VIAJANDO CON EL DIABLO, UN PLAGIO MUY ORIGINAL DE RICHARD MATHESON

Personalmente creo que es absurdo hablar de plagios en la novela popular de quiosco, pues la premura con que debían escribir los autores cada nueva obra les obligaba a tomar “prestadas” todo tipo de ideas, vinieran de donde vinieran. La diferencia entre homenaje y plagio se vuelve de esta manera borrosa en este mundillo literario, pues no siempre los autores se acordaban de citar el origen de las premisas de sus obras.

El caso de Viajando con el diablo, una de las muchas obras de Clark Carrados, es un claro ejemplo de novela que toma prestada la idea principal de otra obra, y al leerla me he planteado realizar, a modo de experimento, una comparativa entre la obra original y el bolsilibro, así que sin que sirva de precedente, esta reseña explicará con pelos y señales los finales de ambos. Avisaré en el momento en que empiece a destripar las historias, para que el que lo prefiera, deje de leer la reseña.

CLARK CARRADOS VIAJANDO CON EL DEMONIOTITULO: VIAJANDO CON EL DIABLO

AUTOR: CLARK CARRADOS

SELECCIÓN TERROR Nº 459. EDITORIAL BRUGUERA

1ª EDICIÓN 1982

PORTADA: DESCONOCIDO

“Si, apretando este botón, matase usted a una persona a la que no conoce ni ha visto jamás, ni sabe quién es, qué hace ni dónde vive y, además, gozase usted de absoluta impunidad, y por ese sencillo gesto percibiese la suma de veinticinco mil dólares, ¿se atrevería a hacerlo, señor Tilton?”

Este es el inicio de la novela reseñada.

Seguramente a muchos de vosotros os suene el argumento, pues hay una mediocre película de 2009 llamada The Box, dirigida por Richard Kelly (¿en qué estaría pensando el autor de Donnie Darko?) y protagonizada por cameron Díaz, James Marsden y Frank Langella, que parte de la misma premisa; y además ya se había emitido en 1986 un episodio de The Twilight Zone (La dimensión desconocida en España) con la misma idea.

En el film, Norma y Arthur son un matrimonio con problemas económicos con un niño pequeño llamado Walter.

Un día Norma recibe un paquete de un extraño desconocido. Al abrir el paquete, comprueba que contiene una caja de madera elaborada que únicamente tiene en su parte superior un botón pulsador.

Al día siguiente, el misterioso desconocido, que se hace llamar Arlington Steward, se presenta diciendo de que se compromete a entregarle 1.000.000 $ en efectivo si oprime el botón pulsador, aunque debe saber que ello provocará la muerte de otro ser humano en algún lugar del mundo, alguien que no conocen y probablemente nunca conocerán. Por el solo hecho de dejarlo entrar a la casa, Norma gana 100 $.

richard matheson boton botonY algunos estaréis pensando: ¡La leche!, ¿pero es que la película y la serie de TV plagiaron la novela de Clark Carrados, publicada en 1982?. Pues no, porque ambas  se basan a su vez en un relato corto de Richard Matheson llamado “Button, Button” (Botón, botón), publicado en 1970 en la revista Playboy, e igualmente éste es el verdadero germen que inspiró Viajando con el diablo.

A partir de aquí todo lo que vienen son spoilers, palabra que no me gusta nada utilizar. En resumen, que voy a contar el final del relato de Matheson, del episodio de TV, de la película, y de la novela de Clark Carrados, a fin de comparar las distintas versiones. Avisados quedáis aquellos que queráis leerlos, o ver la película, para no seguir con la reseña.

El relato –fascinante y muy corto, pues tiene 2.261 palabras- plantea la misma situación que he explicado para la película, con los mismos personajes (el matrimonio formado por Norma y Arthur y el enigmático Sr. Steward), pero con 50.000 $ de recompensa y sin que el matrimonio tenga hijos.

En este magnífico cuento de Matheson, Norma acaba apretando el botón, y poco después recibe una llamada que le comunica que alguien ha empujado a su marido y ha muerto al caer a las vías del tren, por lo que le corresponde cobrar el seguro de vida: exactamente 50.000 $. Cuando Norma, tras comprobar que en el interior de la caja de madera no hay absolutamente nada, le grita al Sr. Steward “—¡Usted dijo que yo no conocería al que muriera!”, éste le contesta “¿en verdad cree que usted conocía a su esposo?”.

En el mencionado episodio televisivo de The Twilight Zone, también acaba apretando el botón la esposa, pero en este caso no se sabe quien ha fallecido. El Sr. Steward paga (en este caso 200.000 $) al matrimonio, y se lleva el dispositivo, indicando que será recargado y ofrecido a una nueva pareja. El episodio finaliza con Norma y Arthur agobiados pensando si serán los próximos en morir.

The_Box-366626530-largeLa película ya hemos dicho que parte de la misma idea, pero a partir de ahí va por derroteros muy distintos, en una delirante mezcla de terror, ciencia ficción y thriller que desde mi punto de vista no acaba de funcionar, dando lugar a una película muy mediocre.  El problema obvio es que no es posible llenar una película a partir de un relato de dos páginas sin añadir un montón de elementos nuevos, y en el film se opta por centrarse en la identidad de los creadores de la caja, haciendo que se pierda gran parte del misterio.

A diferencia de en el relato y en la versión televisiva, en la película no hay una sola prueba: después de que Norma decida apretar el botón matando así a una persona anónima, su hijo es convertido en ciego y sordo y se les dice que para sacarlo de esa condición, Arthur debe asesinar a su esposa. En mi opinión se pierde una parte importante del conflicto moral que plantea el relato original, decantándose por una lección demasiado simplista: nuestras acciones siempre tienen consecuencias.

Steward explica que el niño se recuperará en cuanto el espíritu de la persona que va a morir  abandone su cuerpo. Cuando Arthur dispara a Norma, se ve que otra pareja está a la vez pulsando el botón de la caja, dando una idea de un círculo infinito que sólo se interrumpirá cuando alguien decline la oferta de apretar el botón.

En la película, en la primera prueba vuelve a ser Norma la que aprieta el botón (curiosamente siempre es la mujer), y los protagonistas, igual que en la serie de TV, se planten si no serán los próximos en morir, aunque también hay un homenaje al relato original, cuando el marido le pregunta a Norma antes de apretar el botón “¿Cuánto crees que me conoces?”, temiendo ser él el que muera.

Y llegamos al bolsilibro. ¿Qué decisión hará tomar Clark Carrados a su protagonista?.¿Qué efectos tendrá su decisión? ¿Quién es en este caso el Sr. Steward?.

En Viajando con el diablo, nada más empezar la novela, el que recibe la propuesta de apretar el botón a cambio de 25.000 $ es Gareth Tilton, un joven envuelto en problemas económicos, con la misma condición de siempre: alguien anónimo morirá en cualquier lugar del mundo en el momento en que se apriete el botón. La enigmática persona que le hace la oferta deja de ser el Sr. Steward, y pasa a ser un tal Paddwohkeeghsie, alias Paddy para los amigos, alguien que deja entrever que es el demonio al decir que “nadie le conoce, pero que todo el mundo ha oído hablar de él”.

