya aviso que no es fácil de localizar. Afortunadamente la novela, que recomiendo sin lugar a dudas, es posible encontrarla  en el recopilatorio de ACHAB “sesión Continua”, que recoge las novelas de Curtis Garland que tuvieron adaptación cinematográfica. Toda una suerte poder disfrutarla.

He de destacar que aparte de un homenaje al mundo del cine, la novela puede ser también entendida como una atinada crítica del autor al mundo editorial y cinematográfico, pues en más de una ocasión Juan Gallardo Muñoz –según cuenta en su propia autobiografía- sintió que le habían engañado con la propiedad de su obra.

Adam surray comic de terror“Cómic de Terror” Adam Surray. Selección Terror de Bruguera nº 376

No es casualidad que haya dejado esta novela, ya comentada en este mismo blog, para el final, pues supone desde mi punto de vista una obra maestra que mezcla a la perfección los mundos del cómic y de la novela popular. Sólo alguien como José López García, que conocía ambos mundos –como profesional en el caso de la novela popular y como coleccionista en el caso del cómic- era capaz de realizar esta genial combinación.

Charles Williams es un joven dibujante enamorado de los comics clásicos que no consigue publicar ninguna de sus obras, por considerar los editores que su anticuado estilo no se ajusta a los gustos del público actual, ávido de historias eróticas y de terror sanguinario.

Aunque no necesita el dinero, ya que es el heredero de una gran empresa que le permite vivir de las rentas, Charles se encuentra absolutamente frustrado por no conseguir publicar sus obras, lo que unido al pequeño detalle de que está un pelín desequilibrado, le lleva a planear una obra maestra del cómic acorde con los tiempos modernos, y para ello decide basar sus dibujos en asesinatos reales que permitan captar la esencia del terror en sus viñetas. Inspirado, decide matar mujeres que se llamen igual que las novias de sus héroes de cómic favoritos: The Phantom, Mandrake, Rip Kirby… y para ello tira de guía telefónica buscando las víctimas que se ajusten a las características físicas de estas heroínas de papel.

El inspector de policía Roger Feldman tendrá que atar cabos partiendo del primer crimen, el asesinato de una mujer llamada Diana Palmer, cuyo destrozado cuerpo aparece al lado de una peculiar calavera dibujada con su propia sangre en la pared.

Una espléndida novela con protagonismo absoluto para el psicópata, plagada de referencias sobre el mundo del cómic, materia que insisto conoce sobradamente el autor, y con una de esas portadas que ya de por sí convierte el libro en una joya.

Nos encontramos sin duda con el mejor ejemplo de mestizaje entre cómic y literatura popular, dos mundos destinados a entenderse.

Como siempre, según vaya descubriendo otros títulos en los que el mundo del cómic juegue un papel destacado en el argumento, iré actualizando la reseña.

Hasta ahora, hemos visto ejemplos de cómo la novela popular hace uso del mundo del cómic, pero, en sentido inverso, ¿hay apariciones de la novela popular dentro del cómic?. El caso que voy a exponer es, al menos para mí, realmente fascinante.

En el nº 2 de “Kill or be killed”, un cómic americano del guionista Ed Brubaker, con dibujo de Sean Phillips, el protagonista es un joven que, por motivos que no vienen al caso,  busca una pistola que su padre guardó años atrás en el trastero de su casa. El padre, ya fallecido, es descrito como un antiguo ilustrador de portadas de revistas policiacas y de ciencia ficción, especializado en dibujos picantes, típicos de la cultura pulp de la época.

Pues bien, en una de las viñetas se ve al protagonista sacando unas cajas llenas de revistas, y en primer plano aparece la portada de “Cementerio Espacial”, una novela de Briggitte de Lou Carrigan publicada en la colección Archivo Secreto de Bruguera.

kill or be killed

El dibujo es una réplica exacta de la portada original en castellano (se lee prefectamente el título, autor y colección), que corrió a cargo de Prieto Muriana y que se publicó en España en 1977 en el nº 207 de la colección Archivo Secreto de Bruguera. Cómo ha llegado esa novela -que aparece hasta en cuatro viñetas de este número, y de nuevo en el número 4 de la colección- a una serie americana de un reputado guionista, es todo un misterio, pero un buen ejemplo del alcance que esta literatura ha tenido a nivel global.

lou carrigan cementerio espacialHe comprobado que estas viñetas no son ningún “añadido” local de la publicación del cómic en castellano, pues lo he comprobado con el cómic original en inglés, así que hay que suponer que este extraño homenaje es obra del propio Brubaker, o más probablemente, del dibujante Sean Phillips.

He intentado contactar con el autor, pero lógicamente no he recibido contestación (si ha leído mi correo, cosa que dudo, supongo que habrá alucinado de que alguien desde España le pregunte por algo tan extraño), así que de momento el misterio sigue sin ser develado.