JARDÍN SINIESTRO Y LOS 7 PECADOS CAPITALES

Título: JARDÍN SINIESTRO

Autor: Lou Carrigan

Colección Los Libros de la Medianoche Nº 10 Editorial VOSA

Portada: Agencia

1ª edición: Mayo 1996

jardin siniestro lou carriganCuando ya habían pasado años desde el fin de la edad de oro de la literatura de kiosco, aparece este título de Lou Carrigan para despertar la nostalgia del viejo lector.

Aunque ni el libro ni la colección donde se encuadra pueden en ningún caso considerarse bolsilibros, por formato y extensión, es iimposible desligar el nombre de Lou Carrigan de este mundo.

EDICIONES VOSA SL es una editorial que nace a finales de 1983 con el nombre de Ediciones Vanguardia Obrera SA. En su primera etapa se limitó a publicar títulos de fuerte contenido político, de ideología de izquierdas, aunque pronto ampliaron sus horizontes, con la creación de colecciones dedicadas a diversos géneros: ensayo, historia, narrativa, poesía e incluso humor.

En una segunda etapa, la editorial  pasó de sociedad anónima a sociedad limitada, en 1991 incorporando nuevos autores y creando nuevas colecciones: “La Nave de los locos”, “POP VOSA” -dedicada a biografías de grupos musicales-, y “Los libros de la Medianoche”, dedicado a la novela policíaca.

Dentro de esta última colección se publica en su nº 10 la obra “Jardín Siniestro”, de Lou Carrigan, una novela que por su extensión perfectamente podría haber sido publicada en su momento en Murder Club, de Rollán, si no fuera porque contiene una escandalosa componente sexual que no hubiera superado la estricta censura de la época.

La única conexión que existe en esta colección con el mundo del bolsilibro es precisamente la aparición entre los autores de Lou Carrigan y de Manuel Blanco Chivite, tada una eminencia y fuente de conocimiento de referencia en cualquier tema relacionado con la literatura popular española.

La relación de títulos publicados en la colección de los que tengo constancia es la siguiente:

Los comunicados del lobo. Manuel Blanco Chivite

Y a ti, ¿Dónde te entierro, hermano?. Julián Ibáñez

Vía muerta. Fernando Martínez Lainez.

Razones para ser feliz. Carlos Pérez Merinero.

Acción directa. José Miguel Fernández Urbina.

Trío de negras. (Tres relatos de Manuel Blanco Chivite, Fernando Martínez Lainez y José Miguel Fernández Urbina)

Siempre hay alguien detrás. Juan Antonio de Blas.

Para matar. Mariano Sánchez Soler

Jardín Siniestro. Lou Carrigan

Maceta. Luis Adrián Betancourt

Carvalho. Biografía de un detective de ficción. Manuel Blanco Chivite

“No hay que escandalizarse con el novelista por las cosas que escribe, sino con la humanidad por las cosas que hace, pues éstas son la base de los argumentos literarios.”

Con esta cita del autor da comienzo esta interesantísima novela, dejando claro desde un primer momento que algo horrible nos espera en el interior de sus páginas.

El inspector Martín Martínez, jefe del grupo de la policía judicial, es asignado para atender un siniestro caso de asesinato: una bella mujer de clase alta llamada Ana Roca ha aparecido desnuda salvajemente asesinada en el jardín de una lujosa mansión de uno de los mejores barrios de Barcelona. Tras un primer interrogatorio, queda claro que el motivo por el que la mujer se encontraba desnuda fuera de la casa no era otro que estaba participando en un exótico juego de intercambio de parejas promovido por un grupo de cuatro matrimonios de la alta sociedad, que se encontraban en el interior de la casa en el momento en que se produjo el crimen.

La casualidad hace que Aurelio Durán Mir, un abogado amigo del grupo de sospechosos, se vea involucrado en la investigación del crimen. Aurelio acude a la mansión justo después del asesinato, buscando a un colega abogado que le había dejado un enigmático mensaje en el contestador automático pidiéndole que se reuniera urgentemente con él.

La estructura de la novela alterna pasado/presente, con capítulos en los que poco  a poco se van desvelando hechos claves anteriores al asesinato – incluyendo alguno protagonizado por la víctima -, y otros en el presente  en los que presenciamos la investigación llevada a cabo por Aurelio en compañía de su inseparable secretaria, Angeles Casadevall, contrapunto romántico del relato.

Como en otros libros de Antonio Vera Ramírez, el foco de la narración se centra más en el porqué y en el modo en que se comete el crimen que en quién es el asesino. La extensión de la novela, superior a lo habitual, permite un mejor desarrollo de la historia, y sobre todo una mejor definición de los personajes, algo casi imposible en en habitual formato del bolsilibro.

Por mi parte destacaría la españolización de la novela, tanto en la ubicación de los escenarios como en los propios personajes, alejándose en este sentido de la novela popular tradicional, marcada por la necesidad de facilitar al lector ambientes más exóticos.

No es casualidad la aparición en el blog en este preciso momento de una nueva reseña sobre una obra de Lou Carrigan, pues quiero aprovechar para destacar una vez más la gran labor que está haciendo A.C.H.A.B para perpetuar la memoria de la novela popular, con una nueva aportación en este sentido con la reciente publicación del primer volumen de “Los 7 pecados capitales  de Lou Carrigan”.

004_portada_7_pecados_blogEn este nuevo recopilatorio se publican 4 obras del prolífico autor, cada una de ellas protagonizadas en cierta manera por un pecado capital.

Acertada recopilación desde mi punto de vista, con una evidente mejoría editorial respecto a anteriores obras de la Asociación –también muy recomendables, por cierto-, alcanzando una soberbia calidad que nada tiene que envidiar de ediciones más profesionales.

No doy detalles sobre el contenido del libro, pues considero que es mejor que lo veais en su propia página web. http://amigosdelbolsilibro.blogspot.com.es/p/plan-editorial-2017.html

Como es habitual en A.C.H.A.B, el recopilatorio se inicia, no con una, sino con dos introducciones que aportan un extraordinario valor añadido al libro: la primera de ellas a cargo nada más y nada menos que de Ramón Charlo, que humildemente se presenta como investigador aficionado de la novela popular, pero al que desde aquí quiero reivindicar como auténtico maestro y eminencia en la materia.  La segunda, muy de agradecer también, la firma un tal profesor cadaverus, que me trae a la memoria a un curioso personaje que firmaba correos en los años 70 en revistas de terror de la editorial Vértice.

Y lo más importante de todo: Lou Carrigan es un gran escritor que merece ser leído.

LOS ESPECIALES DE LAS COLECCIONES FBI Y SERVICIO SECRETO

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En este mismo blog ya he dedicado varias reseñas a novelas de la colección F.B.I de Rollán, probablemente la única que consiguió hacer sombra en los quioscos durante los años 50´ a la mítica Servicio Secreto de Bruguera.

NuevoDocumento 2017-02-15 (6)_2Una de las características de ambas colecciones es que todos sus títulos tenían un número de páginas constante, inicialmente de unas 128, que fue reduciéndose con el tiempo hasta alcanzar las 96 páginas por ejemplar. Sin embargo, de vez en cuando las editoriales sorprendían a sus lectores con la publicación de volúmenes especiales de mayor duración que los números normales. En el caso de Bruguera estos volúmenes ni siquiera se publicitaban como extraordinarios, y aparecían de forma caprichosa y esporádica, sin una aparente explicación del motivo por el que ese número y no otro debía ser considerado especial. Es más que probable que el criterio respondiera simplemente a que un autor presentara un borrador con mayor longitud de la esperada, y que, dadas las premuras de tiempo con las que se trabajaba, se publicara tal cual se había entregado.

A continuación relaciono los títulos especiales de la colección de los que yo tengo constancia. Es más que probable que haya más, ya que me faltan muchos números, así que agradecería cualquier información al respecto, para añadirla a la reseña.

TÍTULO AUTOR
400 Crímenes en primavera Mark Halloran
543 Oferta para el asesinato Keith Luger
551 Congo Hora Cero Silver Kane
561 Margarita Negra Clark Carrados
700 Fuego Maldito Mikky Roberts

No tengo constancia de otras colecciones de Bruguera en las que hubiera volúmenes extra, al margen de las creadas específicamente para albergar títulos de mayor duración, como es el caso de “Selección Terror Extra” y “Extra Conquista del espacio”. El único caso que conozco similar al de Servicio Secreto es en diversas colecciones de novela romántica, como “Alondra”, o “Pimpinela”, que publicaron unos cuantos volúmenes especiales de gran longitud.fbi 200

Por el contrario, Rollán optó por un sistema más regular, de modo que los números 100, 125, 150, 200, 300 y 400 se convirtieron en números especiales, conmemorando el haber alcanzado tan insignes números con ejemplares de mayor longitud de la habitual y con unas preciosas portadas cuyo dibujo continuaba en la contraportada. Puedo confirmar que los números 250 y 500 no fueron especiales, pues dispongo de ambos ejemplares.

De estos especiales, los números 100 y 200 –ambos escritos por el gran Alf Manz, del que se puede encontrar más información en este mismo blog- llevaban además en sus páginas interiores un montón de fotografías sobre el funcionamiento interno del FBI, y sobre la figura del carismático Edward J. Hoover, en aquellos años mostrado como todo un héroe, y hoy en día, con la visión calmada que da el paso del tiempo, convertido en un más que polémico personaje.

En concreto los números extraordinarios de FBI fueron los siguientes:

TÍTULO AUTOR
100 Yo, director del F.B.I Alf Manz
125 Fidelidad, Bravura, Integridad Frank Mc Fair
150 Héroes del FBI O.C Tavin
200 Crimen S.A Alf Manz
300 National 71117 Fel Marty
400 ¡Valiente Watson! Alv Cortroa

fbi 300

Sobre el nº 400 ya realicé una reseña en el blog al hablar del autor, en la que explicaba que la colección tenía dos números 400, uno de ellos extraordinario.

Respecto de otras colecciones de Rollán, no tengo constancia de la publicación de números especiales.

Otras editoriales no participaron de esta política de números extraordinarios, aunque también es cierto que ninguna consiguió publicar alguna colección que se acercara ni de lejos a la longevidad de FBI o Servicio secreto.

CIA 0Sí se publicó en la colección C.I.A de la editorial Dólar un nº extraordinario (nº 0 de la colección) titulado “El secreto del inspector Waring”, de Alar Benet, pero que realmente tenía el mismo número de páginas que los demás títulos (176). La única peculiaridad que podía tener este libro –aparte de la numeración- era que incorporaba un interesante artículo después de finalizar la novela sobre el funcionamiento de la C.I.A.

Como muestra del apasionado artículo sobre la C.I.A de 7 páginas,  donde se explica con pelos y señales el organigrama y modo de actuar de la agencia, os dejo un pequeño fragmento:

Las más hermosas mujeres, que saben usar el arma infalible de la belleza y flirtear en varios idiomas, alternan con ministros, diplomáticos y especuladores, recogiendo entre sonrisa y sonrisa, datos de grave importancia política, militar y financiera. Son mujeres que hicieron profesión de frialdad de sentimientos al convertirse en espías. Prefieren convencer con un beso, pero, si es necesario, sin temblor aprietan el gatillo de la nacarada automática”.

EMILIO CARRÈRE, EL BOHEMIO FUNCIONARIO

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Emilio Carrère

Nuevamente vuelvo a traer a las páginas de este blog a un escritor cuya relación con el mundo del bolsilibro muchos pensaréis que es gratuita, pero en mi opinión, cuando entre los años 1916 y 1922 publicó de forma habitual en la popular colección La Novela Semanal, se convirtió en uno de los precursores del Pulp, en unos años en los que esa palabra aún no se había inventado. A diferencia de la mayor parte de escritores que se asoman por este blog, Carrére es un escritor sobre el que se encuentra fácilmente abundante información, pero aún así, a punto de cumplirse 70 años de su muerte, me gustaría rendirle un pequeño homenaje, pues le considero un adelantado a su época, merecedor de ocupar un lugar mucho más destacado dentro de la historia de las letras españolas del que ha tenido hasta el momento.

La lectura de los relatos de Carrère me hace dudar sobre si realmente el escritor era un loco, o simplemente se burlaba del lector, sin tomarse demasiado en serio sus propias historias, plagadas en la mayoría de los casos de ironía y humor sin disimulo. A mi personalmente me han sorprendido gratamente. ¿Quién puede resistirse a una criatura con extremidades de murciélago, pico de lechuza, cráneo de cristal y cabellera de algas, que asegura llamarse Selenito de la Blanca Isis y ser habitante de la Luna; un ser  que come manzanas reineta, y que acaba procesado por la Inquisición tras una visita a un prostíbulo?.

Pero cuidado, no todos los relatos del escritor buscan el absurdo. En ocasiones nos encontramos con cuentos como “La Casa de la Cruz“, que a diferencia de otras historias, no contiene ni rastro de humor; tan sólo horror, dolor y muerte. Una historia que transcurre en el Madrid del siglo XVII, durante el reinado de Carlos II “El hechizado”, en la que el propio autor se convierte en personaje y es testigo junto al lector de los espantosos sucesos que allí se narran.

Como en muchos otros casos tratados en este mismo blog, Carrère es un escritor de gran calidad que por distintos motivos ha caído en el limbo de la memoria literaria, y sólo gracias a que la editorial Valdemar ha reeditado desde hace unos años parte de su obra, ha recuperado un cierto prestigio, aunque dudo mucho que si preguntáramos por la calle a diez personas al azar más de uno supiera quién es.

Emilio Carrère Moreno (Madrid, 18 de diciembre de 1881-Madrid, 30 de abril de 1947), nació en el número 7 de la calle Plaza del Matute, calle corta ubicada entre las de Atocha y Huertas, en el actual Barrrio de las Letras.