El autor, sin mencionar a Matheson, sí hace un guiño al relato original, al decir Gareth, “Paddy, eso me recuerda un cuento que leí hace muchos años”.

El caso es que Gareth, que es una buena persona, no acepta el trato, y Paddy le dice que es la primera vez que se encuentra con alguien que no aprieta el botón.

A partir de este momento, la  vida cambia para Gareth, pues la suerte parece aliarse con él cuando a la mañana siguiente de rechazar la propuesta de Paddy,  una adinerada vecina suya, la señora Wardstei, le propone pagarle 2.500 $ por entregar una carta muy importante a un hombre que vive en Artmore, una población que se encuentra a 400 kilómetros.

A partir de aquí, la cosa empieza a volverse muy loca,  como debe ser en todo buen bolsilibro, y pronto, cuando nuestro protagonista llegue a su destino, una mansión llamada Hyrall Cottage, conoceremos al extravagante doctor Igorov, su ayudante Hutt, y a las inevitables bellezas que nunca pueden faltar en la literatura popular; la bella y misteriosa Shera, y a otras tres mujeres que ayudan a Igorov: Sybill Zyllon, Mona Updike, e Irene Kluge.

Debo reconocer que me he divertido mucho leyendo esta rocambolesca historia, cuyo tono me ha recordado a ratos a Alicia en el País de las Maravillas, pues el viaje que emprende Gareth está plagado de imágenes que parecen sacadas de un sueño, aunque en realidad son fruto de la improvisación de un autor que se nota que tenía prisa por entregar un nuevo título a toda costa.

Pero ahora que lo pienso… ¿y que pasa con la famosa caja del principio que se supone que es el argumento principal de la novela?. Pues que no tiene nada que ver con la historia principal. ¿Genial, verdad?. Clark Carrados tiene las narices de hacernos creer que todo va a girar alrededor de la caja, y en realidad no tiene ninguna relación con la trama real de la novela. Un Mc Guffin en toda regla. Únicamente en las dos últimas páginas vuelve a salir Paddy (el demonio), para decirle a Gareth que por no haber apretado el botón, tendrá una recompensa, que, como no puede ser de otra forma, resulta ser el amor que ha encontrado en medio de su horrible experiencia con el profesor Igorov.

Me gustaría finalizar este pequeño artículo destacando el hecho de que el argumento tratado en Botón, Botón no es en absoluto una excepción literaria. Agradezco desde aquí la información aportada por lectores del blog, en particular a Sergio Hugo Castro, Rubén Soto, y Armando Boix. Nunca dejarán de asombrarme los conocimientos que demuestran los aficionados actuales a la literatura popular, una prueba más de que hay que dejar de asociar este ipo de literatura con lectores de un determinado nivel cultural .

El mandarín, de Eça de Queirós, es una novela corta de 120 páginas publicada en 1880 en la que se narra la leyenda de un desconocido mandarín más rico que cualquier rey conocido. Para heredar toda su riqueza, basta que toques una campanilla, e inmediatamente morirá, a la vez que a tus pies aparecerá todo el oro que puedas soñar. Mismo planteamiento, mismo dilema moral.

La pata de mono (1902), un relato de W.W. Jacobs, también  jugaba con la idea de conseguir riquezas a cambio de una muerte.

Y finalmente, por mencionar algún ejemplo de la literatura española, La Barca sin pescador (1945) es una obra de teatro de Alejandro Casona en la que el diablo le propone al protagonista dinero y éxito a cambio de que decida la muerte del hombre que él elija. El protagonista acepta, señalando a un pescador de una aldea en donde no ha estado nunca.

Así que tal vez Richard Matheson no resultó tan original, al fin y al cabo. Para que luego digáis que la novela popular es muy previsible.

LA REINA NEGRA DE CLARK CARRADOS

Clark Carrados aventuras reina negra archivo secreto 153Cuando dentro del ámbito de la novela popular de Bruguera se habla de sagas protagonizadas por un mismo personaje siempre se argumenta que era algo que no gustaba a la editorial, y sin embargo, a poco que se indague,  resultaba ser una situación bastante habitual. A los ya tratados en este mismo blog “M-31” de Curtis Garland, “Clive” de Silver Kane, o la grandiosa saga del Orden Estelar de A. Thorkent, habría que sumarles otros casos como “Los Justicieros” de Burton Hare, o la Reina Negra de Clark Carrados, objeto de esta reseña.

Un Clark Carrados que ya había manejado otras dos grandes sagas de ciencia ficción, como ya comenté en la reseña dedicada a las aventuras del robot Kabé, para mí su gran serie literaria,  que publicó en la colección Espacio Toray.

Clark Carrados aventuras reina negra archivo secreto 128Las aventuras de la reina negra comenzaron en la colección archivo secreto con el nº 119 “La Reina Negra”, a la que siguieron otros 9 títulos que tuvieron una breve continuidad en otras dos novelas de Punto Rojo, ambas series de la editorial Bruguera. En todos los casos las portadas de las novelas destacaban que se trataba de una aventura de la reina negra.

Los títulos que conozco  protagonizados por la bella Reina Negra son los siguientes:

COLECCIÓN

TITULO

Archivo secreto 119 La reina negra
Archivo secreto 123 Operación pez espada
Archivo secreto 128 Luz contra tinieblas
Archivo secreto 132 Agencia de asesinos
Archivo secreto 138 Atraco submarino
Archivo secreto 142 Un baño de dinero
Archivo secreto 145 Color de rubí, color de sangre
Archivo secreto 149 La isla de los paltillos volantes
Archivo secreto 153 Ciudad de muñecos
Archivo secreto 159 El gran golpe
Punto Rojo 310 Tres palabras en la pared
Punto Rojo 334 El muerto ríe

clark carrados los verugos reina negraA estos títulos habría que añadir uno más: “Los verdugos“, publicado en el nº 260 de la colección Selecciones Servicio Secreto de Bruguera. Esta novela  representa una rareza  dentro de dicha colección, compuesta de reediciones de los considerados mejores títulos de Servicio Secreto y Punto Rojo; pero en este caso, “Los verdugos” era una novela inédita. El que quier más información sobre otros títulos inéditos publicados ene sta colección, puede consultarlo en este mismo blog.

Como es habitual en estos casos, cabe la posibilidad de que existan más títulos protagonizados por este personaje, así que cualquier información al respecto será bien recibida.

Para conocer este personaje, nada mejor que una reseña del título que la presenta en sociedad.

Clark Carrados - La reina NegraTítulo: La Reina Negra

Autor: Clark Carrados

Colección Archivo Secreto nº 119. Editorial Bruguera.

1ª Edición: 1966.

