ARTE INFERNAL

El-Retrato-de-Dorian-Gray-3Cualquiera que haya leído El retrato de Dorian Gray comprende inmediatamente que un retrato puede ser mucho más que una mera obra de arte. Cuando Oscar Wilde publicó el 20 de junio de 1890 su brillante y personal versión del Fausto de Goethe, no podía sospechar el enorme abanico de posibilidades que estaba abriendo a los escritores de terror de las siguientes generaciones.

dorian gray ilustracionWilde dijo en cierta ocasión que “en la primera novela de cada autor el personaje principal debería ser Cristo o Fausto“. También afirmó que la idea de El retrato de Dorian Gray es “vieja en la historia de la literatura“, pero que “él le había dado una nueva forma”. Y efectivamente, así es; se trata el mito de Fausto desde un punto de vista completamente original.

El libro causó una enorme controversia cuando fue publicado por primera vez, al ser considerado inmoral, principalmente por la relación del pintor Basil Hallward con Dorian Grey, pues recordemos que en esos años la homosexualidad era un delito en Inglaterra. Para compensarle, en la actualidad El Retrato de Dorian Gray está considerado como uno de los grandes clásicos modernos de la literatura occidental. Y con razón, desde mi punto de vista.

dorian grayEstoy convencido de que todo el que lea esta reseña conocerá a la perfección el argumento de El retrato de Dorian Gray, pero si no es el caso, os recomiendo que la leáis, pues es una obra maestra que trata temas atemporales, como el miedo a envejecer, la vanidad, la locura, y hasta donde estamos dispuestos a llegar para conseguir lo que deseamos.

No debemos olvidar que antes de El Retrato de Dorian Gray ya se habían publicado relatos en los que el arte tenía un efecto maléfico, y por supuesto es inevitable mencionar al Rey del terror: Edgard Allan Poe. El autor nos regaló en 1842 El retrato oval, una de las mejores reflexiones sobre el arte que se puede leer. En el relato, un pintor obsesionado por el arte está realizando un retrato de su amada esposa; y hasta tal punto llega su pasión por la pintura, que con cada pincelada le quita un poco de vida a su mujer, algo que comprobará cuando la encuentre muerta al finalizar el retrato. Esta idea de transmitir la vida, la energía, el alma, o cómo demonios queráis llamarlo, de una persona a una pintura se recoge en El Retrato de Dorian Gray, obra en la que curiosamente se citan como influencias À Rebours, de Joris-Karl Huysmans; o Mademoiselle de Maupin (1835) de Théophile Gautier, y sin embargo nunca veo que se mencione el relato de Poe.

El caso es que desde la publicación de El Retrato de Dorian Gray, la imagen de cuadros malditos o demoniacos es algo bastante extendido dentro de eso que venimos llamando la cultura popular. Hay cientos y cientos de leyendas urbanas alrededor de diversos cuadros, absurdas todas ellas, por supuesto, pero que han calado en lo más hondo del imaginario popular, debido sencillamente a que en el fondo deseamos creer en lo sobrenatural.

Por poner tan solo algún ejemplo; sobre la Venus de Velázquez (actualmente en la National Gallery de Londres, tras ser robada de España durante la Guerra de Independencia) la leyenda asegura que ningún museo del mundo quería quedársela debido a la inexplicable serie de asesinatos de los propietarios que la tuvieron en sus manos, a lo que habría que sumarle que un hombre intentó destruirla con un cuchillo sin conseguir desgarrarla. Buscad si queréis en internet y enseguida encontraréis mucha información “veraz” al respecto. La realidad: cualquier museo del mundo mataría por colgar en sus paredes esta obra de arte; por supuesto que desde el siglo XVII alguno de los propietarios del cuadro han muerto asesinados, pero bajo ningún concepto se puede extender a todos ellos, ni siquiera a demasiados; y finalmente, es cierto que alguien intentó destruir el cuadro en 1914, pero no fue un empleado del Museo con un cuchillo como dice la leyenda, sino una mujer con un hacha en protesta por la detención de la sufragista Emmeline Pankhurst. De hecho, Mary Richardson (rebautizada como Slasher Mary) le hizo siete grandes cortes que hubo que restaurar cuidadosamente, así que eso de que no pudo rasgarse el cuadro tampoco es cierto.

cuadro niña hotel Driskill

El ¿horrible? cuadro de Driskill

Por mencionar otro ejemplo -y de verdad que son incontables-, en un hotel llamado Driskill, en Austin (EE.UU), se encuentra colgado en uno de sus pasillos un cuadro que a simple vista no resulta en absoluto inquietante, pues recoge el bello retrato de una inocente niña. Sin embargo, la leyenda cuenta que muchos de los huéspedes del hotel se marean al situarse frente al cuadro, sin explicación alguna, y dejan de sentirse mal al alejarse del mismo. En lugar de pensar que alguien borracho se mareó delante del cuadro, o que simplemente está situado en una localización con mala luz, es más fácil pensar que está endemoniado.

Obviamente, todas estas leyendas son tonterías que se basan en argumentos sin sentido o directamente mentiras que se van copiando de una página web a otra, sin que nadie se moleste en comprobar la procedencia, y para mi es precisamente eso lo que hace que sean fascinantes, pues nos da a entender la facilidad que tenemos para creernos cualquier cosa, especialmente cuando partimos con una cierta predisposición a favor: si yo creo que los Iraquíes son muy malos, basta que me enseñen la foto de un misil para que sepa sin lugar a dudas que es de ellos; y si creo en lo sobrenatural, basta que alguien cuente algo, por muy absurdo que sea, para que lo considere cierto. Y al final, en el fondo, a todos nos gusta pensar que puede existir lo sobrenatural para creer que hay algo más allá de la muerte, ya sea a través de la religión, los fantasmas, o incluso, como es el caso que estamos tratando, los cuadros embrujados.

Como siempre, tanto la literatura como el cine recurren en diversas ocasiones a cuadros con vida propia (¿a que se os viene a la cabeza la imagen de algún retrato al que se le mueven los ojos?), o incluso más recientemente, a fotografías que van cambiando solas sin explicación aparente (no perderse la película tailandesa Shutter ni el relato de Stephen King El perro de la Polaroid), o películas en las que los protagonistas cobran vida (La Rosa Púrpura del Cairo, y El Último Gran Héroe).

Aprovecho para recomendar un delicioso relato de terror gótico de Susan Hill llamado El hombre del cuadro sobre un cuadro que muestra una escena del carnaval de Venecia que viene muy al caso del tema del artículo. Ya puestos, os recomiendo prácticamente cualquier cosa de Susan Hill, autora a descubrir al margen de su conocida La Mujer de Negro.

Y llegamos a la literatura popular. ¿Encontraremos cuadros de este tipo en los bolsilibros?. Sabéis la respuesta.

 

El-retrato-de-Marvin-Dors-Joe-Mogar-portadaTITULO: EL RETRATO DE MARVIN DORS

AUTOR: JOE MOGAR

SELECCIÓN TERROR Nº 37. EDITORIAL BRUGUERA

1ª EDICIÓN NOVIEMBRE 1973

PORTADA: ALBERTO PUJOLAR

Por el título, esta parecía la opción más clara a la hora de encontrar lo que estaba buscando, y el inicio de la novela me lo confirmó. En la historia, Nora Dors es una joven que decide visitar una noche el antiguo y siniestro caserón familiar situado al borde de un acantilado. Nora está a punto de casrse con Lajos Sterling, tras una larga relación con Ed Davis, un hombre al que no ha logrado olvidar.

Sola, en mitad de la noche, a Nora le viene a la mente su antepasado Marvin Dors, un hombre de oscuro pasado que se suicidó dejando para el futuro como recuerdo una macabra leyenda y un realista retrato que aún preside su dormitorio, y que de igual modo está presente a lo largo de todo el relato. Sumida en sus pensamientos se ve sorprendida cuando en  el interior de la casa aparece un hombre que se presenta como el Inspector Merrill, y tras un breve interrogatorio le dice que su hermana Helen ha muerto ahogada, y acto seguido abandona la casa dejando de nuevo a solas a Nora, a punto de enfrentarse al terror.

A partir de aquí la historia, que parte de una base muy interesante, pasa a tener un desarrollo de lo más disparatado, desperdiciando para mi gusto las grandes posibilidades que tenía a su alcance, y que prefiero no desentrañar por respeto a todos aquellos que quieran leer la novela, y que espero encuentren en ella todo lo que yo he echado en falta. Lo que sí puedo decir es que su inclusión en este artículo dedicado al arte infernal está más que justificada.

peter kapra macabra sugestionTITULO: MACABRA SUGESTIÓN

AUTOR: PETER KAPRA

SELECCIÓN TERROR Nº 24. EDITORIAL BRUGUERA

1ª EDICIÓN 1973

PORTADA: ALBERTO PUJOLAR

Si no recuerdo mal, esta es la primera obra que reseño de Pedro Guirao Hernández (Cehegín, Murcia, 9 de octubre de 1927 — Barcelona, 29 de septiembre de 1993), escritor que  usó multitud de seudónimos, como Eric Börgens, Abel Colbert, Walt G. Dovan, Clem Fosters, P. Guirao, Pedro Guirao, Susan Joyce, Peter Kapra, Steve Mackenzie, Buck O’Halloran, Jeff Storey y Phil Weaber. Aunque escribió novelas de prácticamente todos los géneros, sin lugar a dudas será recordado principalmente por su aportación a la ciencia ficción. Curiosamente escribió muy pocos títulos de terror, máxime teniendo en cuenta el gran interés que demostró por los temas sobrenaturales, a los que dedicó buena parte de su carrera profesional gracias a su colaboración en diversas revistas especializadas.

Recomiendo a todo aquel que quiera concocer más a fondo a este autor que visite la página de José Carlos Canalda https://www.ciencia-ficcion.com/opinion/op00845.htm

Ya de lleno en la novela, la portada ya deja entrever que la pintura será un componente importante de una trama que transcurre en Leeds (Inglaterra), y así es.

Joy Magruder es una joven crítica de arte, oficio que ejerce más por hobby que por cualquier otra cosa, pues la fortuna de su acaudalado padre le permite llevar una vida llena de diversión y de excesos sin tener que preocuparse por el dinero.

El caso es que Joy ha recibido el encargo de relaizar un repotaje sobre la obra de un joven pintor llamado Denis Lowry, que se ha empezado a hacer un nombre en el mundillo del arte con su obra conocida como “Visiones ultrasurrealistas”. Al llegar a la sala de exposiciones, Joy queda impresionada con los increíbles cuadros del artista, de un carácter inquietantemente realista, especialmente por uno que deja ver una figura humana retorciéndose en medio de las llamas.

Al conocer a Lowry, la sorpresa es aún mayor cuando éste le confiesa que no sabe pintar, y que en realidad es mecánico. Tras sufrir un grave accidente automovilístico, comenzó a pintar al recibir el alta médica como si estuviera poseído por el espíritu de alguien. Tras hablar con Mike Stuart, el propietario de la sala de exposiciones, éste le explica sin pestañear a Joy de que está convencido de que las obras pertenecen en realidad a Cecil Baker, un demente artista que supuestamente murió en un horrible incendio provocado por él mismo, y que está utilizando desde el más allá a Denis Lowry para continuar su carrera artística.

Sorprenden la aparición en la novela de referencias a filósofos como Sartre o Marcuse; y a pintores como Goya, Degas, o Rosseau, especialmente teniendo en cuenta el tipo de público al que se dirigían este tipo de novelas. Posiblemente la mayor parte de los lectores no supieran quienes eran la mayoría de ellos, pero es de agradecer que Peter Kapra les trate como si lo supieran.

Hay además otras inetresantes citas en la novela, como a Edgard Allan Poe, o al futbolista Bobby Craig, mítico delantero escocés que jugó en varios equipos de la premiere league, lo que pone de manifiesto la cultura futbolística del autor.

 

Ada coretti Lamentarás haber nacidoTITULO: LAMENTARÁS HABER NACIDO

AUTOR: ADA CORETTI

SELECCIÓN TERROR Nº 612. EDITORIAL BRUGUERA

1ª EDICIÓN 1985

PORTADA: DESCONOCIDO

En los últimos coletazos de la colección Selección Terror Ada Coretti nos deleita con esta novela que no deja de ser una reflexión sobre los temas que hemos tratado anteriormente: ¿Puede un artista insuflar vida a una obra de arte?.

Raymond Leans es un pintor que vive en una aislada casa en Biddington, y ha estado absolutamente obsesionado con la creación de su último cuadro: el retrato de una bella joven desnuda cuya imagen ha surgido en su mente de la nada, con una fuerza sobrenatural que le ha obligado a no parar de trabajar hasta dar por finalizada la obra.

Maravillado por el resultado final, asume que es de lejos su mejor obra, hasta que un día empieza a tener la extraña sensación de que la mujer del cuadro, a la que ha bautizado como Geraldine, le mira primero con deseo, y según pasan los días, con odio…

Un día, al subir a la buhardilla donde guarda el cuadro, descubre que Geraldine ha desaparecido del cuadro. Aterrado, decide pedir ayuda a su mejor amigo, Alec Cuff, y le envía la siguiente carta:

Querido amigo:

Estoy asustado, aterrorizado. No sé lo que debo hacer, ni cómo debo reaccionar. Se me ha ocurrido recurrir a ti y pedirte que vengas a tenderme una mano. ¿No me dijiste, la última vez que nos vimos, que eras detective privado y que te dedicabas a esclarecer casos confusos, poco claros? Pues te aseguro que de eso se trata.

No me tomes a broma, te aseguro que estoy en una atroz encrucijada, desconociendo, ciertamente, el camino a seguir.

Cuando oigas mi relato, te parecerá una horrenda pesadilla, estoy seguro. Como me lo parece a mí.

Siento mi sangre helada por el pavor, te lo confieso abiertamente. No tanto por lo que ha sucedido sino por lo que temo que vaya a pasar. Porque el hecho alucinante, demencial, que ahora no me atrevo a explicarte, solo es el comienzo de un horror que, a menos que tú me salves, acabará con mi vida. Lo presiento.

Me espera el eterno sueño de la muerte, a no tardar, si no recibo la ayuda que solicito de ti. Créeme, no estoy fantaseando ni tampoco estoy exagerando lo más mínimo.

Ven pronto, por favor.

Ven antes de que sea tarde.

Geraldine está decidida a matarme. ¿Cómo…? ¿De qué forma…? Eso no lo sé. Solo sé que es así.

Como comprenderás, el caso exige que no pierdas el tiempo y que te reúnas conmigo lo más pronto posible. El caso te obliga a dejarlo todo por tu amigo.

Raymond Leans.”

Para saber el resto, me temo que tendréis que leer la novela, en la que por supuesto contaremos con el habitual estilo gore de la autora, y en la que ya os aviso os encontraréis con uno de los finales más terroríficos que recuerdo haber leído en un bolsilibro.

ralph barby macabra inmortalidadTITULO: MACABRA INMORTALIDAD

AUTOR: RALPH BARBY

SELECCIÓN TERROR Nº 468. EDITORIAL BRUGUERA

1ª EDICIÓN 1982

PORTADA: DESCONOCIDO

Patrick Lancaster es un arquitecto que trabaja para Joshua Cooper, dueño de una empresa que ha recibido un misterioso encargo: un hombre de aspecto siniestro llamado Lease F. Asael quiere construir un templo de 200 pies de altura (aproximadamente 61 metros) en los terrenos que actualmente ocupa su viejo caserón, pero exige que no se excave más de 1 metro para la cimentación, algo en principio imposible desde un punto de vista técnico, pero Patrick ofrece una solución, muy cara, pero eso no parece representar ningún problema, pues su cliente paga religiosamente con monedas de oro. El motivo que aduce el misterioso Sr. Asael para las extrañas condiciones de la construcción es que bajo el templo hay unas ruinas antiguas que quiere mantener a toda costa. El acuerdo se sella con la mediación de la bella y enigmática abogada del Sr. Asael, Diana  Fireshe.

Sin avanzar más del argumento de esta interesante novela, hay un momento de la trama en la que en el caserón Patrick y su novia descubren un cuadro con una siniestra escena en la que aparece la figura de un perro. Desde ya aviso que el cuadro tiene una gran importancia en la trama, y se ajusta perfectamente a los requisitos de este artículo. Y atención, porque en la novela se dice claramente que el autor del cuadro es ¡Pieter Brueghel!. Lógicamente, lo más obvio es pensar en una versión deformada del cuadro El triunfo de la muerte, una de las obras más célebres de Pieter Brueghel (el viejo), pintada hacia 1562, que presenta una iconográfica representación de la muerte, y en la que aparece –sorpresa- un perro…

Una apasionante novela que recomiendo sin lugar a dudas.

 

Ralph Barby alguien pinto el malTITULO: ALGUIEN PINTÓ EL MAL

AUTOR: RALPH BARBY

SELECCIÓN TERROR Nº 425. EDITORIAL BRUGUERA

1ª EDICIÓN 1981

PORTADA: K. MARTIN

El All Saint´s Hospital es un manicomio donde van a parar los enfermos mentales sin solución posible. Allí encontramos al juez Cunning sacando de forma clandestina durante la noche a Dorothy Ambross con la complicidad de la bella enfermera Laura Berner, que cumple  instrucciones del Doctor Lugan, el jefe de psiquiatría. Los tres se dirigen a una pequeña isla, donde son recibidos por Aldo Wassermann, sobrino de Florence Wassermann, en el único caserón que ocupa la isla. El motivo de tan extraña reunión: celebrar una sesión de espiritismo en el caserón, que tiene fama de estar encantado, y el motivo de llevar a Dorothy es que supuestamente es una médium extraordinaria. El plan es celebrar la sesión para contactar con una tal Natalie Norton, para descubrir al hombre que la asesinó dos años atrás.

No contaré nada más, pero os aseguro que la historia te mantiene en vilo a lo largo de sus 96 páginas, y os pondrá los pelos de punta, a pesar de las inevitables carencias propias de este tipo de literatura, incluyendo –cómo no- un final demasiado precipitado, aunque esta vez convincente. Sigo pensando que gran parte de las historias de los bolsilibros podrían convertirse fácilmente en notables novelas a poco que los autores hubieran dispuesto de más tiempo para su elaboración, aunque también es cierto que perderían gran parte de su encanto.

El motivo por el que esta novela forma parte de este artículo se debe a la presencia de un siniestro cuadro que representa a un ser con capa y sombrero de copa, con una mano esquelética que porta un cuchillo del que gotea sangre, de tal realismo, que parece que tuviera vida propia. Un cuadro que parece estar relacionado con una larga lista de crímenes, y que adquiere una importancia capital en la apasionante trama de este libro.

En el libro toma un gran protagonismo el espiritismo, y se referencia a temas muy interesantes,  como  a los supuestos  poderes de Hitler como Medium, o al empleo del espiritismo en la resolución de ciertos crímenes.

Al margen de las novelas reseñadas, por supuesto que hay más obras en las que encontramos la figura del arte infernal, pero en algún momento hay que cortar. Por mencionar alguno más:

El cuadro, de Frank McFair (Easa Terror nº 114) o Retrato Macabro (Nº 168 Easa Terror), de Joseph Lewis, parecen dos claros ejemplos, pero por desgracia aún no he tenido ocasión de leerlos.

La Venus de los Cuernos de Luna (Selección Terror nº 430), una vez más de Ralph Barby, tiene como parte importante de su trama el retrato de una bella mujer que parece cobrar vida, pero no me explayo con su trama ya que la reseñaré con motivo de otro artículo del blog.