Tras cursar estudios en la escuela Politécnica y en la Universidad, obtuvo el título de Licenciado en Filosofía y Letras

Fue periodista, escritor y poeta, perteneciente a la llamada corriente poética del decadentismo, que consiste en encontrar la belleza no sólo en las cosas hermosas, sino también en lo prohibido, el crimen, en lo desgradable y en todo lo extraño que puebla la realidad.

emilio carrere padre

D.Senén Canido Pardo

Su madre fue Eloísa Carrere Moreno, madre soltera de veintinueve años, edad muy avanzada para tener hijos en esá época, que murió al mes de dar a luz. Su padre, Senén Canido Pardo, era un abogado con una importante proyección política (fue senador vitalicio, magistrado del supremo, diputado, y Presidente del Tribunal de Cuentas) que se desentendió de él, pues le consideraba un obstáculo para su carrera. De este modo Emilio fue confiado a su abuela materna, Manolita Moreno, con la que permaneció hasta que en 1901 cayó gravemente enferma, cuando el escritor apenas tenía 19 años, momento en que su padre, aprovechando su cargo en el Tribunal de Cuentas (desde 1895 tenía un alto cargo y llegó a ser Presidente de 1915 a 1922), acudió en su ayuda colocando a Carrère como funcionario en dicha institución, puesto para el que aprobó una oposición, sobre la que caben ciertas dudas sobre la limpieza del proceso (menos mal que hoy en día eso no ocurre, ¿no?). El padre, que había estado ausente desde el momento del nacimiento, quiso tener cierto contacto con el niño cuando este contaba unos 10 años de edad, momento en el que empezó una compleja relación paterno filial, hasta el punto que D. Senén, viendo que su hijo precisaba de autoridad paterna y que iba por mal camino, intentó llevárselo a su casa, pero Emilio siempre escaba para volver con su abuela Manolita, con la que tenía más facilidad para hacer lo que le viniera en gana. Con el tiempo se suavizarían las relaciones entre ambos, de modo que el padre, más tarde, le reconoció como hijo en su testamento, aunque Emilio jamás adoptó el apellido paterno, firmando siempre su obra con el apellido materno Carrere, unas veces castellanizado, y otras con el afrancesado Carrère.

La primera vocación artística de Emilio fue la pintura; después se interesó por el teatro, lo que le llevó a inscribirse en la escuela de declamación del Centro Instructivo Obrero, donde se impartían clases a los pobres. En la escuela conoció al compositor de zarzuela Federico Chueca.

El propio Carrère explica su breve aventura en el mundo del teatro en la compañía de Juan Casañer:

“Me gustaba la vida de la farándula, de inquietud y aventura, que armonizaba con mi rebeldía espiritual. Cuando apenas tenía bozo, entré en una compañía de melodramas domingueros que dirigía D. Juan Casañer, un viejo actor de la época romántica… Algunas veces hicimos obras de Zorrilla y del Duque de Rivas, y declamando los versos de Don Álvaro en el escenario o por las calles y jardines, a la luz de la luna, comencé a sentir la emoción de la poesía… Don Álvaro o la fuerza del sino es la obra que más me gusta de esa escuela. Además, me recuerda la adolescencia, cuando yo era un niño muy triste y muy pobre -¡siempre la Miseria, desde las primeras horas de mi vida!- tenía entonces una novia que se burlaba de mi traje deslucido, y a la que nunca besé en los labios… A fuerza de dolor comencé a ser poeta… Recuerdo que mis primeros versos los escribí para recitarlos en público. Estaba la compañía de Casañer en Barbieri. Me repartieron un papel de Rey mago en El nacimiento del Mesías. La obra era detestable; yo tenía que decir dos quintillas realmente repugnantes… Yo abomino de las quintillas: son ramplonas, rellenas de ripios y latiguillos, son versos dignos de los poetas del siglo pasado -Camprodón, Rodríguez Rubí y demás paladines del cascote poético-. Pues bien; entonces escribí ocho endecasílabos y se los di al apuntador, y ya en escena, cuando tenía que decirle mi pequeño parlante al Niño Dios, me equivoqué; el público me largó una grita enorme, me echaron a la calle y… me hice poeta. “

Carrère publicó sus primeros versos en los semanarios “La Avispa” y “La Chispa”, y comenzó a frecuentar las tertulias literarias, donde hizo amistad con el pintor Julio Romero de Torres. En 1902 publicó su primer libro, “Románticas”, un poemario de tono becqueriano. Bajo la influencia de los poetas malditos franceses (en especial, Verlaine, cuyos Poemas saturnianos tradujo y publicó en 1928), se sintió fascinado por la vida bohemia.

En 1903 publicó en El Imparcial «La Musa del Arroyo», un poema modernista, que le otorgó renombre entre los literatos, aunque, al no tener gran difusión, de inicio no llegó a demasiada gente.

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En una fiesta conoce a la que sería su futura esposa, Milagro Sáenz de Miera, con la que se casó en 1906, y con la que tuvo 5 hijos. En ese mismo año, su amistad con el librero y editor Gregorio Pueyo le llevó a preparar una antología de poesía modernista, que se publicó con el título de “La corte de los poetas”, en cuyo prólogo defiende la nueva estética y a su mentor, Rubén Darío. En 1908 se reedita el poema “La musa del arroyo“, incluyéndolo en su segunda colección de versos, “El caballero de la muerte”, libro en el que plasmó su concepción bohemia y decadente de la vida, obteniendo una enorme popularidad desde ese mismo instante. En 1907 comenzó a publicar en revistas novelas cortas sobre el inframundo madrileño de la época: “La cofradía de la pirueta”, “La tristeza del burdel”, “La conquista de la Puerta del Sol”,  o “Un hombre terrible”.

emilio carrer caballeroEn algunas de las novelas posteriores del autor, como “El sexto sentido”, o “Un crimen inverosímil”, refleja su afición por determinados temas esotéricos como el espiritismo, interés que compartía con su amigo Mario Roso de Luna, un escritor y astrónomo que en 1893 avistó un cometa que desde entonces lleva su nombre, y que llegó a tener una calle con su nombre en Madrid (la actual calle del buen suceso).

En estos años el escritor era muy conocido en los círculos literarios. El propio Wenceslao Fernández Flores le cita en su autobiografía, cuando habla de un original café de Estocolmo, comparándolo con los que Emilio Carrere solía frecuentar en Madrid (entre ellos el actual café Varela).

En Madrid lleva una vida desordenada, en compañía de otros bohemios, como Pedro Barrantes, Alejandro Sawa (famoso por su frase “Yo no quise nacer, pero me resulta insoportable morir”), Ciro Bayo y Pedro Luis de Gálvez. Sobre este último escribió Pío Baroja en “La caverna del humorismo” que iba por los cafés con su hijo recién nacido muerto en una caja pidiendo dinero para enterrarlo. Sin embargo, el propio Gálvez atribuyó esa mentira a Emilio Carrère y asegura que lo único que le pidió a Carrère fue algo de dinero para alquilar un coche en el que llevar a su madre hasta el cementerio de la Almudena.

En pleno Madrid represivo frentepopulista, y pese a su militancia anarquista, Gálvez albergó en su propia casa al escritor Ricardo León y salvó la vida a Ricardo Zamora, guardameta internacional español y alertó a varios escritores, entre ellos Emilio Carrère, con lo que evitó su detención.

Cuando se habla de Emilio Carrere como de un bohemio, debe tenerse en cuenta que lo era de un modo peculiar, alejado del concepto popular que hay sobre esa palabra: curiosamente era abstemio, y no se dedicaba a sablear a los demás; todo lo contrario, prestaba dinero siempre que podía a aquel que se lo pidiese, aunque sí es cierto que vivía de noche, era jugador, y era mujeriego.  Respecto al juego, era un fervoroso creyente de los métodos para ganar siempre, “aunque se pierda”, como él mismo decía, en una muestra más de la genial incoherencia de este autor.

Su puesto de trabajo como funcionario del Tribunal de Cuentas provocaba que se burlaran de él llamándole “el funcionario bohemio”.

Entre 1910 y 1912 Emilio Carrère colaboró en “Vida Socialista”, llevado por su simpatía por los oprimidos. Allí escribe las iguientes líneas:

«Yo declaro con orgullo que entre los poetas de ahora soy el más sincero poeta de la miseria. No me importa que los próceres se mofen ni que el pueblo desconfíe de mis estrofas. Me basta con que las oiga mi propio corazón. No puede adaptarse ni venderse un hombre a quien no le importa morirse de hambre en el arroyo“.

Entre 1919 y 1922 se publicaron sus Obras completas.

En 1922 publica “El sacrificio”, una novela ambientada en las guerras de Marruecos.

emile carrere pelicula jorobados

Dos años antes, en 1920 se publica por vez primera la que es probablemente su obra más conocida, “La torre de los 7 jorobados”, libro de corte fantástico, considerada como una precursora de la novela policiaca en España, que se convirtió en todo un fenómeno en su época y que llegó a tener una adaptación al cine a cargo de Edgard Neville en 1944 (por los derechos el escritor recibió la desorbitante cantidad de 10.000 pesetas, unos 60 euros).

Sobre esta novela hay grandes discrepancias, tanto en la fecha de publicación (algunos expertos hablan de 1924, y otros de 1920) como en que ni siquiera podemos decir a ciencia cierta qué parte de la obra corresponde realmente a Emilio Carrère y qué parte a la persona que se encargó de acabarla, Jesús de Aragón,  pues la realidad es que el bueno de Emilio entregó al editor un manuscrito con la obra inacabada; eso sí, después de haber cobrado el correspondiente anticipo.

Recomiendo la lectura de un ensayo sobre el tema que puede encontrarse en http://revistadeliteratura.revistas.csic.es/index.php/revistadeliteratura/article/viewFile/180/190 del que he obtenido una buena parte de la información que figura en este artículo.

Cuando el editor instó a Carrère a que finalizara la obra entregada, éste se negó, a pesar de ser amenazado con que en caso contrario se le encargaría a otro escritor y que se publicaría con su nombre. Parece ser que Carrère le contestó que hiciera lo que le diera la gana, y por ese motivo se realizó el encargo a un hasta la fecha desconocido escritor llamado Jesús de Aragón, un contable de la editorial Aguilar con aspiraciones literarias que acabaría con el tiempo siendo conocido como “el Julio Verne español”, que aceptó el reto, estudiando según él mismo durante tres meses la obra completa del autor, con el fin de conocer al detalle su forma de escribir. A cambio del encargo, en el que no figuraría su nombre, le publicarían posteriormente dos obras de su propia autoría.

En palabras del propio Jesús de Aragón,  el propio Carrère felicitó personalmente por su trabajo, tras leer por vez primera la obra finalizada.

jesus de aragon una extraña aventura

La figura de Jesús de Aragón es francamente interesante, un autor por cierto de gran importancia en la novela popular española, que escribió con los seudónimos de Capitán Sirius y J. de Nogara.

Alternando su labor como poeta y escritor, Carrère participó en múltiples periódicos y en revistas literarias. Como gacetillero literario mantuvo una interesante sección en el semanario Madrid Cómico, titulada «Retablillo literario», en la cual, Carrère escribía y describía, en clave de humor, con gran ironía, la sociedad, los problemas de la época y por supuesto sobre los personajes mas representativos y conocidos de su tiempo.

Aunque Carrère ya era un poeta muy popular, y tras haber perdido su puesto de trabajo fijo en el Tribunal de Cuentas (de joven ingresó en 1901 como funcionario en el Tribunal de Cuentas de la calle Fuencarral, puesto que mantuvo hasta 1923, momento  en el que Primo de Rivera cesa a todos los funcionarios, dedicándose desde entonces a la literatura), la afición al juego y el despilfarro le forzaron a buscar una fuente de ingresos suplementaria en el teatro. Hay que tener en cuenta que la condición de funcionario de Carrere le proporcionaba una nómina anual de 6.000 pesetas, cifra nada desdeñable en la época, especialmente para alguien que no pisaba el trabajo, salvo para cobrar la nómina.

No obstante, su economía no se estabilizó hasta 1929, año en que murió su padre dejándole una sustanciosa herencia (175.000 pesetas, toda una fortuna), que tampoco sabría administrar.

Quiero señalar aquí una anécdota que se cuenta dentro del Tribunal de Cuentas, que como suele ocurrir en estos casos, es imposible saber si es cierta o no, pero que a mi me ha resultado muy graciosa, aunque poco creíble. Según este chascarrillo, Emilio iba a trabajar a la sede del Tribunal de Cuentas en la calle Fuencarral elegantemente vestido con su capa negra, y un día, cuando salía del edificio, comenzaron a sonar unas campanadas que parecían proceder de su indumentaria. Alarmados por el sonido, la sorpresa de los guardias fue mayúscula cuando le hallaron un gran reloj propiedad del Tribunal oculto tras la capa.

Imposible saber si hay algo de verdad en esta rocambolesca anécdota, pero la historia es tan buena, que debería ser cierta.

La realidad es que lo que sí parece cierto es que el escritor frecuentaba más la noche madrileña que su puesto de trabajo de funcionario, y prueba de ello es que el propio autor publicó en 1943 en el diario Madrid un artículo llamado “El encanto de no saber sumar”, donde justificaba su absentismo laboral:

Un poeta en el Tribunal de Cuentas es una cosa absurda. Ya lo sé, pero yo no tenía la culpa. Tuve esa desgracia igual que me podía haber dado el tifus o las viruelas. A los 20 años la vida se impone a la vocación. Yo era por temperamento lo contrario de un chupatintas….”

Se cuenta también una anécdota del Sr. Catalina, jefe por entonces de Carrere en el Tribunal de Cuentas, que le dijo: “Emilio, ¿me ha hecho usted el balance?”. A lo que Carrere le contestó: “Sí señor, lo he hecho 5 veces. Aquí tiene si quiere los 5 resultados diferentes”.

