CURTIS GARLAND Y EL CINE

La vida y obra de Juan Gallardo Muñoz ha estado inexorablemente ligada al mundo del celuloide. Gran amante del cine desde muy joven, con tan sólo 15 años empezó a escribir críticas cinematográficas en una columna semanal del diario imperio de Zamora, labor que continuó en otros periódicos más tarde; posteriormente trabajó como actor –fundamentalmente en teatro, pero con algún papelito en el cine-, y a lo largo de su carrera diversas películas se han basado en un guión suyo o directamente en alguna de sus múltiples novelas.

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Precisamente la Asociación A.C.H.A.B (asociación cultural hispanoamericana de amigos del bolsilibro), una de esas heróicas iniciativas que ha surgido en los últimos tiempos con la finalidad de difundir la novela popular española, ha editado recientemente un libro con el acertado título de “Sesión continua”recopilando todas las obras de Curtis Garland que han servido en algún momento de base para la realización de una película. Para ser más exactos, los libros que engloban dicho recopilatorio son:

 – Dedos de Plata (Curtis Garland – 1966) .Título del que ya hablé en la reseña sobre el agente M-31, publicado originalmente en FBI CLUB nº 1 de Rollán.

– ¿Quien era “CAT”? (Curtis Garland – 1971). Publicado en el nº 499 de la colección Punto Rojo de Bruguera.

– El Pez de los Ojos de Oro (Curtis Garland – 1972). Publicado en el nº 542 de la colección Punto Rojo de Bruguera.

– Ese tipo llamado Sacramento (Donald Curtis – 1972)

Recomiendo visitar la página web http://amigosdelbolsilibro.blogspot.com.es/, en la que se detallan tanto los objetivos de la asociación como los libros editados por la misma hasta el momento. Como espero que esta magnífica iniciativa tenga continuidad en el tiempo, he hecho lo único que estaba en mi mano para ayudar: hacerme socio. Un buen negocio por mi parte, pues es barato, y a cambio obtienes directamente varios libros. De cualquier modo, al lector siempre le queda la opción de comprarlos sin necesidad de hacerse socio.

Con la publicación ocupando un privilegiado espacio en mi biblioteca particular, sólo puedo aplaudir el gran esfuerzo y cariño que desprende el libro: empezando por la portada de Pejo Ide, artista al que yo al menos no conocía, y que me ha sorprendido muy gratamente con una ilustración de gran calidad; continuando por los prólogos de Pako Mulero, un aficionado igual que tú y yo, que aportan lo que ya he llamado en diversas ocasiones “valor añadido”; una edición con un formato que se ajusta a mi idea de cómo debe reeditarse hoy en día la literatura popular, y sobre todo, reúne 4 obras de Curtis Garland nada fáciles de encontrar.

El amor que Juan Gallardo sentía por el cine –especialmente por el cine negro- se refleja continuamente en sus libros, no sólo por las constantes referencias cinematográficas, sino incluso en ese estilo literario tan característico del autor, muy visual.

De cualquier modo, el objeto de este artículo no es analizar la aportación de Curtis Garland al cine, de la que fácilmente se puede obtener información detallada mucho mejor de la que yo pueda dar,  sino tan sólo reseñar novelas de terror del autor ambientadas directamente en este mundo, todo un homenaje al cine de terror clásico. Según vaya descubriendo más títulos –que los habrá seguro- los iré añadiendo a la reseña.

Ya aprovecho para lanzar la idea para ver si alguien se anima a hacer un recopilatorio con esta siniestra trilogía. Merecen la pena, de verdad.

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Horror en los estudios Filmstar

Autor: Curtis Garland

Colección Selección Terror n° 314. Editorial Bruguera.

1° edición Marzo 1979.

Portada: Miguel García.

Blake Hartman es un aspirante a escritor que se encuentra a punto de tirar la toalla al estar al borde de la ruina, cuando recibe una carta en la que se solicita su inmediata presencia en los estudios de la productora Filmstar para iniciar el rodaje de una película basada en un guión del escritor que puede suponer el despegue de su carrera.

Al llegar a los míticos estudios de la Filmstar, productora especializada en películas de terror (al menos yo la asocio con la Hammer), Blake descubre que la película servirá de broche final a la actividad de la misma, pues sus películas ya no son rentables, y los terrenos donde se encuentran los estudios han sido vendidos para construir una urbanización, cuyas obras se iniciarán por contrato al terminar este último rodaje.