Portada: Antonio Bernal

Jack Charlton y Jock Thomas (Jack y Jock para los amigos) son dos honrados ex detectives de la policía, amigos desde que compartieron batallón en Corea, que en la actualidad malviven gestionando su propia agencia de investigadores privados, hasta que un día reciben una intrigante proposición de una bella mujer que dice llamarse Jenny Smith y que les ofrece un sueldo de 1.000 dólares mensuales más gastos a cambio de sus servicios profesionales.

La tal Jenny, con el rostro oculto tras unas gafas de sol y un pañuelo,  únicamente les explica que le mueven motivos personales,  y les propone que investiguen a Harriman Drygold, alias “Cabeza de Hierro” y “Memoria de elefante”, un peligroso mafioso que dirige una compleja organización criminal, con la intención de obtener pruebas que puedan llevarle ante la justicia, a la que lleva años esquivando. Para contactar con ella a partir de ese momento, les facilita un teléfono al que deben llamar cada vez que quieran comunicarle algo, identificándose previamente con la contraseña  “Reina negra”. No deben volver a verse en persona.

Jack y Jock, que a pesar de su fama de duros son dos pedazos de pan, aceptan el encargo, a sabiendas del grave riesgo que corren, especialmente porque han reconocido a la mujer a pesar de sus intentos por ocultar su rostro. Jenny Smith es realmente Melody Kenner, hermana de Frank Kenner, otro antiguo compañero del ejército de ambos, aunque desconocen los motivos por los que Jenny/Melody está obsesionada por encerrar a Drygold.

Poco después de haber aceptado el encargo, Jack y Jock reciben la amable visita de unos pistoleros a sueldo de Drygold, que les invitan a olvidarse de todo si quieren seguir viviendo; invitación que igual de amablemente rechazan a golpe de nudillos.

La inesperada visita les hace sospechar que alguien cercano a Melody ha informado a Drygold de su intención de contratarles, lo que les da una pista de donde iniciar la investigación.

Por otro lado, el apuesto agente del FBI Brent Lothar acude al apartamento de Melody Kenner para hacerle unas preguntas acerca de su hermano Frank, asesinado tan sólo unos meses atrás. Aquí descubriremos la triste historia de un hombre arrastrado desde muy joven al lado oscuro del hampa, donde acabó convertido en un despojo humano por culpa de las drogas; y de cómo su hermana, con la ayuda de su prometido, un valiente hombre llamado Raymond Sage, intentaron salvarlo, para obtener únicamente dolor y muerte, pues tanto Frank como Raymond murieron acribillados a balazos, sin que hasta la fecha se haya podido encontrar a los culpables, aunque todos los indicios apunten a Harriman Drygold.

Brent Lothar se ha conjurado para obtener justicia encerrando a Drygold, mientras que Melody tan sólo desea venganza, pues no cree que la Justicia sea posible.

Como ya os podéis imaginar, entre el agente Lothar y Melody surge una irresistible atracción mutua, a la que Melody pone freno internamente, pues ha prometido en secreto destinar el resto de su vida a vengar la muerte de su hermano y de su prometido.

Con estos mimbres y estos personajes, que se repiten a lo largo de la saga en compañía de otros secundarios, transcurren las aventuras de la Reina Negra, una mujer convertida en una especie de justiciera contra el crimen, diestra en artes marciales y en el manejo de las armas, y cuya tarjeta de presentación es siempre una figura de ajedrez: la Reina Negra. Junto a sus leales e inseparables Jack y Jock afrontará a partir de este momento cuantos peligros y enigmas se le pongan por delante en las distintas novelas de la serie.

Clark Carrados aventuras reina negra 123Al final de “La Reina Negra” se publicita el triunfal regreso de nuestra protagonista:

Recuerde que dentro de  cuatro semanas, exactamente en el número 123 de esta Colección, aparecerá una nueva aventura de MELODY KENNER.

OPERACIÓN PEZ ESPADA

La Reina Negra de nuevo en acción con sus inseparables compañeros Jack Charlton y Jock Thomas.

¡Un sabio atómico raptado!

¡La humanidad en peligro!

No deje de leer esta novela

No falta de nada en estas novelas: misterio, acción a raudales, una vertiente romántica por las chispas que surgen cada vez que Brent y Melody coinciden; o el contrapunto cómico, que corre a cargo de Jack y Jock, los inseparables amigos que tienen la costumbre de terminar cada uno las frases del otro y de  bromear incluso en las situaciones más extremas.

KABÉ, EL ROBOT DETECTIVE DE CLARK CARRADOS

EEMF065- Clark Carrados - MEMORIAS DE UNA MÁQUINAComo suele ser habitual, el mayor conocimiento que existe sobre la obra publicada en las colecciones de Bruguera, tanto por la proximidad temporal como por una mayor tirada de ejemplares, permite que haya un cierto reconocimiento por parte de los aficionados acerca de las sagas escritas por Luis García Lecha para esta editorial.

Es relativamente sencillo encontrar información sobre estas series, así que me limitaré a mencionarlas antes de entra en la temática objeto de esta reseña.

 

1- En la colección La Conquista del Espacio, el autor escribió una trilogía –en una época en la que no todo tenía por que ser una trilogía- protagonizada por el Coronel Alan Ardax, compuesta por las siguientes novelas:

  • “El hombre y su robot”. La Conquista del Espacio nº 211. Clark Carrados
  • “Mercado de “hubots”. La Conquista del Espacio nº 219. Clark Carrados
  • “Los bicéfalos”. La Conquista del Espacio” nº 236. Glenn Parrish.

A lo largo de estos tres títulos se nos narran las aventuras del mencionado Alan Ardax, un militar que ha sido injustamente condenado al destierro por  traición, debiendo permanecer de por vida en un inhóspito planeta deshabitado. Acompañado por un fiel robot llamado IAKO y por una bella mujer que le rescata del destierro, recorrerá el Universo buscando pruebas que le permitan demostrar su inocencia.

2. La reina negra es un personaje recurrente del autor en su vertiente policiaca que ya he mencionado en otras reseñas de este mismo bllog, y que aparecía ocasionalmente en las colecciones Punto Rojo y Archivo Secreto de Bruguera. Mi intención es dedicarle cuando pueda una reseña en exclusiva a este personaje, así que no digo nada más al respecto.

3. En la colección Enviado Secreto, también mencionada en diferentes reseñas del blog, uno de los agentes (EO-003) surgió de la pluma de Carrados. Tampoco es el objeto de esta reseña, y además hay una magnífica reseña sobre esta colección, de la que creo que no puedo aportar nada nuevo, en http://unaplagadeespias.blogspot.com.es/2014/08/bolsilibros-enviado-secreto-dans.html

Pues bien, años antes de la publicación de las aventuras del Coronel Ardax y del resto de sagas expuestas, Clark Carrados ya recurrió en su etapa de Toray a un curioso personaje que le sirvió de hilo conductor en diferentes novelas dentro del género que le hizo más popular: la ciencia ficción.