Tras recibir de su difunto padre la importante suma monetaria mencionada antes y su biblioteca personal, Emilio se mudó a un piso de lujo en la calle de Rosales y se compró un automóvil. Por entonces, se había vuelto monárquico y antirrepublicano (curiosamente en cuanto mejoró su situación financiera).

Coincidiendo con esta herencia, la producción literaria de carrère sufre un importante parón, lo que viene a probar que realmente el autor escribía para vivir, pues casualmente volvía a crecer su trabajo en el momento en que sus finanzas volvieron a decaer.

Los que le conocieron siempre conceptuaron al escritor de extravagante y excéntrico, y cada vez que se habla de él es inevitable que surja la palabra bohemio. El propio Emilio Carrère definía del modo siguiente su forma de vida: «La bohemia es una forma espiritual de aristocracia, de protesta contra la ramplonería estatuida. Es un anhelo ideal de arte más alto, de una vida mejor. Eso de la bohemia ha llegado a fastidiarme por la falta de comprensión de la gente. Mi bohemia nunca ha sido la del andrajo y de la pipa. Es una indisciplina espiritual, falta de adaptación a los ambientes vulgares y antiartísticos. Yo he satirizado ferozmente a los grotescos polichinelas de la bohemia. Yo creo que la bohemia es, para los artistas jóvenes, una especie de puente, desde el anónimo y la pobreza, hasta el triunfo o el hospital.»

Entre 1935 y 1936 colaboró en Informaciones, una publicación ultraconservadora financiada por el banquero Juan March, desde donde criticó severamente a destacados políticos de la II República. Su nueva inclinación política provoca que fuera sentenciado por una checa. Cuenta la leyenda que se salvó del “paseíllo al comenzar a declamar poesía, aunque lo más probable es que esa versión fuera una exageración del propio autor, siendo la realidad que fue advertido por su amigo Pedro Luis de Gálvez, evitando así su detención.

Tras ser avisado del peligro, Carrere intentó que le dieran asilo en una embajada, y al no conseguirlo, pidió ayuda a sus amistades para encontrar un refugio seguro. Se comenta incluso que buscó unos días en compañía de José María Carretero refugio en un cementerio, siendo en una ocasión confundido con un fantasma por un sepulturero que huyó despavorido. Con idependencia de si esta última anécdota es cierta o no, la realidad es que el escritor ingresó voluntariamente gracias a la ayuda de un amigo médico en el manicomio del Dr. León de la Plaza Mariano de Cavia, con el falso diagnóstico de “psicosis de situación con manía persecutoria”. Allí permaneció recluido siete meses entre el 20 de octubre de 1936 y el 22 de mayo de 1937, periodo en el que fue dado por muerto, leyendo un día el escritor su propia esquela en el periódico. Su amigo Juan Puyol escribió una necrológica en el periódico que emocionó de tal modo a Carrere, que se comenta que la llevaba siempre plegada en el bolsillo.  Tras abandonar el sanatorio, vivió otros dos años enclaustrado, sin siquiera pisar la calle, en el piso de unos amigos en la calle Menéndez Pelayo, hasta el término de la guerra civil, en Abril de 1939. Fue el único modo de salvarse de un tiro en la nuca en un lugar de las afueras.

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El propio autor escribió un artículo periodístico a finales de 1939 titulado “Memorias de un resucitado”, en el que detallaba su experiencia en el manicomio.

«Fueron tres meses de sentirme muerto de un momento a otro. Cuando me refugié en un manicomio empecé a resucitar; ved qué paradoja en aquella fosa común de las almas».

Acabada la Guerra Civil, trabajó en el diario Madrid, adquiriendo de nuevo cierta notoriedad, aunque ya no volvió a publicar ninguna novela. Fue nombrado cronista oficial de la villa de Madrid el 11 de noviembre de 1943. (Figura por cierto la del cronista de la villa que sigue existiendo en la actualidad).

Gran defensor de régimen franquista, murió el 30 de abril de 1947, no sin antes haber escrito unas palabras premonitorias previas: “me muero con una estilográfica en la mano”.

PEDRO LUIS DE GALVEZ

Pedro Luis de Gálvez

Me gustaría hacer en este punto un inciso sobre un hecho que ha pesado injustamente siempre sobre la memoria  de Emilio Carrere. Se le ha acusado en diversas ocasiones de no haber hecho nada por salvar la vida de su amigo Pedro Gálvez, que fue condenado sin pruebas a muerte el 5 de diciembre de 1939 por el régimen franquista por «conspiración marxista y otros cargos más, entre ellos la muerte de varias decenas de monjas». Gálvez, que como ya comenté antes intervino en su momento para salvar la vida de Carrère, se negó a dejar España tras la guerra, pues estaba convencido de no haber cometido ningún delito. Cuando se vio detenido, sin que se le comunicaran los cargos, solicitó la ayuda de su amigo Emilio, para que testificara en su favor.

Aunque es difícil conocer la verdad, no considero justo dar por sentado que el autor no hiciera absolutamente nada para ayudar a su amigo y salvador, como he leído en más de una ocasión, cuando según la propia familia del escritor existen cartas que prueban que sí hizo diversas gestiones para interceder en favor de Gálvez, aunque no tuvo éxito.

Pedro Luis de Gálvez fue fusilado en la cárcel de Porlier el 20 de abril de 1940, pero previamente dejó a Carrère una última nota en la que le pedía que se hiciera cargo de su hijo Pepe. No parece muy creible que una última voluntad tan personal como el cuidado de su hijo se solicite a quien se considera un traidor.

Carrère se hizo efectivamente cargo del hijo de Gálvez, al que acogió en su casa hasta que consiguió emigrar a Venezuela.

Como en otros autores aparecidos en este blog, que se significaron a favor de la dictadura, la obra de Carrére cayó en un largo olvido, siendo redescubierta en los últimos años del siglo XX, coincidiendo con un interés renovado por la bohemia y la literatura fantástica.

De la mano de la editorial Valdemar se han reeditado recientemente diversas obras de este escritor, todas de corte fantástico, que merecen ser leídas:

  • Los muertos huelen mal y otros relatos espiritistas
  • El reino de la calderilla
  • La calavera de Atahualpa
  • La Casa de la Cruz y otras historias góticas
  • La Torre de los Siete Jorobados

No quiero finalizar esta reseña sin hacer hincapié en que Emilio Carrere fue probablemente, por encima de todo, poeta. También en esta faceta mostró el escritor su interés por lo fantástico, y me gustaría reproducir, a modo de ejmplo, un fragmento de su poema “Las casas deshabitadas”:

¿Qué ruido tienen de noche

las casas deshabitadas?

Es que vuelven los difuntos

de sus antiguas estancias.

Las tristes casas vacías

yo sé que tienen un alma,

Y en los ruidos misteriosos

Oigo su voz sin palabras.

Ya tejen en las vidrieras

sus telares las arañas,

y hay un silencio de siglos

en las polvorientas cámaras.”

emile carrere dolar

Para el pobre y sufrido aficionado al bolsilibro que haya conseguido terminar el artículo, comentar que en la colección Escritores Célebres de editorial Dólar se publicó “La torre de los 7 jorobados”, en una maravillosa edición para el coleccionista, aunque para leer al autor yo recomiendo particularmente las reediciones de Valdemar.

Para el que tenga interés en conocer de verdad al escritor, recomiendo fervientemente visitar https://aculturalemiliocarrere.wordpress.com/, página web de una meritoria Asociación cultural a la que desde aquí quiero agradecer su encomiable labor en apoyo de los jóvenes escritores y en recuperar la memoria del gran Emilio Carrére.

Desde aquí, mi modesto homenaje a un escritor que sin duda merece mucha más atención, y mi reconocimiento a sus familiares que conservan su memoria.

LA EDITORIAL DÓLAR

Muchas veces da la sensación de que el bolsilibro nace y muere con la editorial Bruguera, y aunque es obvio el peso que ha tenido en la historia de la literatura popular en España, la realidad es que durante mucho tiempo convivió y compitió con otras editoriales que intentaron hacerse un hueco en los quioscos y en el bolsillo del lector de la época. Una de estas editoriales fue Dólar, que durante unos cuantos años sacó al mercado un buen puñado de interesantes colecciones de bolsilibros.

Debo reconocer que he encontrado muy poca información acerca de esta editorial. Tan sólo que su sede se encontraba en Madrid (en la C/ San Bernardo 67), que comenzó su andadura a principios de los años 50 publicando colecciones de novelas de quiosco, y que posteriormente, a partir de 1958 se introdujo en el mundo del comic (de hecho fue la primera que se refirió a los “tebeos” con este anglicismo en España), intentando competir con la editorial  Novaro, especialmente con la traducción de tiras de King Features Syndicate (Flash Gordon o El Hombre Enmascarado entre otras), aunque con alguna excepción, como las tiras de prensa de Supermán o la traducción de algún comic de Dell, como Cosmic Boy.

A la espera de que algún alma caritativa aporte alguna luz sobre la verdadera historia de la editorial, tan sólo puedo decir que es posible que uno de los copropietarios de Dólar fuera Jose Antonio Rodríguez Heredero, guionista de diferentes colecciones de cómics, y escritor, bajo el seudónimo de Tom Rodher. También  sospecho que la editorial tenía que tener algún nexo con Rollán, aunque no deja de ser una conjetura basada en los siguientes hechos:

  • La sede de la editorial Rollán estaba en la C/ San Bernardo nº 67, y la de editorial Dólar en el nº 68.
  • El hecho de que la colección estrella de Dólar (CIA) tuviera como escritor clave al principio a Alf Manz, autor más que conocido por inaugurar la mayoría de las colecciones de la editorial Rollán.
  • Hay un buen número de autores que escribían para Dólar que también desarrollaron sus carreras en Rollán. Además, hay un importante número de seudónimos empleados en la editorial Dólar de los que se desconoce el autor real, lo que invita a pensar que pudiera corresponder a autores de Rollán.

cia logo

El símbolo de la editorial que aparece en de cada uno de sus libros es un rascacielos, cuyo significado queda explicado en un pequeño artículo que figura en la novela “El secreto del inspector Waring”, de Alar Benet, nº 0 de la colección CIA, y que reproduzco a continuación:

¿Sabe usted qué significa la marca de editorial Dólar?:

Adoptamos el rascacielos “Woolworth”, como modelo de laboriosidad y voluntad.

Toda América conoce la historia del más alto edificio del mundo.

En el año 1879, un joven americano, humilde y trabajador, pidió prestados a un amigo 300 dólares, con los que se estableció en un suburbio de Nueva York. Pcoo a poco, de ser propietario en la mísera tienda de baratijas, se convirtió en el mayor sindicato que poseen los Estados Unidos, Canadá e Inglaterra. Mister Woolworth conrola directamente los 870 bazares, cuyos ingresos globales ascienden anualmente a 80.000.000 de dólares, o sea, 4.000.000.000 de pesetas.

Este rascacielos es un ejemplo latente de lo que puede conseguir un hombre decidido: Indudablemente Mr. Woolworth tenía amplia visión del comercio. Un gran talento lleno de decisión y perseverancia. Él fue el único empleado en su negocio inicial; hoy tiene a sus órdenes 80.000 personas.

El gigantesco edificio de arquitectura gótica, conocido en todo Nueva York por la catedral del comercio, gravita sobre profundos cajones neumáticos, pesa 223.000 toneladas, tiene 58 pisos, 28 ascensores, 1670 teléfonos interiores, cuatro centrales al exterior y en los sótanos una potente fábrica de energía eléctrica para la producción de 1.500 kilowatios. En la planta 58, a la que se llega en 45 segundos por cualquiera de los ascensores a presión, se encuentra el maravilloso observatorio Galleri.

Mister Woolworth, propietario del rascacielos, tiene su despacho The empire room orientado al Sur, observándose desde allí verdaderas maravillas panorámicas del bosque de cemento. En días despejados se ve la estatua de la libertad, símbolo de la gran nación americana, en donde muchas obras de esta embergadura fueron realizadas por hombres humildes a los que se les cultivó en don enviado por Dios, en beneficio propio y del mundo entero.

Ya conoces, querido lector, el motivo de admirar este monumento, poniéndolo como emblema de nuestros triunfos, los cuales, en el año entrante se centuplicarán.

Todo esto por si pensabais que poner un edificio de logotipo era una casualidad.

Las colecciones de bolsilibros que publicó Dólar, con una original línea editorial que se diferenciaba del resto, fueron las siguientes:

  • C.I.A. El estandarte de la editorial, recogía vibrantes historias policiacas y de espionaje protagonizadas por integrantes de la famosa agencia americana, con un formato tanto de papel como de longitud muy similar al de FBI de Rollán. Con una muy interesante nómina de autores, muchos de ellos correspondientes a seudónimos que hoy en día siguen siendo una incógnita, consiguió reunir a algunos de los más afamados autores de la literatura popular, como Alf Manz, Pedro Victor Debrigode, M. L. Estefanía, Mikky Roberts o Guillermo López Hipkiss. La colección alcanzó la nada despreciable cifra de 250 números, muy lejos de FBI de Rollán o de Servicio Secreto de Bruguera, principales competidores del momento.

CIA 27

La editorial, conocedora del gran potencial comprador que representaban las mujeres, poco dadas habitualmente a la lectura del género policiaco o de espionaje, intentó captar su atención con el siguiente anuncio:

MUJER: esta novela que tu hermano o tu hijo dejó abandonada sobre la mesa y que con aire distraído estás hojeando sin saber cómo matar tu aburrimiento, puedes y debes leerla.

Ya sé que no te convencen las novelas de tiros, y que hace mucho tiempo careces de atención suficiente y te consideras incapaz de concluir, abandonándolas nada más empezadas, aquellas que llamas rosas, por su falta de interés y repetición de temas insustanciales e insulsos; pero ésta es totalmente diferente.