No quiero olvidar tampoco La bruja de la colina roja (Nº 88 de Selección Terror), de Clark Carrados, en la que un pintor comienza a obsesionarse con el retrato de una mujer.

Boda de Ultratumba (Nº 15 de colección Thanatos, editorial Forum), del omnipresente Curtis Garland, que a la hora de homenajear a cualquier autor es siempre el primero de la lista,menciona expresamente El Retrato de Dorian Gray, aunque en realidad la novela va por otros derroteros muy distintos que ya comentaremos en otra ocasión.

También en La espantosa muñeca, del mismo autor, hay un pequeño homenaje a la misma obra, pero nuevamente la temática es ajena al objeto de este artículo, y de hecho incluí una reseña de esta novela dentro del artículo dedicado a los Muñecos diabólicos.

Ya sabéis que este blog no es amigo de supersticiones absurdas, pero tal vez sea hora de descolgar algún que otro cuadro…

VIAJANDO CON EL DIABLO, UN PLAGIO MUY ORIGINAL DE RICHARD MATHESON

Personalmente creo que es absurdo hablar de plagios en la novela popular de quiosco, pues la premura con que debían escribir los autores cada nueva obra les obligaba a tomar “prestadas” todo tipo de ideas, vinieran de donde vinieran. La diferencia entre homenaje y plagio se vuelve de esta manera borrosa en este mundillo literario, pues no siempre los autores se acordaban de citar el origen de las premisas de sus obras.

El caso de Viajando con el diablo, una de las muchas obras de Clark Carrados, es un claro ejemplo de novela que toma prestada la idea principal de otra obra, y al leerla me he planteado realizar, a modo de experimento, una comparativa entre la obra original y el bolsilibro, así que sin que sirva de precedente, esta reseña explicará con pelos y señales los finales de ambos. Avisaré en el momento en que empiece a destripar las historias, para que el que lo prefiera, deje de leer la reseña.

CLARK CARRADOS VIAJANDO CON EL DEMONIOTITULO: VIAJANDO CON EL DIABLO

AUTOR: CLARK CARRADOS

SELECCIÓN TERROR Nº 459. EDITORIAL BRUGUERA

1ª EDICIÓN 1982

PORTADA: DESCONOCIDO

“Si, apretando este botón, matase usted a una persona a la que no conoce ni ha visto jamás, ni sabe quién es, qué hace ni dónde vive y, además, gozase usted de absoluta impunidad, y por ese sencillo gesto percibiese la suma de veinticinco mil dólares, ¿se atrevería a hacerlo, señor Tilton?”

Este es el inicio de la novela reseñada.

Seguramente a muchos de vosotros os suene el argumento, pues hay una mediocre película de 2009 llamada The Box, dirigida por Richard Kelly (¿en qué estaría pensando el autor de Donnie Darko?) y protagonizada por cameron Díaz, James Marsden y Frank Langella, que parte de la misma premisa; y además ya se había emitido en 1986 un episodio de The Twilight Zone (La dimensión desconocida en España) con la misma idea.

En el film, Norma y Arthur son un matrimonio con problemas económicos con un niño pequeño llamado Walter.

Un día Norma recibe un paquete de un extraño desconocido. Al abrir el paquete, comprueba que contiene una caja de madera elaborada que únicamente tiene en su parte superior un botón pulsador.

Al día siguiente, el misterioso desconocido, que se hace llamar Arlington Steward, se presenta diciendo de que se compromete a entregarle 1.000.000 $ en efectivo si oprime el botón pulsador, aunque debe saber que ello provocará la muerte de otro ser humano en algún lugar del mundo, alguien que no conocen y probablemente nunca conocerán. Por el solo hecho de dejarlo entrar a la casa, Norma gana 100 $.

richard matheson boton botonY algunos estaréis pensando: ¡La leche!, ¿pero es que la película y la serie de TV plagiaron la novela de Clark Carrados, publicada en 1982?. Pues no, porque ambas  se basan a su vez en un relato corto de Richard Matheson llamado “Button, Button” (Botón, botón), publicado en 1970 en la revista Playboy, e igualmente éste es el verdadero germen que inspiró Viajando con el diablo.

A partir de aquí todo lo que vienen son spoilers, palabra que no me gusta nada utilizar. En resumen, que voy a contar el final del relato de Matheson, del episodio de TV, de la película, y de la novela de Clark Carrados, a fin de comparar las distintas versiones. Avisados quedáis aquellos que queráis leerlos, o ver la película, para no seguir con la reseña.

El relato –fascinante y muy corto, pues tiene 2.261 palabras- plantea la misma situación que he explicado para la película, con los mismos personajes (el matrimonio formado por Norma y Arthur y el enigmático Sr. Steward), pero con 50.000 $ de recompensa y sin que el matrimonio tenga hijos.

En este magnífico cuento de Matheson, Norma acaba apretando el botón, y poco después recibe una llamada que le comunica que alguien ha empujado a su marido y ha muerto al caer a las vías del tren, por lo que le corresponde cobrar el seguro de vida: exactamente 50.000 $. Cuando Norma, tras comprobar que en el interior de la caja de madera no hay absolutamente nada, le grita al Sr. Steward “—¡Usted dijo que yo no conocería al que muriera!”, éste le contesta “¿en verdad cree que usted conocía a su esposo?”.

En el mencionado episodio televisivo de The Twilight Zone, también acaba apretando el botón la esposa, pero en este caso no se sabe quien ha fallecido. El Sr. Steward paga (en este caso 200.000 $) al matrimonio, y se lleva el dispositivo, indicando que será recargado y ofrecido a una nueva pareja. El episodio finaliza con Norma y Arthur agobiados pensando si serán los próximos en morir.

The_Box-366626530-largeLa película ya hemos dicho que parte de la misma idea, pero a partir de ahí va por derroteros muy distintos, en una delirante mezcla de terror, ciencia ficción y thriller que desde mi punto de vista no acaba de funcionar, dando lugar a una película muy mediocre.  El problema obvio es que no es posible llenar una película a partir de un relato de dos páginas sin añadir un montón de elementos nuevos, y en el film se opta por centrarse en la identidad de los creadores de la caja, haciendo que se pierda gran parte del misterio.

A diferencia de en el relato y en la versión televisiva, en la película no hay una sola prueba: después de que Norma decida apretar el botón matando así a una persona anónima, su hijo es convertido en ciego y sordo y se les dice que para sacarlo de esa condición, Arthur debe asesinar a su esposa. En mi opinión se pierde una parte importante del conflicto moral que plantea el relato original, decantándose por una lección demasiado simplista: nuestras acciones siempre tienen consecuencias.

Steward explica que el niño se recuperará en cuanto el espíritu de la persona que va a morir  abandone su cuerpo. Cuando Arthur dispara a Norma, se ve que otra pareja está a la vez pulsando el botón de la caja, dando una idea de un círculo infinito que sólo se interrumpirá cuando alguien decline la oferta de apretar el botón.

En la película, en la primera prueba vuelve a ser Norma la que aprieta el botón (curiosamente siempre es la mujer), y los protagonistas, igual que en la serie de TV, se planten si no serán los próximos en morir, aunque también hay un homenaje al relato original, cuando el marido le pregunta a Norma antes de apretar el botón “¿Cuánto crees que me conoces?”, temiendo ser él el que muera.

Y llegamos al bolsilibro. ¿Qué decisión hará tomar Clark Carrados a su protagonista?.¿Qué efectos tendrá su decisión? ¿Quién es en este caso el Sr. Steward?.

En Viajando con el diablo, nada más empezar la novela, el que recibe la propuesta de apretar el botón a cambio de 25.000 $ es Gareth Tilton, un joven envuelto en problemas económicos, con la misma condición de siempre: alguien anónimo morirá en cualquier lugar del mundo en el momento en que se apriete el botón. La enigmática persona que le hace la oferta deja de ser el Sr. Steward, y pasa a ser un tal Paddwohkeeghsie, alias Paddy para los amigos, alguien que deja entrever que es el demonio al decir que “nadie le conoce, pero que todo el mundo ha oído hablar de él”.

El autor, sin mencionar a Matheson, sí hace un guiño al relato original, al decir Gareth, “Paddy, eso me recuerda un cuento que leí hace muchos años”.

El caso es que Gareth, que es una buena persona, no acepta el trato, y Paddy le dice que es la primera vez que se encuentra con alguien que no aprieta el botón.

A partir de este momento, la  vida cambia para Gareth, pues la suerte parece aliarse con él cuando a la mañana siguiente de rechazar la propuesta de Paddy,  una adinerada vecina suya, la señora Wardstei, le propone pagarle 2.500 $ por entregar una carta muy importante a un hombre que vive en Artmore, una población que se encuentra a 400 kilómetros.

A partir de aquí, la cosa empieza a volverse muy loca,  como debe ser en todo buen bolsilibro, y pronto, cuando nuestro protagonista llegue a su destino, una mansión llamada Hyrall Cottage, conoceremos al extravagante doctor Igorov, su ayudante Hutt, y a las inevitables bellezas que nunca pueden faltar en la literatura popular; la bella y misteriosa Shera, y a otras tres mujeres que ayudan a Igorov: Sybill Zyllon, Mona Updike, e Irene Kluge.

Debo reconocer que me he divertido mucho leyendo esta rocambolesca historia, cuyo tono me ha recordado a ratos a Alicia en el País de las Maravillas, pues el viaje que emprende Gareth está plagado de imágenes que parecen sacadas de un sueño, aunque en realidad son fruto de la improvisación de un autor que se nota que tenía prisa por entregar un nuevo título a toda costa.

Pero ahora que lo pienso… ¿y que pasa con la famosa caja del principio que se supone que es el argumento principal de la novela?. Pues que no tiene nada que ver con la historia principal. ¿Genial, verdad?. Clark Carrados tiene las narices de hacernos creer que todo va a girar alrededor de la caja, y en realidad no tiene ninguna relación con la trama real de la novela. Un Mc Guffin en toda regla. Únicamente en las dos últimas páginas vuelve a salir Paddy (el demonio), para decirle a Gareth que por no haber apretado el botón, tendrá una recompensa, que, como no puede ser de otra forma, resulta ser el amor que ha encontrado en medio de su horrible experiencia con el profesor Igorov.

Me gustaría finalizar este pequeño artículo destacando el hecho de que el argumento tratado en Botón, Botón no es en absoluto una excepción literaria. Agradezco desde aquí la información aportada por lectores del blog, en particular a Sergio Hugo Castro, Rubén Soto, y Armando Boix. Nunca dejarán de asombrarme los conocimientos que demuestran los aficionados actuales a la literatura popular, una prueba más de que hay que dejar de asociar este ipo de literatura con lectores de un determinado nivel cultural .

El mandarín, de Eça de Queirós, es una novela corta de 120 páginas publicada en 1880 en la que se narra la leyenda de un desconocido mandarín más rico que cualquier rey conocido. Para heredar toda su riqueza, basta que toques una campanilla, e inmediatamente morirá, a la vez que a tus pies aparecerá todo el oro que puedas soñar. Mismo planteamiento, mismo dilema moral.

La pata de mono (1902), un relato de W.W. Jacobs, también  jugaba con la idea de conseguir riquezas a cambio de una muerte.

Y finalmente, por mencionar algún ejemplo de la literatura española, La Barca del pescador (1945) es una obra de teatro de Alejandro Casona en la que el diablo le propone al protagonista dinero y éxito a cambio de que decida la muerte del hombre que él elija. El protagonista acepta, señalando a un pescador de una aldea en donde no ha estado nunca.

Así que tal vez Richard Matheson no resultó tan original, al fin y al cabo. Para que luego digáis que la novela popular es muy previsible.

RUE MORGUE, 13, LA CARTA DE AMOR DE CURTIS GARLAND A EDGARD ALLAN POE

Rue morgue 13Una vez más acaba este blog dedicando un artículo a Juan Gallardo Muñoz, sin lugar a dudas uno de los más grandes escritores de literatura popular que ha dado España (no olvidemos a los demás, por favor), y probablemente el que más fascinación despierta entre el público actual.

En este caso, centraré la atención en su novela Rue Morgue, 13, publicada en la colección Selección Terror nº  192  de Bruguera.

La historia comienza con la narración en primera persona de Peter Munro, un joven inglés que lleva tiempo deambulando por París en busca de la Rue Morgue, una calle que todo el mundo le asegura que no existe,  y que  sin embargo él sabe que es real,  pues hace casi un año pasó en ella la noche más terrorífica de su vida; la noche en que también conoció a Suzzane, una mujer de extraordinaria belleza a la que aún sigue buscando desesperadamente.

edgard allan poe

Imaginando pesadillas

Me van a permitir que el resumen de la novela se quede en estas breves palabras, pero de verdad que considero importante que el lector descubra por sí mismo el resto de esta imprescindible obra, en una de las –para mí- mejores historias que jamás escribiera Juan Gallardo Muñoz, tanto por el desarrollo de la trama –mucho más pulida de lo habitual- como por el final.

La novela es todo un homenaje a Edgard Allan Poe, uno de los escritores más reconocibles en la obra de terror de Curtis Garland, tanto por el tono de gran parte de su narrativa como por el hecho de que le cita expresamente en varias de sus obras (Sangre en un cráneo comienza con una cita de La caja oblonga; Anoche salí de la tumba, con otra cita de El entierro prematuro; y en otras novelas como La madrugada de Dolan, o Criatura en mi sangre, se cita a Poe durante la trama) .

edgard allan poe la-caida-de-la-casa-usher-17Rue Morgue, 13 se encarga de mostrar, en uno de esos maravillosos prefacios tan habituales del autor, el agradecimiento a todo lo que ha representado la obra de Poe, un escritor de vida trágica que nunca pudo imaginarse el alcance que tendría su narrativa en generaciones futuras.

“Edgar Allan Poe la inventó. Jamás ha existido en París su famosa rué Morgue. Es una calle que nunca existió.

Pero ésa es la historia de Poe. Ésta es «otra» historia, que diría Kipling. Y nuestra rué Morgue es ciertamente otra calle…

Pero valga este pequeño recuerdo al creador de la original y primitiva calle del horror. Por eso repito aquí ese nombre imaginario. No existiría otro mejor para una calle semejante…

El autor

edgard allan poe gato negro 2Partiendo del homenaje más obvio, el propio título de la novela hace referencia directa a Los Crímenes de la calle Morgue, el célebre cuento de Poe, considerado como el primer relato policial de la historia; pero además a lo largo de la novela se homenajean de forma indirecta otros cuentos del autor.

Peter, el protagonista de la novela, inicia su terrorífica experiencia siguiendo sin ningún motivo aparente a una bella mujer a través de las calles de París, del mismo modo que en El hombre de la multitud (1840), un hombre decide seguir a otro por pura curiosidad, lo que le traerá  –como en nuestro caso- funestas consecuencias.

Durante la persecución, Peter se encuentra con un gato negro cuya única finalidad parece ser recordarnos el famoso relato de Poe de 1843.

edgard allan poe gato negroMás tarde, cuando Peter se encuentra en la lúgubre pensión de Madame Renaud en la que se aloja en la Rue Morgue, la trama nos trae a la memoria La Caída de la Casa Usher (1839), con un hombre aquejado de una extraña enfermedad; pero además hay una escena que se asemeja mucho a La verdad sobre el caso del señor Valdemar (1845), con ese mismo hombre convaleciente en estado de descomposición emitiendo quejidos de ultratumba.

La realidad es que todos los guiños mencionados -y todos los que encontrará cada lector-, son un homenaje menor, pues son la ambientación  y estilo general de la novela los que hacen que Rue Morgue 13 pudiera ser incluída sin problemas en una recopilación de cuentos de Edgard Allan Poe sin que desentonara lo más mínimo del resto de la obra.

Al margen de las referencias a Poe, la mujer objeto del deseo de nuestro protagonista, y detonante de su terrorífica aventura, se llama Suzanne Du Maurier, supongo que en homenaje a la escritora Daphne Du Maurier, célebre por ser la autora –entre otras muchas joyas- de Rebecca, o Los Pájaros.

Siguiendo la tradición de este disperso blog, me gustaría contar una anécdota sobre Poe que creo que bien podría haber servido de argumento de partida para una de las novelas de Curtis Garland.

Edgar allan poe tumba original en westminster

Emplazamiento de la tumba original de Edgar Allan Poe

Poe fue enterrado el 8 de octubre de 1849, a las cuatro de la tarde en el cementerio de la iglesia presbiteriana de Westminster, en Baltimore, en una tumba sin lápida, ante la presencia de apenas 10 personas. Durante veintiséis años, la tumba de Edgar Allan Poe estuvo marcada por un bloque de piedra en el que solo se leía “N˚80”, hasta que en 1875 sus restos fueron traladados a otro emplazamiento del mismo cementerio mucho más digno, con una escultura pagada con las aportaciones realizadas por admiradores de su obra, que empezaba a tener, después de su muerte, cierto prestigio, a pesar de la funesta actuación de su albacea literario, Rufus Wilmot Griswold, el Salieri de Poe, un hombre del que ya encontraré una excusa para hablar de él. Ese es el motivo por el que en la actualidad hay dos tumbas del escritor, pues en la original se realizó posteriormente (en 1885) una lápida conmemorativa presidida por la figura de un cuervo (animal tan representativo de la ciudad de Baltimore gracias a Poe que ha logrado que el equipo de fútbol americano de la ciudad se llame “The Ravens”).

edgard allan poe rosas y coñac

Rosas y Coñac para Poe

El caso es que hay una anécdota muy curiosa relacionada con la tumba del escritor. Al menos desde mediados de los años 60 (y hay fuentes que aseguraban que desde los años 30) cada 19 de enero (fecha de nacimiento de Poe), entre la medianoche y las cinco de la mañana, un hombre con abrigo largo y un bastón de empuñadura dorada se colaba en el cementerio, que estaba cerrado al público, y dejaba tres rosas y una botella de coñac a la mitad junto a la tumba de Edgar Allan Poe, mientras tocaba de un modo muy característico la tumba. Los testigos que decían haber visto a este extraño visitante afirmaban que se tapaba la cara con un sombrero y una bufanda blanca. En los años 60, Alexander Rose, profesor de Literatura y presidente de la Poe Society, se empezó a interesar por este enigma, y en 1983, el ex director de la casa Museo de Poe en Baltimore, Jeff Jerome, comenzó a organizar discretas visitas nocturnas en grupo para espiar de lejos al visitante misterioso. Su grupo cada año le observaba desde lejos, pero sin que se notara su presencia, para evitar que el admirador huyera. Por estas visitas se sabe cómo se colaba en el cementerio, la peculiar forma en que tocaba la tumba, y que de vez en cuando dejaba alguna nota escrita encima de la tumba (alguna de ellas bastante polémicas, por cierto). Sus observadores nunca hicieron pública la forma en que entraba el visitante en el cementerio ni el ritual que realizaba para depositar las rosas y la botella, para poder distinguir a posibles imitadores.

Cada año, la misma visita y el mismo ritual, hasta que en 2009 (cuando se cumplían 200 años del nacimiento del escritor), dejó de aparecer sin explicación alguna, lo que hizo que se desatara un encendido debate sobre la identidad del constante admirador de Poe, un misterio que a día de hoy (y ojalá por siempre), sigue pendiente de resolución. Lo único que se sabe es que no se trataba de una sola persona, pues en 1993 el visitante dejó una nota en la tumba en la que indicaba que “voy a pasar la antorcha a un hijo”, y en 1999 una nueva nota afirmaba que el visitante original había muerto, y que el encargado actual era su hijo.