En la colección Espacio Mundo Futuro de la editorial Toray, Luis García Lecha escribió al menos diez títulos protagonizados por un peculiar robot llamado Kabé, especializado en la resolución de enigmas gracias a su avanzado cerebro electrónico, que le permitía las más brillantes reflexiones, que solía acompañar de un particular sentido del humor, seña de identidad por otra parte  de esta serie.

El nº 65 de la colección,“Memorias de una máquina” da comienzo a esta saga literaria, que continuaría con “El Oro de las Estrellas” (Nº 75) “El País de los robots” (Nº 87) , “Los trabajos de Kabé” (Nº 91 Espacio Mundo Futuro), “Justicia Robótica” (Nº 102), “Maquiavelo artificial” (Nº 108), “Homo Mechanicus” (Nº 115), “Raza de señores” (Nº 117), “El planeta de los hombres de oro” (Nº 137), y “Una mota de polvo” (Nº 222).

La mencionada “Memorias de un hombre máquina” empieza con una dedicatoria muy especial, que nos da una idea de lo que nos espera a lo largo de la saga:

A mi buen amigo y colega Law Space.

Todos los «robots» no son necesariamente malos ni tiranos. También los  hay buenos y simpáticos, como Kabé, el protagonista de esta historia…, a quien no le desagrada hasta hacer un poco de Cupido.”

Interesante dedicatoria que nos permite suponer que Luis García Lecha conocía personalmente a Enrique Sánchez Pascual (Law Space entre otros), autor con el que compartió la mayor parte del peso de la colección de Toray.

En esta primera novela de la saga, escrita a modo de memorias, se nos da a conocer a K.B. 000 459-3D5 -Kabé para los amigos-, el más avanzado robot de la galaxia, una máquina con el aspecto de un atractivo hombre joven, imposible de diferenciar a simple vista de un humano real, que vive en compañía del brillante profesor Crandon, al que sirve como ayudante en el observatorio del Monte Hadley, en la Luna.

Kabé, que siente un gran aprecio por el profesor, está empeñado en convencer a su jefe de que trabaja demasiado, y que necesita casarse. Cuando está intentando convencerle para que se tome unas vacaciones en Cannes o en las playas de Mallorca, reciben órdenes de embarcarse en una misión para investigar la aparición de un décimo planeta en el Sistema Solar, y para ello zarpan desde la Luna en una nave comandada por otro robot de apariencia femenina llamado Eva, una fría y eficiente máquina cuya atractiva apariencia provocará cierta tensión a lo largo del viaje.

Me ha llamado poderosamente la atención el siguiente pasaje de la novela:

“—¿Cómo te atreves a violar —aulló—, la primera y más fundamental ley de todo «robot»? Has golpeado a un humano.”

Curiosa esta referencia a las famosas leyes de la robótica de Isaac Asimov, aparecidas por primera vez en el relato «Círculo vicioso» en 1942,  y que se ve que Luis García Lecha conocía a la perfección. Estas leyes establecen lo siguiente:

  1. Un robot no hará daño a un ser humano o, por inacción, permitir que un ser humano sufra daño.
  2. Un robot debe hacer o realizar las órdenes dadas por los seres humanos, excepto si estas órdenes entrasen en conflicto con la 1ª Ley.
  3. Un robot debe proteger su propia existencia en la medida en que esta protección no entre en conflicto con la 1ª o la 2ª Ley.

En resumen, una primera novela desbordante de aventuras y de humor, que nos sitúa en una Tierra futura plagada de interesantes detalles tanto a nivel social como tecnológico, y que tiene una digna continuación en los siguientes títulos de la saga, ya sin la presencia del profesor Crandon y Eva, pero siempre con Kabé ejerciendo de Cupido de los distintos protagonistas que se van incorporando a la serie. He de decir que Kabé es un gran personaje, de personalidad bien definida y con el que resulta fácil identificarse.

En el título de la saga “Maquiavelo artificial”, la novela acaba con estas hermosas palabras a cargo de Kabé, que bien pudieran haber servido de despedida del personaje (aunque ya sabemos que sus aventuras continuaron):

—Entonces, ¿dónde piensas ir ahora, Kabé? —inquirió Melphys.

Pero ¿quién podía responder a aquella pregunta? Soy un robot casi enteramente humano, tanto que, como éstos, carezco de la facultad de profetizar, y por lo tanto ignoro lo que me reserva el porvenir. Aunque, por otra parte, ¿es tan difícil averiguarlo? ¿Quién será el próximo humano a quien tendré que sacar de líos? Porque, eso sí que es seguro, que cuando menos lo piense andaré enzarzado en alguna aventura. Cuándo, cómo y dónde, no lo sé; pero acaso antes de muy poco vuelva a tener que escribir un nuevo relato.

Y desde ahora, puedo garantizar que, si sucede, lo haré con mucho gusto.”

No obstante, las aventuras de Kabé continuarían, llegando incluso nuestro protagonista a conocer el amor en “Una mota de polvo”, última novela de la saga de la que tengo constancia, aunque es más que probable que haya más títulos, que espero ir descubriendo con el tiempo.

LA FABRICA DE ESTATUAS

Título: LA FABRICA DE ESTATUAS

Autor: Clark Carrados

Colección Selección Terror Nº 50 Editorial Bruguera

Portada: Jorge Sampere

1ª edición: Febrero 1974

Clark Carrados La-fábrica-de-estatuasEn mi opinión, el secreto para que funcione cualquier relato de terror radica en su facilidad para acercar al lector a alguno de sus temores primarios, si bien es cierto que hay que considerar que no a todo el mundo le provocan miedo las mismas cosas, o que incluso en cada época prevalece un tipo de terror distinto.

La novela de esta reseña, “La fábrica de las estatuas”, del incombustible Clark Carrados, es un buen ejemplo de uno de estos temores primarios: el miedo a ser enterrado vivo.

Si bien es cierto que la tapefobia se define como el terror irracional a ser enterrado vivo como consecuencia de un erróneo diagnóstico médico, la realidad es que hoy en día persiste de forma inexplicable en mucha gente un cierto temor subconsciente a despertar en el interior de una tumba.

Lógicamente este miedo ha ido disminuyendo con los años gracias a los avances de la medicina, que han hecho que hoy en día sea prácticamente imposible un entierro prematuro, pero no hay que olvidar que en un tiempo no muy lejano, en el siglo pasado sin ir más lejos,  estas situaciones se producían con mayor frecuencia de la esperada, principalmente como consecuencia de catalepsias no diagnosticadas, o simplemente fruto de la incompetencia de ciertos médicos.

Los numerosos casos reales, aderezados con las correspondientes leyendas urbanas, provocaban que en el siglo XIX y buena parte del siglo XX, el miedo a ser enterrado vivo fuera una constante, lo que favoreció  el desarrollo de una próspera industria de ataúdes de seguridad, con ingeniosos mecanismos que permitían que alguien que hubiera sido enterrado vivo tuviera un sofisticado sistema de respiración, o incluso una cuerda que hacía sonar una campanilla en el exterior de la tumba.