Para el film, Aldo Griffith -dueño de Filmstar- ha reunido a las históricas celebridades protagonistas de los mayores éxitos de los estudios, a modo de homenaje final: el director de cine Helmut Von Kraff, los actores Sandor Lukas -que rivalizó en su momento con Boris Karloff y Bela Lugosi en sus monstruosos papeles- , Vera Conway  -la eterna ingenua-, Adolphe Montague -el villano de todos los filmes- , Joyce Logan    -la rubia y explosiva belleza de las películas, ya con cierta edad pero igual de atractiva- y Ben Toland, un antiguo ídolo hoy en día paralítico, componen el impresionante elenco de la película, coordinados por la eficaz y bella ayudante de producción Samantha Harris.

El primer día de rodaje se encuentan en el set todos los técnicos, actores, el director, el productor, un crítico de cine dispuesto a destrozar la película antes de iniciarla, y Gregg Edwards, dueño de la constructora que ha comprado los terrenos, cuando reciben una llamada telefónica que les informa de que la valla que rodea los estudios está electrificada, cortándose inmediatamente la linea de teléfono definitivamente.

Aislados del exterior, los protagonistas se verán envueltos en una serie de espeluznantes asesinatos que parecen ligados al pasado de los estudios, sin posibilidad de huida posible, lo que les obliga a descubrir al asesino antes de que uno por uno acaben todos muertos.

Soberbia novela de Curtis Garland, plagada de referencias cinematográficas, con una buena trama y una resolución ordenada y coherente, sin la habitual precipitación de este tipo de relatos. Todo un homenaje al cine clásico de Terror.

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¿Qué ha sido de Dolly Doll?

Autor: Curtis Garland

Colección Selección Terror n° 87. Editorial Bruguera.

1° edición Octubre 1974.

Portada: Alberto Pujolar.

Aunque obviamente la novela rinde homenaje a la película de Robert Aldrich de 1962 ¿Qué fue de Baby jane? – basada a su vez en una novela de Henry Farrell – y presenta más de una similitud con la misma, nos encontramos con un producto mucho más terrorífico y gore que el film original, aderezado con las habituales dosis de intriga que acompañan a estas obras.

Dolly Doll es una olvidada estrella del cine de terror de la que no se sabe nada desde hace más de 30 años, época en la que rivalizaba en fama con Boris Karloff y Bela Lugosi, siendo famosa por su mezcla de cara angelical e inocente y sus terroríficos papeles de psicópata en las películas que protagonizaba.

En menos de una semana se producen de repente en Los Angeles dos sangrientos asesinatos aparentemente relacionados con la olvidada actriz: en una sala de cine donde se proyecta una de sus antiguas películas, y en una representación de guiñoles que adapta otro de sus filmes (representación por la que por cierto hoy en día acabarían en la cárcel los organizadores por enaltecimiento de la violencia).

Estos hechos despiertan el interés de Richard Scott, reportero de un periódico que justo una semana antes de los asesinatos recibió una carta anónima en la que el remitente preguntaba qué había sido de Dolly Doll, lo que le hace sospechar que el autor puede estar relacionado con los crímenes.

En compañía de una bella joven llamada Judy Allen que se presenta como la hija de Mae Canary – una actriz que durante unos años fue pareja artística de Dolly Doll pero que a diferencia de su colega de profesión cayó en el olvido- , inician una investigación para averiguar el destino final de Dolly Doll, con la esperanza de que la actriz pueda aportar algún dato sobre el asesino, del que se sospecha que es un trastornado admirador de la estrella.

Las indagaciones de ambos les conducen a 1955, año en el que se produjo un incendio en un museo en el que murieron 5 personas y que desfiguró totalmente el rostro de la actriz, que desapareció a partir de este siniestro accidente para siempre de la faz de la tierra sin dejar rastro alguno.

Nuestros protagonistas se encuentran en un callejón sin salida, sin sospechar que los asesinatos ni mucho menos han finalizado.

Otra gran novela de Curtis Garland plagada de referencias cinematográficas, incluyendo pie de página dedicado a “La parada de los monstruos”, de Tod Browning, en la que se aprecia una dedicación y cuidado superior al de otras obras del mismo, notándose el amor que el autor sentía por el tema.