Desde este humilde blog mi pequeño homenaje a estos dos monstruos de la literatura (cuya obra literaria tiene en común la gran admiración que Julio Cortázar sentía por ambos); pero muy especialmente para todas aquellas personas que –al igual que el misterioso visitante de la tumba de Poe- aportan su granito de arena por perpetuar la memoria de los demás, sean grandes escritores, o anónimos ciudadanos.

Ojalá Juan Gallardo Muñoz tenga algún día el reconocimiento tardío que en su momento logró Edgard Allan Poe, y tal vez llegue el día en que algún anónimo admirador deposite cada 28 de Octubre sobre su tumba dos rosas: una por él, y otra por su gran musa, su querida esposa Teresa.

PENSIÓN DE PARÍS, O LA INCONVENIENCIA DE HACER RESEÑAS

Tras el extraño título de esta reseña tan sólo pretendo hacer una pequeña reflexión sobre la realización de reseñas de bolsilibros, que espero se entienda según avancéis en el artículo. Permitidme que inicie esta entrada, precisamente con la reseña de una obra de Ralph Barby, y después me explico.

ralph barby pension de parisTITULO: PENSIÓN DE PARÍS

AUTOR: RALPH BARBY

SELECCIÓN TERROR Nº 189. EDITORIAL BRUGUERA

1ª EDICIÓN 1976

PORTADA: Salvador Fabá

Creo que no es necesario mencionar que esta novela engrosa la lista de títulos que se desarrollan en Francia, escenario muy habitual de la literatura popular, probablemente el más recurrente después de los Estados Unidos. En este caso, el autor da muestras de conocer bien la ciudad en primera persona, o al menos, de haberse documentado adecuadamente.

La historia comienza con Jéróme Sebolix, un hombre que ha sido marino, proxeneta, y que en la actualidad (en los años 60´) apenas gana lo suficiente para malvivir en la pensión Lachaise, una modesta casa de huéspedes cercana al cementerio Pére Lachaise regentada por las hermanas Marguerite y Hortense Magenta, dos ancianas aficionadas al espiritismo.

Una buena mañana, mientras hojea el diario desayunando, Jéróme comprueba asombrado que aparece una esquela rodeada con un círculo rojo con su nombre, en la que se indica que ese mismo día será incinerado. Convencido de que se trata de una broma pesada, acude al entierro, encontrándose que el cadáver que está a punto de ser incinerado tiene su misma cara.

Tras ser expulsado de la capilla de incineración tomado por un loco, y tras ver en un espejo que no reconoce su propio rostro,  es apuñalado por un atracador cuando regresa a la pensión. Ante los ojos aterrorizados de dos testigos que presencian el apuñalamiento, el cuerpo del supuesto Jéróme Sebolix se descompone en cuestión de segundos.

Cambiamos de escenario, y cuatro jóvenes estudiantes –dos chicos y dos chicas- buscan habitaciones en la pensión Lachaise. Los dos chicos –Gilbert y Jean- comparten una habitación,  y las dos chicas –Marie y Silvy-, la otra.

Los cuatro resultan ser los testigos de la increíble descomposición del cuerpo de Jéróme, que han decidido investigar por su cuenta tan misterioso suceso. Han acudido allí, porque antes de desaparecer, Jéróme no paró de gritar su nombre  y de decir que vivía en la pensión Lachaise, pero lo que no sospechan es el horror en el que se verán envueltos.

Y hasta aquí, para no destripar la historia de esta novela en la que París es una protagonista más.

Y ahora entramos en la reflexión propuesta al inicio de la reseña, y el motivo por el que he reseñado justo Pensión de París.

El propio Ralph Barby, respondiendo en un blog acerca del tema de las reseñas, escribió lo siguiente:

“A lo largo de mi vida profesional he escrito cientos y cientos de sinopsis: Las aborrezco. No me gustan, y cuando te las hacen otros en “Reseñas”, destripan la obra aunque sea sin mala intención. En el caso de “PENSIÓN DE PARÍS”, se trata de una novela corta que puede leerse en poco más de una hora. Sumergirse en la historia es fácil, basta leer la primera página, seguro que sigues adelante. Las historias de TERROR, máxime las “made in Ralph Barby”, es mejor comenzar a leerla sin saber de qué va. No son historias en las que han matado a alguien y se dedican a buscar pistas. Y tíos o tías muy listos, al estilo de los thrillers tradicionales, descubren el asesino al final. Nada de eso, mis historias suelen ser mágicas, oscuras y góticas, cada lector que las interprete como prefiera.”

Es decir, que el autor reniega de las reseñas, por considerar que estas pequeñas sinopsis son spoilers a lo bestia, y probablemente no le falte razón, y lo mejor sea acercarse a este tipo de libros sin la más mínima guía, lo que me hace plantearme si  las reseñas son útiles, o en realidad provocan el efecto contrario del pretendido, que no es otro –al menos en mi caso- que fomentar la lectura de este tipo de literatura.

En mi opinión, al igual que ocurre con los trailers cinematográficos, todo depende de cómo esté escrita la reseña, ya que una cosa es despertar el interés del lector, sin destripar la historia,  y otra es contar prácticamente todo, lo que desincentiva claramente la lectura. Yo personalmente soy plenamente consciente de que en ocasiones me excedo claramente, pero procuro que sólo sea cuando considero que es necesario para enlazar el resumen del libro con el tema que esté tratando en la correspondiente reseña.

En resumen, que soy partidario de las reseñas, pues creo que son un instrumento magnífico para difundir la literatura popular, y es tan fácil como que el que no quiera tener la más mínima idea de qué va una novela, que no vea la reseña hasta haberla leído. No sé qué pensaréis al respecto los que leais esto (si es que lo lee alguien).

EL GATO QUE RIE, LITERATURA DENTRO DE LA LITERATURA

abrazo_a_poesiaAl igual que hay “cine dentro del cine”, en la literatura encontramos algo similar en diversos autores que emplean la propia literatura como parte protagonista de su historia, jugando con la complicidad de un lector que se siente cómodo ante aquello que conoce.

Todos  recordamos libros como El nombre de la Rosa, de Umberto Eco; o  El club Dumas, de Arturo Pérez Reverte, cuyas tramas giran alrededor de un libro ficticio; o el subgénero de “libros malditos”, con el Necronomicón a la cabeza, entre otros muchos que ahora no vienen a cuento, pero de los que espero hablar en alguna ocasión más propicia. Ya encontraré una excusa.

No es el caso de El gato que ríe, pues toda la trama gira alrededor de una obra real, que sirve de cobertura para cometer una serie de horrendos crímenes que siguen el esquema narrativo de Alicia en el País de las Maravillas.

La primera obra similar que me viene a la cabeza sería El club Dante (2004), deedwin Drood_serial_cover Matthew Pearl, una historia que se desarrolla en 1865, y en la que se producen una serie de crímenes inspirados en los tormentos del infierno de Dante. Interesante y entretenida novela, con muchos elementos en común con la obra de Garland.

Otras novelas que pueden encuadrarse en este tipo de tramas son las relacionadas con la inacabada obra póstuma de Dickens: “El misterio de Edwin Drood”, que ha servido de hilo conductor para “El último Dickens”, otra fascinante novela de Matthew Pearl, y “La soledad de Charles Dickens”, una interesante pero, en mi opinión, fallida obra de Dan Simmons.

aliciapaismaravillasPues bien, El gato que ríe, una novelita de 96 páginas publicada como una de tantas obras de novela popular de quiosco, es un fascinante y terrorífico homenaje a Alicia en el país de las maravillas, la universal obra de Lewis Carroll que a mi en particular siempre me ha resultado inquietante, que sirve de excusa a Juan Gallardo Muñoz para escribir otra gran novela con el seudónimo de Curtis Garland, demostrando una vez más que su obra merece todos los elogios que habitualmente recibe.

Curtis Garland el gato que ríeTITULO: EL GATO QUE RÍE

AUTOR: CURTIS GARLAND

SELECCIÓN TERROR Nº 341. EDITORIAL BRUGUERA

1ª EDICIÓN 1980

PORTADA: JORGE SAMPERE

La novela se sitúa en Londres, en la habitual época victoriana tan del gusto del autor.

Alicia Kendall, la protagonista de la historia, es una bella y soñadora joven perteneciente a una familia acaudalada. A pesar de su juventud, Alicia es consciente de la injusticia que representa que familias como la suya disfruten de todo tipo de comodidades mientras medio Londres vive en la más absoluta miseria. Tal vez por ello, busca en la lectura una forma de evadirse de estos sentimientos, siendo Alicia en el País de las Maravillas su obra favorita, pues le permite soñar con grandes aventuras. Tengamos en cuenta que la primera edición de Alicia en el país de las Maravillas se publicó en Londres en 1865, y los hechos narrados en la novela transcurren pocos años después (exactamente en 1890, pues en un momento de la novela se hace referencia a que han pasado 25 años desde la publicación de la obra).

Justo por esas fechas ha anunciado su regreso a Londres su querido tío Gart, un hombre que ha estado destinado en la India como capitán de los Khyber Riffles (unas unidades formadas por voluntarios pakistaníes que sirvieron como ejércitos auxiliares para vigilar la frontera) durante 10 años, en la feroz guerra contra los rebeldes independentistas, y que vuelve a su patria tras haber sido herido en combate. A pesar de que Alicia tenía tan sólo 10 años cuando su tío marchó de Inglaterra, conserva  un maravilloso recuerdo de él, y espera ansiosa su regreso, sin sospechar que muy pronto se verá envuelta en el mayor de los horrores.

Cuando finalmente vuelve a encontrase con su tío Gart, se encuentra con un atractivo hombre de 40 años con un carácter rebelde muy distinto de lo que ella está acostumbrada.

Si quieres ser feliz, trata de ser rebelde y anárquica. La sociedad de nuestro tiempo te señalará acusadora, pero tú gozarás de la vida, sin importarte los demás lo más mínimo.”

Pronto conoceremos al resto de personajes de la trama: Katherine y Selway, padres de Alicia; Harvey Kendall, un superficial primo; lord Archibald Bersford y su esposa Lady Anne Bersford, una aristocrática pareja que coincidió en la India con Gart, con el que que mantienen una manifiesta enemistad; el  misterioso Nathan Kendal, pariente lejano de Gart que se suponía debería haber regresado también de la India; Edward Wilkinson, el heróico Coronel Hawthorne y el periodista sir Gregory Forresham, tres hombres que fueron testigos de un incidente en la India que resultará clave para el desarrollo de la historia.

Un asesino disfrazado con una máscara de un gato sonriente (como el gato de Cheshire) comienza a asesinar a los personajes de la novela con curiosos métodos relacionados  con capítulos de la novela de Alicia en el País de las Maravillas. ¿Quién y por qué? Deberéis leer la novela y acompañar al joven inspector de Scotland Yard Ian Laine para descubrirlo.

En la novela hay múltiples referencias literarias, en su mayor parte lógicamente sobre Lewis Carroll y en particular Alicia en el País de las Maravillas, protagonista absoluto de la historia; pero también a otras obras, como la referencia al tigre Shere Khan, de El libro de la Selva, de Rudyard Kipling, publicado en 1894.aliciapaismaravillas2

Lo que queda claro es el profundo conocimiento de Curtis Garland de la obra de Carroll, pues a lo largo de la novela aporta infinidad de detalles sobre diversas escenas de la misma.

La prueba de que debía ser uno de los libros favoritos del autor es que la cita en alguna obra más, como por ejemplo en Embajada de lo Imposible (Héroes del Espacio nº 125): “Lo cierto es que me quedé dormido. Y tuve un sueño, como Alicia al dormirse al borde del río y ver al conejo blanco de ojos rosados, lamentándose de que iba a llegar tarde a alguna parte.

También se presenta Alicia en Crónicas Galácticas (La Conquista del Espacio nº 283) en una maravillosa cita: “Presioné algo. Un resorte. La prodigiosa sucesión de formas, colores y dimensiones pareció frenarse, distenderse, crear una espejeante imagen falsa y deforme. Y, como un vidrio que se hace añicos, me sentí golpeado contra una superficie que no existía. Como Alicia, al capricho de Lewis Carroll, su inefable biógrafo y narrador, me sentí inmerso al otro lado de una pared rota por mi propio yo.”

En esa misma novela: “Era «el otro lado del espejo», que hubiera dicho Alicia Liddell, de labios de Lewis Carroll. El No Cumpleaños de los personajes del País de las Maravillas. El Conejo Retrasado. El absurdo. El disparate. Lo que en el lado positivo de la imagen era y existía, allí no era, no fue nunca, no existía, no había existido jamás. No sería ni existiría nunca. Quizá sólo un matemático podía entender ese juego diabólico de conceptos.

Mejor aún, en Yo vendí el planeta (La Conquista del espacio nº 268), tras citar un fragmento de la obra de Lewis Carroll, Curtis Garland nos regala una de sus maravillosas notas a pie de página que nos permite conocer de primera mano la opinión del autor sobre esta inmortal obra: “Parte final del capítulo XII de la novela onírica y satírica de Lewis Carroll —seudónimo del reverendo Charles Lutwidge Dodgson—, que el escritor Victoriano dedicó a la niña Alicia Lidtleil, y que posteriormente alcanzara fama mundial como cuento para niños, aunque en su fondo y significado, Alicia en el País de las Maravillas diste mucho de serlo realmente. (N. del A.)”

Ya de regreso a El Gato que ríe, la trama, con algunas escenas terroríficas, desprende un tono sombrío en muchos pasajes, con una visión muy negativa del mundo, que sólo permite un leve atisbo de esperanza gracias a la inocencia del personaje de Alicia:

El mundo es una basura, Alicia querida. Mientras puedas, refúgiate en los bellos cuentos que tanto te gustan. Allí, al menos, la maldad es ficticia, imaginaria. En la vida, esa maldad existe, es tangible. Y se ensaña con los débiles

Con el tiempo espero encontrar más bolsilibros en los que la literatura tenga un protagonismo destacable. De ser así, ampliaré este artículo con la correspondiente reseña.

De cualquier modo, esta novela me ha servido para entender la influencia de Alicia en el País de las Maravillas en la obra de Juan Gallardo Muñoz, un autor por el que, con cada nueva lectura, siento un mayor respeto y admiración.

OFELIA. ¿SHAKESPEARE EN LOS BOLSILIBROS?

ofelia-1TITULO: OFELIA

AUTOR: RALPH BARBY

SELECCIÓN TERROR Nº 167. EDITORIAL BRUGUERA

1ª EDICIÓN 1976

PORTADA: DESILO

Ofelia Taylor es una joven que despierta víctima de una pesadilla en mitad de la noche en su pequeño apartamento del Bronx. Tras creer oir unas horribles carcajadas procedentes del cercano Old Hospital, intenta huir de su propio piso, pero se encuentra inexplicablemente encerrada, e incomunicada del mundo exterior, pues el teléfono tampoco funciona.

ofelia-2Al despertar a la mañana siguiente, se encuentra a la Agente Cunninghame de la policía dentro de su apartamento, esperando para interrogarla junto con el sargento Woodson. Incapaz de recordar nada, le explican que fue atendida por el Doctor Mulberry, del Old Hospital, que, atraído por la cantidad de agua que salía de su apartamento abierto, la encontró dentro de la bañera a punto de ahogarse.

La policía está convencida de que intentó suicidarse, y de que padece algún tipo de trastorno psiquiátrico que le impide recordar nada, por lo que le solicitan que acuda a un psiquiatra para que le realice un informe de valoración. Esta situación le lleva al desagradable Old Hospital, a la consulta del doctor Mulberry.

Al llegar al hospital, encuentra una mujer muy alta que amablemente se ofrece a  acompañarla hasta el despacho del doctor, pero en realidad la lleva a un desván, dejándola encerrada en compañía de un aterrador enano y de unas jaulas con barrotes que cuelgan del techo, con restos humanos en su interior. Tras conseguir huir aterrada de la siniestra estancia a través de una ventana, con el enano pisándole los talones por la cornisa de la fachada, regresa al interior del Old Hospital, y mientras huye a la carrera choca frontalmente con el apuesto y joven Doctor Joseph Mulberry.

Ya en su consulta, y tras narrarle todo lo sucedido, el doctor por supuesto piensa que está loca, y se ofrece a tratarla con regularidad en su consulta. Dentro de la consulta, Ofelia se fija aterrada en un cuadro en el que aparece un grupo de personas, entre las cuales se encuentra el siniestro enano del desván. El problema es que el cuadro es una réplica de uno de gran tamaño que preside el despacho de Noel Goodyear, el director del hospital; un cuadro pintado en 1830. Según el director, el enano del cuadro era un tal William Van Reims, un engendro físico y mental fruto de años de enlaces cosanguineos de los Van Reims, familia benefactora que fundó el Old Hospital. Además en el cuadro también se ve la figura de un monje tapado cuya silueta recuerda a Ofelia a la mujer que le acompañó hasta el siniestro desván de las jaulas, y que resulta ser la hermana de William, una mujer con fama de ser una bruja.

Joseph se compromete a acompañar a Ofelia al desván para que compruebe con sus propios ojos que no hay allí nada similar a lo que ella asegura haber visto, y a cambio le hace prometerle que si no encuentran nada extraño, seguirá un tratamiento con él. Efectivamente todo apunta a que Ofelia está loca.

Magnífica obra, para mi gusto de lo mejor que he leído de Ralph Barby, que por lo general mantiene una calidad media más que aceptable. Una lástima que la habitual precipitación en el final de la novela rebaje la puntuación final de la misma. He de reconocer que las historias que hacen dudar al lector de la salud mental de los protagonistas (y en esto Silver kane es el maestro) me resultan muy interesantes, siempre y cuando el autor consiga una historia coherente, claro está. Por si alguien encuentra llamativo el título de la novela, diré que no es casualidad que la protagonista se llame igual que la enamorada de Hamlet, obra que se cita textualmente:

  • “Sí, Ofelia, las dos somos Ofelias. Esto no se le hubiera ocurrido a Shakespeare; él sólo puso una Ofelia en su Hamlet, lo malo es que la volvió loca.”
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Ofelia, de John Everett Millais

Al igual que en la obra de Shakespeare, la protagonista de esta novela de terror está ligada a la locura, y del mismo modo que en la obra original Ofelia acaba ahogada al caer en un río, en la novela de Ralph Barby está a punto de morir en la bañera.

ofelia hamletPor cierto no es la primera vez que veo menciones a Shakespeare en un bolsilibro, aunque sí es la obra en la que adquiere un mayor protagonismo un personaje del inmortal autor.

En Made in Marte, de mí admirado Adam Surray, nos encontramos con el siguiente diálogo:

“—El hombre de Marte llegó un Jueves, Miss Venus 2000, La Luna para los lunáticos… Esto es vergonzoso. Conoces a Shakespeare, Robert?

— ¿Es un nuevo autor de ciencia ficción?”

Enrique Sánchez Pascual, con el seudónimo de H. S. Thels, menciona a Hamlet en Materia Negativa (Espacio Mundo Fututro nº 57):

“Ser o no ser, había dicho Hamlet. En realidad, fue aquello lo que ocurrió: apenas había oprimido el disparador, la ciudad de los escarabajos se esfumó, como si jamás hubiese existido, como si no hubiera sido más que el producto de una disparatada pesadilla.”