En la colección C.I.A encontrarás, perfectamente conjugados, aquellos ingredientes que a ti más te gustan: ¡Amor!. ¡Intriga!.¡Emoción!. Lee uno y esperarás con impaciencia el número siguiente.”

Estoy convencido de que ninguna mujer de la época podría resistirse a publicidad semejante.

  • Interpol. Segunda colección policiaca de la editorial, que intentó reproducir el éxito conseguido por CIA, sin conseguirlo aparentemente, si nos atenemos a la corta duración que tuvo la colección, que tan sólo alcanzó los 25 números, a pesar de contar con un interesante elenco de autores, entre los que destacaría la participación de Guillermo López Hipkiss, Mallorquí, o Pedro Victor Debrigode.
  • Espionaje: colección que se dedicó a reeditar los mejores títulos de CIA, con una calidad de papel y portadas algo mejor que la original, aunque tan sólo llegó al nº 4, más un nº 0.

6 dias fuera del mundo

  • Escritores Célebres. Magnífica colección que reunía en pequeño formato obras clásicas de la literatura y en ocasiones no tan clásicas, permitiendo dar a conocer a autores de literatura fantástica a los que no era fácil tener acceso, como es el caso de la interesantísima “6 días fuera del mundo, un viaje involuntario”, de Juan Pérez Zúñiga, donde se narra un desternillante viaje a la luna dentro de un armario, todo un homenaje humorístico a Julio Verne y a H. G. Wells; o la más conocida “La torre de los 7 jorobados”, de Emilio Carrère.

En la colección, que alcanzó los 75 números, se encuentran obras de Charles Dickens, Mark Twain, Wenceslao Fernández Flores, Edgard Allan Poe, Leon Tolstoi, y muchos otros afamados autores nacionales e internacionales.

Sinceramente, una deliciosa colección, que probablemente fracasaría en su día al estar el público acostumbrado a lecturas más ligeras.

  • MIA. La versión de novela romántica de la editorial Dólar, que intentó revestirla de un mayor glamour que la distinguiera de otras colecciones de novela rosa de la competencia, con la siguiente publicidad:

Ante todo queremos hacer una aclaración: la colección MIA no es una serie de novelas rosas. Es simplemente una selección de argumentos cinematográficos inéditos: es la novela ágil, entretenida, moderna, que puede desarrollarse en cualquier parte del mundo y en cualquier época, con un argumento humano que sea un reflejo de la vida misma.

En la colección MIA daremos semana tras semana, una serie de interesantes argumentos escritos por los mejores autores y para el mejor público.

Pretendemos que esta nueva publicación tenga el éxito de las que hemos iniciado anteriormente, y estamos seguros de que la colección MIA será la más leída de cuantas se editan, porque en ellos los lectores encontrarán, junto a los temas apasionantes, las historias más novelescas y los conmovedores idilios de amor llevados a un libro por los más reputados autores.”

La idea era sacar una colección que pudiera diferenciarse del resto del mismo género, en un mercado sobresaturado, aunque no debió tener mucho éxito, pues no he podido encontrar casi ninguna información sobre ella. El primer nº de la colección se tituló “Por encima del Odio”, del autor John Lack, al que por cierto también he dedicado una reseña en el blog, y tan sólo conozco otro título de Alar Benet llamado “Dos hombres y una mujer”.

celebridades lutero

  • CELEBRIDADES. En mi opinión, la más interesante de las colecciones que publicó Dólar, por cuanto resulta ser la propuesta más original de todas ellas. Biografías noveladas de grandes personajes históricos, mezclando personajes reales – a veces verdaderamente curiosos en cuanto a su supuesta importancia- con personajes ficticios, como Sherlock Holmes o Fantomas. No me extiendo sobre esta colección, en la que participaban los habituales autores de la editorial, pues es mi intención dedicarle un artículo exclusivo, pues creo que la ocasión lo merece.

Además la editorial publicó otra colección de novela romántica llamada Prometida, que sólo alcanzó los 9 números, y las inevitables colecciones del Oeste: Ranger (350 títulos), Texas rangers (100), y Selecciones del Oeste (26).

Una de las principales características de todas las colecciones de Dólar era la llamativa publicidad que solía lucir en sus novelas, así como los más peculiares concursos, que iban desde el “Concurso de espionaje”, “¿Qué sabe usted de la CIA?”, “Cuatro veraneos CIA”, “¿Quiere usted ser escritor?”, al más insólito de todos ellos, “YO ACUSO”, en el que se daba al lector la oportunidad de escoger el escritor que menos le gustaba de los que participaban en su colección favorita, dando una breve explicación de los motivos, para que una vez finalizado el recuento de votos, jamás volviera a escribir nunca más. En la colección Celebridades el defenestrado fue Ted Ramson, seudónimo correspondiente a Alfonso Gallardo Ramos, que fue votado como el peor valorado. Autor por cierto que a mi me encanta, al menos en sus obras  que he leído como Al Gallard.

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JACINTO LEON-IGNACIO RUIZ DE CARDENAS, DE LOS MARES DEL CARIBE A OKINAWA

j-leon-962Nacido en Barcelona en 1919, J. León fue el principal  pseudónimo utilizado por Jacinto León-Ignacio Ruiz de Cárdenas, prolífico escritor que falleció en 1991 dejando un destacado legado literario.

En el mundo editorial también se dio a conocer con los nombres de León-Ignacio, Jacinto León Ignacio, Jacinto León Ruiz de Cárdenas, J. de Cárdenas, J. Dixon, H. Onson, y más que probablemente, Sterling Graham.

Cuando era niño vivía en la Avenida Vallvidrera, cerca de la estación de Pie Funicula, una de las zonas más exclusivas de Barcelona. Allí fue donde tuvo su primer contacto con Fraser Lawton, de infausta memoria como director general de ‘La Canadiense’, que vivía en un chalet al lado del suyo, y del que acabaría contando su historia en un libro.

Fraser Lawton era el gerente en 1919 de la Barcelona Traction, Light and Power Company, limited, más conocida como “La Canadiense” (al ser su principal accionista el Banco Canadiense de Comercio), fue el responsable, en gran parte por su despótica actitud, de que estallara ese año una de las más importantes huelgas generales que han existido en nuestro país, gracias a la cual se consiguió, entre otras cosas, que España fuera el primer país europeo en fijar una jornada laboral de 8 horas.

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Estos recuerdos le sirvieron a Jacinto para escribir muchos años después una de sus obras históricas más destacadas: “Los años del pistolerismo en Barcelona. Ensayo para una guerra civil”, publicada en 1981 por la editorial Planeta, donde se narran los convulsos años en los que en Barcelona los problemas laborales se resolvían mediante la contratación de matones a sueldo, al más puro estilo del salvaje Chicago de los gánsteres.

Estudió en el colegio del Redentor y en la English School, ambos en Barcelona, con breves intermedios en el Lycée de Foix (Ariège, Francia), y en el Institut Tecnic Eulalia de Barcelona.

Tras acabar sus estudios, empezó a trabajar como redactor de la revista “Fotogramas” y colaboró en “El Correo Catalán”, “’Algo”’, ”’Horizonte” y  “TeleExprés” de Barcelona.

Fue también un prolífico traductor, sobre todo de obras en inglés, destacando su labor con la obra de Hemingway y Jack London entre otros.

Dentro de la literatura popular, firmó sus novelas como León-Ignacio, J. León, J. Cárdenas, H.Onson, J. Dixon o Sterling Graham (este último seudónimo es dudoso, como veremos más adelante).

Como León-Ignacio escribió sus obras más complejas, de corte histórica y al margen de la literatura popular: “A ras de tierra”(publicada en 1966 en la colección novela y documento), “Corpus de Sangre en Barcelona”(publicada en 1972, en la que narra la rebelión de los segadores), “Los quinquis” (1974, aunque ha tenido varias ediciones)  y especialmente “Los años del pistolerismo en Barcelona”, de 1981, ya mencionada antes.

bazooka11-001Bajo el nombre de J. León, firmó multitud de novelas de aventuras, policíacas y especialmente del Oeste, entre ellas la gran mayoría de las novelas de la colección “Hombres del Oeste”,  de Clíper, y un buen número de títulos en otras colecciones como pueblos del Oeste, también de Clíper, y en varias de las series dedicadas al western de Bruguera, donde también escribía como J. de Cárdenas en la colección Bisonte.

Dentro del género bélico, como H. Onson firmó sus colaboraciones en la colección “Bazooka”’, así como otras tres novelas que publicó para la editorial Bruguera dentro de la colección Servicio Secreto, que en aquellos años recogía títulos de este género que incluyeran cualquier elemento de espionaje, por mínimo que éste fuera.

286 Frente a su propia sangre H. Onson Servicio Secreto
317 Metralla para todos H. Onson Servicio Secreto
322 El sargento Harry H. Onson Servicio Secreto

También escribió otras 5 novelas del género bélico en la colección con el seudónimo de Sterling Graham:

238 Cuidado con los muertos Sterling Graham Servicio Secreto
253 La muerte ataca a traición Sterling Graham Servicio Secreto
275 Grupo de asalto Sterling Graham Servicio Secreto
351 Cadáveres en la ruta Sterling Graham Servicio Secreto
354 Misión de guerra Sterling Graham Servicio Secreto

He de señalar, que dentro de la confusión habitual en este mundillo, según las fuentes que j-dixon-expediente-b-25se consulten, el seudónimo de Sterling Graham podría corresponder a Jorge León-Ignacio Ruiz de Cárdenas, que se supone sería hermano de Jacinto (Incluso en alguna otra fuente todos los seudónimos serían compartidos entre Jacinto y Jorge). Nada he podido validar al respecto, en un caso similar al de J. Tell que traté en otra reseña del blog, así que agradecería cualquier dato documentado al respecto, para poder atribuir de una vez por todas la identidad real de cada seudónimo.

Dentro de esta misma colección el autor publicó también otras 5 novelas con el seudónimo de J. Dixon, esta vez de corte policiaco, género en el que no se prodigó demasiado:

68 Remitente : Los Ángeles J. Dixon Servicio Secreto
258 Un cadáver a medida J. Dixon Servicio Secreto
260 Solución ayer J. Dixon Servicio Secreto
324 El expediente B-25 J. Dixon Servicio Secreto
356 “Rock and Roll” J. Dixon Servicio Secreto

Al margen de sus novelas policiacas escritas como J. Dixon, el escritor empleó el habitual   J. León para publicar un reducido número de novelas del mismo género en la colección CIA de Dólar.

174 Un microfilm J. León CIA
188 Corrijan mi esquela J. León CIA
194 El error no tenía importancia J. León CIA

Si la obra del género bélico del autor es francamente impresionante tanto en número de obras como en calidad literaria, es probablemente en el género del Oeste donde alcanzó mayor éxito y una producción más amplia, inabarcable para este modesto artículo.

jacinto-leon-el-corsario-azulSí quiero destacar de modo especial de la obra del escritor una serie de novelas que desde mi punto de vista han permanecido en la memoria colectiva de los aficionados a la novela popular: EL CORSARIO AZUL.

Cuando la colección del Pirata Negro de Bruguera se encontraba al final de su camino, la editorial Cliper decidió intentar aprovechar el gran éxito que estaba teniendo la saga de culto escrita por el genial Arnaldo Visconti -que no era otro que nuestro buen amigo Pedro Victor Debrigode-, y para ello optó por sacar al mercado otra serie de piratas, esta vez con protagonistas genuinamente españoles, adornadas con unas maravillosas portadas de Francisco Batet. Así nace El Corsario Azul, que narra las aventuras por los mares del Caribe del siglo XVII del caballero de Santiago Don Diego de Villegas, Marqués de Castro, apodado el Corsario Azul con motivo de su indumentaria, que incluía una capa azul y una vistosa pluma en el sombrero del mismo color.

Este antiguo soldado, veterano de Flandes, Italia y el Mediterráneo, era capitán de un galeón llamado “El Antillano”, un enorme barco de cuarenta cañones, que tenía encomendada la misión de limpiar los mares de la plaga de piratas que dificultaban en la época el comercio marítimo.

j-leon-el-corsario-azul-1La tripulación del Antillano estaba compuesta por Juan Pérez de Lerma, un salmantino alférez de alabarderos; un gigante vasco llamado Martín de Ochando, piloto del Antillano; el contramaestre andaluz, Vicente de Azogue; el sargento alemán de arcabuceros, Gustavus Leyden; el siciliano Luigi Matholi, a cargo de los artilleros y el catalán Pedro Fajeda, mano derecha del Corsario Azul.

Obviamente queda claro que el principal mérito del corsario azul no es la conquista de los mares, ni la lucha contra poderosos piratas, que va: es lograr que un vasco, un catalán y un andaluz trabajen codo con codo (los salmantinos son menos problemáticos, así que ese no cuenta). Disculpen mi absurdo humor, no puedo evitarlo.

La serie, de tirada quincenal, de formato 14,5 X 19 cm y con un número de páginas que oscilaba entre las 64 y 87,  fue publicada entre Marzo y Septiembre de 1949, alcanzando un total de doce números, aunque tuvo una secuela en forma de cómic, que se publicó como complemento en las páginas de la revista El Coyote, con guión del mismo J. León y dibujo de Francisco Batet.

Sobre esta serie, recomiendo ir al siguiente enlace, del que he obtenido la mayor parte de la información. Ya de paso, aprovechad para ver el resto del blog, que merece la pena, de verdad. Es más, si sólo tenéis tiempo para ver el mío o ese, id a ese sin dudarlo.

http://noveladeaventuras.blogspot.com.es/2009/07/el-corsario-azul.html

ADAM SURRAY, LA VIOLENCIA Y LOS AÑOS DEL DESTAPE

Corrían los años 80, y los tiempos habían cambiado en el mundo del bolsilibro. La muerte de Franco y el inicio de la democracia fueron el detonante para que la literatura de quiosco diera un giro radical a su estilo. Al igual que ocurrió con el cine español de inicios de los 80, con los años del destape,  la gente también demandaba poder leer sobre todo aquello que le había sido vetado durante tantos y tantos años, de modo que, como buen termómetro de la sociedad, la novela de quiosco comenzó a dar al lector aquello que ansiaba, que no era otra cosa que nuevas experiencias, y así se empezaron a tratar sin tapujos temas como la violencia, el sexo, las drogas, o la homosexualidad.