Cuando se produjo el traslado del cementerio de Les Inocents de París, los operarios se sorprendieron de la gran cantidad de cuerpos que estaban boca abajo con todos los síntomas de haber sido enterrados vivos.

De hecho, en las últimas décadas del siglo XVIII y las primeras del XIX, era muy habitual redactar complejos testamentos con instrucciones para impedir ser enterrado vivo, llegando incluso los moribundos  en ocasiones a pedir ser decapitado antes del entierro.

Como ejemplo de este extendido temor, el 17 de octubre de 1849 falleció el compositor Frederic Chopin, víctima de la tuberculosis. Poco antes de morir, dejó escritas las siguientes líneas: “Si esta tos acaba asfixiándome os suplico abráis mi cuerpo para que no sea enterrado vivo”. Este es el motivo por el que el cuerpo del músico fue enterrado en París, mientras que su corazón está depositado en la Iglesia de la Santa Cruz de Varsovia.

Aunque la novela objeto de esta reseña no trata exactamente el tema de los enterramientos en vida, sí sabe acercarse a este temible tabú con una ingeniosa trama que despierta la imaginación del lector. Lord James Willmont Guthford es un adinerado coleccionista de arte que acaba de recibir su última adquisición, una impresionante estatua que representa un desnudo femenino en bronce. Cuando están a punto de colocar la pesada efigie encima del pedestal habilitado para tal fin, un fatal accidente provoca que la obra de arte caiga contra el suelo, partiéndose en mil fragmentos, y descubriendo a los asistentes un  terrorífico hallazgo: en el interior de la estatua se encuentra el cadáver descompuesto de una mujer llamada Scylla Watson, cuyo aterrorizado rostro da a entender que fue introducida con vida dentro de la estatua.

La investigación policial conduce a un anticuario, responsable de la venta de la estatua a Lord Guthford, y todas las pistas apuntan a un encargado de almacén que ha desaparecido misteriosamente, y cuyo cuerpo aparece poco tiempo despúes flotando en el Támesis, dejando la investigación en una vía muerta.

Días más tarde, Alan Darney, detective privado, recibe la visita de Lynn Dickerson, que quiere encargarle investigar la reciente desaparición de su hermana, amiga íntima de la malograda Scylla Watson. Lynn, después de ver las noticias en los periódicos, teme que su hermana haya sufrido el mismo destino que la víctima.

Así comienza una peligrosa investigación que llevará a nuestros protagonistas a una siniestra fábrica de estatuas en Kinlochbervie, Escocia, poniendo en el camino en riesgo sus vidas, e incluso su cordura. ¿Por qué fue convertida Scylla en una estatua viviente? ¿Quiés está detrás de la siniestra fábrica?. Estas y otras preguntas encontrarán su respuesta en esta nueva muestra del buen hacer de Luis García Lecha, más conocido como Clark Carrados, y al que ya he dedicado anteriores artíulos en este mismo blog.

Como curiosidad, la localidad de Kinlochbervie existe en la realidad. Es un pequeño pueblecito cuya descripción se asemeja bastante al contenido del libro, en el norte de Escocia, cercano a Sandwood bay beach, playa con una curiosa leyenda local sobre un tesoro procedente de un galeón español, custodiado por fantasmas de marinos muertos en naufragios.

Quiero aprovechar estas líneas para decir que si me encontráis en el sofá con los ojos cerrados, por favor, lo más probable es que esté dormido. No tengáis prisa en enterrarme. Y sobre todo lo digo por si lee esta reseña mi suegra.

CUENTAME UN CUENTO, CLARK CARRADOS

Ya he hablado de Luis García Lecha (Clark Carrados y Louis. G. Milk entre otros) en anteriores reseñas del blog, un autor conocido por los aficionados a la novela popular, pero en mi opinión no suficientemente valorado, no sólo por ser probablemente el más prolífico de todos los escritores de la literatura de quiosco, sino también por tener una calidad de nivel medio mucho más que aceptable para el ingente volumen de su obra.

El objeto de esta reseña no es, como en otras ocasiones, el resumen de una de sus novelas, sino intentar recopilar sus “homenajes” a famosos cuentos y novelas que de vez en cuando aparecen en su interminable bibliografía, a veces fácilmente reconocibles en el mismo título, pero en otras no. De seguro que se me quedarán en el tintero un buen puñado de novelas, que intentaré ir añadiendo según los vaya descubriendo, bien por mi propia mano, o por los múltiples comentarios (modo sarcasmo) que suelen acompañar a mis artículos. Fuera de bromas, agradeceré cualquier aportación, como siempre.

EEMF002 - Clark Carrados - EL CEREBROEl Cerebro. Nº 2 de Espacio Mundo Futuro de Toray. Clark carrados

Novela con reseña propia en este blog, es una versión libre y futurística de “El maravilloso Mago de Oz”, de L. Frank Baum, autor del que –reconozcámoslo- el 90% de nosotros no somos capaces de mencionar cualquier otro libro suyo, a pesar de que aparte de los 13 libros que dedicó a OZ (en uno de ellos relata incluso el final del famoso mago), escribió otras 9 novelas de fantasía al margen del universo Oz, 55 libros de temática variada,  y 82 relatos cortos.

Al margen de esto, una curiosidad para los cinéfilos: la película “Zardoz” de John Boorman es un homenaje al mago de Oz, no sólo en el nombre del film (WiZARD of OZ), sino en la estructura del argumento.

 

Una princesa de Siria. Nº 60 de Espacio Mundo Futuro de Toray. Clark carrados.espacio-toray-060-una-princesa-de-sirio-clark-carrados

Versión de la maravillosa saga de 10 libros de Edgard Rice Burroughs, “Una princesa de Marte”, dedicada al personaje de John carter. Si habéis visto la película de mismo título, por favor, no son los androides que estáis buscando. Olvidadla cuanto antes, y leed las novelas.

Un consejo: tanto si sois aficionados al comic como si no, comprad ya un ejemplar de “Starlight, el regreso de Duke Mc Queen” con guion de Mark Millar, un maravilloso homenaje a John Carter.

 

espacio-toray-085-viaje-al-centro-de-plutoniaViaje al centro de Plutonia. Nº 85 de Espacio Mundo Futuro de Toray. Clark carrados.

El título lo dice todo. La versión Carradiana de “Viaje al centro de la Tierra”, de Julio Verne, padre de la ciencia ficción junto con H.G. Wells.

En 1.915, el científico ruso Vladimir Obruchev produjo su propia versión de un mundo antediluviano en su novela “Plutonia”, que ubica a los dinosaurios y a otras especies del Jurásico en el subsuelo de Siberia.

Doble “Homenaje”, por tanto, por parte del autor.