En Largo viaje hacia la nada (La Conquista del Esapcio nº 201), de Curtis Garland, se cita expresamente la última frase de Hamlet, “…Luego, el resto será silencio”, en una de las habituales notas a pie de página del autor. (Frase que también se menciona en Centuria XXV (La Conquista del Espacio nº 225), del mismo autor)

Nuevamente gracias a Garland, encontramos otra cita de Hamlet en Hombre Omega (La Conquista del Espacio nº 384):

Yo, moribundo, le doy mi voto. Díselo tú, e infórmale de cuanto acaba de ocurrir. ¡Oh! Para mí, sólo queda ya… el silencio eterno.”

Y del mismo autor, otra cita de Hamlet en Evasión del mundo del terror (La Conquista del Espacio nº 147):

“Existen más cosas en la Tierra y en el cielo, Horacio, que todas aquellas que pueda explicar la filosofía.”

Esa misma cita se mencióna por cierto en Yo, Lázaro (La Conquista del Espacio nº 22), y en …Y las estrellas gritaron (La Conquista del Espacio nº 287), otras dos obras de ciencia ficción del mismo Curtis Garland, que como podemos observar, tenía una cierta fijación con Hamlet; y en Rescate en Medon (Héroes del espacio nº 164), de Eric Sorenssen (seudónimo de Juan Manuel González Cremona).

Silver Kane demuestra una cultura superior a la media con la siguiente referencia de Un solo ataúd (Punto Rojo nº 1) a la supuesta autoría de las obras de Shakespeare:

“En los interminables pasillos todo era silencio. Los profesores debían estar repartidos entre el comedor y la biblioteca, fumando cigarrillos baratos y enfrascándose en charlas interminables sobre la política de Kennedy y sobre si eran o no auténticas todas las obras de Shakespeare.”

En Muy alto, muy rubio, muy muerto (Punto Rojo nº 71), de Keith Luger, se citan diversos párrafos de Hamlet.

Pero una de mis citas favoritas se encuentra en Eran cinco diablos (Ases del Oeste nº 272),  una novela del Oeste de Mikky Roberts, autor del que ya he hablado en el blog:

—“No hay en el infierno furia tan airada como la de mujer que fue burlada”, —recitó Gert—. Eso pertenece a una obra de un famoso poeta y dramaturgo inglés, Shakespeare. Pero usted probablemente no habrá oído hablar jamás de él. Son muy instructivas sus obras…

—Seguro que leyendo a ese Shakespeare usted habrá aprendido a manejar una banda como los Cinco.

—No está muy equivocada. Los personajes de sus obras sabían asesinar de mil maneras diferentes, y desde luego no tenía el menor escrúpulo para obtener lo que deseaban.”

Por supuesto estos son tan sólo algunos ejemplos de citas Shakespearianas, pero habrá infinidad más, aunque creo que puede servir de demostración de que la literatura popular no está exenta de cultismos.

Al margen del sorprendente homenaje del bolsilibro objeto de la reseña a Shakespeare, es interesante una mención que realiza el doctor Mulberry a Ofelia para convencerla de las leyendas urbanas que acompañan a los hospitales acerca de la enfermera de la muerte del Guy’s Hospital de Londres.

El hospital existe en la realidad, y fue fundado en 1721 por el editor Thomas Guy, para tratar a los los pacientes incurables del St Thomas Hospital, del cual era patrono.

Este hospital alcanzó una gran popularidad cuando en 1818 James Blundell llevó a cabo la primera transfusión de sangre humana.​ Entre 1818 y 1825, Blundell realizó diez transfusiones, cinco de las cuales lograron la curación de los pacientes.

En la novela de Ralph Barby,  se menciona la presencia de una extraña enfermera fantasma, que sólo se aparece cuando un paciente va a morir. Según la leyenda, ella es la encargada de acompañarles en sus primeros pasos por el Más Allá. He investigado al respecto, y he encontrado que efcetivamente en Inglaterra resulta muy habitual la figura victoriana  de una enfermera fantasma que ha quedado ligada de un modo u otro a un hospital. En concreto, he localizado algunas interesantes referencias al respecto en el libro “The secret lives of ghosts”, de Paul Gater. Por lo visto, es cierto que existe una leyenda sobre una enfermera fantasma que posa su mano en el hombro de los pacientes a punto de morir en el Guy´s hospital, algo que repito no es excepcional, pues en el St. Thomas Hospital también corría el rumor sobre la presencia del fantasma de Florence Nightingale; y en el University College Hospital de Londres, se comentaba que el fantasma de una enfermera que mató de forma accidental a un paciente vigilaba que no se volviera a cometer un error similar. Como se ve, todas estas enfermeras victorianas fantasmas tienen un carácter bondadoso, rasgo que no comparte nuestro siniestro enano de Ofelia.

LOS LADRONES DE GUANTE BLANCO EN LA NOVELA POPULAR

Rocambole2La imagen que tenemos del personaje del ladrón de guante blanco es la de un hombre muy atractivo, de vida aparentemente intachable, por lo general perteneciente a la nobleza, que lleva una doble vida secreta, pues dedica sus ratos libres a robar las joyas de los más ricos con la intención de destinar las ganacias a causas altruistas, o simplemente como un desafío personal. En sus robos jamás emplea la violencia, y siempre consigue eludir la acción de la justicia gracias a una astucia y habilidad fuera de lo normal.

Tal vez el origen de esta figura debamos buscarlo en Rocambole, un personaje literario mitad aventurero, mitad ladrón, creado por el prolífico escritor francés del siglo XIX Pierre Alexis Ponson du Terrail. Este olvidado personaje, cuyas primeras aventuras se publicaron entre 1857 y 1858 en el diario “La Patrie” bajo el título de “Los Dramas de París”, forma parte de los inicios del folletín literario.

Rocambole

Edición española de Rocambole

Rocambole inicialmente se presenta a los lectores como un personaje con connotaciones claramente negativas, pues es el aliado del malvado Sir Williams, al que finalmente asesina al darse cuenta de su maldad, motivo por el que acaba en prisión. Sin embargo, es a partir de la cuarta novela de la serie, cuando el personaje sufre un cambio radical, al escapar de prisión arrepentido de sus actos anteriores, convirtiéndose en un ladrón ingenioso y caballeresco que roba a los ricos para dárselo a los pobres, y que a modo de firma personal deja en el lugar de sus robos una sota de corazones.

Raffles_25A partir de ahí E. W .Hornung, cuñado de Arthur Conan Doyle, crearía en 1898 a Arthur J. Raffles, como contrapartida de Sherlock Holmes,  estableciendo de forma definitiva los principios que definen la figura del ladrón de guante blanco; es decir, la de un hombre que aparentemente lo tiene todo y que por diversos motivos, siempre nobles, se dedica a cometer robos esquivando eternamente a la policía gracias a su habilidad e inteligencia. No es difícil ver la influencia de Sherlock Holmes en Raffles, con el que comparte muchos puntos en común: tiene a su propio Watson (Harry “Bunny” Sanders); habla varios idiomas de forma fluida y puede imitar multitud de acentos; es un maestro del disfraz; su ego es enorme, lo que le lleva a cometer robos imposibles por el único motivo de demostrar que es capaz de realizarlos; e incluso tiene su propia muerte y posterior resurrección literaria.

raffles 1929Un Raffles que como todo el mundo sabrá dio lugar en España a una serie de novelitas  “inspiradas” en este personaje. Recomiendo al que quiera más información sobre este folletín hispano que se de un paseo por el que es sin lugar a dudas uno de los grandes blogs de la literatura popular, que no es otro que el Desván del Abuelito, pinchando en el siguiente enlace: https://eldesvandelabuelito.wordpress.com/2012/12/16/5479/.

Tras la aparición de Raffles surgirían personajes similares, pero que no alcanzaron un éxito que les permitiera sobrevivir al paso del tiempo.  Entre éstos destacaría Les 21 jours d’un neurasthénique (1901) de Octave Mirbeau; libro por cierto publicado en España en 2017 en el que Georges Vasseur, el neurasténico del título, narra diversos encuentros con personajes de todo tipo, uno de los cuales es Arthur Lebeau, un ladrón de guante blanco. El autor, Octave Mirbeau (1848–1917), fue un periodista y crítico de arte que además escribía obras de ficción; un anarquista al que me gustaría destacar por alguna de sus frases, que creo que están a día de hoy más vigentes que nunca:

Octave_Mirbeau

Octave Mirbeau, el anarquista que creó a un ladrón de guante blanco

 “Los corderos van al matadero. No se dicen nada ni esperan nada. Pero al menos no votan por el matarife que los sacrificará ni por el burgués que se los comerá. Más bestia que las bestias, más cordero que los corderos, el elector designa a su matarife y elige a su burgués. Ha hecho revoluciones para conquistar ese derecho”.

Una cosa que me asombra prodigiosamente, es que, en el momento científico en que estoy escribiendo, tras las innumerables experiencias y los escándalos políticos, pueda todavía existir en nuestra querida Francia un elector, un solo elector, ese animal irracional, inorgánico, alucinante, que consienta abandonar sus negocios, sus ilusiones o sus placeres, para votar a favor de alguien o de algo”.

arsenio lupinNo obstante, la figura del ladrón de guante blanco no alcanza la inmortalidad hasta que Maurice Leblanc da a luz en 1905 al que es probablemente el más popular de los ladrones de guante blanco: Arsenio Lupin. Este personaje consiguió en Francia una inmensa popularidad, similar a la de Sherlock Holmes en el Reino Unido, alcanzando un total de 20 títulos publicados, a los que debemos añadir cuatro secuelas más (autorizadas) escritas por Boileau-Narcejac. La mención al famoso de los detectives no es casual, pues Lupin llegaría a enfrentarse a él en uno de sus relatos, aunque bajo el nombre de Herlock-Sholmes, para evitar problemas legales. Difícilmente alguien podría relacionar a ambos personajes.

La figura de Arsène Lupin (nombre original de Arsenio) engrandece las características del ladrón de guante blanco: un hombre elegante y seductor; de gran cultura; experto en boxeo y todo tipo de artes marciales; y que sin embargo se dedica a robar, eso sí, siempre a los más ricos y sin emplear la violencia, ejerciendo de auténtico Robin Hood para los más desfavorecidos.

Fantomas1911Tras el enorme éxito de Arsène Lupin se produjo una auténtica invasión de ladrones de guante blanco literarios, entre los que cabe destacar a Fantomas, el personaje creado en 1911 por por Marcel Allain (1885-1970) y Pierre Souvestre (1874-1914), que llegaría a protagonizar 32 novelas y múltiples adaptaciones  al cine y televisión. He de señalar que la inclusión de Fantomas en esta reseña puede no ser acertada, pues este personaje tiene ciertas características que le alejan del concepto de ladrón de guante blanco, pues mientras que en éste último la no violencia es una de sus señas de identidad, Fantomas no duda en ser implacable cuando lo considera necesario, y de hecho en ocasiones se muestra como un sádico sin compasión. No obstante, su origen aristocrático, y el hecho de ser un protagonista que se dedica al crimen, me ha convencido para incluirlo aquí.

Otros ladrones de guante blanco a mencionar son Simon Templar, alias El Santo, el personaje creado por Leslie Charteris en 1928 que alcanzó gran fama gracias a la serie de Tv protagonizada por Roger Moore; y más adelante Henrý Prince, personaje de Cecil Freeman Gregg que apareció en los años 30 en tres novelas.

Lógicamente en la novela popular española la aparición del ladrón de guante blanco es un recurso muy habitual, pues permite a los autores mezclar de forma sencilla acción y misterio con un toque de romanticismo que sólo pueden aportar estas figuras literarias, envueltas de un halo de misterio muy característico, pues los ladrones de guante blanco son hombres intrépidos que cometen delitos, sí, pero siempre movidos por causas nobles.

Audax 02aaResulta inevitable no destacar entre los ejemplos de este tipo de personajes en la literatura popular a Audax, el personaje creado por Pedro Victor Debrigode que inició su andadura en 1946 protagonizando un total de 6 títulos, y  que bien merecería una reseña independiente. En esta serie de historias, Lord King es un distinguido coleccionista de antiguedades, un joven aparentemente apocado que vive en Nueva York  junto a su ama de llaves –Grumpy- y la sobrina de ésta –Baby- , su bella y eficiente secretaria, y que oculta tras esa fachada a un intrépido ladrón de guante blanco.

marido a medianocheEl romanticismo que envuelve a los ladrones de guante blanco permite que sean personajes con cabida en prácticamente cualquier género literario, y como muestra nos encontramos con “Marido a medianoche”, de María Adela Durango, una novela romántica publicada en 1968 en el nº 975 de la colección Rosaura de Bruguera. En la novela un ladrón de guante blanco se cuela en el apartamento de la protagonista, Nicol Veguer, una estudiante de derecho que denuncia el suceso a la policía, que no logra descubrir la identidad del ladrón. Por azares de la vida Nicol descubre que el ladrón no es otro que un compañero de facultad llamado Carlos Sort, un enigmático joven al que intentará reconducir por el buen camino, llevándose de paso alguna que otra sorpresa. Obviamente el tema del ladrón de guante blanco tan sólo sirve de fachada para organizar la habitual historia romántica, pero resulta interesante su presencia en un género tan aparentemente ajeno como es la mal llamada novela rosa.

Curtis Garland volvería a emplear la figura del ladron de guante blanco en “Halcón de plumas de oro”, nº 1.590 de la colección Servicio Secreto de Bruguera. En esta ocasión el protagonista del libro es un ladrón al que llaman “El halcón”, un hombre que roba a los ricos para dárselo a los pobres, y que recibe el encargo de recuperar el desaparecido Halcón de las Plumas de Oro, una estatua que forma parte de la milenaria ceremonia de coronación al trono de un exótico país árabe. El destino de un país está en sus manos, en una compleja  trama de política internacional en la que hay muchos intereses en juego.

Aparte del obvio homenaje al Halcón Maltés representado por la estatua, la novela es una nueva revisitación a la tradicional figura del ladrón de guante blanco en la que destaca su vertiente de intrépido y noble aventurero.

Y por último, me gustaría añadir la reseña de una curiosa novela de Terror de Curtis Garland en la que el protagonista es un ladrón de guante blanco clásico.

curtis garland Gabinte doctor sangreTÍTULO: EL GABINETE DEL DOCTOR SANGRE

AUTOR: CURTIS GARLAND

COLECCIÓN SELECCIÓN TERROR Nº 211 . EDITORIAL BRUGUERA

1ª EDICIÓN 1977

PORTADA: Desilo

Hay que reconocer que la portada de Desilo, la autoría de Garland, y un título tan llamativo hacen que resulte imposible comenzar a devorar esta terrorífica novela.

Con tan sugerente título, homenaje al mítico film de Robert Wiene, “El Gabinete del doctor Caligari” (1920), nos adentra Juan Gallardo Muñoz en una historia que mezcla todo tipo de ingredientes, empezando por médicos que recuerdan a Jack el Destripador (al que se menciona en el libro), hasta ladrones de guante blanco al más puro estilo de Raffles, el famoso personaje creado en 1890 por E. W. Hornung, cuñado de Arthur Conan Doyle. La comparación con Raffles no es gratuita, pues en más de una ocasión el autor se refiere a este personaje –y a Arsenio Lupin-  de forma expresa.

En la novela, ambientada en el Londres de 1975, James S. Quayle es un doctor especializado en cirugía que tiene su consulta en Francis Street, una calle cercana a la Catedral de Westminster. Nada más comenzar la historia se nos muestra un feroz asesinato a cargo del buen doctor, que con la complicidad de su rubia y exhuberante enfermera Gladys acaban con la vida de Sally Kane, una camarera que ha tenido la desgracia de acudir a la consulta médica equivocada.

Nos encontramos por tanto con uno de esos libros en los que el misterio no gira alrededor de quién es el asesino –que queda identificado en las primeras páginas-, sino de los motivos por los que se cometen los crímenes, lo que no quita para que haya alguna que otra sorpresa en lo relativo al asesino.

Tras este primer capítulo en el que se nos da una primera pincelada del asesino, descubrimos que Sally Kane (¿algún parentesco con Silver Kane?) no es la única víctima de un asesino que tiene en jaque a Scotland Yard. Por si no fuera suficiente la aparición de un nuevo asesino en serie de mujeres, la brutalidad de los crímenes devuelve al público la memoria del más tristemente famoso asesino de todos los tiempos, un Jack el Destripador que aparentemente ha regresado del Infierno, pues todas las víctimas aparecen con el corazón, hígado y riñones extirpados, con una precisión que apunta a que se enfrentan con alguien con grandes conocimientos médicos.

Justo en este momento conocemos a un ladrón de guante blanco al que llaman “El Enigma”, un virtuoso especializado en robar joyas en hoteles de lujo, que tiene la desgracia de ser sorprendido por la policía en plena faena dentro de una habitación en la que nuestro protagonista se encuentra de forma fortuita con el cadáver de la señora Kimball horriblemente abierta en canal con precisión quirúrgica.

Tras conseguir escapar a duras penas descolgándose por la ventana mientras la policía derriba la puerta, recala en la habitación de Hazel Marsh, una doctora que sorprendentemente decide creer la versión del ladrón, y en lugar de entregarle,  le ayuda a escapar del cerco policial que rodea el hotel haciéndole pasar por su marido. Posteriormente la doctora Marsh le explicará el motivo de tan extraña conducta, al confesar que ella misma perdió de la misma manera a una de sus mejores amigas 10 años atrás, en 1965, a manos del doctor Sangre, nombre con el que Hazel se refiere al siniestro asesino que está convencida ha vuelto desde el pasado. Hazel le pide a Enigma que en pago por no haberle entregado a la policía, le ayude a descubrir la verdadera identidad del Dr. Sangre.

Uno de los ejes de la novela es sin lugar a dudas la figura de Enigma, todo un prototipo de la figura del clásico ladrón de guante blanco:

Imaginaba que eso de los ladrones de guante blanco estaba ya en desuso…

—Las viejas modas siempre vuelven —rió el ladrón—. Como el charlestón, los pulp o las películas mudas… ¿Por qué no había de volver un Arsenio Lupin o un Raffles?”

Enigma resulta ser -¡Oh, sorpresa!- un aristócrata llamado Sir Ronald Duncan, que se dedica a robar las joyas de ricos sin escrúpulos para entregar el dinero a todo tipo de causas altruistas, sin que la policía haya sido capaz de detenerle hasta el momento. En resumen, un clon de Lord Lister, alter ego de Raffles.

La investigación de los crímenes se complica para Scotland Yard, que busca un asesino con conocimientos médicos, pues justo la noche de la muerte de la Sra. Kimball se estaba celebrando en el hotel una convención de cirujanos, lo que aumenta el número de sospechosos. Una policía que por cierto no ha relacionado las muertes que se están produciendo con el asesinato de otras cinco personas cometidos 10 años atrás a los que se refiere la doctora Marsh.

¿Por qué se están cometiendo los crímenes? ¿Por qué han vuelto a producirse pasados 10 años? ¿Habrá romance entre Enigma y la doctora Marsh?. Y lo más importante de todo, ¿Aparte de mi suegra lee alguien este blog?.