El escritor, libre del yugo de la censura del franquismo, podía dar rienda suelta en sus argumentos a todo aquello que pocos años atrás había estado prohibido, y que en la mayoría de los casos apenas podía dejarse entrever. El erotismo en la novela de los años 50 y 60 se limitaba a las descripciones de las féminas que aparecían por sus páginas, con frases como “piernas de infarto”, “disponía de un busto que no cualquier escalador podría ascender”, y cosas semejantes, con las que los autores debían ser cuidadosos, pues cualquier exceso podía llamar la atención de ojos no deseados.

Con las descripciones de situaciones violentas pasaba exactamente lo mismo, pues no se podían sobrepasar los estrechos marcos morales de la época.

La colección de Selección Terror puede ser el ejemplo perfecto de este cambio de ciclo. Tras los primeros pasos de la democracia en España, el género de Terror representaba el marco perfecto para dar rienda suelta a todos esos deseos; y como suele pasar con todo en esta vida, tanto en el cine como en la literatura popular se pasó de la prohibición total al más desmedido exceso. Cuanto más detalle se diera de una situación violenta, mejor, y cuanto más sexo apareciera, lo mismo. Daba igual si era necesario para el desarrollo de la trama o no, el caso era sorprender al lector con situaciones hasta la fecha insospechadas.

Adam Surray, que irrumpió con fuerza en Bruguera mediados los años 70´, es en este sentido un buen exponente de este cambio de tendencia, especialmente en lo que se refiere al tratamiento de la violencia, pues probablemente es el primer autor que empleó el gore como recurso habitual en sus argumentos, entendiendo como tal las descripciones con pelos y señales de situaciones terroríficamente violentas, cosa impensable pocos años antes, y que dentro del género de Terror quedaba plenamente justificado.

En el tema del erotismo, prácticamente todos los autores comenzaron a incluir con calzador en sus novelas alguna situación picante que permitiera agitar las calenturientas y reprimidas mentes del lector que venía de un páramo en este aspecto, pero es imposible no destacar por encima de todos ellos a Joseph Berna, cuyas novelas giraban alrededor de este tipo de descripciones subidas de tono, convirtiendo los argumentos de sus novelas en meros pretextos para introducir las correspondientes escenas eróticas, hasta rozar en muchos de sus títulos el ridículo. Hablando de Joseph Berna, curiosamente tiene una novela en la misma colección de título similar al de la reseña que acompaña a este artículo llamado “La Reencarnación de Lady Deborah”.

Con esta disertación lo que quiero poner de manifiesto es que aunque es obvio que la lectura de este tipo de novelas puede en la actualidad resultar a más de uno sonrojante por estos absurdos e injustificados excesos, estos libros no dejan de ser un buen reflejo de la época, y nos permiten entender un poco mejor los drásticos cambios que en esos años afectaron a todos los ámbitos de la sociedad.

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Título: LA REENCARNACIÓN DE CARROLL MERRILL

Autor: Adam Surray

Colección Selección Terror Nº 388 Editorial Bruguera

Portada: Salvador Fabá

1ª edición: Agosto 1980

Ya de lleno en la reseña, algo debe tener Adam Surray para que acabe volviendo a él tantas veces.

Sin ser para nada uno de los mejores escritores de bolsilibros, pues reitero que su estilo se acerca en ocasiones peligrosamente al de Joseph Berna en cuanto al uso de los puntos y aparte y de las fases telegráficas, la realidad es que sus argumentos siempre me resultan prometedores, y además es de esos autores que siempre aporta alguna referencia literaria o cinematográfica, faceta en la que Curtis Garland es el indiscutible rey.

El protagonista de “La Reencarnación de Carol Merrill” es Warren Gowland, un talentoso guionista de películas de terror de Hollywood. En la ceremonia de estreno de su última película, “La barca de Satán”, una bella joven llamada Patricia Merrill le pide un autógrafo, y como una cosa lleva a la otra, ambos acaban en el apartamento de Warren, donde se descubre que en realidad la joven le ha seducido con la intención de pedirle un extraño favor:  Patricia  le explica que su millonario padre ha contraído recientemente matrimonio con una mujer llamada Carol Hutton, mucho más joven que él,  y que asegura ser la reencarnación de Carol Merrill, su madre, fallecida hace 22 años. Por este motivo le pide su ayuda para descubrir la verdad, pues aparte de guionista, Warren es un destacado periodista experto en temas paranormales.

Perplejo ante tan absurda teoría, Warren empieza a pensar que la joven está loca, pero los argumentos de Patricia le hacen dudar, pues le explica que la tal Carol Hutton conoce detalles íntimos de la vida de su padre que sólo su madre podía saber, y lo peor de todo, la joven se encuentra aterrorizada pues está convencida de que su madre quiere asesinarla, pues le culpa de su muerte, producida durante el parto por el esfuerzo de traerla al mundo.

Como los hombres somos así, y por el hecho de que cuando una mujer nos gusta somos capaces de cualquier tontería, el caso es que Warren decide acompañar a Patricia a Chasesville, para conocer en persona a Carol y ver qué puede haber de cierto en tan rocambolesca historia.

Con esta fascinante premisa arranca la novela, una siniestra historia de venganza, que mantiene la intriga durante todo el relato, y en la que destacan sus más que detalladas escenas de sangrientos asesinatos y sin que puedan faltar esas absurdas escenas supuestamente eróticas a las que hacía referencia al inicio de la reseña. Lástima que el final es especialmente precipitado, ya que intenta dar una explicación “racional” a los hechos de la trama, y lo único que consigue es que la historia pierda todo sentido.

Muy interesante la explicación que da el protagonista sobre el fenómeno de la reencarnación, con referencias bíblicas  incluidas. Es posible que la novela sea fruto del pequeño boom que tuvo el tema de la reencarnación a finales de los 70´, con una gran profusión de novelas sobre el tema, y con una serie de películas como “La reencarnación de Peter Proud” (1975), o  “Las dos vidas de Audrey Rose”, de 1977.

En la novela tiene gran importancia una secta llamada Hersholt, que no existió en la realidad, pero que seguramente está inspirada en las sectas que surgieron a finales de los años 70´, como “La familia”, del tristemente célebre Charles Manson, o “El Templo del Pueblo”, cuyo líder, James Warren Jones, ordenó suicidarse a más de 900 acólitos tras haber asesinado a un congresista americano llamado Leo Ryan que se desplazó hasta la Guyana junto con un equipo de la NBC para investigar a la secta. Según la novela, los seguidores de Hersholt se fundamentan en los principios del Grimorio Sol Universal, que sí pueden tener un trasfondo histórico. Algunos de estos Grimorios (libros de hechizos) se basaban en canalizar mediante sacrificios o la formulación de hechizos la fuerza del Sol,  para conseguir expandir el poder de la mente.

Sigo insistiendo para ver si algún familiar de José López García –Adam Surray-, del que nada sabemos, llega a este blog casualmente, con la esperanza de poder obtener cualquier información biográfica sobre el mismo.

Es una cuestión de justicia.

VIDA Y OBRA DE A. ROLCEST

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Arsenio Olcina Esteve

El 15 de octubre de 1909 nace en Alcoy Arsenio Olcina Esteve, periodista y escritor. Hijo de un periodista y maestro de escuela en Alcoy influido por la pedagogía moderna llamado Arsenio Olcina Miralles, y de Amalia Esteve Durante.

 A principios de los años veinte proliferaban en muchos hogares españoles las ideas revolucionarias, y parece ser que en casa de los Olcina simpatizaban con esta corriente ideológica, lo que lleva a muy pronta edad al joven Arsenio a tener sus primeros contactos con el movimiento anarquista.

Hereda de su padre el gusto por la escritura,  volcándose inicialmente en la poesía; pero la realidad le convence de que no era el camino para ganarse la vida. De este modo,  durante la dictadura de Primo de Rivera, con apenas 16 años, reorientó sus pretensiones poéticas y comenzó a trabajar de corresponsal para diferentes periódicos de Alicante y Menorca (El Luchador, Diario de Alicante, y El Bien Público), escribiendo sobre asuntos sociales y sindicales, y publicando sus primeros cuentos, llenos de apuntes autobiográficos y trasfondo de denuncia social, lo que le llevaría a tener que dejar Alcoy en el verano de 1927 tras la publicación de unas crónicas sobre la huelga del textil de comienzos de 1927 y las críticas a las autoridades locales, rumbo a Valencia, donde seguiría colaborando en el diario Las Provincias, dentro de una sección infantil titulada Lecturas para Niños. No penséis que en las secciones infantiles del momento se trataba a los niños como hoy en día –como si fueran imbéciles-, y a modo de ejemplo os dejo el fragmento de un artículo redactado por el propio Arsenio:

Cuando somos niños nuestra imaginación es como un papel en blanco en el que van dibujándose con tinta imborrable las escenas más salientes de nuestra infancia. El tiempo, con ser tan buen borrador, no logrará extinguirlas..”

En Valencia vivió algunos años, y allí nació su hija Amalia en 1932. Otra integrante de su familia, Amalia Lucila Mataix Olcina (su sobrina, fallecida en 2001) escribió en los años 50´- 70´ novelas románticas como Lucila Mataix o Celia Bravo, siendo también una importante autora de literatura de quiosco, dentro del género romántico.

En los años de la República, Arsenio Olcina se afilia a las JJLL, participando activamente en la política, estando acreditada su participación en algún mitin en Septiembre de 1934, junto con líderes anarquistas como Aliaga y Ballesta.

Al estallar la guerra, el autor codirige desde Puebla de Valverde el periódico mural de la Columna de Hierro (un grupo de ideología anarquista nacido en Levante que participó de forma activa en varias batallas de la guerra civil española y que llegó a contar con más de 20.000 voluntarios), “Línea de Fuego”, y participa en otras publicaciones de la prensa anarquista del momento, como “Al Margen” de Barcelona, “Fragua” y “Libre Studio” de Valencia, “ Umbral” de Barcelona, o  la revista “Nervio.

En 1938 llega a publicar un libro sobre la guerra civil, “Dum-Dum: Trazos de la Revolución y la Guerra”, basada en un personaje real de la Columna de Hierro sobre el que ya había escrito un artículo en el periódico Línea de Fuego, donde por cierto escribió más de un artículo criticando la cantidad de locos que formaban parte de la célebre columna de hierro. Personalmente he tenido la oportunidad de leer uno de ellos titulado “Los condenados, publicado en Diciembre de 1936, donde se narra la historia de Román y culata, dos voluntarios de la columna, y donde ya se menciona a Dum Dum.

Como muchos otros autores que figuran en este blog, su participación activa en la guerra civil española en el bando perdedor, le condenó al ostracismo laboral al finalizar el conflicto, pues fue represaliado duramente por el Régimen vencedor, abriéndole un tribunal militar un procedimiento judicial al que de momento no he conseguido tener acceso.

Dado que los ámbitos “superiores” de la literatura le estaban vedados, tuvo que dedicarse a escribir folletines y nuestras ya conocidas novelas populares, especialmente del Oeste, género en el que se convirtió en uno de los autores más vendidos de la época. Para desarrollar su carrera como escritor de literatura popular adoptó el seudónimo de A. Rolcest a partir de las primeras dos letras de su nombre y apellidos, y trabajó fundamentalmente para las editoriales Bruguera y Valenciana, destacando en ésta última su colaboración para la colección Comandos. Aunque no puedo confirmarlo, en un artículo publicado el 16-02-2015 en el periódico de Levante, consta que su producción dentro de la literatura popular alcanzó las 642 novelas, 569 del oeste, 56 policiacas o de espionaje, y 17 bélicas, pero la realidad es que si hay alguien que se atreva a dar un dato de este tipo con total seguridad en el ámbito del bolsilibro, que levante la mano. No seré yo.

Aquí os dejo un listado de sus novelas policiacas publicadas en la Editorial Bruguera.

Titulo Colección
124 La muerte llegó invitada Punto Rojo
192 Póquer y tumba Punto Rojo
212 El harén del diablo Punto Rojo
261 Las siete serpientes Punto Rojo
7 La noche de Bright Garden Servicio Secreto
22 Misión en Extremo Oriente Servicio Secreto
57 Un loco en la sombra Servicio Secreto
60 La operación «Greif» Servicio Secreto
74 Muerte en los rostros Servicio Secreto
81 Orden de invasión Servicio Secreto
100 Crimen en el subway Servicio Secreto
103 Pacto entre llamas Servicio Secreto
107 Al dictado del odio Servicio Secreto
119 Terror en Malaca Servicio Secreto
126 ¡Indochina! Servicio Secreto
128 Héroes en Creta Servicio Secreto
136 Tres hombres en la nieve Servicio Secreto
143 El sector condenado Servicio Secreto
146 Hechiceros de muerte Servicio Secreto
149 Convoy en ruta Servicio Secreto
152 Muertos en la selva Servicio Secreto
155 Una tumba en Dunkerke Servicio Secreto
159 La isla de los muertos Servicio Secreto
165 Cerco a Damasco Servicio Secreto
180 Cita en tierra de nadie Servicio Secreto
192 Brigada de choque Servicio Secreto
202 Tromba de fuego Servicio Secreto
279 La muerte da una cita Servicio Secreto
309 Flecha de plata Servicio Secreto
562 Pasos en la noche Servicio Secreto
565 Hampa brillante Servicio Secreto
570 Vendaval en Laos Servicio Secreto
580 El tributo del desierto Servicio Secreto
584 Huellas en el mar Servicio Secreto
599 El asesino blanco Servicio Secreto
602 La cueva de los muertos Servicio Secreto
605 Noche amarilla Servicio Secreto
614 La ofrenda del diablo Servicio Secreto
623 La muerte viste de blanco Servicio Secreto
626 El tributo de la muerte Servicio Secreto
643 Luz verde en el Mekong Servicio Secreto
654 La Venus dorada Servicio Secreto
657 Viento salvaje Servicio Secreto
662 Una mujer muerta Servicio Secreto
664 El gran silencio Servicio Secreto
667 Tumba cerrada Servicio Secreto
708 Fuego en Saigón Servicio Secreto
725 Furia blanca Servicio Secreto
757 Enviado especial de la muerte Servicio Secreto
761 A tres minutos de la muerte Servicio Secreto
765 Cerco de metralletas Servicio Secreto
774 Cerco en el Vietnam Servicio Secreto
784 El fuego en las manos Servicio Secreto
812 Reto al gángster Servicio Secreto
832 La orgía de los gángsters Servicio Secreto

Cosa rara en este mundillo, no se le conoce ningún otro seudónimo al autor.