 La vuelta de Gulliver. Nº 20 de Espacio Mundo Futuro de Toray. Louis G. Milkespacio-toray-020-la-vuelta-de-gulliver

Homenaje del escritor a Los viajes de Gulliver, clásico de la literatura universal del irlandés Jonathan Swift, al que como curiosidad, se debe –aparte de esta obra maestra- la invención del nombre de mujer Vanessa, muy popular hoy en día. El nombre lo ideó en un poema de 1.726 llamado “Cadenus and Vanessa”.

Otra curiosidad de “Los viajes de Gulliver”: oficialmente, las dos lunas de Marte (Fobos y Deimos) fueron descubiertas en 1.877 por el astrónomo Asaph Hall, quien pudo verlas desde el Observatorio Naval de los Estados Unidos, cerca de Washington. Sin embargo, más de ciento cincuenta años antes Swift las había descrito con bastante exactitud en Los viajes de Gulliver. Las coincidencias en tamaño, distancias y velocidad de rotación con los satélites mencionados en el relato son bastante grandes y, sin embargo, la óptica disponible durante la vida de Swift, no permitía ver esos cuerpos celestes tan pequeños y que se separan tan poco de la esfera de Marte.

Respecto del autor, no puedo resistirme a contar una anécdota , muy representativa del daño que puede causar la palabra, y premonitoria de lo que siglos después ocurriría de forma constante en las redes sociales, donde parece que todo el mundo puede decir impunemente cualquier barbaridad , que miles de personas pensarán que es totalmente cierto.

En 1.708, John Partridge, un astrólogo muy conocido de su época (el Rappel del momento), se refirió sarcásticamente a la Iglesia de Inglaterra como “La Iglesia infalible”, lo que indignó a Jonathan Swift, que no olvidemos que era clérigo antes que escritor.

Swift inventó un personaje falso, Isaac Bickerstaff, y publicó con ese seudónimo su famoso Predictions for the Year 1.708: “…yo pronostico solemnemente que ese vulgar escritor de almanaques llamado Partridge, cuyas predicciones son siempre vagas, imprecisas y erróneas, morirá exactamente el 29 de marzo, por lo que le recomiendo que ponga sus asuntos en orden”.

Partridge publicó en respuesta una carta en la que aseguraba que ese Isaac Bickerstaff no era más que un astrólogo de poca monta deseoso de fama. El día 30, Swift publicó otra carta anónima, en la que el supuesto autor narraba cómo Partridge había enfermado cuatro días antes y había fallecido en su residencia a las 7:05 pm del día 29 de marzo. La carta fue publicada por otros escritores y periódicos, que la creyeron cierta.

John Partridge se apresuró a desmentir en una nueva carta la mentira, pero fue absolutamente inútil: el nombre de John Partridge se retiró del registro oficial, con lo que oficialmente se le daba por muerto, y todo el mundo creyó que realmente había fallecido, incluidos muchos admiradores que se agruparon a la puerta de su casa para una vigilia, y hasta enterradores que se acercaron para hacerse cargo de las pompas fúnebres del famoso astrólogo.

A partir de ese momento, la carrera de John Partridge cayó en picado y tuvo que dejar de publicar su almanaque al caer sus ventas. Sus detractores, que eran muchos (pues Partridge había indignado tanto a los seguidores de la Iglesia como a aquellos cuya muerte había predicho, y a los que pensaban que la astrología era una completa patraña), continuaron con el bulo como venganza.

Por cierto, ¿de qué iba esta reseña? Ah, sí, Clark Carrados.

 espacio-toray-453-simbad-el-astronautaSimbad el astronauta. Nº 453 de Espacio Mundo Futuro de Toray. Louis G. Milk.

Versión de Simbad el Marino, relato incluido en Las mil y una noches, obra a la que no pertenecía en origen pero a la que se incorporó entre los siglos XVII y XVIII. El cuento en sí está considerado a su vez como una versión de La Odisea de Homero.

En la clausura de la noche 536, Scheherezade narra al rey Sharyar los siete viajes de Simbad, siendo hoy en día una de las partes más conocidas de la que es probablemente la más famosa recopilación de cuentos de la historia.

Curiosamente, Juan gallardo Muñoz (alias Curtis Garland, actuando en este caso como Johnny Garland), acudió también a este personaje en el nº 268 de la colección Espacio Mundo Futuro, en “Simbad viajó a las estrellas“.

 

Robinsones en la Tierra. Nº 522 de Espacio Mundo Futuro de Toray. Louis G. Milk.espacio-toray-522-robinsones-en-la-tierra

Homenaje a “Las aventuras de Robinson Crusoe”, novela de aventuras con mayúsculas, la obra más famosa del célebre escritor inglés Daniel Defoe, publicada en 1.719 y considerada la primera novela inglesa. Se trata de una autobiografía ficticia del protagonista, un náufrago inglés que pasa 28 años en una remota isla desierta, que ha dado lugar a que la palabra Robinson tenga su propia definición, y que según la RAE es  “Hombre que en la soledad y sin ayuda ajena llega a bastarse a sí mismo”.

Probablemente la historia tuvo como inspiración hechos reales ocurridos a Pedro Serrano, un capitán español que en 1.526 sobrevivió al naufragio de un barco español en un banco de arena del Mar Caribe, llamado ahora Banco Serrana en su honor, en territorio colombiano junto con otro compañero (Alexander Selkirk, que llegó a la misma isla tres años después, procedente de otro naufragio). Finalmente, de los dos náufragos, tan sólo Pedro Serrano llegó a ser rescatado en 1.534, 8 años después del naufragio.

Luis García Lecha  retomaría el tema, firmando como Glen Parrish  en el nº 650 de La conquista del espacio de Bruguera, en “Un naúfrago en el siglo XXX

Me gustaría aprovechar esta novela de Robinson Crusoe como defensa de la novela popular, en cuanto que muchas veces se argumenta que es una literatura obsoleta por ser machista, racista, y defensora de los valores católico apostólicos, entre otras cosas. Si bien es cierto que la novela popular es un fiel reflejo de la época en que fue escrita, uno no debe entender que por eso deba ser enterrada: Robinson Crusoe es una novela abanderada del colonialismo más rancio (Robinson Crusoe considera la isla de su propiedad en el mismo momento en que naufraga), y racista a más no poder, pues supone una defensa a ultranza de la supremacía moral de la raza blanca; y no obstante, no creo que haya mucha gente que no la considere una obra maestra de la literatura.

espacio-toray-074-el-planeta-perdido-louis-g_-milk El planeta perdido. Nº 74  de espacio Mundo Futuro de Toray. Louis G. Milk.

Versión de El Mundo Perdido de Arthur Conan Doyle, creador de Sherlock Holmes, sí, pero también autor de otras novelas entre las que destaca esta aventura protagonizada por el impetuoso profesor Challenger, sobre una expedición a una meseta sudamericana en donde aún sobreviven animales prehistóricos. Al igual que Sherlock Holmes, el Professor Challenger se basa en un personaje real, en este caso un porfesor universitario llamado William Rutherford. Challenger aparecería en otras dos novelas de Doyle, y a lo largo del siglo XX ha sido empleado por muy diversos autores, tanto en el mundo del comic (la liga de los hombres extraordinarios, de Alan Moore, o Section Zero, de Karl Kessel, entre otros ), el cine, la televisión  y la literatura (incluyendo a Alberto López Aroca).