Como es habitual en Garland, la novela está plagada de todo tipo de referencias literarias y cinematográficas que son siempre un deleite para el aficionado. A lo largo del libro se mencionan a Jack el Destripador, Sherlock Holmes, Arsenio Lupin, Raquel Welch, Jekyll y Hyde, Houdini…

Resultaría muy tentador pensar que el nombre de James S. Quayle pudiera ser un homenaje del autor al actor John Anthony Quayle, que participó en “Asesinato por decreto”, la película en la que Sherlock Holmes investiga los crímenes de Jack el Destripador. En dicho film el actor interpreta a Charles Warren, principal responsable de la policía en el momento en que se cometieron los crímenes del destripador; y curiosamente en la novela de Garland el principal responsable policial de la investigación del Dr. Sangre es el Superintendente Warren… Todo encajaría si no fuera porque Asesinato por decreto se estrenó en 1979, es decir, dos años después de la publicación de la novela de Garland.

Gabinete doctor CaligariYa que ha salido el tema, me gustaría recomendar a todo el que no la haya disfrutado, que no deje de ver “El Gabinete del Doctor Caligari”, la revolucionaria y fascinante película de 1920 de Robert Wiene, toda una lección de cine y el máximo exponente del expresionismo alemán. Para los que les dé mucha pereza ver una película de 1920, en el año 2005 se estrenó un remake de la misma a cargo de David Lee Fisher, que a mi personalmente me ha parecido un buen homenaje al original.

Por otro lado, la novela de Curtis Garland no guarda relación alguna con la película en lo que se refiere al argumento.

En la vida real encontramos a otro Dr. Sangre que nada tiene que ver con el siniestro personaje de la novela, sobrenombre con el que se conocía a Norman Bethune, un médico canadiense que formó parte de los 1.700 canadienses que se ofrecieron como voluntarios dentro de las brigadas internacionales para luchar en la guerra civil española (1936-1939) a favor del bando republicano, y de los cuales fallecieron 721. A este médico se atribuye la introducción de una innovación médica extraordinaria que se ha incorporado a todos los servicios médicos militares del mundo: la primera unidad móvil de transfusión sanguínea  en combate.  “Que la sangre busque a los heridos” era su lema; una pemisa que ha salvado miles de vidas desde entonces, pues una de las principales causas de muerte en combate era precisamente la pérdida de sangre durante los traslados de heridos a los centros médicos.

El Servicio Canadiense de Transfusión de Sangre se instaló en una mansión de 15 habitaciones en el número 36 de la calle Príncipe de Vergara de Madrid, a sabiendas de que los bombardeos de Franco respetaban los barrios residenciales de los más ricos. Allí organizó un servicio de captación de donantes de sangre que tuvo una respuesta masiva por parte de la población civil, lo que permitió el éxito de su iniciativa, aunque el servicio apenas funcionó durante seis meses, pues harto de lo que él consideraba una jerarquía absurda del ejército republicano, Bethune se marchó a China en 1938, donde acabaría muriendo de una septicemia.

MUÑECOS Y JUGUETES DIABÓLICOS

muñeco diabolico movilLa literatura y el cine de terror están llenos de clichés cuya presencia es prácticamente obligatoria: la escena en un cuarto de baño en el que al cerrar una puerta con espejo aparece alguien de repente en el reflejo; un gato que sale de golpe maullando asustando a un personaje; o la desaparición en la cocina de un cuchillo que había aparecido claramente en pantalla tan sólo unos segundos antes, son tan sólo tres ejemplos del tipo de escenas a las que me refiero.

Pues bien, otro elemento muy característico en el género del terror es la presencia de algún muñeco o juguete que produzca escalofríos al lector o al espectador, en ocasiones de forma secundaria dentro de una trama  principal (Poltergeist o Saw, por ejemplo), o tomando el protagonismo absoluto de la historia.

silencio malCabe preguntarse porqué un muñeco, que no deja de ser un inocente elemento decorativo asociado a la infancia, se ha podido convertir en algo tan amenazante   –más cuanto más realista sea su aspecto-, pues la realidad es que cuando vemos aparecer en una película un muñeco, sabemos de forma inmediata que se avecinan problemas. Este temor o miedo hacia los muñecos, llevado al extremo, se conoce como pediofobia, y tiene sus correspondientes estudios y tratamientos médicos.

Al margen de algunas teorías que hablan del uso que se ha dado a los muñecos a lo largo de la historia como objetos mágicos, en mi opinión el origen hay que buscarlo en la infancia, en la que, como parte de nuestra educación, y en muchos casos sin ningún ánimo de asustar, se nos cuentan todo tipo de historias en las que aparecen objetos inanimados –muñecos incluídos- que cobran vida, lo que si se piensa bien no deja de ser algo terrorífico, por muy bondadosos que parezcan, pues representan una alteración del orden natural que difícilmente puede digerir un niño, como cualquier hecho para el que no encuentre una explicación racional. Para una inocente criatura en fase de aprendizaje, la idea de que algo que antes manejaba a su antojo cobre de repente vida supone que empiece a plantearse si querrá vengarse de todas las perrerías que sin lugar a dudas le habrá hecho mientras jugaba con él.

Y lo que nos ocurre durante la infancia, nos marca para toda la vida. Tus fobias de adulto son tus miedos de niño.

Un buen ejemplo de este tipo de recuerdos infantiles es Pinocho, la película de Disney, que ha provocado pesadillas a unas cuantas generaciones, cosa que no creo que fuera la intención del bueno de Walt. Cuando le descongelen tal vez pueda explicarnos qué demonios pretendía con esa película.

arde bruja ardeEse terror a que los objetos inanimados cobren vida, inoculado durante la infancia a través de los cuentos, permanece grabado en lo más profundo de nuestra memoria adulta, de modo que para un escritor o un cineasta es fácil explotarlo, especialmente si se le añaden ciertos elementos adicionales, tanto en la apariencia física de los muñecos –que no suele ser muy tranquilizadora-  como en el hecho de que adquieren vida siempre con un siniestro objetivo.

El título de esta reseña –los muñecos diabólicos- hace referencia a muñecos o juguetes infantiles que cobran vida de manera sobrenatural, y con la premisa de que tienen malignas intenciones. Por tanto no caben en esta definición muñecos sin vida propia, por muy siniestros que puedan resultar.

En el cine son múltiples los ejemplos que podemos encontrar de este subgénero del terror, y aunque no se trata de realizar una relación exhaustiva de las películas con muñecos de estas características, sí me gustaría comentar algunas de las más representativas, principalmente porque la novela popular se nutre en más ocasiones del cine que de la literatura.

chucky1Tal vez la película más conocida por el gran público sea Child´ s Play (1988), de Tom Holland, estrenada en España como Muñeco diabólico, que dio origen a una saga cinematográfica que hasta la fecha cuenta con 7 entregas protagonizadas por el siniestro y carismático Chucky. Por las fechas de estreno de la primera entrega, no pudo lógicamente servir de inspiración a la novela popular.

A raíz de Muñeco Diabólico se produjo un auténtico boom del terror protagonizado por muñecos, pero no considero importante ahondar en el tema por ser en todos los casos posteriores a la época de la novela popular, aunque destacaría Puppett Master y sus múltiples secuelas, o Silencio desde el mal, un muy interesante –aunque fallido- intento de revitalizar el género de los muñecos.

El mismo caso nos encontramos con la muñeca Annabelle, la terrorífica muñeca supuestamente basada en hechos reales que ha devuelto a la primera división del terror el tema de los muñecos diabólicos. En este caso Annabelle ha protagonizado ya dos películas más desde que apareciera de forma secundaria en Expediente Warren (The conjuring, 2013).

the boyMe gustaría recomendar a modo de curiosidad desde aquí la poco conocida The boy (2016), una película que parte de una intrigante premisa: un matrimonio de edad avanzada contrata a una joven como institutriz de su hijo de 8 años, encontrándose cuando llega a la casa que el hijo es en realidad un muñeco de porcelana de aspecto muy realista para el que debe procurarle una serie de cuidados siguiendo las estrictas instrucciones de sus “padres”. Una muy interesante película de terror e intriga a partes iguales que por desgracia acaba cayendo en ciertos tópicos que le hacen bajar el nivel.

Respecto al cine o televisión que por fechas pudo influir en los escritores de novela popular española, se me ocurren los siguientes ejemplos:

El gran Gabbo (The great Gabbo, 1929). Probablemente la primera aparición de un muñeco demoniaco en el cine, de la mano de Otto, el muñeco que comienza a dominar la personalidad del famoso Gran Gabbo, un ventrílocuo que se ha enamorado de una bailarina casada con otro hombre, y que empieza a recibir consejos de su asesor infernal. Sin lugar a dudas, como veremos a continuación, dentro del subgénero muñecos los de ventrílocuos son los que de forma recurrente adquieren un mayor protagonismo.

Muñecos infernales (The devil doll, 1936). Tod Browning, el brillante director de cine, juega en esta película con el tema de los muñecos humanos. Gracias a una pócima mágica, un preso condenado de forma injusta se venga de las personas que le enviaron a prisión transformándoles en muñecos. Muy inquietante, como es habitual en la obra de Browning.

dead of nightAl morir la noche (Dead of night, 1945) Original e inquietante película, que se cuenta entre las favoritas de Martin Scorsese, en la que un hombre llega a una velada en la que no conoce a ninguno de los invitados, y comienza a dar detalles de lo que va a suceder, pues asegura que lleva meses soñando con esa misma situación. La reunión sirve de excusa para que cada uno de los seis invitados confiese a los demás una experiencia sobrenatural de las que han sido protagonistas. Una de estas historias es una de las más terroríficas historias de muñecos que he tenido ocasión de ver en el cine, en este caso protagonizada por un ventrílocuo dominado por su herramienta de trabajo, un muñeco llamado Hugo.

El ojo de cristal (1957). Episodio de Tv de la 3ª temporada de la serie Alfred Hitchcock presenta). Nuevamente se nos presenta la historia de un inquietante muñeco de ventrílocuo a partir de un peculiar ojo de cristal.

Frank mcfair los muñecosAtaque diabólico (1958). En realidad en esta película de Bert I. Gordon, de nuevo no son los muñecos los que cobran vida, sino que hay humanos que son convertidos en muñecos vivientes por un loco constructor de marionetas, tema que se repetiría en Dolls (1987), todo un clásico moderno de serie Z dirigida por Stuart Gordon.

La serie de TV La dimensión desconocida nos aporta hasta tres episodios (El Muñeco, 1962; La muñeca viviente, 1963; y César y yo, 1964). El muñeco y César y yo están protagonizados por Willy, un muñeco de ventrílocuo que hace la vida imposible a su propietario; y en La muñeca viviente, Tina Parlanchina es una muñeca de voz dulce pero siniestras y asesinas intenciones, todo un compendio de lo que se puede esperar de un muñeco diabólico.

El muñeco diabólico (1964). “Camina, habla, ve y asesina” Así se presentaba al temible Hugo (un claro homenaje a Dead Night), el espantoso muñeco de El gran Vorelli, un ventrílocuo que tras cada espectáculo debía encerrar a su inanimado compañero de trabajo en una caja con barrotes.

El Muñeco (1966). Episodio de la serie española de Tv Historias para no dormir, de Narciso Ibáñez Serrador. En este mítico episodio, una niña es visitada por el espíritu de su primera institutriz.

House of evil (1968). En una de las últimas películas de Boris Karloff, un anciano convoca a sus familiares a su lóbrega mansión para la lectura de su propio testamento. Al morir éste, los juguetes de su colección particular comienzan a asesinar a los invitados.

Amelia (1975). Uno de los tres cortometrajes que compusieron la película Trilogía del Terror, dirigida por Dan Curtis con guiones de Richard Matheson basados en algunos de sus propios cuentos de terror. En este relato (basado en el cuento corto Prey del autor), una mujer es acosada por un espantoso muñeco africano Zuni de poderosa dentadura y armado con una lanza que ha comprado para regalar a su padre.  Este perverso muñeco volvería a aparecer en “El es quien mata” una de las tres historias de Trilogía del Terror 2.

magic 1978.jpgMagic (Richard Attemborough, 1978). Otra de muñeco de ventrílocuo, en una nueva vuelta de tuerca al tema, que ha llegado a convertirse en una de las más famosas películas de muñecos de la historia.

El triángulo diabólico de las Bermudas (1978). Una película menor sobre el tema de las desapariciones de navíos en el triángulo de las Bermudas, en la que curiosamente una muñeca tiene un papel muy destacado. En su momento la vi de estreno a la tierna edad de 11 años, y me impactó muchísimo, ocasionando sin duda que nunca más volviera a ver los muñecos con los mismos ojos. Probablemente no resistiría ni de lejos un segundo visionado.

Si hablamos de literatura, el tema se complica a la hora de listar las obras relacionadas con este tema. Por citar sólo algunas:

  • El muñeco (2010). Daphne Du Maurier. Un cuento de la famosa escritora de Rebeca que en ningún caso pudo servir de inspiración a la novela de quiosco española, pues se encontró junto con otros relatos inéditos de la autora en 2010.
  • ¡Arde, bruja, arde! (1932). Abraham Merritt. En una de las primeras novelas en la que los muñecos adquieren la condición de diabólicos, una mujer llamada Madame Mandilip fabrica unos siniestros muñecos animados gracias a la magia negra. El doctor Lowell, en medio de una investigación detectivesca, tendrá que enfrentarse a este horror. Hay una película del mismo título de 1962 pero no está basada en este libro, y no hay muñecos.
  • La casa de muñecas embrujada (1923). M.R. James. Cualquiera que conozca la obra de este genial escritor, se puede hacer a la idea de la calidad de esta historia acerca de una casa de muñecas en cuyo interior se repiten por la eternidad una serie de horribles sucesos. Si alguien que lea esta reseña no conoce a este escritor, de verdad que está tardando en ir a comprar sus 13 cuentos de fantasmas, una joya de la literatura universal. Y no exagero.
  • Los autómatas (1814). E.T.A. Hoffmann. Un relato de uno de los maestros del horror que gira alrededor del turco parlante, uno de los más célebres autómatas que tan de moda se pusieron entre el público del siglo XVIII, y cuya historia real bien merecería una película.
  • La Muñeca (1900). Vernon Lee (seudónimo de Violet Page, una célebre autora británica de ensayos de arte y de viajes recordada sin embargo hoy en día por sus cuentos de fantasmas) nos narra de forma muy breve la inquietante historia de una coleccionista que consigue hacerse con un maniquí de dimensiones humanas que perteneció a un conde cuya mujer falleció tan sólo dos años después del matrimonio, hecho que enloqueció al conde, que ordenó construir la muñeca con los rasgos de su difunta esposa, con la que compartió alcoba hasta que contrajo nuevas nupcias.
  • El osito de peluche del profesor (1948). Theodore Sturgeon. Realmente es una historia de vampiros, pero en la que el juguete del título juega un papel crucial.
  • El mono (1980). Stephen King. Como no podía ser de otra forma, el maestro del terror moderno no podía dejar pasar el tema de los juguetes sobrenaturales, y para ello recurre a uno de esos inocentes monos que tocan los platillos cuando le das cuerda para estructurar una de sus mejores novelas cortas.
  • Magic (1975). William Goldman. Parece mentira que el autor de La Princesa Prometida fuera capaz de escribir una obra tan terrorífica como Magic, la historia de Corky, un fracasado mago alcohólico cuya suerte comienza a cambiar a raíz de la incorporación a su show de un muñeco llamado Fats. La novela fue adaptada al cine por Richard Attemborough, en una película de mismo título, y que en la época causó verdadero terror.

Aprovechando la reseña, me gustaría recomendar desde aquí la lectura de un cuento de Joyce Carol Oates titulado “El señor de las muñecas”, cuya temática no se corresponde exactamente con la de la reseña, pero no por ello es menos inquietante.

¿Y cual es la visión que nos ofrece la novela popular sobre el tema de los muñecos diabólicos? La verdad es que no he podido encontrar tantas novelas como pensaba, probablemente debido a dos motivos fundamentales:

  • El terror no tuvo apenas presencia en la novela popular hasta principios de los años 70 (1972 para ser exacto, con el lanzamiento de la colección de Terror de la editorial Rollán), y puede considerarse por número de títulos como un género minoritario. Antes de esas fechas, el terror en la literatura popular y en cine en España era algo residual, tanto por los gustos de la sociedad como por los impedimentos que hubiera puesto la censura.
  • El auténtico boom de este subgénero se produjo a raíz del estreno de la mencionada Muñeco diabólico en 1988, cuando la literatura popular se encontraba en vías de extinción.

Aún así, he podido localizar unos cuantos títulos, lógicamente siempre dentro del género del terror, pues el tema difícilmente podría tener encaje en cualquier otro género literario.

Esta es la relación de novelas que al menos yo he podido encontrar (agradeceré cualquier información adicional):

TITULO

AUTOR

COLECCIÓN

27 Muñecos diabólicos Joe Mogar Selección Terror
448 La espantosa muñeca Curtis Garland Selección Terror
411 Juguetes, horror y muerte Joseph Berna Selección Terror
125 Los muñecos Frank McFair Easa Terror
267 Los muñecos macabros Mortimer Cody Easa Terror
73 La muerte de juguete y otros relatos Frank Martin Easa Terror

Como es habitual en este tipo de artículos, añado reseña de algunos de estos títulos, y procuraré añadir poco a poco el resto.

Joe-Mogar-Muñecos-diabólicosTítulo: Muñecos diabólicos

Autor: Joe Mogar

Colección Selección Terror nº 27. Editorial Bruguera

Portada: Alberto Pujolar

1ª edición: Septiembre 1973

Tras una magnífica portada de Alberto Pujolar inspirada en “Los pájaros”, de Alfred Hitchcock, encontramos la que es posiblemente la primera novela de quiosco centrada en el tema de los muñecos diabólicos.

Del autor, Joe Mogar (José María Moreno García), ya escribí una reseña, así que a ella me remito para el que quiera conocer un poco más a este escritor. https://bolsilibrosmemoriablog.wordpress.com/2016/04/20/joe-mogar-y-la-legion-de-secundarios/

En la novela, un hombre llamado Richard Donovan atropella con su coche a un espantoso muñeco negro que aparece súbitamente en la carretera con un estilete en la mano y manchado de sangre, sin que haya aparente explicación al modo en que puede haber llegado hasta allí. De hecho, Jessica, que iba en el coche con Richard, asegura que vio al muñeco cruzar corriendo la carretera en el momento del atropello.

Al día siguiente, Richard lee en los periódicos que una mujer llamada Sandra Tichey ha sido asesinada en un piso que se encuentra justo en el lugar donde se produjo el atropello, con el agravante de que al parecer el crimen se cometió con un arma muy parecida a la que portaba el muñeco.

Tras un horrendo incidente sufrido por Jessica Randall, que está a punto de ser asesinada por otro muñeco en su piso, Richard comienza a investigar, y todos los indicios le llevan hasta la tienda de Alma Marlowe, una peculiar mujer propietaria de una extraña tienda de muñecos situada en pleno Chinatown.

Un buen planteamiento al que sin embargo le falta la fuerza narrativa precisa para hacer frente a una buena historia de terror, con un desarrollo muy poco elaborado, muy lejos de la maestría de otros autores de bolsilibros, como pueden ser Curtis Garland, Adam Surray o Ada Coretti, verdaderos especialistas en el género gracias a su capacidad para describir escenas que causen verdadero miedo.

 

Curtis-Garland-La-espantosa-muñecaTítulo: La espantosa muñeca

Autor: Curtis Garland

Colección Selección Terror nº 448. Editorial Bruguera

Portada: García

1ª edición: Septiembre 1981

Si alguien pensaba que por fin iba a encontrar un tema que no hubiese sido tratado por Curtis Garland, estaba muy equivocado. Era inevitable que Juan Gallardo Muñoz, un gran aficionado al cine, recurriera a los muñecos malvados para la elaboración de una de sus historias de terror, y como no podía ser de otra forma, encuentra su inspiración en una de las películas que mencioné al inicio de esta reseña, aunque no voy a desvelar cual para no estropear la sorpresa al lector.