A.Rolcest se convirtió en uno de los escritores más prolíficos dentro del ámbito de la literatura popular, pero a pesar de su volumen y calidad nunca ha sido destacado con la importancia que merece – ni siquiera actualmente entre los pocos estudiosos y aficionados a la novela popular que permanecen-, y con el transcurrir del tiempo se ha convertido en uno más de los autores injustamente olvidados.

Lamentablemente no he localizado datos biográficos de su etapa como escritor de novela popular, tan solo que vivió en Valencia discretamente, haciendo malabares para salir adelante económicamente y sufriendo la habitual pérdida de prestigio entre sus colegas escritores, que veían la literatura de quiosco como una bajeza. Dentro del mundo anarquista, prácticamente enterrado a los ojos del mundo durante la dictadura de Franco, parece ser que el autor seguía manteniendo ocasionales y clandestinos encuentros con alguno de sus antiguos compañeros. Para cubrir las lagunas de esta época de su vida agradecería que si alguien que lo conociera llegara a este recóndito blog, se pusiera en contacto conmigo.

En noviembre de 1997 fallece el escritor en Valencia, ciudad donde reposa desde entonces en su cementerio general. Él descansa en paz, pero sus novelas permanecen.

Creo que ya es hora de que acabe, amiguitos míos. Quizás haya razonado mal, pero dispensádmelo. Si todo lo que yo siento en mi alma pudiera expresároslo, estoy seguro de que os convencería de lo que vale un buen libro y del beneficio que lleva a la humanidad.

Arsenio Olcina Esteve. Publicado en “Nervio.

Antes de pasar con la habitual reseña sobre una novela del autor, no quiero perder la ocasión de recomendar un magnífico artículo sobre A. Rolcest y las mujeres que se puede leer en https://pulpnivoria.wordpress.com/2010/01/14/a-rolcest-y-las-mujeres/

 a-rolcest-un-loco-en-la-sombraUN LOCO EN LA SOMBRA

AUTOR: A.ROLCEST

COLECCIÓN SERVICIO SECRETO 57. EDITORIAL BRUGUERA

1ª EDICIÓN: AGOSTO 1951

PORTADA: PROVENSAL

 

La bella Elssie Hogan se encuentra en Miami con la triste misión de recoger los restos mortales y las pertenencias de su hermano George, que ha fallecido en extrañas circunstancias recientemente en una lejana ciudad africana llamada Leopoldville, para trasladarlos a su destino final en Nueva York, ciudad en la que se celebrarán los oficio funerarios.

George llevaba años en paradero desconocido, después de que el patriarca de la adinerada familia Hogan, el abuelo de Elssie y George, expulsara a éste último del clan familiar, sin que Elssie llegara a conocer nunca el motivo de tan radical acción.

Cuando se encuentran en pleno vuelo rumbo a Nueva York, dos hombres armados obligan al piloto a desviar el vuelo rumbo a alta mar y le quitan a Elssie toda la documentación referente a George; después lanzan desde la bodega  del avión el ataúd y el baúl de George, y acto seguido saltan en paracaídas, dejando a Elssie y el resto del pasaje completamente atónitos ante lo que ha sucedido.

Mientras tanto, en Nueva York espera la no menos bella Vera Hoster, una seductora mujer que fue prometida de George, que recibe la visita del joven y prometedor Allan Peterson, un agente especial de la policía que conocía personalmente a George, pues estaba siguiendo sus pasos en África, como sospechoso de tráfico de drogas y de divisas falsas, cuando de repente se produjo su confusa muerte en Leopoldville.

Tras una tensa entrevista con la joven, Allan se ve envuelto en un ataque por parte de dos hombres armados, saliendo milagrosamente vivo tras un sangriento tiroteo. Por su parte, atemorizados por el ataque a las puertas de su casa, Vera y su familia deciden irse una temporada a Europa.

A partir de este punto, Peterson intenta acercarse al entorno de los Hogan, haciéndose pasar por un hombre de negocios llamado Paul Laska, y para ello se desplaza a Ontario, donde se encuentra la sede de la Hogan Company. Allí tomará contacto con el enigmático William Hogan y con su nieta Elssie, con el fin de intentar descifrar el misterio que rodea a la familia. Cuando ya se ha ganado la confianza de los Hogan, quiere el destino que se presente a visitar a Elssie su amiga Vera, que finalmente no ha ido a Europa, y que acaba con la coartada de Allan, al comunicarle a su amiga que en realidad es policía. Allan se ve obligado a explicar a Elssie el verdadero motivo de su viaje, poniéndole al día de los inquietantes hechos que rodean la supuesta muerte de su hermano George, pues está convencido de que en realidad sigue vivo.

Gran novela de compleja trama con sabor a clásico, con dos mujeres de marcada personalidad que tienen un peso en la trama muy superior a lo que es habitual en estas novelas, donde los papeles femeninos se reducen  poco más que a simples elementos decorativos.

EL SINIESTRO DOCTOR CRIPPEN, EN TAMAÑO PULGA

“El saber no ocupa lugar”.

Con este acertado eslogan salió al mercado en 1954 el primer número (“Enrique Caruso”, por Santos Bosch) de la mítica colección Pulga, de la editorial G.P de Barcelona, propiedad del no menos mítico Germán Plaza. Aunque es difícil calificar esta peculiar serie como bolsilibros, no he podido resistirme a incluir una reseña sobre la misma, pues creo justo reconocerla como una de las más importantes muestras de la literatura popular española de todos los tiempos. Aquel que se leyera todos los títulos de la colección estaría más que capacitado para ganar cualquier concurso televisivo de cultura general, pues entre sus páginas se encerraba todo el saber que una persona pueda necesitar a lo largo de su vida.

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Anuncio de estanterías exclusivas para la colección Pulga

Cuando antes he dicho que es difícil catalogar la colección Pulga como de bolsilibros, no me estoy refiriendo únicamente al formato –en este caso aún más pequeño de lo habitual, con 7,5 X 10,5 cm, en contraposición al 10 X 15 habitual, sino más bien a las opuestas filosofías que definen ambos modelos: mientras que el bolsilibro tiene como principal finalidad ser un mero entretenimiento que puede ser leído y desechado, con un mercado de cambio muy desarrollado, la colección Pulga tuvo desde el primer momento un carácter más pedagógico y la ambición de permanencia en las bibliotecas de los esforzados lectores de la época, y para demostrarlo, aquí os dejo uno de sus anuncios:

La muerte acecha… Piense por un momento los males que puede acarrearle la lectura de novelas que hayan pasado por varias manos. No olvide que el papel es uno de los vehículos portador de las más terribles enfermedades. ¡HUYA DE ELLOS COMO DEL MISMO DEMONIO! Ahora ya no necesita usted pedir novelas prestadas, porque en la Enciclopedia PULGA encontrará lo que necesita y a un precio sumamente económico. Cada volumen de 64 páginas, con un promedio de 60.000 espacios y cubierta en cartulina, 1’50 Ptas”.

Hay que reconocer que antes sí que sabían vender un producto. Nada como la palabra muerte para llamar la atención. A mí me ha entrado el canguelo de pensar en la cantidad de papel usado que pulula por mi casa….

Parte del ideario que dio origen a la colección, que alcanzó los 500 títulos, seleccionados y editados por Mario Lacruz, fue perfectamente expresado por el propio Germán Plaza en una conferencia pronunciada en 1955:

“No vamos a darle a este público, hasta hoy yermo de buena semilla, una literatura sofisticada o de proporciones grandiosas. Sería lo mismo que ofrecer un banquete pantagruélico a quien ha sufrido un ayuno prolongado. En vez de ello, hay que proporcionarle lo que, dentro de un tono de cierta elevación y ambición cultural, guarde proporción con la limitada preparación de que hasta el momento ha adolecido. Éste es otro de los secretos a voces de la Enciclopedia Pulga. No asusta al lector con volúmenes de gran extensión o de contenido abstracto, sino que le ofrece temas sencillos, de interés permanente, expuestos en un lenguaje llano e inteligible.”

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Portada digna de Norman Rockwell

Dentro de la colección, nacida en los años 50 en respuesta a la escasez de papel en la España de posguerra, y que alcanzaba tiradas superiores en ocasiones a los 100.000 ejemplares, se publicaban todo tipo de libros: biografías de personajes célebres, ensayos de divulgación científica (como “Lo infinitamente Maravilloso”, un breve manual sobre las estrellas y constelaciones, o “Misterios del aire”, un ensayo sobre los Ovnis), libros sobre el arte, clásicos de la literatura convenientemente adaptados al reducido tamaño de la edición, y -principal motivo por el que incluyo en este blog esta reseña-,  auténticas joyas de la literatura popular española como los cuentos de vacaciones de Santiago Ramón y Cajal comentados en otra reseña de este mismo blog, o pequeños relatos de Noel Clarasó, Tomás Salvador, o Enrique Jardiel Poncela (entre ellos los célebres 7 novísimos casos de Sherlock Holmes), por poner sólo tres ejemplos.

Además hay que agradecer a esta colección que publicara en su momento obras inéditas de escritores españoles que con el tiempo se convertirían en autores consagrados, como es el caso de Miguel Delibes, del que se publicaron “Envidia” y “La barbería”; o Camilo José Cela, con “Ensueños y Figuraciones”.

Aunque la mayoría de los títulos de la colección ocupaban 64 páginas, se publicaban también las llamadas pulgas gigantes de 220-224 páginas, en las que se aprovechaba para editar grandes clásicos de la literatura, imposibles de resumir en el formato habitual de 64 páginas, entre ellas un buen número de adaptaciones de obras de Julio Verne.

nuevodocumento-2017-02-07_1Como es habitual en mis caóticos artículos, añado la reseña de una de las obras de la colección, a modo de ejemplo representativo. Para ello he elegido “El siniestro Doctor Crippen”, de E. Cuenca, que no es otro que Enrique Cuenca Granch, autor al que ya he dedicado un artículo en el blog.

El motivo de esta elección es que inicialmente pensé que se trataría de una obra policiaca, género en el que se prodigaba el escritor en su carrera dentro de la literatura popular, pero la realidad es que me encontré con la biografía de un fascinante personaje del que yo al menos no tenía conocimiento.

Hawley Harvey Crippen (11 de septiembre de 1862 – 23 de noviembre de 1910),  más conocido como el “Doctor Crippen”, fue un médico estadounidense, originario de Coldwater (Míchigan) y graduado en la Escuela de Medicina de Cleveland, que ha pasado a la historia como el primer asesino capturado con la ayuda del telégrafo.

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El Dr. Crippen

El doctor Crippen,  tras graduarse en medicina comenzó a trabajar en una empresa farmacéutica. En 1890, cuando contaba 30 años, falleció su primera mujer, Carlota Bell, con la que había tenido un hijo, aunque en seguida la sustituyó por una bella y joven cantante de ópera de 19 años llamada Kunigunde Mackamotzki, más conocida como Cora Turner, y cuyo nombre artístico derivó al de “Belle Elmore” cuando fracasó en su intento de triunfar en la ópera y se vio obligada a trabajar en el mundo del cabaret. En 1900 la pareja se muda a Londres, ciudad en la que comienzan los problemas matrimoniales, al comenzar Cora a beber, frustrada por el abandono de su carrera musical, fracaso del que acusaba a su marido, al que empezó a engañar con otros hombres, entre ellos Bruce Miller, que a la postre se convertiría en testigo clave en el posterior proceso judicial. El 31 de enero de 1910, después de una cena en su propia casa con la familia Martinetti, con la que cenaba una vez a la semana, su esposa desapareció repentinamente, y el Doctor Crippen se encargó de decir a todo el mundo que Cora había regresado a los Estados Unidos tras unas graves desavenencias entre ellos; y más tarde agregó que había muerto de unas anginas y que había sido incinerada en California. Incluso puso una necrológica en la revista más conocida en el mundo del espectáculo.

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La bella y malograda Cora

Mientras tanto, su secretaria Ethel le Neve, que hacía ya tiempo se había convertido en amante del doctor, se mudó a los pocos meses al domicilio del Dr. Crippen y comenzó a lucir los vestidos y las joyas de su esposa en una fiesta benéfica cuando no había pasado un año de su supuesta muerte, lo que levantó  las sospechas de todas las amigas de Cora, que consideraban imposible que se hubiera ido a Estados Unidos abandonando sus adoradas joyas.

Cuando el inspector de Scotland Yard, Walter Dew, informado por las denuncias de las amigas de Cora, interrogó al Dr. Crippen, éste le dijo que en realidad su mujer lo había abandonado por otro hombre, y que había mentido respecto a que estaba muerta por la vergüenza que sentía al ser abandonado.