¿Cuál fue el destino final de Dolly Doll y Mae Canary? ¿Por qué se están cometiendo en la actualidad los crímenes? ¿Quién es el verdadero asesino?. Me temo que como siempre tendréis que leer la novela. Novela por cierto de gran nivel.

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Hollywood Horror Show

Autor: Curtis Garland

Colección Selección Terror n° 460. Editorial Bruguera.

1° edición Diciembre 1981.

Portada: Martin.

Una sorprendente premisa la de esta novela, que hace inevitable devorar el libro hasta el final.

Nos encontramos en Hollywood en los años 40. Larry slater es un detective privado que es llamado de forma urgente por el productor de cine Selwyn Durham, jefe de los famosos estudios “Monsters movies”, rival directo de la Universal en el cine de terror, para el que ya había trabajado anteriormente en dos ocasiones con resultados satisfactorios: para localizar a su hija desaparecida y para conseguir pruebas incriminatorias contra su mujer con vistas a conseguir un divorcio ventajoso.

Angustiado, el productor explica a Larry el motivo por el que necesita de nuevo su inmediata intervención: a 6 semanas del estreno de la que considera la obra maestra de la Monsters Movies,  “Dedos de pesadilla”, la última película rodada por la productora, se ha comprobado en el visionado previo que de repente ha desaparecido del metraje uno de los personajes, justamente el asesino del film, cuyo papel iba a ser inicialmente protagonizado por Boris Karloff, y que finalmente fue asumido por otra figura consagrada del cine de terror, el húngaro Janos Bélaki.

Las escenas siguen figurando en la película, sin que haya cortes ni manipulaciones en los fotogramas, pero ha desaparecido de forma inexplicable el personaje, clave para la película, pues en todas las escenas de asesinatos, la gente sigue muriendo, pero no se ve al asesino.

Convencido de que se trata de algún truco publicitario, e incrédulo ante tan surrealista desaparición, Larry recibe el encargo de descubrir qué ha ocurrido en realidad con el personaje desaparecido, en lo que parece una misión imposible.

Jayne Colfax, la joven y bella guionista de la película acompañará a nuestro protagonista en tan extraña investigación.

La película objeto de investigación, “Dedos de pesadilla”, trata de un hombre llamado Malcolm Lee al que tras sufrir un horrendo accidente le implantan las manos de un asesino psicópata, lo que provoca que a partir de ese momento comience a cometer sangrientos asesinatos. Una versión nada encubierta de ”Las manos de Orlac”, el film de 1924 dirigido por Robert Wiene y protagonizado por Peter Lorre, y al que el autor hace referencia expresa durante la novela. Por cierto, que recomiendo ver la versión libre que se hizo de este clásico en 1991, “Cuerpo maldito”, dirigida por Eric Red, una película que desde mi punto de vista no goza de todo el prestigio que debiera, basada a su vez en el libro de Boileau-Narcejac (sí, sí, el de Arsenio Lupin y “Las Diabólicas”) “Et Mon Tout Est un Homme”, del que no tengo constancia que haya sido editado nunca en España.

Ya sé que estaréis pensando: es la versión Garland de terror de “La rosa Púrpura del Cairo”, y estaríais bien encaminados si no fuera porque el libro se publicó en 1981, cuatro años antes del estreno de la película. (Por no mencionar “El último gran héroe”, de 1993, en el que el personaje de Arnold Schwarzenegger también sale de una película). Más bien se trata de la versión Garland de terror de “seis personajes en busca de autor”, la obra maestra de Luigi Pirandello estrenada en teatro en 1921, al que por cierto también se hace referencia en el libro.

En resumen, una terrorífica trilogía que para mi gusto se encuentra entre lo mejorcito del autor, y a la que el único pero que le pongo es que se echa en falta alguno de esos maravillosos prólogos con los que nos regala el escritor de vez en cuando.