Aún así, el autor ya había empleado el miedo hacia los muñecos en su notable “Muñecas siniestras” (1961), nº 552 de la colección Servicio Secreto de Bruguera, jugando con la presencia de tres muñecas supuestamente malditas que resultan clave para la trama, aunque como podéis imaginar, no se trata en ningún caso de muñeco diabólicos tal y como han sido definidos en esta reseña, y la historia deriva hacia el típico misterio policiaco.  La censura no hubiera permitido la aparición de algo tan impactante para la época como la figura del muñeco demoniaco.

“La espantosa muñeca” entra sin embargo de lleno en el género del terror, con un joven estudiante de arte en París llamado Peter McCoy, que tiene la desgracia de alquilar un estudio en el lugar menos indicado. Nuestro protagonista despierta una noche sobresaltado por un espantoso grito que parece proceder del edificio. Al salir al pasillo para ver qué ocurre, encuentra la puerta del vecino abierta, y una siniestra muñeca tirada justo a la entrada del piso, que desaparece misteriosamente tan sólo unos minutos después.

Al día siguiente, al preguntar al casero por los gritos nocturnos, éste dice no haber oído nada, y tampoco sabe nada acerca de ninguna muñeca, pero la realidad es que comienzan a producirse una sucesión de extrañas muertes en los habitantes del edificio. Entre los vecinos de Peter se encuentran Monsieur Pholien, un ventrílocuo retirado; una bella joven llamada Pascale Barray, que tiene unas inquietantes visiones premonitorias; y la no menos bella ni joven Mireille Descamp, el inevitable contrapunto romántico de la historia.

Como es habitual en Juan Gallardo Muñoz, la ambientación es magnífica, y su estilo narrativo resulta perfecto para una historia de terror.

ada coretti la muerte anda solaTITULO: LA MUERTE ANDA SOLA

AUTOR: ADA CORETTI

SELECCIÓN TERROR Nº 523. EDITORIAL BRUGUERA

1ª EDICIÓN 1983

PORTADA: PORREDÓN

El ventrílocuo Lionel Waggett  y Nelson, un muñeco vestido con un smoking rojo que imita a un niño de 11 años, forman un exitoso número que ha alcanzado unas cotas de popularidad nunca vistas. En el espectáculo, ventrílocuo y muñeco mantienen todo tipo de conversaciones, e incluso discuten discuten acaloradamente, hasta el punto de parecer dos seres totalmente independientes. En los últimos tiempos Lionel está empezando a tener la delirante sensación de haber perdido el control sobre Nelson, lo que le lleva a abandonar el negocio durante un tiempo, y decide visitar a Basil y Bárbara Basslencey, sus padres políticos que viven en Atssong, para descansar y disipar esos ridículos pensamientos.

Ya de camino en el coche, con la única compañía de Nelson, se ve obligado a hacer una parada por debido a la espesa niebla en una posada cercana a su destino. Lionel se aloja en una habitación, y deja a Nelson en el asiento delantero del coche.

Cuando está tomando una copa en el interior de la posada, un hombre que entra borracho les dice que un niño de 11 años vestido con un smoking rojo le ha amenazado con matarle…

Cuando finalmente llega a la mansión de los Basslencey, es recibido por Basil y Bárbara –sus padres políticos-; su cuñada Betty, que siempre ha estado enamorada de él; una despampanante amiga de Betty llamada Verónica; y por Annabell, la hermana pequeña de Lionel que desde niña ha vivido con los Basslencey. (En la novela se explica esta rocambolesca relación familiar).

Y no contaré nada más, porque de verdad que merece la pena leer esta novela, con personajes fascinantes, y una trama terrorífica llena de misterio. Una curiosidad que me ha llamado la atención el hecho de que la hermana de Lionel se llame Annabell, igual que la famosa muñeca diabólica cinematográfica. Aunque la novela de ada Coretti en muy anterior a las películas en las que aparece Annabelle, la historia “real” en la que se basan sí es de los años 70, lo que me ha hecho plantearme si sería posible que Ada Coretti conociera los supuestos hechos originales a la hora de escribir La muerte anda sola. Probablemente se trate tan sólo de una casualidad.

Sin lugar a dudas una de las mejores versiones de muñeco diabólico que he leído en un bolsilibro, a cargo de mi admirada Ada Coretti, de la que podéis encontrar un extenso artículo en este mismo blog.

Como hemos podido ver a lo largo de esta reseña, una parte importante de los relatos de muñecos diabólicos están protagonizados por muñecos de ventrilocuos, cosa lógica, pues resulta sencillo imaginarlos dotados de vida propia. Probablemente el hecho de que los muñecos de ventrílocuo den tanto miedo se debe a que no dejan de ser una versión de su dueño sin ningún tipo de filtro moral.

Voy a contar dos llamativas historias de ventrílocuos –una real y otra falsa- que creo que son muy representativas del temor que infunden estos personajes.

En primer lugar,  comentaré la historia de un olvidado artista español, alguien que está considerado por los especialistas como el mejor ventrílocuo de la historia.

francisco-sanz-baldovi_02-3Francisco Sanz Baldoví (1871 Anna, Valencia – 1939) fue un excepcional ventrílocuo valenciano; y el calificativo de excepcional creo que está más que justificado, pues no hablamos de un ventrílocuo al uso, de los que se limita a hablar con un muñeco sentado en una silla, sino de un artista que contaba con un increíble conjunto de autómatas de tamaño natural, dotados de un mecanismo interno de una complejidad digna del mejor ingeniero, a los que Francisco Sanz manejaba con gran soltura por el escenario.

Francisco sanz actores_mecanicos

La increíble Familia de Francisco Sanz

Me imagino que estaréis pensando cómo puedo opinar con tanta alegría sobre la calidad de un ventrilócuo fallecido en 1939 sin haber visto su trabajo. La respuesta es porque lo he visto, igual que vosotros tendréis la oportunidad de verlo con vuestros propios ojos, debido a que en 1918 se rodó una película documental sobre este artista, dirigida por Maximiliano Thous, en la que se nos muestran con todo lujo de detalles sus increíbles métodos de trabajo, y en la que podréis ver las inquietantes imágenes de sus distintos muñecos en acción, cada uno de ellos una auténtica obra maestra. Dicha película, titulada “Sanz y el secreto de su arte”, fue restaurada en 1997 por la Filmoteca de la Generalidad Valenciana, aunque por desgracia es muda, lo que impide comprobar la calidad de las voces de cada muñeco. Se puede ver íntegra –de verdad que lo recomiendo- en https://youtu.be/5sMNKJdFURI

Francisco Sanz Captura_pelicula_1918_Filmoteca_ValencianaAunque comenzó muy joven una tímida carrera artística, tocando la guitarra y con diversos números cómicos, su vida cambió radicalmente cuando asistió al espectáculo de un ventrílocuo, que le dejó completamente impactado y convencido de que ese debía ser su camino. Desde su primera actuación como ventrílocuo en 1902 (en Alcoy) y hasta 1936, Sanz actuó sin descanso por toda España y Portugal y realizó cuatro giras por Latinoamérica, triunfando en Argentina, Uruguay, Brasil, Chile, Perú, Cuba y México. Sus espectáculos duraban cerca de dos horas e incluían números cómicos, canciones, recitales de guitarra y monólogos. En un mundo en el que no existía la televisión, las actuaciones de este titiritero valenciano debían ser lo más parecido a un programa de variedades. Su gran éxito le llevó a actuar en Madrid ante la familia real y a que incluso se grabaran unos cuantos discos con las distintas voces de sus personajes.

Francisco Sanz Sanz-y-el-secreto-de-su-arte-1918El hecho que diferenciaba a Sanz del resto de ventrílocuos del mundo es que cada muñeco contaba con un ingenioso armazón interno que era controlado por Sanz con sus pies. Ese mecanismo lograba que los muñecos estuvieran articulados, de manera que podían mover los brazos, girar la cabeza e incluso realizar ciertos gestos, incluyendo complejos movimientos de párpados, ojos y boca; y lo mejor de todo es que cada muñeco tenía movimientos completamente diferentes, lo que parecía dotarles de personalidad propia. En algunos casos, como por ejemplo el personaje de Don Liborio, aparte del control ejercido por los pies de Sanz, también podía realizar algunos movimientos de forma autónoma; y había otro personaje que podía fumar.

En 1939 fallece Francisco Sanz en su localidad natal de Anna, en Valencia. El que fuera uno de los más populares personajes de su época cayó de inmediato en el olvido, aunque por suerte sus criaturas pueden visitarse en la actualidad en el Museu Internacional de Titelles d’Albaida, y afortunadamente podemos verlas en movimiento gracias a la mencionada película documental.

Para que os hagáis una ideade la forma en que se veían los espectáculos de Sanz en su época, os dejo esta crítica publicada el 2 de marzo de 1912 en un semanario argentino llamado Caras y caretas a raíz de una de las giras latinoamericanas del artista:

Sanz es un poderoso ventrílocuo. Posee una admirable facilidad para cambiar el metal de voz y dar a cada una de sus marionetas una vida física real, auténtica, palpitante, sugestiva, espiritual. Puede afirmarse que los 25 o 30 autómatas que constituyen su compañía, son seres con un alma propia y con un organismo anatómico semejante al nuestro. Es preciso observar de cerca la complicadísima maquinaria de cada muñeco. (…) No se crea que son figuras con movimientos espasmódicos y de ademanes rígidos. Caminan, bailan, ríen, lloran, fuman y cantan. Hacen lo que hacemos nosotros…

La mayor parte de la información acerca de Francisco Sanz la he sacado de http://alpoma.net/tecob/?p=12046

En este caso los muñecos de Sanz, aunque de aspecto poco tranquilizador en algún caso, son cualquier cosa menos diabólicos, pero me ha parecido tan interesante su historia que no he podido resistirme a incluirla en la reseña.

La segunda historia que quería comentar –ésta sí que entra de lleno en la temática de la reseña- es la del ventrílocuo McCarthy y su muñeco Edgar.

edgard y mccarthy

La horrible leyenda de McCarthy y Edgard

A principios de los años 20 triunfaban en los Estados Unidos los espectáculos de ventriloquia llenando las salas de los principales teatros. Entre estos artistas se encontraba un ventrílocuo llamado McCarthy, que alcanzó gran popularidad gracias a su show con Edgar, un peculiar muñeco que representaba a un niño de entre 9 y 10 años con rasgos muy extraños y muy realistas que despertaban en el público rechazo y fascinación a partes iguales. La inquietante apariencia de Edgar y el exceso de celo de McCarthy, que jamás dejaba que nadie se acercara a su muñeco, provocó que empezara a circular la leyenda de que Edgar hablaba gracias a la magia negra, creándose así una fama de influencia demoníaca que hizo que muchos padres prohibieran a sus hijos ir a ver su espectáculo.

Una noche, de gira en Nueva York, antes del show, los trabajadores se acercaron al camerino para avisar a McCarthy de que el teatro estaba lleno esperando a que comenzara el espectáculo,  y se encontraron al artista muerto en el suelo y con el cuello roto. Cuando llegó la policía, buscando pruebas del crimen, sacaron al muñeco de su caja y quedaron aterrorizados.

Las manos de Edgar tenían huellas dactilares, y observaron que su rostro estaba cubierto con una máscara de látex que servía para ocultar la descomposición del cadáver de un niño. Jamás se supo qué había hecho McCarthy para conservar tan bien el cadáver, y aunque nunca se pudo probar la identidad del niño, se llegó a la conclusión que pudo ser su hijo, convertido en muñeco por un enloquecido padre que no pudo soportar su pérdida. Sobre quien mató a McCarthy, la policía cerró el caso con el sello de “No resuelto”, y sobre el destino de Edgar, nunca más se supo nada, aunque yo tengo la teoría –sin confirmar- que 70 años después lo compró un ventrílocuo llamado José Luis Moreno, lo que explicaría el componente demoniaco de muchos de sus espectáculos.

Como ya os habréis imaginado, la realidad es que nunca existió ningún ventrílocuo llamado McCarthy y mucho menos un muñeco llamado Edgar; es tan sólo otra de esas leyendas de origen desconocido que circulan por internet de forma indiscriminada. Por el contrario, quien existió realmente fue Edgar Bergen, ventrilocuo dueño de un muñeco llamado Charlie McCarthy, una marioneta de aspecto completamente convencional que alcanzó cierta fama en la televisión americana y cuya principal característica física era que llevaba un monóculo. Actualmente se conserva en el Smithsonian Museum.

La famosa y terrorífica foto que ilustra esta anécdota  corresponde realmente a Fedor Wittkowski, un ventrílocuo alemán más conocido como “Henry Rox” que fue famoso en Europa por su escalofriante muñeco Max, pero que nunca pisó los Estados Unidos.

Así que niños y no tan niños, que la historia de Edgar os sirva de aviso para no creeros nada de lo que leáis por internet –tampoco la Wikipedia-, pues es una fuente de inexactitudes, medias verdades, y mentiras a secas. ¿Y por qué nos creemos y difundimos de inmediato leyendas como la de Edgar? Pues porque en el fondo nos encantaría que fuera cierto.

De cualquier forma, debéis reconocer que cualquiera de estas dos historias (verdadera la primera y falsa la segunda) son un extraordinario punto de partida para una buena historia de muñecos diabólicos.

FRANKENSTEIN EN LA NOVELA POPULAR

Frankenstein's_monster_(Boris_Karloff)Si no he de inspirar amor, causaré miedo”.

Recientemente publiqué una reseña sobre la presencia de la momia en la novela popular española, intentando mostrar por un lado la forma en que un resto arqueológico se convierte en un monstruo clásico, y por otro las diferentes versiones que se dieron en la literatura popular de este mito.

Ha llegado el momento, aprovechando que este año se cumplen 200 años de la publicación de la novela original, de hacer lo mismo con Frankenstein, el monstruo surgido de la imaginación de Mary Wollstonecraft Shelley una fría noche de verano a las orillas del lago Lemán, en la que es sin duda alguna una de las reuniones literarias más célebres de la historia.

frankenstein-mary-shelleyLo primero que debo señalar es que poco tiene que ver la criatura original del libro de Shelley con el monstruo icónico que ha calado en la cultura popular gracias al cine. Ese estúpido ser con dos tornillos que a todos nos viene a la cabeza al escuchar la palabra Frankenstein, no refleja en absoluto la complejidad de la criatura original, a la que por cierto no se le llama nunca monstruo en el libro. De hecho, tampoco tiene nombre, y el hecho de que todo el mundo conozca hoy en día a la criatura como Frankenstein se debe a la película “La novia de Frankenstein”.

Lo segundo que me gustaría destacar es que Frankenstein es desde mi punto de vista el personaje adolescente por definición: un ser que se siente diferente al resto, rechazado, y que tan sólo quiere encontrar su lugar en el mundo, empezando por la aceptación de su progenitor. Si acaba cometiendo horrendos actos es únicamente porque ha sido rechazado por todo el mundo.

“Maldito sea el día que recibí la vida. Maldito sea mi creador”

mary w shelley

Mary W. Shelley

Mary W. Shelley nació en Londres el 30 de agosto de 1797, hija única del peculiar matrimonio entre los filósofos William Godwin (1756-1836), considerado como el primer anarquista,  y Mary Wollstonecraft (1759-1797), una feminista autora de una revolucionaria obra que defendía que las mujeres debían ser educadas como ciudadanas concienciadas antes que como esposas sumisas.

Por cierto que esta boda fue en su día objeto de burlas por parte de la prensa, que le recordó a Godwin todas las veces en que se había mostrado públicamente contrario al matrimonio.

En la época en que nace la autora de Frankenstein, la revolución industrial se encuentra en plena expansión, y la política está aún asimilando la sangrienta revolución francesa. La ciencia y la filosofía se encontraban también en un momento clave, con los primeros estudios sobre química moderna, electricidad y magnetismo; fenómenos que despertaban serias dudas en la población, que veía estos avances con más miedo que esperanza.

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Mary Wollstonecraft. Retrato de John Opi

La madre de Mary –todo un personaje que merecería un mayor conocimiento- falleció a los 11 días de dar a luz, y su padre contrajo pronto nuevas nupcias con otra mujer, lo que provocó que la autora de Frankenstein creciera en un hogar en compañía de otros 5 hermanos de diferentes orígenes biológicos. La infancia de Mary quedó de este modo marcada por la ausencia de su madre, y por la falta de afecto de su ocupado padre, que no le procuró cariño, pero sí se preocupó de facilitarle una buena educación.

Estos dos hechos –la desconfianza hacia los avances científicos y la ausencia de afecto- tendrán una gran trascendencia en la génesis de Frankenstein, pues Mary trasladará a su criatura su propia soledad y necesidad de afecto paterno, situándola en un entorno de rechazo de la sociedad a lo desconocido.

Percy shelley

Percy Shelley el “poeta ingrato”

El caso es que Mary se crió en un hogar en el que su padre recibía constantes visitas de los más ilustres artistas y pensadores de la época. Para Mary resultaba habitual escuchar desde pequeña en su casa al poeta Samuel Taylor Coleridge, al inventor William Nicholson o al químico Humphry Davy. Su padre además la llevaba a todo tipo de conferencias, incluyendo varias sobre  electricidad, un fenómeno científico que despertaba a partes iguales el terror y la admiración entre la ciudadanía.

Entre estos asiduos visitantes de Godwin se encontraba también Percy Bysshe Shelley, el joven y polémico poeta, recién expulsado de Oxford por propagar el ateísmo, que acudía a la casa del padre de Mary atraído por su radical pensamiento, partidario de abolir la propiedad y contrario a toda forma de gobierno.

En 1814, con tan sólo 16 años, Mary se fuga con Percy, que por entonces estaba casado con una mujer que acabaría suicidándose tras ser abandonada por el poeta. La relación supuso un gran escándalo, pero dio igual, pues Mary estaba perdidamente enamorada, aunque pronto tuvo que regresar a casa por la falta de dinero, a pesar de lo cual continuaría de forma imprudente sus relaciones con el poeta, con el que acabaría teniendo 4 hijos (sólo uno sobrevivió) y finalmente casándose.

NPG 142; George Gordon Byron, 6th Baron Byron replica by Thomas Phillips

Lord Byron, el origen de Frankenstein

En 1816 Percy y Mary fueron invitados a pasar unos días del verano en Villa Diodati, una casa de campo alquilada por Lord Byron en Ginebra, a la orilla del lago Lemán. Allí coinciden Lord Byron y su médico personal y aspirante a poeta, John William Polidori, Percy Shelley, Mary Godwin (aún no tenía el apellido Shelley, pues no se casó con Percy hasta finales de ese mismo año, a pesar de que ya había tenido dos hijos con él, uno de ellos muerto), y Claire Clairmont, hermanastra de Mary y amante de Byron.