Tras un primer registro en la casa en el que no se encontró nada, la policía decidió publicar el siguiente anuncio en los principales diarios ingleses:

Se ruega a Bella Elmore se sirva facilitar, inmediatamente, noticias a H. H o a la policía. Su ausencia es causa de graves inquietudes”.

Por supuesto, nadie contestó.

El Doctor Crippen, al ver que se estrechaba el cerco a su alrededor, y con Ethel Le Neve destrozada por los nervios, decidió huir en barco hacia los Estados Unidos, y huyó hacia Rotterdam, embarcando en Amberes (en otras fuentes pone Liverpool) con su amante, disfrazada de muchacho, a la que hizo pasar por hijo suyo.  De este modo embarcaron el 20 de Julio en el “Montrose” como Mr. Robinson e hijo, rumbo a Quebec.

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Crippen y Ethel, en el juicio

Mientras tanto, un nuevo registro practicado por parte de la policía en la casa, a raíz de la repentina desaparición del doctor y su amante,  sacó a la luz un siniestro descubrimiento, al aparecer en la carbonera situada bajo las escaleras del sótano el torso en descomposición de un cadáver sin cabeza ni miembros, que fue identificado por los investigadores como el cuerpo de Cora, por una cicatriz que tenía en el abdomen. El 16 de Julio, 4 días antes de que embarcaran en el “Montrose” se dictó la orden de busca y captura contra el doctor y Ethel.

El capitán del Montrose; Henry George Kendall, que estaba enterado del caso, pues la policía británica había enviado telegramas a todos los barcos que estaban en alta mar, reconoció a los fugitivos y envió un telegrama a las autoridades británicas indicando que tenía sospechas de que los fugitivos huían en su barco.

Scotland Yard respondió con el siguiente mensaje: “Hombre buscado lleva dientes de oro. Compruébelo

Ante la confirmación por parte de este hecho por parte del capitán, Scotland Yard envió con gran celeridad al inspector Dew en compañía del sargento Mitchel en la nave Laurentic, mucho más rápida que el Montrose, interceptando a éste último a la altura del Río San Lorenzo, y detuvo a los dos fugitivos.

Ambos fueron llevados de vuelta a Londres, donde el Dr. Crippen fue juzgado, condenado y sentenciado a muerte.

Lo novedoso del caso, es que los fugitivos habían estado en alta mar sin saber que se estaban transmitiendo mensajes desde el Montrose a Inglaterra y que estaban ocupando los titulares de dos continentes. De este modo el telégrafo había servido para capturar a sus primeros delincuentes.

Uno de los detalles más comentados en la época fue la frialdad que mostró el doctor Crippen durante todo el proceso, especialmente cuando a modo de prueba, se enseñó a todos los participantes en el proceso un barreño que contenía los mutilados restos de Cora. Crippen permaneció completamente impasible ante tan horrenda visión.

Se ordena que tú, Hawley, Harvey Crippen, seas conducido de aquí al lugar de donde has venido, y de allí al de la ejecución, para ser colgado hasta que sobrevenga la muerte

Fue ahorcado el 23 de noviembre de 1910. Su amante, Ethel Le Neve, fue declarada inocente y absuelta, en gran parte gracias a que Crippen asumió toda la responsabilidad del crimen desde un principio, exonerando en todo momento a Ethel, de la que debía estar sincera y profundamente enamorado.

La última petición de Crippen antes de morir fue que le enterraran con las dos cartas  y el retrato que había recibido en prisión de Ethel. Su voluntad se vio cumplida.

Se realizó incluso una adaptación cinematográfica del caso: Dr. Crippen (1962), dirigida por Robert Lynn y protagonizada por Donald Pleasence, Coral Browne, Samantha Eggar, Donald Wolfit y James Robertson Justice.

Hasta aquí, la información básica sobre este histórico asesinato; nada que no pueda encontrarse rebuscando por internet.

La aportación que realiza el libro de Enrique Cuenca- muy bien escrito, por cierto- es que da gran cantidad de detalles sobre el caso que no se encuentran fácilmente, y sobre todo, intenta profundizar en los motivos que llevaron al buen doctor a asesinar a su esposa.

Para ello, el autor explica las distintas teorías que se manejaron durante el juicio, destacando por cómica la versión que Sir Edward Marshall Hall sostenía públicamente. Según este distinguido señor, los constantes requerimientos amorosos de Cora, a los que el doctor no podía atender satisfactoriamente, indujeron a éste a suministrar a su esposa una sustancia llamada Hioscina, más conocida hoy en día como escopolamina,  para apaciguar su fogosidad y así poder dedicarse en exclusiva a su amante. Por accidente, le dio una dosis que resultó ser letal, y a partir de ahí el tema se fue complicando hasta el punto de decapitar el cadáver y enterrar el torso en su propio sótano. Curiosa teoría, que no se sostenía por ningún lado.

Otra teoría, basada en una entrevista con Ethel Le Neve en Australia en 1930, es que Crippen asesinó a su esposa porque tenía sífilis.

La teoría más razonable es que Cora Turner empezara a amenazarle con irse llevándose todo el dinero, lo que suponía un escándalo de proporciones bíblicas en la época. Este hecho, unido al más que probable descontento de la amante con su estatus de querida, debió ser suficiente para transformar al buen doctor en un frío criminal.

Nadie sabe cómo se deshizo el doctor de la mayor parte del cadáver, pero se sospecha que dentro de la bañera desmembró el cuerpo, quemando posteriormente las extremidades y huesos, y tirando la cabeza al mar dentro de una maleta en un posterior viaje a Dieppe.

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Autómata del Dr. Crippen en Barcelona

Lo que no cuenta lógicamente el libro de Enrique Cuenca, es que en 2007 se reabrió de forma extraoficial el caso, al aparecer nuevas pruebas basadas en análisis de ADN de restos del pelo, conservados en el interesantísimo museo de Scotland Yard, que aseguraban que los restos encontrados en el sótano del doctor no eran de Cora, e incluso se afirmó que eran de un hombre. No obstante, un tribunal volvió a dictaminar en 2009 la culpabilidad de Crippen.

Dos curiosidades sobre el tema: en el museo de cera de Londres hay una figura del doctor, y en el Museo de Autómatas del Parque de Atracciones del Tibidabo en Barcelona, se incluye una pieza fabricada en 1921 que recrea la ejecución del Dr. Crippen, y que se encuentra completamente operativa. Así que niños, si queréis ver cómo ahorcan a un hombre, pedid a vuestros padres que os lleven de visita al museo del autómata. Nunca te acostarás sin saber algo más.

CÉLEBRES PERSONAJES QUE ESCRIBIERON BOLSILIBROS

La realidad es que no sabía muy bien qué título darle a esta reseña. La intención es dar un breve repaso a aquellos personajes ajenos al mundo de la literatura popular que, siendo famosos en otros ámbitos, tuvieron una participación ocasional en dicho universo. Por este motivo dejaré fuera de esta reseña a autores que, teniendo una destacada carrera en ámbitos ajenos a la literatura popular, pueden ser considerados autores habituales de bolsilibros.

Estoy seguro de que existen muchos más casos que los que puedan aparecer en este artículo, y es más que posible que más de uno y dos personas estén en desacuerdo con alguno de los personajes que aquí se mencionan, así que como siempre agradeceré la información que se me pueda facilitar al respecto para completar en la medida de lo posible la reseña.

  • RAMÓN Y CAJAL

Este eminente científico, de aspecto serio y formal,  premio Nobel de medicina en 1906 (compartido con Camillo Golgi) por sus trabajos sobre la estructura del sistema nervioso, aportó su granito de arena a la literatura popular con la publicación en colección Pulga (de la editorial G.P)  de al menos cuatro novelas de corte fantástico (“El fabricante de honradez”,  “La casa maldita”, “El pesimista corregido” y  “A secreto agravio, secreta venganza”).

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Ramón y Cajal en la colección Pulga

En realidad estas novelas no dejaban de ser reediciones, pues Santiago Ramón y Cajal ya había publicado originalmente en 1905 cinco relatos recopilados en un volumen titulado CUENTOS DE VACACIONES -Narraciones seudocientíficas- dentro de los cuales se encuentran los 4 libros publicados posteriormente por ediciones Pulga, más “El hombre natural y el hombre artificial”. Los cinco cuentos tienen un evidente carácter pedagógico, y pretenden ser un aviso al público español de la época acerca del peligro de los avances científicos. Parece ser que Ramón y Cajal escribió 12 de estos cuentos, pero tan sólo 5 han visto la luz. Que interesante sería poder leer los 7 cuentos restantes, cosa que veo difícil, pues los 5 existentes fueron publicados casi clandestinamente por el propio Ramón y Cajal, autoeditándolos a modo de regalo para un selecto grupo de amigos.

Desde mi punto de vista estos relatos (los que he leído) pueden englobarse perfectamente dentro del género de la ciencia-ficción, pues todos ellos plantean dilemas sociales y morales producidos por algún tipo de avance científico, o más bien por la incorrecta utilización de los mismos por parte de algún malvado científico.

A modo de ejemplo de estos relatos, dejo un resumen de uno de los cinco relatos.

A SECRETO AGRAVIO, SECRETA VENGANZA

El protagonista de este primer relato es el Dr. Max V. Forschung, un eminente científico de fama internacional de 50 años de edad, experto en la investigación bacteriológica. El doctor, un hombre vanidoso, propenso a despreciar el trabajo del resto de sus colegas de profesión, es un soltero empedernido que nunca ha encontrado tiempo para conseguir pareja, hasta que se cruza en su camino la bella Emma Sanderson,  una joven doctora de 24 años, de la que cae perdidamente enamorado.

Tras casarse con ella, y transcurridos unos años de matrimonio, Emma se enamora de Heinrich Mosser, el joven  ayudante del Dr. Forschung, hecho que no pasa desapercibido a los ojos de éste último. Loco de celos, el doctor decide inocular a su ayudante el bacilo de la tuberculosis de la vaca, enfermedad de la que curiosamente también su mujer queda poco tiempo después contagiada, con lo que consigue demostrar dos cosas: que su mujer le es infiel, y que la enfermedad puede pasar de las vacas a los humanos.

Tras ser ingresados de gravedad en un hospital, Mosser fallece, mientras que Emma sobrevive en el último momento gracias al descubrimiento por parte de Forschung de una cura para la enfermedad, y la pareja, tras este pequeño incidente sin importancia (¿en que matrimonio uno de los dos cónyuges no ha inoculado la tuberculosis de la vaca a su pareja alguna vez?), se reconcilia felizmente.

¿Felizmente? Salvo un pequeño detalle: su mujer sigue siendo joven y guapa, lo que causa una honda desesperación en el doctor, sabedor de que tarde o temprano su esposa volverá a serle infiel con alguien más joven.

Incapaz  de descubrir un suero que le rejuvenezca,  obtiene sin embargo de forma accidental un suero capaza de envejecer a las personas: la “senilina”. A pesar de las reticencias de su esposa a someterse a este tratamiento de dudosos beneficios, finalmente accede a ello por el bien del matrimonio, siendo los resultados más que satisfactorios, pues consigue que  Emma aparente la misma edad que la de su marido.

Aunque en este punto finaliza esta bonita y tierna historia de amor, que hoy en día sería calificada sin lugar a dudas y con toda la razón del mundo como apología de la violencia de género,  hay un epílogo en el que Forschung explica al narrador las consecuencias  de su  descubrimiento.

Por un lado, los ensayos de la aplicación de la senilina en delincuentes y enfermos mentales mediante inyección intravenosa, demuestran que tiene un efecto sorprendente, al moderar  los impulsos criminales y calmar la alteración en los locos.

Y lo peor de todo: algunos científicos, preocupados por la creciente amenaza del socialismo y anarquismo, han iniciado ensayos de inoculación de la nueva senilina en las clases bajas, logrando resultados verdaderamente prometedores, lo que podría suponer de hecho el control de las masas sociales a través de los medicamentos. (Una especie del soma de “Un mundo feliz”, de Aldous Haxley)

El cuento finaliza con una nota de advertencia a los españoles: La senilina ha sido adquirida por varios gobiernos —entre ellos el español— como medio de control social. Ante esto, el narrador plantea, a modo de crítica, que en España la senilina no hará efecto porque ya estamos adormecidos con otras drogas de pensamiento.

Pues para mi, que el autor lo clavó.

  • JACINTO MOLINA ALVAREZ

jack-mills-oestePor si existe algún despistado que no sabe quién es Jacinto Molina Alvarez (Madrid 6 de septiembre de 1934- 30 de noviembre de 2009), estamos hablando de Paul Naschy, auténtica leyenda del cine de terror hispano, cuyo nombre es difícil de separar del de Jesús Franco, y una de las figuras más icónicas del género fantástico de nuestro país. Apodado como el Lon Chaney español, es probablemente el mejor hombre lobo que ha aparecido nunca en pantalla, aunque sus papeles se extendieron mucho más allá de la licantropía.

Pues bien, este polifacético personaje hizo de todo en vida: fue levantador de pesas (campeón de España en 1958), posteriormente actor, después asumió las labores de director y guionista (sin abandonar nunca su faceta como actor), dibujante de portadas de discos, realizó guiones para comics basados en sus propias historias cinematográficas, e incluso tuvo tiempo para realizar una breve aproximación al mundo del bolsilibro, al escribir

4 novelas del Oeste para la editorial Rollán, todas ellas con el poco original seudónimo de Jack Mills.

1960 Dale la mano al diablo
1960 La muerte te acompaña
1961 ¡Yo sé que ganarás!
1961 La última pistola

Lamentablemente no dispongo de ningún ejemplar de estas novelas, lo que me impide opinar sobre su calidad literaria, aunque conociendo al Señor Molina, dudo que fuera incapaz de hacer algo mal.