Por cierto, ¿de qué iba esta reseña? Ah, sí, Clark Carrados.

EL CEREBRO

TÍTULO: EL CEREBRO

AUTOR: CLARK CARRADOS

COLECCIÓN ESPACIO MUNDO FUTURO  Nº   2.  EDITORIAL TORAY

1ª EDICIÓN  1.954

PORTADA: Cha´Bril

EEMF002 - Clark Carrados - EL CEREBROPrimera novela de Luis García Lecha para la mítica colección Espacio Toray, de la que se convirtió en uno de los tres pilares fundamentales, junto a Enrique Sánchez Pascual (Law Space y H.S.Thels) y Juan Gallardo Muñoz (Johnny Garland), y donde en mi opinión se pueden encontrar las mejores obras del autor.

La novela, publicada en el nº 2, fue reeditada dentro de la misma colección en el nº 526, y sin embargo no tuvo una tercera vida en la colección Galaxia 2.001 de editorial andina, donde hay otra novela del mismo título, pero de Vic Logan.

A consecuencia de una avería, una nave espacial exploratoria ha tenido que aterrizar en la superficie de un desolado mundo situado en un lejano sistema solar al que bautizan como planeta “X”.

Tras realizar las pertinentes reparaciones, llegan a la conclusión de que para que la nave despegue, es necesario liberarla de peso, y tras eliminar todo lo que puede ser accesorio, comprenden que uno de los tripulantes debe ser abandonado en la superficie del planeta para que los demás puedan salvarse. Cuando van a proceder a sortear cual de ellos será el elegido, Brian Langdon se presenta voluntario, por entender que es el único que no tiene familia que le espere en la Tierra, aún sabiendo que como mínimo pasarán tres meses hasta que alguien pueda venir a rescatarlo, y que sólo contará con un improvisado refugio del que no podrá salir en 90 días, construido para hacer frente a las terribles condiciones climatológicas del planeta X, con 260° bajo cero en la superficie.

Cuando la nave despega con el resto de tripulantes, se produce una explosión que acaba con todos ellos, y con las pocas esperanzas de supervivencia de Brian Langdon, que ha quedado definitivamente abandonado en el planeta, sin posibilidad de rescate alguno.

Hasta aquí bien podría estar hablando del argumento de la película de 2.015, “Marte”, dirigida por Ridley Scott, pero el libro no trata de cómo sobrevive el protagonista aislado en un planeta extraño, sino que nos tiene reservado algo mucho más estrafalario.

Tres meses después, con los víveres a punto de acabarse, y con toda esperanza de sobrevivir perdida, Brian Langdom despierta y se encuentra con tres extraños hombres dentro del refugio, que afirman en un perfecto inglés ser habitantes de un planeta al que ellos llaman T-40, lengua que han aprendido captando emisiones de radio de la Tierra, lo que provoca que uno hable como un matón de barrio, otro como un caballero de la mesa redonda, y el tercero como un esclavo de la antigüedad, de acuerdo con sus programas radiofónicos preferidos de los que han aprendido el idioma.

Estos tres extraños personajes, una vez que Brian les explica cómo ha acabado solo en ese planeta, invitan a nuestro protagonista a que les acompañe hasta su planeta N-40, donde conocerá al ente que dirige ese mundo, una enorme máquina que llaman “El cerebro”, y se verá envuelto en una guerra entre los mundos N-40 y Z-2, dirigidos por las bellas reinas Sherma e Izza respectivamente.

Como suele ocurrir con las novelas de la colección Espacio Toray, nos encontramos con una novela repleta de ingenuidad, en este caso una versión del mago de OZ en el espacio, con el león, el espantapájaros y el hombre de hojalata sustituidos por los tres extraños acompañantes del protagonista; con bruja buena y bruja mala, y por supuesto, con el poderoso mago de Oz.

Es probable que a cualquier joven de 16 años que leyera este libro, le explotara la cabeza, pero entiendo que es una joya absolutamente disfrutable para personas de mentes abiertas y nostálgicas de los tiempos pasados, cuando aún teníamos la capacidad de maravillarnos.

LA BRUJA DE LA COLINA ROJA

Título: LA BRUJA DE LA COLINA ROJA

Autor: CLARK CARRADOS

Colección Selección Terror nº 88. Editorial Bruguera

Portada: Alberto Pujolar

1ª edición: Noviembre 1974

BRUJA COLINA ROJAVolviendo a las microreseñas, que de eso se trataba en teoría este blog, regreso a la colección Selección Terror, por la que claramente tengo preferencia, y aprovecho para comentar otra novela de Clark Carrados, del que ya hice una reseña anterior, lo que me permite centrarme en el resumen del libro.

Los jóvenes Roy y Chuckie están apoyados despreocupadamente en la calle sobre una pared, cuando se encuentran sorpresivamente con una entrañable anciana que les advierte de manera inexplicable de que van a morir al intentar atracar un banco. Impresionados por la siniestra predicción, los dos jóvenes, que efectivamente se encuentran a punto de atracar un banco armados con sendos revólveres, ignoran a la extraña mujer, y deciden seguir adelante con su plan, muriendo asesinados a tiros, al encontrarse con otros dos atracadores a los que se les había ocurrido milagrosamente la idea de robar en ese mismo instante el banco.

Una anciana mujer llamada Flavia Covington apodada en el vecindario como “La bruja de la casa de la colina roja”, un joven pintor llamado Boris Shard que por casualidad llega a casa de la misma y recibe el encargo de realizar un retrato, y Paula Gordon, una joven amenazada, testigo de las intenciones de los dos jóvenes de atracar el banco, convergen en una historia cuyos caminos conducen hasta la joven nieta de la señora Covington, Charlotte Sutts, asesinada 10 años atrás por un grupo de personas que poco a poco están muriendo de forma sobrenatural.

La novela, con otra extraordinaria portada de Pujolar, contiene referencias expresas al pozo y el péndulo de Edgard Allan Poe, uno de los mejores cuentos de terror jamás escrito, así como los habituales homenajes/plagios –según el cariño con el que miremos estos libros- a multitud de novelas y películas del género, que no mencionaré por no destripar la historia.

Aunque a ratos la novela es un poco deslavazada en cuanto a la historia, con cierta precipitación en la resolución de escenas, la narración de Clark Carrados, que no es Edgard Allan Poe, es, como siempre, correcta, y consigue mantener la intriga sobre determinados aspectos de la trama hasta el final del libro,que como suele ocurrir en estos casos, resulta sumamente decepcionante por la precipitación con que se resuelven los nudos argumentales pendientes.

Sin embargo, centrándome en los aspectos positivos,  me ha resultado muy interesante la parte de la trama que afecta al joven y prometedor pintor que llega a casa de Ms. Flavington, tanto respecto del análisis que hace del misterioso retrato de su nieta, como de la obsesión que poco a poco le invade según avanzan sus trabajos en la elaboración del retrato de la propia Flavia Convington.