Un hecho insólito marcaría esta peculiar reunión, pues los invitados no pudieron salir del interior de la casa todo lo esperado para esa época del año, debido al mal tiempo. El motivo excepcional del inusual clima que se apoderó del verano de 1816 no es otro que la erupción en 1815 del volcán Tambora, situado en la isla de Sumbawa, en la actual Indonesia, que inspiró a Lord Byron la redacción de “Oscuridad”, una de sus más famosas obras. Esta catastrófica erupción mató al menos a 71.000 personas, muchas de ellas quemadas vivas por la lava o aplastadas por las rocas expulsadas por el cráter. Otras murieron posteriormente de hambre porque la ceniza destruyó los cultivos. La erupción, 100 veces más potente que la bomba atómica de Hisroshima, provocó la expansión a nivel mundial de una gigantesca nube de cenizas que bloqueó la luz solar y produjo tres años de enfriamiento planetario que llevaron a la peor hambruna del siglo XIX. En junio de 1816, una tormenta de nieve azotó el norte del estado de Nueva York. Ese julio y agosto, las heladas en Nueva Inglaterra asolaron las granjas. El Granizo golpeó Londres durante todo el verano. Y nuestro grupo de escritores quedó encerrado en Villa Diodati, gestando a uno de los grandes mitos del terror.

1816 es conocido como “el año sin verano” debido a la erupción del Tambora.

polidori el vampiro.jpgDebido al obligado encierro por el mal tiempo, el aburrimiento se apoderó del grupo, así que Lord Byron, imagino que rodeado de botellas vacías de absenta,  comenzó a contar historias de terror para amenizar las largas veladas, incitando a su vez a todos los asistentes a que compartieran las historias más terroríficas que se les ocurrieran, con la idea de escribirlas después. Curiosamente, como resultado de este improvisado concurso literario, pasarían a la historia los personajes más inesperados: Mary con “Frankenstein” y Polidori con “El vampiro”. Ni Byron ni Shelley, los grandes y afamados poetas, completaron nunca sus historias de fantasmas, aunque del primero se acabó publicando el fragmento inconcluso de “El entierro”, una historia sobre un extraño juramento; y de Shelley se cree que era una historia sobre un fantasma hecho de cenizas, que quería dedicar a su fallecido hijo William.

Así, cada día Percy, Byron y Polidori contaban a la luz de las velas las horribles historias que se les iban ocurriendo, ante la atenta y cada vez más asustada presencia de las impresionables Mary y Claire, que sin embargo no eran capaces de aportar sus propias historias. La propia Mary, en el prólogo de Frankenstein, comenta que “Sentía esa vacua incapacidad de invención que es el mayor infortunio de la creatividad, cuando una nada anodina responde a nuestras ansiosas invocaciones. “¿Se te ha ocurrido algún cuento?”, me preguntaba cada mañana, y cada mañana tenía que contestar con una mortificante nagativa.”

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Frankenstein, de Bernie Wrightson, obra maestra indiscutible del cómic

Según la propia Mary, una de las historias que contaron Percy -que en Oxford había realizado por su cuenta diversos experimentos relacionados con la electricidad- y Byron giró alrededor de un experimento con electricidad llevado a cabo por el médico y naturalista Erasmus Darwin con anfibios, defensor de una teoría sobre el origen único de la vida y abuelo de Charles Darwin, el autor de la teoría de la evolución:Al parecer había conservado un hilo de masa en un bote de cristal, hasta que, por algún extraordinario proceso, aquello comenzó a agitarse con un movimiento autónomo. (…) Quizá un cadáver podría reanimarse, el galvanismo había dado pruebas de cosas semejantes: quizá se podrían manufacturar las partes componentes de una criatura, y después podrían reunirse y dotarlas del calor vital”.

Así se instaló poderosamente en la mente de Mary –que no olvidemos que tan sólo tenía 18 años- esta siniestra imagen, hasta que en la madrugada del 16 de junio de 1816, la futura escritora tuvo una pesadilla que compartiría en privado a la mañana siguiente con Percy: la historia de un ser monstruoso creado a partir de retales de otros cuerpos humanos que volvía a la vida ante la atenta mirada de un joven científico.

frankenstein 1 edicionUn entusiasmado Percy animó a Mary a que escribiera la historia, y así el 1 de enero de 1818, casi dos años después de la célebre reunión en el lago Lemán, un autor anónimo publica “Frankenstein o el moderno Prometeo” con una tirada de 500 ejemplares, prólogo de Percy Shelley y una dedicatoria al gran filósofo William Godwin. Mary no quiso firmarlo, pues pensaba que nadie querría leer una obra de terror escrita por una mujer. La obra recibe un unánime rechazo de la crítica, y el prólogo hace pensar que la autoría del libro corresponde a Percy B. Shelley, que en realidad únicamente había aportado algunas correcciones al manuscrito.

El 7 de julio de 1822 fallece Percy a los 29 años de edad, ahogado mientras navegaba en Italia, país en el que vivía desde 1818 el matrimonio Shelley en compañía de su único hijo vivo (perdieron otros tres). Por este motivo Mary decide regresar a Inglaterra, y al año siguiente se realiza la segunda edición de su obra, con una tirada similar a la de la primera, con la diferencia de que en esta ocasión la autora sí se identifica como el autor, hecho que origina una gran polémica, pues muchos críticos literarios seguían convencidos de la autoría de Percy, y acusaron a Mary de apropiarse de la obra.

Esta nueva edición tiene una aceptación muy diferente entre el público, y en poco tiempo hay 10 adaptaciones teatrales diferentes, algunas de las cuales comienzan a alejarse del cultivado personaje de la criatura original (que en el libro lee a Goethe, Milton y Plutarco), para ir dando forma al estúpido monstruo que conocemos en la actualidad.

Frankenstein 4En 1831 se lanza una tercera edición de 4.020 ejemplares, una cifra importante para la época. La escritora introduce múltiples cambios y contesta en la introducción a los escépticos que siguen pensando que el libro lo escribió Percy: “Ciertamente, no le debo a mi marido la sugerencia de ningún episodio, ni siquiera de una guía en las emociones, y sin embargo, si no hubiera sido por su estímulo, esta historia nunca habría adquirido la forma con la cual se presentó al mundo”. Firma su introducción como M. W. S., olvidándose del apellido paterno, aunque de todas formas la historia de la literatura olvidará también el apellido materno, reduciéndolo a una W. La desaparición del apellido del padre se debe a que William Godwin –defensor toda su vida de la idea del amor libre- había repudiado a Mary por su escandalosa relación con Percy, el “poeta ingrato”.

La versión correspondiente a esta tercera edición es la que se popularizó, y la que se encuentra en las librerías en la actualidad.

Poco podía imaginar Mary que con sólo 18 años había dado a luz al que se convertiría en uno de los grandes mitos de la literatura universal, y que sería precisamente ella –fruto del matrimonio de dos grandes escritores y esposa de un gran poeta- la que pasaría a la historia con mayor gloria.

En 2013 salió a subasta por 477.422 euros un ejemplar de la primera edición de “Frankenstein o el moderno Prometeo” dedicado a Lord Byron “por el autor”. La letra fue autentificada como la de Mary W. Shelley, lo que puso fin a las pocas dudas que quedaban sobre la autoría real de la obra.

Ya os aviso que no fui yo el que lo compró.

Como suele ocurrir habitualmente, la adaptación del personaje al cine popularizó el personaje hasta convertirlo en el icono de la cultura popular que es hoy en día, pero a costa de modificar completamente su esencia. De hecho, mucha gente huye de la lectura del libro original, pensando que conocen la historia, asociándola a la imagen cinematográfica. Grave error, pues se pierden una obra maestra de la literatura universal.

El complejo personaje del libro es un ser culto y sensible, que lee a Milton, Goethe y Plutarco, que duda, que sufre, y con una gran agilidad física. Es en principio un ser bondadoso que trata de encontrar un sentido a su existencia, que únicamente busca la aceptación del padre y de la gente, y que acaba cometiendo actos horrendos al sentirse rechazado por todos por el mero hecho de ser diferente.

Si tan solo un ser humano me hubiera mostrado afecto, yo se lo hubiera devuelto centuplicado

frankenstein-1931-pelicula-filmEl cine convirtió de la noche a la mañana a esta compleja criatura en la personificacíon de la simpleza; en un estúpido y torpe monstruo que acaba perseguido por los aldeanos con antorchas.

A pesar de que ha habido versiones modernas del personaje que han intentado dar una imagen más fiel de la criatura literaria, fue inútil, pues ya nada podía borrar del imaginario popular la imagen del Frankenstein popularizado por Boris Karloff, con sus torpes andares, los brazos extendidos hacia delante, y sus tornillos en la cabeza.

Y llegamos a la novela popular española. El objeto de esta reseña es dar un repaso a las apariciones de esta encantadora criatura en las diferentes colecciones de quiosco, pero sobre todo comprobar si la versión de los distintos escritores se aproxima más al complejo personaje del libro, o a la más simple figura del monstruo cinematográfico.

Es fácil entender que, a diferencia de lo que ocurría con la momia,  el personaje se limita a apariciones enmarcadas dentro del género del terror, pues resulta difícil justificar la presencia de una criatura como Frankenstein en géneros como el policiaco o la ciencia ficción.

Curtis Garland-El-discípulo-de-FrankensteinTítulo: El discípulo de Frankenstein

Autor: Curtis Garland

Colección Selección Terror nº 10. Editorial Bruguera.

Portada: Alberto Pujolar

1ª edición: Mayo 1973

Leyendo esta novela -primera aproximación de Juan Gallardo Muñoz a la figura de Frankenstein- tengo la impresión de que el autor sentía una especial predilección por este mito del terror, y que debía llevar tiempo fraguando en su cabeza esta obra, que desde mi punto de vista representa una más que digna continuación a la novela original de Mary W. Shelley.

Todo comienza en 1851, con el desembarco en París de Morris Levin, un misterioso médico que se presenta en la aduana cubierto de vendas fruto de las heridas provocadas por un incendio en Nueva York.

Tras este preámbulo, la acción se traslada a una morgue de París, donde en una terrorífica escena, resulta asesinado el anciano conserje encargado de su vigilancia, tras sorprender a un extraño robando el cadáver de una joven suicida cuyo cuerpo ha sido recientemente rescatado del Sena.

El asesino, ayudado por un tal Laszlo, huye de la morgue llevándose el cadáver de la joven en un carromato, hasta que se detienen ante la residencia de un tal Martin Grindwall, profesor en Ciencias Biológicas. No sospechan que alguien les está observando oculto tras unos setos.

Este horrendo crimen hace que entre en acción el comisario Marcel Dorlacq, el policía de la Sureté de París encargado del caso, que contará con la inestimable ayuda de Stuart Fisher, un periodista americano, corresponsal del New York Times, íntimo amigo de su hija Yvette.

Las sospechas de la policía apuntan a que el asesinato podría estar relacionado con la realización de experimentos científicos de naturaleza ilícita, y por ese motivo, Dorlacq, en compañía de Fisher, empieza a interrogar a todos los médicos cercanos a la morgue, entre los que se encuentra el enigmático Martin Grindwald, que los recibe acompañado de su reciente esposa, Ilonka Wattenburg. Interrogado sobre si conoce a alguien de su entorno científico interesado en investigaciones con cuerpos humanos, Martin les da el nombre de un colega de profesión, el Dr. Van Krogg, un célebre cirujano del Hospital General del que pronto se descubrirá una desagradable sorpresa.

Por otro lado, Martin Grindwall recibe la inesperada visita de Morris Levin, que acude a él para suplicarle ayuda, invocando el nombre de un amigo en común: Victor Frankenstein.

Creo conveniente no desvelar nada más del libro, pues a partir de este punto, las sorpresas y homenajes son constantes, y creo que vale la pena disfrutarlas. Únicamente advierto que los giros argumentales de esta novela son de los más inesperados que he tenido ocasión de leer.

La novela menciona en diversas ocasiones el libro de Mary W. Shelley:

Fue un gran científico —comentó Stuart—. Anoche leí su verdadera historia, la que inspiró a Mary W. Shelley a escribir lo que muchos pensaron que era una ficción novelesca. Frankenstein era un ser real. Existió. Y fue un genio… o pudo haberlo sido…

París se convierte en este relato en el perfecto sustituto de Londres, ciudad en la que habitualmente se mueven las novelas de terror de Curtis Garland, convirtiéndose en un protagonista más de la historia, en uno de esos libros que hacen de Curtis Garland uno de los más grandes autores de la novela popular española.

Respecto de la visión del autor del monstruo en esta novela, tan sólo se le menciona de pasada, lo que no significa que no aparezcan más monstruosas criaturas, creados con siniestras intenciones, aparte de algún otro sorprendente mito clásico del terror. Como es de esperar en este tipo de literatura, se huye de todo tipo de profundidad, y se buscan los aspectos más tétricos.

Silver Kane-La-hija-de-FrankensteinTítulo: La hija de Frankenstein

Autor: Silver Kane

Colección Selección Terror nº 25. Editorial Bruguera.

Portada: Desilo

1ª edición: Agosto 1973

En “La hija de Frankenstein” nos encontramos con el reconocido Silver Kane mostrando su primera versión sobre el mito de Frankenstein. En este caso el autor, con su particular estilo cargado de humor, traslada la situación planteada por la novela de Mary W. Shelley al siglo XX, en una época carente de los prejuicios contra la ciencia que dominaban el siglo XIX.

Tuc Mallory es un agente del Servicio de Inteligencia –un asesino profesional- que ha estado sufriendo alucinaciones provocadas por el consumo masivo de centraminas durante su última misión en China, lo que le hace complicado a veces distinguir lo que es real y lo que no.

Visitando un día una siniestra exposición sobre la pena de muerte en la tétrica Clayton House, conoce a una psicóloga llamada Irene Manfred, cuyos ojos le fascinan, pues está convencido de que los visto antes, lo que sería imposible, pues los originales pertenecían a Nancy, la mujer a la que amó, fallecida dos años atrás atropellada por alguien que se dio a la fuga.

Obsesionado con sus ojos, Tuc consigue una cita con la Dra. Manfred, pero cuando acude al día siguiente a su domicilio, una mujer llamada Sandra, que dice ser la hermana de Irene, le informa que ésta ha tenido que abandonar Londres. Mientras Sandra le dice esto, Tuc no puede dejar de observar que tiene en el cuello la misma cicatriz que su fallecida novia Nancy.

A partir de este momento, comienzan los asesinatos y el horror, en una rocambolesca historia repleta de trasplantes de órganos, muertos que vuelven a la vida, amores dementes, y extraños escenarios como el cabaret de las chicas serias o la surrealista casa-museo Clayton House.

La historia, ambientada en el Londres de 1970, contiene el habitual humor tan característico del autor, y un buen número de homenajes, notas a pie de página y alusiones a mitos del terror, no sólo Frankenstein, como por ejemplo ésta a Jack El Destripador:

Hace más de setenta años aquél fue el distrito de Jack el Destripador y, según se dice, flotaban en él numerosas damiselas más o menos alegres. Ahora las damiselas están más bien mustias y tristes y sólo se preocupan de saber si van a incluirlas en los seguros sociales.

En esta novela hay un nuevo monstruo de Frankenstein, en este caso un sanguinario asesino resucitado gracias a la ciencia, que conserva –más o menos- sus facultades físicas e intelectuales anteriores, y que está obsesionado por conseguir una novia a toda costa.

Como ocurre en muchas de las novelas de terror de Silver Kane, a lo largo de la historia se suceden escenas surrealistas sin aparente sentido, pero que encuentran una disparatada explicación en el final de la narración. Divertidísimo.

Ha habido un detalle de esta novela que me ha impactado especialmente. Uno de los personajes del libro, amigo del protagonista, es un detective llamado Michael que es gay (afeminado, según la terminología de la época), algo muy inusual en la novela popular. Pues bien, por una serie de avatares que tendrá que descubrir el lector, recibe un tratamiento médico con un extraño efecto secundario, pues de repente le empiezan a atraer las mujeres. Sí, sí, habéis leído bien.

—Debe ser el tratamiento que me han dado, chico. No sé qué me pasa… Pero ahora me doy cuenta de que las mujeres son preciosas y de que están en el mundo para algo.

Tuc musitó:

—Pues eres el que más ha salido ganando, cuerno… ¡Ya era hora de que comprendieses! ¡Ya era hora de que quitases de tu despacho todos aquellos tipos haciendo gimnasia y lo llenaras de chicas en bikini!

—Así lo haré —prometió Michael—. Así lo haré en seguida, muchacho. Todos aquellos tíos sacando músculo… ¡Uf! ¡Qué pesadez!

Y salió con él.

Pero, de pronto, se acordó de algo.

Gimió:

—Muchacho, ¡será un desastre!

—¿Por qué?

—¿Y lo preguntas? Voy a perder todos mis clientes. ¡Los perderé todos! ¡Toditos! ¡Todooooos!

Para que luego digan que la novela popular no es sorprendente…

 Curtis Garland-Lady-FrankensteinTítulo: Lady Frankenstein

Autor: Curtis Garland

Colección Selección Terror nº 98. Editorial Bruguera.

Portada: Alberto Pujolar

1ª edición: 1975

En uno de esos maravillosos prólogos a los que nos tiene acostumbrados el autor se deja claro que el título de la novela puede llevar a equívocos, pues “Lady Frankenstein” tan sólo se inspira de forma lejana en uno de los personajes de la novela original. Curiosamente el mismo prólogo demuestra un gran conocimiento por parte del autor de la novela original de Mary W. Shelley, y el distinto tratamiento que ha dado el cine a la figura de su criatura.

La novela, ambientada en Londres en 1890, comienza con la ejecución de Lady Jane Charity Brown, una bella mujer de 23 años, condenada por el asesinato de cinco personas, cuyo carácter queda perfectamente reflejado en unas pocas líneas:

Soy una asesina, y lo admito. Me siento orgullosa de serlo. Creo que el Mal es mi única ciencia, y la estudié a fondo. Estoy harta de las personas honradas, honestas, buenas y afables. Estoy harta de ver piedad, compasión o ternura en los demás. Son unos hipócritas. No sienten nada de eso, pero queda bien fingirlo, y les hace sentirse mejores, aunque todos y cada uno de ellos haría lo mismo que hice yo… si no fuera porque tienen miedo. Miedo a la Justicia, miedo a los jueces, miedo a morir. E incluso miedo a Dios, reverendo.

Tras ser ahorcada, abandonada por su prometido Lord Lawrence Conway y sin familiares que se hagan cargo del cadáver, su destino es una fosa común, pero en el último momento un hombre reclama su cuerpo para darle sepultura; un médico suizo llamado Viktor Frankenstein, que tiene la intención de trasladarla a Europa.

En el trayecto en ferrocarril hacia Europa, dos ladrones de cadáveres llamados Burke y Hoggart (un claro homenaje a los célebres Burke y Hare, los asesinos de West Port) se disponen a saquear el féretro de Lady Jane, pues ha llegado a sus oídos que en su último deseo fue enterrada con todas sus joyas.

Un siniestro médico llamado Douglas Kennington, el asesinato del verdugo que acabó con la vida de Lady Jane, un cadáver que vuelve a la vida y desaparece, y los ocultos planes del doctor Frankenstein se entremezclan en esta enigmática trama, narrada con el habitual estilo del gran Curtis Garland.

La novela, que no se encuentra entre lo mejor de la producción del autor, desarrolla una trama demasiado improvisada y rocambolesca, y tan sólo se salva por el buen hacer del escritor, y por un buen número de detalles que sin duda harán disfrutar al lector lo suficientemente curtido para apreciarlos.

Silver Kane-Dulce-y-amada-FrankensteinTítulo: Dulce y amada Frankenstein

Autor: Silver Kane

Colección Selección Terror nº 135. Editorial Bruguera.