CRIMEN EN EL ESTUDIO

Título: CRIMEN EN EL ESTUDIO

Autor: ALFRED GRASS

Colección Archivo Secreto nº 143. Editorial Bruguera

Portada: Desilo

1ª edición: Diciembre 1966

Dentro del mundo de la novela popular, de kiosco, bolsilibro, o como queráis llamarlo, nos encontramos con los sospechosos habituales, escritores cuyas obras representaban el alma de las distintas colecciones, ya que novelas con su firma aparecían de forma reiterada a lo largo del tiempo. Aquí están los Curtis Garland, Keith Luger, Silver Kane, Peter Debry, Eddie Thorny, Lou Carrigan y otros muchos profesionales que en su mayor parte han tenido o tendrán su correspondiente reseña en este blog, y que son los que realmente podríamos llamar escritores profesionales de novela popular.

Por otro lado, nos encontramos con otro puñado de escritores que tan sólo cuentan con un reducido número de títulos en las distintas colecciones, lo que hace suponer que la escritura de novela popular no representaba para ellos nada más que un hobby o una ocasional fuente de ingresos extra. Estos autores me resultan especialmente interesantes, por dos motivos: en primer lugar, porque precisamente por la brevedad de su obra, suelen ser aún más desconocidos que los escritores consagrados del género; y en segundo lugar, porque al tener tan pocas novelas, les dedicaban más tiempo que otros autores que tenían que escribirlas con fecha de entrega inmediata, lo que repercutía en ocasiones (no siempre) en una calidad muy superior a la media.

En este grupo encontramos a modo de ejemplo a J.M Díez Gómez, Charles Mitchel, Alex Collins, Bab Fleming, Clo Mensey, y otros muchos más, entre los que para mí destaca poderosamente la figura de Alfred Grass. Que yo sepa, de Alfred Grass sólo se publicaron en Bruguera dos títulos: “Intermedio Fatal”, en el nº 859 de Servicio Secreto, y la novela objeto de esta reseña, “Crimen en el estudio”, nº 143 de Archivo Secreto.

Alfredo Julio Grassi (San Vicente, Santa Fe, 9 de julio de 1925), verdadero nombre de Alfred Grass, es un guionista, escritor, traductor, poeta, cineasta y periodista argentino que comenzó a publicar en 1946 como Fred W. Seymour, alias que seguiría utilizando durante muchos años, junto con otros seudónimos como Leslie Sharp, S. Waxong o Roderico Schnell, W. Buggs, Andrew Fuller, Shep Waxton, W. Jefferson Beckett, Kenneth Sharp, Julio de Lucca, Ron G. Leaf, y parece ser que otros muchos que no tengo localizados.

Durante los años cincuenta trabajó en la Editorial Acme, donde publicó al menos 9 novelas policiales en la Colección Rastros, tradujo libros de todo tipo, entre los que destacan los de la colección juvenil “Robin Hood” (dentro de esta colección se publicaban obras de multitud de autores como Salgari, Harold Foster y Julio Verne, con versiones íntegras de las obras, y con portadas de Pablo Pereyra),  y dirigió la revista Pistas del Espacio (1957-1959), sucesora de la célebre Más Allá (1953-1957). Alcanzó gran fama en Argentina como escritor de relatos de ciencia ficción -faceta que ha continuado su hijo Alfredo Ernesto Grassi-, destacando entre otros muchos el cuento “Las zonas”, que figura en diversas recopilaciones del género.

Con su propio nombre firmó también diversas obras al margen de la novela popular, entre las que destacan “Me tenés podrido, Argentina”, obra de 1.971 prohibida por el gobierno militar, “¿Qué es la historieta?”, y “Policial para nostálgicos”.

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Las novelas publicadas por el autor en la colección rastros (que yo conozca, porque podría tener otros seudónimos), de la editorial ACME, serie de gran éxito que apareció en Argentina entre los años 1.947 y 1.977 son las siguientes:

Nº 203 \ Fred W. Seymour \ Alguien acecha en la noche \ 1954 \

Nº 308 \ Fred W. Seymour \ Amanecer sangriento \ 1959 \

Nº 391 \ Fred W. Seymour \ La telaraña \ 1962 \

Nº 506 \ Fred W. Seymour \ Maten a Cora Winthrop \ 1966 \

Nº 525 \ Fred W. Seymour \ Nunca es tarde para morir \ 1967 \

Nº 549 \ Fred W. Seymour \ La sentencia del hampa \ 1969 \

Nº 320  \ W. Buggs \ Las ollas del diablo \ 1959 \

Nº 305   \W. Buggs \ No hay rostro para el crimen \ 1959 \

Nº 310   \W. Jefferson Beckett \ La película asesina \ 1959 \

Muy interesante esta colección Rastros, con la mayoría de títulos procedentes de traducciones de autores anglosajones, en criminales versiones abreviadas en muchos casos, entre los que encontramos curiosidades como Frederic Brown,  John Dickson Carr, Raymond Chandler, Sax Rohmer, Robert Bloch o Rex Stout entre otros, así como autores españoles y argentinos con los habituales seudónimos anglosajones, entre ellos el propio Alfredo Grassi, bajo distintos alias, o mi querido Frank McFair (Francisco Cortés Rubio), con tres títulos en la colección: abrazo mortal (nº 187), la sangre mana (nº 170) y Danza Macabra (nº 156), éste último título publicado posteriormente en la colección Metropolitan Police de la editorial española Mepora).

Durante el gobierno de Arturo Illia D. Alfredo fue presidente del Instituto de Cine de la República Argentina (actualmente Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales) y durante la presidencia de Raúl Alfonsín fue subgerente de la televisión estatal Argentina Televisora Color (ATC, actualmente Canal 7). Ha impartido también clases de cine en la Escuela Nacional de Experimentación y Realización Cinematográfica (ENERC), que él mismo fundara en 1965 cuando era interventor en el INCAA.

En el mundo del cine ejerció funciones de director y coguionista con la película “Pies descalzos”, de 1950, film en blanco y negro protagonizado por Alberto Closas.  Sobre esta película hay que señalar que parece ser que cuando estaba terminada la filmación y los negativos se encontraban en los laboratorios de propiedad de Quirino Cristiani para el proceso de regrabación, un incendio destruyó el lugar, incluyendo a esos negativos, por lo que el filme nunca pudo ser visto. No he conseguido encontrar confirmación acerca de estos hechos, ni referencia alguna sobre el argumento de la película, pero me parece que esta historia, muy similar a la del mítico film “Londres después de medianoche” de Todd Browning, sobre la que por cierto se ha publicado en 2.012 una estupenda novela de Augusto Cruz de idéntico título, podría ser el punto de partida de un libro muy interesante. ¿Pudiera ser que la novela del autor en la colección Rastros, “La película asesina” se inspire en su propia experiencia cinematográfica?. No tengo el libro en cuestión, por lo que si por algún casual alguien puede dar información al respecto, el tema me resulta francamente intrigante.

Dentro del mundo de la historieta argentina es un reconocido profesional como guionista de un buen número de trabajos, entre los que destacaría “Yo, Ciborg” y “Ronar”, ambas dibujadas por Lucho Olivera, o “Caribe”, con Breccia, todos ellos considerados clásicos del cómic.

En Octubre de 2015 se han publicado en Argentina las memorias de Alfredo Julio Grassi, “Una vida entre cuadritos y celuloide. Vida y obra”, libro que estoy intentando conseguir, y en caso de tener éxito, actualizaré este post con la información que considere de interés.

Respecto a la reseña de “Crimen en el estudio”, la novela comienza con un personaje sin identificar entrando furtivamente en una mansión de Hollywood armado con un revólver, para asesinar a un hombre que, sentado en su escritorio, está redactando un testamento, cometiendo el crimen de tal forma que parece que se trata de un suicidio. Tras este enigmático inicio, se nos presenta al protagonista de la novela, Joey Ford, el secretario personal de Charles Baker, un despiadado productor de Hollywood, que posteriormente resulta ser el hombre asesinado al inicio del libro. Nos encontramos por tanto con una de esas historias en las que la intriga no reside tanto en quién es el asesino -que también-, sino el motivo por el que se produce el asesinato. Stanley Barker, el vividor sobrino del fallecido; Fred Scott, un joven director curtido en la televisión que busca  una oportunidad para rodar una película de Hollywood;  o Nancy, la periodista de la que está enamorado Joey, son algunos de los personajes que acompañan a nuestro protagonista,  que sospecha que detrás del supuesto suicidio de su jefe se oculta algo mucho más siniestro.

Asesinatos y cine, una mezcla que me encanta.