Por cierto, me ha resultado muy gracioso un pasaje del libro en el que le preguntan a Boris Sharp qué haría en caso de fracasar como pintor, y éste contesta “dibujar carteles para anuncios publicitarios o portadas de novelas de aventuras”. Clark Carrados llamando fracasados a los portadistas de Bruguera; vamos, haciendo amigos.

¿Por qué han empezado a morir ahora los responsables de la muerte de Charlotte, años después de su asesinato?.

¿Qué ocurrió realmente aquel día?¿Está realmente muerta?¿Cuál es el papel en la trama del retrato que está realizando Boris de la Señora Covington?

Y lo más importante, ¿hará alguna vez alguien algún comentario en este blog?. Que nerviosssss.

BAJO LA VENTISCA

BAJO LA VENTISCA                                                                       

CLARK CARRADOS.

COLECCIÓN SELECCIÓN TERROR. EDITORIAL BRUGUERA.

ENERO 1974.

PORTADA: ALBERTO PUJOLAR

45seleccic3b3n-terrorLuis García Lecha, nacido en Haro, La Rioja, el 11 de junio de 1919, y fallecido en Barcelona el 14 de mayo de 2005, fue un novelista y guionista de cómic español.

La guerra civil española lo llevó a la legión, y al acabar el conflicto consiguió un puesto de funcionario de prisiones, para el que pidió la excedencia desde 1.962 (trabajaba en la Prisión modelo de Barcelona). Tras recibir unas novelas de regalo de manos de un familiar de Francisco González Ledesma (Silver Kane), decidió probar fortuna y acabó convirtiéndose en uno de los más fecundos escritores de literatura popular española. Según la Wikipedia, su obra alcanza la cifra de 2.003 novelas de gran variedad de géneros, aunque yo personalmente veo casi imposible el poder dar un número exacto del total de obras publicadas. En cualquier caso, más de 2.000 novelas para alguien que empezó a escribir a los 35 años como una afición que le permitiera obtener unos ingresos extra, no es una cifra desdeñable.

Probablemente el género por el que sea más conocido es el de Ciencia Ficción, con más de clark-carrados-852650 novelas publicadas entre las editoriales Toray, Bruguera, Ediciones B, Editorial Andina y Ediciones Ceres, aunque también cultivó el western, el género bélico, policíaco, de aventuras y el de terror y usó los seudónimos de Clark Carrados, Louis G. Milk, Glenn Parrish, Casey Mendoza, Konrat von Kasella y Elmer Evans.

Su carrera se inició a mediados de los años cincuenta, en plena época de esplendor de la literatura popular. Como funcionario de prisiones, durante algún tiempo compaginó su trabajo con la creación literaria, hasta que en 1962, y en vista del gran éxito cosechado entre los lectores, solicitó y obtuvo la excedencia para dedicarse por completo a la escritura. Aunque publicó en varias editoriales, durante años fue el autor estrella de la barcelonesa Editorial Toray, para la que escribió novelas de guerra y, sobre todo, de ciencia ficción.

Posteriormente, ya en los setenta, pasaría a escribir casi exclusivamente para Bruguera, empresa que acabaría monopolizando el mercado del bolsilibro. Junto con Marcial Lafuente Estefanía, Corín Tellado, Curtis Garland y Lou Carrigan, fue uno de los autores más populares de la casa, destacando especialmente en la ciencia ficción, llegando a ser el autor que más títulos publicó en la serie La Conquista del Espacio.

EEMF002 - Clark Carrados - EL CEREBRO

Recomiendo ir al enlace http://www.ciencia-ficcion.com/autores/lgl/documentos/mn.htm, y leer el magnífico artículo de Antonio Carraldi, dedicado a la obra de ciencia ficción de Luis García Lecha. Según este estudioso del tema, sus mejores obras de ciencia ficción se encuentran en la colección Espacio de Toray, y sobre todo las de fecha anterior a 1.962, es decir, cuando el autor compaginaba su trabajo de funcionario de prisiones con la escritura, probablemente por poder dedicarle más tiempo a cada obra.

Los motivos por los que su mejor obra (de ciencia ficción) se encuentra en Toray, cosa que comparto, son en mi opinión dos: La periodicidad de la serie Espacio Toray era quincenal, lo que permitía a los autores un mayor margen para presentar las obras; y por otro lado, la extensión de las novelas era de 126 páginas, en lugar de las 96 habituales en otras colecciones, lo que permitía un mejor desarrollo de las tramas.

En el género policíaco publicó un total de 361 novelas entre las colecciones de punto rojo y Servicio Secreto, y otras 32 en Archivo Secreto, con los seudónimos de Clark Carrados y Louis G. Milk. Ya tendremos ocasión de comentar su obra policiaca.

En la colección Selección Terror es también el autor con más títulos publicados, con un total de 135 sobre un total de 616, todos ellos bajo el seudónimo de Clark Carrados, excepto uno con el nombre de Glen Parrish, seudónimo habitual en la colección La Conquista del Espacio.

Respecto a la novela objeto de reseña, Bajo la ventisca me ha recordado en muchos aspectos a  “El enigma de otro mundo”, la película de 1951 dirigida por Christian Nyby y Howard Hawks (para los más jóvenes, el precedente de La Cosa, de John Carpenter), basada a su vez en el relato de John W. Campbell “Who goes there?”.

El profesor Jim Crest es un investigador que trabaja aislado en una cabaña en medio de los bosques del noroeste de Canadá, con la única compañía de sus perros North y Utta, a 20 km de Camp Shawanee, un pequeño poblado de leñadores, y con un único vecino en las cercanías de su cabaña, el profesor Kahawan, un hombre al que ha visto una sola vez en su vida, pero con el que se comunica de vez en cuando por radio.

Coincidiendo con una fuerte ventisca que le aísla del resto del mundo y con la caída de un meteorito en las inmediaciones de la cabaña, una bella joven irrumpe en el hogar de Jim; una mujer que no recuerda nada salvo su propio nombre: Aline Rambault.

Pronto estos dos personajes se encontrarán encerrados en la cabaña asediados por una extraña criatura que ronda por los bosques y que pondrá en peligro no sólo la vida de nuestros protagonistas, sino tal vez el futuro de la misma especie humana.

Una más que correcta novela, de muy agradable lectura, con algunas ideas muy interesantes, y que si no fuera porque lo considero imposible, me haría pensar que Bill Lancaster, el guionista de “La Cosa”, película estrenada en 1.982,  se había leído la novela.  En este punto, la colección Selección Terror todavía tenía 126 páginas, lo que permitía un mejor desarrollo de las tramas, a pesar de lo cual, el único pero que le pongo al libro es un desenlace un tanto precipitado.

Enigmas sin resolver, mujeres con amnesia, y terror en la nieve. ¿Se puede pedir más?