  • ANTONIO MINGOTE

antonio-mingote-ojos-de-esmeraldaAl iniciarse la  paz tras la guerra civil española, Antonio Mingote se traslada a Zaragoza, donde se matricula en la Facultad de Filosofía y Letras, carrera que abandonó en el segundo curso, para ingresar en la Academia de Transformación de Infantería, en Guadalajara, donde se convirtió en militar profesional.

Parece ser que entró en el mundo de la literatura popular de la mano de su íntimo amigo  Carlos Clarimón (al que pronto dedicaré una reseña), al que conoció en Zaragoza, y que le convenció para que comenzara a escribir, pues veía en él grandes cualidades para la literatura, aparte de como dibujante, faceta en la que destacaba desde muy joven.

Durante su estancia en la Academia de Infantería, Mingote escribió a ratos perdidos “Ojos de esmeralda”, un pasatiempo literario escrito en forma de novela policiaca ambientada en Nueva York. Publicada en 1949 por la editorial Calleja en su colección “El elefante blanco” y firmada con el anglosajón seudónimo de Anthony Mask, al que recurrió con la finalidad de incrementar las ventas, pues según sus declaraciones, este género se vendía mejor si el autor era extranjero.

Su protagonista, Peter Colman, es un periodista de El Noticiero, periódico de segunda fila, que cubre la noticia del asesinato adinerado coleccionista de antigüedades. Todos los indicios apuntan a que el asesino es un sobrino de la víctima, pero la aparición del periodista-detective permitirá descubrir una verdad mucho más sorprendente.

Cuatro años más tarde, en 1953, Mingote publica una segunda novela, también como Anthony Mask, esta vez del popular género del Oeste, llamada “Los revólveres hablan de sus cosas”.

Que yo conozca, esta faceta del artista no tuvo continuidad, al comenzar su trabajo en “La Codorniz”, y poco tiempo después en ABC, momento en el que orientó de modo definitivo su carrera hacia el humor gráfico.

  • TERENCI MOIX

terenci-moix-besare-tu-cadaverEscritor consagrado, las primeras andaduras literarias de este afamado autor se produjeron en los kioscos, con la publicación cuando apenas contaba 20 años de “Besaré tu cadáver” y “Han matado una rubia”, dos novelas negras que vieron la luz en 1963 y 1964 respectivamente en la colección Angustia de la editorial Mateu empleando el seudónimo de Ray Sorel, en homenaje al personaje de Julien Sorel, de “Rojo y negro” de Stendhal.  Ambos títulos fueron ocultados durante años por el propio autor, que obviaba su existencia de forma premeditada al hablar de su obra, hasta que en 1998 aparecieron unas pequeñas referencias a las mismas en sus memorias. Finalmente las dos obras fueron reeditadas en un único volumen en 2010 por Planeta, cuando el escritor ya había fallecido.

 “Paula murió la primera noche de su luna de miel. El asesino le cortó las manos y la cabeza. Luego lloró junto a su cadáver “. Así empieza la trama de Besaré tu cadáver, obra ambientada en Roma, cuyo tono, como se puede ver, poco tiene que ver con la posterior obra del escritor, aunque contienen gran cantidad de las cualidades que harían famoso al autor, como las  numerosas referencias cinematográficas, o la presencia del sexo y las drogas como parte fundamental de la trama, habituales en sus futuros libros.

  • RAFAEL AZCONA

rafael-azcona-quinta-avenidaCon el sobrenombre de Jack O´Relly escribió al menos 5 obras de novela popular romántica el famoso guionista cinematográfico, personaje clave de nuestro cine responsable entre otras muchas del libreto de obras cumbres del cine español como “El pisito”, “Plácido”, “El verdugo”, “La escopeta Nacional”, “¡Ay Carmela!”, “Belle Epoque” o “La niña de tus ojos”.

Estas cinco obras, publicadas en la colección Biblioteca de chicas,  son “Amor, sangre y dólares” (Nº 42, 1954), “Siempre amanece” (Nº 58, 1954), “La hora del corazón” (1957), “La vida espera” (1958) y “Quinta Avenida”(Nº 103, 1955). Estas novelas, “versión del inglés por Rafael Azcona”, como consta al principio de cada libro, fueron escritas por motivos de pura subsistencia económica, tal y como reconoció el propio autor, que también explicó que gracias a esta experiencia aprendió la humildad del oficio de escritor.

También una de sus obras más conocidas, “Memorias de un señor bajito”, que no deja de ser un conjunto de artículos que escribió para La Codorniz, apareció publicada en la célebre colección Pulga de Ediciones G.P.

S.A. STEEMAN

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S.A. STEEMAN

Vaya por delante que la inclusión de este semi-olvidado escritor en este humilde blog responde a los mismo motivos por los que en su día escribí acerca de Noel Vindry o Jean ray, por poner sólo dos ejemplos. Siendo un escritor cuya obra excede el concepto de novela popular, este artículo tiene como excusa que fue uno de los pilares en los primeros años de publicación de la colección La Novela Aventura de Hymsa, que permitió dar a conocer por primera vez en España el autor.

Stanislas-André Steeman es un escritor belga que nació en Lieja el 23 de Enero de 1.908 y falleció el 15 de Diciembre de 1970. En comparación con su compatriota Simenon, nacido en 1903, Steeman nunca alcanzó  fuera de su país las cotas de popularidad del creador de Maigret, a pesar de tener una producción literaria de gran importancia dentro de la literatura policiaca, desde mi punto de vista incluso superior a la de Simenon, aunque sólo sea por la originalidad de algunos de sus planteamientos.

Es difícil no pensar en su compatriota Georges Simenon al considerar la trayectoria de Steeman.  Ambos eran belgas (Valones) nacidos en la francófona Lieja, abandonaron sus estudios anticipadamente y comenzaron sus carreras en el mundo del periodismo.  Ambos fueron escritores precoces y consiguieron la fama gracias a sus novelas de misterio.  La principal diferencia que los distingue, es que Simenon veía el género policiaco como un medio conveniente, aunque a veces aburrido, de ganarse la vida, mientras que Steeman siempre se consideraba a sí mismo como escritor de misterio por encima de todo.

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Durante años, la comparación entre ambos escritores – a los que por cierto se les denominaba como los Edgard Wallace de habla francesa- resultó inevitable, y parece ser que ambos se proferían una mutua admiración, y que mantuvieron correspondencia durante la segunda guerra mundial, pero curiosamente sólo llegaron a verse las caras una tarde de 1955 en su Lieja natal. Como curiosidad, Simenon nació una madrugada entre la noche del 12 al 13 de Febrero de 1908. En 1931 Steeman publicó su novela “La noche del 12 al 13”, en homenaje a su colega literario, que unos años antes había publicado con el seudónimo de Gom Gut un libro llamado “La noche del 14 al 15”.

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Steeman, como ya he mencionado, era un autor precoz. Dotado con un gran talento para el dibujo,  creó sus primeros cómics  a los seis años.  Más tarde se inició en la poesía y escribió varias “Histoires légères” (Relato cortos) para revistas especializadas de París, cuyos editores no estaban al tanto de la corta edad de su prolífico colaborador.  Luego se unió al personal de la “Nation Belge”, donde trabajó desde 1928 a 1933, y donde se hizo amigo del periodista Herman Sartini, alias Sintair.  Juntos escribieron lo que pretendía ser una parodia de las novelas de misterio tan populares en aquel entonces, y lo enviaron a la editorial francesa Le Masque como una broma.  Para su gran asombro, se aceptó y “Le mystère du Zoo d’Anvers” (El misterio del Zoo de Anvers) se publicó en 1928. La colaboración entre ambos autores continuó con “La Decimotercera campanada de medianoche”, “El maestro de tres vidas”, “El Diablo en la escuela“ y “La trampa”, ésta última publicada en 1932. Sintair, sin embargo, nunca quiso convertirse en escritor a tiempo completo y su colaboración terminó;  dejando a Steeman en solitario.

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Sus tres primeras novelas de detectives en solitario fueron trabajos experimentales: una de ellas, “Peril” (1930), introdujo al inspector Aimé Malaise, que se puede describir como la respuesta al Maigret de Simenon, llegando a protagonizar otras tres novelas (“Le doigt volé”, “Zero”, y la más conocida de todas, “El maniquí asesinado”).  Posteriormente obtuvo el reconocimiento del público, especialmente con sus novelas “La noche del 12 al 13” y “Seis hombres muertos”, dos de sus obras policiacas más ortodoxas, y que le sirvieron para ganar el Gran Premio del Romain de Aventuras, en 1931, y para consolidarle definitivamente como un importante escritor de misterio con tan sólo 23 años. “Seis hombres muertos”  supuso también la primera aparición del detective preferido de Steeman, el ingenioso Wenceslao Vorobeitchik, más conocido como el Sr. Wens,  y marcó el tono de lo que sería toda su posterior producción: extremadamente inteligente, irónico, respetuoso con las reglas del género, mientras que al mismo tiempo se burla de ellas.

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Tras estas dos novelas, Steeman sorprendió a todo el mundo con una novela muy distinta a las anteriores,  muy del estilo de Simenon, “El demonio de Sainte-Croix”, dejando claro que no estaba dispuesto a encasillarse en el género.  La producción de Steeman durante los años treinta, aunque no tan prolífica como la de sus compatriotas (en especial Simenon, que llegó a publicar una novela al mes), es extremadamente variada en tono, género y estilo.  Misterios “tradicionales”, con el Sr. Wens de protagonista,  se alternan con relatos de suspense como “El galgo azul”, fantasía (“FEU Lady Anne”, más conocida como “El adorable espectro”), parodias (“El infalible Silas Lord”) y obras de carácter más psicológico como “El maniquí asesinado”. Incluso en su obra de corte más “clásico” Steeman siempre encontraba un hueco para la experimentación: “L’ennemi sans visage”, (publicado en otros países como “Mr. Wens y el autómata”, y en Italia como “El experimento del Dr. Arthus”) que limita con la ciencia ficción, es un buen ejemplo.

Al estallar la II Guerra Mundial, Steeman frenó en seco su producción literaria, publicando tan sólo una novela durante los años que duró la guerra: “Légitime Défense”. Mientras su país se encontraba bajo ocupación alemana, Steeman dedicó todos sus esfuerzos a la edición de una publicación, “Le Jury”, donde recopiló las obras de autores locales como Thomas Owen, Paul Kinnet o André-Paul Duchâteau.

Tras la guerra, el trabajo de Steeman experimentó cambios muy visibles, realizando trabajos cada vez más experimentales, y alejándose de las novelas de misterio tradicionales.  Primero se adentró de lleno en la con tres novelas protagonizadas por el investigador privado Désiré Marco: “Madame La Mort” (Señora Muerte) “Dieciocho Fantasmas”) y “Faisons les fous”.  Más tarde trajo al señor Wens de vuelta, pero un señor Wens muy diferente del que había aparecido hasta la fecha.  El Wenceslao Vorobeitchik de “Poker infernal” y “Seis hombres para matar” es un personaje envejecido. En estas novelas, con tramas a veces difíciles de seguir, deja de importar  “Quién es el asesino”, trasladando la intriga a “¿Por qué se comete el crimen?”.

La última década de su vida Steeman realizó trabajos cada vez más oscuros.  “El condenado muere a los Cinco”, “Una viuda duerme sola” (obra, muy admirada por Boileau-Narcejac) y su última novela, “Autopsia de un Violación” son una buena muestra de ello.    Cuando Steeman murió en 1970, con tan sólo 62 años, tenía en mente un montón de proyectos que nunca llegaron a buen término.

Probablemente la obra por la que sea más recordado el escritor es  “L‘Assassin habite au 21” (El Asesino vive en el Número Veintiuno) una historia situada en Londres sobre un asesino en serie,  conocido por el nombre de Señor Smith, posiblemente su obra maestra.

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En el libro, el superintendente Strickland y el inspector Fuller de Scotland Yard estrechan el cerco sobre la búsqueda de un asesino conocido como Sr. Smith, un hombre que deja su tarjeta de visita al lado de cada víctima cada vez que comete un crimen. Por medio de una fuente fiable, se sabe que el misterioso Smith vive en el nº 21 de Russel Square. Sólo falta detener al sospechoso y hacerle confesar, pero la casa del 21 resulta ser una pensión llamada “Victoria”, habitada por una importante colección de extravagantes inquilinos, todos ellos sospechosos y capaces de cometer un crimen.  A pesar de la vigilancia, los asesinatos continúan, siempre con la firma del enigmático Smith, que además de seguir asesinando con total impunidad, empieza a burlarse abiertamente de la policía.

La novela, muy fácil de adquirir en la actualidad a bajo precio, es muy recomendable, la verdad.

Este libro proporcionó a Henri-Georges Clouzot el argumento para su película de 1942 de mismo título, y el resultado fue una magnífica obra, con Pierre Fresnay en el papel del Sr. Wens.

Henri-Georges Clouzot volvió a retomar la obra de Steeman en 1947, adaptando su novela “Legítima defensa”, una notable película considerada como una de las cumbres del cine francés. Sobre esta última adaptación de su obra, Steeman, aun reconociendo las cualidades de la película, repudiaba el hecho de que se cambiara el culpable.

Finalizo esta reseña con una anécdota muy representativa del carácter irónico del escritor: Habiendo estado en un hotel cuyo servicio encontró mediocre, a punto de hacer entrega de las llaves de su habitación, Steeman, muy famoso por aquel entonces,  fue requerido por el gerente para que escribiera algunas palabras en el libro de visitantes del hotel.  Él accedió y escribió: “Recuerdo de una estancia única en el hotel X”.  El gerente, al leerlo preguntó orgulloso: “¿De verdad lo ha encontrado único? ¿Por qué?”  A lo que Steeman respondió secamente: “¡Porque es la única vez que vendré!”.