En el estupendo blog Relatos Populares de Antonio Guerrero, http://malismal.blogspot.com.es/2015_06_01_archive.html, figura la otra novela Bruguera del autor, “Intermedio Fatal” , nº 859 de Servicio Secreto, como una de las cuatro mejores novelas de literatura popular a efectos de un imaginario volumen recopilatorio. ¿Exageración?. Pues desde mi punto de vista no es mala elección, la verdad. Yo me he leido sus dos libros de Bruguera y me parecen MUY BUENOS. Se puede leer una breve sinopsis de “Intermedio Fatal” en esa misma página. Y cuando digo breve, me refiero a una bien escrita de verdad, sobre la que nada puedo aportar, salvo empeorarla, y por tanto os invito a leerla donde corresponde.

Eso sí, también os invito a leer a Alfred Grass.

THRILLER

 

Título: Thriller

Autor: Adam Surray

Colección Punto rojo nº 577

Portada: Desilo

1ª edición Mayo 1973

THRILLER

¿vampiros?

El propio autor en un pie de página define el thriller como “Género cinematográfico dedicado a los filmes negros, de gangsters, asesinatos y detectives”.

Nos encontramos con la primera novela de Adam Surray en la colección punto rojo, con una estupenda portada del magnífico Desilo que, sorprendentemente, está relacionada con el contenido de la novela .¿Vampiros?, ¿Será posible?. Ya veo cómo os estáis frotando las manos, que os conozco.

Adam Surray es el pseudónimo con el que escribía José López García, un experto en la escritura en ciencia ficción y terror, género éste último en el que parece tener más seguidores por su estilo truculento, rozando el gore. También escribió algún libro de divulgación, como “El horror nazi: campos de concentración y exterminio”, para la editorial Andina. No he localizado ni datos biográficos del autor, hasta el punto que desconozco si vive todavía, ni ninguna imagen suya que poder reproducir para ponerle cara. Como siempre, si por algún casual algún familiar o conocido suyo llegara a esta reseña, le agradecería encarecidamente que se pusiera en contacto conmigo, con el fin de ampliar la información.

Jennifer es una famosa actriz de Hollywood casada con un importante productor de cine llamado Warren Broswell, junto al que se encuentra rodando una superproducción llamada “The Vampire”.

Repentinamente, Warren le comunica que se divorcia de ella, y que ha sido sustituida en el rodaje por una joven actriz de moda, a pesar de que ya se habían rodado escenas de la película, y abandona el hogar matrimonial, dejando a Jennifer destrozada.

Tras caer dormida después de haberse emborrachado, Jennifer despierta en mitad de la noche alertada por un ruido dentro de la casa, y armada con una pistola, dispara a un extraño que está abriendo la caja fuerte del despacho de su marido.

Cuando Jennifer se acerca al cadáver, descubre que a quien ha asesinado realmente es a su esposo Warren. Aterrorizada por lo que ha hecho, sale de la habitación, dudando de lo que debe hacer, y cuando se atreve a volver al despacho para llamar a la policía, descubre que el cadáver ha desaparecido.

Jennifer decide pedir ayuda a un antiguo amigo de infancia, un duro detective privado llamado Harry Brennan, – uno de esos hombres que después de recibir una paliza se beben tranquilamente un whisky, fuman, y llaman a las mujeres “Nena”-, para que investigue sobre la desaparición del cuerpo de su marido.

Se inicia así una investigación que les llevará al rodaje de la película “The vampire”, en un mundo donde todas las mujeres tienen rostros de extraordinaria belleza, cuerpos envidiados por la misma Venus, y senos túrgidos y desafiantes.

Por lo que he leído en diversos foros, Adam Surray, como la mayoría de escritores de bolsilibros,  tiene tantos admiradores como detractores. Estos últimos ven en Surray un estilo de escritura similar al de Joseph Berna, por el abuso de las frases cortas, casi telegráficas.

Yo tengo que decir que este es el primer libro que leo de este autor, más conocido por el género de terror y de ciencia ficción que por el policiaco, género del que sólo publicó 50 títulos entre las colecciones de Punto Rojo y Servicio Secreto (en FBI de Rollán también participó, aunque desconozco el número de novelas) pero estoy deseando leer más de él, y ya tengo en lista de espera “Terror Story” y “Murder Films, S.A”, ambas de Servicio Secreto.

Para nada me parece que escriba mal, aunque es cierto que en ocasiones abusa de los signos de puntuación, pero he de decir que resulta muy entretenido, y la trama está bien construida, con el añadido de que hace uso de numerosas referencias literarias y cinematográficas, cosa que me encanta.