Portada: Miguel García

1ª edición: 1975

La novela comienza cuando un turista británico llamado Cox coincide con una bella mujer en el hotel de Suceava, un remoto pueblo de Rumanía (existe en la realidad), donde ha pasado la noche de camino a su próximo destino. Nada raro si no fuera porque la joven se llama Úrsula Frankenstein.

A consecuencia de una avería en su vehículo, Cox continúa su viaje en el coche  de Úrsula, una mujer que arrastra consigo un oscuro secreto, pues está convencida de ser descendiente directa de un familiar del Victor Frankenstein de la novela de Mary W. Shelley, un personaje supuestamente ficticio, pero que ella asegura que existió en realidad.

Según su teoría, sacada de un antiguo libro de su familia, el monstruo de Frankenstein había estado locamente enamorado de su bisabuela -una mujer que también se llamaba Úrsula- hasta el final de sus días, cuando éste fue destruido, quemado por los aldeanos según algunas versiones, y enterrado en un profundo pozo helado según otras.

Años más tarde, su bisabuela recogió de un camino con su carromato a un apuesto joven, se enamoró de él y pasaron la noche en una cabaña en el pueblo de Tamarov, una población que ya no existe (en este caso Tamarov es ficticia). A la mañana siguiente el joven apareció despedazado, y su aterrorizada bisabuela aseguró a todo el mundo que había sido el monstruo, que había regresado nuevamente de entre los muertos.

Tomada por una loca, permaneció años ingresada en un manicomio, hasta que un Frankenstein (no se especifica quién) acabó casándose con ella, ignorando la maldición que pesaba sobre la amada del monstruo.  Más de un siglo después Úrsula, bisnieta de la primera Frankenstein, está convencida de que la historia es real, y teme que el monstruo pueda regresar si alguna vez se enamora de un hombre. Justo cuando acaba de contar la historia a Cox mientra conduce, ven un viejo cartel que señala la distancia a Tamarov, y se cruzan con un grupo de tanques, parte de unas maniobras del pacto de Varsovia que vienen de esa dirección.

Úrsula y Cox están repitiendo, por caprichos del destino, los mismos pasos que siguieron la Úrsula original y su enamorado, pero como hay cosas que tiran más que dos carretas, Cox ignora todos estos signos, y sigue convencido de que pasar la noche con Úrsula es una gran idea. Pronto descubrirá su error.

Tras estos sucesos, la historia da un giro de 180 º y se tralada a Washington, donde se nos presenta al profesor de historia Bunsen; a su nueva vecina, la bella Greta, cuyo trabajo es por decirlo de alguna manera, sorprendente; al teniente Slim, y a un detective de la policía llamado Tucker, especializado en crímenes demoniacos.

El resto, deberá descubrirlo el lector.

Curiosa novela de Silver Kane con la criatura de Frankenstein de fondo, y ambientada parcialmente en Rumanía, tierra de vampiros por excelencia. El lector puede pensar que es una licencia literaria absurda situar la historia de Frankenstein en Rumanía, pero me temo que deberá leer la novela antes de dictar sentencia. Es de destacar que la historia transcurre en un país bajo el dominio de la Unión Soviética, con un gran protagonismo por parte de varios militares comunistas, que lejos de lo que podría esperarse por los años en que fue escrita, no salen mal parados.

Referencias a la familia Manson y el asesinato de Sharon Tate, a los crímenes de la calle Morgue de Edgard Allan Poe, y por supuesto a la novela de Mary W. Shelley acompañan a este entretenido relato de Silver Kane, que, como es habitual en el autor, presenta a lo largo de la historia situaciones muy intrigantes, aderezadas con su característico toque de humor,  que encuentran una explicación final de lo más rocambolesca.

Curtis-Garland-Yo-encontré-a-FrankensteinTítulo: Yo encontré a Frankenstein

Autor: Curtis Garland

Colección Selección Terror nº 277. Editorial Bruguera.

Portada: Desilo

1ª edición: 1978

La novela, ambientada en los años 70´, se inicia con una cita del final de la novela de Mary W. Shelley, con la criatura dirigiéndose hacia su final en un mar cubierto de hielo, tras haber satisfecho sus ansias de venganza.

El protagonista del libro es Steven Garfield, un londinense que regresa a Inglaterra de sus vacaciones en Francia, cuando su vuelo se ve obligado a aterrizar de emergencia en medio del Mar del Norte. A causa del accidente, el avión comienza a hundirse, llevándose consigo a todos los pasajeros, a excepción de nuestro protagonista y la mujer que ocupaba el asiento de al lado, una tal Suzzette, a la que consigue rescatar, y que como no podía ser de otra manera es una despampanante pelirroja. Probablemente si hubiera sido una mujer de mediana edad con sobrepeso, la hubiera dejado dentro del avión.

El caso es que ambos son rescatados por un carguero danés, el Hans Christian Andersen, que por azares de la vida había salvado también unos días atrás al superviviente del naufragio de una embarcación que procedía del puerto nórdico de Kronshtadt, en la Unión Soviética. El nombre del naufrago era Viktor Frankenstein VI, al que suben a bordo en compañía de un bulto que lleva consigo, y Kroshtadt era el lugar en el que se produce la desaparición del monstruo de Frankenstein al final de la novela de Mary W. Shelley.

Todo parece apuntar a que tal vez los hechos que se narraban en este famoso libro no fueran una mera ficción después de todo, pero nuestros protagonistas no tendrán demasiado tiempo para comprobarlo, pues la adversidad provoca que cuando se encuentran cerca de las costas escocesas deban abandonar el barco de forma inmediata, tras haber encallado aparentemente de forma fortuita en medio de una fuerte tempestad.

De este modo, la tripulación del barco, Steven, Suzzette, el Doctor Frankenstein y su extraña caja de 3 metros, alcanzan la costa de la pequeña isla escocesa de Dunsay, en donde apenas hay unas pocas casas de pescadores, un faro y un castillo escocés, habitado por la enigmática baronesa Von Halen.

El autor demuestra nuevamente un profundo conocimiento del mito de Frankenstein, con referencias históricas al modo en que se gestó la obra de Shelley, a las películas de Boris Karloff, y al carácter de la criatura que protagoniza la historia original, muy diferente del que ha mostrado el cine.

Curtis-Garland-Carne-Que-Cruje Título: Carne que cruje

Autor: Curtis Garland

Colección Selección Terror Extra nº 31. Editorial Bruguera.

Portada: Luis Almazán

1ª edición: 1983

Nueva novela de Curtis Garland, ambientada de nuevo en Francia, en esta ocasión en 1920, recién terminada la I Guerra Mundial. No es una novela de Frankenstein, pero la temática está claramente inspirada en él.

Cheryl Dawson es la señorita de compañía de Sybil Rutherford, una autoritaria millonaria británica recluida en su silla de ruedas, a la que acompaña al balneario de Montmaison. Allí conoce a un maduro caballero, el Coronel Zoltan Herzog que, ignorando a un buen número de damas de la alta sociedad que intentan atraer su atención, parece haber fijado su atención en Cheryl, hasta que aparece en el balneario una mujer llamada Irina de Fargour, una exhuberante cortesana, famosa por haber sido amante de hombres de notoria importancia.

Ese mismo día Cheryl también conoce a Archie Barnes, un joven americano que se encuentra en el balneario por negocios, y que cae rendido a los encantos de nuestra protagonista.

El horror comienza cuando a la mañana siguiente aparece en el balneario el cadáver de Irina de Fargour, a la que le han arrancado de forma monstruosa los pechos.

Los principales sospechosos para la policía del horrendo crimen resultan ser el coronel Herzog y Archie Barnes, pues ambos han abandonado esa misma mañana el balneario, y todos los indicios apuntan a que el asesinato tuvo que ser cometido por alguien hospedado en el hotel.

A partir de este momento la novela alterna la narración de la historia de Cheryl con la de un siniestro doctor llamado Luther Vorsted que, con la ayuda de su ayudante, una mujer llamada Gale, está seleccionando partes de las más bellas mujeres del mundo, con la idea de fabricar a la compañera perfecta. Lo que el buen profesor no sospecha es que la elección de una de las mujeres resultará ser un error fatal.

Ya de vuelta en Londres, Cheryl no puede imaginarse que lejos de haber dejado atrás el horror, lo peor está a punto de comenzar.

Repito que sin ser una novela sobre Frankenstein, “Carne que cruje” no deja de ser una nueva vuelta de tuerca sobre el tema de suplantar la autoridad divina mediante el empleo de la ciencia, y de hecho se hace mención expresa a la obra de Mary W. Shelley:

“—¡Frankenstein! —Repitió despectivo el hombre—. ¡Qué tontería! Es sólo una creación literaria, una estupidez. Un hombre de su inteligencia jamás hubiera fallado. La obra hubiera sido perfecta. Ésta lo será. Porque nuestra labor es muy distinta. No trabajamos con carne muerta, sino con carne viva. Carne que palpita, que cruje, por decirlo así. Mira esto, querida Gale, y juzga después si esa pobre criatura literaria imaginada por una neurótica puede compararse a mí…

Como es habitual en Curtis Garland, los guiños al lector son constantes, entre los que destacaría una mención al estreno de “El gabinete del Doctor Caligari”, la película alemana muda de Robert Wiene que se estrenó en 1920, justo el año en el que transcurre la novela; a las parodias policiales del director de cine Mack Sennett y su productora, la Keystone; o también un pasaje en el que se habla de una actriz ficticia llamada Janis Munro, que se codea con grandes actores y actrices de la época, con algún pequeño desliz, pues se menciona a Greta Garbo y a Janet Gaynor, que no consiguieron sus primeros papeles protagonistas hasta unos años después del momento en que transcurre la historia.

El formato de la colección Selección Terror Extra, con el doble de páginas de los bolsilibros convencionales, resulta perfecto para el autor, pues esta extensión adicional permite un desarrollo de la trama más elaborado, una mejor definición de los personajes, y, sobre todo, un final menos precipitado de lo habitual, digno de la mejor serie Z cinematográfica, y con elementos en común con la anterior novela del mismo autor comentada en esta misma reseña, que prefiero no desvelar para no estropear la sorpresa al lector.

En resumen, seis versiones de Frankenstein, a cargo de Curtis Garland y Silver Kane, mucho más respetuosas con la obra original –especialmente las de Curtis Garland- de lo que podría esperarse en un principio de este tipo de literatura de evasión.

Adam-Surray-El-siniestro-doctor-SternbergAl margen de las novelas reseñadas, hay un buen número de títulos que en algún momento hacen mención o se inspiran indirectamente en algunos elementos del universo Frankenstein, pero sin que puedan considerarse novelas sobre su criatura. Por poner sólo un ejemplo, “El siniestro doctor Sternberg” (1984), de mi querido Adam Surray, nos presenta a uno de esos profesores locos, mezcla de los doctores Frankenstein y Moreu, que trabaja en un laboratorio similar al de “La novia de Frankenstein”, hecho que se menciona de forma expresa en la novela, y que se refleja fielmente en la portada.

Quisiera de todas formas aprovechar esta reseña para recomendar a todas aquellas personas que desprecian el libro de Frankenstein sin haberlo leído, contaminados por la imagen facilitada por el cine, que aparquen sus prejuicios y lean la obra original de Mary W. Shelley, una mujer adelantada a su época que supo alumbrar una obra maestra de la literatura universal, y que nos enseñó que todo el mundo lleva un monstruo en su interior.

 

CURTIS GARLAND Y LOS ANIMALES FANTASTICOS

curtis garland deadly mantisEn 1957 se estrenó una película dirigida por Nathan Juran (director de la mítica “El ataque de la mujer de 50 pies”) llamada “Deadly Mantis” (“El monstruo alado” en España), típica historia de insectos gigantes tan de moda en los años 50, y que fue protagonizada por Craig Stevens, William Hopper, Alix Talton, Donald Randolph y Pat Conway, entre otros

En el film, la erupción de un volcán en el hemisferio Sur del planeta provoca la liberación de un enorme iceberg en el polo Norte, en un visionario anticipo de lo que serían las futuras teorías sobre los efectos globales del cambio climático. Al desprenderse, libera a una especie animal que se encontraba atrapada desde tiempos inmemoriales, una gigantesca mantis religiosa prehistórica capaz de destruir a la humanidad, lo que provoca que los mejores científicos de la tierra se pongan a trabajar a contrareloj para descubrir el modo de destruirla antes de que llegue a Estados Unidos. Es de suponer que si se dirigiera a otro país tampoco correría tanta prisa.

curtis garland la humanidad en peligroLa guerra fría y el miedo a los efectos de una posible guerra nuclear provocaron que en los años 50 hubiera una auténtica avalancha de películas de insectos gigantes, la mayoría olvidadas hoy en día, moda que se inició con “La humanidad en peligro” (1954).

Al principio, el origen de las mutaciones de toda clase de bichos (hormigas, arañas, escorpiones…) se debía a diversos experimentos nucleares, y posteriormente, para no repetirse, a cualquier cosa que pasara en aquel momento por la cabeza de los guionistas, sin que pudieran faltar los científicos que osaban desafiar los designios divinos invadiendo terrenos vetados para el hombre.

curtis garland el dia de la mantisLa novela popular española, auténtica esponja de ideas ajenas,  no podía olvidarse de este subgénero, y así nace en 1974 “El día de la mantis”, publicada en el número 192 de la colección La Conquista del espacio de Bruguera.

En la versión de Curtis garland, la erupción del volcán se sustituye por una siempre socorrida sonda espacial que cae en medio de la sabana africana, y para que no resulte una trama demasiado simple, introduce varios elementos adicionales, entre ellos un demente doctor expulsado de la comunidad científica occidental que se encuentra realizando experimentos poco éticos en la zona.

El matrimonio formado por Jeff y Helen Ralston se encuentra de safari en Kenya, acompañados por el afamado guía británico Brent Garfield, que mantiene en secreto una relación con Helen a espaldas de su adinerado marido, 15 años mayor que ella.

Al mismo tiempo que Brent Garfield y Helen Ralston planifican un “accidente de caza” para Jeff, el joven entomólogo Scott Loomish se encuentra muy cerca de allí, enfrascado en sus estudios sobre la naturaleza de los insectos, cuando tiene que acudir al rescate de Karin Mulder y su padre, un reputado profesor alemán, que ha sido mordido por una serpiente venenosa.

Ambos grupos de personas se ven obligados por diversas circunstancias a dirigirse hacia un mismo punto, mientras que la nave Argonauta-3 está próxima a caer a la Tierra tras un fallo técnico masivo, poniendo en máxima alerta a la NASA, y en particular al Comandante Barrett, del ejercito de los Estados Unidos, que considera un grave riesgo las posibles radiaciones exteriores que puedan haber contaminado la nave. Una nave que se dirige sin control en dirección a África, más concretamente hacia la confluencia de Kenya, Uganda y el norte de Tanganika, donde como podéis imaginaros, se encontrarán los dos grupos de protagonistas de la novela.

curtis garland MantisPara complicar las cosas, la peor tormenta del siglo se concentra en la región, lo que impide a la NASA organizar una patrulla de rescate de la nave, y obliga a nuestros protagonistas a buscar refugio en un alejado poblado watusi, donde, por caprichos del destino, se encuentra el doctor Hans Steiner, un brillante científico que tuvo problemas con los gobiernos de Suiza, Alemania y Francia por sus experimentos genéticos, considerados inmorales en dichos países, motivo por el que decidió exiliarse al punto más alejado de la civilización para continuar con sus investigaciones.

Radiación del espacio exterior, un profesor loco que realiza espeluznantes experimentos genéticos con insectos, asesinato en la selva….¿qué podría salir mal?.

Desde mi punto de vista la novela no se encuentra entre lo mejor de la inmensa producción de Juan Gallardo Muñoz, y aunque la narración es correcta y no aburre en ningún momento, fruto del enorme talento y saber hacer del autor, da la sensación de que es la típica obra escrita con premura para cubrir un hueco, sin la brillantez de otras novelas de Curtis Garland. En nada ayuda tampoco el argumento, basado en el subgénero de “insectos gigantes”, tema que en mi opinión ha envejecido mal –en cada época funciona un tipo de terror distinto-, aunque contiene algunos detalles muy disfrutables para el nostálgico lector, como el homenaje a “El ataque de la mujer de 50 pies”.

Siendo puntilloso, el autor, que debo decir que habitualmente se documentaba muy bien, sitúa la historia en la confluencia de Uganda, Kenya y la República de Tanganika. Debió de coger un mapamundi desfasado, pues la República de Tanganika desapareció en 1964, pasando a formar parte de Tanzania. Si tenemos en cuenta que la novela va de una mantis religiosa gigante dotada de inteligencia, es posible que penséis que a lo mejor no es tan importante cuando leches desapareció la República de Tanganika, y no os faltará razón, pero a ver si es que vosotros no sois de los que os fijáis que en Sharknado 3 los tiburones tenían 25 dientes en la primera fila en lugar de los 26 que corresponden.

De cualquier modo, creo que es imposible que aburra a nadie cualquier cosa que surgiera de la pluma de Curtis Garland, incluyendo su declaración de la renta o la lista de la compra. Todo un talento.

Curtis Garland tuvo por supuesto otros acercamientos al tema de los animales mutantes, que espero ir añadiendo con el tiempo a esta reseña. Sin ir más lejos, en 1980 la colección Servicio Secreto publicó en su número 1.539 “Peces del Infierno”, una curiosa mezcla de espionaje y ciencia ficción en la que aparecen toda una serie de animales marinos mutados, verdaderos protagonistas de esta novela que se mueve entre las películas de James Bond y “Tiburón”.

En la misma, el agente especial Jonnah Jordan se desplaza a Port Orange, Florida, en busca de Leslie Lark, la bella hija de un eminente científico que acude en busca de su ayuda, sufiendo una enigmática muerte antes de poder contactar con él.

Los hechos le llevan a Marineland, un centro de investigación marítima, alrededor del cual se están recibiendo confusas noticias relacionadas con imposibles monstruos marinos. Unas noticias que inicialmente se consideran simples delirios de la prensa, pero que lamentablemente  pronto se comprobará que son muy reales.

curtis garland joyas suspenseAfortunadamente el lector que haya visto despertar su insana curiosidad por este tema, tiene todas las facilidades del mundo para poder leer “Peces del Infierno”, gracias a su reciente reedición a cargo de la Asociación sin ánimo de lucro A.C.H.A.B, que continúa con su impagable labor de reivindicación de la novela popular, en este caso con una recopilación de cuatro obras de intriga del gran Curtis Garland prologadas con un magnífico artículo a cargo de Carlos  Díaz Maroto –gran conocedor de la obra del autor y del bolsilibro en general que aporta al libro lo que yo vengo a llamar valor añadido- y con una arriesgada portada a cargo de Nicolás Martínez Cerezo (artista que no conocía y al que quiero mostrar desde aquí mi admiración) que seguramente generará opiniones enfrentadas, pero que a mí personalmente me ha encantado, pues creo que capta a la perfección el espíritu vintage de este tipo de publicaciones.

El recopilatorio incluye, además de la mencionada “Peces del infierno”, otras tres novelas de muy diferente temática: “El dossier escarlata”, “Los tentáculos del terror Mundial” y “El miedo tiene ojos”; todas ellas una buena oportunidad para conocer un poco mejor la obra del que es sin lugar a dudas uno de los grandes maestros de la novela popular española.

Mi recomendación es que aprovechen las valiosas enseñanzas que les ofrecen estas novelas, y la próxima vez que pisen una hormiga, asegúrense de rematarla, no vaya a ser que vuelva para vengarse.